sábado, 2 de junio de 2018

ASTROPUERTA JUNIO 2018



Hola:
El sábado 30 de junio es el “Día del Asteroide”, conmemorando los 110 años del impacto de Tunguska, Siberia, cuando el fragmento de un cometa o asteroide explotó y arrasó 2500 km2 del bosque, el mayor evento de su clase en tiempos modernos.

Enseguida los principales eventos del mes de Junio.
Saludos
Germán Puerta
Bogotá, Colombia
Astropuerta
cel 315-3473859
@astropuerta
gpuerta@astropuerta.com.co
Facebook: Germán Puerta Restrepo

1. Eventos celestes principales de Junio 2018

Viernes 1 – Conjunción de la Luna y Saturno
Domingo 3 – Conjunción de la Luna y Marte
Miércoles 6 – Luna en cuarto menguante
Miércoles 13 – Luna nueva
Sábado 16 – Conjunción de la Luna y Venus
Miércoles 20 – Luna en cuarto creciente
Jueves 21 – Solsticio
Miércoles 27 – Oposición de Saturno
Jueves 28 – Luna llena Conjunción de la Luna y Saturno
            
2. Efemérides históricas principales de Junio 2018

Viernes 8 – 1625: Nace Giovanni Domenico Cassini, descubridor de la verdadera forma del anillo de Saturno
Sábado 9 – 1812: Nace Johann Galle, astrónomo alemán, codescubridor del planeta Neptuno
Miércoles 13 – 1983: La nave Pioneer 10 cruza la órbita de Plutón
Sábado 16 – 1963: Valentina Tereshkova, primera mujer en el espacio
Jueves 21 – 2004: Space Ship One, primera nave privada en alcanzar el espacio exterior
Viernes 22 – 1675: Fundación del Observatorio Real de Greenwich
Viernes 22 – 1978: James Christy descubre a Caronte, luna de Plutón
Domingo 24 – 1915: Nace Fred Holyle, astrofísico y matemático inglés
Viernes 22 – 1947: Kenneth Arnold inventa el término ¨platillo volador¨
Martes 26 – 1730: Nace Charles Messier, astrónomo francés
Viernes 29 – 1868: Nace George Halle, fundador de la astrofísica solar
Viernes 29 – 1961: Lanzamiento del primer satélite impulsado por energía nuclear, el Transit 4ª
Viernes 29 – 1971: Los cosmonautas Dobrovolski, Patsaiev y Volkov mueren en la nave Soyuz 11 durante la fase de reingreso
Sábado 30 – 1908: El fragmento de un cometa o asteroide explota en Tunguska, Siberia, y arrasa 2500 km2 de bosques.

NOTAS: Esta información puede transmitirse libremente.

miércoles, 9 de mayo de 2018

CARTA DE UN GATO DESDE EL CIELO

El Rincón de los Gatos.
(En Facebook)



"No llores por mí… Me has dado un hogar donde cobijarme, me has proporcionado alimento y sobre todo, me has dado tu amor y tu compañía. Lo último que querría es verte sufrir por mí. Ahora que no estoy contigo, no quiero verte triste.

Deseo que cuando pienses en mí sonrías, pues así sabré que mi recuerdo te hace feliz. Quiero que recuerdes los buenos momentos que compartimos, nuestras muestras de cariño, nuestros juegos…y si alguna vez te defraudé, o me porté mal, perdóname.

Por favor, no tires mis juguetes, ni mi cama, ni mis cosas, porque en este mundo hay muchos otros colegas que viven en soledad, tristes, sin cariño…muchos que darían su vida por compartir la tuya. 

No, no lo digas, no digas que no quieres tener más animales…eso me hace pensar que el tiempo que estuve contigo no te hice feliz. Por favor, que mi muerte no sea en vano, que sirva para que otro tenga la suerte de poder vivir y conocer lo maravillosa que es tu amistad, que conozca la verdadera vida de gato, que descubra el cariño. No estés triste…yo no lo estoy, porque sé que guardas ese rinconcito especial en tu CORAZÓN, para mi"... 
(La Negra).


La negra nos acompañó por más de doce años.  Ella llegó furtivamente a nuestra casa y nunca se quiso ir; y al contrario, se nos metió en el corazón.


Sus historias:
La extraña visitante
Un regalo de navidad
La gata en el árbol

domingo, 6 de mayo de 2018

EL AMOR VISTO DESDE LOS SETENTA

Fotografo: Alfred Eisenstaedt. 1945.
Alberto López

Dice Byron que, en nuestra pasión primera, amamos a nuestro amante y que en todas las demás lo que amamos es el amor. Yo no tengo conciencia de haber tenido una pasión primera, aunque alguna tuve, pero vino bastante más tarde y estuvo excesivamente mediatizado por el erotismo. Acabo muy mal. Mis amores, han estado marcados por la idea romántica del amor, y ello me impidió enamorarme de verdad a pesar de ser enamoradizo. Pero nunca fue amor, sino el espejismo de un fuego, que en poco tiempo se consumía y convertía en humo. 

He conocido, la pasión y el dulce hastío del matrimonio burgués, el dolor del rechazo y del desamor, la mala conciencia de haber traicionado, padecí los celos y soporté los de una mujer desquiciada que me llegaron a hacer la vida insoportable y es que hay amores ardientes que casi matan, aunque lo que en verdad mata al amor es el aburrimiento. 

En fin, que he recorrido un largo camino, pero apenas he aprendido nada del amor y menos de ese ser poético e inaprensible que es la mujer. Por eso escribo ahora sobre el amor…porque no sé…y quiero saber.

