domingo, 19 de julio de 2015

EL PALACIO EGIPCIO

UNA HISTORIA DE AMOR.
“La imagen a menudo tiene más de memoria y más de porvenir que el ser que la mira”
(George – Didi Huberman, Ante el tiempo.)

Después de escudriñar datos sobre la historia de esta magnífica construcción, situada en el barrio Prado de Medellín, no puedo pensar cosa distinta a la que esta fue producto de un gran sentimiento de amor, igual o hasta mayor del que motivó la construcción del majestuoso Taj Mahal en las cercanías de la ciudad de Agra en La India. Este último dedicado por Sha Hahan a su amada Arjumand  y el que nos ocupa, mandado a construir por Fernando Estrada Estrada en honor de su esposa Soledad Estrada.


No recuerdo cuando fue la primera vez que vi el palacio egipcio, cierto si es que fue hace muchos años. Me impactó tanto verlo que al recordarlo aún me parece que fue ayer. Entonces no tenía idea de lo que fuera, me pareció que era un museo o algo por el estilo. Muchos años después me enteré de que había sido la residencia de la familia Estrada, fundadora y aún dueña de la reconocida Óptica Santa Lucía.

Desde entonces deseé saber de su historia y conocer su interior. Como imaginar es ver, se llegó el día y el universo conspiró para que se cumpliera esto. Una calurosa tarde de Junio atiné a pasar frente a esta construcción en el mismo instante en que un hombre acababa de cerrar el portón del acceso exterior. Apuré el paso para preguntarle si había posibilidad de entrar. Aún estaba a media cuadra del sitio y tuve que correr para poder llegar a tiempo. El hombre ya había llegado a la parte superior de la casa y estaba cerrando la vieja puerta principal, apenas si le podía ver su cabeza. No tuve otra idea distinta que gritarle desde la calle: PALACIO

La puerta se volvió a abrir y este señor se asomó y por fortuna alcanzó a verme. Le hice señas para que bajara y poder hablarle. Así fue que logré obtener  su teléfono  para concretar una visita y tomar las fotos para acompañar la historia que planeaba escribir en el blog. 

Foto del álbum de la familia Estrada
Hubo un tiempo en el que pasar frente al palacio Egipcio era algo comprometedor. La iglesia siguiendo la doctrina del papa León XIII le había prácticamente declarado la guerra a la masonería, acusándola de ser herramienta del diablo para corromper a la humanidad" (Encíclica “Humanum Genus, de León XIII). Desde el púlpito de la catedral de Villanueva el cura arengaba en la misa dominical a sus fieles contra los masones, que según él, invadían la ciudad: “Pasar frente al palacio egipcio dará amonestación, pasar por su acera excomunión”.

Había entonces en Medellín muchos caballeros de la alta sociedad practicantes de la francmasonería (Sociedad secreta de ámbito internacional y estructura jerárquica basada en la fraternidad entre sus miembros, los cuales se agrupan en logias y hacen uso de ritos y signos emblemáticos).

El sacerdote Fernando Gómez Mejía, quien hablaba cada domingo por radio en La Hora Católica, la emprendía contra los masones: "Encarnación antioqueña del demonio".

Fue que durante un tiempo funcionó en el palacio egipcio la logia masónica, y ser masón en ese tiempo equivalía a ser un peligro para la sociedad establecida. La gente les temía y los acusaba de ateos, como si ser ateo fuera algo descalificador, en fin, Medellín en años pasados era un pueblo grande dominado por los curas. Entre otras cosas no creo que los masones sean ateos.

Así las cosas los seguidores de este movimiento tuvieron que mantenerlo en secreto, a riesgo de ser marginados por la sociedad.

“Luis Lalinde Botero, el marido de Merceditas Ríos, masón y publicista, renunció a ser venerable maestro de su Logia, según compañeros suyos deducen, por temor a lo que pensarían en Fabricato o en Coltejer de su incompatible vida privada con sus negocios publicitarios. Así ven mal unas empresas el que algún empleado suyo sea un masón activo; restricción ausente en las cooperativas y en unos pocos colegios privados que recibían hijos de masones, como el Teodoro Hertzl o el Isolda Echavarría entre pocos”.* (El palacio egipcio, un historia sin contar, María Juliana Correa)


CONSTRUCCIÓN

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Fernando Estrada Estrada, primer optómetra que tuvo la ciudad de Medellín, tenía una gran afición por la cultura egipcia la cual alimentó con los dos viajes que realizó a Egipto.

