jueves, 15 de mayo de 2014

LA EDUCACIÓN PROHIBIDA

Hoy 15 de mayo celebramos el día del maestro, es por eso que nuestra programación incluirá documentales sobre el tema de la educación. Y no podía faltar esta magnífica película que cuestionará la metodología académica que se imparte en casi todas las escuelas, colegios y universidades.
Link del canal Horizontes TV o verlo en la pantalla del canal abajo de esta página, hoy 8 P.M. (Hora de Colombia)


Realización

La realización de la película no siguió los esquemas o formulas tradicionales. Optamos por experimentar con diversas técnicas, géneros y estéticas. “La Educación Prohibida” es un documental que incluye una historia de ficción y escenas animadas. Disponibilizamos el guion de la parte documental y de la ficción y alentamos su adaptación y re-interpretación.

Por otro lado, los costos de realización de la película fueron cubiertos en su totalidad con un sistema de financiación colectiva. Un total de 704 coproductores hicieron su aporte y logramos cubrir el 108% del presupuesto total.

Para la realización técnica de la película y en las plataformas web empleamos gran cantidad de herramientas de Software Libre.

¿Qué es?

La Educación Prohibida es una película documental que se propone cuestionar las lógicas de la escolarización moderna y la forma de entender la educación, visibilizando experiencias educativas diferentes, no convencionales que plantean la necesidad de un nuevo paradigma educativo.

La Educación Prohibida es un proyecto realizado por jóvenes que partieron desde la visión del quienes aprenden y se embarcaron en una investigación que cubre 8 países realizando entrevistas a más de 90 educadores de propuestas educativas alternativas. La película fue financiada colectivamente gracias a cientos de coproductores y tiene licencias libres que permiten y alientan su copia y reproducción.

La Educación Prohibida se propone alimentar y disparar un debate reflexión social acerca de las bases que sostienen la escuela, promoviendo el desarrollo de una educación integral centrada en el amor, el respeto, la libertad y el aprendizaje.

Sinopsis

La escuela ha cumplido ya más de 200 años de existencia y es aun considerada la principal forma de acceso a la educación. Hoy en día, la escuela y la educación son conceptos ampliamente discutidos en foros académicos, políticas públicas, instituciones educativas, medios de comunicación y espacios de la sociedad civil.Desde su origen, la institución escolar ha estado caracterizada por estructuras y prácticas que hoy se consideran mayormente obsoletas y anacrónicas. Decimos que no acompañan las necesidades del Siglo XXI. Su principal falencia se encuentra en un diseño que no considera la naturaleza del aprendizaje, la libertad de elección o la importancia que tienen el amor y los vínculos humanos en el desarrollo individual y colectivo.

A partir de estas reflexiones críticas han surgido, a lo largo de los años, propuestas y prácticas que pensaron y piensan la educación de una forma diferente. “La Educación Prohibida” es una película documental que propone recuperar muchas de ellas, explorar sus ideas y visibilizar aquellas experiencias que se han atrevido a cambiar las estructuras del modelo educativo de la escuela tradicional.

Más de 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales, autores, madres y padres; un recorrido por 8 países de Iberoamérica pasando por 45 experiencias educativas no convencionales; más de 25.000 seguidores en las redes sociales antes de su estreno y un total de 704 coproductores que participaron en su financiación colectiva, convirtieron a “La Educación Prohibida” en un fenómeno único. Un proyecto totalmente independiente de una magnitud inédita, que da cuenta de la necesidad latente del crecimiento y surgimiento de nuevas formas de educación.
Fuente: La educación prohibida.com


miércoles, 14 de mayo de 2014

LA VIDA ES UNA SEMANA

“¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo se. Pero si tuviese que explicárselo a alguien no sabría como hacerlo.”
-San Agustín (354-430)

El tiempo transcurre tan rápido para nosotros los mortales y tan lento para el cosmos. No puedo definirlo, y creo que los más avanzados genios tampoco. Estos únicamente suponen y garabatean en sus tableros teorías y complicadas operaciones matemáticas.

 Solo sabemos que de alguna manera el tiempo actúa en sincronía con nuestras células, que en un momento comienzan a marchitarse. Un día somos un niño que se duerme y que al despertar ya está al final del camino, la vida es una semana. 

Primera entrega.
Como apenas estoy escribiendo estos retazos de la vida los iré agregando por partes, comienzo con el domingo, ese día rojo de mis recuerdos.

Día domingo.


Me despertaron los repiques de las campanas de la iglesia que invitaban a la misa de seis, sus repiques metálicos mezclados con la neblina de la mañana me sacaron a ese rojo domingo de mayo. Y era rojo porque cuando estaba niño para mí los días tenían sus propios colores.

Desde la cocina me llegaban los sonidos familiares de la casa, las voces de mi madre y las muchachas del servicio, el traqueteo de la máquina en la que molían el maíz cocinado para hacer las arepas. También oía el crepitar de los carbones del fogón de leña, el tintineo de las cucharas y el sonido del chorro del lavaplatos que se mezclaba con el ruido que producen las tasas y platos cuando los lavan.

Me acomodé de costado en mi cama y vi a través de la puerta entreabierta de mi cuarto como los rayos del sol ya se habían instalado en el patio obligándome a entrecerrar los ojos. Era un patio grande y tenía suficiente espacio para recibir la visita diaria del sol, además allí estaban las matas que tanto amaba mi madre, las begonias, anturios, orquídeas, bifloras, helechos, balazos, azucenas, margaritas, y aferrada a un muro, la batatilla (La flor sencilla, la modesta flor).

Desde la cocina me llegó un olor de huevos revueltos con hogao, ese olor característico del sofrito de cebollas y tomate, no faltó el aroma del chocolate que soltaba sus excelsos vapores entrelazados con el rítmico ruido del  molinillo que giraba en la chocolatera. Recordé que era el día en el que nos llevaban a visitar a los abuelos y sin pensarlo  dos veces me levanté y corrí hacia la cocina por el corredor entablado que llevaba a la cocina para recordárselo a mis padres.

Ese domingo me dieron permiso para bañarme en la poceta, que era una pequeña alberca cuadrada hecha con muros de ladrillo revocado, que si no ancha para mí era lo suficientemente profunda para tragarme hasta la altura del mentón. Era difícil que me permitieran hacer eso, tal vez por ese motivo lo recuerdo tan claramente.

Como era día festivo nos pusieron los mejores trajes para llevarnos a la misa de once. Yo era el más pequeño de los diez hermanos y aún me vestían con pantalón corto. Salíamos en fila india rumbo al templo siguiendo a nuestros padres, debíamos vernos algo así como los patitos  tras su madre.

La plaza era un hervidero de gente y estaba llena de toldillos de madera con techos de lona blanca, era un mercado persa en el que se conseguía de todo, ropa traída de Medellín, perfume de pachú, pañoletas de seda, cobijas, ruanas, sombreros… pero yo no tenía ojos más que para los toldos que vendían golosinas y cuando pasábamos frente a ellos miraba a mis padres con ojos de ternero huérfano y así siempre obtenía un buen algodón de azúcar o un delicioso gaucho de los que hacía Jorge Larita, un argentino que había llegado al pueblo con un circo y que por culpa de un flechazo de Cupido terminó quedándose. El pregón de Larita para vender sus gauchos era: "Con cinco prueba, con diez se ceba y con quince a su casa lleva"

La misa fue larga y aburrida, tan jarta como podía ser para un niño de cuatro años que tenía que aguantarse más de una hora viendo la espalda del cura celebrante, que para empeorar hablaba en latín. Pero la verdad es que había una parte de la misa que me encantaba, era cuando salíamos de ella rumbo a la casa de los abuelos.

Segunda parte del domingo
Visita a los abuelos.

De regreso en casa nos cambiaron de ropa y nos pusieron otra más apropiada para ir a la casa de los abuelos, es que ellos vivían en las afueras del pueblo en una finca cafetera  situada en la vereda de la Amoladora. Nos fuimos caminando y saliendo de la población por el parque de los libertadores llegamos a la zona campestre por la que recorrimos un camino de tierra enmarcado por una frondosa vegetación que inundaba el aire con aromas de helecho y salvia. Entonces se podía escuchar el canto del sinsonte y el sonido de los arroyos que de cuando en cuando atravesaban el mismo camino sacándole ese delicioso olor a tierra mojada.

Entramos a la vereda de Buenos Aires y la primera casa que encontrábamos era la de mi tío Enrique, estaba a la orilla del camino, sus muros eran blancos con zócalos altos pintados de azul al igual que sus puertas. Allí olía a panela, pues mi tío tenía un trapiche grande atrás de su casa, recuerdo las inmensas pailas llenas de miel de caña hirviendo y exhalando ese magnífico aroma de panela. Y no puedo dejar de recordar los bloques de “blanquiao”, una golosina blanca de panela que allí hacían.

