martes, 22 de abril de 2014

COLOMBIA SE ACHIQUITA

En mi época escolar me sorprendieron ciertos procesos históricos de Colombia, siendo muy niño aún no se habían formado los departamentos de Quindío y Risaralda que se separaron del departamento de Caldas relativamente hace poco. (Quindío en 1966 y Risaralda luego).
Nos enseñaban también que el departamento de Caldas había formado parte del territorio del Estado soberano de Antioquia, y así fue hasta el 17 de abril de 1905 cuando se creó por decreto el departamento de Caldas siendo su capital la ciudad de Manizales.

Y todo esto nos enseñaban en la escuela, y otras cosas más, como cuando el profesor nos recomendaba que no olvidáramos lo relacionado con el tratado Esguerra - Bárcenas que mencionaré más adelante y que hasta ahora entiendo el por qué de esa recomendación.

SOBRE SAN ANDRÉS

Al pasar el tiempo surgieron otros departamentos como San Andrés, Providencia y Santa Catalina, desde el 26 de octubre 1912 había sido una intendencia y siempre fue objeto de litigios.

Colombia y Nicaragua resolvieron el asunto sobre sus diferencias respecto a San Antrés y sus aguas territoriales el 24 de marzo de 1928, con el tratado Esguerra - Bárcenas por medio del cual Colombia reconocía a Nicaragua soberanía sobre la costa de Mosquitos y Nicaragua reconocía la soberanía de Colombia sobre San Andrés. Providencia y Santa Catalina. El protocolo que confirmaba este tratado se firmó el 5 de mayo de 1930.

El general Rojas Pinilla declaró a San Andrés puerto libre en 1953, cosa que convirtió a la isla en el centro comercial y turístico que ahora conocemos. Estados Unidos desistió de su pretensión sobre los cayos Roncador y Quitasueños en 1972 y desde entonces Colombia ejercíó su soberanía sobre ellos, y digo ejercíó por lo que anotaré más adelante.

Perdimos a Panamá, perdimos aguas marítimas y territorio insular con Venezuela, territorio con Perú y ahora de acatarse el fallo de la Haya mares y territorios con Nicaragua.

Si comparamos al país con una finca, que pensarías de un administrador al que al pedirle informes te diga que todo va bien, que solo se perdieron algunas hectáreas, y que año tras año igual te diga lo mismo. Eso no lo toleraría nadie, pero en Colombia parece que pensáramos de forma diferente, como si no nos importara que cada vez el país se vaya quedando más chiquito.

Hace mucho quería escribir sobre esto, pero afortunadamente encontré que otros ya lo habían hecho. Por esto voy a pegar un artículo que me ha parecido extraordinario, escrito por  Rubén Darío Acevedo Carmona en la página Infobae: Colombia se empequeñece. Vale la pena leerlo.


COLOMBIA SE EMPEQUEÑECE
Por: Rubén Darío Acevedo Carmona
De Infoabe.com

Colombia es tierra abonada para derrumbar paradigmas o ir a contracorriente de la historia. Ilustro con tres casos: 1. Mientras en el mundo el comunismo se murió, en Colombia renació; 2. Cuando en América Latina la lucha armada guerrillera fracasó o dejó de ser efectiva, en Colombia las guerrillas cobraron vida y energía y hoy portan el deshonroso título de ser las más longevas del mundo; 3. A diferencia del sentido común que dice que al perro no lo capan dos veces, a Colombia la caparon al perder a Panamá en 1903. Ahora la capan entre Nicaragua y la Corte Internacional de Justicia, a la que nunca debimos someter el litigio sobre el archipiélago de San Andrés. ¿Para que la tierra sin el agua que la rodea?

Las notas que vienen a continuación no tienen la pretensión de ofrecer una minuciosa descripción acerca del empequeñecimiento paulatino de Colombia a lo largo de su vida republicana, sino hacer unas reflexiones y acotaciones que ilustran el descuido y la abulia con la que se han manejado nuestras fronteras.

Mapa de Colombia Federal entre 1856 y fines del siglo XIX
En 1863, en Rionegro, Antioquia, después de muchos fallidos ensayos, de guerras y trifulcas, nuestro país se dotó en definitiva, así se creyó, de una Constitución federal con la concurrencia de 9 estados libres y soberanos en términos absolutos. Se abolió el Ejército nacional, existían en realidad nueve constituciones. El país se dio el nombre de Estados Unidos de Colombia. Cuentan que el famoso escritor francés Victor Hugo llegó a decir que dicha constitución era para ángeles. Razones tenía: por ejemplo, no podía ser reformada sino por unanimidad. El experimento duró escasos 23 años. Rafael Nuñez, un liberal extraño que abandonó las filas de los radicales y federalistas, se alió con el intelectual conservador ultracatólico e hispanista Miguel Antonio Caro para darle sepultura a la Constitución federalista de Rionegro e instalar una nueva que consagró el régimen centralista y procatólico. Vinieron conflictos, persecuciones y guerras. La mas famosa de todas, por su duración y sus efectos destructivos, la de los mil días (1899-1902), dejó el país en la ruina física, económica, militar y moral. De tal suerte que cuando los panameños proclaman su independencia en 1903 con el apoyo de la Armada norteamericana, nada se pudo hacer para evitar la separación. El presidente José Manuel Marroquín, que era el vicepresidente, propició un golpe de Estado en 1900 contra el titular Manuel Antonio Sanclemente, un anciano que frizaba casi los 90 años, que gobernaba desde Villeta porque le hacía daño la altura de Bogotá. Marroquín, uno de lo gramáticos, era presidente de facto. Dicen que se dedicó a leer poesía para digerir la pérdida de Panamá y que al entregar el mando también dijo algo así: “De qué se quejan, me entregaron un país y les devuelvo dos”.