En 1928 le compró un lote de 962 varas en el barrio Prado al Sr. Carlos E. Rodriguez, en el que al año siguiente comenzó a construir un gran palacio egipcio. En esta labor se asesoró del ingeniero Horacio Franco, el arquitecto Nel Rodríguez y el maestro Bernardo Vieco, escultor, quien le colaboró en la elaboración de las formaletas y plaquetas para los símbolos y jeroglíficos que adornan la construcción. También le ayudó el escultor Ramón Elías Betancur. Se ubica en la carrera Sucre con calle Cuba, en el barrio Prado. Una rara edificación para la Medellín de aquel 1929.

En la entrada se destaca el friso soportado por una hilera de columnas a modo de ruina egipcia. Su torre es muy similar a las columnas del orden papiriforme cerrado del patio de ceremonias de Amenofis III en el templo de Luxor. La torre tiene la misma forma de las columnas; más ancha y pesada en la base y más angosta y liviana en la parte superior y sus costados son estriados como los fustes papiriformes. 

La casa tiene una admirable decoración con elementos y figuras que recuerdan jeroglíficos y la cultura egipcia en general. En esta decoración participaron los artistas plásticos Bernardo Vieco y Ramón Elias Betancur quienes realizaron las formaletas y moldes para jeroglíficos y esculturas.

Su diseño original incluía esculturas típicas de la mitología y cosmogonía egipcia y un sarcófago, pero fue saqueada cuando estuvo abandonada durante varios años.

Su torre incluye en su remate un observatorio astronómico y un mirador que domina la vista sobre el valle.   

Por dentro  es admirable el patio central rodeado por masivas columnas egipcias sucesivas que le dan un carácter especial.

Tampoco fue extraño que haya escogido este estilo de construcción, don Fernando era un apasionado de la antigua cultura egipcia y de sus misterios. Diseñó con el arquitecto Nel Rodríguez hasta el último rincón de la que sería su vivienda, inspirada en palacios de Egipto.

La construcción quedó lista en el año 1930, cuando comenzó a ser habitada por la familia Estrada. Desde entonces y sin falta, abrió su casa todos los miércoles a sus amigos para tener amenas tertulias

INENI 
EL VERDADERO NOMBRE DEL PALACIO

El doctor Fernando le puso como  nombre Ineni, que significa princesa hereditaria de noble familia. Él personalmente coló el granito rosado traído de las arenas del desierto con el que fue construida la edificación. 

Vale aclarar que esto de haber traído arena desde Egipto parece ser una leyenda urbana, así lo dijo el antropólogo Víctor Ortiz en un programa de televisión.

Sus columnas representan papiros sin abrir, la casa está tapizada con pictogramas y jeroglíficos que según su nieto, Sergio Restrepo Estrada, tienen significado.    

Él dice que su abuelo sabía qué decía en cada pared y en cada columna. Una frase que recuerda es: “En honor a los faraones de Egipto que con sus obras crearon dioses”.

Tiene seis cuartos con pinturas murales. Las puertas llegan hasta el techo y son de estilo egipcio. En el cuarto que originalmente estaba el comedor hoy vimos una barra de bar, pues hasta no hace mucho funcionó un restaurante bar.

Según Sergio Restrepo, la casa era un verdadero palacio, del cual, tristemente, ya no queda nada; la belleza que ostentaba en otras épocas no se ve reflejada en lo que queda de él.

Nefertiti
Cuentan dos de sus hijas que al regreso de uno de sus viajes a Europa, el doctor Fernando trajo una réplica del busto de la reina egipcia Nefertiti, la cual iba muy bien con su palacio y se convirtió en una de sus posesiones más preciadas.

Tras la muerte de los esposos Estrada, la Nefertiti fue asignada a una de sus hijas. La afortunada mantuvo la escultura un tiempo en el museo Zea, actual museo de Antioquia, lugar del cual la retiró para guardarla personalmente. 

La familia Estrada vivió allí durante más de 40 años. Tras la muerte de Fernando Estrada, el 1 de septiembre de 1959, a sus 73 años, y posteriormente la de su esposa Soledad en 1973, la casa fue vendida.

El lugar fue utilizado para diversos negocios, entre ellos un restaurante, cuyos dueños incluyeron en la decoración pinturas en las paredes y una discoteca. Al no prosperar ningún establecimiento comercial, el palacio está abandonado; en su deterioro actual eso se ve claramente evidenciado.

