domingo, 3 de octubre de 2010

WEB OR NOT WEB

Que hacer en este mundo repleto de gente que camina por las calles como hormigas sin rumbo aparente. Que hacer cuando viajamos en medio de este conglomerado humano que solo busca su auto satisfacción, sin importarle nada lo que necesitan los demás.

Caridad, compasión, lealtad, amistad, tolerancia, son actitudes perdidas en algún recodo de esta civilización indolente.

Y amor, ¿donde quedó el amor?, tal vez en las viejas películas como Casablanca de 1942, protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, o en las que veíamos en nuestra adolescencia, esas en las que los protagonistas solo se besaban al final, cuando aparecía el infaltable THE END y que ardían de verdad por el alto grado de combustión del celuloide ante los delirantes aplausos de nuestras alborotadas hormonas.

Ahora las ramplonas telenovelas muestran un remedo de lo que se supone que es amor, con libretos de una pobreza épica, eso ya no es amor, es solo pasión vulgar y antiestética.

Que hacer, a donde ir en esta soledad en medio de tanta gente, cuando nos hundimos en un vacío infinito de desamor y de soledad.

Ah, la tecnología se ha ideado el remedio exacto. En medio de su infinita sabiduría descubrieron la compañía perfecta para esta sociedad asocial: La computadora, ordenador, portátil o P.C. La amiga perfecta, la que no nos recrimina y siempre está de acuerdo con nuestros caprichos.

Fiinalmente se desarrollan las redes sociales, que en un dos por tres se llenaron de soledades de todos los tipos y de todos los rincones del mundo.

Cuanto dolor, cuanta angustia junta en el pequeño espacio de un grupo de seres ávidos de amistad, comprensión y amor

Web or not web, ese es el nuevo dilema, y es textual la cita de Shakespeare en el sentido de que quien no esté en una red social, no existe.

Las horas pasan en las largas noches del chat, a veces el vacío parece desaparecer, pero al cerrar ya en el frío amanecer la sesión, el dolor y la soledad es más grande.

Web or not web.


SI WEB

Ahora para no ser injusto quiero reseñar la parte positiva de la red.

Comunicación: No podemos negar que es un medio de comunicación inigualable, cuando la distancia entre los interlocutores es un gran obstáculo.

Poder hablar con nuestra familia o amigos que se encuentran en otra ciudad o país es maravilloso, instantáneamente y con facilidad les enviamos correos, chateamos y hasta interactuamos con ellos con voz e imagen, es el futuro hoy.

Archivos vía web: Poder enviar documentos, información de texto, imagen o video es otra ventaja de la red, no usar estos medios es estar en la edad de piedra.

Emitir radio o televisión: Para los que tenemos alma de periodistas pero no los medios, ahora no tenemos disculpa para no utilizar la red para compartir nuestras inquietudes en vivo o a través de videos o audio.

Hace unos pocos años esto era impensable, pues tener un medio público de comunicación para esto solo estaba reservado para grandes empresas que podían cubrir los altos costos de esta actividad, fuera de llenar los requisitos legales para que le fueran adjudicadas tanto las licencias como los rangos del espectro a utilizar.

Las redes sociales: No me parecen que por se sean buenas ni malas, son una herramienta que según se utilicen darán sus resultados.

Prefiero utilizarlas para enlazarme con las personas que preciso conectar evitando llenarlos de contactos innecesarios para presumir solo por su elevado número. Como por los gustos se venden los calamacos * he visto personas que acumulan miles de contactos, cosa que respeto pero hasta hoy no comprendo.

* Calamacos: Tela burda y estampada

Como vemos la red no es buena ni mala por si misma, es el uso que le demos el que puede ser de una gran utilidad o al contrario de un total desastre.

Aquí un interesante enlace sobre la nueva adicción a la red http://www.psicologia-online.com/colaboradores/nacho/ainternet.htm
O este otro http://www.monografias.com/trabajos6/adin/adin.shtml

TEST PARA DETERMINAR SI USTED ES ADICTO A LA RED:
http://www.monografias.com/trabajos6/adin/adin.shtml

sábado, 11 de septiembre de 2010

LAS TORRES

Hoy 11 de septiembre de 2010, se cumplen nueve años del espantoso derrumbamiento de las Twin towers (Torres gemelas) que hacían parte del Word Trade Center, complejo arquitectónico de NuevaYork, que era un complejo de 7 edificios comerciales y financieros ubicados alrededor de la Austin J. Tobin Plaza en Downtown Manhattan.

El complejo se construyó entre los años 1966 y 1977 y fue diseñado por los arquitectos Minoru Yamasaki & Associates y por Emery Roth & Sons. Además de las torres gemelas (One WTC y Two WTC), este centro lo formaban el Southeast Plaza Building y el Northeast Plaza Building (Four and Five WTC), dos edificios de nueva plantas dedicadas a oficinas financieras y de bolsa; la US Custom House (Six WTC), ocupado por la aduana de Nueva York y Nueva Jersey; el Seven WTC, un edificio de 47 plantas de oficinas comerciales; y el New York Marriott Hotel (Three WTC).

Con 412 metros de altura y 110 pisos las Torres Gemelas o Twin Towers eran el skyline de Nueva York. En cada una de ellas trabajaban 25.000 personas y diariamente eran visitadas por más de 100.000. Estos edificios se sustentaban por medio de 224 columnas de acero que se encontraban repartidas por todo el perímetro exterior. En la torre del sur se encontraban los observatorios desde los que se divisaban una impresionante panorámica.

Increíble era el recorrido que realizaba el ascensor desde la planta baja al piso 107 en tan solo 58 segundos a una velocidad de 40 Km/h. Desde este piso 107 se podía acceder, si la climatología lo permitía, a la terraza que se encontraba en el piso 110 por medio de escaleras mecánicas. En la torre del norte se podía comer en uno de los restaurantes más lujosos de la ciudad, el Windows on the World.

http://www.guiadenuevayork.com/wtc_conozca.php

Estaba escribiendo ese día un capítulo del libro "Retazos de la vida" mientras tenía el televisor sintonizado en un canal de España. De repente interrumpieron la programación y mostraron una de las torres ardiendo como una tea, decían que al parecer un pequeño avión se había estrellado contra el edificio, rememoré que esto mismo le había ocurrido al Empire State en 1945 y no había pasado de ser un lamentable accidente fortuito, así fué la noticia entonces:

A las 9:49 de la mañana del 28 de julio de 1945, un bombardero B-25 Mitchell chocó contra el edificio, entre los pisos 79 y 80, matando a 14 personas. A pesar de los daños el edificio reabrió a los dos días. esta es una foto del accidente de entonces.

Seguí escribiendo y escuchando los pormenores de una noticia que hasta ese momento tenía una curiosa similitud con la del accidente de 1945, miré de nuevo la pantalla y pude ver como un avión se dirigía hacia la otra torre e impactó en medio de una violenta explosión. El narrador del canal seguía hablando sin enterarse lo que ocurría a sus espaldas, era cosa de locos. La tecnología de las comunicaciones me permitía en el mismo instante ser testigo de uno de los hechos más trascendentales de la historia. Quedé congelado, aún hoy se me pone la piel de gallina cundo escribo esto.

Sentí rabia, decepción, tristeza, impotencia, como el género humano podía llegar a hacer estos actos tan ruines y crueles, hasta donde había llegado el odio y los intereses mesquinos de quienes hacían esto.

Igual recordé incendios muy similares en otros edificios en diferentes ciudades del mundo, incluído el de la torre de avianca en Bogotá, que habían ardido sin control hasta extinguirse sola después de muchas horas, eso si con el consecuente saldo de muertos y heridos que esto conlleva.
El derrumbamiento de las torres fue entonces otra novedad. Que unas torres tan sólidas se derrumbaran después de tan pocas horas de incendio era algo para no creer, y el tiempo nos da la razón al difundirse las lógicas teorías de un complot con intereses económicos y políticos.

