lunes, 7 de junio de 2010

ELECCIONES EN EL MONTE

CUENTO INÉDITO DE TÍO CONEJO


Eran los tiempos en los que aún la luz eléctrica no llegaba al pueblo, la amita reunía a sus nietos en la amplia cocina de piso entablado y alto techo envigado para contar sus cuentos, el fogón de leña salpicaba el aire con chispas rojas y naranjas mientras nos sentábamos en el piso, ansiosos para escuchar sus fabulosas historias.


LOS FRISOLES.

La enorme olla de barro en la que mi amá preparaba los frisoles exhalaba el inconfundible aroma de una buena cena. La receta de los frisoles (aclaro, digo frisoles, con acento en la O y no fríjoles, con acento en la I), porque así se llamaban entonces y en mi testarudez así los sigo y seguiré llamando pues con ese ancestral nombre me saben mejor.

Continúo, los frisoles los dejaba mi amá remojando en agua desde el día anterior en una vasija grande, al otro día picaba plátanos verdes en trocitos arrancados con la uña del pulgar, no con cuchillo dizque pa que no se pusieran negros; cortaba unas hojas de col en retazos, trozaba papas en pedazos medianos y a veces también zanahorias y trozos de plátano maduro con todo y cáscara, algunas veces se partía tocino en pedazos pequeños.

Echaba todo en la olla y la ponía al fuego, no sin antes agregarle sal al gusto, aparte hacía el hogao, que consistía en sofreír pedacitos de tomate chonto, cebolla de huevo y de rama y un poquito de ajo machacado.

El hogao luego de sofreírse estaba destinado para agregarse a los frisoles cuando ya estuvieran a punto, finalmente se le agregaba un poco de cilantro a cada plato al momento de servirse.

Solía acompañarse este plato con un chicharrón de 7 patas, un pedazo de aguacate, una arepa asada sobre una callana y una tasa de mazamorra.

Pero para el caso esto poco importa, pues solo voy a narrarles uno de los cuentos de la amita.

Creo que antes debo explicarles que en el idioma Paisa, amita es como llamamos a la abuela y correspondientemente apito al abuelo, amá es la mamá y apá el papa, ya publiqué en otro capítulo un diccionario básico de la lengua paisa: http://retazosdelavida.blogspot.com/search/label/diccionario%20paisa

Al calor del acogedor calorcito del fogón de leña dijo amita:

Resulta que en el monte se había convocado a elecciones y había mucho alboroto, los animales solo hablaban de ello, que si el tío tigre sería el mejor candidato o que tal vez el sapo o el chigüiro, o el viejo búho, o hasta tío marrano. El oso de anteojos recomendaba escuchar muy bien las propuestas de los aspirantes antes de dar el voto por cualquiera de ellos.

El tío tigre era quien más adeptos estaba ganando, pues sus programas de gobierno eran los más ambiciosos.Cuando tío conejo le preguntó que haría por el pueblo lepórido no dudó en asegurarle que en su gobierno promovería el cultivo de la zanahoria, a este mismo cuestionamiento hecho durante la reunión con los osos perezosos el tío tigre no vaciló en prometer que rebajaría su jornada laboral. Y así mismo a los pajaritos les aseguró que tendrían una gran provisión de alpiste y cultivo masivo de frutos dulces y pajas finas para sus nidos.

Todos estaban fascinados con el tío tigre y poco o nada atendían a las propuestas del tío búho, que les decía que más sabía el diablo por viejo que por diablo. Hasta ateo será este buho, murmuraban los animales.

El tío sapo parecía llamar la atención de los electores a pesar de lo ininteligible de su extraño croar. "Pregona que luchará contra la corrupción", interpretó la guacamaya después de uno de sus discursos, llenos de extraños balbuceos y silencios eternos.