Luego de saludar seguimos rumbo a la Amoladora no sin antes pasar por la casa donde tenían la urna de la virgen de la milagrosa, cuya historia ya conté en otra entrada del blog:
La milagrosa

Divisamos el portón de la casa de los abuelos y algunas gallinas salieron a recibirnos, es que las mantenían sueltas y recorrían el lugar como Pedro por su casa. El portón estaba abierto y enmarcaba la casa campesina situada en un pequeño promontorio a unos veinte metros del acceso. La paredes eran blancas, las puertas, ventanas y chambranas del corredor exterior eran de rojo vivo. Parecía esa casa un rubí engastado en todo ese verde intenso del sitio. Mi abuelo estaba sentado en un taburete de cuero que tenía recostado en la chambrana, su pelo ya estaba completamente blanco, tenía el aspecto de un patriarca bíblico, su rostro era blanco y sonrojado y sus ojos azules como el cielo primaveral de ese día. La abuela estaba echándoles maíz amarillo a las gallinas mientras les cantaba el cutu,cutu, cutu…

Al vernos se alegraron y nos recibieron con tiernos abrazos, como los niños somos tan interesados todos rodeamos al abuelo que como siempre abrió sonriente su carriel y comenzó a repartirnos monedas de cinco centavos. Es que con cinco centavos podíamos comprar muchas golosinas.

Saludados los abuelos nos desperdigábamos a correr por la finca, a saltar y a miquear subiéndonos a los árboles. Me entretenía mucho mirando a algunos peones que esparcían los dorados granos de café sobre el tablado de una secadora corrediza para que se secaran con el calor del sol. Las matas de café parecían arbolitos de navidad y sus rojos frutos las bolas de adorno. La cosecha ese día era generosa y las chapoleras llenaban prontamente las canastas que llevaban adosadas a sus espaldas. Yo le pedí a una de ellas una canasta para ayudar a recoger café, en medio de risas una de ellas me amarró una pequeño canasto a mi cinturón, pocas veces he sido tan feliz como ese día en el que llené varias canastas de café y en el que me comí varios frutos, eran de un sabor dulzón y eran de consistencia babosa.

El tío José llegó y nos invitó a ver el sitio por el cual surgía el agua de la finca, es un nacimiento de agua nos dijo, mientras señalaba orgulloso el punto del que salía a borbotones el agua más fresca deliciosa y limpia que he visto, el tío José había canalizado esa agua por unos canalones de guadua partidos a lo largo por la mitad, canalón tras canalón conducían el precioso líquido loma abajo hasta una poceta ya cerca de la casa. Desde ahí ya tenían instalada una tubería normal de acueducto hasta los servicios de la casa.

A mí me pareció una megaobra de ingeniería, y la verdad aún me lo sigue pareciendo pues me ratifica la recursividad de nuestra gente, que a veces con poco hace mucho.

Nos llamaron a gritos desde la casa, el almuerzo estaba listo. La mesa estaba en el corredor, tenía un mantel de tela de calamaco con cuadros rojos y verdes, ese día nos sirvieron un plato de frisoles con coles y cilantro como solo  ellos sabían hacerlo, el seco era arroz, carne de cerdo, ensalada, papas, tajadas de plátano y arepa. La sobremesa era leche acabada de ordeñar. Si quiere más que le piquen caña…

El día pasó rápidamente y emprendimos el camino hacia el pueblo cuando ya se escuchaba el croar de las ranas y las guacamayas volaban formando escuadrones en V rumbo a sus nidos. Llegamos como a las seis de la tarde, cuando ya los coloridos arreboles del atardecer eran un bello fondo para las torres de la iglesia.
Mañana será otro día.


DÍA LUNES.

Esa vez me despertó el pito del tren de las seis de la mañana, a pesar de que el tren pasaba por el costado oriental del río a varios kilómetros de mi casa se escuchaba el silbato de la locomotora fuerte y claro, es que la ciudad en esos años aún no había sido invadida por el ruido y el descontrol por el que ahora pasamos y que en medio de mi irremediable optimismo pienso que superaremos para volver al estilo de los bucólicos tiempos idos.

En este lunes blanco mi primer recuerdo al despertar fue que ese día sería mi primera comunión, nos habían preparado durante quince días en la catequesis de la parroquia, ya sabíamos que hacer durante la ceremonia, cuando arrodillarnos, cuando pararnos, cuando sentarnos.

Importantísimo era que cuando recibiéramos la sagrada hostia no podíamos masticarla, había que esperar a que ella de diluyera lentamente en la boca, si la masticábamos por error sería cosa muy delicada pues el divino cuerpo de Cristo quedaría multiplicado en multitud de pedacitos, imagínense, nos decían en la catequesis, al cuerpo de Cristo empotrado entre sus dientecitos y muelitas y luego del cepillado de boca arrastrado por el agua del lavamanos hacia las espantosas cloacas de la ciudad. El solo imaginar eso me aterrorizaba, por eso tendría  muy presente no masticarla en el momento de recibirla, eso estaba claro.

En esas cosas pensaba mientras hacía un rato de pereza en la cama antes de levantarme.

Desayuno no habria esa mañana, tenía que hacer ayuno una hora antes de recibir la comunión, los adultos creo que debían hacerlo hasta por dos horas antes. Desde mi lecho podía ver mi vestido bien acomodado en la silla de mi cuarto, un cachaco gis claro: Saco y pantalón. Los zapatos de charol negro brillaban como espejos en el piso al lado de la silla, cuando me los midieron en el almacén los sentí  algo ajustados, es que estaba acostumbrado a ir siempre de zapatos tenis, cuando habría dado por usarlos también en la ceremonia que me esperaba, pero no me lo permitían.

También tendría que usar en la manga derecha el saco, cosida a la altura del hombro, una banda de tela con las imágenes de un copón y una hostia coronadas con las letras JHS (Jesús, hostia santa), lo que menos me agradaba era que tenía que usar un corbatín negro anudado en el cuello de la camisa. El día anterior en la prueba del vestido me sentí  bastante incómodo, pero había que darles gusto a mis padres que me miraban felices como si vieran al príncipe de Gales.

Y dicho y hecho pronto estaba listo con mi disfraz preparado para salir hacia el convento de las hermanitas de La Presentación que era el lugar desde el que saldría el tradicional desfile de todos los que recibiríamos la eucaristía por primera vez. Hacía un calor tremendo a las diez de la mañana mientras las monjas nos acomodaban en la calle en dos largas filas, en una iríamos los niños y en la otra las niñas. Adelante cuatro niños cargaban en andas una imagen del Niño Jesús y luego le seguían otros que llevaban unos palos altos coronados con cintas azules y blancas que ondeaban por el viento hasta de lo más de bonito.

Al fin ya eran como las once de la mañana cuando las hermanitas ya extenuadas nos tuvieron bien formados para iniciar el desfile, es que es más fácil organizar diez micos para una foto que filar un montón de mocosos inquietos para un desfile. Para esa monjitas solo guardo gratitud por su paciencia.

Tan taratán…, La banda Paniagua inició el desfile con marchas religiosas muy ispiradoras y comenzamos a caminar hacia la iglesia, a pocas calles del lugar, Tan, tararatán…

El calor era tremendo y el sol casi nos derretía, los zapatos me tallaban, el hambre me azotaba,  y el corbatín me estrangulaba, tan, taratán…

Si no fuera por la expectativa de los regalos que llevan a las primeras comuniones, por la torta blanca y la piñata, yo me hubiera salido de la fila y seguirá siendo hereje o como se les diga a los que no hacen la primera comunión, pero mentira, algo de fe hbía en aquel niño, aunque no lo entendiera, ni lo entiendo aún, el cuerpo de Cristo morando en esa pequeñísima hostia tal vez provocaría en mí alguna sensación celestial luego de deshacerse en mi boca. Que siga el desfile, Tan, taratán…

Registro de invitación
Entramos al templo y el eco de la música de la banda que se había quedado en el atrio rebotaba juguetona contra las columnas y paredes del recinto. Nos acomodamos todos rápidamente en el lugar que nos tenían asignado y comenzó la ceremonia. Mi pensamiento dominante era acerca de eso de no masticar la hostia, el solo pensar que lo olvidara me preocupaba mucho.

El resto de la historia se redujo a pararse, sentarse, arrodillarse… Olvidé por completo lo de sacarse los guantes durante la elevación, pero el disimulado codazo de mi vecino de asiento me lo supo recordar muy bien. Para qué, pero la oración si me pareció muy bonita y aún la recuerdo bien: “Señor, no soy digno de que entres a mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme”.

Estuve bastante nervioso cuando saqué la lengua para recibir la hostia, la verdad no sabía si había que sacarla mucho, poco o muy poco. Tuve que resolver eso en milésimas de segundo mientras el sacerdote extendía como en cámara lenta la sagrada forma hacia mi boca, resolví sacarla en término medio y funcionó de maravilla. Regresé a mi lugar con la cabeza baja y las manos unidas en actitud de humilde oración mientras procuraba no morder la hostia.

Ya en mi lugar me hinqué en el reclinatorio y efectivamente la hostia se deshizo rápidamente, tenía un sabor bastante insípido, muy diferente al que imaginé que tendría el cuerpo de Cristo, realmente lo imaginaba muy cercano al sabor de las obleas que vendían con arequipe en la plaza del barrio, pero era comprensible y lo importante era que ya había hecho mi primera comunión.

En el patio del convento habían dispuesto una largas mesas con manteles blanquísimos para darnos el desayuno, entre  una y otra cosa ya llevábamos un montón de horas de ayuno. Las monjas para esto están sobradas, las mesas estaban adornadas con flores blancas y todo era bonito, la chiquillería llenó por ese rato el silencio habitual del monasterio con sus gritos y barullo, nos sirvieron chocolate caliente con pan y queso, cuando terminamos nos dieron a todos unas estampitas del niño Jesús y nos llevaron a la puerta donde nos esperaban los familiares. Gracias hermanas.

La piñata.