Mi libro debío esperarme un buen rato y casi sin esforzarme salió este escrito para su nuevo capítulo, "Las torres".

Hoy 11 de septiembre de 2010 creo este video para mi canal HORIZONTESTV con ese texto y con todo el respeto por las víctimas.





CRONOLOGÍA DEL ATENTADO.

Créditos: De http://www.guiadenuevayork.com/wtc_cronica.php

8:46 am
Un avión se estrella contra la Torre Norte (One World Trade Center). El vuelo número 11 de la compañía American Airlines, era un Boeing 767 que había salido a las 7:59 am del Aeropuerto Internacional Logan de Boston con destino Los Angeles, con 81 pasajeros y 11 tripulantes.

9:03 am
Otro Boeing 767 de la compañía United Airlines, que había salido del Aeropuerto de Boston a las 7:58 am con 56 pasajeros y 9 tripulantes con destino Los Angeles, impacta contra la torre sur (Two World Trade Center).

9:59 am
Debido al impacto producido por el avión y a su explosión, la torre sur se desploma.

10:29 am
Aunque la torre del norte aguanta más tiempo en pie, su estructura cede y se derrumba también.

Caos
Ante la mirada atónita de los ciudadanos de Nueva York, las dos torres gemelas se hunden provocando el caos en Downtown.

Desolación
Del World Trade Center ya solo quedan escombros y bajo ellos 2.752 víctimas.

domingo, 29 de agosto de 2010

EL DIRIGIBLE ES COLOMBIANO II


El 1 de marzo de 2009 me dio la ventolera de publicar la entrada que lleva este título, luego reforzado como EL REGRESO DEL ZEPPELIN, me animé a escribir esto luego de descubrir urgando por la red que el dirigible había sido inventado en Colombia por Carlos Albán, nacido en Popayán en 1844, médico cirujano, filósofo y también graduado en derecho y ciencias políticas.

Entre todos sus inventos estaba el globo de envoltura metálica cuya patente solicitó al misterio de industria en 1887 varios años antes de la construcción del Zeppelín. Al pié de este artículo hallarán el enlace que los llevará a la publicación original que contiene esto con más
detalles.

Me ocupo ahora del motivo de esta segunda parte, hace poco recibí un comentario de la lectora Ingeniera Sonia Pérez, ella amablemente me informa textualmente: "Queria comentarles que ya hace unos años hay un dirigible colombiano surcando los cielos colombianos".

Esta noticia me llenó de alegría y por eso quiero compartirla con ustedes, es gratificante saber que tenemos en Colombia una institución que investiga y desarrolla proyectos que le aportan a la comunidad soluciones prácticas y aplicables, que en este caso solucionará las dificultades de transporte que ofrece la movilidad terrestre en un país de tan difícil topografía.


EL DIRIGIBLE COLOMBIA




Este proyecto fue auspiciado por PNUD, Accion Social, y el Centro Las Gaviotas.

Participaron en el diseño:




La ingeniera Sonia Pérez Granados, El ingeniero Samuel Rojas Padaui y Julian Ospina.


Proceso de construcción y facilidades para el mismo:

En esta fase también debemos agradecer a todas las chicas que nos ayudaron en la construccion de la envoltura , a Natalia, Maria, Piala, Luisa, Diana, Juanita, Dhajana y Adriana...

Las pruebas de vuelo han sido desarrolladas por:

El Ingeniero Rafael Rodriguez Santa fe, El ingeniero Samuel Rojas Padaui, y Julian Ospina.

Datos tomados de la página http://sites.google julianeospina/

Ver entrada original del 1 de marzo de 2009 /el-dirigible-es-colombiano


Disfrutemos del suave vuelo del Dirigible Colombia.





FUNDACIÓN CENTRO LAS GAVIOTAS



No podía dejar de contarles que es el Centro Las Gaviotas, no me explico por que la mayoría de los Colombianos desconocemos la existencia de una institución que tanto le está aportando al desarrollo de nuestra patria. Estos datos resumen sus objetivos y algo de su historia.


ANTECEDENTES

En 1971, Paolo Lugari, un visionario colombiano convencido de la posibilidad de crear una sociedad completamente sustentable, se instala con un grupo de investigadores, estudiantes y trabajadores, en los llanos orientales de Colombia, Orinoquia. El terreno es inhóspito, sin árboles, sin agua potable, sin posibilidades de desarrollar una agricultura para el sustento de la comunidad. Paolo Lugari y su equipo deciden apostar por la reforestación del área con Pino tropical Caribe, proviniendo de Honduras. Después de un primer fracaso, el segundo intento es el bueno y se reforesta un área de 8000 hectáreas. Gracias a esta reforestación, las precipitaciones aumentan y permiten la extracción de agua del subsuelo. Esta agua, filtrada y tratada, se comercializa hoy en los cafés Juan Valdés de Colombia. De los pinos, se extrae una resina, procesada en una biofactoría dentro del mismo bosque (su proceso de producción es de cero emisiones), de la cual se obtiene colofonia, trementina y otros productos de arboquímica que son el mayor ingreso de la comunidad de Las Gaviotas. Desde su creación, Las Gaviotas trabaja en el desarrollo de energías renovables, para la propia comunidad (molinos de viento, calentadores de agua solares, arietes hidráulicos) y comercializa los aparatos que inventa. La siguiente mención acompaña cada manual de instalación de los inventos de Las Gaviotas: “ la reproducción total o parcial no está prohibida, más bien se la estimula, siempre y cuando se de el crédito apropiado al centro Las Gaviotas”. Las máquinas inventadas y comercializadas por Las Gaviotas no tienen patente, pertenecen, según la comunidad, a la inteligencia universal. La comunidad produce su propia energía, al 100%: Molino de viento tropical, Bomba de camisa para pozo profundo, Hervidor solar Compacto, Calentador solar individual, Grifo ahorrador de agua de cierre automático, etc.
En 1979, Las Gaviotas recibió fondos de las Naciones Unidas para desarrollar y difundir sus tecnologías. En 1997, Paolo Lugari recibió el Premio Mundial de Cero Emisiones por la Universidad de las Naciones Unidas.
PROYECTO
El ejemplo de Las Gaviotas no es reproducible en su forma sino inspirador en su fondo. Es la prueba que se puede crear una comunidad totalmente sustentable, que dispone e incluso se enriquece de los recursos de la naturaleza sin saquearlos, ni agotarlos, sino protegiéndolos, nutriéndolos, diversificándolos. La comunidad de Las Gaviotas se inspira del modelo biológico: es un organismo que se desarrolla, se regenera y se adapta a su entorno, según las condiciones que encuentra, “un proyecto local, con criterio global”, en palabras de Paolo Lugari.
LINKS
friendsofgaviotas (Friends of Gaviotas)
zeri (Zero Emissions Research and Initiatives)
MAS SOBRE EL TEMA
Alan Weisman, Gaviotas: A Village to Reinvent the World. Chelsea Green Publishing, White River Junction, Vermont, 1998.
DONDE
Orinoquia, Colombia.
Dirección en Bogotá: Paseo Bolívar No. 20-90
TEL. 282 5996

Entradas relacionadas: El dirigible es colombiano I
El colombiano que inventó el dirigible




Fundador del Centro Las Gaviotas.

viernes, 27 de agosto de 2010

BAJO TIERRA

Este cuento irá saliendo sobre la marcha a medida que vaya uniendo sus retazos, que igual que los hechos de la vida real surgirán poco a poco, algunos de acuerdo a ciertas expectativas y otros, como en este caso, de forma inesperada. Si quieren saber a donde irá a parar esta historia deberán visitarla de cuando en cuando para conocer su inesperado desarrollo, al igual que ver los sutiles cambios que obligue la trama.




Por este motivo ni el mismo autor sabe a donde nos llevará este fantasioso relato que no por extraordinario deja de ser verosímil.

I

Solo quedamos siete de los treinta atrapados en la mina, No quiero ni recordar el día en que quedamos sepultados, ese en que la tierra abrió sus negras fauces y nos engulló dejándonos en sus entrañas. Entonces solo nos dominaba el pánico y la desesperación.

