sábado, 16 de marzo de 2013

FRANCISCO EL PAPA DE LOS POBRES


FRANCISCO
EL PAPA DE LOS POBRES
UNA IGLESIA POBRE PARA LOS POBRES


Sorpresivamente el día miércoles 13 del mes 03 de 2013 en el segundo día tras la quinta votación del cónclave salió humo blanco por la chimenea de la capilla Sixtina en su tercera fumata a las 19:08 hora del Vaticano. Habemus papam, tenemos papa.

La incertidumbre era grande y todos queríamos saber quién era el nuevo pontífice. Creo que todos imaginábamos que sería un Europeo o tal vez un Africano, en fin personalmente pensaba que sería una copia más o menos exacta de los anteriores.

De pronto se vio movimiento en el balcón donde aparece el Santo Padre y la multitud gritó frenéticamente, se comenzaron a ver primero las cabezas de los personajes que avanzaban hacia el balcón y en el centro del grupo un cardenal anciano, ¿será ese el papa?

 El anciano tomó la posición principal del mirador y se acercó al micrófono. ¿Ese anciano es el papa?, murmuraron muchos. El hombre sacudía su cabeza como atacado por el mal de Párkinson y guardó silencio por un momento que nos pareció un siglo, finalmente dijo: Habemus Papam. Las campanas de la plaza de San Pedro comenzaron a repicar y muchos lloraban de emoción, pero seguían sin saber quién era el nuevo Vicario de la iglesia.

Cuando Jorge Bergoglio se asomó y saludó nadie lo podía creer, el papa era un Argentino, un Latinoamericano.

Jorge Bergoglio Arzobispo de Buenos Aires se había caracterizado por ser un hombre polémico que no tenía el más mínimo temor en asuntos de la defensa de la fe y la justicia social. Varios gobiernos habían chocado con sus sinceras y cáusticas opiniones sobre las injusticias que se ven cotidianamente en Argentina y por extensión en Latinoamérica.

Desde el primer instante dejó ver que era un hombre humilde y que no por casualidad decidió llamarse Francisco, en honor de Francisco de Asís, el más humilde de los siervos de Dios.

Su actitud serena de cara a la multitud mientras saludaba con su mano denotaron su compromiso con ese pueblo al que abrazaba sincera y cariñosamente desde su balcón.

Un personaje sin ínfulas de grandeza que en aquel instante bajó su cabeza pidiendo a los asistentes le dieran  su bendición, después de lo cual les impartió a todos los creyentes del mundo su bendición Urbi Et Orbi, un gesto insólito que de seguro marcará su pontificado en un marco de respeto hacia los fieles como punto de partida.

Sin duda podemos esperar grandes cambios en el pontificado de Francisco, una iglesia que ama, dialoga y escucha a sus fieles, sobre los intereses particulares de una institución que poco ha hecho en ese sentido. Muchas ovejas retornarán al redil al ver que ahora tienen un Buen Pastor.

No voy a consignar aquí sus datos biográficos, cosa que encontrarán en abundancia en todos los medios de comunicación y en el ciberespacio.

En Argentina las calles se llenaron de gentes que celebraban su nombramiento, mayoritariamente las de menos recursos, las que sufren penalidades en medio de gobiernos que poco o nada hacen por ellos en su loco afán de favorecer las ganancias de los poderosos con su sistema neoliberal y de globalización.

En Argentina sueñan ahora que el nombramiento de su amado arzobispo influya de alguna manera para que soplen vientos de cambio en lo social, igual creo que lo mismo espera el pueblo Latinoamericano y en general  los 1.200 millones de católicos en todo el mundo.

Que así sea.