Eran sencillas las piñatas, se hacían en nuestra  propia casa, no en costosos salones de recepciones como las de hoy día. Es que ni existían esos sitios. Ya en el patio que tenían las casas viejas, entre el contraportón y el comedor, en una mesa grande y sin dilaciones nos dieron el desayuno, el de las monjas había sido el aperitivo, mientras comía no me abandonaba una rara sensación entre decepción y culpabilidad, como era que tanto rato después tras la ingesta de la hostia aún no notaba ningún efecto colteral, nada.

Sonó en primer tok, tock en la puerta, el primer invitado había llegado. Era Don Carlos Jiménez, el dueño de la tienda de la esquina y venía con su regalo en la mano, mientras mis padres lo saludaban y acomodaban en la sala yo casi le rapé el paquete de su mano y mientras le daba las gracias corrí  hacia mi cuarto para desempacarlo, era un hermoso mapamundi que giraba y todo y de encima un dominó en una cajita de manera con veinte mil pesos adentro, eso era mucha plata. Verdaderamente comenzaba a justificarse el haberme aguantado la tortura de los zapatos y el corbatín.

Y así poco a poco la casa se llenó de gente. Me dieron muchos regalos y la torta y las sorpresas tampoco estuvieron mal.
Otro día que pasa en mis recuerdos mientras los consigno tecleando en la hoja de Word, seguramente habré olvidado algunos detalles y habré exagerado otros,  pero así más o menos fue que ocurrió. Ya es hora de dormir, mañana será otro día.

lunes, 12 de mayo de 2014

LO QUE PIENSAN LOS NIÑOS DE SUS MADRES


Encuesta realizada a niños de 2º y 3º año de primaria.
(De la página de Fanny Vásquez Calle en Facebook)

Estas fueron algunas de las respuestas más graciosas.

¿Quién es el jefe en tu casa?

1. Mi mamá no quiere ser jefe pero tiene que serlo porque mi papá es chistoso.
2. Mi mamá. Lo sabes por la inspección de mi cuarto. Ella ve hasta lo que hay debajo de mi cama.
3. Creo que mi mamá, pero solo porque ella tiene más cosas que hacer que mi papá.

¿Por qué hizo Dios a las Madres?

1. Porque son las únicas que saben dónde están las cosas en la casa.
2. Principalmente para limpiar la casa.
3. Para ayudarnos cuando estábamos naciendo.
4. Para que nos quisieran.

¿Cómo hizo Dios a las Madres?

1. Usó tierra, como lo hizo para todos los demás.
2. Con magia además de súper poderes y mezclar todo muy bien.
3. Dios hizo a mi mamá así como me hizo a mí, solo que usó partes más grandes.
4. Yo creo que tardó mucho en hacerlas, pues mi papá dice que a veces las mujeres son muy complicadas.

¿Qué ingredientes usó?

1. Dios hizo a las madres de nubes y pelo de ángel y todo lo bueno en este mundo y una pizca de malo.
2. Tuvo que empezar con huesos de hombres y después creo que usó cuerda, principalmente.
3. Yo creo que con muchas flores ...

¿Por qué Dios te dio a tu mamá en vez de otra mamá?
1. Porque somos parientes.
2. Porque Dios sabía que ella me quería más a mí que otras mamás que me quisieran.
3. Porque nos parecemos mucho.

¿Qué clase de niña era tu mamá?

1. Mi mamá siempre ha sido mi mamá y nada de esas cosas.
2. No sé porque no estaba yo allí, pero creo que ha de haber sido muy mandona.
3. Dicen que antes era muy linda.

¿Qué necesitaba saber tu mamá de tu papá antes de casarse con él?

1. Su apellido.
2. Si quería casarse con ella.
3. Pues... si tiene trabajo y si le gusta ir de compras.

¿Por qué se casó tu mamá con tu papá?

1. Porque mi papá hace el mejor spaghetti en el mundo y mi mamá come mucho.
2. Porque ya se estaba haciendo vieja.
3. Mi abuela dice que porque no se puso su gorra para pensar.
4. Para poder ser la mamá de la casa.

¿Cuál es la diferencia entre las mamás y los papás?

1. Las mamás trabajan en el trabajo y en la casa y los papás solo van al trabajo.
2. Las mamás saben hablar con las maestras sin asustarlas.
3. Los papás son más altos y fuertes, pero las mamás tienen el verdadero poder porque a ellas les tienes que pedir permiso cuando quieres quedarte a dormir en casa de un amigo.
4. Las mamás tienen magia porque ellas te hacen sentir bien sin medicina.

¿Qué hace tu mamá en su tiempo libre?

1. Las mamás no tienen tiempo libre.
2. Si lo oyes de ella, paga cuentas TODO el día...
3. Creo que... trabajar.

¿Qué haría a tu mamá perfecta?

1. Por adentro ya es perfecta, pero afuera creo que un poco de cirugía plástica.
2. Que no me regañara tanto y que me dejara ver más tele.
3. Si supiera jugar fútbol...

¿Si pudieras cambiar algo de tu mamá, que sería?

1. Tiene esa cosa rara de pedirme que siempre limpie mi cuarto. Eso le quitaría.
2. Haría a mi mamá más inteligente, así sabría que mi hermano me pegó primero y no yo.
3. Me gustaría que desaparecieran esos ojos invisibles que tiene atrás de su cabeza.

DISFRUTEN SU DIA MAMAS

viernes, 9 de mayo de 2014

FERNANDO VALLEJO POR EL VOTO EN BLANCO

El discurso de Fernando Vallejo por el voto en blanco

Sin tapujos, descarnado, propio de su estilo. Así fue el monólogo de 40 minutos del escritor colombiano Fernando Vallejo (Medellín, 1942) en un acto de la Feria del Libro de Bogotá. Sin introducciones, sin presentaciones y también sin despedidas, su discurso fue una crítica ácida a la gestión del presidente Juan Manuel Santos. También hizo blanco en el proceso de paz con la guerrilla de las FARC, en el expresidente Álvaro Uribe, la clase política, el desempleo, las miles de víctimas de la violencia y el caos, que para él, vive Colombia.

Texto completo de las palabras del escritor en la Feria del Libro de Bogotá, este 2 de mayo de 2014.

Esta cosa que tenemos montada allá arriba parrandeándose el destino de 47 millones miren lo que declaró el 19 de enero en El País de España: “Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia: Me imagino a representantes de las FARC sentados en el Congreso. De eso se trata este proceso: que dejen las armas y que sigan con sus ideales”.

¿Ideales? ¿Matar, violar, secuestrar, extorsionar, volar torres eléctricas y oleoductos, reclutar niños, sembrar minas quiebrapatas, a eso lo llama ideales? ¿Y sentados en el Congreso? ¿En la Cueva de Ali Babá junto con los hampones que allá tenemos? Ah, eso sí me gusta, se me hace muy inteligente: para enmermelarlos a todos juntos y salir de todos de una vez.

Le comenta el entrevistador que no le queda claro si su reelección a la presidencia depende de las negociaciones de La Habana, o si las negociaciones dependen de que él gane las elecciones, o si las dos cosas al mismo tiempo o si ninguna. Y él responde: “Yo diría que ninguna. Este proceso debería, en teoría, continuar con o sin Juan Manuel Santos, porque éste es un proceso no de Juan Manuel Santos, es un proceso de los colombianos, y yo he tratado de vender esa idea”.

¡Ah, caray, un vendedor de ideas, como si las ideas se vendieran, y que habla en tercera persona como César! No dice “Este proceso debería continuar conmigo o sin mí”. Dice: “con o sin Juan Manuel Santos”. ¡Se lo copiaste a Hugo Chávez! ¡Plagiario del copy and paste! Ay, tan modestico vos, tan humildito. Aprendele al Corazón de Jesús que se señala el corazón afuera del pecho como diciendo:

“Yo. Este que está aquí”. No. Él habla como si fuera una entelequia extraterrestre, extracorpórea, extrahumana, que flota allá arriba en las nubes del Padre Eterno, el papá del Corazón de Jesús. Pues te quiero decir, Santos, que las ideas no se venden. Las ideas no son mercancías, no son frascos de mermelada: son sagradas. Estás muy agringado, muy anglizado, muy comercializado. ¿Dónde estudiaste mercadotecnia? ¿En los Estados Unidos? ¿O en Inglaterra? Que dizque hablás “un inglés exquisito que suscita envidias”, dice tu entrevistador. Pues el inglés lo hablarás exquisitamente pero tu español deja mucho que desear: es medio sucio, incorrecto, tartamudeado. No parecés del país de don Rufino José Cuervo.

¿De dónde sos? ¿Inglés? ¿Marciano?

“Ahora bien –reflexiona tu entrevistador–, si el acuerdo no se cierra antes de las elecciones, habrá que someterlo a un referéndum después”. Y te pregunta hablándote en tercera persona, dándote coba: “¿Qué haría el presidente Santos en un segundo mandato en el que los colombianos rechazaran ese acuerdo de paz?” “Pues ésa es una hipótesis que yo creo que es muy improbable –le contestás–. Los colombianos, cuando les presentemos el paquete completo, estoy absolutamente seguro de que lo van a comprar, lo van a aceptar y lo van a apoyar, bajo algún sistema de refrendación, que puede ser un referéndum o puede ser otro sistema.

