domingo, 8 de febrero de 2009

SABER MORIR



INTRODUCCIÓN


Foto de archivo

De todas las situaciones por las que pasan los seres vivos solo una ocurre en el cien por cien de los casos “la muerte”.Siendo una cifra tan abrumadora parecería aconsejable que el ser humano profundizara en su conocimiento y que incluso se implantara como asignatura desde la escuela primaria hasta la universidad.

La situación es todo lo contrario. El tema apenas se toca, se corta la conversación si alguien la saca a colación, pone los pelos de punta, urge tocar madera, se miente a los niños...Se oculta incluso al máximo interesado, el moribundo, alegando supuestos beneficios que esta demostrado estadísticamente son irreales y no corresponden con los testimonios de los que han tenido la fortuna de estar acompañados por personas compasivas a las que comunicar sus sentimientos en estos delicados momentos finales. Desde estas páginas pretendemos exponer distintos enfoques que el ser humano ha dado al “saber morir”.

Granito de arena que se puede convertir en gran montaña si lo enriquecemos con la aportación de todos los interesados en colaborar, ampliar datos, modificarlos o dar su opinión.Todas las opiniones serán bien recibidas mientras respeten a las demás. Palabras como “verdad”, “mentira”, “cierto”, “falso” y similares no aparecerán en nuestra página. La línea de actuación es del máximo respeto a todas las opciones, huir de dogmatismos y proselitismos enriqueciéndonos entre todos. Esta página es aconfesional y apolítica. No obstante se recogen algunos puntos de vista que aportan otras filosofías al tema.

Conscientes del trabajo incompleto y deseosos de ampliar en breve plazo creando el rincón ateo, gnóstico, chamán, hindú, y cualquier otro del que encontremos documentación. El punto de partida esencial es el del capítulo siguiente “necesidades del ser humano” al pensar que antes de que se nos etiquete con “ismo” alguno (aceptado o impuesto) todos somos humanos.

Es hora de resaltar los puntos en común de ideas, filosofías y religiones olvidándonos de imponer enfoques, casi siempre de manera violenta, como los mejores y más coherentes.En cualquier caso, algo esta cambiando y cada vez son más numerosos los servicios de medicina paliativa, centros de ayuda, asociaciones... dedicados a estos temas.Se trata de aprender a “morir consciente” para lo cual es imprescindible haber aprendido a “vivir consciente”, esto es desarrollar todas las cualidades humanas.En palabras de Duplessis-Mornay: “Para morir bienaventurado a vivir hay que aprender. Para vivir bienaventurado a morir hay que aprender”.


AYUDANDO EN LA MUERTE

Todos los seres humanos tenemos unas necesidades que varían según las circustancias (salud, enfermedad, proximidad de la muerte,...) y la prioridad que cada persona les da, pero dentro de una horquilla tan estrecha que se pueden casi generalizar.Conforme se va acercando el final de la persona se van sutilizando sus necesidades.Sin prescindir de las anteriores van apareciendo nuevas o al menos, nuevos enfoques de las mismas.

Necesidades de salud:

- Básicas: respirar, comer, beber, dormir, ropa, cobijo, ausencia de dolor...

- Sociales: sentirse protegido de peligros, saberse querido en una familia o grupo, saberse aceptado y respetado, tener intimidad...

- Transcendentes: respeto a su forma de pensar. Dentro de una corriente filosófica o religiosa determinada o fuera de ella todo ser humano tiene su sabiduría de la vida y ninguna es mejor o peor que otra, mereciendo todas el mismo respeto. Todas deben ser ofertadas pero ninguna impuesta con promesas o amenazas.

Necesidades en la enfermedad:

- El ser humano enfermo se ve amenazado al cambiarle muchas perspectivas de su vida. Teme por su integridad física, el dolor, el aislamiento, incapacidad, pérdida del bienestar, pérdida de su autonomía, equilibrio emocional, separación familiar, dependencia de otros,...- Todavía causará mayor desasosiego el hecho de cambiar su entorno conocido, rodeado de sus seres y objetos queridos por el ambiente frío, desconocido y rígido de un hospital.

Necesidades en el morir:

- Por supuesto que necesitamos cubrir todas las necesidades anteriores, incluso prestando especial atención a algunas como la supresión del dolor en lo posible.

- Es cuando más vulnerable se vuelve el ser humano, cuando con más facilidad puede caer en la depresión y angustia y es justo cuando menos apoyo se le da, menos se quiere hablar del tema que más le preocupa y cuando más se deja a su suerte.

- Podemos tener muy claro que a la hora de morir nos gustaría estar en casa, que no nos mientan sobre nuestra enfermedad, que nos acompañen nuestros seres queridos, que podamos comunicar nuestros miedos, angustias y sentimientos. Al llegar la hora nuestra o de un familiar actuamos de distinta manera y la mentira, el mutismo y el mirar para otro lado presiden los últimos momentos del moribundo.

- Se cierra un círculo vicioso, al pensar los familiares que es mejor si el moribundo no sabe nada, cuando sabemos que lo sabe todo. Y lo sabe todo por nuestras caras, por desviar las conversaciones, por nuestros gestos, por lo absurdo de las respuestas que damos, ... por otro lado, el paciente se calla al comprobar la angustia que produce en la familia cualquier referencia al tema que más le agobia.

