jueves, 12 de junio de 2008

El dueño de la piedra

En cierta ocasión que viajé a Guatapé, municipio situado en la hermosa región del oriente Antioqueño, me di el gusto de subir a la cúspide de la famosa piedra de El Peñol, descomunal mole de granito que domina una inmensa represa rodeada de verdes pinares. Lo que no imaginaba era que en esa ocasión conocería personalmente a don Luis Villegas, el dueño de la piedra.
Luis Villegas López
Junio 3 de 1917 - Julio 19 de 1996
 El peñón de Guatapé es el segundo monolito más grande del mundo

Don Luis Villegas y yo
Luego de pagar tres mil pesos puede subir hasta su cúspide por unas escaleras de adobe y concreto que están aferradas a la roca en uno de sus costados, para los acrofóbicos subir por estas, se convierte en una tortura, camino a la cima y recostada a la pared de granito encontramos a una señora que con los ojos desorbitados fue incapaz de continuar el ascenso, tuvimos que ayudarle a descender los no mas de veinte peldaños que había osado escalar. Enseguida comenzamos a subir hacia la cumbre y empecé a contar los escalones que nos llevarían arriba. Conté hasta la cumbre 649.


Para alguien que no esté acostumbrado al ejercicio se hacen obligatorias varias paradas de descanso, porque realmente es largo el trayecto para ascender sus 220 metros de altura. Una vez arriba encontramos una meseta en la que hay una casa con tejas de barro en la que expenden viandas y bebidas. Al frente arman toldos que ofrecen artesanías de la región.

En un costado de la pequeña explanada y justo al lado del abismo, construyeron una torre de cinco pisos en cuya azotea hay un mirador, desde el cual se divisa la inmensidad del hermoso embalse.

La torre fue originalmente levantada para albergar un restaurante, pero las autoridades no lo permitieron por considerar que la construcción no ofrecía las exigencias de resistencia reglamentarias para tal fin.


Los turistas hacen largas filas para subir a conocer esta atracción de la naturaleza y mirándolos desde abajo semejan dos hileras de hormigas subiendo y bajando hacia su gigantesco habitáculo.


En la explanada sobre la que se levanta la roca hay una buena infraestructura turística, se asientan allí varios atractivos restaurantes y estaderos, al igual que un amplio parqueadero. Se pueden alquilar botes y cañas de pescar en el muelle del embalse, en fin aquello debe ser un gran negocio. Pensé que ese sitio pertenecía a alguna entidad estatal o a un gran grupo económico, pero estaba a punto de llevarme una sorpresa gracias a mi amigo Hernán Cárdenas que me presentó a Don Luis Eduardo Villegas, ni más ni menos que el dueño de la piedra.


Frisaba entonces Don Luis los ochenta y tantos años, y se veía lleno de energía y vitalidad, este paisa de poncho y carriel era un trabajador incansable y había forjado este emporio turístico a partir de un sueño que tuvo en su juventud. “Imaginar es ver.”


Parados con la gran roca a nuestras espaldas nos sacamos una fotografía que yo considero de gran valor histórico, al igual que que la interesante historia que don Luis Villegas me contó bajo la sombra de su monolito. Nacido en el seno de una numerosa familia campesina Don Luis creció y trabajó desde niño en esas breñas antioqueñas.


Esos terrenos pertenecieron a su padre y eran patrimonio de los *Villegas desde tiempos inmemorables. Desde su más tierna infancia fue el único que amaba y admiraba esa enorme roca, fue amor a primera vista. Originalmente en la época de su infancia, la mole apenas si sobresalía de la tupida arboleda que la rodeaba, dándole un aire de especial misterio y misticismo que hacía estremecer el corazón de ese niño que diariamente y sin falta recorría varios kilómetros para visitarla. Ya en las noches y recostado en su catre de hierro, soñaba con ella y la veía radiante y bella, como una novia que sonríe al verse admirada.


