domingo, 29 de marzo de 2015

MUERTE EN EL VIEJO MOLINO

Cuento corto de Mauricio Villegas Johnson

El detective Gila estaba descansando en Naas, hermosa población irlandesa cercana a Dublín, cuando lo llamaron para atender la extraña muerte de un hombre en una finca productora de trigo y lana. El joven nieto de la víctima, había llegado hacía poco de Holanda, y era el único heredero.

-¡Que horror!- Decían algunos, mientras Gila observaba el cuerpo separado de la cabeza del cadáver en el semipiso del viejo molino de viento.

La cabeza había caído por fuera de la ventana – Esa era su rutina, casi todo el año. - decía su vecino. –El molino se encargaba de triturar su trigo y él conocía muy bien su labor.  No entendemos su error fatal de asomarse a la ventana con las aspas en movimiento-

-Habíamos quedado de encontrarnos aquí. Me iba a enseñar cómo funcionaba este molino, pero por lo visto no lo dominaba del todo. Además en Holanda yo aprendí lo suficiente, pero el abuelo era terco.

El aspa que le separó la cabeza del cuerpo estaba teñida de sangre. Como una espada al cortar tiene más sangre en uno de sus lados, en el que reventó la aorta era más abundante y goteaba por su lado derecho. Para Gila lo extraño era cómo un viejo experto pudo caer en la trampa del viento. Era lo primero que se aprendía. Y algo muy extraño también, era la distancia de la que estaba separado el cuerpo de la ventana. ¡Más de un metro!

Pero su nieto dijo que así lo había encontrado.

A pesar de su apariencia de inocencia, detuvieron al nieto. Luego encontraron el azadón con el que lo había decapitado. Gila le dijo al asesino: -Tal vez era mejor haber oído a tu abuelo. ¡Los holandeses no lo saben todo acerca de estas máquinas¡ Te esforzaste mucho en pintar el aspa y en traer la cabeza hasta la yerba. Pero olvidaste algo, ¡En Irlanda los molinos de viento giran en el mismo sentido del reloj, al contrario que en el resto del mundo!
Pintaste el aspa al revés.