miércoles, 11 de junio de 2008

Hipnosis




También conocí, no por casualidad, a Mario Marín, compañero de mi buena amiga Gloria Londoño, con él traté temas esotéricos con gran amplitud, pues él tenía vastos conocimientos de la filosofía espírita al tiempo que era un gran hipnotizador, efectuamos reuniones inolvidables en las que al calor de buena música y algunos anises lo veíamos experimentar el hipnotismo con mucha calidad.

Di gusto a mi curiosidad, pues al poco tiempo estuve dando mis primeros pasos en esta técnica.
Manuela, (cambio su nombre), era una mujer joven de gran belleza, que al ver que ya estaba haciéndolo bien me pidió hipnotizarla pues tenía un gran problema, aunque tenía unos padres y hermanos cariñosos, ella sentía que no era amada, de hecho se había casado muy joven y tenía una hija y un hijo, pero a pesar de ser su esposo un hombre responsable y amoroso, su actitud prevenida y desconfiada ante el amor la condujo a la separación, la necesidad de ser amada la hizo cometer muchos errores que la hundían mas en la idea del desamor, entre un novio y otro a veces no pasaban mas de tres meses, ella quería saber que causaba en ella tal desazón. Acepté hacer la experiencia y nos pusimos de acuerdo con un grupo pequeño de amigos para efectuarla una noche de sábado en un lugar tranquilo. Llegado el día nos reunimos y luego de alguna charla intrascendente me dispuse a comenzar la hipnosis, confieso que me amilanaba un poco la idea de no lograrlo, pues tenía muy poca experiencia, aún hoy existe ese sentimiento pero ya no me preocupa.


Le pedí a todos silencio, dejamos el acogedor salón a media luz y le hice cerrar suavemente los ojos, entonces hablándole pausada y suavemente la sugestioné poco a poco para que sintiera mucho sueño, al cabo de no mucho rato ella quedó en estado hipnótico y la fuí regresando a varios estadios de su vida... adolescencia y niñez, recordó entonces hechos de su mas tierna infancia con increíble precisión, pero nada mostraba un acontecimiento que pudiera haber causado su trauma emocional, estaba a punto de darme por vencido cuando se me ocurrió conducirla a su estado prenatal en el vientre materno, llegó allí con gran facilidad y al instante se enrolló en el sofá como un feto y comenzó a chuparse el dedo pulgar, esto produjo risa entre los amigos.

Foto ilustrativa de archivo



Le insinué que escuchara atentamente los sonidos que provinieran del exterior y así lo hizo, nos dijo que escuchaba a su padre hablándole a su mamá:

- Mija, cuando nazca el NIÑO lo bautizaremos con mi nombre. Ella empezó a llorar de tal forma que pronto en el piso se veía un gran charco de lágrimas.

- Mi papá no me quiere, decía angustiada, él quiere un niño y yo soy una niña.

Identificada la causa del trauma la hice comprender que su padre había hablado sin querer ofenderla, pues desconocía que ella era una niña y que de saberlo estaría aún más contento pues sería la primera bebita de su hogar, además de ser tan bella como su mamá.

Ella esbozó una bella sonrisa y recostándose cómodamente en el sofá dejó de llorar al tiempo que dejaba escapar un gran suspiro. La dejamos dormir un poco y luego la desperté pidiéndole no recordar nada, - abre los ojos, le dije, ella despertó
sorprendida sin recordar nada y diciendo sentirse más tranquila que nunca, al cabo de un rato le pregunté si quería recordar toda la experiencia, a lo que ella asintió curiosa, Mario me había enseñado una técnica para esto y luego de aplicarla sobre su entrecejo recordó todo con la velocidad de un rayo, durante el resto de la reunión estuvo callada y meditando sobre su experiencia.


No mucho tiempo después supe que había viajado a Nueva York con sus hijos. Ella ahora está felizmente casada y disfruta de la felicidad de un bello hogar en los Estados Unidos.
La hipnosis es una bella experiencia si se hace con conocimiento y responsabilidad y me consta que es una terapia incomparable para sanar los traumas que tanto atormentan al ser humano.


Los dos hemisferios cerebrales son independientes y mientras el izquierdo maneja el mundo material y consciente, el derecho domina el mundo de los sentimientos y las cosas abstractas y del inconsciente. Al operarse la hipnosis se logra abrir un canal para que fluyan hacia el consciente todos los registros del hemisferio derecho en el que reposan incunables archivos.