lunes, 10 de junio de 2013

VALENTINA TERESHKOVA

LA GAVIOTA DEL ESPACIO

Por Germán Puerta Restrepo.
Bogotá - Colombia.


Valentina Tereshkova

AYÚDAME VALENTINA.

Que vamos hacer con tantos
y tantos predicadores
unos se valen de libros
y otros de bellas razones
algunos de cuentos varios
milagros y apariciones
y algotros de la presencia
de esqueletos y escorpiones
Mamita mía.

Que vamos hacer con tanta
plegaria sobre nosotros
hablando en todas las lenguas
de gloria de esto y lo otro
de infiernos y paraísos
de limbos y purgatorios
edenes y vida eterna
arcángeles y demonios
Mamita mía.

Que sí, que adoren la imagen
de la señora Maria
que no se adore a ninguna
señora ni señorita
que si, que no, que mañana
que un viernes de amanecida
que para entrar a la gloria
dinero se necesita
Mamita mía.

Se ve que no son muy limpios
los trigos en esta viña
y la cizaña pretende
comerse toda la espiga
poco les dice la forma
con que ha de clavar su espina
para chupar al mas débil
que diabla la sabandija
Mamita mía.

Que vamos hacer con tanto
tratado del alto cielo
ayúdame Valentina
ya que tu volaste lejos
dime de una vez por todas
que arriba no hay tal mansión
mañana la ha de fundar
el hombre con su razón
Mamita mía.

Que vamos hacer con tantos
embajadores de Dioses
me salen a cada paso
con sus colmillos feroces
apúrate Valentina
que aumentaron los pastores
porque ya viene el derrumbe
del cuento de los sermones
Mamita mía.

Que vamos hacer con tanta
mentira desparramada
Valentina, Valentina
pasemos las escobillada
señores debajo de tierra
la muerte quedó sellada
y a todo cuerpo en la tierra
el tiempo lo vuelve nada
Mamita mía.


“Ayúdame Valentina”, 1963
Violeta Parra
Cantautora chilena

El comunismo puede ser algo anecdótico actualmente, pero hace 50 años era otro asunto; la Unión Soviética dominaba Europa del Este, tenía muchos aliados en Asia y Africa y estaba en furor la “guerra fría” con Estados Unidos, esa lucha por el predominio mundial en los terrenos político, económico, militar y por supuesto, espacial. La historia de los inicios de la carrera espacial se centra en los sucedido entre las dos superpotencias y tiene como antecedente directo las “bombas voladoras”, los cohetes V2 desarrollados por los nazis para atacar objetivos en Inglaterra durante la II Guerra Mundial.

Los rusos inesperadamente toman la delantera con el lanzamiento del Sputnik I, el primer satélite artificial, el 4 de octubre de 1957, y asestan un segundo golpe con el vuelo de la perrita Laika el siguiente 3 de noviembre, el primer ser vivo en orbitra nuestro planeta. Mientras tanto los estadounidenses, después de un resonante fracaso con el intento de lanzar el Vanguard, logran orbitar exitosamente el satélite Explorer I el 31 de enero de 1958.

El 12 de abril de 1961 los soviéticos realizan otra de sus grandes hazañas en la astronáutica al colocar en órbita al cosmonauta Yuri Gagarin, primer hombre en el espacio exterior, a bordo de la nave Vostok 1. Tres cosmonáutas más viajan al espacio en 1961 y 1962 en las naves Vostok 2, 3 y 4. Cada uno de estos eventos era manejado con gran sigilo y para asombro del mundo se hacían públicos con gran despliegue propagandístico.

Mientras tanto los Estados Unidos apenas logran un vuelo suborbital con Alan Shepard el 5 de mayo de 1961 y su primera órbita alrededor de la Tierra con John Glenn el 20 de febrero de 1962. Pero lo que sucederá en 1963 fue en su momento inimaginable. Inmediatamente después del éxito de la misión de Gagarin, Serguéi Koroliov, el ingeniero directamente responsable del fabuloso inicio del programa espacial soviético, tiene la idea de colocar una mujer en el espacio; está seguro que a su jefes políticos en el Kremlin les encantará el proyecto.

Para los científicos era importante estudiar la reacción del organismo femenino ante las sobrecargas, la ingravidez y el estado de soledad durante el vuelo. O sea se trataba de probar que la mujer puede volar al espacio igual que el hombre, especialmente en un momento en el cual los planes planes de realizar vuelos a la Luna y a Marte se consideraban posibles, para lo que se formarían tripulaciones mixtas.

Valentina Vladimírovna Tereshkova nació el 6 de marzo de 1937 en el pequeño pueblo de Masluennikovo a 200 km al Norte de Moscú.  Su padre era conductor de tractores y su madre trabajaba en la granja y eran una familia muy humilde. Cuando tenía tres años su padre muere en la guerra  -desparecido- quedándose sola con su madre y sus dos hermanos por lo cual emigran a Yaroslav. Muy niña Valentina trabajará en una fábrica de telas al tiempo que realiza sus estudios en el colegio. Luego labora en una fábrica de neumáticos y e inicia sus estudios de Ingeniería Técnica Industrial mostrándose como una mujer decidida a superar las dificultades de su entorno.