No tengo el recuerdo sentimental de haber participado en un gran amor. Quizás se deba a que, en el fondo, continúe siendo un niño romántico que creyó que las cosas del amor eran las que sucedían en las películas de aventuras que, devoraba en el cine de mi barrio y que siempre acababan con un beso que se disolvía en el THE END.

En varios momentos de mi vida quise levantar un gran amor como los del cine, partiendo de cero, al margen de los condicionamientos sociales pero una y otra vez fracasé, porque amores así solo existen en las novelas y en la pantalla. Hoy ya no me quedan mas balas en mi recamara. Hoy se que el problema residía en mí, porque no perseguía un amor real, sino que era un enamorado del amor.

Dicen los antropólogos que la necesidad de enamorarse es un impulso primitivo como el hambre o el sexo. Los científicos que han estudiado el cerebro, han descubierto últimamente que cuando alguien nos atrae, se producen entre las neuronas unas reacciones de tipo bioquímico que encienden la dinámica del amor. Las neuronas se aceleran, se emocionan y se vuelven un poco locas. 

Simplificando este extraño comportamiento, podría decirse que, es el resultado de una serie de reacciones químicas y eléctricas. Esta aceleración se va calmando con el tiempo, pero vuelve a subir y bajar otra vez cuando aparece una nueva atracción amorosa. Son como las subidas y bajadas del voltaje cuando las líneas eléctricas están decrepitas y la luz se apaga y enciende sola. Pero esta es una explicación que, para el enamorado, ni explica nada ni sirve para nada, ya que las reacciones eléctricas y bioquímicas del cerebro son consecuencias de la atracción animal guardada en los genes, y de la histórica, guardada en la memoria… y no al revés. 

Participo de la opinión de que, la forma en que se expresa el amor, es sobre todo un fenómeno cultural, y que, aunque pueda parecer que el amor romántico es universal, el grado en que se manifiesta varia según las tradiciones, las costumbres, las definiciones de cada cultura y de cómo se entiende la institución que regula las relaciones del contrato entre la pareja. 

Esto resulta evidente si nos atenemos, por ejemplo, al dato, de que menos de un 5% de estadounidenses dice que se casaría sin amor romántico, frente a un 50% de pakistaníes. ¿Y es que, quien puede defender que, esta institución, signifique lo mismo para un islamista ortodoxo que, para un librepensador occidental, cuando durante siglos el matrimonio por amor, que ahora nos parece lo más normal, fue prácticamente inexistente, siendo lo común el pactado entre familias sin intervención de los contrayentes? 

Incluso en una nueva sociedad como la colonial americana, lo habitual era que los españoles se casaran con sus connacionales por interés, uniendo fortunas familiares sin la presencia del amor y muchas veces sin otro sexo que el estrictamente necesario para la reproducción y la continuación de la herencia y fortuna familiar, resolviendo la necesidad del disfrute sexual con la fornicación consentida o forzada de las indígenas al margen del matrimonio. 

Meter en esto la palabra amor, como hacia la Iglesia de entonces, resulta de una hipocresía ridícula. Los sacerdotes, confesores y consejeros, cuando alguna joven se oponía a su matrimonio de conveniencia pactado entre sus progenitores, apadrinaban este, condenando como lujuria la inclinación amorosa de la joven y tranquilizándola con la idea de que el amor vendría después. Hay multitud de películas y novelas que tienen este conflicto como argumento.

Hasta prácticamente el siglo XIX en la vida del pueblo llano no tenia cabida el concepto del amor como ahora lo entendemos, es decir, como amor romántico. Eso eran cosas de nobles a los que les cantaban sus poetas, como un adorno o refinamiento más de las formas sociales y de las costumbres aristocráticas. Los campesinos pobres que formaban, la mayoría aplastante de la población, bastante tenían con supervivir y alimentar a su prole. 

Lo mismo sucedía con la intimidad, otro concepto, relacionado con el amor, del que no disfrutaban ni los reyes. Ambos conceptos son modernos, creados sobre el triunfo social de la burguesía, como el mercantilismo, el arte doméstico, la casa con habitaciones separadas y especializadas (comer, cocinar, estar, dormir o eufemísticamente “hacer el amor”) el baño y la higiene del cuerpo, los muebles domésticos también especializados para distintas funciones (las sillas, la mesa, la cama etc.) la lectura como disfrute al margen de la religión etc.… en fin como el Romanticismo. 

Todas ellas formas culturales basadas en poder disponer de tiempo libre. La conquista de la intimidad, del espacio y del tiempo para uno mismo, fue el gran éxito de la burguesía, pero ese tiempo se basaba en el robo del tiempo de los demás, de los otros que, sometidos a la explotación del trabajo por cuenta ajena, permitía las actividades culturales y lúdicas de los propietarios burgueses. 

El tiempo libre se fundamentaba en el poder y ambos en el dinero. 

 fotografo: E. Dean

En las relaciones amorosas no triunfaba el más apuesto o el más galante, sino el más rico, el que tenia dinero para tener tiempo. El dinero embellece a los hombres porque, con el dinero todo se compra: los bienes, el tiempo, la libertad, la belleza, la ilustración, las formas de educación y el amor.

Entonces la primera pregunta recurrente sería: ¿Porque nos enamoramos? Como casi todo lo que hacemos en la vida, también en el amor, lo hacemos para no estar solos. Buscamos en él, la medicina contra la soledad, creyendo que el amor lo puede todo. Pero no es así. La soledad es un sentimiento mucho más fuerte y profundo que el amor, porque el origen del amor esta en el sexo, como reproducción de la especie, y el sexo, antes o después acaba por cansar. Por eso pocas parejas consiguen con los años mantener un cierto enamoramiento que trascienda mas allá de un cariño sincero.