Eso está por negociarse también. En la Constitución hay consulta popular, podemos inventarnos alguno con la contraparte. Es simplemente que la población colombiana tenga la oportunidad de decir lo compro o no lo compro”.
¿La contraparte? Como así que la contraparte. Si la contraparte son unos asesinos, entonces vos también sos otro porque vos sos la contraparte de la contraparte. ¡O qué! ¿Es que podés ser contraparte sin contrapartirte? ¡Qué es esa verborrea, hombre! Eso es incontinencia verbal.

Todo lo negociás, todo lo vendés, todo lo comprás, todo lo enredás, todo lo enmermelás. Lo único que tenés claro es que querés seguir montado en el caballito trotón otros cuatro años, que llegado el caso convertirás en ocho, y ocho más ocho dieciséis. Todo lo vendés en paquete, parecés paisa: “Tres frascos de mermelada por uno”. Como en el Éxito de Medellín. Vendé también a Colombia, que algo te darán por este erial moral de desempleados y desplazados y damnificados y asesinados y lisiados y tarados y pendejos. Vendeles los Llanos a los chinos. A Madrid fuiste a vendérsela en el “Encuentro 2014 Invertir en Colombia” del 22 de enero a Ferrovial, Telefónica, Gas Natural Fenosa, Indra, Pacific Rubiales... ¿Cuánto es que querés que te presten los gachupines para tu potencia emergente? ¿Tres mil millones de dólares? Ah, entonces ésta no es una potencia emergente si tiene que pedir prestado. Es una potencia indigente. ¿Y quién va a pagar los tres mil millones de dólares? ¿Vos? Vos no porque vos no producís nada: los que vengan. Hacés bien: vos gastás, y que se jodan los que vengan. Esos sí son ideales.

¿Y los cinco mil millones de dólares que te mandamos al año los colombianos que trabajamos afuera porque nos echaron de aquí, qué? ¿También van para tu ñoños? Que estás de plácemes porque el presidente español Rajoy va a hacer que nos quiten la visa a los colombianos para entrar a España y a la Unión Europea. ¡Cómo no vas a estar, si vas a exportar más colombianos para que te manden más para tus mermeladas! Lo único que exporta Colombia es colombianos. Ya ni café. Y a un paso estamos de importar coca. Como los dio por acabar con todos los cultivos de esa planta hermosa... Pues te recuerdo que Rajoy, el que te anuncia hoy que nos van a quitar la visa, el 15 de marzo de 2001, cuando el Consejo de Ministros de Justicia e Interior de la Unión Europea nos la puso, él participó en la votación como ministro de Aznar y se abstuvo. Preguntale a tu exjefe Pastranita por este bellaco a ver si se acuerda. ¡Dizque España la madre patria! Nosotros no tuvimos madre, nacimos huérfanos. Curas y tinterillos nos amamantaron y miren el desastre que somos. Los encomenderos de España lo único que hicieron después de esclavizar esto fue llevarse la plata y el oro y dejarnos su roña y sus plagas.

“Hemos logrado disminuir el desempleo 40 meses seguidos sin excepción –le informás al periodista–. Ningún país del planeta creo que puede decir eso. Nos queda todavía un camino muy largo por recorrer porque todavía tenemos casi dos millones de personas desempleadas, pero para mí la parte de las reformas sociales constituyen el legado más importante”. ¿Casi dos millones de desempleados aquí? ¿No te faltó un cero a la derecha, fantasioso? ¿De dónde sacaste esa quimera? ¿Del DANE? ¿O de tu imaginación? Si España, la cuarta economía de Europa y con menos población que Colombia, tiene cinco millones de desempleados, ¿cuántos podemos tener nosotros? Date una pasaíta por el Parque de Bolívar de Medellín y le preguntás al que primero que veás: “¿Usted trabaja?” “Sí. Vendiendo minutos”. ¡Claro, Colombia es un país rico en minutos! Tiempo es lo que tenemos por delante aquí: toda la eternidad de Dios para salir de esta partida de asquerosos.

¿Usted no se sentiría deslegitimado por una votación en contra de los acuerdos de paz?”, te pregunta el entrevistador. “Pues sí –le contestás–, sería un golpe mortal al proceso. Y yo creo que afectaría muchísimo la legitimidad del gobierno. Pero no creo que sea responsable poner todos los huevos en la misma canasta”.
¡Qué! ¿También vendés huevos? ¿A cómo la canasta? Ah, es que no son huevos de gallina a los que se refiere el metafórico: está hablando en parábolas como Cristo. “El tema del empleo, la educación, la salud, las infraestructuras, los temas que los ciudadanos comunes y corrientes tienen ante sí”.

“¿Y la falta de transparencia en las negociaciones de La Habana?” te pregunta el periodista. Y le contestás: “Nosotros acordamos con las FARC mantener en secreto los detalles de las negociaciones hasta que no tengamos el paquete final. Nosotros queremos vender nuestro acuerdo cuando esté todo completo porque así se va a poder apreciar en su totalidad”.

Vender, paquetes, huevos, reelecciones, secretos... Y esta persecución implacable al cura Uribe. Te quiero decir, Santos, que a Uribe, tu maestro, tu mentor, tu profesor de mermelada, a mí no me lo tocás. Lo traicionaste y le robaste hasta la U: lo dejaste en “Ribe”. Anda por ahí trinando como un pájaro todo desequilibrado, de psiquiatra. ¿Ésta es la educación que te dieron en Inglaterra, la ingratitud? Por él subiste. La semana anterior a las elecciones en que te eligieron, decías a mañana, tarde y noche, por radio y por televisión, haciéndosete agua la boca cuando mencionabas a tu mentor y protector: “El presidente Uribe, el más grande presidente de la Historia de Colombia”.

Y sí. Tenías razón. ¿Y si no quién? A ver. ¿Marco Fidel Suárez? ¿El que nos trajo el impuesto sobre la renta? ¿O Gaviria, del que fuiste de ministro, el papá de Simoncito y el que le dejó a Pablo Escobar construir La Catedral y destruir a Medellín y a Bogotá con sus carros bomba y acabar hasta con el nido de la perra? ¿O Pastranita, el culicagado presentador de televisión del que también fuiste ministro y que le entregó a las FARC el Caguán? No. Ninguno de ellos es el más grande presidente de la Historia de Colombia. Es Uribe, el que dijiste.

El lunes que siguió al domingo de las elecciones y cuando amaneciste erecto (perdón, electo) lo rebajaste al “gran presidente Uribe”. El martes, le quitaste el “gran” y lo dejaste en “el presidente Uribe”. Y el miércoles no lo volviste a mencionar ni le volviste a pasar al teléfono y le robaste la U. ¿Ése es un comportamiento digno de un joven de la aristocracia bogotana, rico, educado en Londres, en la City? Reflexioná. Donde Uribe no te ponga de Ministro de Defensa, ¿qué serías hoy? Menos que un Gaviria o un Galán destetado del presupuesto.

¿Ya se te olvidó la excursión al Ecuador en que los gringos mataron a Raúl Reyes? A mí no. Te vi por televisión todo triunfalista. No se te olvide que Uribe te cedió el micrófono esa noche y te permitió salir en la pantalla chica para que te sintieras grande. Y el mérito no es tuyo, es de los gringos, que fueron los que mataron a Raúl Reyes con sus bombas inteligentes, con su tecnología de punta. Por control satelital lo mataron, mientras los aviones de las FAC, Fuerzas Aéreas de Colombia, hacían ruido para disimular y que pudieras decir después que fuiste vos.

Y mirá tu Jaque al terror. Los años horribles de las Farc, que publicaste hace cuatro años antesitos de las elecciones y que te prologó Carlos Fuentes (que en paz descanse, pues ya murió el muy lambón). Que dizque mataste a Tirofijo. Aquí lo tenés en la cubierta de tu libro, a la izquierda, de primero, tachado con una equis. ¡Novelista! Escribite otra fantasía de éstas y la mandás al Premio Alfaguara de Novela y te lo ganás. A Tirofijo no lo mataste vos. Él murió de muerte natural, impune, en la selva: de diarrea, gracias a Dios.

¿Por qué fuiste Ministro de Hacienda de Pastranita, si éste llegó a la presidencia abrazando a Tirofijo y luego le entregó el Caguán? ¿Y ahora a quién vas a abrazar? A Timochenko, en el Congreso. Allá te lo vas a encontrar sentado. Vas y le das su buen abrazo, bien enmermelado. ¡Uy, qué foto! Para la Historia. Judas abrazando a Satanás.

Para los políticos colombianos las FARC se volvieron la gallinita de los huevos de oro. Les pone huevos para la elección y huevos para la reelección. Y a los comandantes y generales de las Fuerzas Armadas también se les apareció la Virgen con la gallinita. Y así, con lo que les toca del Presupuesto Nacional (que de año en año y de subida en subida hoy va en el 18 por ciento), les han venido lloviendo del cielo los miles de millones de dólares del Plan Colombia. Felices de la vida, ¿no?, generales, con la gallinita. Los felicito.

Pero una cosa sí les digo: como ustedes no están dando la pelea en el monte por Colombia sino los muchachos pobres del campo y de las ciudades que reclutan, y como ustedes han estado cohonestando con su silencio durante año y medio, lo que llevan, las negociaciones de La Habana con las FARC (densa cortina de humo para tapar los desastres de la realidad nacional), entonces ustedes se han hecho cómplices del reelegible y han perdido toda autoridad moral para reclutar.