Sus hermanos no comprendían el apego que Luis sentía por ese pedazo de piedra que reposaba anclada en una pequeña colina, cubierta de líquenes, helechos y musgo, oculta por la arboleda y aparentemente condenada al olvido. Cuando su padre murió se hizo efectiva la sucesión y sus hermanos escogieron las tierras más productivas, afortunadamente para Luis el terreno en el que reposaba la roca de sus desvelos, era arcilloso, ácido y de muy baja producción, fué por estas desfavorables circunstancias que Don Luis Villegas se convirtió de la noche a la mañana en el dueño de la piedra. Su felicidad fué grande pues no había podido ser mejor para él esta providencia. Siendo ya un adolescente sintió una enorme necesidad de descubrir sus mas mínimos detalles, de trepar hasta su cúspide virginal, en una palabra de poseerla y hacerla suya definitivamente.


Fue así como un día soleado en compañía de sus amigos Pedro Nel Ramirez y Ramón Diaz, comenzó a preparar la estrategia para lograr el ascenso.


EL ASCENSO. (1.954)
Foto de un libro de mi colección - 1946
Foto antigua de la piedra.
Será don Luis uno de los hombres que está abajo planeando su primer ascenso

Foto de un folleto de 1956 que conservo


Primero comenzaron a tumbar monte para despejar la roca y tener espacio suficiente para desarrollar su emocionante operación, descubrieron entonces que la roca tenía en uno de sus lados un profundo y amplio canal que recorría la mole en línea vertical hasta la misma cumbre, entonces Luis tuvo la ocurrencia de hacer una escalera de madera usando las paredes de ese canalete rocoso como soporte, se pusieron a la tarea de cortar con sus machetes una gran cantidad de estacones de madera utilizando los árboles que habían derribado.

Después de varios días de trabajo tenían suficientes peldaños para emprender la rústica estructura y fue entonces cuando Luis, lleno de arrojo y desafiando el peligro empotró el primer pedazo de madera ajustándolo con un martillo, colocó así otros hasta la altura que su estatura le permitió, subió uno a uno los primeros cuatro escalones instalados, con otra provisión de leños siguió entonces lentamente la complicada tarea, cuidando de no caer al vacío.
Luego y ayudado por un largo lazo al que sus amigos iban atando palos, los alzaba con mucha dificultad para seguir siempre hacia arriba, trabándolos uno a uno y ajustándolos luego con el martillo. Me contó Don Luis que tardó cinco días la bizarra aventura de ascenso a la cumbre de su piedra, en varias ocasiones casi cae al vacío.


Al fín a las 6:50 de la tarde de un 16 de julio de 1.954, apoyado en el último peldaño y a pulso de brazos, jadeante y sudoroso Luis Eduardo Villegas se irguió sobre la intocada cima, no olvidó jamás la obnubilante visión que desde allí le ofreció la naturaleza como premio a su colosal esfuerzo: Una colorida y preciosa puesta del sol como nunca antes había visto ningún hombre, la roca había sido conquistada.

Don Luis me siguió narrando como luego construyeron unas escalas de madera más seguras y que subían en zig zag para hacer mas fácil el acceso. Empezó a cobrar una pequeña tarifa para conocer la cumbre y poco a poco comenzaron a llegar gentes de toda la región, hoy día vienen hasta de otros paises, agregó orgulloso, mientras miraba casi incrédulo las modernas y seguras escalas de hierro y concreto que ahora llevan hasta la parte alta de la piedra de El Peñol.

Don Luis ya ha fallecido cuando escribo esta historia, pero no ha muerto, porque los grandes hombres, los que se atrevieron a soñar grandes cosas y luego las hicieron reales para el deleite de sus congéneres, siempre estarán con nosotros.

DZR.
*Nota: La parte de la narración que relaciona el origen de la propiedad de la piedra por herencia es ficción, lo demás es historia.


Datos curiosos:

Altura: 220 metros

Peso: 60.000 toneladas
Edad: 65 millones de años
Peldaños: 649


Esta mole de roca está conformada por granodiorita del batolito Antioqueño. En su parte más alta, que está en la parte de atrás (lado sudeste), arranca sobre la cota de 1945 mts. sobre el nivel del mar y su cima que tiene una cota de 2135 mts. sobre el nivel del mar y una temperatura promedio de 18 grados centígrados. Con una altura aproximada de 185 mts. de masa rocosa. Su largo es de unos 380 mts. y su ancho máximo es de 100 mts, con un volumen de 4.685.000 mts. cúbicos y con un peso aproximado de más 10.000.000 toneladas.

