martes, 2 de febrero de 2010

PIPIOLAS Y CAMAJANES

TIEMPOS DE RADIO


Aviso muy popular en las tiendas de esos años maravillosos


En el principio era la radio, las ondas hertzianas llenaban invisiblemente el éter que transportaba la información y la recreación de ese mundo bucólico de los años cincuentas del pasado siglo.

Las familias se arremolinaban en torno del flamante radio Philips de ojo mágico, cuya luz verdosa danzaba dentro de una ampolleta de vidrio al ritmo de las voces de los locutores y de las melodías radiadas, primer remedo de lo que sería la futura televisión. Se escuchaban fabulosas radionovelas que nos transportaban a otros tiempos y a otros mundos ejercitándonos en el arte de la imaginación.

Los mayores no se perdían el radio periódico y los más jóvenes escuchábamos las aventuras de personajes aventureros como Kadir el árabe, en las noches pasaban Shows musicales con famosos artistas en vivo desde teatros llenos de espectadores. La publicidad surgía en el país y comenzaron a manejar su persuasivo lenguaje, algunas cuñas se hicieron inolvidables como estas:

YODOSALIL: "Frotando, frotando yodosalil, lo va aliviando”.

BLACK FLAG: “psssss, pssss. Así mueren los insectos”.

GLOSTORA: "Cabellera seductora si se peina con Glostora".

LA LECHERA "Haga frío o calor... siempre la mejor".

LEONISA: "El brasier que si modela"

PILSEN: "La cerveza más cerveza"

ÁGUILA: "Sin igual y siempre igual".

COCACOLA: "La chispa de la vida".

YODORA: "Pulcritud a toda hora con Yodora".

MEJORAL: "Mejor mejora Mejoral".

COLGATE: "Que el mal aliento combate".

BAYER: "Si es Bayer es bueno".

J. GLOTTMAN: "Nuestra firma respalda su compra".

KOLYNOS: "Para dientes blancos y aliento fresco".

LUX: "La fábrica de las gaseosas finas".

PEPSODENT: “Una sonrisa Pepsodent".

KOLCANA: La gaseosa cola Colombiana "Yo no pago, paga Kolcana".


Entonces los días terminaban muy temprano y era costumbre irse a dormir a las 8 de la noche porque no había más que hacer, el pueblo quedaba entonces en un sueño profundo hasta el otro día.

Así pasaron muchos años hasta que de repente nos llegó la era de la televisión.
Eran tiem
pos de cambio, la juventud comenzaba a mirar a través de esa nueva ventanita que se abría tímidamente llamada televisión, el reino absoluto de la radio estaba llegando a su fin y las radionovelas y radio periódicos cedían terreno a los teleteatros y a los telenoticieros.

El imperio de la imagen había nacido, pero nunca imaginamos su vertiginoso desarrollo.
Los jóvenes empezaban a conocer lo que había
tras las fronteras de su hasta entonces pequeño mundo de una manera más real de lo que les había mostrado un cine, entonces muy artificial.

Las faldas de las chicas subieron de la pantorrilla a la rodilla y de repente llegaron a la minifalda que escandalizó al comienzo a los camanduleros. Los muchachos comenzaron a usar gomina (Lechuga), Surgió entonces la palabra Pipiolo o pipiola, cocacolo y cocacola para designar a esta nueva juventud. Llegaron “Los camajanes”, que eran guardando las proporciones los Punkeros de
hoy.

Estos eran muchachos que llevaban la camisa por fuera y amarrada con un nudo en la parte de abajo y el cuello desplegado arriba, igualmente se ataban los cordones de los zapatos tenis en la parte de atrás de sus tobillos, eran los rebeldes sin causa, émulos de Dean Martin de la película Rebelde sin causa de 1955 y de la muy posterior brillantina "Grease" de John Travolta de 1978.

Las pipiolas se aplicaban unas gotas verdes para blanquear y brillar sus ojos, era un colirio llamado EYE-MO. Los muchachos por su parte eran fanáticos de un aromatizador de aliento de llamado SEN - SEN. Los desodorantes se popularizaron y todos eran en crema, YODORA era el rey de los sobacos y su aroma era único, igual para damas y caballeros. La podobromhidrosis
fue erradicada con el fabuloso talco MEXANA.

Las señoras lavaban la loza con labón Lucero y la manteca de cerdo la vendían por libras guardada en papel de envolver, aun no inventaban el aceite vegetal, que colesterol tan horrible.

La bebida favorita de las pipiolas y pipiolos era la KOLKANA, una cola deliciosa que promovía sus ventas con tapas contramarcadas que decían: “PAGA KOLCANA”, de cada tres gaseosas dos traían el esperado premio.


Las discotecas no existían, solo los clubes de los ricos con reconocidas orquestas, la gente del común hacía sus bailes con alguna frecuencia en sus propias casas con los discos de vinilo de 78 y 45 revoluciones por minutos en las recién inventadas radiolas, después llegaron los discos LP que revolucionaron la industria fonográfica.

Las salas de velación aún no habían nacido y las familias velaban a sus difunto
s en la misma sala donde se celebraban las fiestas, una simbiosis entre la vida y la muerte, tras la cual la vida salía victoriosa y continuaba su curso.

Las bicicletas eran costosas, por lo que los niños nos conformábamos correteando el aro cortado de una llanta de auto que impulsábamos con un pequeño palo de madera.


En medellín el servicio de energía era muy deficiente y un verano de un mes obligaba a cortes del de servicio eléctrico, esto entonces era muy frecuente por lo que en las casas teníamos fogón de petróleo y de carbón. los carrotanques surtían todas las semanas el combustible a domicilio y los carboneros pregonaban recorriendo las calles en coches de tracción animal.


En esa época las familias eran numerosas y no eran raras las de más de diez hijos. Esto obligaba a que los menores heredáramos de los hermanos más grandes sus libros usados, afortunadamente los textos escolares no habían caído en la actual rapiña de actualizaciones anuales, un libro de castellano de J.M.Bruño, por ejemplo, le servía año tras año a toda la camada, una beneficiosa economía para los padres.

La cartilla la alegría de leer es el más claro ejemplo de continuidad de un texto para varias generaciones y con excelentes resultados, por eso verán que tiene una publicación especial en este blog.

Coquito enseñó por muchos años sin cambio anual de texto a la generación que siguió en los fines de los sesentas, comienzo de los setenta.

En los años sesentas y setentas las heladerias tuvieron gran auge y recuerdo varias del barrio La América, Noches de luna tenía una buena orquesta, parecía más bien un club, La Brasilia y El Argentino tambien fueron populares en la época, muchos noviazgos nacieron en estos sitios.



JUEGOS INFANTILES



Los videojuegos no existían ni en los más avanzados países del orbe, antes de la llegada del telebolito los juegos de la calle eran nuestro deleite, la guerra libertada, el beisbol cuyo bate era un palo de escoba y la bola una pelota de caucho, jugábamos vuelta a Colombia con tapas de refrescos que llenábamos con parafina para darles peso, las carreteras las pintábamos en el pavimento, las canicas o bolas de cristal convocaban grandes campeonatos, tras los cuales los más aviesos salían con su bolsita llena de ellas como trofeo.
El fútbol era infaltable deporte de todos los días después de la escuela. No pu
edo olvidar el trompo de madera, la coca o valero.


La golosa o rayuela, el salto del lazo, Las niñas jugaban con sus muñecas, a la casita, al los cantos que pase el rey…, ¿lobo está?, a chocar sus palmas con hermosos cantos como: El cacique Pancho Pepe, Pe Pe y otros que no recuerdo, los niños éramos fanáticos de las revistas de historietas: Supermán, Batman, Marvilla (La mujer maravilla), Flash, Acuamán, El enmascarado de plata, el llanero solitario y muchas otras, los chicos más pudientes podían comprarlas y los de menos recursos igual podían leerlas pagando un pequeño alquiler, también se podían alquilar bicicletas y fue gracias a esto que aprendí pronto a conducirlas.. Benditos tiempos con tanta paz en los que podíamos jugar en la calle frente a nuestras casas.