Casi no podíamos respirar y tuvimos que ponernos las máscaras para no respirar ese polvillo que suelta el carbón al triturarse y que flotó en el ambiente durante no se cuanto tiempo, el techo de la mina cuando cayó estrepitosamente sepultó para siempre al resto del grupo, Henry y Luis quedaron horriblemente mutilados y pese a los exiguos auxilios que les dimos fallecieron desangrados a las pocas horas.

Ahora éramos solo cinco almas perdidas en este profundo infierno a más de setecientos metros bajo tierra. Sobrevivimos por haber logrado llegar a una bóveda reforzada de seguridad que habíamos hecho para casos de derrumbes, iluminados solo por los focos de nuestros cascos, en silencio y mirándonos sin saber que hacer.

Después de haber sepultado o mejor dicho resepultado bajo un montón de escombros a nuestros compañeros y ya un poco más reposados, apagamos las lámparas de nuestros yelmos para ahorrar batería y nos sentamos alrededor de una pequeña lámpara portátil antiexplosión a la que le quedaban pocas horas de carga.

Desde ese momento, y por mérito propio, Bayron tomó el liderato del maltrecho grupo.

Por recomendación suya hicimos un inventario de las cosas que se habían salvado en 13 mochilas, encontramos provisiones que racionadas nos servirían para un par de semanas, igual en el domo de seguridad había tres botellones de agua y cinco lámparas recargables por inducción magnética y una brújula que le había regalado su hijo a nuestro compañero Pedrín de cumpleaños, para que nunca se perdiera, le había dicho el pequeño al dársela..

Fuimos seleccionando la comida y empacándola en bolsitas con cierre.

Habían también allí algunas herramientas como picos, barras y palas y nuestras navajas personales, hasta unos cartuchos de An-Fos pudimos rescatar.

Según el reloj de Bayron eran las 11 de la noche de ese miércoles 10 de diciembre del año 1980 cuando terminamos de organizar nuestro improvisado almacén de abastos y nos dispusimos a dormir para recuperar fuerzas para el duro reto que nos esperaba.


II

Estábamos a setecientos metros bajo tierra y no podíamos esperar mucha ayuda desde el exterior, entonces nuestro líder nos motivó para que comenzáramos sin pérdida de tiempo a excavar en busca de una galería paralela a nuestro domo.

Arriba en la boca de la mina Santa Anita se arremolinaban los familiares de los mineros atrapados entre el ulular de las sirenas y el titileo de las luces de los autos de socorro.

En una carpa, sentados frente a una mesa llena de planos estaban reunidos ingenieros y médicos discutiendo sobre la operación de rescate. No había muchas esperanzas de sacarlos vivos, pues según ellos, de haber supervivientes, solo tendrían aire para tres o cuatro día, siendo muy optimistas.

Tendrían que traer una perforadora neumática de 30 toneladas desarmada desde un sitio distante, solo hacer esto y armarla tardaría más de una semana a lo que habría que agregar de tres a cuatro meses para llegar al sitio. No descartaban tampoco que este trabajo pudiese causar nuevos desprendimientos en el interior de la mina.


III

Ya a las 5:30 de la mañana despertaron los mineros y al abrir sus ojos comprobaron a su pesar que el desastre no había sido una pesadilla. Bayron nos animó a comenzar la excavación hacia el túnel paralelo. Se acordó que mientras tres excavaban la pared del refugio, los otros dos apartarían con las palas los residuos y que dos veces al día uno de estos comenzaría a preparar los racionados alimentos.

Cada jornada nos dejaba extenuados, pero no perdíamos aún las esperanzas de lograrlo, era imperativo hacerlo, para al menos ganar el aire valioso que debía estar al otro lado, si no es que también se hubiese desplomado…

Antes de dormir, garabateo en mi desvencijada libreta de notas esta bitácora, con la mínima esperanza de dejar testimonio de nuestra lucha en tan difícil trance.
Encontramos en un buen momento que el terreno del túnel era más maleable y entonces comenzamos a ganar más metros en mucho menos tiempo, el túnel era estrecho, no podíamos darnos el lujo de ampliarlo mucho.

Arriba ya la perforadora estaba montada correctamente y comenzaba a taladrar en una empresa que calculaban llevaría meses para lograr su objetivo. Los técnicos aún discutían si se justificaba tal operación de tan alto costo, así que suspendieron el trabajo de la máquina a las tres horas de su inicio, hasta resolver que era lo más conveniente. Todo indicaba que ni llegados a la mitad de la excavación, ya los hombres habrían muerto de asfixia. Luego de sopesar todos los argumentos se decidió suspender la operación rescate.

Esto enardeció a todos los allegados de las víctimas quienes se amotinaron protestando por la indolencia de los responsables del rescate, la policía intervino y desalojaron a todos del lugar.

El sudor cubría nuestros rostros y jadeantes nos turnábamos para ingresar al hueco y seguir cavando, ya llevábamos más de un mes, y esto gracias a una grieta que surgió días después de iniciar el pequeño socavón y dejó pasar una vivificante corriente de aire que nos mantenía vivos.

Dos veces al día tomábamos nuestra ración de alimentos, al desayuno media barra de chocolate, una o dos galletas y un vaso de agua, la cena en cambio la variábamos, un vaso de agua, luego las galletas y finalmente el chocolate, las laticas de salchichas solo las destapábamos los viernes en la noche, digo noche basado en los informes del reloj de Bayron, porque físicamente allí era una noche constante, olvidaba decirles que nuestras luces de cascos y la lamparita antiexplosión ya habían cumplido su vida útil y podíamos ver lo que hacíamos gracias a las linternas de carga electro mágnetica.

Estábamos famélicos y con nuestras ropas en hilachas, y para las necesidades fisiológicas usábamos a modo de letrina un hoyo que había quedado frente a nuestra burbuja salvadora. Olíamos a diablo rodado y nuestra piel estaba completamente negra y arrugada a causa del maldito polvillo de carbón. Manteníamos cubierta la nariz para evitar daños respiratorios.

Era yo quien llevaba la cuenta de las horas y días en mi vieja libreta, donde ahora mismo continúo con esta bitácora.


IV

Llevábamos treinta y seis días ese jueves 15 de enero de 1981 cuando Caregurre clavó la barra en el fondo del socavón y descubrió un gran espacio al otro lado, gritó con las fuerzas que aún le quedaban. “LLEGAMOS, LLEGAMOS”.
No podíamos creerlo, habíamos hallado una salida que nos devolvía una esperanza casi perdida.

No tardamos en agrandar esta boca y uno a uno pasamos para descubrir que no era el túnel paralelo que había mencionado Bayron, era un conducto que a todas luces no había sido hecho por los mineros, las paredes estaban intactas, era un conducto natural, una caverna.

Estábamos sorprendidos y desorientados, sin saber que hacer. A que lado deberíamos ir, era una decisión importante que ninguno quería tomar pues en ello nos iba la vida, más ahora que casi no teníamos que comer y de los botellones solo quedaban unos pocos vasos de agua.

El túnel tenía un poco más de un metro de altura y unos sesenta centímetros de ancho, el piso se inclinaba en un ángulo aproximado de cuarenta y cinco grados, subir o bajar por el era el dilema que teníamos que resolver.

Todos miramos a Bayron quien frotaba su ya barbado rostro analizando la situación. Listo, nos dijo, bajaremos, nos ordenó empacar nuestro pequeño menaje y emprendimos nuestro viaje hacia lo desconocido.

Entonces agachados comenzamos el descenso lentamente para no golpearnos la cabeza ni resbalar en el piso húmedo y rocoso, el hambre y la sed nos acosaban.

A veces el túnel se estrechaba y debíamos arrastrarnos durante largos trayectos hasta encontrar nuevamente un espacio más alto, hallamos también desniveles que salvábamos con gran dificultad.