- Tampoco en los hospitales hay personal preparado para cubrir esta necesidad. No nos quepa duda que es una necesidad. Nos quedaríamos sorprendidos al conocer muchos diálogos del moribundo con el enfermo de la cama de al lado, limpiadora, celador,... u otro ser humano que le merezca confianza.- La hipocresía de la sociedad se manifiesta en toda su amplitud al presidir la mentira unos momentos maravillosos y enriquecedores para todos si la sinceridad y la comunicación se hicieran evidentes.- Y... nos va a suceder al 100% de los humanos.

- Nos deberíamos de esforzar en encontrar mejores fórmulas y practicarlas para prepararnos.- La única actuación que ofrecemos es la asistencia al funeral y quizás sea la que menos aporte al difunto.
- Por otro lado es un tema que no le interesa potenciar en absoluto al poder. Si el poder se esforzara en el desarrollo integral del ser humano, atendiendo a sus necesidades reales, perdería fuerza y sería lesivo para sus intereses, manejos, robos y engaños.

1- Saberse acompañado:
Es importante para el moribundo saber que hay alguien a su lado compartiendo el espacio. Mejor si hay comunicación, pero ya de por sí muy importante solo acompañar. No hace falta buscar bonitas palabras, solo acompañar de corazón.

2- Saberse escuchado:Dejar hablar. Escuchar. Puede que haya que hablar poco. El moribundo puede necesitar hacer preguntas que muchas veces se las hace a sí mismo y que demuestran sus angustias y sentimientos. Puede preguntar cosas como esta: “¿ Cree que me perdonarán mis pecados?”A veces afirman que ha estado a su lado un familiar fallecido hace tiempo o que han visto a Dios o a un santo. No es por la medicación ni que el enfermo se esté volviendo loco. La ciencia actual desconoce el motivo, muchas corrientes de pensamiento le dan explicación. En cualquier caso no es el momento de disertaciones con el enfermo acerca de la veracidad o no del episodio, ni de que se incremente la angustia familiar.No molestar al enfermo con excesivas preguntas del tipo ¿me reconoces?. Si el paciente no puede responder pero entiende todo (situación frecuente) lo angustiaremos más.

3- Preparación: Poca angustia podemos aliviar al moribundo si a nosotros nos aterra la idea de morir. Primero se tiene que inspirar uno mismo.Trabaje con la idea de morir, episodio tan natural como la vida. Libere sus temores. Por otro lado nos vamos a morir todos. Siempre será mejor sin temor que con él.Si no sabe que hacer, rece. Rece a lo que usted considere sagrado y le haya motivado a nobles sentimientos durante su vida. Da igual un dios, un santo, un buda, la naturaleza, algún ser bondadoso que haya conocido y falleció,...Dé por sentado que esos nobles sentimientos aflorarán en ese momento y los captará el moribundo, beneficiándole. En estos momentos precisa más que nunca amor, dulzura, ternura, sinceridad,...A la vez, usted notará que recibe sentimientos enriquecedores por parte de la otra persona. Es un momento precioso para sentirse humano y compartir esa humanidad. 

Muchas veces el moribundo consuela al vivo dándole consejos y preocupándose de que su muerte no cree un gran desconsuelo. Estos consejos suelen ser mensajes de paz y de resaltar las cosas realmente importantes de la vida.

4-Dar esperanza: Insista siempre en lo que la otra persona ha logrado y hecho bien. Ayúdela a sentirse constructiva y satisfecha con su vida. Ensalce sus virtudes y olvide sus defectos. En estos momentos nos volvemos muy sensibles a los sentimientos de culpa y la depresión, por eso hay que concentrarse en dar esperanzas, del tipo que sean, para conseguir que se muera en un estado mental lo más sereno posible.

5- Encontrar perdón: Anime a la persona moribunda a hacer las paces con los familiares y amigos de los que esté distanciado. Ayude a disolver cualquier odio que pueda quedar en su corazón. Sugiera que si no puede cara a cara escriba una carta o realice una grabación pidiendo o dando perdón.Si viéramos que se estimula la ira al tocar este tema, dejémoslo pasar, más vale no incrementar la angustia en esos momentos.

6- Reavivar “la sabiduría de vida” del moribundo:Hay que ensalzar la sabiduría de vida del moribundo, no la nuestra, no es hora de hacer proselitismos. Hay que ser ingeniosos y tratar de averiguar las motivaciones del moribundo que pueden ser tan variadas como personas hay. Pudiera venir bien rezar una jaculatoria en un cristiano, recitar un mantra en un budista, recordar a Alá en un musulmán, mencionar la próxima unión con la naturaleza en un chamán, el tranquilizar diciendo que todo irá bien (gran número de seres pasaron este trance) en un ateo...Atender la demanda, nunca imponer, de un director espiritual de la religión que sea.

7- No matar antes de tiempo:Muchas veces el moribundo está enfermo pero no es tonto y no podemos desconectarlo de decisiones que le afectan a él y al entorno familiar antes de tiempo. Se debe sentir útil y tener en cuenta su opinión acerca de lo que come, quién quiere que le visite, compras y ventas a realizar... y en general acerca de todos los temas por los que manifieste interés.A veces el enfermo se muere porque ya lo han matado sus familiares cuando comprueba que ya es una gran carga para ellos, que discuten por sus posesiones, que le exigen demasiadas veces que tiene que poner más voluntad, que no le permiten ni llorar, que aumenta el clima de tensión y hostilidad.

