domingo, 3 de mayo de 2020

De la pelagogía y el pelologo don Martín moreno.

Hernando Carmona



Recuerdo muy bien mi época de infancia,era una época de respeto y acatamiento a la norma , años 60 y 70.

Éramos muchachos normales; cometas,trompos ,bolas, golosa, botetarro, chucha escondida, pelota envenenada, fútbol en las calles, yeimi. En diciembre pajita en boca etc.etc., muchachos muy normales. 

Claro si algún muchacho de esta época pudiese viajar al pasado,se espantaría y horrorizaría al vernos tirados en una acera, en camaradería, unos hablando, otros riendo, los más jugando, otros simplemente acostados en el piso mirando al cielo soñando. 

Teníamos los pantalones llenos de coloridos retazos en el fundillo y las rodillas, cosidos amorosamente por madres y abuelas. Lo mismo que las medias remendadas en bombillos con amorosa paciencia por nuestras madres, zapatos de caucho Panam: Los que más pecueca dan, comprados en el zaguán de Carabobo.

Pero volvamos a la pelagogia... había un elemento en casa que permanecía en santa paz y armonía , colgado de un clavo en la cocina. Se trataba de "don Martín Moreno", el que quita lo malo y pone lo bueno. Ese era el eslogan. El tal adminículo era una correa negra de 2 pulgadas de ancho por 1,20cms. de largo, en cuero negro desgastado por el uso y la corrección, y estaba coronada por una hebilla no menos temeraria para los que necesitaban el doble de corrección.

Hay de aquel que infringiera la norma, por más pantalones que se colocara no escapaba a la justicia implacable (como decían en .la ley contra el hampa).

Martín Moreno era el psicólogo de la época , el terror de la chiquillada, el que corregía y enderezaba. Como decía don Quijote: entuertos y malferidos. y al parecer funcionaba este psicólogo ancestral . En mi casa a alguno de mis hermanos se le ocurrió la ingeniosa idea de esconder a Martín Moren, pero fue peor.

Mi madre le dijo al abuelo."papá présteme su correa, que estos vergajos escondieron a Martín Moreno", el abuelo muy presto le entrego su correa. Peor que la nuestra, no la escondimos nunca más.




*"En Antioquia se la dice a la correa “Martin Moreno, que quita lo malo y pone lo bueno”. Estos castigos variaban de intensidad de acuerdo a la falta, entre leve, grave o gravísima. Esa calificación era hecha por los padres generalmente sin mucho criterio.

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