Anunciada con bombos y platillos la serie Escobar comenzó el 28 de mayo de 2012 en el horario estelar de las 9 P.M. convirtiéndose en el lanzamiento con más audiencia de la historia de la televisión Colombiana, ese día comenzó con 29.6 puntos de audiencia, hasta llegar al 79% y finalmente estabilizarse en un promedio de 62%.
Y con toda razón, es que esa superproducción hecha en formato de cine y que tiene en su elenco los mejores actores y actrices del país tenía asegurado el éxito. En total por la serie han pasado más de 1.300 actores y extras y está grabada totalmente en exteriores de Colombia y Estados Unidos. Se dice que cada día de grabación en óptica tiene un costo aproximado de 300 millones de pesos (US 164.000).
La serie está basada en la obra “La parábola de Pablo” escrita por Alonso Salazar, el polémico ex alcalde de Medellín.
Mucha polémica ha suscitado la serie pues algunos sectores de la sociedad la consideran inapropiada y dañina para los jóvenes y los niños, en conclusión una apología del mal. La verdad es que el contenido de violencia en el cine y la televisión no es exclusivo de Colombia, basta ver las series que se producen en Estados Unidos como CSI Miami, Ley y orden, Bones, Nikita, etc. Pero mal de muchos no debe ser consuelo de tontos y hay que reconocer que la gente ve y se acostumbra a los contenidos que se les ofrece y que indefectiblemente la violencia genera violencia, la mente humana es delicada y es imperativo que se replanteen los contenidos para bajar los índices de agresión y criminalidad que van en un ascenso proporcional al éxito de audiencia de estos programas.
No dejo de reconocer que el canal que produce Escobar el patrón del mal ha logrado un programa excelente a nivel técnico, fotográfico y artístico, y que el argumento ha ejercido una especial fascinación entre sus televidentes y hasta puede decirse que ha rescatado para las nuevas generaciones este retazo tenebroso de la historia de este país tan sufrido y amado llamado Colombia.
No puedo decir que la serie es buena o mala porque no me he atrevido a verla, porque no quiero revivir esa época de caos y zozobra que sufrimos en carne propia cuando las bombas explotaban a cualquier hora y en cualquier lugar, cuando la vida no valía nada y el tener pasó a ser más importante que el ser.
ESCOBAR LLEGA A MI CASA.
Cecilia Navia repasando el libreto |
En la calle todo era actividad, varios hombres equipados con radios de comunicación recorrían el sector informando a la gente sobre su labor y les mostraban los sitios en los que se podían ubicar para ver la grabación. Dos tipos en una motocicleta Calima 175 que de seguro harían una escena de sicariato recorrían la calle de arriba abajo tan bien personalizados que daban escalofrío.
Los extras vestidos de policías y soldados de la época de alistaban para su entrada. Los técnicos montaban dos pesadas cámaras en el Toyota de Escobar que saldría por las calles del barrio seguido de los autos escoltas del Capo para hacer varias tomas.
Impresionante la cantidad de personas que integraban la producción, con razón es tan costosa esta labor.
Finalmente logré sacar mi foto de Vicky Hernández cuando bajó de la camioneta para tomarse un descanso. Muy amablemente volvió a posar para mi cámara acompañada de “Mechas”, Cecilia Navia, muy queridas y amables se dejaron tomar fotos sus admiradores. Gracias Doña Vicky.
Ya el sol se escondía por los montes del Padre Amaya al occidente cuando como vinieron se fueron, Doña Vicky y todo el gentío se marchó de mi calle después de ofrecernos una inesperada y curiosa experiencia. Ahora después de cerrar el balcón termino de pegar este retazo de mi vida y me voy a descansar con la incertidumbre de lo que traerá el nuevo día.
Los niños actores de la serie |
Haciendo ajustes para la escena del retén |
Los vecinos disfrutaron la grabación |
La imagen del corazón de Jesús mirando curioso |