8- Atender deseos no realizados:Siempre que sea posible. Pudiera desear ver a algún conocido y podemos gestionar este encuentro para evitar que muera con este deseo.Otras veces pudiera ser un fuerte deseo de visitar un país o población determinada. Si realizar este deseo no fuera posible puede ser muy beneficioso mostrarle un reportaje en televisión e incluso colocar una fotografía de ese lugar decorando la habitación.La demanda otras veces se puede referir a solucionar temas como pensiones, hipotecas,...

9- Sigue teniendo necesidades básicas: A veces, ante la conmoción del próximo desenlace, nos olvidamos de lo básico. El moribundo está mejor en su casa, rodeado de sus objetos apreciados y seres queridos. Sigue siendo más agradable una habitación limpia (no usar lejía ni productos de olor penetrante pues las mucosas de la nariz se vuelven más sensibles), ventilada, soleada y con flores. Las visitas deben de ser cortas y a demanda del moribundo.

No agobiarlo. Es útil, al tocarle la mano no hacer presa en ella, ponerla debajo de la suya para darle la oportunidad de retirarla de forma cómoda cuando él quiera. No olvidar el trato humano aunque parezca que el paciente está desconectado en coma. Realmente desconocemos hasta que punto se está enterando de lo que sucede a su alrededor. No sería el primer caso en que un paciente que ha estado en coma muchos meses, sin ninguna aparente relación con el medio, poco antes de morir, al acercarse la enfermera que le trataba con más dedicación la ha cogido de la mano y le ha dicho adiós llamándola por su nombre.No forzar con la comida. Sus necesidades alimentarias no son las nuestras. Atender a sus demandas. Suelen preferir comidas calientes y ligeras, estilo sopas y purés.

No olvidar todas las instrucciones médicas que se nos den en un sitio especializado acerca de la medicación para el dolor, cuidados posturales (puede respirar mejor de lado que boca arriba), complicaciones que pueden surgir y que pueden ser importantes o no...No cuchichear en su presencia, lo más seguro es que lo perciba y que siga en su creencia de que se está tramando en su contra. Es mejor salir de la habitación para hablar.

EL DUELO 

Cuando se vive el dolor de la pérdida de un ser querido se pasa por una especie de muerte. Sufren una serie de sentimientos como intensa tristeza, ira, negación, introversión y culpa que perturban en gran manera sus emociones. Son personas que necesitan el apoyo de familiares y amigos en estos difíciles momentos. Deben conocer que son naturales y normales todos estos desequilibrios interiores que les dominan.

Esta conmoción acaba desapareciendo sustituida por una profunda conciencia de la inmensidad de la pérdida y con el tiempo se resuelve en un estado de recuperación y equilibrio.Puede ir repitiéndose la pauta una y otra vez durante un año o dos hasta que llega un día a su fin transformándose en aceptación.

No se debe de intentar acortar el periodo normal de este proceso. Mal favor hacemos si insistimos en que todo vuelva a la normalidad a los pocos meses del fallecimiento. En el caso de muertes repentinas es importante que los familiares vean el cuerpo, en caso contrario puede dificultarse enormemente la aceptación posterior de los hechos. Incluso sentarse al lado del fallecido y decirle lo que tengan que decirle, expresarle su amor y despedirse.

Muchas veces se necesita decir palabras y expresar sentimientos que no fuimos capaces de manifestar en vida del ser querido. En ocasiones tendremos que ayudar a la persona afectada y que manifiesta un tremendo sentimiento de ira, a descubrir el dolor que se esconde tras esa emoción pero sin tratar de reprimirla, dejándola manifestar. Con frecuencia queda una intensa sensación de culpa y el familiar repasa una y otra vez los errores cometidos en su relación. Incluso se tortura pensando que si hubiera actuado de otra manera le podría haber evitado la muerte. Nuevamente podemos ayudar a que estos sentimientos se manifiesten, por irracionales y absurdos que parezcan. Poco a poco la culpa irá disminuyendo y el sobreviviente llegará a perdonarse.

Duelos patológicos:

En ocasiones las alteraciones referidas duran mas de lo normal o aparecen otro tipo de características que nos obligan a solicitar la intervención de ayuda especializada.

- Duelo delirante: para el sobreviviente el difunto sigue estando vivo. Suele traducir la propia angustia ante la muerte.

- Duelo melancólico: la depresión es más intensa o dura mas de la habitual.

- Duelo maníaco: el dolor se considera inútil. Afirma que la muerte no tiene ninguna importancia.

- Duelo obsesivo: se hace muy intenso el sentimiento de culpa.

- Duelo histérico: se identifica con el difunto, incluso trata de parecerse a él.


DESPUES DE LA MUERTE


Distintas filosofías aconsejan:

- Tapar los espejos de la casa y no cambiar los objetos del fallecido de sitio, salvo que él expresamente lo hubiera indicado durante los siguientes cincuenta días tras el fallecimiento.

- Rezar y recordarle con amor y ternura es importante para los que piensan que pasó a otra dimensión. Nunca recordarlo con dramatismo y llantos, puede ser tarea difícil, pero podemos perjudicarlo en su evolución.
- Cumplir los deseos que hubiera manifestado en vida acerca de sus posesiones. A veces compromisos que hemos adquirido con el moribundo en vida. No deberíamos comprometernos en cosas carentes de lógica o que sepamos no vamos a cumplir.

- Hay teorías que defienden que la mejor preparación para la muerte es la que nosotros podemos realizar en vida desarrollando nuestras capacidades humanas. Manteniendo una ética que incluya la amabilidad, la facilidad en el perdón, la ayuda a los demás, el saber escuchar y que excluya matar, hacer daño, robar, mentir, intoxicarse... De esta manera conseguiremos mayor paz, equilibrio y felicidad en los últimos momentos. A la vez que mejoramos el “más acá” no pensando sólo en el “más allá”.

