domingo, 15 de febrero de 2015

LOS OTROS

Alberto López

Estatuas alineadas en el monumento FDR en Washington DC

Cuando se regresa
del otro lado del jardín
ya nunca amanece.
Todo es velado y gris…
Como en penumbra.

Marcados por el hierro
estamos condenados a vivir
una libertad prestada
en la oscuridad de la multitud
sin llamar la atención
ocultando nuestro estigma
en el sigiloso silencio del miedo.

Hemos pagado 
pero seguimos condenados.
La memoria de los hombres
y la del mundo
nunca perdonan ni olvidan.

Somos carne de fracaso
viviendo tiempos de derrota
en una vida en la muerte
que no es vida
en una muerte en vida
que no es muerte.

Siempre…
La palabra es… siempre…
Como en el infierno.
Siempre… y para siempre.

Nosotros
los hijos malditos
de la estirpe de Caín
hasta el fin de los tiempos
siempre… y para siempre
seremos los otros.