viernes, 9 de septiembre de 2016

FABIO RESTREPO

ACTOR Y ESCRITOR

Fabio Restrepo es ahora un reconocido actor de cine y televisión. Ya no pasa desapercibido en ningún lugar, y al verlo sus admiradores lo rodean para pedirle autógrafos y tomarse fotos con él.

Amablemente me recibió en su casa para concederme la entrevista que le había solicitado. En medio de una amena conversación me enteré de que antes de ser actor había escrito un libro, Verdugo de verdugos, que se agotó rápidamente. Ahora está pensando en publicar la segunda edición.


VERDUGO DE VERDUGOS
Los malos del barrio y otros relatos

Fabio Restrepo y su libro.
Fabio Restrepo descubrió su vena literaria cuando comenzó a escribir durante sus ratos libres de trabajo. Aprovechaba esos momentos para escribir en un cuaderno las duras historias de esa Medellín que vivimos cuando tuvimos una absurda ola de violencia y terror.

- Una de estas historias me la contó una señora vecina que ayudaba en mi casa,  en aquel tiempo no le decíamos a esto servicio doméstico. Entonces decidí plasmar en un cuaderno la conmovedora situación que vivió esta mujer que cuando niña fue raptada por “Tarzán”, un vecino de ella, que la convirtió en su esposa sometiéndola a una vida de esclavitud y maltratos.

- Para mí fue fácil recrear el relato, pues memoricé todos los detalles de la historia que me había contado esta señora, que había sido ni más ni menos la mujer del Tarzán.

La vida de Fabio no era fácil pues se quedó sin empleo y se la rebuscaba manejando un taxi. Un día decidió ir a visitar al director de cine Víctor Gaviria para enseñarle sus historias, y llegó en el preciso momento en que este estaba haciendo el casting para la película Sumas y Restas.

- Ven, te invito a que hagas el casting, me dijo Víctor, al tiempo que recibía mi cuaderno de relatos, prometiendo que lo leería luego.

Fabio nos cuenta que entonces él no tenía idea de lo que era un casting, pero como buen paisa aceptó el reto y lo presentó, no sin algo de nervios.

El camarógrafo le dio el pié de la escena que debía recrear:
- Vas  ser un traqueto que tiene una cocina de droga, descubres que un empleado está consumiéndose mucha parte de lo producido y debes llamarlo a rendir cuentas, cámara acción.
Fabio algo confundido comenzó así:

-  Vení un momentico por favor, vos que es lo que has estado haciendo…

- Corten, corten, gritó el camarógrafo, que al tiempo era el que hacía el papel del empleado.
- Tu personaje es un atarbán, que de educación no tiene nada, y mucho menos diría: Por favor.
- Vamos a repetirlo.
- Fabio comprendió la situación y se preparó para el segundo intento.
- 3, 2, 1, Cámara, acción…

Fabio comenzó entonces con un sartal de groserías que en su vida había dicho, pues en su casa su papá ni decir carajo les permitió.
_  Quihubo pues gono…, malp…, hijue…, “#$,/&=, etc, etc…
La cosa salió tan convincente que el compañero de actuación le dijo:
- Listo, ya.

Fabio pensó que eso era parte del diálogo improvisado y lo encuelló diciéndole:

- Listo qué, gran hijuep…, &%$,/(#”…
Los asistentes no aguantaron la risa y tuvieron que intervenir para dar por terminada la prueba. No sobra decir que Fabio coprotagonizó la película Sumas y Restas.

- Tiempo después Víctor Gaviria habló muchas veces conmigo, le habían gustado mucho mis relatos, hasta me dijo que pensaba en la posibilidad de llevar al cine alguno de ellos; en especial le gustó el del justiciero que había decidido acabar él solo con los delincuentes de los barrios, algo así como un superhéroe criollo.


Agregó que los escritos eran tan buenos que merecían publicarse en un libro.
Víctor me visitaba para hablar de otras historias del cuaderno, como la de la niña raptada. No solo le di más detalles, sino que lo llevé al barrio Popular y le presenté a la mujer de Tarzán, que entonces ya era una mujer hecha y derecha.
Anduvimos por las calles del sector al tiempo que le mostraba sitios y personajes inherentes a mis relatos.

El tomaba notas, y en otras ocasiones grababa nuestras conversaciones.

Lo veía cada vez más interesado en llevar esto al cine, tanto que dijo que estaba hablando con algunos productores.
Víctor me había ilusionado mucho con esto y hasta me mencionaba que yo obtendría ganancias monetarias si esto se cristalizaba, pero el tiempo fue pasando hasta que no volví saber de él.

