lunes, 13 de abril de 2015

VIEJO

Alberto López



Cuando sientes, que tú presencia incomoda a tus hijos.
Cuando dicen que te repites con tus batallitas.
Cuando te pitan con sus bocinas
porque circulas lentamente.

Cuando miras con deseo los asientos del autobús
y los ves todos ocupados.
Cuando te dicen que te vayas al parque
hasta la hora de comer.
Cuando te recluyen en tu habitación porque hay visitas.

Cuando no te llega el tiempo para cruzar el paso de cebra
y te gritan: ¡vamos viejo que te duermes!
Cuando sientes que empiezas a estorbar en la casa.

Entonces, tengas la edad que tengas
es cuando, para ellos, eres un viejo.
…y retorna el pensamiento de volver a vivir solo
y recluirte en la concha de tus recuerdos.
Pero es duro ser viejo cuando se vive solo.

La gente desconfía de los viejos solitarios.
Van sucios…desaseados…
huelen mal… a orina… a agrio…a viejo…
Se preguntan:

¿Qué habrá hecho para acabar así?
Dicen que Dios pensó:
no es bueno que el hombre este solo…
y creo a la mujer…

Pero un viejo, con mujer o sin mujer, siempre está solo.
Perdió el pueblo, donde dejó a sus padres y a su infancia
cuando vino a trabajar a la ciudad.
El barrio, donde siempre ha vivido
visto desde su pisito, ha cambiado
le resulta desconocido.

Cuando pasea por la calle
observa las caras, pero apenas reconoce a nadie.
A sus hijos y a sus nietos los ve de tanto en tanto.
Han progresado.
Viven en un suburbio elegante, lejos del barrio.

Sus visitas, son protocolarias… relámpago.
Siente que, cuando cruzan el umbral
ya están pensando en marcharse.
No le queda ningún amigo
aunque siempre fue reservado y poco amiguero.
Casi sin darse cuenta, poco a poco, se le han ido todos.
Solo quedan, cada vez menos, algunos conocidos.

Ya solo vive para los recuerdos.
La gente recela del silencio
y más de un viejo silencioso.
Nadie se fija en él.

Es como un fantasma, como un muerto en vida
que pasa inadvertido, caminando entre los vivos.

Es jodido ser viejo… ¡ya lo creo!…
y más un viejo olvidado por todos.
Y es jodido saber que vas a morir solo…
aunque a la hora de la verdad
siempre morimos solos…