FERNANDO ESTRADA E.

Fernando Estrada
El doctor Fernando Estada Estrada, nacido en Aguadas (Caldas) el 28 de julio de 1886, fue el primer optómetra de la ciudad de Medellín y fundador de la óptica Santa Lucía.

Además de su profesión, en la cual se formó en Alemania y Nueva York, estudió historia egipcia en Egipto y astronomía en la Sorbona, de París.

Perteneció a la Sociedad Astronómica de Francia y fue discípulo de Camille Flammarion. Cuando volvió a Colombia se casó con su prima Soledad Estrada con quien tuvo 14 hijos: Augusto, Norma, Jaime, Vienna, Selene, Helia, Ómar, Dianna, Elsa, Hugo, Mignon, Gemma, Otto y Magda.

UN DESEO CUMPLIDO

El 18 de julio de 2015 me llegó la hora de conocer el interior del palacio egipcio, o mejor de Ineni.  En su interior hay columnas seriadas con capiteles en flor de loto, inscripciones y grabados que rememoran la majestuosidad de esa cultura antigua.

En la cúspide de la torre más alta hay un observatorio astronómico con un telescopio gigante que fue saqueado después que la casa fue abandonada. En su interior tiene un patio grande y seis cuartos pequeños adornados con murales y grabados.

Subir al observatorio es cosa de valientes, las escalas de madera tienen partes tan deterioradas que amenazan derrumbarse, igual algunas de sus barandas están sueltas. Por esto hay que caminar con mucha prudencia y bajo propio riego. La parte final del acceso es una escalera metálica casi vertical que limita con el vacío.

EL OBSERVATORIO


Al llegar al interior de la cúpula del observatorio nos encontramos en un estrecho habitáculo redondo en el que aún está su viejo telescopio Stockman, tristemente saqueado, es decir. Solo está su tubo. Fernando Estrada fue el primero en traer un telescopio de observación a Medellín. Este empresario, junto a otros amigos, trajo libros de Europa, y en su palacio funcionó el primer grupo de "gomosos" de la astronomía. 

En el palacio egipcio nació la Sociedad Julio Garavito, que con apoyo de la Alcaldía logró la construcción, hace 30 años, del Planetario.

Mi amigo Juan Monsalve, el intrépido escalador, logró sacar algunas fotos del sitio.

Los Estradas, reputados optómetras, siempre cultivaron la astronomía, querían ver más y mejor, no en vano es que aún siguen en el campo de la óptica.

SORPRESA
Lo que tomé como un osario resultó ser una palomera.

Hay allí una inmensa terraza en la que se destacan el acceso al observatorio y una pequeña construcción que por su arquitectura confundí inicialmente con un templo masónico. Al ingresar notamos que en su techo hay una pequeña entrada a la que no llegamos por no tener una escalera, pero desde el observatorio evidenciamos que allí hay una galería abandonada que pensamos que era un viejo osario, pero que ahora sabemos que no era tal cosa. 

Esto nos los aclaró Nicolás Restrepo, hijo de Sergio Restrepo Estrada, ni más ni menos que nieto de don Fernando Estrada, gestor de esta bella construcción.

Este es su mensaje aclaratorio que agradezco sinceramente:

"Yo soy Nicolas Restrepo. Hijo de Sergio Restrepo Estrada. Yo soy bisnieto de Fernando Estrada. Lo que dice que fue un templo masón y unas tumbas de masones, en realidad fue un palomar. Lo que parecen arriba unas bóvedas, fueron los nidos los palomos. Él tenía palomos romanos"

Los masones de la vieja Medellín.

Ya sabiendo que no había allí, ni templo ni osario para masones, creo que es interesante conservar esta parte de la historia sobre el rechazo que sufrieron los masones en esa época en la que no se permitía enterrar a los suicidas y masones en campo santo. 

Acceso a lo que fue palomera y no osario
Foto: Juan Monsalve

Vista desde el observatorio. Foto: Juan Monsalve
Hoy en cualquier cementerio entierran a los masones, pero antes como a los suicidas, los dejaban en los extramuros del Panteón, razón por la cual un antioqueño, Braulio Botero, llegado de La Unión, Antioquia a Calarcá, Quindío, masón, resolvió hace 60 años construir en Circasia un cementerio para librepensadores que sufrió vandalismos e intolerancias correspondientes a distintas épocas, hasta reinaugurarlo en el 82 para acoger en el último escondite a mucho perseguido, con el símbolo de cada una de sus convicciones. Cerca, en Montenegro, hay otro donde aceptan enterrar al muerto de pie si es su voluntad. 