Valentina siempre había sentido pasión por volar, así que en 1959, a la edad de 22 años, se inscribió en un aeroclub de paracaidismo. Saltar fue su afición y al poco tiempo ya había realizado más de cien saltos. Dos aspectos van a incidir en lo que está por suceder; el aeroclub era una organización auxiliar de la Fuerza Aérea Soviética, y además Valentina abraza con entusiasmo el socialismo y se convierte en 1961 en la Secretaría Local de la Liga de Juventudes Comunistas, el mismo año en el que solicita su ingreso al Centro de Entrenamiento para Astronautas. Su experiencia en paracaidismo fue decisiva para su elección pues las naves Vostok no tenían ningún tipo de dispositivo para aterrizar por lo que era necesario que los cosmonautas fueran "despedidos" de la nave e hicieran el descenso en paracaídas.

El proceso de selección de la primera cosmonauta fue de lo más peculiar. Los requisitos fundamentales eran: jóvenes menores de 30 años, con menos de 1.70 de estatura, menos de 70 kg de peso e "ideológicamente puras". No se requería experiencia como piloto pues las naves Vostok eran completamente automáticas y el astronauta podía ser considerado un mero pasajero, pero sí experiencia en paracaidismo. De la convocatoria en fuerzas armadas y aeroclubes resultó una preselección de 400 participantes y una selección final de cinco, incluida Valentina Tereshkova. Todo era secreto y ni la propia madre de Valentina sabía nada.

Las finalistas completaron el curso de entrenamiento que incluía entre otras cosas saltos en paracaídas y pruebas de aislamiento. Desde el principio Valentina destacaba por su buena forma física como factor positivo pero tenía dificultad para la teoría de cohetes y la ingeniería aeroespacial, aspecto que la dejaba por debajo de las demás candidatas que incluían expertas pilotos. Pero Valentina era talentosa, fuerte y decidida, y tenía una gran pasión y devoción por el espacio. En noviembre de 1962 se eligen las tres candidatas finales: Valentina Tereshkova, Irina Solovyova y Valentina Ponomaryova, la favorita.

Sin embargo, es claro que más allá del valor científico del acontecimiento, lo cual no tiene duda, uno de los objetivos del viaje de la primera mujer al espacio fue un acto de propaganda política del régimen comunista en una misión que debía resaltar el poderío tecnológico de la Unión Soviética en plena carrera espacial, enalteciendo el heroísmo de la mujer soviética. Además en principio se pensó que fueran dos mujeres en dos naves simultáneamente, pero la idea se descartó; solo habría una mujer en el espacio.

Así que la decisión era compleja y se dice que el propio Nikita Jrusschov, Primer Secretario del Partido Comunista, seleccionó a Tereshkova. La cosmonauta menos preparada resultó sin embargo la más interesante de cara a la propaganda política. De origen humilde, tenía carisma y actitud, era una comunista declarada, una "buena chica" que cumplía cabalmente con los ideales de la nueva mujer soviética. Ponomaryova, la experta piloto, la feminista, no respondió con la "pureza del sentimiento comunista", resultó "políticamente incorrecta" ya que afirmaba sin temor, por ejemplo, que una mujer por fumar no dejaba de ser decente.

El 16 de junio de 1963, a la edad de 26 años y a bordo de la Vostok 6, al despegar de la base de Baikonur, Valentina Tereshkova se convirtió en la primera mujer en viajar al espacio. Su nombre en clave durante la misión fue Chaika, que significa “gaviota”. Sus primera palabras fueron “Aquí Gaviota, aquí Gaviota. Veo en el horizonte una raya azul: es la Tierra. ¡Qué hermosa! Todo marcha espléndidamente.

El vuelo de Valentina fue simultáneo con el del cosmonauta Valeri Bokovski en la Vostok 5; las misiones debían realizar un análisis comparativo de los efectos del vuelo espacial en el organismo de hombres y mujeres, desarrollo y mejora de los sistemas de vuelo conjunto, y solución del problema de la alimentación en las naves. Los cosmonautas mantenían un enlace de radio con la Tierra y también mantenían el contacto radial entre ellos coordinando las acciones y comparando los resultados de las observaciones.

Yuri Gagarin le dio una vuelta a la Tierra. Valentina le dio 48 vueltas a la Tierra !! y estuvo en el espacio por dos días, 22 horas y 50 minutos, más tiempo del previsto, pero según lo reveló la propia cosmonauta tiempo después, su estancia en el espacio fue infernal. Para empezar, la órbita de la nave resultó desviada de la dirección planeada, un problema que pudo haber sido mortal, y el tiempo que tomó corregirlo derivó en la extensión de la misión. La comida que le suministraron no fue del todo acertada, el pan estaba excesivamente seco así que no pudo comerlo, por lo que estuvo tan hambrienta “como un perro vagabundo”.

