viernes, 10 de marzo de 2017

VISITA DEL PAPA A COLOMBIA

Una invitación con tinte político.


Para nadie es un secreto que históricamente muchas visitas papales han coincidido con los álgidos momentos que viven los destinos de sus viajes. El papa Francisco  ha visitado cuatro continentes, Asia, Europa, África y América. Algunos viajes obviamente responden a sus actividades apostólicas; pero otros son atendidos por invitaciones especiales hechas generalmente por mandatarios de estado.

Así ocurrió en México, país que atravesaba, y sigue haciéndolo, una delicada situación social y política. Sin duda alguna su visita quería ser aprovechada para moderar las protestas contra el gobierno. Lo que no esperaban era que el papa Francisco en una de sus intervenciones les jalara las orejas a clérigos y políticos, apoyando el sentimiento popular.

Otras visitas papales tuvieron como destino otros países suramericanos como Brasil, Ecuador, Bolivia, Cuba y Paraguay, tampoco ajenos a desigualdades sociales y corrupción.

Hay mucha tela que cortar sobre este tema, pero me inclino a pensar que el papa, así acepte invitaciones con indudable tinte político, siempre nos dará sorpresas inesperadas.

El señor presidente de Colombia urgía de la visita del papa Francisco a nuestro país para que su presencia de alguna forma validara su proceder ante las negociaciones con un grupo insurgente, el mal llamado proceso de paz, que más parece una firma de capitulaciones.

El 26 de septiembre del 2016 el papa Francisco puso condiciones a su viaje a Colombia, y fue muy enfático en esto:

“En América he dicho que cuando el proceso de paz termine (en Colombia). Yo quiero ir cuando todo esté blindado, es decir cuando el plebiscito termine, cuando todo esté seguro, seguro, seguro, cuando sea seguro que todas las naciones estén de acuerdo, que no se hará un recurso. Cuando todo esté terminado.

Si esto es así, podré ir, pero si la cosa es inestable… pero todo depende de lo que diga el pueblo porque el pueblo es soberano.

Nos hemos acostumbrado a mirar más las formas democráticas que la soberanía del pueblo y las dos deben ir juntas. Por ejemplo, se ha hecho costumbre en algunos continentes que cuando termina el segundo mandato de un gobierno lo que se hace es buscar cambiar la constitución para tener un tercero, y esto es sobrevalorar la llamada democracia contra la soberanía del pueblo, algo que está en la constitución…

El proceso de paz se resolverá hoy, en parte con la voz del pueblo soberano, lo que diga el pueblo es lo que creo que se debe hacer”.

Se ha confirmado que su santidad nos visitará del seis al once de septiembre y que estará en las ciudades de Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena.


Un viaje con sabor político que de seguro nos dará esas sorpresas que todos esperamos.