Los juegos se interrumpían momentáneamente a las seis de la tarde, cuando sin falta nos llamaban nuestras madres a rezar el rosario, no era muy de nuestro agrado esta costumbre pero entonces el respeto y obediencia a
los padres era absoluto e igual al finalizar las oraciones todos corríamos y reanudábamos nuestro juego hasta las 7 de la noche. Así crecíamos con mucha alegría bajo la protección de nuestros benditos progenitores.

En la es
cuela surgieron futuros empresarios que nos vendían cofio y minisicuí en cucuruchos hechos con hojas de cuaderno. Recuerdo que podíamos comprar confites de 1 centavo y una gaseosa por 10. No olvido las colacionesde Jericó ni unos dulces en forma de muñecos y pistolas rellenos con un delicioso néctar verde.

La peluqueada si no me trae muy buenos recuerdos, a todos los niños nos hacían un corte llamado a lo Mister, nos rapaban completamente solo dejándonos una rídicula islita de pelo en el copete, Don Francisco el peluquero vecino terminaba su trabajo afeitándonos con una enorme barbera que afilaba de cuando en cuando con una correa de cuero y aplícandonos alcohol perfumado en el rostro.

La televisión en un comienzo más dirigida a un público adulto cedió de repente y dejó escuchar
el estrepitoso sonido del rock and roll, conocimos la existencia de Los Beatles y la farándula Latina aprovechó la coyuntura y surgieron los primeros ídolos de la juventud. El bolero y los bambucos salieron de moda y nuestras ahora activas hormonas se identificaron con ese loco ritmo de canciones como Hay viene la plaga y el rock de la cárcel. Las baladas llegaron en la voz de Cesar Costa y Enrique Guzmán y de nuestra patria salieron Harold, Oscar Golden, Vicky, Los Yetis y otros que se tomaron los medios de radio y televisión con programas como juventud moderna y el club del clan.


LA TELEVISIÓN COLOMBIANA EN SUS INICIOS


13 de junio de 1954 primera emisión









RECUERDA ESTOS PROGRAMAS

Al finalizar el video podrán ver cortos de otros programas como yo y tu, musicales, telenovelas, la televisión llegó para quedarse y nos hechizó con su encanto.



DESECHANDO LO DESECHABLE



ACLARACIÓN.

Este texto que publicamos el día 2 de febrero de 2010 lo extraje de varios correos que recibí por internet, estaba en todos atribuído al escritor y periodista Eduardo Galeano y así lo consigné en esa oportunidad.

Hoy 10 de marzo de 2010 recibí un amable mensaje del escritor, también Uruguayo, Marciano Durán en el que me aclara que este hermoso texto es en realidad suyo y que por motivos desconocidos alguien lo hace circular por la red atribuyéndoselo a Galeano, incluso con variantes en su discurso original.

El mismo Eduardo Galeano se pronunció sobre el tema en una entrevista: En una parte del reportaje el estimadísimo Galeano dice:

—”…por ejemplo, mi trabajo más felicitado, más laureado, que circula por Internet no me pertenece, y desconozco quién me lo atribuyó. Se llama “Por qué no tengo DVD”, que además no es cierto, porque yo sí tengo DVD. Pero ocurren cosas desopilantes cuando algunas personas maravilladas con ese texto me felicitan. A mi me da cierto pudor incluso defraudarlas y suelo no aclararles nada (risas)…” http://www.marcianoduran.com.uy/?p=335

El título no es "Me caí del mundo", como originalmente lo publiqué, es "Desechando lo desechable". Atendiendo la aclaración que nos fué hecha por el mismo escritor Marciano Durán, procedo a publicar su versión original y reiterar que es excelente. Muchas gracias por su mensaje.

Igualmente Marciano Durán autoriza esta publicación en el correo que me envió el 9 de marzo de 2010 y que dice:

Gracias Danubio por escribir y por elegir el texto para publicarlo en tu página.
Te mando un abrazo desde Punta del Este.
Marciano


Marciano Durán resume en esta frase el salto entre esa sociedad que habitó los años cincuentas y sesentas, libre de todo mal y peligro, más inclinada al Ser que al Tener. Hoy la sociedad de consumo nos esclaviza trastrueca la sabia fórmula de antaño, ahora vale más Tener que Ser.

El “genial” uruguayo nos abre los ojos con su letra y nos ayuda a descubrir la rapiña y el dominio de las industrias que nos incitan al consumo desaforado.

El es el elegido para pegar este retazo en el blog.

Marciano Durán.
escritor Uruguayo
(Para mayores de 30)


DESECHANDO LO DESECHABLE



Seguro que el destino se ha confabulado para complicarme la vida. No consigo acomodar el cuerpo a los nuevos tiempos.


O por decirlo mejor: no consigo acomodar el cuerpo al “use y tire” ni al “compre y compre” ni al “desechable”.


Ya sé, tendría que ir a terapia o pedirle a algún siquiatra que me medicara.


Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.


No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los gurises.


Los colgábamos en la cuerda junto a los chiripás; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.


Y ellos… nuestros nenes… apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales).


¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!


Sí, ya sé… a nuestra generación siempre le costó tirar.


¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables!


Y así anduvimos por las calles uruguayas guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.


¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor.


Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra.


Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto.


Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.


¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plast de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de alpaca en el cajón de los cubiertos!


Es que vengo de un tiempo en que las cosas se compraban para toda la vida.


¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después!


La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza.


Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.


¡Nos están jodiendo!


¡¡Yo los descubrí… lo hacen adrede!!


Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo.


Nada se repara.


¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike?


¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommier casa por casa?


¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?


¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?


Todo se tira, todo se deshecha y mientras tanto producimos más y más basura.


El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.


El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!!


¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de 50 años!


Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)


No existía el plástico ni el nylon.


La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan.


Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.


De por ahí vengo yo.


Y no es que haya sido mejor.


Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el “guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo” pasarse al “compre y tire que ya se viene el modelo nuevo”.


Mi cabeza no resiste tanto.


Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.


Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya sí era un nombre como para cambiarlo)


Me educaron para guardar todo.


¡Toooodo!


Lo que servía y lo que no.


Porque algún día las cosas podían volver a servir.


Le dábamos crédito a todo.


Sí… ya sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no.


Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas de jardinera… y no sé cómo no guardamos la primera caquita.


¡¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?!


¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con que se consiguieron?


En casa teníamos un mueble con cuatro cajones.


El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.


Y guardábamos.


¡¡Cómo guardábamos!!


¡¡Tooooodo lo guardábamos!!


¡Guardábamos las chapitas de los refrescos!


¡¿Cómo para qué?!


Hacíamos limpia calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares.


Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela.


¡Tooodo guardábamos!


Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus.


Y las cosas que nunca usaríamos.


Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón.


Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar.


Cañitos de plástico sin la tinta, cañitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.


Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor. Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraran al terminar su ciclo, los uruguayos inventábamos la recarga de los encendedores descartables.


Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de paté o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.


¡Y las pilas!


Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa.


Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más.


No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.


Las cosas no eran desechables… eran guardables.


¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al cuadril!


Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque del Banco de Seguros para hacer cuadros, y los cuentagotas de los remedios por si algún remedio no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos.


Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posamates, y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de cartas se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía “éste es un 4 de bastos”.


Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa y el ganchito de metal.


Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos.

Así como hoy las nuevas generaciones deciden “matarlos” apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada… ni a Walt Disney.

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron “Tómese el helado y después tire la copita”, nosotros dijimos que sí, pero… ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.

Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos.

Las primeras botellas de plástico -las de suero y las de Agua Jane- se transformaron en adornos de dudosa belleza.


Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.


Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.


No lo voy a hacer.


Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.


Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.


Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero.


No lo voy a hacer.


No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.


No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.


Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.


De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.


Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo que la bruja me gane de mano … y sea yo el entregado.


Y yo…no me entrego.


Marciano Durán

2006 Enero

http://www.marcianoduran.com.uy/?p=176


PALABRAS DE SANTIAGO GAMBOA

Con su permiso Maestro, espero no le moleste que tome estas palabras suyas como invitadas a mi blog, lo que
pasa es las cosas buenas deben compartirse.