Tiene algunas grietas, una de las cuales fue aprovechada para la construcción de sus 644 escalas por las cuales se acceden a su cima y muchas grietas pequeñas que son aprovechadas para la práctica de andinismo.



El batólito Antioqueño junto con el peñón fueron formados a fines del cretáceo superior hace más de 70 millones de años.

Al parecer los indígenas Tahamíes que poblaron esta región adoraron la gigantesca mole que en su dialecto se denominaba mojarrá o mujará (peñón o piedra). Este peñón se encuentra ubicado en la vereda La Piedra a solo cinco minutos de la zona urbana de Guatapé, a él se llega por carretera pavimentada y a la altura del estadero los Cisnes se toma un desvío de un kilómetro de carretera destapada hasta el estadero Sombras de la Piedra y posteriormente se ingresa a una zona asfaltada de unos 300 mts. antes de llegar a su base.

Su acceso es restringido con tarifas diferenciales en el parqueadero, el acceso a su cima (Adultos y niños) y el ingreso al mirador.
En Julio de 1954 fue escalada. Cuenta la historia que esta piedra se escaló por un reto ya que el sacerdote de la localidad dijo: Me parece extraño que desde el descubrimiento de América no haya aparecido un hombre capaz de escalar la piedra o será que los hombres de Guatapé son de la familia de los sapos porque (sapo no sube a piedra). Esto despertó en Luis Villegas, Pedro Nel Ramírez y Ramón Díaz, habitantes de Guatapé, el deseo de escalarla. 

Cinco días fueron necesarios para escalarla utilizando palos incrustados a presión en forma horizontal en las paredes de la grieta de la roca.

En este Peñón se halló una nueva especie de flora que consiste en una planta de hojas espinosas y flor roja, a la cual el alemán que la descubrió le dio el nombre de Pitcairma Heterophila.

En su cima se construyó un mirador donde además de observar el paisaje puede comprar artesanías, fotos instantáneas entre otros. En su base se encuentran varios puestos de venta de artesanías y restaurantes.
En la década de los cuarenta, el Congreso Nacional la declara Monumento Nacional.



Teorías sobre su origen

Se dice que es un pedazo de planeta que explotó y se incrustó en el oriente de Antioquia, creyéndose que es más grande de la superficie hacia abajo. Es débil esta teoría por que los pedazos se descomponen al contacto con el oxigeno y elementos de la tierra.


Un volcán que iba a hacer erupción y se congeló. Aunque no es valida por la temperatura 18 - 19 grados.

Surgió de la condensación, cuando se separaron los continentes.

La trajo el diluvio universal según la religión.
La más acertada es una afloración del Batólito antioqueño.

Tomado de Página Oficial del Municipio de Guatapé.
Aniversario de una odisea.

Encontré el siguiente artículo del que doy crédito de su origen y que me pareció muy interesante.
El Peñol, con ojos  de turista.

Historias de un periodista colombiano en Perú

Debo confesar que la última vez que estuve allí mi nuevo temor a las alturas me impidió escalar la impresionante roca. Y aunque la he visto durante buena parte de mi vida, no dejó de producir en mí la misma sensación que solo un imponente atractivo natural puede causar. La misma emoción que de niño sentía cuando la tenía tan cerca.

Hace algunos años, en 2004, se cumplieron cincuenta años de haber sido escalada por primera vez. La hazaña le correspondió a un intrépido vecino del lugar.

Todo comenzó a mediados del siglo XX. Era 1950 y en la región corría la noticia sobre la posible visita de unos alpinistas extranjeros que venían con la misión de escalar el monolito. Pero también se hablaba de la visita de unos argentinos y algunos españoles que traían cohetes manuales y cuerdas livianas.


Algunas personas de Medellín también querían ser los primeros en escalar la gran roca, por lo que comenzaron a hacer viajes a la región para elegir y preparar física y mentalmente a las personas que realizarían la hazaña. Un jugoso contrato se veía venir.


Pero el señor Luis Villegas, un campesino de la zona, se les adelantó a todos y en compañía de Ramón Días y Pedro Nel Ramírez, y gracias al apoyo del padre Alfonso Montoya, párroco de Guatapé –quien les facilitó una escalera de 13 metros– , el sueño se hizo realidad. Cinco días duró la osada aventura hasta que al final los escaladores izaron una vieja camisa a manera de bandera.