Pasado un tiempo, el enamoramiento comienza a languidecer y lo que al final queda, si es que la separación y el olvido no lo han borrado del todo, es el cariño y quizás la amistad cultivados en el jardín de los recuerdos. Los intereses crematísticos son en ocasiones los que sustentan socialmente a la pareja, si no el despecho y el odio que son como otra forma de amor en negativo. 

Así que, la soledad siempre acaba volviendo para enfrentarnos al hecho determinista de que, nacemos solos, vivimos solos y morimos solos, y que el recurso al amor y a la amistad solo fueron sino una ilusión momentánea que, nos permitió sortear por momentos, el peso de nuestra innata soledad.

Erich Fromm decía que paradójicamente, ser capaz de estar solos es la condición fundamental para ser capaz de amar. Pero ello solo está a la altura de los grandes hombres, de los héroes y de los santos, de aquellos que, superando las condiciones y determinaciones de la herencia, (semidioses los llamaban en la antigüedad clásica) dejaron casi de ser humanos. Obviamente no es mi caso.

Y sabiendo todo esto, la segunda pregunta sería: ¿Por qué una y otra vez volvemos a intentarlo? Ese impulso primitivo es la herencia milenaria del camino perdido en el tiempo que nos hizo hombres y que nos marcó con la llama de la pasión práctica, la del erotismo que acababa en el sexo reproductor y que la cultura y los poetas la sublimaron, convirtiéndola en pasión poética, en artificio, en espejismo y en la sociedad actual en entretenimiento y en espectáculo, cuando no en negocio y comercio. 

Y no me refiero solo al amor mercenario, sino a las distintas manifestaciones del amor en pareja, consagradas incluso socialmente por la propia iglesia. Y es que en una sociedad de clases donde se ejerce el dominio a través de las diferentes formas de poder, todo amor es mas o menos mercenario, basado de una u otra manera en una transacción impuesta por el que domina, con el beneplácito de la estructura social. 

A eso lo llaman matrimonio tanto en occidente como en oriente, en EEUU como en Pakistán.
En nuestra sociedad burguesa, se dice que el amor es cosa de la juventud, cuando todavía no pesan los recuerdos ni la memoria y la capacidad de soñar no ha sido todavía apagada por la vida. Pero el amor es un trance de la ensoñación que va unido a la capacidad de soñar y ese no es un privilegio de ninguna edad. El soñador enamorado sueña el amor convirtiéndolo en un sueño romántico.

Sin embargo, con los años, en esta sociedad de derrotados, la ensoñación retrocede aplastada por los recuerdos. Así, cuando un viejo sueña se dice que es un viejo loco al que se le ha ido la cabeza. Los amores de los viejos se juzgan socialmente como ridículos, pero… ¿qué amor no es un amor ridículo? Algunos viejos también soñamos y cuando nos miramos al espejo no reconocemos el rostro que aparece reflejado. Seguimos pensando y sintiendo como adolescentes románticos. Perseguimos con la mirada el cuerpo grácil de una bella joven y nos quedamos colgados con un sueño de ella. 

Nos tachan de mirones, de pervertidos, de fisgones, de viejos verdes, pero solo somos soñadores. Cuando un viejo enamorado rehace de nuevo su vida con una chica mucho más joven, los hijos del anterior matrimonio se oponen, tachándolo de disparate de un viejo gagá o de un loco. Porque el viejo lo que tiene que hacer es sacar a los nietos a pasear al parque.

Para la sociedad la pasión amorosa acaba con la vejez. Es como si la jubilación en el trabajo supusiera también el fin de la posibilidad del enamoramiento. Pero muchos viejos seguimos, en nuestra soledad, soñando. No lo podemos evitar. Soñar forma parte de nuestra naturaleza de humanos. Porque nacemos de un sueño de amor de nuestros padres , vivimos el ensueño de la vida y morimos soñando.

En todas las mujeres con las que, de una u otra manera, he convivido a lo largo de mi vida, he ido buscando a la mujer ideal de mis sueños. Creo que esto es común a todos los hombres y mujeres. Un ideal que nunca supe concretar, ni a mí mismo, que perseguí tanteando una y otra vez por el túnel de las pasiones, y que obviamente nunca encontraría. 

Ahora sé que aquel afán era una quimera, pero, sin embargo, en todas aquellas mujeres encontré algún rasgo, de ella. Ese algo fue lo que me hizo cada vez enamorarme y lo que, desde la distancia, hoy me hace pensar en que, la suma de todos aquellos rasgos o destellos en una sola mujer, habría sido, de alguna manera, el amor de mi vida.

domingo, 29 de abril de 2018

ASTROPUERTA MAYO DE 2018

Hola:
Regresan los planetas, Venus al atardecer sobre el horizonte al Oeste, Júpiter en la noche sobre el Este, y más tarde Saturno y Marte. Listos los telescopios.
En seguida los principales eventos del mes.
Saludos
Germán Puerta
Bogotá, Colombia
astropuerta
@astropuerta
cel 315-3473859
gpuerta@astropuerta.com.co



1. Principales eventos celestes de Mayo 2018

Viernes 4 – Conjunción de la Luna y Saturno
Martes 8 – Luna en cuarto menguante
Miércoles 9 – Oposición de Júpiter
Martes 15 – Luna nueva
Miércoles 16 – Ocultación de Aldebaran por la Luna visible en el norte de Canadá.
Martes 22 – Luna en cuarto creciente
Martes 29 – Luna llena

2. Principales efemérides históricas de Mayo 2018

Martes 1 – 1949: Gerard Kuiper descubre a Nereida, luna de Neptuno
Sábado 5– 1961: Alan Shepard, primer estadounidense en el espacio exterior
Lunes 7 – 1925: Operación del primer proyector de planetario en Munich, Alemania
Lunes 14 – 1973: Lanzamiento de la estación espacial Skylab
Viernes 25 - 1961: El Presidente de Estados Unidos John F. Kennedy en un discurso ante elCongreso propone colocar una tripulación en la Luna antes de 10 años
Miércoles  30 – 1975: Fundación de la Agencia Espacial Europea

Notas: Esta información puede transmitirse libremente


sábado, 28 de abril de 2018

EL MUNDO SIN PETRÓLEO.

