viernes, 20 de febrero de 2009

LA EXTRAÑA VISITANTE

Ella llegó, nadie sabe cuando, sigilosa y temerosa se coló en la casa seguramente con los dolores del parto, entonces se acomodó entre los mullidos almohadones que le sirvieron de nido en el clóset que guardaba la ropa vieja, esa ropa que nunca quisimos ni botar ni regalar porque nos traía recuerdos y nos servía de disfraz en los días de halloween.

En ese oscuro lugar parió las tres crías sin que nadie lo notara, en un silencio surgido del miedo de ser descubierta, allí en medio de la penumbra del sitio comenzó a amamantarlos, a bañarlos y a amarlos, con ese amor maternal que ahora surgía en esa hermosa criatura que a tan temprana edad descubría ese noble sentimiento.

Sitúo este evento más o menos en los primeros días de enero del 2008, porque es imposible saber el día exacto en que llegó la extraña visitante.
En esos días sentimos extraños ruidos en las noches, vimos varias veces por el rabillo del ojo una extraña sombra que se escabullía fantasmagórica por la casa, a veces eran ruidos que surgían desde un lugar inubicable.

Fué quién sabe cuantos días después que descubrimos a nuestra huésped misteriosa.

- Vení me dijo mi hermana nerviosamente, mirá en ese clóset a ver que es lo hay, deben ser ratones pues escucho unos chillidos muy miedosos, dicho esto salió presurosa a buscar refugio pues el temor que le tienen las mujeres a estos animalitos es genéticamente ancestral.
Entonces muy lentamente corrí la ya entreabierta puerta deslizándola sobre sus rieles, no veía nada extraño pero si comenzaba a escuchar las inconfundibles voces que emiten las crías del gato.



Hurgué algo temeroso entre los trapos con olor a viejo que habitaban los entrepaños, entre las viejas cerámicas que reposaban olvidadas en los cajones, entre las carteras y zapatos de tiempos idos, nada veía, pero al correr los vestidos que colgaban de sus ganchos pude distinguir sobre las almohadas en la parte baja una temblorosa gatica que me miraba aterrada, mientras cubría protectora sus tres tesoros.

Era una flaca y escuálida criatura con tres felpudos mininos que se apretujaban a ella buscando su caluroso afecto.


Ella analizaba mis movimientos, gruñía si me acercaba, pero definitivamente su actitud más que agresiva era expectante, ella sabía que su futuro y el de sus crías estaba ahora en juego, que había ocurrido lo inevitable… Había sido descubierta.



Arriba "La negra recién descubierta", abajo como se ve hoy, pues ella decidió quedarse con nosotros

D.Z.R.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sin palabras

" cx cde4mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm "

Comentario escrito por Susana, después de haber descubierto a LA NEGRA en la foto, le habló y le sonrió, pero criere escribir mas comentarios hasta con los pies.

Vuelvo y digo: la Negra creía que estaba en la casa de sus tias, para ir a tener sus bebes allá?

danubio dijo...

Hola Lulú, Seguro que Susana reconoció a la negra, es impresionante el cabio de antes y después de la negra, no puede uno dejar de pensar en las analogías, en lo que hace un poquito de afecto en un ser devalido y triste.