En Medellín parece que el sitio para estos casos era donde ahora está el Cementerio Universal, eso lo trataré de corroborar.


UNA BUENA NOTICIA

El palacio egipcio es un bien inmueble declarado de interés cultural por el municipio de Medellín, mediante la Resolución 123 de 1991, es por ello que esta edificación, no se puede demoler”.

Don Jaime
Ahora el sitio es habitado por don Jaime, un hombre tolimense que lleva mucho tiempo viviendo en Medellín. Él atendió nuestra visita y nos contó algunas cosas para reforzar esta historia. Paso mis días entre faraones, “Les digo a mis amigos que vivo en el Palacio Egipcio y no me creen, me dicen que estoy loco”, afirma. El palacio está en venta por una millonaria suma, es una rareza egipcia en pleno centro de Medellín. Esperamos que el municipio u otra entidad lo adquieran y pueda restaurarlo.

GALERÍA

Esta es una presentación GIF donde podemos ver a la familia Estrada cuando habitaba el palacio. Las fotos cambian cada 10 segundos. 

Fotos del álbum de la familia Estrada

Estas son algunas fotos que tomé el 18 de julio de 2015
Dar click para agrandar las fotos




















En la entrada del palacio

Efecto arquitectónico - Diámetro de columnas
Abajo más grande que arriba dan ilusión de altura

Acceso deteriorado


Vértigo. Foto Juan Monsalve
Las siguientes son fotos de Carolina Monsalve, también tomadas el 18 de julio de 2015
Pueden ser compartidas citando la fuente de origen.



Murales y puerta




El comedor pasó a ser un bar



De aquí fluía una fuente de agua

Lamentable estado de escaleras al observatorio



Aquí debió estar el antiguo templo



Un encuentro inesperado



Contraluz en el patio 

La palma sobrevive el tiempo

RECUERDOS DE FAMILIA
La familia Estrada cuando vivía en su palacio


Foto familar de los Estrada

Don Fernando en las pirámides


Así lucía la casa

Como llegar: Palacio Carrera 47 No. 59-54 - Prado centro.- Medellín. 

miércoles, 15 de julio de 2015

LOS LIBROS DE JUAN

LA MAGIA DE LOS LIBROS LEÍDOS
Llegué en la mañana a la librería de Juan Hincapié. Era una entrevista que ya había planeado hacía mucho tiempo. La magia de los libros usados es algo que llama a los amantes de la lectura y quería saber como funcionaba buscando las respuestas de alguien que conociera bien el oficio.



Juan es un hombre amable y culto, me invitó a un buen café mientras preparaba la grabadora y la cámara. El sitio es muy acogedor, hay varias poltronas muy cómodas en el centro del salón y lógicamente en los estantes libros, muchos libros.

Antes de empezar, tomé varias fotos para acompañar la publicación. Prendo la grabadora y y comenzamos.

A que edad descubrió los libros. 

La lectura me llegó de forma natural, en mi casa había una biblioteca, pero no el estante tradicional, era un salón de libros con muchas obras. Crecí en un ambiente muy apropiado para acercarme a la lectura. No olvido la fascinación que me provocó leer el libro Miguel Strogoff de Julio Verne. 

¿Cuál fue su primer libro? 

Exactamente no lo recuerdo pues estaba muy pequeño. Mi mamá tenía una colección de los cuentos de Callejas, y cuando nos enfermábamos nos daba esos libros para que nos entretuviéramos, eran lecturas muy básicas con muchas imágenes. Pero sin duda el primer libro que me cautivó fue Miguel Strogoff, el correo del Zar. 

A partir de ese momento sentí que los libros iban a ser parte de mi vida, aunque tal vez ese no fue el primero, podemos tomarlo como tal. 

Cinco libros que todos deberíamos leer. 

Eso es muy complicado, todo depende de las emociones, los perfiles, la época y la edad de las personas. Entonces yo no puedo recomendar los libros que deben leer personas que están en los sesenta años o los más jóvenes. 