Hidrocarburos vs Aguacates.



No se puede negar que hay que buscar alternativas para no depender del petróleo, pero este será un proceso largo y difícil. Es que el petróleo no solo se utiliza para producir combustibles para mover automotores y máquinas generadoras de energía eléctrica. La conversión de hidrocarburos en productos químicos se llama petroquímica, y es piedra angular de la industria actual.
 Gracias a esto se elaboran infinidad de productos que usamos en la vida diaria. Por ejemplo:
Industria textil:
 Fibras sintéticas que suplen a la lana y el algodón.

Industria del caucho: 
Nuevos productos con iguales propiedades y a veces superiores a las del caucho natural.

Industria de envases y embalajes: 
El polietileno como alternativa al cristal y al celofán, plásticos para la construcción, por su gran resistencia a la corrosión y a las inclemencias del tiempo, por su ligereza y flexibilidad.
Además habrá que tener en cuenta la gran cantidad de empleos que se generan gracias al gas y el petróleo y los recursos económicos que reciben los países productores, entre ellos Colombia.

Que un candidato a la presidencia tenga como meta cerrar la explotación de hidrocarburos en un país que recibe enormes beneficios por ello, es sin duda un desacierto monumental.

Colombia es un país que afortunadamente ha desarrollado su producción energética con hidroeléctricas muy amigables con el medio ambiente. Además los automotores actuales producen emisiones contaminantes muy bajas.

Algo muy importante es que Ecopetrol se comprometa a proveer combustibles acordes  a las normas internacionales, bajos en azufre y plomo.

Los autos eléctricos y las celdas solares seguramente serán de uso común en el futuro, pero mientras bajan los costos de producción seguiremos dependiendo de los combustibles fósiles, explotados con responsabilidad.
Este vídeo se subió con fines educativos. Pertenece a sus respectivos creadores. 
Canal : National Geographic.




Fuentes: Indexmundi, El País, Dane, Asohofrucol, Instituto Mexicano del Petróleo, Oil Watch Sudamérica, Portafolio y Dinero.

Copyright de imágenes: pacifista.co/infografia

CONVERSANDO CON LA NIETA

Algunas veces los niños entablan interesantes diálogos con sus abuelos. Entonces surgen cosas maravillosas cuando les preguntan sobre cómo eran sus vidas cuando eran niños.



Este es el caso, cuando una abuela conversa con su nieta de cuatro años.

- Abuelita, ¿cuando eras pequeña veías a Discovery Kids?.
- No mi niña. En ese tiempo aún no teníamos servicio de cable y solo pasaban caricaturas, en el único canal que había, los fines de semana, y no en colores; solo en blanco y negro.

- Ah…, pobrecitos…

- ¿Jugabas en el teléfono móvil o en la tablet, como yo lo hago ahora?

- Tampoco hice eso. No teníamos aún servicio de internet ni esos aparatos.

- Que difícil era todo entonces cuando eras chiquita abuela.

- No creas eso. Nos divertíamos mucho jugando con los amigos, golosa (rayuela), o a la casita con vajillas y muebles de juguete. Igual había muchos otros juegos muy entretenidos.

- Abuelita. ¿Y tu mamá (la bisabuela) se vestía con pieles de animales? (Plop).

Después del inevitable ataque de risa la abuela le respondió.

- NO…, en su tiempo los vestidos eran casi iguales a los que usamos nosotros.

- ¿Pero ya había comida? (Otro Plop y risas).

- Claro mi niña.

Seguramente a los abuelos que leen esto les habrá pasado algo similar cuando hablan con sus nietos de la segunda década del siglo XXI. Es que los cambios de la tecnología son abrumadores, y los nietos son el mejor referente para apreciarlos.



martes, 17 de abril de 2018

EL CASO DE VARGUITAS

REPETICION
Parte Tercera.



HABLANDO DE LITERATURA
EL CASO DE VARGUITAS

Alberto López

La Ciudad y los Perros, La Casa Verde, Conversaciones en la Catedral, son, sin duda, obras maestras de la literatura en español. En su momento fueron innovadoras, criticas, originales y muy bien escritas. En ellas, Vargas Llosa hizo gala de su posición progresista y solidaria con los más desfavorecidos por las injustas estructuras económicas y políticas de su Perú natal al que estaba estrechamente vinculado. 

Como es inevitable en un escritor tan prolífico, tuvo también resbalones en su producción literaria, pero no afectaron en lo más mínimo su calificado recorrido literario.

Después se distanció de los temas de mayor seriedad, entrando en una fase en la que el crítico Raymond L. Williams, ha definido como de descubrimiento del humor, cuyo primer fruto fue “Pantaleón y las visitadoras” (1973) y el segundo “La tía Julia y el escribidor” (1977) que abrieron su literatura a un público mucho más amplio sin perder para nada la calidad.

En 1981 aparece “La guerra del fin del mundo”, su primera novela histórica y una de las más importantes que ha escrito a juicio de la crítica y que a la vista de lo que vino después, la convierten en una especie de solitaria anomalía y de la que nos vamos a ocupar en esta entrega.

Los años 80 fueron para el escritor un período de intensa actividad política en su país, que tuvo su final en 1990, cuando fracaso en su intento de alcanzar la presidencia ante el tristemente famosos Fujimori. El engreimiento que le caracteriza y su involución política hacia una derecha neoliberal, le llevaron a creer que su retorno a su país desde Europa, sería un paseo triunfal, pero no fue el caso. 

