domingo, 1 de marzo de 2009

EL JESUS DESCONOCIDO 2

VIDA REAL DE CRISTO

Parte 2

PRESENTACION EN EL TEMPLO

José y María fueron al templo de Jerusalén en persona para presentar a Jesús a los sacerdotes para su redención y hacer a la vez el sacrificio apropiado para asegurar la purificación ceremonial de María de la supuesta suciedad del alumbramiento.

HERODES ACTÚA: Pero los espías de Herodes no estaban ociosos. Cuando le informaron acerca de la visita a Belén de los sacerdotes de Ur, Herodes mandó que estos caldeos
aparecieran ante su presencia. Los interrogó diligentemente a estos hombres sabios acerca del nuevo «rey de los judíos», pero le proporcionaron muy poca satisfacción, explicando que el niño había nacido de una mujer venida a Belén con su marido para registrarse en el censo. 

Herodes, insatisfecho con esta respuesta, les despidió con una bolsa de dinero mandándoles que encontraran al niño, para que Herodes también pudiera adorarle, puesto que habían dicho que su reino sería espiritual y no temporal. Pero como estos hombres sabios no regresaron, Herodes entró en sospecha.

Mientras pensaba en estos hechos, volvieron sus espías y le dieron un informe completo sobre los recientes acontecimientos en el templo, trayéndole una copia de parte de la canción que Simeón había cantado en las ceremonias de redención de Jesús. Pero no se les había ocurrido seguir a José y María. Herodes se enfadó con ellos cuando le dijeron que no sabían a dónde se había dirigido la pareja con el niño. 

Mandó que partieran espías para ubicar a José y María. Habiéndose enterado Zacarías y Elizabeth de que Herodes había mandado buscar a la familia de Nazareth, permanecieron alejados de Belén. Al mismo tiempo se ocultó al niño varón en la casa de unos parientes de José.

EL DÍA DE LOS INOCENTES

Como después de más de un año de búsqueda, los espías de Herodes aún no habían ubicado a Jesús; y puesto que se sospechaba que el niño todavía estaba oculto en Belén, Herodes ordenó una búsqueda sistemática en todas las casas de Belén, y el asesinato de todos los niños varones de menos de dos años de edad. Así Herodes pensaba asegurar la destrucción del que sería al crecer el «rey de los judíos». 

Así perecieron en un día dieciséis niños varones en Belén de Judea. La intriga y el asesinato eran acontecimientos comunes en la corte de Herodes, aun dentro de su familia inmediata.La matanza de estos infantes ocurrió a mediados de octubre del año 6 a. de J.C., cuando Jesús tenía poco más de un año de edad.

la noche antes de la masacre, José y María salieron con el niño de Belén camino a Alejandría en Egipto. Para evitar atraer la atención, viajaron solos a Egipto con Jesús. Zacarías les dio el dinero necesario para ir a Alejandría donde José trabajó de carpintero, María y Jesús se alojaron con parientes de la familia de José en buena situación económica. Así vivieron en Alejandría por dos años enteros, regresando a Belén tan sólo después de la muerte de Herodes.


Debido a las incertidumbres y ansiedades de su estadía en Belén, María no destetó al niño sino al llegar sin contratiempos a Alejandría, donde la familia pudo llevar una vida normal. Vivieron con parientes, y José pudo mantener a su familia porque consiguió trabajo poco después de su llegada. Por varios meses trabajó de carpintero; luego lo promovieron a capataz de un grupo grande de obreros que estaban empleados en la construcción en uno de los edificios públicos erigidos en esa época. Esta nueva experiencia le dio la idea de volverse contratista y constructor al regresar a Nazareth.

En el hogar en que Jesús se encontraba había dos otros niños aproximadamente de su misma edad, y en el vecindario otros seis niños cuyas edades les permitían ser aceptables compañeros de juego. Al principio María trataba de mantener a Jesús muy a su lado. Temía que le ocurriese algo si se le permitía jugar en el jardín con los otros niños, pero José, con la ayuda de sus parientes, consiguió convencerla de que esa actitud privaría a Jesús de la útil experiencia de aprender cómo conducirse con otros niños de la misma edad.

