miércoles, 4 de marzo de 2015

LA INDIA CATALINA

Mucho más que una escultura.

Esta entrada ya la tenía en "Cañasgordas, el nacimiento de una Villa", del 11 de febrero de 2011, pero ahora quiero destacarla por ser una historia muy interesante y lamentablemente muy desconocida.

Escultura de la india Catalina


CARTAGENA

Antes de continuar con la tercera expedición al País Catío, queda bien contar aquí algo sobre el origen de Cartagena. Hecho en el que fue absoluto protagonista Don Pedro de Heredia.


Nació Heredia en Madrid en año desconocido y murió en Cádiz en 1554, fundó la ciudad de Cartagena de Indias el 1 de junio de 1533. Su espíritu pendenciero y aventurero lo trajo a tierras Americanas, inicialmente vivió en La Española y mas tarde aceptó el ofrecimiento de teniente que le hizo el gobernador de Santa Marta, Pedro Badillo. Pronto se hizo muy rico al hallar en el Valle de Upar mucho oro, entonces regreso a España.


Pero su temperamento aventurero lo trajo de nuevo a las nuevas tierra, y así fue que partió de España con la misión de explorar las tierras al sur de la provincia de Andalucía, hoy Santa Marta.
Pernocta en Santa Marta y continúa su periplo hasta llegar a la desembocadura del río Magdalena, descubierto ya por Bastidas, fue esto al final del año 1532. Continuó Heredia bordeando la costa hacia el sur hasta encontrar en un montículo de arena una empalizada cerca de la playa. El 10 de enero de 1533, día de San Sebastían llegó Heredia a la isla de Manga, en la bahía de Cartagena, no funda entonces a Cartagena en esa fecha, como algunos historiadores lo afirman erróneamente.

Heredia utilizaba para conquistar los indios, espejos, peines, pañuelos y coloridos collares de cuentas y a fe que le funcionaba la estratagema para lograr sus propósitos.

La cosa fue así: una india de los Calamaríes llamada Catalina aprendió el español rudimentariamente, entonces comenzó a servirle de intérprete a Heredia, a los nativos intérpretes como ella les llamaban "Lenguas". Lo conduce a las tierras con mejores aguas y se gana su confianza, pero como el amor aún no le llegaba urdió con los Calamaríes una emboscada a los invasores. Un día llegó Heredia a un caserío y no encontró a nadie, bueno, casi a nadie, pues allí si estaba un anciano llamado Corinche. Este le narró la falsa historia de una mortal epidemia que habían sufrido, notó Heredia que el poblado de Calamarí estaba en un sitio árido, sin aguas y vegetación.

Corinche por medio de la intérprete Catalina le indicó a Heredia el camino hacia un sitio en la zona de Yurbaco, hoy Turbaco, donde había agua en abundancia y climas más benignos. Cruzó entonces el Español toda suerte de malezas hasta llegar al lugar indicado, pero la sorpresa fue que un grupo de guerreros nativos lo atacaron, salió milagrosamente ileso del ataque dando de baja a muchos Calamaríes , mientras que el anciano ya había puesto pies en polvorosa. Regreso Heredia a Calamarí el primero de junio de 1533, derribó la choza del jefe y luego clavó una estaca con un letrero que decía: San Sebastían de Calamar. Ya a finales de ese mismo año de 1533 y por idea de Juan de la Cosa su nombre fue cambiado por el de Cartagena de Indias. Heredia se dedicó a la edificación y organización de la ciudad y solicitó a la Casa de Contratación de España, monjes, albañiles y provisiones. Al comienzo sus construcciones eran de madera, lo que la ponía en riesgo de incendio, de hecho, uno de ellos casi consumió la Villa en 1535.


LA INDIA CATALINA

Algunos dicen que era de Galerazamba, ubicada en región Bolivar en limites de Atántico, era hija del Cacique Galeras. Seguro si es, que Diego Nicuesta la raptó en 1509 cuando solo tenía siete años y la llevó a Santo Domingo donde fue bautizada con el nombre de Catalina. La educaron como Española y nunca más se vistió como aborigen. Heredia quiso regresarla a su tierra y la llevó a Galerazamba veintitrés años después donde causó gran admiración entre sus coterráneos por su belleza y finas ropas. Era de temperamento solitario y algo místico y poco atraída a los romances, pese a que tuvo muchos pretendientes que siempre rechazaba.

Su inteligencia no se discute pues llegó a ser la mano derecha de Don Pedro de Heredia y fué el puente entre los Europeos y la gente de su raza. Durante los años que estuvo en Galerazamba vivió con una tía anciana y Capitán, un feroz perro que trajo de Santo Domingo y que la defendía de sus pretendiente. En cierta ocasión uno de ellos saltó el muro y Capitán lo hizo huír, no sin antes darle tremendo mordisco. Siempre confió en que la Iglesia sacaría a su gente de los vicios y la ignorancia, pero tuvo un gran desengaño al ver la matanza de miles de ellos. A tal punto estaba decepcionada que llegó a declarar en el primer juicio que se le hizo a Heredia.

A pesar de eso hizo las paces con Heredia y se casó a los treinta y cinco años con Alonso Montañéz, sobrino de este. El amor de Alonso y Catalina fue tan grande, que el Gobernador Don Pedro de Heredia aceptó que se casaran. El matrimonio entre el español y la india se hizo con mucha pompa, y el Gobernador Heredia fue su padrino. Se convirtió en el primer enlace matrimonial oficial entre un español y una indígena.  Se radicaron desde entonces en Sevilla, España, donde vivió hasta su muerte, ya viuda centenaria y rodeada de sus hijos y nietos.