Las mujeres de mi generación son las mejores. Y punto. Hoy tienen cuarenta y pico, incluso cincuenta y pico, algunas más... y son bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas, sensatas, y sobre todo, endiabladamente seductoras, esto a pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis que capitanea sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales. Hermosamente reales.

Casi todas, hoy, están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a casar, con la idea de no equivocarse en el segundo intento, que a veces es un modo de acercarse al tercero, y al cuarto intento. Qué importa…

Otras, aunque pocas, mantienen una pertinaz soltería y la protegen como ciudad sitiada que, de cualquier modo, cada tanto abre sus puertas a algún visitante.

Nacidas bajo la era de Acuario, con el influjo de la música de Los Beatles, de Bob Dylan…. Herederas de la “revolución sexual” de la década de los 6O y de las corrientes feministas,otras con resabios de 'esas épocas.... que, sin embargo recibieron pasadas por varios filtros, ellas supieron combinar libertad con coquetería, emancipación con pasión, reivindicació n con seducción.

Jamás vieron en el hombre a un enemigo a pesar que le cantaron unas cuantas verdades!, pues comprendieron que emanciparse era algo más que poner al hombre a trapear el baño o a cambiar el rollo de papel higiénico cuando éste, trágicamente, se acaba, y decidieron pactar para vivir en pareja.

Son maravillosas y tienen estilo, aún cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos dejan.. Usaron faldas hindúes a los 18 años, se cubrieron con suéter de lana y perdieron su parecido con María, la virgen, en una noche loca de viernes o sábado después de bailar.

Hablaron con pasión de política y quisieron cambiar el mundo. Aquí hay algunas razones de por qué una mujer de más de 40 nunca te va a despertar en la mitad de la noche para preguntarte…. “Qué estás pensando?” No le interesa lo que estás pensando!!!

Si una mujer de más de 40 no quiere mirar un partido de fútbol, ella no da vueltas alrededor tuyo Se pone a hacer algo que ella quiere hacer y generalmente es algo mucho más interesante. Una mujer de más de 40, se conoce lo suficiente como para estar segura de sí misma, de lo que quiere, y de con quién lo quiere.

Son muy pocas las mujeres de más de 40 a las que les importa lo que tú pienses de lo que ella hace. Una mujer de más de 40, tiene cubierta su cuota de relaciones “importantes” y “compromisos”. Lo último que quiere en su vida es otro amante posesivo.

Las mujeres de más de 40 son generalmente generosas en alabanzas. Ellas saben lo que es no ser apreciadas lo suficiente. Tienen suficiente seguridad en sí mismas como para presentarte a sus amigas. Solo una mujer más joven e inmadura puede llegar a ignorar a su mejor amiga.

Las mujeres se vuelven psíquicas a medida que pasa el tiempo. No necesitas confesar tus pecados, ellas siempre lo saben. Son honestas y directas. Te dicen directamente que eres un imbécil si es lo que sienten sobre ti. Tenemos muchas cosas buenas que decir de las mujeres de más de 40 y por múltiples razones..

Lamentablemente no es recíproco. Por cada impactante mujer de más de 40,50 inteligente, divertida y sexy hay un hombre con casi o más de 50… pelado, gordo, barrigón y con pantalones arrugados haciéndose el gracioso con una chica de 20 años
¡¡Señoras….. les pido perdón por ello….!!!

Santiago Gamboa. Bogotá 1965. Realizó estudios de literatura en la Universidad Javeriana de Bogotá y en la Universidad Complutense de Madrid, donde obtuvo el título de licenciado en Filología Hispánica. Entre 1990 y 1997 residió en París, donde cursó un doctorado sobre literatura cubana en la Universidad de la Sorbona. Trabajó como periodista en el Servicio América Latina de Radio Francia Internacional y como corresponsal de El Tiempo de Bogotá. Actualmente vive en Roma y es corresponsal de France Press. Entre sus libros destacan: Perder es cuestión de método, La vida feliz de un joven llamado Esteban y Los impostores (Seix Barral).



EL TIEMPO



jueves, 21 de enero de 2010

ALEJANDRO EL GRANDE

LOS TRES ÚLTIMOS DESEOS DE ALEJANDRO EL GRANDE



Recibí un correo de mi amigo Alejandro Botero que me pareció de gran contenido, en el se manifiesta la importancia del tiempo en nuestras vidas y su valor infinitamente más grande que cualquier logro económico o hazaña que podamos obtener en este corto camino de nuestra existencia.

Alejandro Magno lo percibió en su inmensa sabiduría, comprendió que ningún tesoro o hazaña por grande que fuera superaría esas fracciones de tiempo que dedicamos a nuestros seres queridos, amigos o a la misma humanidad en el sentido más amplio de filantropía.

Como el lo dijo cuando expresó sus últimos deseos, los bienes materiales quedan en la tierra, que llegamos a esta vida con las manos vacías e igual nos vamos sin llevar en ellas nada.

Que con nuestro oro podemos comprar médicos y remedios pero nunca la salud. Reflexiones válidas en estos momentos de torpeza moral, en este mundo obsesionado más en el tener que en el ser.

Los tres últimos deseos de Alejandro El Grande

Encontrándose al borde de la muerte, Alejandro convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos:


1 - Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la época.

2 - Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba, y...

3 - Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.

Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones.

Alejandro le explicó:

1 - Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos NO tienen, ante la muerte, el poder de curar.

2 - Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.

3 - Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos, cuando se nos termina el más valioso tesoro que es el tiempo.



Al morir nada material te llevas, aunque creo que las buenas acciones son una especie de cheques de viajero.

"EL TIEMPO" es el tesoro más valioso que tenemos porque ES limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo. Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida que nunca podremos recuperar, nuestro tiempo es nuestra vida. EL MEJOR REGALO que le puedes dar a alguien es tu tiempo y SIEMPRE se le regala a la familia o a un buen amigo.



Biografia de Alejandro Magno


Como no soy historiador me traje este trabajo de esta página:

http://www.abcpedia.com/biografia/alejandro-magno.htm

Alejandro III, el Magno, o simplemente Alejandro Magno (el Grande), nació en agosto de 356 aC. en la ciudad de Pella, capital de Macedonia, actual Grecia. Hijo del Rey Filipo II y de la princesa Olimpia, descendiente de la familia real Epirota, con quien mantendrá una relación de amor y odio, rayana en la enfermedad. Adoraba los poemas épicos que le leía su institutriz y allí comienza su admiración por Aquiles, a quien intentó imitar el resto de su vida.

Alejandro fue enviado a Mieza donde obtuvo su formación militar; física en manos de Leónidas I, y, teniendo como tutor a Aristóteles, en filosofía, geografía, zoología, literatura, poesía, retórica, ciencia y medicina. A los 16 años lucha contra lo Tríbalos e Ilirios, además de ejercer interinamente el gobierno mientras su padre sitiaba Bizancio.



Vida de Alejandro Magno

A los 18, al frente de la caballería triunfa contra los Medas en la batalla de Queronea. Las relaciones tempestuosas entre sus padres hace que Filipo destierre a Olimpia a Epiro, quien partió de la mano de su hijo. Asesinado su padre a instancias de Paussanias en el año 336 aC., y a sus 20, accede, tras el magnicidio al que muchos vincularon junto con su madre, al trono macedonio. En realidad, la sucesión correspondía a su hermanastro Arrideo, hijo de Filipo y una bailarina, pero que padecía alguna deficiencia mental que lo relegó de la lucha por el poder. La muerte del rey fue la oportunidad de los griegos de soltarse del yugo cruel al que los sometía Filipo, sublevándose, algunas ciudades, a la autoridad real. (Luego de la guerra del Peloponeso, Filipo utilizó la Grecia dividida por los conflictos entre Esparta y Atenas para, con su ejército, reunificar la región bajo sus designios).

