domingo, 21 de diciembre de 2014

Alberto López



EL RÍO

El pasado
 va creciendo a mí alrededor
 me cerca
 me abruma
 me ahoga
 en la misma medida
 en que mengua mi futuro.

Cada día soy más lo que he sido
 y menos lo que quise y pude haber sido.

Mientras el presente se difumina
 las luces de la infancia
 se encienden de nuevo
 con una brillantez desconocida.

Mis golpes de timón
 ya no pueden con la corriente.
 Apenas me quedan fuerzas
 para maniobrar 
 en los últimos recodos del río.

Mi tiempo se acaba.
 Desde el horizonte
 llega el olor del mar
 llamándome a su seno.

Es el momento 
 donde los viejos
 como si fueran niños 
 en su última soledad
 apelan a su madre.

¡Madre...ya veo el mar!
 Ya estoy contigo.