- El estado mental que predomine en nuestra vida será el que se amplifique a la hora de nuestra muerte determinando el grado de paz y sosiego en estos momentos.

- Tratar de conseguir siempre un ambiente sereno y tranquilo alrededor del moribundo. No dar chillidos ni llorar en su presencia. Si algún familiar siente necesidad de hacerlo, es mejor retirarse a otra habitación.

- No tener cerca en el momento de morir objetos o animales que nos provoquen gran rechazo o atracción.

- No tocar al fallecido durante el tiempo que sea posible (ideal tres días). Si fuera imprescindible su manejo, iniciar dicho contacto con golpecitos o tironcitos de pelo en la parte alta de la cabeza.

LOS NIÑOS Y LA MUERTE 

No debemos caer en el tópico de que el niño no se entera de las cosas. El niño es consciente de la muerte, la suya o la de un familiar . Nunca se le debe mentir.Sus necesidades van a ser muy parecidas a las recogidas en el capítulo “Necesidades del ser humano”, pero con menos recursos para afrontar problemas que el adulto, dada su menor madurez emocional. Ante la muerte de un ser querido:
- No mentir. Responder con sinceridad. En caso de no saber qué responder no tema reconocerlo.
- No le diga algo de lo que tenga que retractarse más tarde.
- Calcule, según la edad y madurez, el cómo le va comunicando las noticias. No es necesario decírselo todo de una vez.
- Es interesante hablar del tema de la muerte con los niños antes de que se presente el problema en su entorno.- Son los padres quienes tienen que comunicarse con los niños. No otro familiar.
- No comparar la muerte con el sueño o un viaje. Puede perjudicar al niño.- Nunca reprenderle diciendo que nos va a matar cuando se porte mal. Alejar cualquier sentimiento de culpabilidad o responsabilidad en la muerte del familiar que pudiera surgir en el niño.
- No se esconda para manifestar su dolor. Es bueno compartir la tristeza.
- Hablar con el niño de la persona muerta. No rehuir el tema.
- Si el niño cree en alguna religión, enfoque el tema desde ese ángulo.- No separar al niño de la situación. Debe involucrase en la atención del moribundo como uno más.
- Nunca debe sentirse abandonado. Hay que darle garantías si aparece este sentimiento. Si lo solicita déjelo dormir en su habitación temporalmente.
- Sin abandonar sus obligaciones, dedíquele más tiempo al niño y observe de cerca su conducta por si necesitara el apoyo de un profesional.
- El niño no debe de asumir el rol de la persona fallecida.- Pasará por todas las fases de duelo, como un adulto, no debemos reprimirlas.
- El niño se puede asustar si convierte la casa en un santuario de la persona fallecida.
- No reprender al niño si juega o se ríe un poco después del fallecimiento.- Respetar al niño en su deseo tanto de acudir o no al cementerio.

Ante el niño que padece enfermedad terminal:

- Decirle siempre la verdad, a buen seguro que el niño ya conoce el problema.
- Respetar sus expresiones de llanto, enojo o miedo. El niño necesita sentirse respetado en este aspecto. También necesita sentirse acompañado, consolado y ayudado en todo momento.
- Responder a sus preguntas de forma simple y directa. Debe sentirse libre para dialogar, preguntar e incluso discutir sobre el tema que le afecta tan directamente.
- Facilitarle cualquier manifestación que quiera realizar sobre su “despedida”. Hay muchos testimonios de niños moribundos que con gran paz y serenidad disponen del fin que desean para sus pertenencias, música que prefieren en su funeral y temas similares.
- Si han vivido en unas creencias religiosas dar la oportunidad para comentar el tema.
- No mimar excesivamente al niño ni olvidarnos de las atenciones al resto de la familia.


EL CATOLICO Y LA MUERTE


La fe cristiana entiende la muerte como el fin de una etapa y comienzo de una vida de plenitud en su unión con Cristo.
La Unción de enfermos: Para este momento de tránsito se da gran importancia a la Unción de Enfermos, sacramento que confiere al cristiano una gracia especial para enfrentar las dificultades propias de una enfermedad grave o vejez. Antes se conocía como “Extrema Unción” pues solo se administraba a punto de morir. Actualmente se puede administrar más de una vez, siempre que sea en caso de enfermedad grave.



Esta Unción une al enfermo a la Pasión de Cristo para su bien y el de toda la Iglesia; obtiene consuelo, paz y ánimo; obtiene el perdón de los pecados (si el enfermo no ha podido obtenerlo por el sacramento de la reconciliación), restablece la salud corporal (si conviene a la salud espiritual) y prepara para el paso a la vida eterna.
Liturgia de los difuntos: La liturgia católica con respecto al tratamiento de difuntos podemos dividirla en cuatro apartados aunque en la actualidad se tiende a reagrupar estas celebraciones en un mismo lugar como tanatorios o crematorios.


- El acto de sacar el cuerpo del difunto de su domicilio. Se coloca el féretro sobre unos caballetes y se recubre con un paño funerario negro o morado.