Tebas fue la cabeza del levantamiento (a la que se plegaron Grecia, Ambracia, etc) haciendo correr el rumor de la muerte de Alejandro, y la primera que pisó cuando detuvo a los rebeldes. Ésta es la primera oportunidad, también, en que manifestó una crueldad poco común, pasando por la armas y vendiendo como esclavos a los habitantes de las ciudades sublevadas. Puesta en peligro la frontera norte por un enemigo muy superior, Alejandro el Magno se dirige hacia allí y procede al fortalecimiento de la misma demostrando una notable capacidad estratégica y una tremenda valentía. En el año 334, a los 22 años, inicia la campaña contra Persia, quien fuera el enemigo histórico de Grecia, unida por primera vez. A las orillas del río Granicus, en el Asia Menor, gana la batalla homónima contra las fuerzas persas del rey Darío III, su primer gran victoria, en la que 31.000 macedonios derrotaron a casi 80.000 asiáticos, más la guardia personal de Darío (los “10.000 inmortales”).


Expansion del Imperio de Alejandro Magno

Contrariamente a lo que él creía, su aventura expansionista no recibe el acogimiento de las ciudades griegas sometidas por los persas, como Halicarnaso, dado que bajo el gobierno de éstos poseían una economía floreciente, entre otros factores. La batalla de Issus, Siria, es la victoria definitiva sobre Darío III, quien huye abandonando a su familia (madre, esposa e hijos). Estos reciben un trato excelente de parte de Alejandro.
Llega a otras regiones de Asia donde es recibido como héroe. Luego de pasar por Fenicia y Palestina parte rumbo a Egipto, que le abre sus brazos como a un verdadero libertador. Gobernará este país por un largo periodo, fundando importantes ciudades como Alejandría. Inteligentemente respeta la religión egipcia que había sido vapuleada por Darío, autoproclamándose Faraón.

Luego de un periodo breve de tranquilidad parte hacia el centro del poder persa para terminar su conquista. Cruza el Tigris y el Eufrates y se enfrenta nuevamente al rey persa en la batalla de Gagamela, una de las más impresionantes de la historia, donde 40000 soldados griegos y la dirección de un estratega militar grandioso, derrotan a fuerzas cercanas al millón de almas. Después cae Babilonia y Sussa aunque su ambición lo lleva a la mismísima capital persa (Persépolis) a quien somete sin dificultad. Desde Issus a Punjab, Alejandro parecía no tener limites. Respetuoso de la cultura asiática busca fusionar ambas culturas tomando para sí, incluso, ritos orientales. De hecho, se casa con Barsine, oriental con quien tiene un hijo: Heracles.

De todas formas el único amor de Alejandro fue su amigo Hefestión, a quien conoció en la Academia de Mieza, de pequeño. La campaña se extiende durante 11 años hasta el asesinato de Darío a manos de sus propios súbditos, e inflinge en los hombres griegos un deterioro físico y moral difícil de sostener. Alejandro hace caso omiso a las debilidades de su ejército y a través del desierto afgano y con escasas provisiones, pasa por Ecbatana, Bactriana y Sugdiana, ciudades donde residían los sátrapas mayores de Persia y asesinos de su antiguo rey (Darío). En la travesía conoce a Roxana, princesa irania, y se casa por cuestiones políticas, Otro hijo a quien llamara Alejandro será el fruto de esa unión.

Alejandro Magno: Expedición a la India
Decide partir hacia la India, emulando a su admirado dios Baco, ante el descontento de sus generales que tan sólo anhelaban el retorno a sus hogares. A sus filas se unen efectivos persas e indios. A orillas del Hispades derrota al rey Poro; llega a Patala y organiza el regreso a su tierra de todo el ejército. En el camino se casa con otra Barsine, ésta, hija de Darío III, asesinada luego por Roxana antes de dar a luz a Alejandro IV. Se casa, también, con Parysatis, hija de Oco. Los años finales se caracterizaron por las constantes purgas que realizaba entre sus filas fruto de la paranoia que lo afectaba.

El final de Alejandro Magno


La crueldad fue parte de él y sus excesos poco a poco prepararían la pócima que habría de acabar con su vida. Una noche, tras una discusión insignificante, Clieto, su mejor amigo y hermano de Lenice, su institutriz, fue asesinado por Alejandro al ser cuestionado sobre sus métodos. Los dos días en que supuestamente lloró encerrado por el hecho, seguramente no hayan lavado la sangre de sus manos. A su regreso a Sussa, “contrae fiebre” y muere a los 32 años de edad. En realidad los pormenores de su muerte son motivo de divergencias históricas. Para algunos murió de paludismo o malaria; para otros de leucemia; y para muchos, envenenado por el mismísimo Aristóteles. Lo cierto es que toda Grecia lo veía como un tirano nefasto.

El imperio que él creo fue el más grande que el mundo había conocido. Fundó más de 60 ciudades.

Con la misma espada con que cortó el legendario “nudo gordiano”, doblegó a casi toda Asia. Alejandro Magno, intentó domar al mundo como lo hizo con su caballo Bucéfalo, poniéndolo de cara al sol para que no se asustara de su propia sombra; lamentablemente el mundo vio una peor: la de él.

Al igual que su muerte también es un misterio el lugar donde se encuentran sus restos, aunque la opinión mayoritaria coincide que se trata de Alejandría, donde han concurrido, incluso, personajes como Julio César y Calígula para rendirle honores póstumos.

lunes, 4 de enero de 2010

ELOGIO A LA LOCURA

FERNANDO VALLEJO


EL PROFETA LOCO

Fernando Vallejo, el hombre sin pelos en la lengua, el que nunca a temido decir lo que piensa a costa de ser criticado, vilipendiado, odiado, proscrito, censurado, insultado y en contraposición y en honor a la verdad, amado, apoyado, admirado, ensalsado y elogiado.

Por parecerme un escritor muy interesante público esta entrada para empezar el año con mucho ají. En definitiva no todo tiempo pasado fué mejor.

transcribo aquí el comienzo de su polémica obra, La puta de Babilonia ( Editorial Seix Barral, S,A., 2007)


LA PUTA, LA GRAN PUTA, la grandísima puta, la santurrona, la simoníaca, la inquisidora, la torturadora, la falsificadora, la asesina, la fea, la loca, la mala; la del Santo Oficio y el Índice de Libros Prohibidos; la de las Cruzadas y la noche de San Bartolomé; la que saqueó a Constantinopla y bañó de sangre a Jerusalén; la que exterminó a los albigenses y a los veinte mil habitantes de Beziers; la que arrasó con las culturas indígenas de América; la que quemó a Segarelli en Parma, a Juan Hus en Constanza y a Giordano Bruno en Roma; la detractora de la ciencia, la enemiga de la verdad, la adulteradora de la Historia; la perseguidora de judíos, la encendedora de hogueras, la quemadora de herejes y brujas; la estafadora de viudas, la cazadora de herencias, la vendedora de indulgencias; la que inventó a Cristo loco el rabioso y a Pedro piedra el estulto; la que promete el reino soso de los cielos y amenaza con el fuego eterno del infierno; la que amordaza la palabra y aherroja la libertad del alma; la que reprime a las demás religiones donde manda y exige libertad de culto donde no manda; la que nunca ha querido a los animales ni les ha tenido compasión; la oscurantista, la impostora, la embaucadora, la difamadora, la calumniadora, la reprimida, la represora, la mirona, la fisgona, la contumaz, la relapsa, la corrupta, la hipócrita, la parásita, la zángana; la antisemita, la esclavista, la homofóbica, la misógina; la carnívora, la carnicera, la limosnera, la tartufa, la mentirosa, la insidiosa, la traidora, la despojadora, la ladrona, la manipuladora, la depredadora, la opresora; la pérfida, la falaz, la rapaz, la felona; la aberrante, la inconsecuente, la incoherente, la absurda; la cretina, la estulta, la imbécil, la estúpida; la travestida, la mamarracha, la maricona; la autocrática, la despótica, la tiránica; la católica, la apostólica, la romana; la jesuítica, la dominica, la del Opus Dei; la concubina de Constantino, de Justiniano, de Carlomagno; la solapadora de Mussolini y de Hitler; la ramera de las rameras, la meretriz de las meretrices, la puta de Babilonia, la impune bimilenaria tiene cuentas pendientes conmigo desde mi infancia y aquí se las voy a cobrar.

sábado, 26 de diciembre de 2009

GRACIAS POR SU VISITA

Retazos de la vida les desea a sus lectores y amigos un año 2010 lleno de salud, prosperidad y muy buenas lecturas.


FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO 2010 en Yahoo! Vídeo


lunes, 21 de diciembre de 2009

EL COMITÉ II

Hipócrates vivió en el siglo IV antes de Cristo. Hasta entonces, el médico cumplía una doble función; una era curar…¡la otra matar!

La gran contribución de Hipócrates, que pasó a la era Cristiana y guió la profesión de médico durante los siguientes dos milenios, fue la de separar la función de curar y la de matar del médico. A partir de entonces, el médico solo curaría. A través de los siglos, el juramento hipocrático ha contenido la frase, primun non nocere, "en primer lugar, no hacer daño".


En la actualidad, los médicos que se gradúan ya no toman el juramento hipocrático. Con el aborto y el apresuramiento para legalizar la eutanasia, los médicos, trágicamente, han vuelto a asumir esa doble función

http://www.vidahumana.org/vidafam/eutanasia/medico.html




Había olvidado decirles que me llamo William Geiger, mis abuelos llegaron de Polonia a Colombia en los tiempos de la segunda guerra mundial y a través del río de la Magdalena arribaron a Puerto Berrío en medio de un sofocante calor y de una nube apocalíptica de mosquitos. Allí en un hotelucho nació mi madre Tesia, una partera nativa atendió el parto.

Mi abuelo Tomasz resolvió pronto emigrar a tierras más templadas por lo que tomaron el tren que los llevaría a Medellín, una ciudad de clima más amable, según le habían contado en sus caminatas por el pueblo.

Mi madre entonces creció en esta bella ciudad, mientras que mi abuelo prosperaba con su industria de lápidas de granito español Grissal.

En conclusión y para no alargar esta historia, somos unos desplazados más de los que llegaron a esta Villa. Aquí vine yo al mundo y tuve la suerte de estudiar en la mejor facultad de medicina de la ciudad y luego especializarme como oncólogo en el campus de la Universidad Johns Hopkins.

Una mañana durante uno de mis recorridos dentro de la clínica donde ahora laboro, visitaba a varios pacientes que por su condición serían trasladados al día siguiente a sus casas con todos los soportes técnicos y médicos, como lo estipula el CC (Comité científico), enfermera permanente, aparato de inyección de líquidos, visitas médicas domiciliarias, etc., en conclusión una atención 1A.

La condición de ellos era estable. Berta mostraba una notable recuperación y de seguir el tratamiento religiosamente podría tener varios años de vida de gran calidad, yo estaba muy contento con su evolución y hasta había surgido una gran empatía con tan bella señora.

Al entrar a su cuarto vi inclinado sobre ella a un enfermero, que al percatarse de mi presencia se irguió rápidamente y guardó con presteza algo en el bolsillo de su chaqueta.

- ¿Que hace enfermero? , le pregunté extrañado.
- Le revisaba las sondas doctor…, me respondió inseguro mientras se retiraba.

Berta me contó luego que la había despertado el enfermero al inyectarle algo en el estómago.
Yo la convencí de que el solo le había revisado las sondas, que eso solo lo había soñado pues nadie le había prescrito tal cosa. Como ya caía la noche y mi turno terminaba, me despedí de Berta prometiéndole que al día siguiente la visitaría antes de que dejara la clínica, ella soltó una risotada de alegría mientras me decía:


- Yo veré, yo veré.


Al día siguiente regresé a la clínica y lo primero que hice fue dirigirme al cuarto de Berta, la puerta estaba abierta y había más personas de lo acostumbrado, algunos sollozaban. Alarmado apuré el paso y al entrar Berta ya no estaba, solo su cuerpo pálido y cadavérico yacía en la cama.

Tuve que retirarme al salón de espera para que nadie descubriera las lágrimas que mojaban mi cara.




CAPÍTULO III


La muerte inesperada de Berta me había conmovido en grado sumo, ahora comprendía el porqué de mi especial afecto hacia ella, me recordaba a mi abuela Ewa, con su temperamento dulce y jovial, me hacía revivir esos bellos momentos cuando al lado de su cama y aún estando ya enferma nos divertía con las historias de su juventud en Kielce, de la increíble forma en que conoció a mi abuelo durante la persecución antisemita al final de la segunda guerra que los obligó a huir juntos como polizones ocultos en un gran barril a bordo de un desvencijado camión de mudanzas.

Sentado en el cafetín de la clínica estos recuerdos se convirtieron de pronto en elucubraciones sobre el motivo del fallecimiento de Berta. Vino a mi mente la imagen del enfermero en su cuarto, de la historia de Berta, de la “coincidencial” muerte de otros pacientes de esa ala en la misma semana. Parecía que algo anormal estaba sucediendo y yo tenía que descubrirlo.

Tenía que ser muy prudente en esto, por eso acudí a Luisa, una empleada de archivo que me inspiraba una gran confianza. Le pedí que revisara las historias de los pacientes fallecidos esa semana y que me facilitara sus copias, no sin antes rogarle que el asunto quedara entre nosotros.

Muy pronto Luisa me llevó personalmente estos informes a mi oficina y me comentó que el doctor Franco, jefe de piso se había enterado del asunto al entrar al cuarto de copias. Después de agradecerle su gestión eché seguro al cerrojo y me dispuse a estudiar los documentos.

Cada vez me preocupaba más el asunto, Todos los pacientes fallecidos superaban los sesenta años, estaban prontos a ser remitidos a sus casas por recomendación del CC con todos los servicios ofrecidos por su plan de salud.
Ninguno de ellos estaba hasta el día de su fallecimiento en estado crítico, todos habían muerto en las horas del amanecer, justo cuando cogía turno el extraño enfermero. Ahora debía enfocar mi investigación sobre ese siniestro personaje.
Alguien llama a mi puerta…

- ¿Quién es?, pregunté, mientras metía presuroso las carpetas en el cajón del escritorio.
- El doctor Franco, quisiera hablar algo importante con usted.




CAPÍTULO IV


Me gusta vivir solo, mi apartamento es pequeño pero acogedor, tengo pocas cosas pero presto gran importancia a mi reproductor de sonido, poseo una completa colección de música de Vivaldi, Chopin y de Bach, me desconecto del mundo en las noches dejándome transportar con sus obras, esta noche estoy disfrutando de la tocata y fuga en re menor de…, me interrumpe el repique del teléfono, lo descuelgo con pereza y escucho:

- Doctor Geiger, habla con el doctor Franco, espero que haya estudiado el disco que le entregué esta tarde, estoy en el barcito tabaco y ron, esto no podemos discutirlo por teléfono, sin decir más colgó. Ahora tenía que acudir a la cita inmediatamente, esto se está poniendo muy desagradable.

A esa hora en el bar había poca gente, entré en busca de Franco oteando por todo el salón, lo vi en la barra apurándose un escocés.


- Tome asiento por favor William, el asunto es serio y tenemos que buscarle solución…

Yo me acomodé y me dispuse a escucharlo con atención, presentía que este hombre sabía todo lo que yo estaba buscando.

- Me he dado cuenta que usted ha detectado los inusuales casos de defunciones en el ala 3A…
Al notar mi estupor el doctor Franco con voz calmada continuó:

- No se angustie Geiger, en realidad desde su llegada presentí que por fin había llegado el indicado para confiarle esto, hace varios años el CC cayó en manos de unos accionistas sin escrúpulos, políticos e inversionistas de dudosa moral que lograron incrustar en la junta a varios médicos y financistas de su camada personal, absorbieron a las otras empresas de salud del país con la figura de alianzas estratégicas. Ellos mismos no son autónomos pues solo siguen las consignas del verdadero pulpo internacional de la salud mundial o sea la OSM.

- ¿La OSM?, está seguro de esto, sería monstruoso…

- Segurísimo, esta agencia es un lobo vestido de cordero, consiguió acomodarse en la organización de naciones del globo para legitimarse y obtener buen nombre. En realidad ellos convirtieron la noble carrera médica en una industria del dolor.

