domingo, 12 de abril de 2015

LA FORMA DEL VIENTO

De Alberto López

El nacimiento de Venus - Sandro Botticelli

El orgulloso ciprés abatido junto al camino, como un guerrero derrotado.
Los restos de periódicos, corriendo a ráfagas por la calle cargados de viejas noticias.
Tus cabellos al aire, libertinos, como las serpientes de la cabeza de Medusa.
Las hojas otoñales, cayendo mansamente con la brisa sobre el sendero acolchado.
El acantilado, erosionado grano a grano, para acoger los nidos de las aves pescadoras.
Las llamas desatadas arrasando el bosque de pinos.

Los restos de los muros, de una casa abandonada en la extensa pradera.
El largo viaje del polvo del ardiente desierto, en busca de nuevos paisajes.
El mar encrespado por la galerna, levantando tules de agua para vestir a las sirenas.
La danza apacible de los juncos en la marisma con la luna llena.

Las nubes blancas cruzando el cielo, como borreguitos en busca de su destino.
El balanceo del solitario eucalipto crujiendo de dolor en el jardín.
Los paraguas por los aires como cometas sin dueño.

La falda arremolinada de una adolescente a la salida del colegio.
El árbol encorvado como un viejo y cansado labrador.
EL vuelo del globo rojo de un niño desconsolado.
Los arabescos dibujados por las gaviotas planeando en el aire.
El incansable batir del mar llevando la arena contra la playa.
El humo del hogar ascendiendo como una oración hacia los cielos.

Las barcas de la ensenada bailando al murmuro de las olas.
La estela lejana del avión deshaciéndose en hilachos de algodón.
Las dunas, como mujeres desnudas en reposo, siempre cambiantes, siempre nuevas.
La vieja colina evocando su juventud de agreste montaña.
El vuelo de las semillas en busca de nuevas tierras donde germinar la vida.
La nostálgica lluvia corriendo por la ventana, en una tormentosa tarde de domingo.

La naturaleza modelada, es la forma del viento.
Pero… ¿qué susurra el aire cuando oye al viento?
Que de un soplo de los dioses
convertido en poesía
nos hizo el viento.

CASI DE NADA
Alberto López



Diligente y laboriosa… gota a gota
descendía desde las cumbres
murmurando por las quebradas.
Trayendo sueños del cielo…
abría surcos… colmaba cauces
alumbraba fuentes… regaba valles.
Entregándose a la tierra
con el barro la fecundaba.

Una vida nueva… esplendorosa
brotaba entre aromas y fragancias…mojada.
A la inmensidad del mar
llegaban todas las aguas.
En aquel lugar sin riberas
con el cielo se reencontraban.

Un espejo de mil perlas
una lámina de luna y plata.
Impregnadas de la tierra
de su viaje reposaban.
Repitiendo un ciclo eterno
las gotas se hacían más sabias.
El agua dando la vida
toda ella así se daba.

Un milagro de los cielos
trajeron consigo las aguas.
De un sueño en cada gota
nacía el hombre…casi de nada.