Además los libros tienen una dinámica, Más bien diría que deben enfocarse en lecturas que lo enamoren y atrapen, independientemente de la calidad del libro. Es con el ejercicio de la lectura que se van encausando los gustos por tal o cual género literario. Es como recomendarle a alguien que deporte debe practicar, el asunto es que cada cual vaya encontrando sus gustos. Solo podría responder por los libros que me emocionan. Y de nuevo menciono Miguel Strogoff. Crimen y Castigo es otro libro que me impactó profundamente y me llevó a admirar a los autores rusos, ese inmenso país que tiene ocho husos horarios. La historia de Colombia me apasiona y en general la literatura colombiana es fundamental. 

Yo no aconsejo que libro deben leer, solo doy mis opiniones. 

¿Como nació la librería? 

Mi afición a los libros me llevó al punto de que en mi casa ya no cabían. Entonces mi esposa me dio la solución, me dijo que conociendo mi deseo de tener una librería había llegado el momento de lograrlo, material era lo que había. Así fue que puse mi primer local, que más que librería fue una extensión de mi biblioteca, esto fue en el año 2008. Ya llevo siete años en el oficio y ando feliz y contento sabiendo que puedo satisfacer a muchos lectores con los libros leídos. 

Demanda de libros en otros idiomas

 Tenemos aquí, obviamente, libros en español, también en inglés, francés, muy pocos en italiano, algunos en alemán, griego, hebreo… Latín. Hay mucho interés de la gente joven en buscar libros en francés, más que en inglés. Los libros que buscan en inglés se centran en temas técnicos, pero en francés encuentran más el pensamiento y la literatura. Ya nos es raro ver mucha gente joven bilingüe y trilingüe. También solicitan libros en italiano y portugués, de los cuales no tengo muchos dado que la oferta supera a la demanda.

El libro más raro de la librería

Caricarturas originales de Rendón
Tenemos dos categorías: Una es el patrimonio de la librería, porque la librería se cataloga como de libros raros, descatalogados y antiguos. Ese es parte del patrimonio que no se vende, solo se exhibe en las vitrinas, no por alardear sino para que la gente entienda que el valor de un libro no es solo su precio o su belleza, es algo más de fondo, por ejemplo exhibo libros antiguos de los años 1500, 1600, 1700. Algunos están en venta, otros no. 

Los libros más valiosos que pueden ver aquí, y no lo digo por su valor monetario, son Las guerras gálicas de Cayo Julio César (Edición del año 1500). Tenemos un Ambrosio Calepino editado por Paulo Manucio, el hijo de Aldo Manucio (Edición año 1600) es una cosa excepcional. 

Tenemos una primera edición de Charles Darwin, una cosa maravillosa, también están primeras ediciones de García Márquez, algunas con dedicatoria suya. Tenemos “El Cristo paciente”, primer libro publicado en Colombia por el español Antonio Espinosa de los Monteros en 1787. 

Poseemos una buena colección de joyas bibliográficas, no hablo de precios pues no están a la venta. 

Dedicatorias en los libros

Si, me llegan libros así, por ejemplo de García Márquez con dedicatoria; de Jorge Isaacs, de José Eustasio Rivera. Llegan muchos con dedicatorias, tanto del autor como de personajes reconocidos. A veces es más importante la dedicatoria de la persona que regala el libro que el libro en sí. 

¿Como llegan los libros? 


Vivo en una búsqueda permanente entre los clientes, amigos, conocidos y en internet. Le pido a la gente que no bote los libros y que les dé la oportunidad de ser leídos por otros. Los vecinos del barrio han sido muy generosos y me venden o me dejan libros. A través de mis amigos se propaga voz a voz mi interés de comprar libros leídos. Yo los elijo de una manera "muy parcializada", mis gustos priman en la elección: Materias sociales, literatura, historia sociología, antropología. 

Cuando me traen libros que no pasan mi filtro los enviamos a un resguardo indígena que estamos apoyando, el antiguo resguardo de Cristianía en la entrada del municipio de Jardín. También enviamos libros a la cárcel de Pedregal en San Cristóbal. 

¿Futuro de la venta de los libros leídos? 

Hago hincapié en las palabras de Luis Alberto Arango, de la librería Palinuro, él se ideó la frase: "No libros de segunda, sino libros leídos”. Objetivamente eso tiene mucho sentido, es que libro de segunda es cualquier tipo de libro. El libro leído es que traemos a los estantes con un concepto, con una depuración, unos filtros y una curaduría muy especial. Sobre las ventas, es un mercado muy estable, que ni asciende ni desciende. Es un mercado que en el futuro tendrá más éxito que el del libro nuevo, cuando hablo de libros leídos, me refiero a los descatalogados, que no se volvieron a editar ni se consiguen por la internet y que siempre tendrán clientes muy específicos: Historiadores, literatos, investigadores, grandes lectores. 

