
Era un selecto grupo elegido por Creador con el objetivo de preservar su raza. Traían con ellos los siete pilares del conocimiento, semillas y otros menajes para reiniciar la civilización lejos de su tierra natal. Habían sido previamente preparados para la gran odisea y se les había entregado las instrucciones precisas para construir a Arca.

Adaptaron los espacios más amplios para cultivar las semillas conservadas de cereales, leguminosas y frutales, hicieron de esos sitios maravillosos invernaderos que recibían la luz de Astro a través de una inmensa cúpula de cristal.

En el gran templo aún se conservan los trajes de los primeros ancianos, los que vestían cuando llegaron a Red. Se descubrían solo en los días de año nuevo para que fueran contemplados por todos los pobladores y no fuera olvidada la historia de su estirpe. De su tierra natal solo quedaban los relatos consignados en el Antiguo Rollo, pues esta había desaparecido en el día H, el de la gran hecatombe, y sus trozos viajan errantes por el espacio, yermos y sin rumbo.
La multitud ansiosa esperaba escuchar la lectura del Antiguo Rollo, para saber de su tierra de origen, donde se dice había grandes lagos y ríos bajo un inmenso cielo azul. Muchas otras maravillas guardan los escritos de los primeros ancianos que siempre maravillan y conmueven a la concurrencia hasta las lágrimas.
Reposa también en el Templo, el Nuevo Rollo, que narra la historia a partir de la llegada a Red, y que describe como se construyó la ciudad nueva en los túneles y grutas prometidas. Todo ese conocimiento se enseña a los niños en las escuelas de ciudad Miracle.
Las jerarquías allí son bien claras y otorgadas por El Gran Concejo, están en primer lugar: El clan de los ancianos directores, el sumo sacerdote y los sembradores, luego los maestros, los constructores, a las madres y a los niños se les otorga gran cuidado y respeto. Los exploradores son un grupo selecto que se aventura a subir a la superficie, debidamente protegidos a inspeccionar y a buscar minerales.
El corno dorado suena solemne anunciando el ingreso del Venerable sacerdote Jam, todos guardan silencio para escuchar sus divinas palabras.

Comenzó Jam su lectura:
“En el año primero arribaron los Ancianos a bordo de Arca al nuevo mundo, el que les había sido prometido por Creador para que se perpetuara nuestro bendecido pueblo después de ser salvado de la hecatombe del mundo. Mucho tiempo tuvo que transcurrir para que la penosa travesía por el mar cósmico llegara a su fin. Ellos habían sido elegidos en el tiempo previo de la caída de los fuegos del cielo y reunidos en el valle escondido, fueron instruidos en los siete conocimientos. Creador había enviado a Ibargel para reunirlos para tal fin e igualmente ayudarlos en la secreta construcción de Arca.
Diez varones y diez hembras eran los elegidos, perfectos en belleza y sabiduría. Llegado el día, Ibargel los despidió cuando ya las antorchas del cielo estaban muy cerca del mundo, entonces ellos entraron al ingenio y sellaron la puerta. Se ciñeron sus trajes herméticos y se conectaron a las máquinas de aire, Ajustaron las gruesas correas de cuero a sus asientos y luego de ver que todo estaba bien emprendieron su veloz ascenso poco antes de que el mundo recibiera las descomunales descargas de las candelas del cielo.

La multitud levantando los brazos contestó cantando a coro: Y verdad dicen los ancianos”
En ese momento ya el sagrado contador Quartz que había sido hallado en una antigua tumba de sus antepasados y que portaba en su muñeca, por obvio derecho el sumo sacerdote, mostraba los últimos movimientos para llegar al cenit y comenzar el nuevo año y el nuevo siglo. Con su brazo derecho levantado y sin quitar la vista del recorrido de la minúscula varita indicadora del contador, estaba listo para anunciar el momento exacto de la transición. Comenzó su conteo regresivo mientras el pueblo contenía su emoción. Fan…, Nuan…, Otuan…, Setuan…, Sean…, Cian…, Cuan…, Tran…, Duan…, Uan…, Nan.
Los gritos de alegría retumbaron y el grupo de animes comenzó a tocar sus extraños instrumentos imitando el sonido de las esferas. Se abrazaban y besaban en hermosa comunión, celebraban otro año de supervivencia en ese nuevo mundo, 900 años de gloria bajo el manto protector de Creador, Los coros se iniciaron de nuevo: “Eso dijeron los ancianos, y verdad dicen los ancianos”.
*PH: Post hecatombe