domingo, 1 de marzo de 2015

TEATRO HORA 25

Una noche de teatro
LA MUJER DE LAS ROSAS
" Ese día sabrá que no era el viento invisible lo que todos los domingos llegaba a su altar y desordenaba las rosas."
(Álguien desordena estas rosas - Cuento de Gabriel García Márquez)

Porque el amor nunca muere.

Acabo de llegar del teatro Hora 25, el mejor teatro que se puede ver en Colombia, según decía Fanny Mikey. Y tenía toda la razón. Hoy estuve viendo la obra: La mujer de las rosas, y me maravilló la puesta en escena. No hay diálogos, solo música de fondo, es que no hacen falta las palabras para comprender el dolor de una pérdida. La obra está basada en el cuento de Gabriel García Márquez: Alguien desordena estas rosas, adaptación libre de Farley Velásquez, director de Hora 25.

El teatro hora 25 es un sitio muy agradable situado en la Carrera 88 # 39-31 del Barrio Cristóbal, en Medellín. Al entrar nos encontramos un pequeño y acogedor bar donde los asistentes podemos tomar un buen café o unos tragos disfrutando una excelente selección musical antes de que que comience la presentación.




Tuve la oportunidad de hablar un momento con el director del teatro Farley Velásquez, que ya estaba maquillado y ataviado con un blanquísimo traje, pues estaba a punto de empezar la función, acordamos la fecha para hacer una entrevista sobre su vida y su trabajo en el teatro.

Después de disfrutar una cerveza entramos al salón del teatro y pude ver la transformación que ha tenido la sala. Una iluminación muy moderna y profesional e igualmente un sonido extraordinario. Pero lo bueno estaba por comenzar. Las luces se encienden y van apareciendo los personajes en lo que parece un paisaje onírico. Dos puertas viejas y una escalera de madera frente a un patio donde está el árbol en el que se juran amor eterno la niña y el niño protagonistas. En el piso está la hojarasca que será parte importante en varias escenas, como símbolo, tal vez, del tiempo ido.

Pero a veces la tragedia acecha, en un accidente el niño resbala de una escalera y muere. Su pequeña amiga lo encuentra y se niega a aceptarlo, es la única vez que escuchamos palabras, cuando la niña, hincada ante el cadáver de su querido amigo le grita: Niño, niño, tratando de despertarlo, porque el amor nunca muere.

Desde entonces él trata de manifestarse y al fin lo logra. La niña percibe su presencia, y aunque sin verlo, juegan en el jardín de rosas. Ya adulta, ella descubre que alguien desordena su rosal, es el espíritu de su amiguito muerto que se manifiesta...


Y el tiempo pasa y los personajes crecen, hasta que un día comienza a caer sobre ellos la implacable nieve de los años. La transformación que vemos en la protagonista, que está mirando tras los cristales de su ventana es impresionante. Mientra la nieve le blanquea sus cabellos, su piel se va arrugando y su figura se encoje hasta salir al patio encorvada y caminando con dificultad. La parca ronda el lugar, el fantasma, ahora también envejecido espera sentado en la escalera el inevitable desenlace. Es que la vida es tan efímera como una brizna al viento.

La anciana, ataviada de novia, se sienta en la silla del patio para que la parca corte su hilo de plata que la une a la vida y reunirse para siempre con su ser amado.

Estremecedoras escenas que pasan durante la hora y media que dura la obra. Salimos del salón con una mezcla de tristeza y de alegría. Es que parece que la una no podría existir sin la otra.

Ha llovido y el pavimento refleja las luces de las lámparas. Camino calle abajo hacia la casa, con esa extraña sensación agridulce, La vida es un teatro en el que la función nunca termina.

HORA 25
Dirección, carrera 88 # 39-31, Barrio Cristóbal. Medellín.
Funciones: Jueves, viernes y sábado, 7:45 P.M.
Reservas: 252 99 91

Un rincón en la sala de estar

Así la vi