En cuestión de reclutamiento, generales y comandantes, en este día en que les hablo desde esta honorable Feria, ustedes valen lo mismo que el Secretariado de las FARC. No más reclutamiento ni más sueldo para ustedes. Y se van quitando los galones y los entorchados que les cuelgan porque les sobran. A cambiarse de disfraz. Como el general Naranjo, que de mercenario de oficina y asesor en paramilitarismo y narcotráfico del presidente de México, por donde andaba, regresó a Colombia de civil a ofrecérsele de vicepresidente a Santos. Vea pues... Para ser vicepresidente de éste tenés que poner millón y medio de votos. Con el tuyo y el de tu mujer no alcanza.

Vuelvo a Santos. Santos: en Antioquia hay un político al que le dicen “Buñuelo” porque gira y gira en el aceite según lo va requiriendo para freírse mejor. Ese es un buñuelito pueblerino. Vos sos nuestro Buñuelo nacional. Pero una cosa sí te digo y que te quede claro: vos podrás tener tus generales y comandantes muy conchabados y tu combo de guardaespaldas muy armados, pero el expresidente Uribe me tiene a mí. Mientras esté yo, no vas a abusar del culibajito. Y me le devolvés los votos que le robaron en las pasadas elecciones para Congreso.

Un montón. Más de cien.
¿Qué sería de vos ahora si Uribe, con desinterés y visión de patria, no hubiera sacado adelante la reelección inmediata? ¿En qué caneca de la basura histórica estarías? Vamos a hacerle al gran presidente Uribe, el más grande de la Historia de Colombia, su homenaje de desagravio en Santander. Vos hablás de primero. Horacio Serpa de segundo. De tercero yo. ¡Y a ver quién dice más lindezas del prohombre!

Entre soldados y campesinos muertos o lisiados por las minas quiebrapatas sembradas por las FARC, el portal de Internet del gobierno dedicado al tema contabiliza 10.628: 2.157 muertos y 8.471 lisiados. Los muertos no hablan. Los lisiados tampoco porque son gente humilde que no tiene voz: arrastrarán lo que les quede de vida su desgracia. En el portal del Gobierno tampoco tienen nombre. Figuran con un número y un código del DANE y unos datos estadísticos del tipo de menor o mayor de edad, militar o civil, de la vereda tal del municipio tal del departamento tal donde les explotó la mina, y el reporte médico: “Víctima número 9.455. Código del DANE 86.865.

Municipio Valle del Guamuez del Putumayo. Fecha febrero de 2012. Reporte médico: Trauma sufrido: Alterado su pulmón izquierdo por la contusión severa. Heridas contaminadas, estallido de ojo izquierdo, ojo derecho golpeado, ya sin funcionalidad. Huesos de la cara completamente destruidos, requiere injertos óseos para la recontrucción”.
Y así, por millares, los reportes médicos de las víctimas: Uno “con amputación del pie izquierdo a la altura del tobillo”. Otro “con esquirlas en el ojo derecho más pérdida del ojo izquierdo y perforación del oído izquierdo”. Otro “con quemaduras en la cara, el tímpano del oído izquierdo reventado, quemaduras en el antebrazo izquierdo y en el dorso”.

Otro “con amputación transtibial del pie derecho”. Otro “con amputación transfemoral de la pierna izquierda”. Otro “con quemaduras en los pies, los brazos y las espaldas, esquirlas en la cabeza, esquirlas en el tórax, la cara y el abdomen”. Otro “con amputación en un miembro inferior a la altura del tobillo”. Otro “con afectación del abdomen, herida abierta, intervención quirúrgica, le recortan 30 centímetros de intestino, la tibia sale de igual manera comprommetida”. Y así y así y así. Y otro y otro y otro.

Decenas, cientos, miles. Y esas minas que les explotaron y les despedazaron la vida a ellos y a sus familias, las que sembraron las FARC, ¿te explotaron acaso a ti, Santos, o a tus hijos? ¿O a los generales y comandantes del Ejército o a sus hijos? Ni tú ni ellos, ni tus hijos ni los de ellos han ido a dar la pelea por Colombia en el monte. Por los hijos del gran presidente Uribe no pregunto porque esos muchachos se la pasan todo el tiempo haciendo patria con su empresita de artesanías.

Y junto con los partes médicos y los datos estadísticos van desfilando por las columnas del gráfico los centenares de municipios de Colombia y sus veredas donde explotaron las minas. Las humildes veredas de paisajes espléndidos y nombres hermosos pero de destinos rotos: El Cielo, El Edén, El Porvenir, El Vergel, El Jardín, El Diamante, El Paraíso, La Libertad, La Esperanza, La Fortuna, Buena Vista, Bella Vista, Villa Hermosa, Vista Hermosa, La Florecita, La Negrita, La Gallinita, La Mesita, La Gurubita, Las Margaritas, Las Palmitas, Tres Playitas, El Pescadito, El Sabalito, El Corosito, El Guadualito, El Guamalito, El Cerrito, El Rinconcito, Limoncito, Naranjito, Totumito, Playoncito, Lomitas, Montañitas, Llanitos, Vallecitos... Los campesinos de Colombia atropellados por todos: por el ejército, por las guerrillas, por los paramilitares, por los mayoristas, por los minoristas. Engañados por los políticos, por los curas, por los santos: por vos. Abandonados a su suerte por esta mala patria.

Con su papeleo, su leguleyismo, sus funcionarios corruptos y sus impuestos el Estado aquí sólo existe para atropellar. Pero ha desaparecido para aquello a que está obligado y que constituye su razón de ser: impedir que unos atropellen a otros, y que los delincuentes atraquen y extorsionen y secuestren y asesinen a las personas decentes. Un ejemplo de desaparición grave del Estado: las comunas y los barrios pobres de Medellín, que constituyen la mayor parte de mi ciudad, donde las bandas imponen su ley. “En este barrio –deciden– vuelven todos a sus casas antes de las 8 de la noche o ténganse fino”. Y ay del que llegue después de la hora fijada: lo van matando para advertencia al resto. ¡Pero que digo los barrios pobres! A los edificios de

El Poblado, uno de los barrios ricos de Medellín, van llegando las bandas criminales, las BACRIM, y notifican: “Colaboración de este edificio tanto. Son diez apartamentos, le toca entonces a cada uno tanto. La semana entrante volvemos por las cuotas”. ¡Y ay del que no pague! Más fácil se le escapa el ciudadano decente al boleteo de la DIAN.

Y las familias de esas comunas constituidas por una mujer sin marido ni empleo, con dos o tres o más hijos de distintos papás, a los que los niños, hermanitos medios, usualmente ni conocen. ¿Y viviendo de qué? Y en los pueblos de Antioquia igual. Y los muchachitos de 15 años y las muchachitas de 14 ya con un hijo. ¿Por qué el Estado y su cómplice la Iglesia no regulan esta situación monstruosa?
Y para no ir más lejos de esta Feria: las imprentas piratas. ¿Cuántas décadas llevan pirateando aquí los libros de éxito? El futuro próximo de la industria editorial colombiana es desaparecer. ¿Y por qué el gobierno no cierra esas imprentas, si es tan fácil localizarlas? Basta con seguir a un vendedor callejero de libros piratas para llegar al impresor. Porque los piratas compran a los inspectores del gobierno. Lo único que nos falta ahora, en esta Feria, es que venga el prevaricador y pirómano quemador de libros Alejandro Ordóñez y nos la queme. No lo dejen entrar. Pongan afiches en las entradas con su foto: “Sujeto peligroso. Avisar a las autoridades de la Feria”. Y ojo, que puede venir disfrazado de cura de los de antes, con los fósforos y la gasolina ocultos en la sotana.

Eran dos partidos: uno azul y otro rojo. Los del azul se llamaban conservadores y los del rojo liberales. Se pasaron el siglo XIX en guerras fratricidas tratando de desbancarse los unos a los otros del poder, que oculto en los ideales que pregonaban era lo que buscaban. Y terminó el siglo XIX con otra guerra civil que duró mil días y con la que empezó el siglo XX. Fue una guerra brutal, en la que a los soldados, antes de las batallas, los emborrachaban con aguardiente con pólvora. Una de estas batallas, la de Palonegro, se prolongó por dos semanas.

Dicen que eran tantos los cadáveres, que los gallinazos no comían sino de sargento para arriba. De esa guerra salió Colombia en ruinas y se le separó Panamá. Años después, al general Uribe Uribe, uno de los más grandes instigadores de esa guerra, dos colombianos justicieros lo ajusticiaron a hachazos saliendo del Capitolio. ¿Y qué hacía en el Capitolio el Uribe doble, si fue uno de los derrotados? Ah, pues de padre de la patria, de senador, cenando, mamando. Aquí los de esta ralea nunca pierden. En el Parque Nacional de esta ciudad capital, el Uribe doble tiene su monumento, y en Medellín una estatua. ¿Y por qué un monumento y una estatua a quien cargaba en su conciencia con tantos muertos? Porque era un héroe. De su ambición.

Y sigo con la Historia. Mediando el siglo XX andabamos en la guerra de la Violencia con mayúscula, una guerra no declarada entre los conservadores y los liberales en el campo, de terror, la de los caseríos incendiados y los genocidios a machete. Cientos de masacres de cientos de campesinos descalzos decapitados, de los que las fotos nos muestran los cadáveres tendidos en el suelo con las cabezas asignadas a los cuerpos por alguna mano caritativa, a la buena de Dios, la cabeza del que fuera con el cuerpo del que fuera. Vino después un general taimado ladrón de ganado (cuyos nietos hoy andan en la cárcel por robos grandes) y medio pacificó esto.