Llegamos a un recinto amplio donde una brisa fresca nos reanimó un poco. Henry decidió que pasáramos ahí la noche pues casi eran las siete de la noche.

Caregurre se retiró para buscar donde hacer sus necesidades, mientras los otros nos dispusimos a comer los restos de alimento y agua que nos quedaban.

- Lucharemos hasta el fin, nos dijo Henry, y continuó, - Aquí la brisa es más fresca y es posible que algo hallemos para sobrevivir. No bien habíamos empezado a comernos el último pedazo de chocolate cuando Caregurre nos gritó desde un recodo: - Vengan, vengan…

Corrimos y pudimos ver sobre la pared gran cantidad de extraños bichos. Henry comenzó a meterlos en las bolsas y nos ordenó que hiciéramos lo mismo. Esta será nuestra comida de ahora en adelante, donde hay bichos habrá agua.

Esa noche me conformé con mi barra de chocolate y mi poco de agua, no me animé a tragarme un animalejo de esos. Más bien me dispuse a escribir estas notas que seguramente nadie leería, pero que igual me entretenía mucho y quien sabe sin con ellas podría escribir el libro que siempre había soñado mientras escuchaba la clase de español en la escuela nocturna.



Olvidaba escribir que quien anota esto día a día, o sea yo, José Luis Méndez, cumplí 17 años el día del accidente cuando llevaba solo un mes al servicio de la mina, mi padre también es minero y mi abuelo y tatarabuelo igual lo fueron, ellos murieron afectados por respirar este maldito polvillo que flota en las minas de carbón, dicen los veteranos que los mineros no viviremos más de cuarenta años pues más temprano que tarde seremos atacados por males respiratorios.

En el grupo de sobrevivientes Bayron como ya anoté es el líder nato, siempre ha gozado del respeto de sus compañeros, además es el más experto de todos pues se inició en la extracción del carbón desde los 10 años y ahora tiene 38, es el mayor de los cinco.

Pedrín es el loco que siempre está contando chistes y habla hasta por los codos, pero ahora no, solo piensa en Lina su esposa y en su hijo Esteban. De Caregurre nadie conocía su nombre, es un mulato de baja estatura y grandes músculos, habla poco y no se le arruga a ningún trabajo.

Jóse es Caremuerto, algo malgeniado, aparenta unos veintiocho años, delgado y de mediana estatura, blanco y pálido como un cadáver, es aficionado a la electrónica por lo que ha sido de gran ayuda para mantener funcionando las linternas.

Guardé mi libreta y el lápiz en la bolsita y me dispuse a dormir, mañana será otro día.


V

Una extraña sensación de optimismo sentimos al despertar esa mañana, nos apuramos a organizar el equipaje y emprendimos la jornada, pronto el túnel se hizo más alto y no tuvimos que agacharnos, así que nos movilizamos con comodidad y solo en algunos tramos se estrechaba el túnel pero sin impedirnos continuar.

Era raro pero ya el ambiente no era tan cálido y después de cinco horas nos detuvimos para comer luego de quitarles las patas, unos manojos de insectos, eran de sabor acre y algo picante pero según Henry debían contener buenas proteínas y algo de agua, fuchi.

Sentados mientras tratábamos de tragar, Caremuerto nos pidió silencio y dijo: - Escuchen…, efectivamente oímos a lo lejos el inconfundible sonido de agua golpeando sobre rocas. Nos apuramos entonces y desesperados bajamos en busca del anhelado líquido.

Efectivamente después de unos treinta minutos vimos como por una grieta chorreaba el agua, nos dispusimos a llenar un botellón que conservábamos y luego nos aseamos para quitarnos la gruesa capa de carbón que nos cubría.
Encontramos una buena cantidad de setas y como no sabíamos si eran comestibles Caregurre se ofreció de conejillo de laboratorio e ingirió dos o tres para esperar un posible mal efecto, lo cual por suerte no ocurrió.

Llenamos una mochila con ellas y comimos como si se tratara de caviar, la verdad me supieron a gloria, el agua tenía un ligero sabor al agua de Zeltzer, como esa que brota en los termales de Santa Rosa y que había bebido una vez que mi tío Jorge me llevó allí.

Reanudamos nuestra obligada expedición algunas veces ascendiendo y otras más cuesta abajo hasta que llegó la hora de terminar la jornada, Henry nos indicó que ya eran las seis de la tarde, apunte pues en mi libreta: día 51 de nuestra travesía, exactamente 30 de enero de 1981.

Nos servimos una buena ración de insectos con hongos y nos echamos a dormir.

Al amanecer nos despertó un ensordecedor ruido y un sacudimiento violento de la tierra, estaba ocurriendo un terremoto espantoso y temimos quedar ahora si sepultados, duró como treinta segundos que nos parecieron una hora, varias replicas tuvimos que soportar ese día.

Caremuerto nos hizo caer en la cuenta horas después de una divertida sensación, como de sentirnos más livianos, todo parecía pesar menos en esas profundidades, alcé una roca suelta de buen tamaño y me sorprendí de la facilidad con la que la levanté, debía luego apuntar en la bitácora el raro fenómeno.


VI

Mientras tanto durante este tiempo otro drama vivían las familias de estos hombres, la compañía incumplía las indemnizaciones que habían prometido ante los medios de comunicación y ya pasaban hambre, por ser los hombres los que sostenían sus hogares. Lina, esposa de Pedrín salía todos los días a vender empanadas y arepas de chócolo con queso para poder medio sobrellevar las cargas de la casa, Su hijo Esteban era un buen chico de doce años que cumplía con su parte para terminar el primer año de secundaria y no perdía la esperanza de ver algún día a su padre de nuevo, ya que la brújula que le había regalado de niño, le mostraría el camino a casa.

De vuelta bajo tierra la bitácora continúa: De nuevo reanudamos nuestro viaje del día sesenta, como a un kilómetro llegamos a una bifurcación, después de explorar por ambas bocas Henry concluyó que deberíamos seguir la que conservaba en sus paredes un aspecto más similar al que habíamos visto por todo el trayecto, la otra era algo más estrecha y baja y el color de sus muros difería mucho.

Hallamos luego muchas otras ranuras pero ya estaba decidido por cual sendero continuar. Y fue la decisión más acertada, pues antes de llegar la noche luego de pasar un estrechísimo recodo nos hallamos ante una inmensa caverna, con estalactitas y estalagmitas incluidas, su techo era altísimo y de una viva fosforescencia que iluminaba uniformemente el lugar, era una vista fascinante que nos dejó boquiabiertos, pero esto era solo un aperitivo para lo que nos esperaba.


VII

Descubrimos un gran hueco redondo y pulido como de unos sesenta centímetros de diámetro y de profundidad desconocida, desde el cual salía una ráfaga constante de aire y sin lugar a dudas escuchábamos el ruido lejano de un motor, era bien extraño todo esto.

Bayron nos pidió inspeccionar bien la gruta para encontrar alguna pista que pudiera explicar todo, nos distribuimos por la gruta usando las linternas que por suerte aún funcionaban, me llamó la atención algo que vi junto a un promontorio rocoso, dirigí la luz y me quedé estupefacto, era el empaque vacío de unos dulces, lo recogí y corrí a enseñárselo a mis compañeros que igual se quedaron impresionados.

Esto no puede significar otra cosa distinta a que aquí han venido otras personas, el agujero ese tiene que ser el desfogue de algún tipo de sistema de ventilación, busquemos que de seguro habrá otras cosas en este sitio, nos comentó Bayron.

Y tenía razón, hallamos otros empaques y una cuerda muy larga y gruesa cuidadosamente doblada. – Debemos andar con cuidado, no sabemos a que clase de gente podríamos enfrentarnos, nos advirtió frunciendo el ceño nuestro guía.

Sentados nos comimos algunos hongos secos e insectos que pasamos con unos chorros de agua, discutimos sobre las acciones más convenientes que debíamos emprender y por consenso decidimos que debíamos bajar al hoyo para saber a donde conducía.

