lunes, 27 de febrero de 2012

LOS DOCUMENTALES

Hace tiempo, cuando la internet ni siquiera existía en sueños, la gente recurría a otros medios para ilustrarse. Fueron muchos los que obtuvieron vastos conocimientos leyendo asiduamente la magnífica revista selecciones del readers digest, podíamos leer desde fantásticas historias sobre las pirámides hasta chistes cortos, también extractos de grandes novelas, cuentos, medicina, tecnología, ciencia y hermosas fotografías.

Luego llegó el almanaque mundial que ni más ni menos equivalía al buscador Google actual, pero en versión impresa. El almanaque mundial se comenzó a editar en Estados Unidos en 1868, pero solo hasta 1954 nos llegó la versión en español editada por Televisa que adquirió los derechos para hispanoamérica y que aun sigue saliendo anualmente.


Cuando era niño no olvido el día que descubrí en el cuarto del reblujo* entre un viejo baúl la fantástica enciclopedia "El tesoro de la juventud", 14 tomos finamente encuadernados y llenos de historias, ilustraciones enseñanzas maravillosas. Cada lectura era una verdadera aventura. Como ven, antes de la internet teníamos alternativas estupendas.

El tesoro de la juventud era la versión Española de la enciclopedia Inglesa "The Children´s Encyclopedia", escrita por Arthur Mee y publicada por primera vez en 1915. Quien tenga esta enciclopedia tiene un verdadero tesoro.
La humanidad siempre a tenido pues esa curiosidad por el conocimiento, por saber y conocer cosas nuevas. Es apenas lógico que la tecnología haya desembocado en las cosas que ahora vemos sin dejar de sorprendernos. Los motores de búsqueda prácticamente han superado a las enciclopedias y las bibliotecas para no perder a sus lectores optan, acertadamente, por introducir salas de internet en sus sedes.

El correo tradicional cede sin opción ante la inmediatez del correo electrónico que como valor agregado nos permite enviar, además del texto, audio, imagen y video.

Ahora la red nos posibilita también publicar nuestros escritos y fotos en un blog, en el chat o en una red social para compartir nuestras ideas con cientos, miles y hasta millones de personas alrededor del mundo.

Pero el cuento nos lleva a la historia de los documentales que ahora emito diariamente por mi canal de TV. Ni más ni menos, la tecnología nos entrega una nueva opción, la de tener un canal de televisión casero. He elegido la categoría documental que nos remite a esa necesidad innata del ser humano y que se satisface con creces mirando los excelentes videos que ahora se producen, los hay sobre naturaleza, ciencia y tecnología e historia, la imaginación es el límite y el aprendizaje comparable a asistir a una gran universidad virtual.

No puedo dejar de mencionar la invaluable colaboración de Juan Faucheaux, que desde Buenos Aires Argentina es la mano derecha del canal, y que con su desinteresada colaboración como moderador siempre está al pié del cañón con las consecuentes trasnochadas que esto implica.

El conocimiento llega de manera amena y lúdica. Estamos viviendo una época maravillosa gracias a los avances de la ciencia y la tecnología, no recurrir a estos nuevos medios sería imperdonable, igualmente sería desastroso si se aprobaran leyes como S.O.P.A o PIPA, eso sería quitarle a la gente las grandes oportunidades que se le han dado.
Amanecerá y veremos, ojalá no retorne el tiempo del oscurantismo que ya dábamos por desaparecido.