Desencantado y dolido dejó nuevamente su país y se radicó en Madrid, donde en 1993 adquirió la nacionalidad española, recibiendo el título nobiliario de Marqués de Vargas Llosa por parte del rey Juan Carlos. Entre los algodones madrileños, volvió a ocuparse de la literatura y a disfrutar de la vida, alejado de los desposeídos de su tierra que en su juventud había defendido con convicción. 

En este periodo de actividad política, publicó, con desigual calidad y fortuna, cuatro novelas: “Historia de Mayta” (1984) “¿Quién mató a Palomino Molero?” (1986) “El hablador” (1987) y “Elogio de la madrastra” (1988). Resulta sorprendente que volcado en la política y con poco tiempo para la literatura, a pesar de ser un escritor prolífico (aunque el afirma que le cuesta mucho escribir) llegara a lanzar con una separación temporal muy corta entre ellas, nada menos que cuatro obras. 

Siempre me he preguntado cuando las escribiría, cuan de corta serian sus noches, si ya las tenía medio escritas desde hacía tiempo o si le ayudo alguien a hacerlo. En cualquier caso, la cosa tiene un gran mérito, porque, me pregunto, si no le hubiera costado escribir, hasta donde podía haber llegado su producción literaria. Incluso tuvo tiempo en 1986 para recoger el Príncipe de Asturias. En cualquier caso, queda todavía muy lejos de Pio Baroja, pero claro, este compatriota mío, estaba tocado de un don especial que le permitía escribir casi según hablaba.

En 1993, con 57 años (hoy tiene 82) escribió, anticipadamente (todos los genios lo hacen), su libro de memorias “ El pez en el agua”, la novela histórica “Lituma en los Andes” con la gano el Premio Planeta (sin duda para hacer caja) la erótica “Los cuadernos de don Rigoberto” (1997) y “La fiesta del Chivo” (2000), sobre el dictador dominicano Trujillo. En cualquier caso, en estas obras su maestría evidenciaba que comenzaba a aflojar, lo que no fue óbice, para que la última de ellas tuviera un gran éxito de público.

A continuación, y con una edad muy avanzada se entregó con furor a la narrativa, escribiendo una novela cada tres años “El paraíso en la otra esquina” (2003),” Travesuras de la niña mala” (2006), “El sueño del celta” (2010)” El héroe discreto” (2013) “Cinco esquinas” (Alfaguara, 2016) y ahí sigue con el paréntesis del Premio Nobel en 2010. Un crítico ha definido a estas novelas como “póstumas”, porque son como esas novelas inéditas o inacabadas, que aparecen tras la muerte de un autor reconocido, cuando los carroñeros de las editoriales espulgan entre los restos y papeles dejados por el difunto, queriendo aprovechar comercialmente el tirón de su muerte.

Obviamente Vargas no ha fallecido, pero sus últimas novelas, hasta sus más incondicionales dicen que, mejor no las hubiera escrito, pues dejan a la vista todas las limitaciones de un escritor en sus horas más bajas (es difícil escribir siempre bien y con imaginación, y más de viejo con las facultades objetivamente mermadas) al que se le ven todos los trucos del repertorio.

Dicen los críticos que con la Guerra del Fin del Mundo nuestro autor inició un cambio radical en el estilo hacia temas como el mesianismo y la conducta irracional humana… no se… Ambientada en el siglo XIX en las profundidades del sertón nordestino de Salvador de Bahía, cuenta los hechos acaecidos de la revuelta de masas de campesinos pobres sebastianistas que guiadas por el taumaturgo iluminado Antonio Conselheiro se enfrentaron y derrotaron en varias ocasiones a las tropas enviadas por el Gobierno Republicano contra la aldea de Canudos donde se refugiaron y crearon una comunidad colectivista inspirada en una concepción mesiánica y teocrática del igualitarismo social. 

António Conselheiro se erigió en el profeta airado de una redención terrenal de los desposeídos, que le consideraron como un elegido del cielo y signo de que la promesa de justicia evangélica era, al fin, deseada por el Altísimo. Como otros movimientos milenaristas, los campesinos de Canudos fueron finalmente vencidos y masacrados.

A mí los movimientos milenaristas siempre me han interesado, porque siempre han acabado como perdedores y los perdedores, aun los más malos, me conmueven. En sus revueltas, como la que nos ocupa de Canudos o la de los cristeros mexicanos, hay una mezcla de reivindicación campesina contra la pobreza y la injusticia, que tiene sus raíces en los radicales planteamientos del cristianismo primitivo y que pone en cuestión tanto al poder político (progresista o conservador, lo mismo da) como a la iglesia como institución. 

Pero claro los campesinos, desde el marxismo, dejaron de ser los protagonistas de la historia, y sobre ellos ha caído el mayor de los olvidos. Por eso, cuando leí la novela de Vargas, allá por los ochenta, me cautivo más por la historia que por sus virtudes literarias, ya que volcado como estaba entonces en la arquitectura, me interesaban bastante menos que hoy.

Mas tarde, no sé dónde, leí algo sobre la existencia de un libro brasileño que se ocupaba de la revuelta de Canudos, pero no lo encontré ni en castellano ni en portugués por ninguna parte. En un viaje a Brasil (este país siempre me ha atraído) por circunstancias que ahora no vienen al caso acabé en Curitiba visitando una estupenda librería de viejo, y mira por donde, me encontré con una edición antigua, bastante destartalada, de aquel libro en castellano. 