- Cortejo hacia la iglesia. Se lleva el féretro tras el oficiante y en un orden bien establecido por la liturgia se dirige la comitiva a la iglesia.
- Plegarias en la iglesia. Al entrar se canta el réquiem aeternam, antífona y responso. Se deja el féretro en medio de la iglesia con los pies hacia el altar (laicos) o hacia la puerta (sacerdotes). Se encienden cirios alrededor del féretro y se oficia la misa de difuntos.
- Comitiva al cementerio. Tras el oficio de difuntos, la misa y la absolución se lleva el cuerpo a la tumba. Se bendice la fosa al llegar. Se deposita junto a ella el féretro y se recitan plegarias. Se retira el clero y el féretro se deposita en la fosa. La Iglesia Católica no aceptó la incineración hasta 1963. La vida enterna: Como consecuencia del pecado original, nuestra vida en la tierra termina con la muerte. Adán pecó y entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte.
El alma, inmortal, se separa del cuerpo pero sigue viviendo y tras un juicio particular que Dios hace inmediatamente después de la muerte le da un premio o castigo según sus obras:Cielo: van los que están totalmente limpios de pecado para ver, amar y poseer definitivamente a Dios, gozando de su infinito bien y, con El, de todos los demás bienes sin mezcla de mal alguno.

Purgatorio: van los que mueren en gracia de Dios, pero con alguna mancha de pecado o deuda por los pecados perdonados. Se preparan, purificándose con un castigo distinto a los condenados, para entrar en el cielo. A estas almas se les puede ayudar con oraciones, buenas obras, indulgencias y especialmente con la Santa Misa.Infierno: van las almas que mueren en pecado mortal y, por tanto separadas de Dios, donde serán castigadas eternamente por haber rechazado a Dios. Es la privación definitiva de Dios y la condenación por el fuego eterno con el sufrimiento de todo mal sin mezcla de bien alguno.


La resurrección de la carne: Al fin del mundo resucitarán los cuerpos y se unirán a sus almas para ser juzgados y recibir el premio o castigo eterno, según hayan sido las obras que hiciera el hombre con su cuerpo y su alma. La segunda venida de Jesucristo: Tras la resurrección de la carne Jesucristo vendrá con gloria y majestad a juzgar a todos los hombres, unidas ya las almas a sus propios cuerpos, para nunca más morir. Con la segunda venida de Jesucristo se instalará definitivamente el Reino de Dios y será vencido para siempre el poder del mal y del demonio. Se desconoce cuando será el fin del mundo en que vendrá Jesucristo para juzgar a todos los hombres y dar a cada uno el premio o castigo que hubiere merecido.


EL MUSULMAN Y LA MUERTE

Generalidades:El comienzo de la vida para un musulmán es la difusión del alma en el embrión humano. La muerte la considera como un suceso triste y penoso, pero no catastrófico.La filosofía musulmana, dada su condición de doctrina basada en la justicia y la equidad, condiciona la salvación a la obra y actitud personal de cada ser viviente a lo largo de su vida mundana. El hecho de ser musulmán no se considera un salvoconducto al paraíso. Tras la muerte física habrá un juicio y un veredicto con una condena justa o un premio merecido.Es necesario que cada uno organice su propia muerte para que esta sea lo menos traumática posible para uno mismo y los seres queridos. Se deben saldar cuentas, despedirse de la familia, documentar el testamento,...Se da gran importancia a tres hechos cuyos beneficios pueden ser de gran utilidad al difunto en la siguiente vida:



- Haber realizado una obra benéfica.- Haber dejado un legado cultural para la comunidad.


- Tener un hijo virtuoso que implore la clemencia divina para con sus padres. Además, existirá un testamento en el que, al menos, se recogerán las deudas a favor y en contra y la división equitativa de la herencia entre los herederos, de acuerdo a los preceptos islámicos establecidos.
La Jurisprudencia Islámica recoge con claridad los puntos a tener en cuenta en el testamento acerca de los herederos forzosos, deudas, división de herencias, libre disposición, usufructo, periodo de espera (‘Idda) de la viuda antes de casarse por si estuviera embarazada...


Cuidados al moribundo: Es preferible que el moribundo esté rodeado de sus parientes más cercanos y queridos para escuchar sus últimos deseos, tranquilizarlo y animarlo. Puede ser beneficioso para el moribundo, sin ser expresamente exigible por la Jurisprudencia Islámica:


- Orientar al moribundo hacia la Quibla (Meca).


- Recitar versículos del Generoso Corán. En el momento de la muerte se le puede susurrar al oído: “No existe ningún otro dios que no sea Alá y Mahoma es su profeta”.


- Mencionar la Profesión de Fé (Shahada) en voz baja.


- Despojar al agonizante de joyas, anillos y amuletos (sólo en algunos países) para facilitar el paso al reino de las sombras. Tras el último suspiro, que es cuando el alma abandona el cuerpo, alguno de sus allegados, musulmán, deberá:


- Subir la mandíbula.


- Cerrar sus párpados.


- Cubrir el cadáver con un trozo de tela. Se tapa la cara para evitar la mirada afligida de los familiares que le aferra a la vida. Hay que informar de su muerte y cumplir sus últimos deseos mientras no estén en contra de los principios islámicos.



Atenciones posteriores: (a grandes rasgos)


- Ablución funeral (Gusul): se baña al difunto siguiendo las reglas islámicas. Si esto no fuera posible se recurre al “Taiammum” o ablución seca.
- Amortajamiento: se precisan tres paños blancos para el hombre y dos paños más otras tres piezas en el caso de una mujer. Los paños serán nuevos pero de tela normal y corriente.Terminada esta fase, se deposita el cadáver dentro de un féretro que tampoco será caro. No es costumbre islámica el uso de cirios ni velas.