María se dio cuenta de que tanta y tan exagerada protección podría resultar en que el niño se volviera cohibido y un tanto egocéntrico; por consiguiente, acabó por permitir que el hijo prometido creciera como cualquier otro niño; pero aunque cumplió con esta decisión, no dejaba de vigilar constantemente a los pequeños cuando jugaban ellos en la casa o en el jardín. Sólo el amor afectuoso materno puede comprender los temores que María llevaba en su corazón por la seguridad de su hijo durante los primeros años de su infancia y niñez.

















José y María zarparon de Alejandría en un barco de 
su amigo, Esraeon, con destino a Jope, puerto al cual llegaron a fines de agosto del año 4 a. de J.C. Se dirigieron directamente a Belén, y allí pasaron todo el mes de septiembre en conversaciones con sus amigos y parientes para decidir si debían quedarse allí o volver a Nazareth.Jesús tenía unos tres años y dos meses cuando volvieron a Nazareth. 

Había soportado todos estos viajes muy bien, gozaba de excelente salud y estaba lleno de entusiasmo y alegría infantil al tener un lugar propio para correr y jugar. Sin embargo, extrañaba mucho a sus compañeros de juego de Alejandría.

El cuarto año de vida de Jesús fue un período de desarrollo físico normal y de enorme actividad mental. Mientras tanto se había hecho muy amigo de un niño vecino aproximadamente de su edad, cuyo nombre era Jacob. Jesús y Jacob siempre estaban felices juntos, y juntos crecieron en gran amistad y leal compañerismo.

EL PRIMER HERMANITO DE JESÚS

El próximo acontecimiento importante en la vida de esta familia de Nazareth fue el nacimiento del segundo niño, Santiago, ocurrido al alba del 2 de abril del año 3 a. de J.C. Jesús estaba feliz de tener un hermanito, y permanecía largas horas observando las actividades del bebé.

Promediaba el verano de ese mismo año cuando José construyó un pequeño taller cerca de la fuente de la aldea y de la parada de las caravanas. De allí en adelante pocas veces hacía trabajo de carpintería durante el día. Se asoció con dos de sus hermanos y varios otros trabajadores, a quienes enviaba a trabajar afuera mientras que permanecía en el taller fabricando arados, yugos y haciendo otros trabajos con madera.

También trabajaba el cuero, la soga y la lona. A medida que Jesús crecía, y cuando no estaba en la escuela, repartía su tiempo entre ayudar a su madre en los quehaceres domésticos y observar a su padre en el trabajo del taller, escuchando al mismo tiempo las conversaciones y los chismes de los conductores de caravana y de todos los viajeros que provenían de los cuatro rincones de la tierra.



En julio de ese año, un mes antes de cumplir Jesús los cuatro años, se produjo en Nazareth una epidemia de trastornos intestinales, por contagio con los viajeros de las caravanas. María se asustó tanto del peligro que pudiera correr Jesús de contagiarse con esta enfermedad epidémica, que vistió a sus dos hijos y huyó con ellos a la casa de campo de su hermano, varios kilómetros al sur de Nazareth, en la carretera de Meguido cerca de Sarid. No volvieron a Nazaret por más de dos meses; Jesús disfrutó mucho de esta su primera experiencia en una granja.

Poco más de un año después del regreso a Nazaret, el niño Jesús llegó a la edad de su primera decisión personal y sinceramente moral; y para entonces llegó a morar en él un Ajustador del Pensamiento, el don divino del Padre del Paraíso. Este Ajustador había servido anteriormente a Maquiventa Melquisedek, o sea que ya había obtenido una experiencia en relación con la encarnación de un ser supermortal en la semejanza de la carne mortal.