Era una novela publicada en 1902 titulada OS SERTOES (Los Sertones) del escritor Euclides da Cunha (1866 – 1909) un libro clave en la literatura brasileña, y un modelo de crónica de guerra narrada por su autor (geógrafo, poeta e ingeniero militar) que cubrió como periodista la campaña que el ejército regular desarrolló en 1896-1897. 

Fue para mí todo un descubrimiento, que cargaba de sospecha y desconfianza la novela de Vargas.

Asocie fechas. Euclides da Cunha había muerto en 1909 y la novela de Vargas se publicó en 1981. Teniendo en cuenta que los derechos de autor en Brasil son setenta años, la obra del brasileño pasaba a dominio público en 1979, esto es, dos años antes de la publicación de la de Vargas. Me pareció evidente. Las fechas coincidían y mis sospechas se confirmaban. 

Vargas escribió la novela justo en el momento en que prescribían los derechos de la novela original. 

El peruano, con total descaro, aprovechando que la novela de Da Cunha se perdía en la lejanía del tiempo y en el desconocimiento público de la tercermundista literatura brasileña, había hecho un remake de una gran obra y la había publicado en España. Y muchos la leímos. Y apenas nadie se enteró. 

El que sería futuro Premio Nobel nos engañó a todos. También a los suecos del Nobel. No es el momento de analizar la novela del brasileño, solo diré con palabras de Juan Benet, que es una de las mejores novelas de todos los tiempos, a la que por cierto el siempre volvía. Mas tarde he sabido que, el profesor de la Universidad de Barcelona Ángel Crespo, afirmó haberle aconsejado a Vargas Llosa la lectura de Los Sertones y que incluso, aseguró, haberle prestado un ejemplar.

Saramago en 1990 en un seminario en Sevilla hablando de la novela de Vargas le acuso con toda justicia de ser un mal imitador… porque había creado una mala novela a partir de uno de los mejores textos de la literatura brasileña. 

Da Cunha escribió una novela épica (además mucho más amplia temáticamente que la de Vargas, reducida a los episodios de la guerra) en la que se narran unos hechos importantes que vivió el propio autor, durante la formación política de Brasil. Frente a ella la de Vargas resulta de una épica descafeinada y una mala y esquemática ambientación. Saramago en un debate posterior señaló que. "nadie puede intentar escribir de nuevo el Quijote"…refiriéndose a "la falta de sentido que tiene imitar una buena novela". No se…quizás Vargas con su actual megalomanía pudiera llegar a hacerlo.

Plagio, copia, remedo…en cualquier caso, cuando se acaba la inspiración, solo queda la repetición. Y ahí le anduvo Vargitas queriéndonos tomar el pelo a todos. Mi madre con su sabiduría campesina decía que, antes coge a un mentiroso que a un cojo.

POSDATA. Pensaba escribir un solo texto sobre Vargas Llosa, como tercera entrega de REPETICION, pero he decidido para no cansar a los lectores (aun así me ha quedado largo) publicar este sobre la novela y posponer para una cuarta entrega otro sobre el ensayo..o sea que continuara.

lunes, 16 de abril de 2018

El eterno retorno de las cosas

REPETICION
Parte Primera.
Alberto López



Con los años, llega un momento, en que el mundo se empieza a percibir como repetición. Casi todo suena a visto, ha conocido. El arte y el pensamiento no avanzan, parecen ir en círculos que giran una y otra vez sobre el mismo eje. Cambian el teatro, los escenarios, el vestuario, y la forma de la representación, pero la obra parece ser siempre la misma. 

Porque lo humano no cambia, sino cambia la vida y la forma de vivir, y en lo fundamental, esta, no ha cambiado desde hace varios siglos. Es como si estuviéramos de nuevo, en una Edad Media moderna y oscura, donde las cosas solo cambian en su apariencia, pero no en su definición y contenido. Es la consolidación de la repetición, que afecta tanto al arte y al pensamiento como a la vida en general, y del que es hijo el sistema de la moda, que domina todos los sectores de las artes, las artesanías y los productos industriales de consumo masivo.

Pensamos que el transcurso de la historia ha seguido un desarrollo lineal, siempre hacia adelante, como suma de todo lo anterior, pero las ideas de cambio y de progreso son ideas modernas, relativamente recientes, vinculadas al inicio y al éxito del capitalismo. En realidad, son una ideología, esto es, una conciencia falsa inducida por el poder, un espejismo generado por el sistema para perpetuarse así mismo. Ilusiones de cambio, entretenimiento y distracción de voluntades, para que nada cambie. 

Las sociedades antiguas clásicas europeas, así como las orientales, no se planteaban el cambio como una necesidad histórica, ni el progreso como una vocación de la humanidad, o una ley de la historia, como diría Marx. Con vivir tenían bastante. Aunque en el vivir se incluía el conocimiento y la sabiduría, estas no estaban mediatizadas por la necesidad de progreso social, sino por ampliar el campo del conocimiento del hombre para ser más hombre. 

Por eso, la filosofía, como disciplina, tenía un papel central en la vida diaria y hoy apenas si la encontramos refugiada en los sótanos de las universidades.

La mayor parte de los libros, al margen de los de tecnologías, son repeticiones y remedos de otros libros anteriores, por eso la biblioteca infinita que soñara Borges, es una falacia, porque solo contendría libros sobre libros. En un texto anterior mencionaba a González Ruano cuando decía que, en literatura, todo lo que no es autobiografía es plagio. Es otra manera de decir que, la repetición solo se salva a través del filtro de los matices autobiográficos que pueda introducir el autor.

Y es que la literatura y el pensamiento original, autentico o germinal se reduce a unos pocos libros. El resto es reescritura autobiográfica, copia, repetición para el entretenimiento y el pasatiempo, basura generada por el comercio editorial o el estatus académico, cuando no, adoctrinamiento.