Me ofrecí de voluntario, me ataron a la cuerda y me engancharon al cinto una lámpara para comenzar a descolgarme con mucho cuidado, no más me habían bajado unos ocho metros cuando el nudo de la cuerda se desató y caí al vacío dando un gran grito, afortunadamente el conducto se curvaba y me deslicé sobre su superficie pulida, viajaba por un tobogán en medio de la más completa oscuridad y sin saber a donde iba a caer.

Detuvo mi caída una reja metálica que por suerte protegía un inmenso ventilador, que de no haber estado ahí me hubiera rebanado en mil partes.

Desde arriba mis compañeros me gritaban queriendo saber como estaba, - Asustado pero bien, les respondí.

Me izaron luego de lanzarme la cuerda y pude darles todos los detalles, resolvimos que me ataran de los pies, ya con más seguridad y que llevara una barra para levantar la reja y luego trabar las aspas del rotor para tratar de acceder al misterioso sitio subterráneo. Ya era muy tarde y estábamos fatigados, decidimos pues dormir y dejar la misión para el día siguiente.

Después de escribir los detalles de la jornada en la bitácora y comer el menú de insectos y murciélagos, cuya sangre nos proporcionaban agua y proteína, nos quedamos dormidos.


VIII

Otro día más en esta oscuridad aterradora, solo quedan dos lamparitas cuya luz mortecina aún nos ayuda a mantener nuestra propia lucecita de esperanza, ayer Caremuerto se nos estaba como enloqueciendo, pasó toda la noche desvariando y diciendo bobadas, hoy amaneció mejor, debió de haber tenido fiebre, antes es que no nos hemos enloquecido, todos estamos al borde de chiflarnos, pero nos hacíamos los locos para no dejar decaer nuestro empeño de salir de este hueco, y menos ahora que hemos hallado un buen camino para lograrlo.

Iniciamos la tarea planeada, Bajamos a Caregurre por el agujero por ser el más delgado y bajo de todos, llevaba una lámpara asegurada al cinturón y una barra para trabar las aspas del ventilador.

Dicho y hecho, bloqueadas las aspas quedaba suficiente espacio entre ellas para bajar hasta el piso que se veía a unos dos metros bajo ellas, no más fue más que nos gritara, diciendo que todo estaba listo, para darle cuerda hasta que pisó el fondo.

Aseguramos la cuerda a una estalagmita que había cerca y uno a uno bajamos, ahora estábamos en un estrecho y largo conducto por el cual nos arrasramos temerosos hasta hallar el acceso a un gran salón lleno de pantallas y controles, una sala de operaciones muy extraño, inicialmente pensamos que no había nadie allí, hasta que distinguimos en una de las mesas a un hombre uniformado de negro con una vistosa insignia en su espalda.

Entramos y sin hacer ruido nos escabullimos tras las mesas buscando acceder a un salón contiguo. Observamos como dos hombres cargaban unas canecas plásticas a un montacargas rojo, habían algunas canecas vacías fuera de la vista de ellos y corrimos a meternos en ellas bajando sus tapas una vez estábamos encaletados.

En efecto pronto estuvimos sobre un cargador y al rato sentimos el inconfundible sonido del motor de un elevador que ascendía tal vez hacia nuestra la salvación o hacia nuestro fin.

Escuchamos conversaciones en un idioma extranjero y no comprendimos nunca lo que hablaban, subieron las canecas a lo que sonó como un camión en el que recorrimos un largo trayecto, mi único equipaje obviamente era el viejo cuaderno donde tenía mi bitácora en el que debía consignar nuestro día 62 y un lápiz, del que solo quedaba un pequeño cabo.

No escuchaba ningún ruido anormal y parecía que nadie acompañaba el cargamento, me atreví al fin temblando de miedo a levantar lentamente la tapa de mi caneca oteando con cuidado. No vi nada, estábamos solos en la parte trasera de un camión de estacas. Salí del sofocante refugio y en voz baja llamé a mis amigos que fueron surgiendo de sus respectivas canecas plásticas abriendo sus ojos como platos. Estábamos en una situación lamentable, casi desnudos pues nuestras ropas estaban sucias y deshilachadas, nuestros rostros y enjutos y barbados, nos parecíamos al conde de Montecristo, al de la película que había visto alguna vez en la televisión.

Era una sensación de pánico y euforia, estábamos a punto de lograr nuestro plan de escape y no podíamos confiar en esas extrañas personas que ahora nos transportaban sin saberlo. Bayron retomó su liderazgo y nos instruyó para saltar en cuando el camión tomara una curva cerrada, no iba rápido el vehículo y de seguro solo sufriríamos solo raspones menores, estábamos listos entonces para tal maniobra.


IX

Era una estrecha carretera en una zona muy agreste y la oportunidad llegó. Saltamos a la señal de Bayron y caímos justo cuando el automotor tomó una curva muy cerrada, rodamos como muñecos de trapo y quedamos casi instantáneamente fuera del alcance de la visión del espejo retrovisor. No fue nada suave nuestro aterrizaje pero valían la pena las laceraciones y hematomas que sufrimos, en cuanto se detuvo nuestro natural movimiento de inercia corrimos hacia la vera de la carretera y nos ocultamos en la foresta.

Nos quedamos camuflados entre los espesos matorrales largo rato observando el movimiento de ese desolado camino, pasaron horas y nada ni nadie transitó por allí, le pregunté a Bayron sobre lo que haríamos ahora y el estaba más confundido que nosotros y solo se encogió de hombros.

Entonces Caregurre se quitó su raída mochila y abriéndola lentamente nos invitó a mirar dentro de ella.

- ¿Acaso esto nos servirá para salir de aquí?, nos dijo con su característico acento campesino. Todos abrimos los ojos como platos y luego miramos admirados a Caregurre.

Ahora que escribo estos últimos apuntes de mi bitácora, disfruto una deliciosa y burbujeante champaña francesa, recostado en una cómoda silla y al lado de la hermosa piscina de nuestra nueva casa.

El clima de Niza es estupendo y más tarde nos iremos a dar una vueltecita en nuestro flamante yate.

Pedrín chapucea en la piscina con su esposa y su hijo Esteban. Caregurre y Bayron andan con el abogado que nos está tramitando nuestra nueva ciudadanía Española. Definitivamente la mochilada de diamantes que Caregurre sacó subrepticiamente de una de las canecas del camión, si nos había sacado textualmente de bajo tierra.

D.Z.R.
BAJO TIERRA EL VIDEO

viernes, 13 de agosto de 2010

VOCES

A veces los cuentos pueden ser reflejos de crueles realidades, voces que claman en el éter de las ideas para dar testimonio de increíbles hechos.





Era otro día lluvioso, como casi todos los de ese Junio, el despertador cantó su acostumbrada alarma de las cinco y media de la mañana y Mauro se revolcó en su cama antes de levantarse rumbo a la ducha para tomar su baño diario.

Margarita por su parte fue a la cocina, más por inercia que por voluntad propia para preparar el desayuno para toda la familia.

Despertar a sus hijos era la lucha de todos los días, Tomás protestaba siempre y pedía que lo dejaran dormir diez minutitos más, Maité en cambio saltaba de la cama y corría para alistar sus útiles escolares.

El baño se llenaba de vapor y Mauro ya despierto por completo se afeitaba mientras pensaba en las labores que le corresponderían en esa nueva jornada laboral y en las piernas de la nueva secretaria de personal.

En fin era un día común y corriente, o al menos eso pensaban todos.

El microbus escolar partió mientras desde la puerta Maité los despedía con una bendición, Mauro le estampó a su amada Maité un beso más largo de lo acostumbrado y estrechándola en sus brazos le dijo cuanto la amaba, luego partió hacia el paradero de autobuses con su desgastado maletín de cuero repleto de esperanzas.

Una camioneta negra de vidrios polarizados había estado estacionada cerca de su casa y se movilizó muy despacio al tiempo que Mauro salía de su hogar.