- Plegaria fúnebre: al igual que el amortajamiento se define como un FARD KIFAIA o deber de la comunidad. Se realiza de pie, tiene una serie de fases y se considera un requisito indispensable
- Cortejo fúnebre: es recomendable acompañar al difunto hasta que sea enterrado y rezar por su alma. Es digno para los acompañantes realizar un examen de conciencia ante el significado de la muerte. El traslado de los restos de un fallecido a otra ciudad es un hecho reprobable.


- Inhumación: se realizará sin el féretro. Hay que procurar que la cabeza quede inclinada a la derecha y mirando a la Meca. No se aprueba la incineración, donaciones de órganos, ni, en principio, las necropsias.
También se desaprueban las bóvedas y tumbas monumentales. Todas estas restricciones mencionadas nos hablan de que el Islam orienta siempre hacia lo práctico y útil, respetando los recursos de la tierra y dedicándolos al bien común. Todo gasto innecesario dedicado a un muerto perjudica a los vivos.



EL JUDIO Y LA MUERTE



Generalidades: El judaísmo impulsa al hombre a llevar una vida plena en buenas acciones en la tierra ya que al morir permanecen únicamente sus actos. Se acepta la existencia de un mundo venidero (Olam-Ha-Ba) constituido por un paraíso (Gan Edén) y un infierno (Gehina). Al fallecer el ser humano el alma abandona el cuerpo, pero durante once meses ambas entidades mantienen una relación temporal hasta que el cuerpo se desintegra. Este tiempo constituye un período transitorio después del cual, los piadosos van al paraíso y los perversos al infierno. En la actualidad, la mayoría de los judíos rechazan que el Gan Edén y el Gehina existan literalmente.


La creencia básica del judaísmo actual se centra en la llegada del Mesías, cuando se logrará un mundo perfecto y los hombres piadosos resucitarán. Al parecer, el hombre tendrá que responder frente a Dios por los placeres legítimos que él mismo se negó en vida, porque es ésta y no la muerte, la más grande experiencia humana.

Fallecimiento: El cuidado del cadáver, la preparación del sepelio, y el entierro en sí, son tareas religiosas de carácter sagrado. En toda comunidad generalmente se organiza una “jevrá kadishá”, o sociedad sagrada, compuesta por miembros piadosos de la comunidad. La jevrá se responsabiliza de que un médico certifique la defunción y de que una persona permanezca con el cuerpo hasta que se le dé sepultura.


El cuerpo debe enterrarse lo más pronto posible para cumplir con los preceptos bíblicos. Los funerales deben ser sencillos para no avergonzar a las personas humildes que no puedan realizar un sepelio ostentoso. Las flores y la música son signos de alegría por lo que no se deben utilizar en un funeral. El ataúd debe ser de madera, simple y sin adornos. Todos los judíos deben ser enterrados en una mortaja o sudario confeccionado en algodón blanco prescindiendo de bolsillos. No permiten la incineración.

Duelo: Al terminar el funeral comienza el primer periodo de duelo llamado “shivá”. Durante una semana los familiares directos permanecen en el hogar de la persona fallecida, pues creen que el alma de la persona fallecida no abandona el hogar en siete días y por lo tanto le son beneficiosas las oraciones que se reciten. En este tiempo, los familiares se sentarán en banquillos de menor altura que la habitual, no se cortan el pelo ni se afeitan y abandonan toda actividad que les proporcione placer.


Si es posible, no deben trabajar. Tres veces al día recitan el “kadish”, oración distintiva del duelo judío.También es costumbre desgarrar una prenda de vestir, cubrir los espejos y encender velas o cirios. Al finalizar este primer periodo de duelo comienza el segundo llamado “shloshim” que se extiende hasta el día treinta después del entierro.

La familia directa tampoco podrá cortarse el pelo, afeitarse o acudir a fiestas. Con esto acaba el duelo. Si se trata del fallecimiento de un padre o madre el duelo se prolonga durante once meses. En caso de un suicida no son necesarias la mayoría de estas manifestaciones. El judío tiene prohibido prolongar el periodo de luto más allá de lo que estipula la ley.



EL BUDISTA Y LA MUERTE

Toda nuestra existencia queda determinada por los cinco elementos: tierra, agua, fuego, aire y espacio. Por ellos se forma y sostiene nuestro cuerpo. Al disolverse los aires (energía) que sustentan dichos elementos, morimos. En este proceso de morir hay dos fases de disolución:


Disolución externa: Se disuelven los sentidos y los aires que sustentan los elementos. Los sentidos dejan de funcionar. Oímos voces pero no distinguimos las palabras, vemos formas pero no apreciamos los detalles... en este momento se dejan de experimentar plenamente los sentidos, ha empezado la primera fase del proceso de disolución.

1- Disolución del elemento tierra:


El cuerpo empieza a perder fuerza, tenemos la sensación de caer o de sentirnos aplastados por un peso. Cuesta trabajo moverse. La mente se hunde en la somnolencia teniendo una impresión similar a la de ver un espejismo. Se disuelven las formas.

2- Disolución del elemento agua:


No controlamos los líquidos corporales. Nos puede chorrear la nariz, la saliva, llorar los ojos,... a la vez hay sensación de sed. Las sensaciones del cuerpo disminuyen alternando dolor y placer, frío y calor... La mente se vuelve brumosa y tiene la sensación de apreciar torbellinos de humo.

3- Disolución del elemento fuego:


Se nos secan las mucosas de la nariz y la boca. Se va perdiendo calor, por lo general, desde las extremidades al tronco. Vamos perdiendo la percepción oscilando la mente entre la claridad y la confusión. Se tiene la sensación de ver chispas revoloteando en la oscuridad.