No solo piensan en el lucro vendiendo caras sus medicinas, sino que ahora planean producir en masa las enfermedades para multiplicar sus ganancias.

En nuestro caso, estamos presenciando la práctica, según ellos, de ayudar al paciente a morir con dignidad, mientras que el propósito verdadero es el de evitar la prestación de servicios onerosos a pacientes que en su opinión omnisciente ya cumplieron su ciclo productivo.

- Franco, esto ni siquiera podríamos considerarlo como eutanasia, esto es una masacre, le dije sin titubeos.



Mar adentro, cuando es el paciente quien tiene la opción




William, en la información contenida en el disco usted debió ver los puntos que clasifican a los pacientes como tratables, controlables y desechables. Han convertido la salud en un mercado salvaje. A pesar de que esto va contra mis principios, he logrado infiltrarme en la junta directiva, moviendo influencias aquí y allí, ellos creen que soy uno de ellos, por eso es importante que manejemos esto con mucha discreción, en ello nos va la vida.

- ¿Y que puedo hacer yo contra tal poder?.

- Mucho mi estimado Geiger, pronto por recomendación mía, usted será nombrado nuevo miembro de la junta del CC, su objetivo será enterarse de los nuevos planes y sugerencias que en este fin de período llegan del poder central…

- ¿La OSM?


- Exacto William, mejor me retiro, no es bueno que en adelante nos vean juntos.


CAPÍTULO V


Tal como me lo dijo Franco, mi nombramiento para integrar la junta del CC llegó a la semana siguiente, yo había seguido sistematizando todas las historias de los pacientes que habían pasado por el ala 3A de la clínica y al terminar cada jornada de esta labor, borraba todos los registros de mi portátil y guardaba cuidadosamente el disco entre un resquicio que había entre las piedras de la chimenea.

También tenía en mi poder la hoja de vida del misterioso enfermero, su nombre era Vilmer Sarai Muñoz, su diploma de enfermería era falso pues en la escuela de salud de la universidad donde rezaba había sido expedido no tenían ningún registro de este individuo, tenía 27 años y llevaba 5 años trabajando como voluntario recomendado por el CC. El rompecabezas comenzaba a armarse y a confirmar mis sospechas.

Luisa en el archivo se había convertido en una gran colaboradora en eso de conseguirme cuanto dato le pedía.

Llegó al fin el día de mi iniciación en la junta del CC, ese jueves había amanecido frío y lluvioso, las luces de los semáforos se reflejaban en el espejo del pavimento mojado y me recordaron mi primer día de universidad, viré mi auto y entré al parqueadero de la clínica, si, la sensación era la misma de mi primer día de clase de anatomía, solo que ahora cualquier error pondría en peligro mi vida.

Caminé hasta el fondo del pasillo que conducía al salón de juntas, allí estaban ya todos los otros veinte integrantes del sombrío grupo, todos con bata de blanco impoluto, sepulcros blanqueados. Al mirarlos nadie imaginaría que aquellas personas tan pulcras y perfumadas podrían albergar un alma tan sucia.

Se abrió la puerta e ingresamos cual párvulos a su aula de clase, tomamos asiento y comencé a descubrir entre el grupo a muchos conocidos de la profesión médica del país, varios representaban a otros hospitales y clínicas de la ciudad y de la capital.

Ya les había explicado antes la mecánica de estas reuniones por lo que pasaré a otra cosa.

CAPÍTULO VI

DOCUMENTO SECRETO

En el disco que me dio el doctor Franco encontré las últimas recomendaciones de la OSM, verán que no son otra cosa que el control total de la salud del pueblo. Recomiendan urgentemente fusionarse en alianzas estratégicas con todos los centros hospitalarios del país, mientras ellos tratan de apoderarse de la mayoría de las acciones que estén puestas en la bolsa.

También está la recomendación especial de fluorizar los acueductos de todas las ciudades y municipios. Ya este procedimiento fue introducido desde 1969 con éxito y goza de la aprobación general, se vende como un anti bacterial y protector de los dientes. Yo tengo información de buena fuente que contradice esto:



Cospiración fluor 1





“Hay una enorme cantidad de estudios que dicen que la fluorización del agua es perjudicial para la salud.

Además que no hace ningún efecto a la salud bucal, La fluorización del agua es perjudicial para la salud. Además es MENTIRA, que los países que tienen el agua fluorizada tengan menor índice de caries dentales. Para que el Flúor haga efecto debe ser aplicado directamente en el diente y en mínimas dosis.”

El Flúor se usa como complemento en varios venenos (ejemplo: veneno para ratas). La ingestión de flúor es muy perjudicial.”

Hay mucha bibliografía al respecto, pero ahora no es el momento de extendernos en ello.

Otra perla es el listado de fármacos sugeridos para entregar a los pacientes de las prestadoras de salud afiliadas al CC., figuran muchas que ya fueron retiradas de Norte América y Europa, por causar graves efectos secundarios.

Los financistas de la OSM dictaminan que deben ser negados los servicios onerosos que vayan en detrimento de las ganancias de los inversionistas de la CC.

Y aquí la tapa: Los pacientes de avanzada edad y altos costos de tratamiento, deben ser tratados con paliativos genéricos y ayudados a salir lo más pronto posible de su lamentable estado de la manera más discreta, siguiendo el procedimiento SM_666. Que tal, aquí estaba la joya del tesoro.
Otro punto aterrador: En cumplimiento al contrato suscrito con el SAD y estando de acuerdo con el principio de la seguridad de nuestro sistema, serán subrayados en amarillo todos los pacientes señalados por el SAD en la base de datos y en su posología serán incluidas medicinas calmantes y aminorantes de la voluntad y la creatividad, Fluoroxedina será una de ellas, en el manual C 27 encontraran lista de recomendaciones. Así siguen otros puntos más de este documento, al que obviamente no tendrá acceso sino el personal especial de la organización, Hasta ahora me ha sido imposible conseguir ese listado.

En la secundaria hice muy buenos amigos, entre ellos J.J., quien tiene actualmente un programa de televisión a nivel nacional de enorme sintonía y credibilidad. Ya conversé telefónicamente con el y acordamos que nos veríamos en la capital en tres días, no le adelante nada siguiendo la recomendación de Franco, veremos si por ahí se puede desenmascarar este complot. Mientras tanto estoy borrando los rastros en mi PC para esconder el disco en su sitio.



CAPÍTULO VII

Ya han pasado tres meses desde comenzó todo este lio, tres reuniones a las que he asistido y presiento que estoy en el ojo del huracán, trato de actuar con naturalidad, pero comienzo a sentirme algo paranoico. Siento como si un ojo me vigilara y me siguiera a todas partes. Cada vez que me reúno con Franco en el cafetín a cotejar nuestro avance en la investigación me parece que nos observan.

Franco aún no había llegado y me preocupó su retraso, pues era de los que llegaban con adelanto a sus citas. Pedí un trago para esperarlo y solo llegó cundo estaba comenzando el tercero.
Llegó pálido y nervioso, nunca lo había visto así, se sentó mirando hacia todos lados y me dijo:

- William, parece que comenzamos a alborotar el avispero, debemos cambiar nuestro punto de reunión, un auto rojo me estuvo siguiendo por un largo trayecto, tardé mucho en perderlo…

- De acuerdo, yo también estoy algo perturbado, tenemos que redoblar nuestras precauciones.

- He conseguido parte de la lista de los verdugos de la ciudad, hay varios médicos y personal de enfermería, entre ellos, Vilmer Sarai. También están los nombres de varios políticos y gente muy importante del mundo financiero.

Al terminar de decir esto deslizó un mini CD al bolsillo de mi chaqueta.

- Guárdalo bien pues no queda copia de estos datos, creo que ya tenemos suficiente para que tu amigo periodista inicie la denuncia en su programa, que Dios nos ampare.

Después de retiro mientras me decía que al día siguiente lo visitara en su consultorio para entregarme el resto de los informes.
Esa noche en el apartamento no dormí estudiando esas impresionantes revelaciones, en efecto vi en la lista los nombre de personas muy importantes de la sociedad, la política, la banca y la industria.

