domingo, 14 de diciembre de 2014

TODO SE OLVIDA

Alberto López



Lo primero que se olvida de un muerto es la voz.
Después, como el paisaje en la niebla
la imagen se difumina
y dejamos de recordar el rostro.

Para fijarlo recurrimos al retrato
pero la imagen congelada
sólo es un recuerdo instantáneo de otro recuerdo
recreado por la imaginación y el ensueño.

La luz del pasado se apaga poco a poco
se consume…como la vida.

Nos esforzamos en recordar
pero la imagen se resiste
solo conseguimos recuperar algunos trazos
algunas iluminaciones.

A veces queda un sonido en el aire
una frase pronunciada por alguien desconocido
un gesto de un niño jugando en la arena
un color del cielo al atardecer
un olor que pasa como un relámpago en la noche.

Ni siquiera recuerdos
sino destellos de recuerdos

Y es que la memoria se cansa… y engaña… y olvida.
Un niño pregunta mirando una vieja foto :
… Madre… ¿quién es este señor?
… Tu bisabuelo…que murió hace muchos años.

Vivimos en los demás
mientras nuestro recuerdo permanece.

Cuando tras dos o tres generaciones
dejan de recordarnos
solo somos olvido.

Para amarrar el recuerdo
unos se esfuerzan en dejar
tumbas, monumentos y cenotafios.
Otros poemas, pinturas, músicas y edificios.

Pero el tiempo todo lo barre
y la tierra, incansable en su retorno
vuelve a cubrir los recuerdos
con su manto de silencio.

Al final, en el cosmos
solo somos una mota de polvo
una chispa de luz
perdida en la inmensidad del espacio y del tiempo.

Al final, en el cosmos
no somos nada.
Ni siquiera recuerdo.
Al final, todo se olvida.