Llegó otro retazo de la vida, ahora de la época escolar cuando el profesor de español nos enseñaba la onomatopeya, esa figura literaria que usa el lenguaje para imitar sonidos naturales o de otras fuentes acústicas no discursivas, ejemplo el sonido de un tambor: "Pum", de un perro: "Guau", etc.
El ejemplo del texto que nos trajo el profesor no pudo ser mejor, tan bueno fue que aún despues de tanto tiempo no lo olvido. Por eso me animo a compatirlo para que lo recuerden si también fue tema en sus tiempos escolares y para que los que no lo conocen lo disfruten tanto como yo lo disfruté y lo sigo disfrutando.
Sobre el autor:

De familia culta, inició pronto su actividad literaria y, con diecisiete años, publicó su primer libro de poemas. Sus lecturas de Julio Verne y E.T.A. Hoffmann, entre otros, le acercaron a la literatura universal, formándose como autodidacta. Más tarde dirigíó el diario El Pueblo en su ciudad natal.
En San Juan trabajó para El Imparcial o Puerto Rico Ilustrado, además de otros diarios y revistas, aunque debió ganarse la vida como oficinista, repartidor, actor de teatro e incluso secretario del Presidente del Senado. Casado, su matrimonio apenas duró un año al fallecer su esposa de tuberculosis en 1919. En la capital conoció a José de Diego Padró. Ambos representarán el comienzo de la poesía de vanguardia en el país conocido como el diepalismo donde prima la sonoridad y musicalidad de los versos.
En la década de 1920 participó en la actividad política convulsa de Puerto Rico, integrándose en la Alianza Puertorriqueña, siendo un activo orador independentista. En estos años desarrolló lo que sería la poesía negra o el verso negro, con una visión de la cultura negra puertorriqueña integrada dentro de la originalidad de su obra de sonidos armoniosos. La influencia que ejerció sobre otros autores de Sudamérica fue destacable, sobre todo en hombres de la talla de Nicolás Guillén. Se casó nuevamente en 1930.
En las décadas de 1940 y 1950 viajó por Estados Unidos donde ofreció distintas conferencias en varias instituciones y universidades.
Sobre mi declamadora favorita de este poema:
BERTA SINGERMAN

(Luis Palés matos)
Calabó y bambú.
Bambú y calabó
El Gran Cocoroco dice: tu-cu-tú.
La Gran Cocoroca dice: to-co-tó.
Es el sol de hierro que arde en
Tombuctú.
Es la danza negra de Fernanco Póo.
El cerdo en el fango gruñe:
pru-pru-prú.
El sapo en la charca sueña:
cro-cro-cró.
Calabó y bambú.
Bambú y calabó.
Rompen los junjunes en furiosa ú.
Los congos trepidan con profundo ó.
Es la raza negra que ondulando va
en el ritmo gordo del marinyandá.
Llegan los botucos a la fiesta ya.
Danza que te danza la negra se da.
Calabó y bambú.
Bambú y calabó
El Gran Cocoroco dice: tu-cu-tú.
La Gran Cocoroca dice: to-co-tó.
Pasan tierras rojas, islas de betún:
Haití, Martinica, Congo, Camerún;
Las papiamentosas antillas del ron
Y las patualesas islas del volcán,
Que en el grave son
Del canto se dan.
Calabó y bambú.
Bambú y calabó
Es el sol de hierro que arde en
Tombuctú.
Es la danza negra de Fernanco Póo.
El alma africana que vibrando está
En el ritmo gordo del mariyandá.
Calabó y bambú.
Bambú y calabó
El Gran Cocoroco dice: tu-cu-tú.
La Gran Cocoroca dice: to-co-tó.