Las primeras luces del amanecer entraron por los cristales del balcón y el rumor del metro se escuchaba como el zumbido de una enorme abeja…

Esa tarde debía viajar a Bogotá a entregarle a J.J., ese arrume impresionante de información, sería la batalla de David contra Goliat, solo que en estos tiempos mi arma ya no era una honda, sino una memoria USB.
El agua de la ducha alivió un poco el malestar del trasnocho, me apuraba a bajar al parqueadero del edificio cuando sonó el teléfono justo antes de cerrar la puerta, tomé la bocina y era Franco que con voz entrecortada me decía:

- William, apúrate que algo está pasando aquí… Biiii…Se colgó la llamada.

- Corrí como loco rumbo a la clínica y por poco choco contra un camión en un cruce, la adrenalina corría por mis venas y me daba el valor adicional que requería ante esta zozobra.

Sin darme cuenta llegué al parqueadero de la clínica, corrí al ascensor y subí al piso 10, donde Franco tenía su consultorio, que le estaría pasando…, la puerta estaba entreabierta y había poco movimiento en el piso.

Empujé la puerta y vi a Franco sentado en su silla, como mirando por el ventanal que estaba atrás de su escritorio.

Hola Franco, que alivio verte, ahora dígame por favor cual era el apuro.

Cuando me acercaba para ver que le pasaba, sentí un tremendo porrazo en la cabeza y caí al piso mientras escuchaba como alguien salía corriendo del lugar. Como pude me levanté apoyándome de Añadir imagenuna silla pude acercarme a Franco.
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El permanecía inmóvil y solo cuando giré su silla pude ver esa palidez cadavérica a la que tanto nos enfrentamos los galenos. Noté que su mano derecha estaba empuñada como asiendo algo, se la abrí con dificultad y descubrí en ella un botón blanco.

Tambaleante aún salí hasta el puesto de enfermería del piso y les informé lo sucedido. Miré mi reloj y me retiré rápidamente hacia el apartamento a recoger mi equipaje y los valiosos soportes que entregaría a J.J. De nuevo mi auto parecía compitiendo en Daytona.

La puerta de mi apartamento estaba abierta y la chapa forzada, tomé una varilla que estaba recostada en el carrito de aseo y entré. Accioné el citófono y le pedí al portero que llamara a la policía y subiera, todo estaba en desorden, los muebles patas arriba, los cajones volcados sobre la cama, los cuadros arrancados de las paredes y rasgados atrás. Me acerqué a la chimenea y por suerte la USB y los CD estaban en su sitio, empaqué lo que pude y salí hacia el aeropuerto al tiempo que el portero entraba, le entregué las llaves y le pedí que se encargara del asunto cuando llegara la policía.

El viaje al aeropuerto tarda normalmente una hora, pero yo llegué en 40 minutos, estaba como loco. El avión despegó 20 minutos después y ahí iba yo, rumbo a una misión que parecía más bien para un James Bond.
En el aeropuerto de El Dorado me esperaba mi amigo J.J. y sin tardanza tomamos su auto y nos dirigimos en medio de un tremendo embotellamiento.

Llegar a su oficina nos tomó casi el mismo tiempo que mi vuelo desde Medellín, el lugar era amplio y moderno, tenía una recepcionista, una secretaria y varios colaboradores que revoloteaban en torno a ordenadores y máquinas de fax.

Cerró bien la puerta de su habitáculo y me dijo mientras extendía su mano:

- ¿Muy bien Geiger, que me traes de aguinaldo?

Lo puse al tanto de todos los detalles y miramos juntos los soportes en su PC, le conté sobre la impresionante muerte del doctor Franco, artífice de la investigación, le advertí de los riesgos que correríamos al denunciar todo esto, pues tras este asunto se mueven miles de millones de pesos.
El me prometió total discreción y pronto cubrimiento del asunto en su programa.

- Las rocas saltarán con este informe amigo William.

Me despedí entonces de J.J., y me encaminé hasta un conocido hotel de la ciudad. Después de registrarme subí a la habitación y me tiré a la cama exhausto. Tomé el control de TV y encendí el aparato. Pasaban una desabrida telenovela, me dispuse a dormir un poco para recuperarme del ajetreo del día y casi lo había conseguido cuando me perturbó el inconfundible sonido de una noticia extraordinaria:

- Noticia de última hora, el conocido hombre de televisión Juan José Posada acaba de ser asesinado en su oficina situada al norte de la ciudad, los testigos dicen que…

Apagué el televisor y encendí mi portátil, comencé a escribir una reseña de lo que me había ocurrido en los últimos tres meses, debía enviarle esto a mi primo Kamil, que trabajaba con la fiscalía, era tiempo de que el supiera en que andaba yo, no saldría de esta madriguera hasta terminar los datos que aún tenía en mi memoria.

“Estimado Kamil, te pido que pongas mucha atención a esto, en los últimos tres meses he estado involucrado en una investigación interna de la clínica en que trabajo, quiero que guardes este mensaje en caso de que algo llegue a ocurrirme, trataré de sintetizar los hechos y datos que ahora solo reposan en mi memoria, pues las dos personas que estaban conmigo en esto han sido asesinadas, como verás es un asunto muy grave:

El comité científico se reúne todos los jueves en secreto, aún no sé por que el doctor Franco me invitó a participar en sus deliberaciones a pesar de la oposición de varios de sus miembros. El salón es amplio y frío, sus paredes, piso y cielo son de un blanco tan puro, que las uniones curvas entre unos y otros no se distinguen. Las luces deben ser de una nueva tecnología pues no se ven lámparas ni plafón alguno, simplemente la luz es emitida a través de todas las superficies del salón de manera armónica. Pareciera que estamos en un espacio blanco abierto infinito….

Ahora campea la eutanasia escondida tras un grupo de enfermeras y enfermeros comprados por el comité e infiltrados en las instituciones hospitalarias. El comité científico es quien decide quien merece vivir o morir, sus conciencias se alivianan pensando en el derecho de morir dignamente, aún sin consultar ni a las familias ni a quienes en justicia merecerían decidir: Los pacientes, digo mal sus clientes.

Ya hospedado en este hotel estoy a punto de enviarte este correo querido primo para que lo publiques si algo me ocurre, Están golpeando fuertemente la puerta, creo que la tumbarán”…

Envío el mensaje al tiempo que siento que la puerta cae con estrépito e irrumpen en la habitación, agarré mi pc y corrí hacia el baño cerrando con seguro la puerta, descubrí una segunda puerta que comunicaba al cuarto contiguo, giré el picaporte sin mucha fe y aterrorizado pude pasar corriendo hacia el. Una enorme mujer gorda estaba acomodada en la cama acompañada por un hombre mucho más joven que ella, se tiró del lecho desnuda y tomó de la mesita un adorno metálico en forma de falo con el que me atacó errando el primer envión, en eso dos tipos mal encarados entraron tras de mi y el joven que seguía en el lecho comenzó a gritar como alma en pena, lo que enardeció a la gigantona desnuda que ahora la emprendía contra los nuevos intrusos, aprovechando toda esta confusión y los aterradores gritos del efebo acerté a salir de ese sitio y gané el elevador cuando ya su puerta se estaba cerrando.


CAPÍTULO VIII


Había 11pisos hasta el sótano y el tiempo de descenso se me hizo eterno cuando al fin sonó la campanilla que indicaba que ya estábamos en el parqueadero, solo cuando corrí hacia el auto recordé que llevaba puesta la piyama. Que contrariedad, el auto estaba abierto y las llantas pinchadas, seguí corriendo hacia la salida y pasé por el puesto de control ante la mirada sorprendida del encargado, de repente estaba mezclado con el maremágnum de la ciudad sin saber que camino tomar.

Recordé que en el sector de Toscana vivía un sobrino al que no veía desde hacia muchos años, las noches Bogotanas son muy frías y me esperaba una larga caminata.

No tengo idea de cuanto tiempo tardé en llegar frente a la casa de Estanislao, mi sobrino, toqué el timbre mientras me invadía un sentimiento de vergüenza pues me había alejado mucho de mi familia.