Este acontecimiento ocurrió el 11 de febrero del año 2 a. de J.C. Jesús no tuvo más conciencia de la llegada del Monitor divino, que la que tienen millones y millones de otros niños quienes hasta entonces y desde ese día, han recibido del mismo modo al Ajustador del Pensamiento para que resida en su mente, y trabaje por la espiritualización última de estas mentes y la supervivencia eterna de su alma inmortal evolutiva.



Nace la hermana de Jesús:

Jesús cumplió cinco años en agosto de este año y por consiguiente llamaremos este año el quinto año (calendario) de su vida. En este año, el año 2 a. de J.C., poco antes de su quinto cumpleaños, Jesús tuvo la gran alegría de la llegada de su hermana Miriam, que nació durante la noche del 11 de julio. A la tarde del día siguiente Jesús tuvo una larga conversación con su padre sobre cómo nacen al mundo distintos grupos de cosas vivas como seres individualizados.

LA EDAD DE LOS POR QUÉ:

Desde los cinco hasta los diez años, Jesús no hacía más que preguntar. Aunque José y María no siempre podían contestar a sus preguntas, nunca dejaron de conversar con él, de discutir sus indagaciones y de ayudarle en toda forma posible en sus esfuerzos por llegar a una solución satisfactoria del problema que su mente despierta había sugerido.
Jesús disfrutaba de su hermanito y de su hermanita y ayudaba mucho a María en el cuidado de ellos.
Pocos hogares en el mundo gentil de aquellos días podían ofrecer a un niño una mejor educación intelectual, moral y religiosa que los hogares judíos de Galilea. Estos judíos contaban con un programa sistemático para la crianza y la educación de sus hijos. Dividían la vida de un niño en siete etapas:


1. El niño recién nacido, del primero al octavo día.2. El niño de pecho.3. El destete.4. El período de dependencia de la madre, hasta fines del quinto año.5. El comienzo de la independencia del niño, cuando, en el caso de hijos varones, el padre asumía la responsabilidad de su educación.6. La adolescencia de los niños y de las niñas.7. Los jóvenes varones y las jóvenes mujeres.

Era costumbre de los judíos de Galilea que la madre tuviera a su cargo la educación del niño hasta el quinto cumpleaños; después, si el niño era varón, el padre se encargaba de su educación. Ese año, por consiguiente, Jesús entró en la quinta etapa de la vida de un niño judío de Galilea; así ocurrió que, el 21 de agosto del año 2 a. de J.C. María formalmente entregó a José la educación futura de su hijo.

EL TABLERITO DE JESÚS:
Aunque José se hizo cargo directamente de la educación intelectual y religiosa de Jesús, su madre seguía ocupándose de su educación hogareña. Le enseñó a cuidar de las hiedras y las flores que crecían en las paredes del jardín que rodeaban completamente el terreno hogareño. Cuidó de que hubiera sobre el techo de la casa (el dormitorio de verano), cajones de arena en los que Jesús hacía mapas y practicaba su escritura en arameo, griego y más adelante en hebreo porque, con el tiempo, aprendió a leer, escribir y hablar perfectamente estos tres idiomas. “No hay ninguna referencia de que Jesús haya escrito en un pergamino o madera, solamente se refieren a él escribiendo en arena”.

Salud: Jesús tenía la apariencia de un niño físicamente perfecto y continuaba progresando normalmente en las esferas mental y emocional. Tuvo un ligero problema digestivo, su primera leve enfermedad, en la última parte de su quinto año calendario.

IDIOMAS: Con la ayuda de su madre, Jesús ya había dominado el dialecto galileo de la lengua aramea; ahora, su padre comenzó a enseñarle el griego. María hablaba muy poco griego, pero José hablaba bien tanto el arameo como el griego.