En su exilio de España Laureano Gómez, jefe de los conservadores, firmó en Sitges y Benidorm unos acuerdos con Alberto Lleras, jefe de los liberales, para tumbar al general y repartirse entre ellos, civilizadamente, el poder durante 16 años. Así surgió el Frente Nacional, por el cual los azules y los rojos se turnarían la presidencia cada cuatro años y se repartirían por mitades los altos puestos públicos.

El primer presidente y beneficiado de ese pacto de sinvergüenzas fue el liberal que firmó los acuerdos de Sitges y Benidorm. Con una huelga general los firmantes tumbaron al dictador y el Frente Nacional duró lo previsto.

¿Y no dizque los principios conservadores o liberales eran sagrados e incompatibles e irrenunciables y por eso el siglo y medio de guerras civiles? Cincuenta años más han pasado y así hemos ajustado doscientos. Por doscientos años, desde nuestra separación de España, Colombia no ha vivido sino según un principio, uno solo: la repartición de un botín. Da igual la bandera que se enarbole: la de la libre empresa o la del socialismo, la de la guerra o la de la paz.

Lo que hay detrás de los mentirosos ideales es un botín: el de los altos puestos públicos y los contratos. Ese es el término de nuestros ideales.
Tras los 16 años del Frente Nacional, de las ruinas de los dos partidos criminales surgieron muchos, y así hoy tenemos, además de lo que quedó de aquellos, un Centro Democrático, un Polo Democrático, un Cambio Radical, un Partido de la U, una Alianza Verde, una Opción Ciudadana... El que quiera llegar aquí a la presidencia de Colombia, supremo bien del ser humano, monta un partido, lo bautiza como un producto que hay que vender al estilo Santos, se amafia con otros de su calaña, y si ganan las elecciones, se reparten entre ellos el botín. Presidencia para mí, ministerio para usted, señor ministro.

Se dicen servidores públicos, pero son aprovechadores públicos. Dicen que vienen a dar, pero vienen a recibir. Actúan como si nos mantuvieran pero son unos mantenidos. Y así de esta sociedad podrida hoy surgen los partidos por montones, como brotan los hongos venenosos de la boñiga de las vacas. Cuando es del caso, se asocian los capomafias y forjan alianzas, y así tenemos a los Santos con los Vargas Lleras y los Pardos dando ejemplo.

¡Ah! Se me olvidó en la lista de los partidos boñigueros el MIRA: Movimiento Independiente de Renovación Absoluta. O sea total: moral, social, económica, fisiológica. Y su divisa: “Buen ejemplo y coherencia ética aplicada”. ¿Con qué la aplican? ¿Con inyección intramuscular? ¿O intravenosa? Los colombianos somos geniales. Somos un acierto de Dios.

Para terminar esta perorata (en el stand de Alfaguara están vendiendo otras, muy buenas) paso a los senadores, a los padres de la patria. ¿Padres unos mantenidos? Padre es el que sostiene una casa, no al que sostienen. Y lloviendo sobre mojado nos llovieron las madres de la patria. Cuando yo era niño (in illo tempore como diría Cicerón) las mujeres públicas en Colombia eran las rameras. Hoy no. Nuestra avanzada democracia, nuestra boyante cleptocracia ha dignificado mucho a las rameras: hoy pueden aspirar a la presidencia. La política ha envilecido siempre al hombre; hoy envilece también a la mujer.

Enmermeladoras y enmermeladores, enmermeladas y enmermelados, mantenidas y mantenidos, Maduras y Maduros, rameras y rameros: ¿Hasta cuándo van a abusar de nuestra paciencia como dijo Cicerón? ¿Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? ¿Por los siglos de los siglos amén? Se nos llenó la taza, se les llegó la hora.
Copartidarios: somos los únicos limpios aquí.

Somos el Partido Colombiano del Voto en Blanco, el Pe Ce Ve Be. Somos tan decentes que ni registro tenemos ni candidatos. El domingo 25 de de este mes, día de la ira nacional, ¡voto en blanco! Sólo hay una oportunidad para nosotros: la de la primera vuelta, que tenemos que ganar con más del 50 por ciento de los votos válidos para anular estas elecciones e inhabilitar a estos asquerosos. Para nosotros no habrá segunda vuelta porque esta Constitución puta de políticos para políticos que convocó Gaviria no nos respeta. ¡Qué importa! En la primera vuelta, con nuestros votos en blanco, que en ésta sí son válidos, les vamos a dar su gran lección.

Toman esa cosa que llaman el tarjetón y que es ni más ni menos que el sagrado voto; lo marcan con una X donde dice “Voto en blanco”; lo meten en la ranura o hueco (que en última instancia es el acto esencial del hombre pues sin él no estaríamos aquí), y listo, deber cumplido. ¿Y el lunes 26, cuando amanezca Colombia radiante, toda pintada de blanco, qué? ¿El vacío de poder? ¡Cuál vacío de poder! Vacía la vida mía.
*En el marco de la Filbo 2014, el domingo 4 de mayo, Fernando Vallejo conversará a las 5:00 de la tarde en el auditorio José Asunción Silva con el editor dominical de El Espectador, Nelson Fredy Padilla, sobre su más reciente novela ‘Casablanca la bella’ (sello editorial Alfaguara).



miércoles, 7 de mayo de 2014

JOSÉ MUJICA EN LA CUMBRE DE RÍO

Texto del discurso pronunciado por José Mujica, Presidente de la República Oriental del Uruguay, en la cumbre Río+20



Conferencia de Naciones Unidas por el desarrollo sustentable 
20 de junio de 2012. Para escuchar el video silencien la música integrada del blog poniendo en pausa la línea superior gris del SCM player.

Autoridades presentes de todas la latitudes y organismos, muchas gracias. Muchas gracias al pueblo de Brasil y a su Sra. Presidenta, Dilma Rousseff. Muchas gracias a la buena fe que, seguramente, han manifestado todos los oradores que me precedieron. Expresamos la íntima voluntad como gobernantes de acompañar todos los acuerdos que, esta, nuestra pobre humanidad, pueda suscribir.
Sin embargo, permítasenos hacer algunas preguntas en voz alta. Toda la tarde se ha hablado del desarrollo sustentable. De sacar las inmensas masas de la pobreza.

¿Qué es lo que aletea en nuestras cabezas? ¿El modelo de desarrollo y de consumo, que es el actual de las sociedades ricas? Me hago esta pregunta: ¿qué le pasaría a este planeta si los hindúes tuvieran la misma proporción de autos por familia que tienen los alemanes?

¿Cuánto oxígeno nos quedaría para poder respirar? Más claro: ¿Tiene el mundo hoy los elementos materiales como para hacer posible que 7 mil u 8 mil millones de personas puedan tener el mismo grado de consumo y de despilfarro que tienen las más opulentas sociedades occidentales? ¿Será eso posible? ¿O tendremos que darnos algún día, otro tipo de discusión? Porque hemos creado esta civilización en la que estamos: hija del mercado, hija de la competencia y que ha deparado un progreso material portentoso y explosivo. Pero la economía de mercado ha creado sociedades de mercado. Y nos ha deparado esta globalización, que significa mirar por todo el planeta.

¿Estamos gobernando la globalización o la globalización nos gobierna a nosotros? ¿Es posible hablar de solidaridad y de que “estamos todos juntos” en una economía basada en la competencia despiadada? ¿Hasta dónde llega nuestra fraternidad?
No digo nada de esto para negar la importancia de este evento. Por el contrario: el desafío que tenemos por delante es de una magnitud de carácter colosal y la gran crisis no es ecológica, es política.

El hombre no gobierna hoy a las fuerzas que ha desatado, sino que las fuerzas que ha desatado gobiernan al hombre. Y a la vida. Porque no venimos al planeta para desarrollarnos solamente, así, en general.
Venimos al planeta para ser felices. Porque la vida es corta y se nos va. Y ningún bien vale como la vida y esto es lo elemental. Pero si la vida se me va a escapar, trabajando y trabajando para consumir un “plus” y la sociedad de consumo es el motor, -porque, en definitiva, si se paraliza el consumo, se detiene la economía, y si se detiene la economía, aparece el fantasma del estancamiento para cada uno de nosotros- pero ese hiper consumo es el que está agrediendo al planeta. Y tienen que generar ese hiper consumo, cosa de que las cosas duren poco, porque hay que vender mucho.

Y una lamparita eléctrica, entonces, no puede durar más de 1000 horas encendida. ¡Pero hay lamparitas que pueden durar 100 mil horas encendidas! Pero esas no se pueden hacer porque el problema es el mercado, porque tenemos que trabajar y tenemos que sostener una civilización del “úselo y tírelo”, y así estamos en un círculo vicioso.
Estos son problemas de carácter político que nos están indicando que es hora de empezar a luchar por otra cultura.

No se trata de plantearnos el volver a la época del hombre de las cavernas, ni de tener un “monumento al atraso”. Pero no podemos seguir, indefinidamente, gobernados por el mercado, sino que tenemos que gobernar al mercado.

Por ello digo, en mi humilde manera de pensar, que el problema que tenemos es de carácter político. Los viejos pensadores –Epicúreo, Séneca o incluso los Aymaras- definían: “pobre no es el que tiene poco sino el que necesita infinitamente mucho, y desea más y más”. Esta es una clave de carácter cultural.
Entonces, voy a saludar el esfuerzo y los acuerdos que se hacen. Y los voy acompañar, como gobernante. Sé que algunas cosas de las que estoy diciendo, “rechinan”. Pero tenemos que darnos cuenta que la crisis del agua y de la agresión al medio ambiente no es la causa.
La causa es el modelo de civilización que hemos montado. Y lo que tenemos que revisar es nuestra forma de vivir.

