domingo, 2 de septiembre de 2012

EL CRISTO PERDIDO

LA IMAGEN QUE LLEGÓ ANTES DE SER PEDIDA.
EL CRISTO DE CAÑASGORDAS

Se dice que fue en septiembre de 1908 al concluir unos ejercicios espirituales en Cañasgordas cuando surgió la idea de conseguir una imagen de Cristo para el templo del pueblo. Al terminar ese día su última prédica, los sacerdotes jesuitas García y Luis Javier Muñoz preguntaron a los asistentes lo que querían para recordar ese día tan especial. Las alternativas que les propusieron fueron: Una placa conmemorativa, un monumento o una imagen, la multitud gritó al unísono: “Un Cristo”.
Entonces el padre Samuel Gil, párroco en aquel entonces se dispuso a cumplir la voluntad de su feligresía y encargó a un comerciante de Medellín para que ordenara la elaboración de una imagen de Cristo en un renombrado taller de escultura religiosa en Barcelona, España.

Ahí comenzaron las sorpresas que deparaba el Cristo a la querida población. Resulta que la petición se hizo por medio de un cable o telegrama que era el medio más moderno de comunicaciones existente en esa época. Prontamente se recibió respuesta a la petición con un inesperado mensaje: “La imagen ya ha sido despachada hace días y se encuentra cerca de llegar a su destino”. Todos quedaron atónitos pues sabían que la elaboración de una imagen de ese tamaño tardaba normalmente meses sin tener en cuenta lo que tardaría su transporte, y esta, al momento de pedirla no solo ya estaba hecha sino que estaba por llegar a su destino.

El 6 de septiembre ya estaba entrando a Cañasgordas la hermosa e impresionante imagen del “Cristo de los pecadores” o de “Los ejercitantes”. Así reza el documento del cura párroco.


“El día 6 de septiembre del año de mil novecientos ocho, 1908, entró por primera vez la imagen del Cristo de los pecadores o de los ejercitantes en medio de los aplausos de varios miles de católicos. Vino la imagen de Barcelona y la pidió el Señor Julio Mondragón, comerciante de Medellín, Valió $25.000 papel moneda".
Firma: Septiembre 6 de 1908. Fdo.El Cura. S.A.Gil, Pbro.

Me imagino el recibimiento que se le dio a la imagen, sin lugar a dudas las hermanas Capuchinas manejaron la organización del desfile y colocaron arcos de palmas y flores entre los balcones atravesando la calle en las esquinas, cada arco debió tener una canasta de mimbre repleta de pétalos de rosas que serían volcadas accionando una piola para que bañaran la sagrada imagen.

Alumnas de La Sagrada Familia
La banda del pueblo debió ir a la cabeza de la procesión seguida de las autoridades civiles y militares y después de ellos el grupo de sacerdotes, acólitos y monaguillos casi invisibles entre el espeso humo blanco del incienso. Cañasgordas ha sido un pueblo polvorero por lo que no faltarían los voladores. La emoción de la llegada del Santo Cristo debió henchir los corazones de los habitantes. Marcharon sin temor a equivocarme las niñas y señoritas del colegio de La Sagrada Familia acompañadas de las hermanas capuchinas y los niños y profesores de las escuelas y del liceo de Varones. Seguro el sermón del párroco fue larguísimo y al final todos regresaron a la casa rendidos de tanto ajetreo. El Cristo había llegado a Cañasgordas para quedarse.

Y textualmente llegó para quedarse, pues tiempo después se aclaró el misterio, resulta que la imagen no había sido despachada desde Barcelona de forma milagrosa antes de haber sido hecho el pedido, lo que pasó fue que por error se marcó como destinatario al pueblo de Cañasgordas, Antioquia y no a la Hacienda Cañasgordas en el Valle del Cauca, la hacienda del Alférez Real desde donde se había hecho el primer pedido. Lógicamente al aclararse el enredo una comisión de la Hacienda Cañasgordas con consentimiento de la Curia viajó al municipio de Cañasgordas para reclamar la imagen ante la consternación de todos.

Pero parece que el Cristo se había amañado en estas tierras y cuando intentaron cargarlo para llevarlo al camión se volvió tan pesado que no pudieron moverlo ni un milímetro.
Ante tal prodigio los auténticos propietarios tuvieron que resignarse y dejar al Cristo abandonando sus legales pretensiones.

Muchas otras historias se cuentan sobre los milagros de la imagen del Santo Cristo y ya el templo se ha convertido en sitio de peregrinaje, originalmente era el templo de San Carlos Borromeo, pero ante la magnitud de peregrinos que llegan a orar ante la imagen se cambió el nombre al de templo parroquial del Santo Cristo.

El templo se ha ido transformando gracias a remodelaciones hasta ser llamado hoy día: “La capilla Sixtina de Antioquia”, por los bellos frescos que adornan sus techos y paredes y que son admirados por propios y visitantes.
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