Libros leídos en Medellín 

Como libros leídos yo diría que solo quedamos: Palinuro, Libros de Juan y otra librería que desafortunadamente solo opera en forma virtual, Hay libros. No podemos dejar de mencionar a los libreros del Pasaje La Bastilla, que aunque tienen otra apreciación, hacen una buena función. 

¿Alguna vez ha escrito un libro? 

No, me apasiona mucho más la investigación histórica, pero no he publicado todavía, será que en el fondo pienso como un amigo que me dijo que le aterraba publicar un libro para luego verlo tirado por las calles a mil pesos. 

Respuesta de visitantes en las fiestas del libro 

Te pongo este ejemplo, Medellín es una ciudad de 2.800.000 habitantes, Bogotá está llegando a los 9.000.000. Bogotá tiene feria del libro y Medellín fiesta del libro. A la feria del libro de Bogotá, pagando, asisten un promedio de 550.000 visitantes. la consideran un éxito y dura 15 días. 

La fiesta del libro de Medellín dura diez días y asisten 350.000 visitantes. Analizando la proporción tiene una acogida inmensa. 

 ¿Que obra considera la non plus ultra? 

Pues reconociendo que es la más grande ni la más importante sigue siendo Miguel Strogoff, el correo del Zar. 

Autores colombianos más solicitados. 

Gabriel García Márquez, Fernando Vallejo, Fernando González, Andrés Caicedo. Es una fijación constante, y es una lástima porque hay una gran cantidad de escritores colombianos de gran calidad, olvidados, no leídos. Y son grandes, pero grandes, como José Eustasio Rivera, Todo el mundo habla de María y nunca la han leído, 

El libro más llamativo de su librería por su edición 

Ambrosio Calepino
Sin lugar a dudas El Calepino. Los calepinos eran los diccionarios en latín y otros idiomas, estoy hablando de los años 1600 y 1700, y se volvió un nombre genérico. Algunos me dicen que tienen un Calepino, pero en realidad solo tienen un diccionario genérico. Un Ambrosio Calepino en cambio si es un auténtico Calepino, porque Ambrosio Calepino fue el señor que hizo esos diccionarios. No podemos confundirnos, es como cuando muchos dicen tener un Jepp, pero realmente lo que tienen es un campero de otra marca. Tengo en exhibición un Ambrosio Calepino editado por Paolo Malucio, uno de los tres más grandes impresores de la historia, en el año 1600. 

¿El libro electrónico desplazará al de papel? 

No creo, de seguro al libro electrónico lo reemplazará otra tecnología más avanzada, de la misma manera que fue reemplazado el cartucho por el casete, luego del casete llegaron el CD, el DVD y el Blu-Ray. El libro, como lo conocemos, arranca en el año 1452 con La Biblia de cuarenta y dos líneas de Gutenberg. Y desde entonces ha sobrevivido solo con pequeños cambios en su formato. Humberto Eco decía: 

El libro es como la cuchara, perfecto. Usted puede cambiar la forma de la cuchara pero básicamente será lo mismo"

El libro es una estructura perfecta y nos acompañará por muchísimo tiempo. 

¿Libros infantiles? 

No, es lamentablemente un hueco en la librería, pero igual cuando vienen se sorprenden al ver obras tan antiguas en las vitrinas. 

¿Libros del Medellín antiguo? 

Sí, pero son libros que se agotan rápidamente. Nos visitan miembros de grupos de fotos antiguas de Medellín en Facebook. Por ejemplo mi amigo Roberto Pérez de Fotos antiguas de Medellín viene con frecuencia y siempre se interesa en este tema. 

¿Colabora el estado con esta labor? 

No, solo cuando se hacen los Días del libro en Carlos E. Restrepo y la Fiesta del libro, organizados por la secretaría de cultura de Medellín hacen una financiación y un subsidio para los participantes. 

En Carlos E. Restrepo, no tiene costo la participación, pero en la fiesta del libro el valor del sitio asignado si es costoso y corre por nuestra cuenta, la secretaría igual asume lo de la promoción e infraestructura. 


