viernes, 24 de julio de 2015

KEPLER – 452b A LA VISTA

Se puede comparar el  avistamiento de este planeta con el que anunció el marinero Rodrigo de Triana Pinzón desde la torreta de La Pinta, al observar la isla de Guanahaní  del nuevo mundo.

Lo que siguió es bien sabido. La vocación predadora del ser humano dio rienda suelta a la toma a sangre y fuego de estas tierras que pasaron a ser propiedad de los reyes de Castilla.



Respecto al planeta Kepler - 452b la cosa seguramente no sería muy distinta, salvo que llegar a él a la velocidad que lleva la sonda New Horizons tardaría catorce millones de años.

Pero imaginemos el día en que la tecnología haga posible el viaje a Kepler – 452b en un tiempo razonable, que demos por hecho que ese planeta tenga una atmósfera  igual a la nuestra, con una temperatura ideal, agua, montañas, ríos y mares. En conclusión, que sea perfectamente habitable. 

¿Cuál sería la actitud de los nuevos descubridores?

Esto dependería en gran medida de otros factores que no pueden descartarse, por ejemplo de que haya vida inteligente y del estado evolutivo en que se encuentre. Podrían estar en la edad de piedra, en el Medioevo o hasta ser más evolucionados que nosotros, tanto tecnológica como espiritualmente.

Cuando una civilización superior irrumpe en medio de otra muy inferior inevitablemente la destruye. En ese caso no podemos descartar  que nosotros seamos la inferior. 

De nuevo divaguemos y supongamos que las diferencias culturales sean equivalentes a las que precedieron al encuentro del nuevo mundo, siendo los astronautas los nuevos viajeros.

La posibilidad de conquistar un mundo sesenta veces más grande que la tierra, lleno de recursos naturales y con un año de 385 días despertaría la ambición de los inversionistas  y del país responsable de la expedición.  Planificarían la construcción de ciudades, autopistas, astropuertos, hoteles, laboratorios, centros recreativos. 

Se exploraría en busca de minerales y petróleo. Se haría una base para albergar a las mejores mentes del planeta para perpetrar el conocimiento y la raza humana, en caso de una hecatombe en la tierra.

En el supuesto caso de tener ventaja bélica y tecnológica seguramente la invasión sería segura y los malos en esta guerra de los mundos seríamos nosotros.

La ocupación podría ser pacífica en el caso de que Kepler - 452b no esté poblado con seres inteligentes, también podría haber allí solo animales. Pero en caso contrario y estar poblado por seres infinitamente superiores, nosotros seríamos los animales y terminaríamos en sus zoológicos o en sus mesas.


Ante lo desconocido o lo medianamente conocido cualquier cosa puede pasar. Mientras tanto solo divagaremos acerca del planeta "primo" recién avistado, que tal vez por fortuna, tenemos a una distancia de catorce millones de años.