SU ASPECTO

La india Catalina era muy distinta a la que muestra su estatua. Ella de adulta nunca usó paruma. Además era algo gordita, de baja estatura y pómulos salientes. El escultor Eladio Gil al hacer por encargo la escultura de Catalina de muestra de una estatuilla que se otorga a los ganadores del festival de cine de Cartagena dijo en una entrevista publicada en El Universal de Cartagena (Enero 18 de 2011): “A mí me pusieron a que hiciera como monumento la estatuilla que daban en el Festival Internacional de Cine de Cartagena, que es una estatuilla de Héctor Lombana. Y entonces yo dije que yo no hacía eso; exactamente, no. Yo haría una escultura que tuviera algunos rasgos de la estatuilla del Festival de Cine, y que yo hacía una escultura de mujer. Entonces yo cogí una modelo, una niña de San Juan Nepomuceno llamada Judith, de rasgos indígenas, me posó en pantaloncito caliente. Ella tenía lo que me hacía falta: unos senos erectos, duros y una carne prieta. Para la cuestión del pubis de la India Catalina llamé a una modelo profesional de la Escuela de Bellas Artes de Cartagena de apellido Espitia y así hice la escultura que me encargaron”.

4 comentarios:

Guía de Viajes Colombia dijo...

Guía de Viajes Colombia

La India Catalina Sitios Turísticos Cartagena Colombia

Hablar de la India Catalina es, para algunas personas, hablar de la estatua donde llegan los turistas a tomarse fotos.

Visitar esta estatua es casi una obligación ya que representa mucho porque la india Catalina en su vida fue la india que acompañó a Pedro de Heredia en todas sus andanzas por el nuevo reino, y que incluyó la fundación de Cartagena, como uno de sus mejores actos.

Fuente:
Monumento La India Catalina Cartagena Colombia

danubio dijo...

Muchas gracias por su comentario. Cierto, la india Catalina es mucho más que una bella escultura, que bueno poder divulgar su verdadera faceta , es una bella historia.

ALMAVI COMUNICACIONES dijo...

Han sido muchos los historiadores que se atrevieron a indagar, creando conceptos tal vez ciertos o imaginarios sobre la sospechada existencia de una interesante mujer, que a través de los años, ha despertado pasión por ciertos interrogantes, resultados de algunas narraciones.
Pero reseñando algunos de los acontecimientos consignados en los Archivos Nacionales, emprendo un viaje a la realidad de mis antepasados.
Hasta hoy, creo que nadie sepa sobre la vida de una india llamada Catalina, porque aunque para la época, pudieron existir otras, puede considerarse mera casualidad que a finales del año 1613 de una estancia de los indios denominados Cariachiles, en el pueblo San Lucas de El Molino, los españoles quisieron llevarse a una joven aborigen para su servicio y los nativos se opusieron a tal pretensión, dando muerte al mayordomo que había ido por ella y desatando inmediatamente una guerra.
Los demás enviados lograron su cometido de tal manera que todo el provecho que dieron los naturales a la encomendera, Francisca Vázquez Pedraza, fue hacerles un trueque de dos cosechas de maíz al año, una pequeña y una grande por el retorno de la india que nunca devolvieron.
Aprovechando las circunstancias del secuestro de la india, fue el 29 de diciembre de 1613 que se tuvo información en el Valle de Upar sobre el alzamiento de los indios de El Molino, cuando el capitán Luis de Rojas Daza, teniente gobernador y capitán general, fue tomado en cuenta para investigar sobre la muerte de dos de sus enviados: Juan Bartolomé y Felipe Fiallo, cuando mandó a presentarse ante su merced a un testigo llamado Diego de Argote, alcalde de la Santa Hermandad del cual fue recibido juramento y él lo hizo cumplidamente y prometió que diría la verdad.
En el Valle de Upar el día 1 de Enero de 1.614, llamarón a Catalina como testigo fiel de lo sucedido. Siendo interrogada en su lengua, ella dijo que era cristiana y pertenecía a la encomienda de Francisca Vázquez Pedraza.

Preguntando a Catalina porque mataron los indios del Molino a Juan Bartolomé y se alzaron y mataron a Felipe Fiallo, y ella respondió, que el indio Dieguillo de nación itoto, se alió con Marcelino y Alejo, mataron a Juan Bartolomé por dos indias que tenía para llevar al Valle de Upar, que le había quitado las mujeres a dos mancebos y después el indio Diego, fue al cañaveral a matar a Fiallo, que no había hecho nada.

La india siguiendo su relato sobre lo que había sucedido al regreso de los soldados a El Molino, dijo que ya no estaban Alejo y Marcelino y sólo estaba Dieguillo, a quien dieron muerte los soldados con muchos otros que fueron heridos, y que ella estaba turbada con el sonido de los arcabuces y por eso no sabe el número de los indios que murieron.

Al darle de baja al indio Diego, llevaba la espada, sombrero y alfanje de Juan Bartolomé, que se lo había dado Alejo, capitán de todos los indios.

Existiendo un sin número de relatos sobre grandes personajes de la historia de Colombia, sumada la importancia que representan en cada uno de los pueblos y ciudades, me animo a hacer esta clara anotación, la cual creo sea propicia para que algún día se logré reafirmar, declarar y reseñar el acontecer fidedigno de aquella nativa que se convirtió en símbolo representativo de esta nación.

danubio dijo...

Gracias por su aporte Almavi. Muy interesante.