domingo, 4 de enero de 2015

EL DIOS SIDERAL

Reflexión Navideña
Alberto López



Dado que como dice la zarzuela, “las ciencias adelantan que es una barbaridad”, los teólogos católicos andan últimamente de cabeza apagando fuegos para dar respuestas mínimamente coherentes a los hechos que día sí, día no, vienen apareciendo en los medios de comunicación sobre temas como: el origen de la vida; la posibilidad de una vida creada de forma totalmente artificial; la fotocopia de los seres animados (con alma o sin alma); la existencia de seres (inteligentes o no) en el espacio exterior (por cierto, los astrónomos han descubierto que probablemente hay decenas de miles de millones de planetas habitables en la Vía Láctea, por lo que no es un disparate pensar en la existencia de otros mundos habitados por diversas formas de vida); el limbo (que según los expertos del Vaticano parece que ya no hay); el purgatorio y el infierno (que parece que tampoco, aunque viendo como esta nuestra tierra, quizás no habría que pensar en buscarlo en otra parte); el alma trascendente, de los hombres y de los animales; el diablo, en el que ya nadie cree, porque satanes hay muchos y los tenemos bien cerca (Putin, Rajoy, Cameron, Merkel, Peña Nieto….) y sobre todo el cielo, que por ahora se mantiene, aunque en una versión renovada y actualizada por el futbolero Papa argentino del San Lorenzo de Almagro, quien al parecer, ha decidido abrirlo democráticamente a cabras, merluzas, jilgueros y demás especies, a quienes en esta tierra de mierda no se les concede ni una vida de perros.

Incluso, recientemente, científicos de la NASA informaron que el cochecito-robot al que han llamado Curiosity, ha encontrado en un cráter de Marte agua pesada y presencia significativa de gas metano de origen desconocido. O sea que, si en el planeta rojo no hay vida, casi seguro que la ha habido.

Así que el Francisco, que ya supo adelantar, que si hay cielo para los hombres también debe haberlo para las cabras, ni corto ni perezoso ha venido a sugerir en una homilía del pasado mayo, que si los marcianos se pasan por la Plaza de San Pedro y se lo piden, él los bautiza sin temblarle la mano. Y claro está, el simpático argentino, que es listo, se ha dado cuenta de que como la ciencia acabe por sacar en laboratorio vida de las piedras (lo que en mi opinión está al caer) se las va a ver canutas para mantener el discurso teológico de la Iglesia, del que, por cierto, están viviendo desde hace siglos tan ricamente, cientos de generaciones de curas.

O sea, que como viene sugiriendo de tapadillo el Pontífice, si de las piedras acaban saliendo almas, no se va a poder meter la cabeza bajo el ala argumentando la preeminencia de la fe, y seguir negando la evidencia. Así que, habría que asumir que, en este mundo o nos salvamos juntos, hombres, animales (los otros), plantas, minerales y marcianos, o aquí no se salva ni dios. Conclusión que, mejor no ser racistas y aceptar que en el cielo entramos todos.

Y ahora que estamos en Navidad y llegan los Reyes Magos siguiendo la estrella (algunos dicen que era una nave espacial) para acudir al nacimiento de un niño que la ciencia dice que ni nació en Belén, ni en un pesebre, ni tampoco el 24 de diciembre, (por cierto no eran magos si no vendedores de quincalla) pensando en estas cosas, con el cerebro un poco recalentado con unas copitas de champán, le asaltan a uno preguntas trascendentes para las que en estas fechas no se está preparado…Pero en fin, ahí van.

¿Si hay vida en otros mundos, habrá también Dios en esos mundos?... ¿Será el mismo o será otro?... ¿Será un gran Dios sideral o habrá varios repartidos por planetas, sistemas solares ogalaxias? ... digamos, que como por autonomías… ¿Y si los hay, serán parientes entre sí como eran los dioses griegos?... Jesús, el hijo de Dios, cuando vino a la tierra a salvarnos a todos, ¿incluyó también en esos todos, a los marcianos, uranios, plutonianos etc.?...Y si es así… ¿se habrán enterado todos estos de que les han venido a salvar?...Pero… ¿salvarles de qué? … ¡Joder Alberto, pareces tonto!... pues evidentemente del pecado original...Ya… pero…¿de qué pecado original si a lo mejor no tienen ni Paraíso, ni pito, ni rajita, ni árbol de la vida, ni saben nada del pecado, ni del bien o el mal?...Bueno, tendrán otras cosas...Pero si su manera de razonar es diferente y no tienen neuronas, ni hacen el amor y son tan raros que no les guste el futbol, ni los toros, ni el Dakar, ni se emborrachan con la sangre de Cristo en Nochevieja y la política les parece una mierda… ¿cómo van a entender el mensaje de la Iglesia?... No sé, quizás tengan otro Mesías o quizás sean medios robots o robots enteros… ¿Con alma o sin alma?…Tampoco lo sé, pero a lo mejor con una inteligencia artificial tan desarrollada y un disco duro tan grande que, al vernos, les vamos a parecer poco más que conejos…Y si fuera así… ¿estos seres tan raritos también irían al cielo o tendrán un cielo aparte?...No sé Alberto…no sé…

En fin amigos lectores, ante tantas preguntas sin respuesta, y dado el berenjenal en que me estoy metiendo, he pensado que renuncio a seguir con este tema que, parece, no me lleva a ninguna parte. Así que aprovecho la coyuntura para desearos, a los creyentes (los con alma) una Feliz Navidad y que los Reyes os colmen de regalos en este nuevo año, y a los compañeros descreídos como yo (los sin alma) solo URTE BERRI ON que en el idioma de mi tierra de origen, el vasco, se traduce como, FELIZ AÑO NUEVO.