La memorable fecha quedó escrita en la historia: 16 de julio de 1954.


Con el paso de los años el sitio se convirtió en un lugar de peregrinación profana. Cientos de personas querían subir, no importaba que sus escalas fueran de madera y representara todo un reto a los turistas. Los que de allí salían volando era porque así lo querían pero no por accidente. Los vecinos y vendedores del lugar cuentan que unas trece personas se han lanzado desde allí.


En temporada de vacaciones la roca es visitada por unos quince mil turistas, que en promedio suman unas mil quinientos personas por día, miles de turistas que suben y bajan sus 644 escalas, que aprecian desde lo alto la mejor panorámica del embalse adornado de montañas; que quieren disfrutar de la libertad que solo ofrecen las alturas.


Artesanías y todo tipo de imágenes de la región se ofrecen para llevar de recuerdo, y hasta los turistas pueden tomarse fotos con alguna de las tantas boas que se mantienen enrolladas en las manos de sus descuidados amos. Y un libro-diario con todas las peripecias y penurias de sus primeros escaladores puede conseguirse en cualquiera de las tiendas.


Disfrutar de un plato típico, un sancocho en uno de las casetas y restaurantes del lugar, o un refresco en lo más alto de la cima, también es un plan que cada fin de semana cumplen muchos turistas.
La tarde llega y el paseo termina. Los viajeros vuelven a su lugar de origen mientras miran en su calendario la fecha del próximo festivo en el que podrán decidir si volver a la piedra, ir al embalse, conocer los pueblos de El Peñol o Guatapé, o ir a uno de los sitios recreativos de la zona. El tiempo alcanzará para pensar.


A ellos y a todos los que no conocen esa roca, a veces olvidada de Colombia, solo les digo que es un sitio por redescubrir, un lugar que difícilmente olvidarán.

VIDEOS

Video de Paulo Escobar
Mágnífico.


Acompáñenos a subir las escalas de la piedra, hasta la misma cúspide que escaló en 1954 Don Luis Villegas, desconozco el autor del video, si alguien lo sabe me lo cuenta para darle crédito.

video

4 comentarios:

Anónimo dijo...

soy de santuario antioquia, tengo 24 años actualmente vivo en bogota, a pesar de haber vivido en santuario tan cerca de guatape no se presento la oportunidad de ir a la piedra, la conocí cuando fui de vacaciones de enero en el 2013 en realidad solo puedo decir es realmente una belleza majestuosa de la naturaleza cuando subí hasta la cúspide pude observar no una pequeña isla sino algo gigante en miniatura un espacio en el universo en el cual no merece ser visitado. no, nos merecemos visitarlo y llevar en nuestro corazón el caer de un atardecer sobre ella. cuando estas arriba y observas hacia el inferior realmente la sensación es maravillosa. te imaginas una noche de luna llene allí seria lo mas romántico del mundo, pues yo no pediría mas. besooos gladys sal-azar

danubio dijo...

Muy bonito tu comentario gladys, muchas gracias. Efectivamente hay que visitar la piedra para comprender la majestuosidad de la naturaleza.

Julie dijo...

Yo sufro de vértigo, pero hace 2 años visité Guatapé y obvio fui a la piedra... tuve terror de subir, apenas subía las primeras escalas luego de pagar (ni siquiera llegaba a la grieta) y ya estaba totalmente mareada, pero luego que me sentí entre la grieta me sentí un poco más segura, además el muro de las escalas es alto entonces no hay modo de caerse al vacío (a no ser que saltes)

En conclusión duré mucho subiendo por el mareo, pero realmente ES ALGO QUE HAY QUE HACER!!

La vista, todo desde allá arriba es hermoso, es mejo NO DEJARSE VENCER! subir acompañado, con una botella de agua y despacio te sientas respiras cada que necesites ¡¡PERO NO TE LO PIERDAS!!

danubio dijo...

Hola Julie. Que bueno que haya podido dominar su fobia y disfrutar de la hermosa vista que se puede disfrutar desde la cima de la piedra. Muy bueno su comentario que nos deja una moraleja:
Cuando se quiere se puede. Gracias por el comentario.