El panorama artístico actual se construye sobre los recuerdos y sobre la recopilación. Hoy todo se repite de segunda y tercera mano. El pensamiento es un pensamiento de citas y de citas de citas. En la arquitectura las citas son de edificios, cuando no de fotos de edificios. Las novelas cuentan las mismas historias cada vez más devaluadas, mientras que la poesía se encierra en sí misma, marginada de espaldas al mundo y despreciada por las editoriales.

Cuantos miles de libros se han escrito sin aportar nada, para interpretar limitadamente o para deformar y pervertir el pensamiento de Jesucristo, de Marx o de Freud. Cuantas horas perdidas en la escritura y lectura (a veces sacrificada, casi como de penitencia militante) en libros de interpretación sobre algunas pocas ideas. Cuantas modas literarias han desaparecido sin dejar tras ellas rastro alguno. 

Quien se acuerda hoy de escritores y pensadores que, no hace muchos años estaban en la cumbre de la novela o del ensayo, incluso con grandes premios a sus espaldas como el Goncourt o el Nobel. Quien ha vuelto a releer a la mayor parte de los premios Planeta, digamos, de los últimos veinticinco años. 

Susan Sontag en los años sesenta del siglo pasado ya nos advirtió contra la interpretación (traducción) de los contenidos de las obras literarias y de arte en general, por parte de los críticos, que llegaban a sustituir con sus textos a las propias obras originales. Cuantos libros hemos leído sobre un autor sin haberle leído directamente a este.

Hemos leído demasiado (demasiado mal) a los interpretadores a quienes no teníamos que leer, y poco, a los pocos que teníamos que leer porque eran los que tenían algo original o autentico que expresar. Por eso decía al comienzo que, con los años (mejor con la vejez, que es la verdadera madurez) llega un momento que todo suena a repetición y a interpretación. 

Y así sucede que uno ya no lee para aprender sino para olvidar. Picasso lo dijo de otra manera: "En aprender a pintar como los pintores del renacimiento tardé unos años; pintar como los niños me llevó toda la vida."

Lo más difícil hoy, ante el aluvión de lecturas y de obras de arte, es saber discernir lo auténtico de lo interpretado, lo original de la copia. Lo difícil es escoger y saber rechazar, decir pocas veces si y muchas veces no. Hoy apenas se lee a las fuentes, a los pensadores originales, a los clásicos. 

Resultan duros, requieren un cierto esfuerzo, una tranquilidad, en cierta manera una forma de vivir, que no está acorde con un mundo actual, que se quiere rápido y frenético. Ya nadie soporta el cine clásico japonés, al que se califica de excesivamente lento y ceremonioso y del que se dice, hay que esperar media hora para que pase algo. En el cine actual, hoy todo es velocidad, acción, violencia sin límites, ruido y efectos especiales.

Sucede un poco como con el agua embotellada, que toda esta filtrada y en consecuencia que toda sabe igual, o sea, a nada.
La vida (también en el arte) se reproduce por estereotipos interpretativos, impuestos y aceptados por una cultura de masas ganadas por la ignorancia. El producto no puede ser otro que la repetición, la inanidad y el vacío, que resulta el verdadero protagonista de la cultura actual. 

Y es lo mismo para todas las artes. Lo es para la novela convertida en pasatiempo, lo es para el teatro en espectáculo, para la pintura y la escultura en montaje, para el cine en efectos especiales o para las arquitecturas museísticas convertidas en cascaras espectaculares, para el atesoramiento de aire. Todas ellas se parecen a esos frutos que después de quitarles la piel, capa tras capa, cuando se llega al núcleo, carecen de semilla y solo queda el vacío.

La solución a este estado de cosas no es añadir más, sumar persiguiendo el espejismo del progreso (hoy tecnológico) sino en desprendernos de esa presión interpretativo (informativa) que no nos deja tiempo para la reflexión. En literatura y en el arte como en la vida, para caminar con soltura hay que ir, como dijera nuestro poeta, ligero de equipaje. 

Por eso los buenos lectores tienen un repertorio reducido de libros y de autores (en general difuntos) a quienes leen y releen una y otra vez, sin dejarse seducir por las nuevas estrellas literarias que lanzan al mercado las grandes editoriales y que casi siempre resultan flores de un día. 

Del arte descentrado del que hablara Hans Sedlmayr por la desorientación de los principios y la ruptura de la historia, que llevo al arte moderno al suicidio, hoy se ha llegado a un arte sin centro, carente de principios y valores, donde todo y nada vale, y donde ante el altar del Moloch, solo cuentan la rentabilidad, la productividad, la plusvalía y el dinero. 
(Continuara)

La forma del agua, una copia con Oscar

REPETICION
SEGUNDA PARTE
HABLANDO DE CINE


Alberto López

Me senté ante la pantalla de video para ver el film oscarizado de Guillermo del Toro, La Forma del Agua, que por cierto lleva el mismo título que uno de mis poemas, aunque sin conexión alguna entre ambos. Me senté sin saber lo que iba a ver, ya que no había leído ninguna crítica y no suelo seguir la parafernalia de los óscar. Y me volvió a suceder. 

Lo que estaba viendo, aunque con otro envoltorio, en otro escenario, otra época y con un final más hollywoodense, era una película de 1954 que había visto de niño cuando tenía siete años y que me impresiono, quedando grabada en mi memoria para siempre. Se trataba de La Mujer y El Monstruo, aunque el titulo original era, El Monstruo de la Laguna Negra. 