Como llegar a la librería 

Es muy fácil. Pueden buscarnos en Facebook: Juan Hincapié – Librería Los Libros de Juan. Es una realidad, actualmente es muy importante moverse por las redes sociales, de lo contrario se olvidan de uno. Estamos en la calle 34 81-41 de Medellín - Teléfono:412 5701 

"Leer es viajar por el mundo entero, por la mente de los escritores, por la geografía, la historia. La imaginación vuela"

No olviden darle oportunidad a los libros, archivos, mapas usados. Que no salgan al reciclaje y más bien sean alegría para muchos buscadores de libros leídos.

Nos despedimos de Juan agradeciendole esta oportunidad de conocer la intimidad de su librería.

Actualización:
Nota de noticias Telemedellín:
31 de Julio de 2018.

lunes, 13 de julio de 2015

MI MÁQUINA DE ESCRIBIR

Para la nueva generación acostumbrada a los teclados y a las impresoras, para esos que digitan velozmente sus mensajes en las redes sociales y en WhatsApp, la máquina de escribir puede ser una herramienta exótica o hasta desconocida.

Relativamente hasta no hace mucho, este artefacto era el aliado de escritores y oficinistas. Herramienta de tinterillos, esos que se apostaban en las inmediaciones de las oficinas públicas para asesorar los trámites de sus ocasionales clientes, aún se ven algunos cerca de La Alpujarra.

Don Hernán y su máquina de escribir, 40 años en la carrera carabobo
Máquinas obsoletas arrumadas en los cuartos de rebujo de los abuelos o como decoración en vitrinas y anticuarias. La máquina de escribir fue compañera de grandes escritores y periodistas de todo el mundo. De ellas salieron obras como, Cien años de soledad.

Cuantas cartas de amor salieron de ellas, cuantos poemas. Cartas familiares en los tiempos del correo aéreo, antes del advenimiento de los correos y mensajes electrónicos. Máquinas de muchas marcas, tamaños y épocas. Las hubo enormes y pesadas, livianas y portátiles. No había que conectarlas a la corriente eléctrica, ni mucho menos a la red. Eran autónomas e independientes y solo respondían al llamado de los dedos de su usuario.

En casa siempre hubo una que con el correr de los años ya debe ser una valiosa pieza de museo. Es una Remington de los años cincuentas de la que salieron muchas cartas y trabajos escolares. Hoy la desempolvé para sacarle una foto y hacerle un reconocimiento público por sus años de servicio.

Mi máquina de escribir.
Mi vieja máquina de escribir, aún escribe.

Algunos escritores no resistieron escribir poemas a sus máquinas de escribir.

UNDERWOOD GIRLS

Quietas, dormidas están,
las treinta redondas blancas.
 Entre todas
 sostienen el mundo.
 Míralas aquí en su sueño,
 como nubes,
 redondas, blancas y dentro
 destinos de trueno y rayo,
 destinos de lluvia lenta,
 de nieve, de viento, signos.

Despiértalas,
 con contactos saltarines
 de dedos rápidos, leves,
 como a músicas antiguas.
 Ellas suenan otra música:
 fantasías de metal
 valses duros, al dictado.

Que se alcen desde siglos
 todas iguales, distintas
 como las olas del mar
 y una gran alma secreta.

Que se crean que es la carta,
 la fórmula como siempre.
 Tú alócate
 bien los dedos, y las
 raptas y las lanzas,
 a las treinta, eternas ninfas
 contra el gran mundo vacío,

blanco en blanco.
 Por fin a la hazaña pura,
 sin palabras sin sentido,
 ese, zeta, jota, i…

Pedro Salinas.


(Pedro Salinas - Madrid, 27 de noviembre de 1891 – Boston, 4 de diciembre de 1951)
Juan Hincapié, librero de libros leídos (Los libros de Juan), publica en Facebook una interesante serie de autores con sus máquinas de escribir. Esto me motivó a hacer este video que recrea este bonito tema..


LOS ESCRITORES Y SUS MÁQUINAS DE ESCRIBIR from dario zapata on Vimeo.

No podía faltar la sinfonía de la máquina de escribir.
Leroy Anderson 1950.


miércoles, 8 de julio de 2015

DIARIO DE UN HIPOCONDRÍACO.

No sé si alguna vez les ha pasado, pero yo si he tenido épocas que rayan con la hipocondriasis.


Desde pequeño tuve acceso al vademécum y a otros libros de medicina que describían una buena cantidad de enfermedades con sus respectivas y detalladas descripciónes de causas, síntomas y remedios.

Aún conservo algunos, como la voluminosa “Enciclopedia de la salud”, de Félix Reinhard, publicada por la editorial Gustavo Gili de Barcelona en el año de MCMLV (1955). Igual guardo con gran cuidado un hermoso  catálogo de transparencias anatómicas del cerebro editado por Laboratorios Abbott.