Una calle más abajo se le acercó frenando bruscamente, al tiempo que alguien abría la puerta trasera halándolo con gran fuerza hacia el interior del automotor que en el acto emprendió veloz carrera.

El teléfono repicó interrumpiendo las labores de Maité, un poco disgustada contestó de mala gana mientras batía dos huevos.

- Maité, te hablo desde la oficina de Estucol, nos extraña que Mauro no haya llegado, ya son las diez de la mañana y ni rastros de el, ¿será que aún está allí en casa?

Maité se llenó de susto y contestó que tal vez algo lo había demorado. Lo llamó enseguida a su móvil pero de respuesta solo escuchó la odiosa voz que decía: Correo de voz, se sentó confusa sin saber que pensar, su Mauro nunca había hecho esto, trató de tranquilizarse diciéndose a si misma: Pronto llamará, y siguió en sus labores de hogar.

Mauro ya se había dado por vencido y dejó de luchar luego de que el tranquilizante que le habían aplicado lo hizo sentir un profundo sopor.

Percibía casi como en sueños el movimiento de la camioneta y había perdido por completo la noción de ubicación y tiempo. El campero entró a una casa campestre y penetró raudo a un oscuro garaje.

Allí lo esperaban unos hombres vestidos de blanco que lo subieron con cuidado a una camilla y corrieron llevándolo hasta una salita muy iluminada.

- Este es el paciente doctor, le dijeron a un hombre blanco como de unos sesenta años, de mediana estatura y pelo cano que ya tenía puestos unos guantes de látex, sin perder tiempo ordenó que lo montaran a una mesa de cirugía, acto seguido le sacó una muestra de sangre y ordenó a una enfermera gorda que la llevara rápido al laboratorio. Acto seguido dio instrucciones a los enfermeros para que le quitaran la ropa al asustado paciente y le pusieran la bata apropiada para un procedimiento.

Ya anochecía cuando Margarita con los ojos llorosos terminó de llamar a todos sus amigos y parientes sin obtener ningún dato sobre el paradero de su esposo, llegaron algunos compañeros de la oficina y familiares para acompañarla en tan difícil momento. William, hermano mellizo de Mauro les contó que ninguna clínica ni hospital lo habían registrado y que la policía necesitaba que pasaran 24 horas para proceder a un informe de desaparición. 24 horas, ya habían trascurrido 13 horas y Margarita sentía que eran una eternidad. La madre de Margarita llegó a recoger los niños y alejarlos de la situación. Solo queda esperar a que amanezca para proseguir con los trámites que se requieran.

Mauro apenas podía mantenerse despierto pues ya le estaban suministrando líquidos con tranquilizante a través de un equipo de gota a gota, mantenía sus ojos cerrados para que pensaran que dormía profundamente y lograr que hablaran en su presencia para enterarse de que se trataba todo esto.

- Maldita sea, dijo el médico al ver los análisis de sangre y continuó, los datos de mi contacto en la ENPS dicen que el tipo tiene sangre compatible con nuestro cliente, además este tiene indicios de haber sufrido recientemente hepatitis, se han equivocado los malditos rastreadores, díganles que los espero en mi oficina, entonces el viejo salió furioso de la sala azotando con rabia la puerta.

Los enfermeros permanecieron en el sitio unos momentos, tiempo suficiente para que Mauro se enterara del motivo de su secuestro.

- En la que se metieron estos infelices, equivocarse justo ahora que el doctor tenía todo listo para el transplante de corazón de su paciente especial, vamos a llamarlos para que vayan rápido a ver al doctor Chapatín, salieron riendo dejando solo a Mauro. Como pudo se arrancó los catéteres y se sentó mientras todo le daba vueltas, su vida dependía de su esfuerzo para huir de ese tétrico lugar.

8 A.M., Margarita estaba en la Fiscalía informando sobre la desaparición de su esposo, ya no podía controlar el llanto y se le dificultaba contestar las preguntas que le hacía un funcionario que llenaba un formulario para iniciar la búsqueda.

- No hay pistas señora, debemos empezar de cero, dijo mientras le susurraba a una compañera: - Maldición Bety, es la tercera desaparición de la semana.

Como pudo y tambaleándose Mauro salió de la sala y se encontró de pronto en un oscuro y largo pasillo que le dejaba ver en su recodo final la luz del día, apoyándose en la pared caminó hasta una puerta que para su fortuna estaba abierta.

Recorrió el jardín sintiendo en sus pies la yerba mojada aún por el rocío de la mañana, salió al fin a una solitaria carretera y caminó como un zombie sin rumbo dispuesto a salvar su vida.

La discusión en el despacho del médico era acalorada, estaba furioso por el error, le habían traído al hombre equivocado.

- Pero doctor, mire usted la foto, es el mismo, además en nuestra carpeta estaba claro que era empleado de Estucol, desde ahí le hicimos el seguimiento.

El médico tecleaba con rabia revisando datos en su computador y gritó: Brutos, no trabaja en Estucol, trabaja en Estipol, me trajeron al mellizo del donante original, desháganse del estúpido ese, llamaré a mi cliente para suspender la operación y el alquiler del quirófano, que vayan empacando todo, tenemos que irnos de aquí sin dejar huella.

Habían pasado cuatro días cuando Margara contestó el teléfono con angustia:
- Aló, dijo Margarita…

- Señora, lamento informarle que encontraron en un pueblo vecino el cadáver de un hombre que responde a la descripción de su esposo, urge que vaya a identificarlo, personalmente espero que no sea el, me dicen que se trata de un drogadicto, pues tiene en sus brazos múltiples pinchazos y su deceso se debió a una sobredosis.
- Señora, Aló, señora….

El auricular del teléfono se balanceaba mientras se seguía escuchando:
¿Señora?, Aló. señora Margarita…..

D.Z.R.

martes, 3 de agosto de 2010

20.000 VISITAS


A las 10:38 A.M. del 3 de agosto de 2010 nuestro blog ha llegado a sus 20.000 visitas, Inicialmente uno escribe para si mismo, pero luego se siente un urgente deseo de compartir esas ideas y recuerdos , todas esas historias propias o ajenas, de seguir cosiendo esos pedazos de memorias con los hilos del recuerdo, gracias por todas sus visitas y comentarios.

Me sorprendió saber que tantas personas han estado leyendo mi blog, desde lugares tan distantes como Shizuoka Japón, Antwerp Bélgica, Jerusalem, Hong Kong, Taiwan, Taipei, Budapest, Casi toda España y Suramérica y muchísimas ciudades de U.S.A., la lista es inmensa, 70 paises y más de 300 ciudades leyendo estas cosas que salen de la cabeza de un paisa que siempre soñó con publicar su libro y que por casualidades de la vida encontró sin querer queriendo un medio fantástico de compartirlo, la web.

Hallé nombres de ciudades tan hermosos como: Amadora en Portugal, San Antonio de los Ranchos en México., Arezzo, son tantas y tantas que solo hasta ahora comienzo a descubrirlas.

Reciban mis más sinceros agradecimientos y aplausos por estar aquí, por ayudar a que se comience a forjar la unidad de nuestro planeta, a sentir que todos somos uno.

lunes, 2 de agosto de 2010

LA TIERRA DEL OLVIDO

UN POEMA QUE SE HACE CANCIÓN



Colombia es un pais con una multiplicidad de culturas y etnias. Entre esos aportes el Africa nos dejó su alegría y su cadencioso ritmo, heredado más tarde por la cumbia, el currulao, el porro, el mapalé y otros aires del Caribe y el Pacífico, luego en algún momento surgió el vallenato, ritmo que en este momento goza de gran aceptación en el pais y aún fuera de el.

A veces me avergüenza un poco no compartir esa preferencia musical con muchos de mis amigos, pero que se va a hacer, por algún motivo psicológico o genético no soporto ese tipo de música.

Mucho tiempo después sucedió que como todo en esta vida todo cambia, la música vallenata evolucionó fusionándose incluso con el rock, eso lo logró magistralmente Carlos Vives Restrepo, que nos dejó para la posteridad una de las más bellas y sentidas canciones, La tierra del olvido.