Pertenezco a un pequeño país muy bien dotado de recursos naturales para vivir. En mi país hay poco más de 3 millones de habitantes. Pero hay unos 13 millones de vacas, de las mejores del mundo. Y unos 8 o 10 millones de estupendas ovejas. Mi país es exportador de comida, de lácteos, de carne. Es una penillanura y casi el 90% de su territorio es aprovechable.
Mis compañeros trabajadores, lucharon mucho por las 8 horas de trabajo. Y ahora están consiguiendo las 6 horas. Pero el que tiene 6 horas, se consigue dos trabajos; por lo tanto, trabaja más que antes. ¿Por qué? Porque tiene que pagar una cantidad de cuotas: la moto, el auto, y pague cuotas y cuotas y cuando se quiere acordar, es un viejo reumático –como yo- al que se le fue la vida.

Y uno se hace esta pregunta: ¿ese es el destino de la vida humana? Estas cosas que digo son muy elementales: el desarrollo no puede ser en contra de la felicidad. Tiene que ser a favor de la felicidad humana; del amor arriba de la Tierra, de las relaciones humanas, del cuidado a los hijos, de tener amigos, de tener lo elemental.

Precisamente, porque ese es el tesoro más importante que tenemos, la felicidad. Cuando luchamos por el medio ambiente, tenemos que recordar que el primer elemento del medio ambiente se llama felicidad humana.
Gracias.

sábado, 3 de mayo de 2014

ASTROPUERTA MAYO 2014

Hola:

Existen numerosas "lluvias de meteoros", la mayoría de baja intensidad. Ocasionalmente el cometa responsable del fenómeno ha cruzado recientemente la órbita terrestre y nuestro planeta cruza una corriente densa de meteoroides. Esto sucederá con el Cometa 209P/LINEAR responsable de la lluvia de meteoros de las Camelopardalidas. El paso perihélico del Cometa 209P/LINEAR será el próximo 6 de mayo por lo que los expertos afirman que en la noche del viernes 23 hasta antes del amanecer del sábado 24 de mayo se producirá una fenomenal lluvia de meteoros que se observará a simple vista. Las Camelopardalidas se constituyen entonces en el evento celeste del mes.

Ver más sobre este fenómeno en
SPACE.COM

El planeta Marte en Virgo está bien visible con los telescopios. En mi páginawww.astropuerta.com sección Texto de la Semana, mi artículo sobre como observar Marte con los telescopios.
 En seguida los principales eventos del mes.

Saludos

Germán Puerta
Bogotá, Colombia
www.astropuerta.com
@astropuerta

 Principales eventos celestes de Mayo 2014

Jueves 1 – Conjunción de la Luna y Aldebaran.
Martes 6 – Lluvia de meteoritos de la Eta Aquaridas.
Miércoles 7 – Luna en cuarto creciente.
Sábado 10 – Oposición de Saturno.
Domingo 11 – Conjunción de la Luna y Marte.
Lunes 12 – Conjunción de la Luna y Spica.
Miércoles 14 – Luna llena.
Miércoles 14 – Ocultación de Saturno por la Luna visible en Australia y Nueva Zelanda.
Miércoles 21 – Luna en cuarto menguante.
Sábado 24 – Lluvia de meteoros de las Camelopardalidas.
Domingo 25 – Conjunción de la Luna y Venus.
Miércoles 28 – Luna nueva.
 Principales efemérides históricas de Mayo 2014.

Jueves 1 – 1949: Gerard Kuiper descubre a Nereida, luna de Neptuno.
Lunes 5– 1961: Alan Shepard, primer estadounidense en el espacio Exterior.
Miércoles 14 – 1973: Lanzamiento de la estación espacial Skylab.
Viernes 30 – 1975: Fundación de la Agencia Espacial Europea.

Esta información puede distribuirse libremente.

El video de Astropuerta de mayo 2014.


martes, 22 de abril de 2014

COLOMBIA SE ACHIQUITA

En mi época escolar me sorprendieron ciertos procesos históricos de Colombia, siendo muy niño aún no se habían formado los departamentos de Quindío y Risaralda que se separaron del departamento de Caldas relativamente hace poco. (Quindío en 1966 y Risaralda luego).
Nos enseñaban también que el departamento de Caldas había formado parte del territorio del Estado soberano de Antioquia, y así fue hasta el 17 de abril de 1905 cuando se creó por decreto el departamento de Caldas siendo su capital la ciudad de Manizales.

Y todo esto nos enseñaban en la escuela, y otras cosas más, como cuando el profesor nos recomendaba que no olvidáramos lo relacionado con el tratado Esguerra - Bárcenas que mencionaré más adelante y que hasta ahora entiendo el por qué de esa recomendación.

SOBRE SAN ANDRÉS



Al pasar el tiempo surgieron otros departamentos como San Andrés, Providencia y Santa Catalina, desde el 26 de octubre 1912 había sido una intendencia y siempre fue objeto de litigios.

Colombia y Nicaragua resolvieron el asunto sobre sus diferencias respecto a San Antrés y sus aguas territoriales el 24 de marzo de 1928, con el tratado Esguerra - Bárcenas por medio del cual Colombia reconocía a Nicaragua soberanía sobre la costa de Mosquitos y Nicaragua reconocía la soberanía de Colombia sobre San Andrés. Providencia y Santa Catalina. El protocolo que confirmaba este tratado se firmó el 5 de mayo de 1930.

El general Rojas Pinilla declaró a San Andrés puerto libre en 1953, cosa que convirtió a la isla en el centro comercial y turístico que ahora conocemos. Estados Unidos desistió de su pretensión sobre los cayos Roncador y Quitasueños en 1972 y desde entonces Colombia ejercíó su soberanía sobre ellos, y digo ejercíó por lo que anotaré más adelante.

Perdimos a Panamá, perdimos aguas marítimas y territorio insular con Venezuela, territorio con Perú y ahora de acatarse el fallo de la Haya mares y territorios con Nicaragua.

Si comparamos al país con una finca, que pensarías de un administrador al que al pedirle informes te diga que todo va bien, que solo se perdieron algunas hectáreas, y que año tras año igual te diga lo mismo. Eso no lo toleraría nadie, pero en Colombia parece que pensáramos de forma diferente, como si no nos importara que cada vez el país se vaya quedando más chiquito.

Hace mucho quería escribir sobre esto, pero afortunadamente encontré que otros ya lo habían hecho. Por esto voy a pegar un artículo que me ha parecido extraordinario, escrito por  Rubén Darío Acevedo Carmona en la página Infobae: Colombia se empequeñece. Vale la pena leerlo.


COLOMBIA SE EMPEQUEÑECE
Por: Rubén Darío Acevedo Carmona
De Infoabe.com

Colombia es tierra abonada para derrumbar paradigmas o ir a contracorriente de la historia. Ilustro con tres casos: 1. Mientras en el mundo el comunismo se murió, en Colombia renació; 2. Cuando en América Latina la lucha armada guerrillera fracasó o dejó de ser efectiva, en Colombia las guerrillas cobraron vida y energía y hoy portan el deshonroso título de ser las más longevas del mundo; 3. A diferencia del sentido común que dice que al perro no lo capan dos veces, a Colombia la caparon al perder a Panamá en 1903. Ahora la capan entre Nicaragua y la Corte Internacional de Justicia, a la que nunca debimos someter el litigio sobre el archipiélago de San Andrés. ¿Para que la tierra sin el agua que la rodea?

Las notas que vienen a continuación no tienen la pretensión de ofrecer una minuciosa descripción acerca del empequeñecimiento paulatino de Colombia a lo largo de su vida republicana, sino hacer unas reflexiones y acotaciones que ilustran el descuido y la abulia con la que se han manejado nuestras fronteras.

Mapa de Colombia Federal entre 1856 y fines del siglo XIX
En 1863, en Rionegro, Antioquia, después de muchos fallidos ensayos, de guerras y trifulcas, nuestro país se dotó en definitiva, así se creyó, de una Constitución federal con la concurrencia de 9 estados libres y soberanos en términos absolutos. Se abolió el Ejército nacional, existían en realidad nueve constituciones. El país se dio el nombre de Estados Unidos de Colombia. Cuentan que el famoso escritor francés Victor Hugo llegó a decir que dicha constitución era para ángeles. Razones tenía: por ejemplo, no podía ser reformada sino por unanimidad. El experimento duró escasos 23 años. Rafael Nuñez, un liberal extraño que abandonó las filas de los radicales y federalistas, se alió con el intelectual conservador ultracatólico e hispanista Miguel Antonio Caro para darle sepultura a la Constitución federalista de Rionegro e instalar una nueva que consagró el régimen centralista y procatólico. Vinieron conflictos, persecuciones y guerras. La mas famosa de todas, por su duración y sus efectos destructivos, la de los mil días (1899-1902), dejó el país en la ruina física, económica, militar y moral. De tal suerte que cuando los panameños proclaman su independencia en 1903 con el apoyo de la Armada norteamericana, nada se pudo hacer para evitar la separación. El presidente José Manuel Marroquín, que era el vicepresidente, propició un golpe de Estado en 1900 contra el titular Manuel Antonio Sanclemente, un anciano que frizaba casi los 90 años, que gobernaba desde Villeta porque le hacía daño la altura de Bogotá. Marroquín, uno de lo gramáticos, era presidente de facto. Dicen que se dedicó a leer poesía para digerir la pérdida de Panamá y que al entregar el mando también dijo algo así: “De qué se quejan, me entregaron un país y les devuelvo dos”.