4- Disolución del elemento aire:


Nos es difícil respirar. El cuerpo queda inmóvil y perdemos la conciencia del mundo exterior. La mente tiene la impresión de ver una antorcha llameante o una luz al final de un túnel. En este momento es cuando se nos declararía clínicamente muertos.

- Todo este proceso puede durar desde unos segundos en la muerte brusca a unos veinte minutos en la más lenta. Parece que se viven estas disoluciones con gran paz y sosiego si se ha llevado una vida amable y compasiva.


Disolución interna:Se disuelven los estados de pensamiento y las emociones en un proceso inverso al que sucedió en nuestra concepción.

5- La percepción se vuelve extraordinariamente clara y los treinta y tres estados de pensamiento que derivan de la ira llegan a su fin. Se tiene la impresión de contemplar un espacio puro iluminado por la luna.


6- Los cuarenta estados de pensamiento......que derivan del deseo desaparecen. Impresiona la visión rojiza, como una puesta de sol.

7- Los siete estados de pensamiento......derivados de la ignorancia y el engaño se disuelven. La mente tiene la sensación de oscuridad total y de encontrarse atrapada.


8- Se empieza a recobrar la conciencia......y se tiene la impresión de un gran espacio totalmente despejado de obstáculos y luminoso. Los maestros budistas dan gran importancia a saber reconocer este momento pues es cuando nos encontramos con la verdadera naturaleza de nuestra mente tras haberse disuelto todo lo que la oscurecía. Si somos capaces de reconocer este estadio y permanecer en él se puede conseguir la liberación. Si el miedo nos aferra a lo que hemos dejado, la conciencia puede, más adelante, reencarnar en otro ser. En estas dos opciones influye nuestro comportamiento ético durante la vida.

La fase de disolución interna puede durar unos tres días. Al parecer, finaliza cuando sale una gota de líquido por las fosas nasales. En este momento la conciencia sale del cuerpo. Es muy importante no mover o tocar el cuerpo hasta entonces y mantenerlo en lugar tranquilo sin llantos ni estridencias de familiares y conocidos.Puede ayudar el dar unos golpes o tirones suaves del pelo a la altura de la coronilla. Podemos practicar este proceso en vida para familiarizarnos con él. Durante el sueño se suceden todas estas fases de una forma natural.


La forma ideal de morir es habernos desprendido de todo, interna y externamente de modo que a la mente le quede el mínimo apego a que agarrarse en ese momento.

Es positivo previamente hacer planes para desprendernos de todos nuestros bienes para evitar rencillas posteriores en nuestros herederos que puedan preocuparnos en otra dimensión. El ambiente que rodee al moribundo en el último momento ha de estar libre de toda tensión, llanto o expresión exagerada de sufrimiento pues puede ser muy perjudicial para el moribundo. La conciencia, en su plano muy sutil, continúa su evolución sin el cuerpo y pasa por una serie de estados que se llaman “bardos”.


FRASES AL VIENTO



"Muchos estudian la forma de alargar la vida ¡cuando lo que habría que hacer es ensancharla!".L. de Crescendo".

El animal conoce la muerte tan solo cuando muere; el hombre se aproxima a su muerte con plena conciencia de ella en cada hora de su vida"Schopenhauer.

"Mi religión es vivir y morir sin remordimientos: "Milarepa".


Para morir bienaventurado a vivir hay que aprender. Para vivir bienaventurado a morir hay que aprender: "Duplesis-Mornay".



Nos pasamos la vida comprando cosas que no necesitamos, con dinero que no tenemos, para agradar a gente que no se lo merece: "Facundo Cabral".


Solo el hombre que ya no teme a la muerte, ha dejado de ser esclavo: "Montaigne".


La soledad y el sentimiento de no ser querido es la más terrible pobreza: "Teresa de Calcuta".


Toda la Creación existe en ti y todo lo que hay en ti existe también en la Creación. No hay divisoria entre tu y un objeto que esté muy cerca de ti, como tampoco hay distancia entre tu y los objetos lejanos. Todas las cosas, las más pequeñas y las más grandes, las más bajas y las más altas, están en ti y son de tu misma condición. Un solo átomo contiene todos los elementos de la Tierra. Un solo movimiento del espíritu contiene todas las leyes de la vida. En una sola gota de agua se encuentra el secreto del inmenso océano. Una sola manifestación de ti contiene todas las manifestaciones: de la vida"Kahil Gibran".


Nuestras inclinaciones tienen una asombrosa habilidad para disfrazarse de ideología: "Hermann Hesse".


La vida toda no es más que interrogaciones hechas de forma que llevan en sí el germen de la respuesta y respuestas cargadas de interrogantes. El que vea en ella algo más es un loco: "Gustav Meyrinck".


Tu dijiste: -¿Cuál es le señal del camino, oh derviche?.


- Escucha lo que te digo y, cuando lo oigas ¡medita!. Esta es para ti la señal: la de que, aunque avances, verás aumentar tu sufrimiento: "Fariduddin Attar".


Conocí el bien y el mal, pecado y virtud, justicia e infamia; juzgué y fui juzgado, pasé por el nacimiento y la muerte, por la alegría y el dolor, el cielo y el infierno; y al fin reconocí que yo estoy en todo y todo está en mi: "Hazrat Inayat Khan".


Aquel en cuyo corazón han entrado las palabras del maestro ve la verdad como un tesoro en la palma de la mano: "Saraha".