He creído pertinente compartir con los lectores del blog esta preciosa obra musical, interpretada en este curioso video por 80 músicos, cantando y tocando sus instrumentos desde diferentes locaciones de Colombia y sin nunca antes haberse visto, las maravillas de la tecnología.

D.Z.R.


Como la luna que alumbra
por la noche los caminos
como las hojas al viento
como el sol espanta al frío
como la tierra a la lluvia
como el mar espera al río
asi espero tu regreso
a la tierra del olvido

Como naufragan mis miedos
si navego tu mirada
como alertas mis sentidos
con tu voz enamorada
con tu sonrisa de niña
como me mueves el alma
como me quitas el sueño
como me robas la calma

Tu tienes la llave de mi corazon
yo te quiero
mas que mi vida porque sin tu amor
yo me muero (bis)

Como la luna alumbra
por la noche los caminos
como las hojas al viento
como el sol que espanta el frio
como la tierra a la lluvia
como el mar que espera al rio
asi espero tu regreso
a la tierra del olvido

Tu tienes la llave de mi corazon
yo te quiero
mas que a mi vida porque sin tu amor
yo me muero (bis)
Yo me muero (4 bis)

CARLOS VIVES

Créditos del video: http://www.aritmodecambio.com/

Cantantes y músicos: http://www.aritmodecambio.com/musicos.php

lunes, 26 de julio de 2010

BRUMAS


La página literaria DESCRITOS convocó a un concurso de escritos que emitirá sus resultados el próximo 29 de julio, se han presentado a esta convocatoria más de 100 trabajos de diferentes países. La mecánica del concurso es bien original, a cada participante le fue enviada una imagen
a partir de la cual se debía elaborar el texto, a mi me correspondió esta:



Extraña ilustración que fue seleccionada entre las tres ganadoras del anterior concurso de ilustradores también convocada por DESCRITOS http://www.facebook.com/home.php?#!/Descritos

Como ven tanto por el color dominante y la temática de esta, solo podría escribirse algo con tinte melancólico. Rara ilustración en la que se ve lo que parece ser un artefacto volador semejante a los diseñados el la edad media por Da Vinci atorado entre las ramas de un árbol que parece flotar en una espesa bruma, el 30 de julio publicaré mi escrito, pues por reglamento debe estar inédito hasta entonces, cuando ya se conocerán los tres ganadores.

Ya se conocieron los ganadores del concurso:

GANADORES DEL CONCURSO DE CUENTOS DESCRITOS

1. Daz Medrano de Venezuela

2. Grim Reeper de Honduras

3. Dream D

BRUMAS.

Viajaba solo por el misterioso fluido temporal, mi nave corporal a veces tomaba rutas seguras y amistosas y de pronto entraba en brumas impenetrables de mundos desconocidos y escabrosos, escasamente tenía algún dominio sobre mi maltrecha nave hecha de carne, huesos y sangre y animada por un misterioso e invisible hálito vital.


Sobre las rutas que debía transitar ninguna autonomía tenía, ellas solo estaban ahí, esperando que yo decidiera por cuales caminar volar o nadar, curiosamente cualquiera de las opciones que eligiera para realizar mi viaje siempre me conducirán al mismo destino, la muerte.

A veces, transitando por caminos estrechos tropezaba con otros viajeros, algunos de estos encuentros me alegraban, otros me enfadaban o entristecían, y algunos otros , por cierto pocos, fueron inolvidables y me emocionaron hasta el límite del éxtasis, entonces ya no estuve solo y viajaba con esa recién adquirida compañía que aligeraba mi pesado equipaje en este duro trasegar por los caminos de la vida, un pequeño paréntesis de risas, alegría y placer.


Más pronto que tarde comprendí que nada es para siempre, que nada es eterno, que todo cambia, y vuelvo a estar solo, buceando en una profunda tristeza, tratando de superar la pérdida para proseguir el duro camino.

Viajar y viajar, sin encontrar el amor anhelado y un puerto donde poder anclar para siempre. Cuantas veces he naufragado en esta empresa eterna de buscar mis sueños. Tantas teniendo que flotar y nadar en esta sustancia de la existencia, luchando para que no se ahoguen mis ilusiones.


Un día, al pasar frente a una roca de diamante pulido enclavada en una ladera de la séptima montaña, descubrí horrorizado que mi cuerpo estaba flácido y enjuto, entonces me miré en el espejo del oráculo y vi a un viejo con rostro ajado y triste que me miraba compasivo, no lo pude evitar y en medio de la infinita niebla se escuchó un grito de dolor y de amargura, mi propio grito.

D.Z.R.


domingo, 25 de julio de 2010

COMO PASAN LOS AÑOS

Es increíble como cambian nuestras apreciaciones con el tiempo, cuando era niño y correteaba con mis amigos por la calle, veía pasar a los muchachos rumbo a la escuelo o el colegio, al ver su estatura comparada con la de nuestros tres o cuatro años, me parecían casi viejos.

Si oíamos que alguien había cumplido cuarenta años me sorprendía que se pudiera llegar a tal edad, y si era el arribo a los cincuenta lo veía como una proeza. Éramos niños eso estaba lejos de nuestra comprensión y seguíamos jugando.

Luego al ir a la escuela por primera vez comprendí que esos chicos que veía camino a la escuela en realidad no eran viejos como pensaba antes, los viejos sin duda eran los que asistían a la escuela secundaria, de hecho algunos hasta bigote tenían.

Y así pasó el tiempo y se llegó el día de comenzar la secundaria, increíble, ahora veía que los chicos de bachillerato no eran viejos, solo muchachos grandes, aunque tuvieran ese raquítico bigote propio de la edad, los viejos ya sin discusión eran los que estaban en la universidad y de ahí para arriba.

Pero lo que están pensando es así, ingresado a la universidad tuve que reconocer mi grave error de secundaria, los universitarios tampoco eran viejos, solo más altos y fuertes, pero viejos no.

Entonces los viejos debían ser los obreros, los licenciados, los abogados, los curas, bien ustedes comprenden, los verdaderos viejos, porque de ahí para arriba ya estaban los ancianos venerables.

Pasó el tiempo de la U y sentí la flor de la juventud, los universitarios viejos, jamás, pero de pronto me vi como licenciado y salí de ahí con el diploma en la mano y la incertidumbre de mi futuro laboral como viejo.

Ingresé por suerte a una gran compañía de software y mirando a mí alrededor en la oficina descubrí que los licenciados tampoco eran viejos, los viejos eran los que antes veía como ancianos, los que pasaban de los cuarenta, porque de ahí para arriba sin duda estaban los decrépitos venerables.

La vida transcurrió inexorable y de pronto me vi en un nuevo hogar, rodeado de dos hermosas pecosas y una encantadora esposa. Comprendí entonces que mis padres cuando yo tenía cinco años no eran viejos, solo jóvenes grandes.

Bueno sin duda y corroborado por mis muchas lecturas, los viejos eran los abuelos y los jubilados, esos que se reúnen a rumiar su pasado en las cafeterías del centro de la ciudad al calor de unos aguardientes.

De golpe, casi sin darme cuenta mi niña mayor se casó y en un santiamén ya me había convertido en abuelo, abuelo yo a mis 46 años, increíble

¿Los abuelos viejos?, que va, solo hombres mayores, pero viejos lo que se dice viejos jamás, y ya lo digo por sentir propio.

Un día en el metro un jovencito me cedió su asiento, al tiempo que me decía: Siéntese abuelo, que golpe tan duro fue esto, amable el muchacho pero irreverente sin duda, ¿Viejo yo?, jamás de los jamases, el recorrido del tren se me hizo interminable, en mi mente retumbaban esas palabras: Siéntese abuelo, siéntese abuelo.