En el cine de mi barrio causó un enorme impacto entre mis convecinos que fueron en masa a verla. La película de Jack Arnold un realizador menor que había dirigido varias películas de ciencia-ficción de bajo presupuesto, tenía como protagonistas a Julie Adams y Richard Carlson, duraba 79 minutos, había costado medio millón de dólares (fue rodada en 3-D lo que le dio una sensación de más realidad a las escenas en que aparecía el monstruo) y recaudado 2 millones. Fue un éxito tan inesperado como indiscutible para ser un film de serie B. 

La historia se desarrollaba como una película de aventuras, en una Amazonia todavía poco explorada en aquellos años, desconocida, misteriosa y llena de secretos. Guillermo del Toro dijo que, se había inspirado en ella y que le impresiono, como me sucedió antes a mí, cuando la vio de niño. El director mexicano tiene 17 años menos que yo o sea que la debió ver hace unos 30 años. 

La película sin duda estaba olvidada y hasta hoy resultaba una desconocida para gran parte del público actual (no, así como se ha visto para los estudios y los realizadores), así que La Forma del Agua, se ha podido presentar sin tener que dar muchas explicaciones sobre este antecedente. 

Por otra parte, han transcurrido 64 años, quedando apenas 6 años para pasar, a efectos de derechos de autor, al dominio público (imagino que Del Toro ha esprintado contra el tiempo, a fin de realizarla antes de que se cumpliera el plazo, y algún otro realizador se le adelantara). Es de suponer que sus productores tendrán estos seis años debidamente amarrados con los de la otra película para no tener problemas, porque hablar de inspiración como hace su director, resulta más que forzado, para este remake (en castellano remedo) a pesar de desarrollarse como un cuento de hadas con final feliz, a diferencia de la anterior, por decirlo de alguna manera, más negro.

La duración se ha incrementado ostensiblemente, con relación a la anterior, pasando a 123 minutos, así como su costo que anda por los 19.5 millones (la mitad probablemente destinados a su promoción como es común en las grandes realizaciones americanas) y claro está, también su recaudación, que se ha disparado a 121.2 millones. 

Su éxito ha sido total: entre los usuarios de Google al 81 % les ha gustado. Obviamente nadie puede discutir que esta exquisitamente realizada, como todo lo que hacen los yanquis cuando hay dinero, pero en su éxito ha sido fundamental contar con la desmemoria del público. La película se ha rodado, a casi 70 años de la anterior, plazo más que sobrado, para que ya casi nadie se acordaba de la primera. Yo, por mi edad, soy de los pocos que todavía tiene presente aquella película de la Laguna Negra. 

Digo esto, porque de esta nueva versión, directores, productores, critica, y claro está, los millones de la promoción y el marketing se han ocupado de negar con esfuerzo que se trate de un remake de aquella película aparentemente olvidada. La película no se ha hecho en cualquier caso para espectadores o gentes de edad avanzada como yo, que cada vez quedamos menos, y que todavía recordamos aquel film de Arnold, sino para las masas de jóvenes que la ven como un descubrimiento y no como una repetición, como es mi caso.

Lo que la película del director mexicano pone de relieve es que también el cine, como otras artes, hace en la actualidad sus obras sobre otras obras, películas sobre películas, con corta aquí y pega allá, cambiando algunos personajes, paisajes, época y situaciones, retocando la historia y rematándola con un final feliz, como en todas las pelis americanas. Es decir, copiando, plagiando, pirateando y entrando a saco en las filmotecas (en las escuelas de cine, como en las de otras artes, se estudia para hacer eso) y, en consecuencia, repitiendo, que es a lo que esta hoy por hoy abocada toda la producción artística. 

Unos lo harán con mayor o menor descaro, otros con mayor o menor sensibilidad y elegancia, todos presentando sus obras como originales, ante las masas de consumidores carentes de toda información y juicio contrastados.

No se trata de una adaptación de una obra literaria o teatral como puede ser RAN de Akira Kurosawa, quien hace una recreación del Rey Lear de Shakespeare en el Japón del siglo XVI. Lo que hace Del Toro es tomar el núcleo central de la historia de la película de Arnold y cambiar algunas cosas, añadiendo un poco de todo lo que las películas actuales han de tener para ser un éxito: amor, suspense, una persecución clásica contra el tiempo, fantasía, efectos especiales en el agua, un espacio retro-futurista de gusto steam-punk años 60 que ahora está de moda, y todo ello en el ambiente social de la América de la guerra fría y con un final, que como no podía ser de otra manera, acaba bien. 

Todo muy bonito, como en un cuento de hadas. Más o menos lo mismo que hacen los escritores, cuando escriben una novela para presentarla al Premio Planeta.

La pregunta inquietante es: ¿porque el cine actual tiene que recurrir a una idea rodada anteriormente maquillándola en lugar de filmar guiones originales?... ¿Sera que ya no saben escribir historias o que no saben contarlas o porque los productores, en aras de reducir el riesgo, confían más la inversión de su dinero en lo conocido, si tuvo algún éxito, que en lo nuevo por conocer?... ¿O quizás porque lo que la gente ante este mundo desquiciado lo que pide son cuentos de hadas y eso lo saben muy bien los que lo han desquiciado, que son los mismos que nos ofrecen estas películas? La Forma del Agua, es pues una película de evasión, de entretenimiento tan vacía como bella y tan vieja como el cine que, una y otra vez se repite, porque dentro del actual sistema de producción de la industria cinematográfica, el cine que en otra época conocimos, el de los Ford, Huston, Hitchcock, Capra, Lang, Buñuel Wilder, Welles, Kubrick, Fellini, Kurosawa, Bergman, Lynch, Rosellini, Visconti, Saura, Sica, Clair, etc. ha muerto … y ya solo cabe la repetición.

La tercera y ultima parte de REPETICION, la dedicare a la literatura, tomando como referencia al escritor Alvaro Vargas Llosa