Desde el primer día comenzó a sentir calambres por la falta de movimiento y un dolor agudo en uno de sus hombros causado por la presión del anillo del casco espacial. A pesar de esto, en las pantallas de televisión se podía ver muy bien como sonreía e intercambiaba bromas con Valery Bykovsky, e incluso cantaba.

Valentina realizó un extraordinario experimento durante su vuelo, durante la órbita No 45, conduciendo la nave manualmente en vez del piloto automático controlado desde tierra como en los anteriores Vostok. Korolev quería saber si los cosmonautas podían lograr la altura y en ángulo de entrada correcto en forma manual en caso que los sistemas fallaran. Valentina realizó el experimento exitosamente.

En el momento del aterrizaje en la zona de Karaganda, Kazakhstan, Valentina estaba exhausta, hambrienta y deshidratada, y una vez fue expulsada de la cápsula espacial se dio cuenta que se dirigía hacia un enorme lago, pero un súbito golpe de viento la arrojó hacia la orilla, golpeándose la nariz contra el casco y provocandole un fuerte hematoma que tuvieron que disimular en el mismo lugar del aterrizaje con grandes capas de maquillaje para su posterior aparición pública. Valentina se preocupó porque el maquillaje reñía con su imagen de mujer trabajadora.

La impresionante hazaña de la primera mujer en el espacio fue muy bien explotada por los soviéticos y Valentina Tereskhova se convirtió en una heroína mundial. Ante la polémica sobre el carácter propagandístico de su vuelo dijo: "Nunca aceptaré el juicio de que el vuelo de la primera mujer cosmonauta fue sólo propaganda.

No, porque nos preparamos para ello cabalmente. Llegamos como paracaidistas y nos convertimos en cosmonautas". El 3 de noviembre de 1963 Valentina se casó con el también cosmonauta Andrián Nikoláyev (Vostok 3), ceremonia por todo lo alto en Moscú a la cual asistió el propio Nikita Jrusschov.  En 1964 dio a luz a su hija Elena, la “bebé del espacio”, el primer ser humano hijo de dos personas que viajaron al espacio exterior, y ahora doctora en medicina.

El “matrimonio cósmico” tuvo problemas desde el comienzo, pero la pareja era consiente que un divorcio acabaría con sus carreras profesionales por lo que decidieron seguir juntos hasta 1979, cuando su sueño de volver al espacio terminó tras saber que no había pasado los tests para nuevas misiones. En este momento empezarían los trámites del divorcio que culminaría en 1982. Contrajo matrimonio por segunda vez con el Dr. Yuliy Shapóshnikov al que conoció en una rueda de reclutamiento para mujeres astronautas a finales de los 70 y el cual murió en 1999.

Valentina se graduó como ingeniera espacial en 1969 en la Academia de la Fuerza Aérea de Zhukovski, el mismo año en el cual el grupo de cosmonautas femenino fue disuelto. Ninguna de las otras cuatro mujeres del grupo de Tereshkova viajó al espacio. Aunque estaban previstos más vuelos en los que participaran mujeres, pasaron 19 años hasta que la moscovita Svetlana Savítskaya viajara al espacio en 1982. Estados Unidos no envió una mujer al espacio hasta 1983, Sally Ride.

Valentina por supuesto fue asignada con varios cargos políticos, miembro del Soviet Supremo y del Presidium del Soviet, y perteneció al Comité Central del Partido Comunista, fue miembro del Concilio Mundial de Paz, y Presidenta del Comité de Mujeres Soviéticas entre otros cargos. También continuó trabajando en el programa espacial como colaboradora científica del Centro de Entrenamiento para Astronautas y fue nombrada en 1970 Coronel Ingeniero del Ejército del Aire de la URSS y fue la única mujer en ostentar el cargo de General Mayor. En 1977 recibe su doctorado en ingeniería.

Entre sus reconocimientos se destacan dos Ordenes de Lenín, Heroína de la Unión Soviética, Medalla de Oro de la Paz de las Naciones Unidas, y docenas más de medallas y distinciones incluyendo la de Mujer del Siglo XX. Con su nombre se denominó un cráter de la Luna y el asteroide 1671 Chaika (1934 TD) . Sin embargo toda esta gloria no la distrajo de su interés por la paz mundial, la causa feminista y ayudar a gente en problemas, especialmente apoyando orfanatos.

En 1997 se retiró de la fuerza área y del cuerpo de cosmonautas pero nunca olvidó su sueño de volver al espacio, especialmente cuando existían planes de ir al planeta Marte. Decía: "Si tuviera dinero, viajaría otra vez al espacio aunque sea como turista, y también volaría a Marte, incluso con billete sólo de ida". Ahora Valentina Tereshkova está retirada en su casa de campo, coronada en su techo con una veleta con figura de gaviota. Después de ella muchas mujeres de otras nacionalidades han viajado al espacio, pero Valentina sigue siendo la única que vivió esa aventura absolutamente sola a bordo de una nave espacial.

NOTA: Este artículo puede reproducirse libremente citando al autor.

No hay comentarios: