martes, 3 de mayo de 2016

HOGAR Y CASA

Hogar y casa, dos cosas tan diferentes como decir tratado de paz o acuerdo con parte del conflicto.

La huella de un ave en un círculo es el símbolo de la paz

¿Qué es un hogar?

La palabra hogar se usa para designar a un lugar donde un individuo o grupo habita, creando en ellos la sensación de seguridad y calma. En esta sensación se diferencia del concepto de casa, que sencillamente se refiere a la vivienda física. La palabra hogar proviene del lugar donde se encendía el fuego, a cuyo alrededor se reunía la familia para calentarse y alimentarse. (WikipediA)

Un cuento casi de terror.

Hubo un hogar en el que sus hijos comenzaron a tener conflictos entre ellos y  a tener diferencias con sus padres. Dejó de ser un hogar para convertirse en una casa que albergaba a padres e hijos desunidos.

Esto comenzó cuando algunos hijos no reconocieron la autoridad de su padre y quisieron usurpar su posición de poder para someter al resto de la familia.

Sus motivaciones podrían validarse cuando el que ostenta el poder olvida el bienestar de los hijos y se dedica a derrochar el presupuesto aportado por todos los miembros de la casa.

Pero sucedió que algunos solo querían disfrutar las monedas de la alcancía familiar y obtener otras más amenazando a sus hermanos para que les entregaran las suyas.

Entonces se agruparon otros que querían lo mismo, atraídos por esta actividad que rendía tantos beneficios.

Así entonces quedó la mayoría de los convivientes de la casa entre la espada y la pared.

Algunos padres habían intervenido tratando de mantener el orden de la casa, muchas veces más por mantener su poder y el bienestar de sus hijos preferidos, por cierto pocos, que por acto de justicia.

Un padre decidió dialogar con el hijo más rebelde, dando a entender que de concretarse un acuerdo con él, la paz retornaría al hogar.

Y todos los hijos que se habían atrincherado en sus cuartos se alegraron, aplaudiendo y gritando vítores.

Padre y malos hijos se encerraron en la sala principal y comenzaron  negociar las condiciones, o sea la forma en que se repartirían la alcancía y el poder, hay para todos, decía el padre, mientras les obsequiaba almendras.

Afuera en el patio los otros malos hijos se sentían excluidos, vociferaban y golpeaban de nuevo a sus otros hermanos exigiéndoles monedas a cambio de no pegarles más. Rompían las porcelanas de la casa haciendo pataletas y hasta amenazaron con quemar la casa. Todos se encerraron de nuevo en sus cuartos llenos de miedo al ver que la paz seguía siendo una utopía, pues la paz más que una firma o una palabra es un sentimiento.