Yo estaba viviendo una difícil situación económica  y decidí enviar el cuaderno de crónicas a una convocatoria para publicar un libro, y aunque no gané, uno de los jueces del concurso, Juan José Hoyos, me recomendó llevarlo a Editorial Planeta, cosa que hice.


Gracias a esto en el año 2002 se publico el libro Verdugo de verdugos, que contiene unas veinte historias, entre estas, la del Animal.
- Yo a Víctor lo he tenido en el mejor de los conceptos, como director,  y lo más importante, como persona. Es exigente con su trabajo, al punto que en algunas ocasiones ha puesto nerviosos a los productores, que quieren ver terminadas las películas rápidamente. Él se toma el tiempo con más calma a la espera de lograr las condiciones de ambientación que tiene ya preconcebidas.
Por eso me extrañaba mucho que no me hubiera vuelto a llamar para decirme en que iba el asunto de la película. Cuando tenía oportunidad le preguntaba que si ya había hablado con el productor y el siempre me respondía que estaba en eso, pero el tiempo pasaba sin que se concretara nada, eso me hizo sospechar que algo me ocultaba.

- En cierta ocasión mi hijo le preguntó por qué  no aparecía el productor que estaba interesado en el proyecto, a lo que le respondió con evasivas. Mi hijo le pegó tal encerrona que yo sentí pena ajena, tuve que calmarlo y le dije, venga mijo, deje que yo hablo con él.
Mi hijo me contestó que yo era muy ingenuo, que esta situación estaba muy dudosa.

No quiero dejar de mencionar que un productor nos visitó en cierta ocasión para hacer un documental sobre mi relato del justiciero.

Él nos estaba entrevistando de una forma que consideré algo incómoda, prudentemente  le reclamé por esto, cosa que parece le molestó, pues nos dijo que sin documental no habría película.
Yo le respondí: - Bueno, está bien, y él se marchó.

TARZÁN vs EL ANIMAL

El relato de la polémica.

Lo de Víctor va quedando claro, si bien la crónica del justiciero arrancó con el pié izquierdo, él tomó la de Tarzán, que hace parte de “Los malos del barrio”, página 36 de mi libro, y comenzó a rodar la película. Solo que cambió los nombres de los personajes y la tituló: “La mujer del animal”.

Me dijo en una ocasión que mi crónica solo tenía tres páginas y que en ella yo mencionaba a Tarzán, mientras que el personaje de su película era El animal. Parece que había olvidado todos los detalles que le había revelado en nuestras charlas y sobre todo el haberle presentado a la esposa de Tarzán. Los nombres de los personajes del libro yo igual los había cambiado por sugerencia de la Editorial Planeta, y así se hizo.

Tengo el guión de la película y vi que en él aparecíamos entre los personajes, mi papá, mi hermana, mis hermanos y yo.

Víctor un día me dijo que para evitar problemas nos iba a excluir del guión, a lo que le respondí que podía hacerlo, pero que lo que debía quedar claro era que la idea original era mía. Pero era indudable que él me quería sacar del proyecto.

De pronto apareció aquí otra vez, él no pelea con nadie, yo tampoco. Él es un hombre muy querido, prudente y carismático y en resumen un genio; lo que me duele es la falta de reconocimiento que ha tenido sobre el origen de su película, yo me confié como amigo.

Un conocido que vive en Canadá me envió una publicación del periódico El Mundo del  9 de Octubre de 2015 en la que aparece una entrevista que le hicieron a Víctor Gaviria, yo no la conocía. En esta, Víctor claramente dice que la idea de su película surgió de las crónicas de mi libro Verdugo de verdugos, inicialmente del justiciero, aunque luego optó por la crónica de la mujer de Tarzán, que el rebautizó como la mujer del animal.
Aquí un extracto de esta entrevista y el enlace.
El Mundo

“El mal es tan grande que puede manifestarse de muchas maneras. Hasta puede llegar sensual y atractivo, para seducir las papilas cinéfilas de un director.
Y  Víctor Gaviria lo sabe. A él se le apareció primero Verdugo de verdugos, libro de Fabio Restrepo que cuenta la maldad de su personaje, pero el destino se encargó de desbancarlo como protagonista de su nueva película”.


Ahora ese sueño mío está el festival de cine de Toronto, sin mí.
Yo soñaba viendo los créditos finales de la película, en los que aparecía mi nombre:
“Idea e historia original de Fabio Restrepo”
Del libro Verdugo de verdugos.

Víctor me quitó ese sueño. Él es un gran director, a los otros directores en los festivales los aplauden, a Víctor lo ovacionan, él no necesitaba hacerme eso.

Fabio finaliza la entrevista diciendo esto sin poder ocultar su decepción:
- Fue que yo confié como amigo.

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