Si cien personas se duermen y sueñan, cada una experimentará un mundo distinto en su sueño. Quizá podría decirse que todos estos sueños son verdaderos, pero carecería de sentido asegurar que sólo el sueño de una persona es el mundo real y que todos los demás son falsos: "Garab Dorje".


El último enemigo vencido, será la muerte: "Biblia".


Un ser humano es parte de un todo al que llamamos “universo”, una parte limitada en el tiempo y en el espacio. Este ser humano se ve a sí mismo, sus pensamientos y sensaciones, como algo separado del resto, en una especie de ilusión óptica de su conciencia. Esta ilusión es para nosotros como una cárcel que nos limita a nuestros deseos personales y a sentir afecto por unas pocas personas que nos son más próximas. Nuestra tarea ha de consistir en liberarnos de esta cárcel ampliando nuestros círculos de compasión de modo que abarquen a todos los seres vivos y a toda la naturaleza en su esplendor": Albert Einstein".


Toda la dicha que hay en este mundo, toda proviene de desear que los demás sean felices; y todo el sufrimiento que hay en este mundo, todo proviene de desear ser feliz yo: "Shantideva“. El nacimiento de un hombre es el nacimiento de su pena. Cuanto más vive, más estúpido se vuelve, porque su ansia por evitar la muerte inevitable se hace cada vez más aguda. ¡Que amargura!.¡Vive por lo que está siempre fuera de su alcance!. Su sed de sobrevivir en el futuro le impide vivir el presente": Chuang Tzu".


No existe en el mundo nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo: "Victor Hugo".


El espíritu nunca nació, el espíritu nunca dejará de ser, nunca hubo un tiempo en que no existió. El fin y el principio son sueños. Sin nacimiento, sin muerte y sin cambios el espíritu permanece eterno. La muerte no le afecta aunque parezca su morada: "Oración Sioux".


La felicidad agrupa, pero el dolor reúne: "A.Bougeard".


Samsara es tu mente y nirvana es también tu mente; todo placer y dolor y todos los engaños, no existen en otra parte que en tu mente: "Tsele Natsok Rangdrol".


Las conciencias de los sentidos surgen de la mente. La carne, los huesos, el órgano del olfato y los olores se forman del elemento tierra. La sangre, el órgano del gusto, los sabores y los líquidos del cuerpo surgen del elemento agua. El calor, la coloración clara, el órgano de la vista y la forma se forman del elemento fuego. El aliento, el órgano del tacto y las sensaciones físicas se forman del elemento aire. Las cavidades del cuerpo, el órgano del oído y los sonidos se forman del elemento espacio: "Antiguo texto médico tibetano".


El alma del creyente fallecido permanecerá encadenada hasta que sus deudas económicas sean saldadas: "Profeta Muhammad según el Imán Ahmad".


Estaba a punto de gritar: ¡Cesad de mentir! Vosotros sabéis, lo mismo que yo que me muero. ¡Al menos, cesad de mentir!. Pero nunca había tenido el valor de hacerlo:"Tolstoi (La muerte de Ivan Illich)".


Tengo que partir. ¡Decidme adiós, hermanos!. Os saludo a todos y me marcho, devuelvo las llaves de mi puerta y renuncio a todos los derechos sobre mi casa. Sólo os pido unas últimas palabras cariñosas. Fuimos vecinos durante mucho tiempo, pero yo recibí mas de lo que pude dar. Ahora apunta el día y la lámpara que ilumina mi oscuro rincón se apaga. Ha llegado la llamada y estoy dispuesto para el viaje: "R. Tagore (Gitanjali)".


Es más digno que los hombres aprendan a morir que a matar"Séneca"La estancia en el hospital expone al individuo a una condición de pasividad e impotencia, que no tiene paralelo en la vida adulta, dejando parte la prisión: "Dr.Gaylin".


El pensamiento se manifiesta en palabra. La palabra se transforma en hecho. El hecho se desarrolla en hábito. El hábito se endurece en carácter. Por tanto observa tus pensamientos con cuidado y deja que surjan del amor nacido del interesarse por los demás: "S.S. el Dalai Lama".


Estas hermosas reflecciones fueron copiadas textualmente de la página: /www.sabermorir.com excepto las imágenes.


La muerte es la experiencia culminante del vivir a la que tarde o temprano todos tenemos que enfrentarnos y para la que tenemos que estar preparados. Si no lo haces tu, quién lo hará por ti ? Si no es ahora... cuándo?


Video de:
http://artedemorir.blogspot.com/2008/03/saber-vivir-saber-morir.html

¿Cómo solucionar la aparente contraposición entre la muerte y la continuidad de la vida?
Raimon Panikkar

Fuente:

Saber vivir, saber morir

Raimon Panikkar,filósofo y teólogo español nacido en Barcelona. Hijo de un industrial indio radicado en Catalunya y madre catalana amante de las artes, fue ordenado sacerdote en 1946 y ha sido profesor en las universidades de Madrid, Roma, Montreal, Harvard y Santa Bárbara en California.

Actualmente se considera un católico ecuménico abierto al diálogo interconfesional, y es una autoridad internacional en espiritualidad. Su obra, traducida a varios idiomas, aparece en las bibliografías de las más importantes universidades del mundo.

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

FELICITACIONES
Que interesante todo este tratado sobre la muerte; estoy seguro será de mucha ayuda para muchísima gente.

danubio dijo...

Así es, leer esto nos hace más llevadero el duelo.