Mapa de Colombia sin Panamá (1905-1908)
En 1932 por el mes de septiembre, el país se vio sorprendido por la noticia de una invasión peruana al puerto de Leticia sobre el Amazonas. No teníamos aviación, no había carreteras, no había dinero disponible debido a la Gran Depresión que afectó nuestras exportaciones. Al cabo de varios meses, pudieron llegar algunos soldados que remontaron el Amazonas en cañoneras compradas de afán en Europa. Otros llegaron cerca, hasta Mocoa por una carretera construida en tiempo récord entre Pasto y dicha población. Recuperamos Leticia y cedimos la guarnición de Güepí y la isla Chavaco. Gobernaba el patricio liberal, experto diplomático Enrique Olaya Herrera. La negociación tuvo lugar en 1934 bajo el mandato de López Pumarejo, otro liberal, quien nombró a Olaya Herrera jefe de la delegación nacional. El resultado es que se ratificó el tratado Salomón-Lozano firmado en 1922, por el que Colombia conservó Leticia y se ganó el trapecio Amazónico pero se mantuvieron perdidos kilómetros de selva que Perú se había apropiado en 1911 cuando sus tropas atacaron la zona de La Pedrera. No hay claridad el balance de estas disputas.

Mapa de Colombia antes de la guerra con Perú (1916-1928)
Bajo el Gobierno del conservador Laureano Gómez y de su designado presidencial que lo reemplazó buen tiempo, Roberto Urdaneta, el canciller colombiano Juan Uribe Holguín (ancestro de la canciller actual María Angela Holguín), apartándose del criterio de expertos colombianos envió la siguiente nota al Gobierno de Venezuela: “El Gobierno de Colombia declara que no objeta la soberanía de los Estados Unidos de Venezuela sobre el archipiélago de los Monjes…”. Hoy sabemos que en el mar que los rodea hay grandes cantidades de petróleo y gas. Nada que hacer. En el siglo XIX se había entregado una porción de La Guajira al mismo país. Así mismo, en diferentes tratados entregamos gran parte de nuestra Amazonía a Brasil.

Mapa de Colombia después de la guerra con Perú (1955-1963)
Colombia, pues, se está empequeñeciendo. Lo confirma la Corte de la Haya con el fallo sobre delimitación marítima en San Andrés, a todas luces injusto porque cercena territorio sobre el que hemos ejercido soberanía por dos siglos sobre sus islas, islotes, cayos y mar circundante.

Mapa de Colombia hasta el 19 de nov de 2012
¿Qué vamos a hacer?”, se pregunta la gente en medio de creciente indignación. Solo hay dos salidas: una es acatar el fallo y echarnos a llorar. Otra es no acatarlo y esperar que el mundo, la ONU, el ALBA, los Castro y Chávez se nos vengan encima. Sería necesario que los gobernantes y dirigentes colombianos tuviesen la personalidad, la necesaria dignidad y el coraje suficiente para encarar las consecuencias, una gran avalancha de críticas, amenazas, sanciones y aislamiento a las que seríamos sometidos. Esas virtudes son flor silvestre de nuestras élites. Con excepciones, tampoco las han tenido para librar la batalla contra el terrorismo porque al parecer hay conciencia de culpa de que algo se debe, en algo fallamos y hay que pagar. Como si la soberanía y la paz fuesen valores de manejo antojadizo. Falta valor y falta dignidad. Es de pronto perdonable que uno que otro intelectual anárquico o existencialista o posmoderno o progre niegue la patria y se burle del “patriotismo transnochado” y del sentimiento de pertenencia porque les parece que la patria es una noción de modé, anticuada y conservadora y que eso de los límites es asunto intrascendente y caprichoso. Estoy seguro de que si el raponazo hubiese sido a favor de EEUU, estarían blandiendo banderas tricolores, quemando las del país norteño y gritando “abajo el imperialismo yanqui” bajo la dirección de la Marcha “Patriótica” y el “patriótico” Cepeda.

Pero, no es eso lo que espera la gente de a pie, común y corriente, la que celebra goles de la selección, la que canta el himno nacional en las ceremonias, la que muestra su cédula con orgullo en las extranjerías y los bancos, la que iza la bandera en las fiestas patrias, la gente que tiene sentido de pertenencia, a la que no le da lo mismo levantarse con setenta mil kilómetros cuadrados de territorio menos, la que lava su ropa sucia en casa, la que no quiere la guerra ni es ultranacionalista. Lo que quiere saber de su dirigencia es que señale el rumbo por seguir.

Colombia ha perdido el 54% de su territorio a través de la historia.
Interesante artículo en la página "Las 2 orillas"