martes, 6 de enero de 2015

EL FENÓMENO DEL NIÑO Y OTRAS YERBAS

EL FENÓMENO DEL NIÑO
Ni  tan niño, ni tan fenómeno.


Si bien la palabra fenómeno denota cualquier manifestación de la naturaleza, por lo general la percibimos y nos la presentan como un suceso poco usual o causado por algunas alteraciones climáticas medio apocalípticas.

Nada más lejano a la realidad, pues este episodio climático cíclico ya era conocido por los aborígenes de las costas ecuatoriales suramericanas del pacífico y desde el  año 1600 hay referencias históricas referentes a él.

EL NIÑO

Este nombre es relativamente reciente y se originó gracias a la coincidencia del comienzo  del fenómeno con la época de navidad, o sea con el nacimiento del niño Jesús.

Entonces queda claro que este evento climático no es tan fenómeno ni tan niño, pues viene ocurriendo normalmente desde tal vez hace cientos, o hasta miles de años.
Una cosa si hay que mencionar, y es que desde no hace mucho se ha implementado un rastreo global de monitoreo que nos entrega todos los datos del comportamiento de las corrientes marinas y su temperatura, eso sí es novedoso.

¿QUE ES?

El fenómeno del niño es una perturbación del sistema océano – atmósfera en el Pacífico tropical caracterizado por el calentamiento superficial de las aguas del centro Pacífico hasta las costas ecuatoriales de Suramérica.

Gracias al constante monitoreo del fenómeno se descubrió que inversamente a este evento se genera otro fenómeno contrario, y es el de un severo enfriamiento de las aguas superficiales de la misma franja oceánica, entonces lo llamaron el fenómeno de La Niña, o El Viejo.

También encontraron que el fenómeno no solo afectaba a las zonas ecuatoriales del Pacífico, sino a todo el planeta. Hay que aclarar que solo ha sido el  descubrimiento de un evento climático que siempre ha sucedido y que no es ninguna novedad causada por el cacareado cambio climático lo que ha puesto este hecho en primera plana.

Obviamente entre uno y otro fenómeno (Niño- Ñiña) hay una pausa de estado normal de temperatura de las aguas superficiales del océano, cuando los vientos alisios soplan hacia el oeste transportando grandes masas de agua del Pacífico tropical hacia las costas ecuatoriales de Australia y Asia haciendo que el nivel del mar en Indonesia sea un metro más alto que en Ecuador, y su temperatura ocho grados más elevada.

¿Y EL NIÑO QUÉ?

Al comenzar el fenómeno del niño los alisios comienzan a soplar del oeste hacia el este haciendo que se invierta la elevación del mar, esta vez en la zona ecuatorial, manteniendo una elevación de temperatura en las aguas superficiales. Esto genera evaporación en el centro del Pacífico, generando fuertes lluvias e inundaciones en Ecuador y Perú y grandes incendios y sequía en Indonesia y Australia.

En Australia ya conocen bien este comportamiento climático y están bien preparados para enfrentarlo.

En cambio en nuestro país año tras año nos sorprenden las inundaciones y las sequías sin que se emprendan grandes obras para mitigar la contingencia. Además se nos presenta el asunto como algo sorpresivo, como una de las siete plagas de Egipto. Un buen sofisma para ocultar la negligencia de un gobierno que se ha dedicado más a favorecer a las clases dominantes que a la solución de los problemas que afectan a millones de ciudadanos.

EL BAZAR DE LOS AVIVATOS
Pescando en río revuelto

Con o si fenómeno del niño los niños de la Guajira se mueren de sed
Se nos habla que las tarifas de acueducto y energía subirán debido al fenómeno del niño, que nos preparemos para la sequía, que seamos racionales con el manejo del agua. Pero tras todo ese discurso las petroleras siguen practicando, con la anuencia del gobierno, el fracking para extraer el gas y el petróleo a costa de agotar las fuentes hídricas de Colombia y poner en peligro la fauna y la flora nativa.

Eso de los tiempos de sequía lo hemos vivido muchas veces antes de que le dijeran "fenómeno del niño". Entonces la infraestructura energética y de acueducto estaban aún en pañales y los cortes de agua y luz eran cosa normal. En las casas teníamos fogones de carbón y de petróleo y muchas velas para alumbrarnos en las noches. La luna llena todavía tenía sus noches de gloria y llenaba con su luz las calles y caminos en las noches de apagón.

Convivimos con eso y lo hicimos bien, sin aspavientos ni amenazas de incrementos en las tarifas de servicio públicos.

Con el tiempo las cosas fueron mejorando y se construyeron nuevas represas, nuevas hidroeléctricas. La ciudad ya no era un pueblo y acertadamente se pensó en el futuro. Ibamos muy bien pero en algún momento se perdió el rumbo hasta llegar a lo que vemos hoy, una total ineficiencia en la planeación, que compensan con el alza de los costos de los servicios, o con la con restricción de movilidad de los automotores, multas y comparendos. Un estado que solo piensa en llenar su hueco fiscal, producto de la corrupción imperante, a costa de los bolsillos rotos de los contribuyentes que luchan por sobrevivir con su exiguo salario mínimo.

ÚLTIMAS IMÁGENES DEL FENÓMENO
Gifs hechos para el blog con tomas satelitales de la NASA