Estos libros están llenos de láminas y fotos, algunas algo miedosas, que nos muestran desde un simple sarampión hasta una impresionante yaga supurante. Son estas obras excelentes formadoras de los hipocondríacos del mundo. Olvidaba mencionar que también fui fanático de esos folletines que venden en la calle y en el transporte público, como: Manual casero de remedios del sistema digestivo, cómo desinflamar el cólon? y otros por el estilo. También hay muchos libritos sobre como curarse con yerbas, y de estos últimos sí que saben muchos.

Al más leve síntoma acudía a estos libros para tratar de descubrir que enfermedad era la que posiblemente me acechaba. Ante una simple tos de gripe siempre pensaba en lo peor: Cáncer de pulmón, o en el mejor de los casos, una pulmonía crónica. Una migraña siempre era un tumor cerebral, y un lumbago no rebajaba de cálculo renal. Un hormigueo en el brazo será un preinfarto y un dolor de estómago una peritonitis.

Mi caso fue pasajero y afortunadamente no llegó a estos extremos, pero sí me llevó a comprender la angustia que deben soportar estos desafortunados seres, que no son pocos.

Los reconocerán por su manía de hablar frecuentemente sobre su imaginaria historia clínica y por su desconcertante conocimiento sobre productos farmacéuticos, posología y contraindicaciones.
Son consejeros incondicionales recomendando a sus amigos tal o cual remedio para los forúnculos, verrugas, callos, cólicos o insomnio.

Igualmente serán expertos en elaborar derechos de petición para lograr que su prestadora de salud les haga costosos exámenes, que indefectiblemente corroboraran el diagnóstico previo de su médico, que nada malo les había encontrado. Entonces dudarán de la exactitud de los resultados y de las estadísticas, contemplando la posibilidad de solicitar la eutanasia en caso que llegado el momento sea necesaria.

Su botiquín estará repleto de cápsulas, pastillas, parches León, jeringuillas y ampolletas, algunas ya caducas. A veces dan la impresión de disfrutar de su desdicha y hasta publican en las redes sociales sus exóticos padecimientos.

Debe ser un tormento la vida de un hipocondríaco, pues siempre estarán convencidos de que todos sus achaques se deben a graves enfermedades. Los médicos sí que deben tener historias épicas acerca de este tema.

Ahora con la facilidad de los motores de búsqueda la fascinación del hipocondríaco debe ser inmarcesible. Solo con escribir “Sarpullido” sabrá que igual se llama dermatitis, y que puede ser leve o crónica. Por supuesto la del consultor de los datos será crónica. Igual es sorprendente la cantidad de variantes que pueden hallar sobre este humilde padecimiento: Exfoliativa, de contacto, erisipeloide, pitiriasia, foliculitis y miliaria. Pero pese a que la estadística es abrumadoramente favorable para esta condición, para nuestro personaje el asunto no rebajará  de ser un cáncer de piel.


Y regreso a lo que comenté al comienzo, la mayoría de nosotros pasamos en determinados momentos por alguna situación similar. El que esté libre de culpa que tire la primera piedra.


domingo, 5 de julio de 2015

CANCIÓN DE LA VIDA PROFUNDA

Porfirio Barba Jacob.
Poeta colombiano

(Santa Rosa de Osos, 29 de julio de 1883 - Ciudad de México, 14 de enero de 1942)


Manuscrito del autor

"El hombre es cosa vana, variable y ondeante....".

                                                            (Montaigne)
Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.

Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.

Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día...
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables

¡un día en que ya nadie nos puede retener!

Miguel Ángel Osorio Benítez


Observación: El poeta JUAN BAUTISTA JARAMILLO MEZA, biógrafo del poeta, quien visitó su residencia en Manizales, tomó nota de otras dos estrofas, insertadas como tercera y penúltima en el poema:


Hay días en que somos tan tímidos, tan tímidos,

como la flor oculta que oculta su candor.

Ante el valor de un Hércules el alma se conmueve

quizá hasta el trance mismo de convertirse en flor...


Hay días en que somos tan débiles, tan débiles,

cual infantil goleta sujeta al temporal.

Tras el castigo bíblico de terrenales luchas

el corazón invoca su predio celestial...

Fuente de la observación:


Caricatura de Rendón
Jorge Correa Tamayo - Poeta y declamador