lunes, 2 de febrero de 2009

REGRESIONES


Don Aurelio mejía es uno de esos personajes que no dejan de asombrarnos, conocedor de infinidad de disciplinas de la vida, editor de libros y revistas de tecnología, electrónica y sistemas, empresario próspero y creador de industrias.

Casualmente él llegó al mundo del espiritismo interesándose vívamente en el tema de las regresiones hipnóticas y la reencarnación. Dicta conferencias y experimenta con este fenómeno en la biblioteca de Envigado, tuve la fortuna de ir a algunas de ellas y he sido testigo presencial de sus demostraciones.

En una ocasión uno de los asistentes, que estaba sentado a mi lado, quedó en estado hipnótico y luego de ser llevado al escenario Don Aurelio lo sumergió en una regresión, el sujeto comenzó diciendo que era un oficial del ejército realista y se ubicó en la época de la independencia Colombiana; contó que estaba al mando de un pequeño grupo de soldados Españoles y que al día siguiente les tocaría enfrentarse a un grupo de rebeldes, que aunque mal dotados los superaban mucho en número y ánimo. Estama temeroso ante la inminente derrota, luego de contar muchos detalles llegó a la narración de la batalla, se levantó de la silla esgrimiendo una espada, invisible para nosotros, y comenzó a dirigir a sus hombres en medio de una encarnizada batalla campal, de pronto lanzó un grito de dolor y cayó al piso, sufriendo una larga y penosa agonía.
¿Imaginación del sujeto hipnotizado?, ¿Serán recuerdos reales de una vida pasada?, quién lo sabe, pero de todas formas fué algo muy extraño.
Casualidades

Estoy seguro de que a este mundo vinimos a aprender con el sistema pedagógico de nuestra propia experiencia, un continuo fallar y acertar que nos ayuda a calibrar nuestro ser. Para aprovechar el tiempo, debemos despojarnos de nuestros lastres, abrir los ojos del corazón y disponernos a vivir la vida como una maravillosa aventura.

Nada es imposible, todo sueño, toda idea, son intrínsicamente semillas ávidas de brotar y darnos su fruto. Por eso, seleccionemos bien sueños e ideas para que las casualidades que ocurran en nuestra vida, sean como frondoso árbol que solo de dulces y jugosos frutos, y nuestras obras generosos legados para la posteridad.