La primera gran sorpresa de su joven vida la experimentó Jesús cuando aún no había cumplido los seis años. Le parecía al niño que su padre, o por lo menos su padre y su madre juntos, lo sabían todo. Imaginaos pues la sorpresa de este niño curioso cuando al preguntar a su padre la causa de un leve terremoto que acababa de ocurrir, oyó que José le respondía: «Hijo mío, no lo sé». Así comenzó una prolongada y sorprendente desilusión al descubrir Jesús que sus padres terrenales no eran omnisapientes.

Cuando recibían visitas los niños jugaban con trozos de madera en la caja de arena sobre la terraza de la casa y también se divertían de muchas otras maneras como niños que eran.

Durante este año José y María no sabían qué hacer con la forma en que rezaba Jesús. Jesús insistía en dirigirse a su Padre celestial como si se estuviera dirigiendo a José, su padre terrenal. Recitaba sus oraciones tal como se le había enseñado, después de lo cual insistía en tener: «Una pequeña charla con mi Padre en el cielo».

JOSÉ CONSTRUCTOR:

En junio de este año José entregó su taller de Nazaret a sus hermanos e ingresó formalmente en el trabajo de constructor. Antes de que terminara el año los ingresos de la familia se habían más de triplicado. La familia de Nazaret no volvió a sufrir pobreza hasta después de la muerte de José. La familia creció, y gastaban mucho dinero en educación y viajes, pero los crecientes ingresos de José se mantenían al ritmo con los gastos.

Durante los años subsiguientes José hizo muchas obras en Caná, Belén (de Galilea), Magdala, Naín, Séforis, Capernaum y Endor, así como también mucha tarea de constucción en Nazaret y sus alrededores. 
A medida que Santiago crecía y podía ayudar a su madre en los quehaceres domésticos y en el cuidado de los más pequeños, Jesús hizo varios viajes con su padre a estas ciudades y aldeas vecinas. Jesús era un observador agudo y acumuló muchos conocimientos prácticos en estos viajes lejos de su hogar; se interesaba particularmente por el hombre y su forma de vivir en la tierra.

En este año Jesús aprendió a mitigar sus fuertes emociones y sus vigorosos impulsos y a adaptarse a las demandas de la cooperación familiar y de la disciplina hogareña. Dedicaba mucho de su tiempo libre, cuando su madre no necesitaba de su ayuda, a los quehaceres y estudio de las flores y de las plantas durante el día, y de las estrellas por las noches. Causaba preocupación su costumbre de recostarse de espaldas mirando con curiosidad los cielos estrellados mucho después de la hora en que debía irse a dormir en este bien organizado hogar nazareno.

Jesús cumple 7 años:

Este fue en realidad un año lleno de acontecimientos en la vida de Jesús. A principios de enero hubo una gran tormenta de nieve en Galilea. La nieve se acumuló más de medio metro, la más grande tormenta de nieve que Jesús viera durante toda su vida y una de las más grandes que ocurrieran en Nazareth en cien años.

La vida recreativa de los niños judíos en los tiempos de Jesús estaba bastante limitada; con frecuencia los niños jugaban imitando las actividades serias que observaban en los adultos. Mucho jugaban a bodas y funerales, ceremonias que presenciaban con tanta frecuencia y que les resultaban tan espectaculares. Bailaban y cantaban, pero contaban con pocos juegos organizados como los que disfrutan los niños de generaciones más recientes.

A Jesús, en compañía de un niño vecino y después a su hermano Santiago, les encantaba jugar en el rincón más alejado del taller de carpintería de la familia, donde se divertían con el aserrín y los trozos de madera. Le resultaba siempre difícil a Jesús comprender por qué ciertos tipos de juegos estaban mal y eran prohibidos el sábado, pero nunca dejó de conformarse a los deseos de sus padres. Tenía gran capacidad para los juegos y mucho sentido del humor, que pocas veces podía expresar en el medio ambiente de su tiempo y generación; pero hasta los catorce años durante la mayor parte del tiempo se mostró alegre y de buen humor.

Padre nuestro:

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