Me bajé en mi estación y caminé lo más rápido que pude hacia mi casa, y la verdad fue que por primera vez caí en la cuenta de que mis pasos no eran los del atlético joven que solía ser, con horror descubrí que mis pasos no eran pasos, solo el lento arrastrar de los pies de un viejo, de un anciano, de un decrépito venerable.

Como pude, asfixiado por el esfuerzo y con mi corazón a mil revoluciones llegué a la casa, abrí la puerta con la dificultad propia de mi mano temblorosa, y por un instante imaginé el caluroso beso con el que mi amada solía recibirme todos los días, pero no, bajando la cabeza tuve que resignarme como todos los días de estos últimos años, a que ya no estaba, que se ha ido para siempre, que estaba solo.

Mis traviesas pecosas tampoco están conmigo, están lejos, tan lejos mis pecositas amadas, en lejanos países con sus esposos y mis nietos.

Cuanto daría por tenerlas aquí, pero el tiempo pasa y lo que nos da nos quita. Ahora ya se cuando se es viejo, anciano, decrépito venerable, cuando se está solo y todo se ha perdido.

Siéntate abuelo, siéntate abuelo...


El tiempo - Mercedes Sosa y Pablo Milanés

D.Z.R

martes, 20 de julio de 2010

EL DÍA QUE ME VOLVÍ INVISIBLE

Llegan montones de correos, muchos de ellos con cadenas de oraciónes que prometen que si los reenviamos mínimo a 16, 24 o 32 personas recibiremos por ello fabulosos favores de Dios, los Ángeles o de algún gurú de la India, y que si por el contrario no lo hacemos, seremos castigados con horribles cosas que comenzarán a sucedernos en cualquier momento.

Otros correos nos dicen que enviémos dinero para salvar la vida de alguien, generalmente un niño, del que adjuntan una foto para conmover al destinatario y hacerlo sentir culpable y avaro por no enviar nunca nada a la cuenta bancaria que supuestamente pagará la cirujía salvadora.

Pero hay correos que al leerlos nos conmueven hasta el fondo del alma, que nos exprimen el corazón hasta hacenos derramar unas lágrimas de emoción o tristeza.

Este es el caso del texto de la escritora Silvia Castillejos Peral, nacida en Texcoco, estado de México en 1957, ella se inició como escritora con narraciones cortas y como guionista de radio y televisión. Estudió letras en la Universidad Autónoma Metropolitana de la Ciudad de México.

Actualmente alterna su escritura con su trabajo como profesora de literatura hispanoamericana en la Universidad Autónoma de Chapingo, México. Entre sus publicaciones se cuentan: La Internacional sonora Santanera (1987), Debe ser una broma (1989), El diario de Sili (1996), El día que me volví invisible (2002), y Malos amores (2002). Sin más introducciones les comparto su texto:


EL DÍA QUE ME VOLVÍ INVISIBLE


En esta casa no hay calendarios y en mi memoria los hechos están hechos una maraña. Me acuerdo de aquellos calendarios grandes, unos primores ilustrados con las imágenes de los santos que colgábamos al lado del tocador, ya no hay nada de eso, todas las cosas han ido desapareciendo, y yo también me fui borrando sin que nadie se diera cuenta.

Primero me cambiaron de alcoba, pues la familia creció, después me pasaron a otra más pequeña aún, acompañada de una de mis bisnietas. Ahora ocupo el cuarto de los trebejos, el que está en el patio de atrás.

Prometieron cambiarle el vidrio roto de la ventana, pero se les olvidó, y todas las noches por allí se cuela un airecito helado que aumenta mis dolores reumáticos.

Desde hace mucho tiempo tenía intenciones de escribir, pero me he pasado semanas buscando un lápiz, y cuando al fin lo encontraba, se me olvidaba dónde lo había puesto. A mis años las cosas se pierden fácilmente.

La otra tarde me di cuenta que mi voz también había desaparecido, porque cuando le hablo a mis nietos o a mis hijos no me contestan, todos hablan sin mirarme, como si yo no estuviera con ellos escuchando atenta lo que dicen. A veces he intervenido en la conversación, segura de que lo que voy a decirles no se le ha ocurrido a ninguno y les va a servir de mucho mis consejos.

Pero no me oyen, ni me miran, y tampoco me responden; entonces llena de tristeza, me retiro a mi cuarto antes de terminar de tomar la taza de café.

Lo hago así para que comprendan que estoy enojada, para que se den cuenta que me han ofendido, y vengan a buscarme y me pidan perdón, pero nadie viene a verme.

El otro día les dije que cuando me muriera entonces sí me iban a extrañar, y el nieto más pequeño me dijo: ¿Abuela es que estás viva? Les causó tanta gracia que no paraban de reír. Estuve tres días llorando en mi cuarto, hasta que una mañana entró uno de los muchachos a sacar unas llantas viejas y ni los buenos días me dio.

Fue entonces cuando me convencí de que soy una persona invisible: me paro en medio de la sala para ver si aunque sea estorbo, pero mi hija me mira y sigue barriendo sin tocarme, y los nietos pasan corriendo de un lado a otro sin tropezar conmigo.

Cuando mi yerno se enfermó, tuve la oportunidad de serle útil; le llevé un té especial que yo misma preparé; se lo puse en la mesita y me senté a esperar que se lo tomara, sólo que estaba viendo televisión y ni un parpadeo me indicó que se daba cuenta de mi presencia; el té se fue enfriando poco a poco, mi corazón también.

Un viernes se alborotaron los niños y me vinieron a decir que al día siguiente nos iríamos todos de día de campo, me puse muy contenta, ¡hacía tanto tiempo que no salía, y menos al campo! El sábado fui la primera en levantarme, quise arreglar las cosas con calma, los viejos nos tardamos mucho en hacer cualquier cosa, así que me tomé mi tiempo para no retrasarlos. Al rato entraban y salían de la casa corriendo y echaban bolsas y juguetes al carro.

Yo ya estaba lista y muy alegre me paré en el zaguán a esperarlos. Cuando arrancaron y el auto desapareció envuelto en el bullicio, comprendí que yo no estaba invitada; tal vez porque no cabía en el auto o porque mis pasos tan lentos impedirían que todos los demás corretearan a su gusto por el bosque.

Sentí cómo mi corazón se encogió, la barbilla me temblaba como cuando uno ya no aguanta las ganas de llorar. Vivo con mi familia y cada día me hago más vieja, pero cosa curiosa, ya no cumplo años, nadie me lo recuerda, todos están tan ocupados... yo los entiendo, ellos si hacen cosas importantes: ríen, gritan, sueñan, lloran, se abrazan, y se besan.

Yo ya no sé a qué saben los besos. Antes besuqueaba a los chiquitos, era un gusto enorme el que me daba tenerlos entre mis brazos como si fueran míos, sentía su piel tiernita y su respiración dulzona muy cerca de mí, la vida nueva se me metía como un soplo y hasta me daba por cantar canciones de cuna que nunca creí recordar; pero un día mi nieta Laura que acababa de tener un bebé, me dijo que no era bueno que los ancianos besaran a los niños por cuestión de salud; entonces ya no me les acerqué más, por temor a que les pasara algo a causa de mis imprudencias. ¡Ahora siento mucho miedo de contagiarlos!

Sin embargo, aunque los quiero mucho, voy a causarles un último contratiempo; mañana que es domingo, y no están tan atareados, se encontrarán con una sorpresa: ya tengo en mis manos el frasco de pastillas que me voy a tomar y no lo voy a soltar, con eso de que todo se me pierde, lo haré en la sala para que me encuentren pronto.

¡Dios Mío... que tengan dinero para mi ataúd y que no me guarden un mal recuerdo! Yo los bendigo a todos y los perdono, porque ¿qué culpa tienen los pobres de que yo me haya vuelto invisible?

Les dejaré éste papel para que tomen sus precauciones. Con tantas cosas que se inventan hoy, estoy segura que habrá algo que puedan comprar para que siempre sean vistos y escuchados; para que el día de mañana no tengan que morirse estando muertos desde antes... como yo.



Silvia Castillejos Peral.