martes, 18 de octubre de 2016

REFORMA TRIBUTARIA UNA PROPUESTA INDECENTE

Parece que llegó el momento de pensar en una alternativa verdaderamente revolucionaria para manejar equitativamente los recursos del país y aplicar el sentido común, desafortunadamente el menos común de los sentidos.

Con los bolsillos vacíos nos quieren dejar.

Los políticos, con mínimas excepciones, han demostrado con creces su absoluta incapacidad para manejar al país, tampoco los que se autoproclaman revolucionarios demuestran ser mejores en el asunto.

Este país sobrevive de milagro gracias a que nuestros recursos naturales son muy generosos y algo queda luego de la inmoral rapiña que hacen quienes los administran.

Colombia es un país grande con complejo de inferioridad, somos un país de países, algo así como una matrioska. Hace años conocí a una pareja de Chilenos, ambos médicos, que habían llegado al país como refugiados políticos. Habían recorrido antes muchos países vecinos, cosa que les había permitido tener una amplia visión de sus idiosincrasias. Una noche de vinos me contaron que estaban sorprendidos con lo que habían visto en Colombia, “Ustedes tienen un país de países”, me dijeron.
¿Por qué dicen esto?, les pregunté.

Pues aquí hemos encontrado una gran diversidad étnica, climática, geográfica y cultural; ustedes tienen un país grande y lleno de riquezas, y no lo saben. Tienen oro, platino, coltán, petróleo, gas, esmeraldas, café, plata, platino, carbón, asbesto, aluminio, cobre, madera y sobre todo fauna, flora y agua en inagotables cantidades.

Comprendí que su visión era correcta y que los responsables del mal manejo de tan abundantes recursos no han sido otros que los políticos que han manejado la república a través de nuestra historia y han fracasado sin disculpa, no han usado el sentido común.

Impuestos, más impuestos.

Es lógico que un estado necesita recurrir a los impuestos para administrarlo, lo que se sale de contexto es que opte por aumentarlos para cubrir los desfalcos y malos manejos que hacen los malos funcionarios públicos, por mucho menos se dio el grito de independencia del 20 de julio 1810.

Los cargos administrativos se dan más por recompensar favores que por capacidad. Eso de tener ministros e importantes funcionarios que no sean idóneos en su cargo, y otros que solo esperan sacar su jugosa tajada,  no puede producir cosa distinta que el fracaso. Y me faltaba mencionar a los que con triquiñuelas solo esperan la oportunidad para demandar al Estado por sumas milmillonarias.

¿Gobernar o administrar?

Parece que más que gobierno sería mejor tener una administración, que se implemente con personas expertas en las áreas que les corresponda y con una efectivo control y vigilancia; algo así como un manejo empresarial.

Claro que esto es solo una utopía surgida de una genuina preocupación que emerge en este difícil momento que vivimos. Lo que aspiramos todos es a vivir en un país justo, equitativo, progresista y culto. Administrado por gente honesta y preparada, con espíritu de servicio, sentido de pertenencia, pero sobre todo con sentido común.

Estamos ante una reforma que grava más a quienes tienen menos:
Eduardo Sarmiento

En entrevista con La W, el economista critica que la reforma tributaria va ya a aliviar la carga fiscal de empresas a través del cobro del monotributo a pequeños comerciantes.