Solo faltaba un día para el importante evento y todo el bosque se llenó de cartelones y panfletos, que vote por yo, decía el del burro, que por mí, decía el del armadillo, que por el cambio, croaba la rana, verde de emoción patriótica y que por la traspatencia, decía el del viejo búho.

La propaganda negra se disparó y rumores como que el tío marrano era un cochino, o que el chigüiro era amigo de los chusmeros del monte. El sapo tampoco se escapó de los chismes y decían en los conventillos que era un viejo verde y chismoso que no sabía ni croar.

El día llegó y todos los animales madrugaron a primera hora hacia el claro del monte a dar su voto. Los pajaritos volaban más animados que de costumbre estrenando trinos para la ocasión y la tía tortuga había emprendido su viaje desde el día anterior para llegar antes de que cerraran las votaciones del día siguiente.

Tío culebra arrastró a su esposa y a la suegra tía berrugosa, convenciéndolas para que apoyaran a tío tigre, es el más valiente les dijo, es el único que podrá protegernos de ser aplastados por nuestros enemigos los chusmeros del monte vecino.

Y así uno a uno fueron votando los animalitos del bosque…Ahí interrumpió amita el relato para llamar a mi amá:
- Mija, los frisoles se van a quemar… y prosiguió:

- Bien, todos los animales votaron sin abstención alguna ante la mirada expectante de los candidatos y luego de que el conteo diera un empate entre tío tigre y tío sapo, Bueno, no todos han votado aún hizo notar el viejo búho…
-
- ¿Donde está tío conejo? croó el sapo.

Se miraron entre si los animales y luego se encogieron de hombros al tiempo. Ya tío tigre había emprendido veloz carrera hacia la guarida de tío conejo, debía conquistar su voto antes de que cerraran las urnas.

En un dos por tres llegó a la cueva y encontró a tío conejo durmiendo a pierna suelta. Tío conejo despierte que lo están esperando en el claro del monte para que deposite su voto.

Tío conejo asomó su cabeza por debajo de las cobijas para contestar aperezado: - Que no me esperen, que yo no voy a votar por nadie.

- Pero que dice conejo, ¿no me había prometido usted su voto luego de satisfacer sus peticiones?, ándele conejo que yo lo acompaño hasta el sitio.

- A mi me da pereza tomar ese camino tan largo tío tigre, no cuente conmigo.

- Que yo lo llevo cargado y lo vuelvo a traer hasta su cueva, dijo tío tigre.
- - Pues así tal vez si, contestó conejo mientras se trepaba al lomo del tigre.

El tío tigre corrió más veloz que nunca hasta el lugar de votación y una vez allí se apeó el conejo y se dispuso a votar.

- ¿Por quien es su voto tío conejo?, Ah se me había olvidado contarles que el voto en ese tiempo era de palabra, pues entonces los animales no sabían escribir.

Todo el monte calló, todos los ojos observaban a tío conejo que rascándose su larga oreja derecha se tomaba su tiempo para responder…

- Tío conejo, que el tiempo apremia y faltan 10 segundos para cerrar la votación, gritó el viejo búho.
- Pues yo, dijo conejo, voto por tío sapo.

Hubo confusión en ese momento, mientras unos abrazaban al sapo verde, otros rodearon al confundido tío tigre esperando su reacción.

Casi llorando de rabia imprecó a tío conejo:
- ¿Por qué tío conejo?, ¿Vos por qué me hiciste esto?

Si dudar tío conejo respondió: - ¿Que por qué?, pues por que el tigre por más que se quite las rayas, tigre se queda. Si de candidato te comés cuanto animalito te da ocasión, que no podríamos esperar si sos presidente.

Que viva tío sapo, gritaron todos, mientras tío tigre se sumergió entre la maleza con el rabo entre las patas.

Dicen que el gobierno de tío sapo duró mucho, mucho tiempo, y que desde entonces se acrecentó la enemistad de tío tigre con las otras criaturas del bosque, y que también desde entonces a toda acción de un marrullero la llamaron “Hacer conejo”.

DZR.