Me abrió una rubia y pecosa adolescente.

- A la orden señor, ¿a quien necesita?, me preguntó con la puerta entreabierta.

- ¿Esta es la casa de Estanislao?, me contestó al tiempo llegaba el propio sobrino que abrió la puerta totalmente.

- William, pero que te pasa, por que andas de piyama, pasa, pasa que está helando.

Ya acomodado en la sala y reconfortado por el calorcito de la chimenea y de una exquisita copa de coñac conversamos buena parte de la noche, obviamente no podía decirle la verdad sobre mi situación actual y le salí con el cuento de que unos amigos me habían hecho una broma pesada. Me llevaron al cuarto de huéspedes donde pasé la noche en vela confundido y atemorizado por todo lo que estaba ocurriendo.

Al día siguiente me levanté con las primeras luces del día, mi primo me facilitó ropa y algo de dinero. Más tarde llamé a la clínica y pregunté por Luisa, me dijeron que la noche anterior había fallecido de un infarto fulminante al miocardio, me quedé atónito y colgué el teléfono. Este asunto realmente era muy grave, me despedí y fui a resolver lo de mi cuenta bancaria, me alojé en un hotelito de bajo perfil en la zona de Chapinero para tomarme un respiro y planear mis próximos pasos.

Dos días después me dirigí al ministerio de salud y tuve la fortuna de que me atendiera el propio ministro, al que había conocido un seminario internacional de oncología al que asistí como conferencista en Cartagena.

- Le informé todo lo que sabía del caso del CC y de los alcances insospechados de este asunto, le facilité todos los soportes y documentos que había acumulado, el se mostró sorprendido y prometió adelantar la investigación pertinente con la fiscalía, igualmente me dijo que pondría al tanto de todo al presidente con el que se encontraría esa misma tarde..Se despidió afablemente no sin antes prometerme total reserva.

Cinco años han pasado desde que empezó mi pesadilla, aún me parece que lo he soñado. Comprendo que fue una batalla perdida, veremos si el tiempo y la justicia logran ganar al final.



Estoy con mi esposa Katarzyna y mi pequeño Tomasz en el mercado de paños en el centro de Cracovia, aquí se comercializan muchos artículos y en varias de sus plantas hay estupendos museos. La ciudad es más pequeña que Medellín, pero está llena de edificios y castillos medievales que me recuerdan las ilustraciones de mis libros de cuentos infantiles. Es un gran centro académico y cultural. Aquí nació Chopin y se escucha muy buena música en los teatros.

Podría decirse que aquí he encontrado mi felicidad y que nada me falta, pero no es así, en las esporádicas llamadas que le hago a mi primo Kamil el me cuenta que la investigación nunca caminó y que aún permanece en el archivo del olvido, esto me frunce el corazón, Tendré que hacerme el loco y dejar que las aguas del Vístula corran, no nadar más contra la corriente. Salimos al enorme parque y no puedo dejar de emocionarme con la graciosa forma de caminar de Tomasz sobre la espesa y blanda capa de nieve que cubre el piso.

Cualquier parecido con la realidad es solo eso.

EL DERECHO A SER VIEJO.

IR AL COMITE PARTE FINAL

viernes, 11 de diciembre de 2009

EL COMITÉ

Capítulo I

El comité científico se reúne todos los primeros jueves de mes en secreto, aún no sé por que el doctor Franco me invitó a participar en sus deliberaciones a pesar de la oposición de varios de sus miembros. El salón es amplio y frío, sus paredes, piso y cielo son de un blanco tan puro, que las uniones curvas entre unos y otros no se distinguen. Las luces deben ser de una nueva tecnología pues no se ven lámparas ni plafón alguno, simplemente la luz es emitida a través de todas las superficies del salón de manera armónica. Pareciera que estamos en un espacio blanco abierto infinito.

Una mesa rectangular de ébano está en el centro del salón y veinte mullidas sillas están distribuidas de a diez en cada lado del gran rectángulo y otra parecida a un gran trono está frente a la cabecera de la mesa. Es un recinto estanco, allí no penetra ningún sonido del exterior y supongo que menos sale.

Esta es la tercera reunión a la que asisto y creo que no resistiré a la cuarta, algunos me miran con recelo. Estoy aterrorizado con las cosas que he escuchado en estas extrañas tertulias, con la presencia de estos espantosos e insensibles seres; olvidaba contarles que conmigo somos quince hombres y seis señoras, todos vestidos igual con una larga bata blanca.

El hombre en el trono se acomoda mientras hace sonar una campanilla que invita a que todos nos sentemos, una señora gorda nos pasa a cada uno unas carpetas.
El hombre del trono cuyo nombre omito, comienza diciendo con su voz gutural:
Estimados doctores, como verán esta semana tenemos que resolver más casos que en la anterior reunión…, en la carpeta blanca está la lista de los pacientes que hasta ahora son considerados tratables, en la carpeta amarilla los que requieren mayor atención y en la roja los pacientes terminales.

Verán que sus historias clínicas ya fueron analizadas previamente en razón de costo beneficio. Sabrán que algunos ameritan la “inversión” así su tratamiento sea oneroso dado su estatus y alto nivel de productividad, otros en cambio solo merecen ser descartados pues son una carga para la sociedad, su familia y obviamente para nuestras instituciones. Les pido mirar en especial la lista de la carpeta roja para que nos den sus conceptos, esta es la que más gastos nos genera y de la cual debemos descartar, según opinión de nuestros financistas, un 30 % .

Presten atención a la carpeta amarilla pues en esta lista hay un alto porcentaje de casos crónicos y pacientes ancianos, que aunque no son mortales si nos están dando grandes pérdidas y mermando nuestras ganancias. Se recomienda sustituir las drogas de sus tratamientos por genéricos de bajo costo. Igualmente tenemos que negar más o menos un 70% de sus peticiones de prótesis, stents u otros artefactos solicitados.

Los pacientes subrayados en amarillo son los recomendados por el SAD para recibir drogas especiales para mermar sus ímpetus contrarios al sistema, la fluoroxetina sigue siendo la indicada.

Los subrayados en rojo son los que abiertamente son un lastre para el sistema por muchos motivos, seguirán siendo tratados con drogas especiales de dudosos efectos secundarios, en especial con las que generan cánceres en poco tiempo, debe ser desechados cuanto antes… Todos soltaron estruendosas carcajadas y aplaudieron.

Ya no resistía más este maquiavélico y grotesco espectáculo, tenía náuseas y todo me daba vueltas, tenía que disimular mi asco y enojo, ya estaba comprendiendo el por qué estaba en este lugar, yo había sido elegido para desenmascarar el ruin manejo de la salud del pueblo en el país, que digo, en el mundo, más de una vez se mencionaron nombres y recomendaciones de gobiernos y laboratorios internacionales.

- ¿Le sucede algo doctor?, me preguntó el enjuto hombrecillo sentado a mi lado al notar mi inocultable palidez.
- Oh, nada, solo que ayer no dormí bien.

Vino a mi mente el recuerdo de mi abuelo, que murió de un cáncer luego de cinco años de habérsele diagnosticado, cinco años en los que gozamos de su presencia y de sus increíbles historias, entonces aún no existía el comité científico y era el boticario del pueblo quien trataba a todos los enfermos con sus drogas magistrales. Hoy día a quien le detectan un cáncer es atendido por el nuevo sistema de salud y dura dos o tres meses si acaso.

Ahora campea la eutanasia escondida tras un grupo de enfermeras y enfermeros comprados por el comité e infiltrados en las instituciones hospitalarias. El comité científico es quien decide quien merece vivir o morir, sus conciencias se alivianan pensando en el derecho de morir dignamente, aún sin consultar ni a las familias ni a quienes en justicia merecerían decidir: Los pacientes, digo mal sus clientes.

Ya hospedado en este hotel estoy a punto de enviarte este correo querido primo para que lo publiques si algo me ocurre, Están golpeando fuertemente mi puerta, creo que la
tumbarán…, pulso enviar...

En este video Juan Andrés Salfate nos habla de la conspiración flúor.



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miércoles, 2 de diciembre de 2009