Mapa de Colombia sin Panamá (1905-1908)
En 1932 por el mes de septiembre, el país se vio sorprendido por la noticia de una invasión peruana al puerto de Leticia sobre el Amazonas. No teníamos aviación, no había carreteras, no había dinero disponible debido a la Gran Depresión que afectó nuestras exportaciones. Al cabo de varios meses, pudieron llegar algunos soldados que remontaron el Amazonas en cañoneras compradas de afán en Europa. Otros llegaron cerca, hasta Mocoa por una carretera construida en tiempo récord entre Pasto y dicha población. Recuperamos Leticia y cedimos la guarnición de Güepí y la isla Chavaco. Gobernaba el patricio liberal, experto diplomático Enrique Olaya Herrera. La negociación tuvo lugar en 1934 bajo el mandato de López Pumarejo, otro liberal, quien nombró a Olaya Herrera jefe de la delegación nacional. El resultado es que se ratificó el tratado Salomón-Lozano firmado en 1922, por el que Colombia conservó Leticia y se ganó el trapecio Amazónico pero se mantuvieron perdidos kilómetros de selva que Perú se había apropiado en 1911 cuando sus tropas atacaron la zona de La Pedrera. No hay claridad el balance de estas disputas.

Mapa de Colombia antes de la guerra con Perú (1916-1928)
Bajo el Gobierno del conservador Laureano Gómez y de su designado presidencial que lo reemplazó buen tiempo, Roberto Urdaneta, el canciller colombiano Juan Uribe Holguín (ancestro de la canciller actual María Angela Holguín), apartándose del criterio de expertos colombianos envió la siguiente nota al Gobierno de Venezuela: “El Gobierno de Colombia declara que no objeta la soberanía de los Estados Unidos de Venezuela sobre el archipiélago de los Monjes…”. Hoy sabemos que en el mar que los rodea hay grandes cantidades de petróleo y gas. Nada que hacer. En el siglo XIX se había entregado una porción de La Guajira al mismo país. Así mismo, en diferentes tratados entregamos gran parte de nuestra Amazonía a Brasil.

Mapa de Colombia después de la guerra con Perú (1955-1963)
Colombia, pues, se está empequeñeciendo. Lo confirma la Corte de la Haya con el fallo sobre delimitación marítima en San Andrés, a todas luces injusto porque cercena territorio sobre el que hemos ejercido soberanía por dos siglos sobre sus islas, islotes, cayos y mar circundante.

Mapa de Colombia hasta el 19 de nov de 2012
¿Qué vamos a hacer?”, se pregunta la gente en medio de creciente indignación. Solo hay dos salidas: una es acatar el fallo y echarnos a llorar. Otra es no acatarlo y esperar que el mundo, la ONU, el ALBA, los Castro y Chávez se nos vengan encima. Sería necesario que los gobernantes y dirigentes colombianos tuviesen la personalidad, la necesaria dignidad y el coraje suficiente para encarar las consecuencias, una gran avalancha de críticas, amenazas, sanciones y aislamiento a las que seríamos sometidos. Esas virtudes son flor silvestre de nuestras élites. Con excepciones, tampoco las han tenido para librar la batalla contra el terrorismo porque al parecer hay conciencia de culpa de que algo se debe, en algo fallamos y hay que pagar. Como si la soberanía y la paz fuesen valores de manejo antojadizo. Falta valor y falta dignidad. Es de pronto perdonable que uno que otro intelectual anárquico o existencialista o posmoderno o progre niegue la patria y se burle del “patriotismo transnochado” y del sentimiento de pertenencia porque les parece que la patria es una noción de modé, anticuada y conservadora y que eso de los límites es asunto intrascendente y caprichoso. Estoy seguro de que si el raponazo hubiese sido a favor de EEUU, estarían blandiendo banderas tricolores, quemando las del país norteño y gritando “abajo el imperialismo yanqui” bajo la dirección de la Marcha “Patriótica” y el “patriótico” Cepeda.

Pero, no es eso lo que espera la gente de a pie, común y corriente, la que celebra goles de la selección, la que canta el himno nacional en las ceremonias, la que muestra su cédula con orgullo en las extranjerías y los bancos, la que iza la bandera en las fiestas patrias, la gente que tiene sentido de pertenencia, a la que no le da lo mismo levantarse con setenta mil kilómetros cuadrados de territorio menos, la que lava su ropa sucia en casa, la que no quiere la guerra ni es ultranacionalista. Lo que quiere saber de su dirigencia es que señale el rumbo por seguir.

Colombia ha perdido el 54% de su territorio a través de la historia.
Interesante artículo en la página "Las 2 orillas"


domingo, 20 de abril de 2014

FERNANDO VALLEJO vs. GARCÍA MÁRQUEZ

‘Cursillo de orientación ideológica para García Márquez’.

Publicado en El Expectador. Domingo, 20 de abril de 2014
Este ensayo de Fernando Vallejo en su momento fue rechazado por el editor de "El malpensante" que le dijo: ‘uno no ataca a un elefante con un cortauñas’. Luego fue editorial Alfaguara la afortunadamente incluyó este texto el el libro "Peroratas". Aunque me cuento entre los admiradores de la obra de Gabriel García Márquez, no puedo desconocer que este ácido análisis de Cien años de soledad que hizo Vallejo tiene razones muy válidas. Como siempre me ha gustado oír opiniones aquí se las dejo:

El siguiente es el mensaje que envió a este diario Andrés Hoyos, director de la revista ‘El Malpensante’:

“En el ‘Alto Turmequé’ del domingo hay una imprecisión que quisiera señalar. Dicen allí que El Malpensante rechazó un ensayo que Fernando Vallejo nos propuso en 1998 por ser un ataque contra García Márquez y Cien años de soledad, lo cual es sólo parcialmente cierto. De hecho, publicamos por esos días otro ensayo de Vallejo llamado ‘Cursillo de orientación ideológica para García Márquez’, donde Fernando arremete contra el comportamiento político de su famosísimo compatriota sin la menor contemplación (ver: EL MALPENSANTE. El que no publicamos pretendía demoler Cien años de soledad diciendo que es una novela escrita en tercera persona y otras cosas que ustedes citan en la nota. Yo era el director en esa época y recuerdo que mi respuesta a Vallejo fue: ‘uno no ataca a un elefante con un cortauñas’. Dicho esto, me parece estupendo que Alfaguara haya publicado el ensayo de marras para que sean los propios lectores quienes decidan si el elefante muere o no”.

El siguiente es el texto completo del ensayo “Un siglo de soledad”, rescatado por Alfaguara para el libro ‘Peroratas’, ya en librerías, y cuya publicación exclusiva en El Espectador fue autorizada desde México por el escritor Fernando Vallejo con este mensaje: “¡Cómo voy a atacar yo a un elefante! Ni con un cortauñas ni con nada. Yo no soy como el Borbón bribón que tienen los españoles, que hace poco mató a uno de esos hermosos animales con un rifle y salió como un héroe en primera plana en El País de España. Yo amo a los animales. En prueba los cien mil dólares del premio Rómulo Gallegos, que los di para los perros abandonados de Venezuela; y los ciento cincuenta mil del premio de la FIL, que los di para los de México. Muchos años después del incidente de El Malpensante, recuerdo la remota mañana en que el coronel Andrés Hoyos me rechazó el artículo sobre nuestro genio máximo escrito para nuestra revista máxima. Bogotá era entonces una aldea de cien mil habitantes que vivían de huevos prehistóricos”.


UN SIGLO DE SOLEDAD

«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía habría de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo».
En uso del derecho a malpensar que me confiere esta revista, voy a hacerte unas preguntas, Gabito, muchos años después, sobre tu libro genial que así empieza. ¿Muchos años después de qué, Gabito? ¿De la creación del mundo? Si es así, yo diría que tendrías que haberlo dicho, o algún malpensado podrá decir que se te quedó tu frase en veremos, como una telaraña colgada del aire. Pero si no es después de la creación del mundo sino «después de aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo», entonces algo ahí sobra. O te sobra, Gabito, el «remota» pues ya está en «muchos años después», o te sobra el «muchos años después» pues ya está en el «remota».
Pero no te preocupés por la sintaxis, Gabito, que con las computadoras y el Internet ¿hoy a quién le importa? Al que te venga a criticar con el cuento de la sintaxis, decile que ésas son ganas de malpensar, de joder, y mandalo al carajo, que vos estás por encima de eso. Soltales un «carajo» de esos sonoros, tuyos, como los de tu coronel Buendía.

Y en efecto, la originalidad de tu frase inicial, así a algún corto de oído le suene sintácticamente coja, es soberbia, y no está en la sintaxis sino en la escena luminosa que describes. Un viejo que lleva a un niño a conocer el hielo, ¿no es una originalidad genial? ¿Cómo se te ocurrió, Gabito? ¿Cómo se dio el milagro? ¿De veras fue como lo has contado en repetidas ocasiones a la prensa, una tarde calurosa en que ibas camino de Acapulco con Mercedes?

¿En qué ibas pensando camino de Acapulco con Mercedes esa tarde calurosa? Aunque yo soy un pobre autor de primera persona que a las doce del día no recuerdo qué desayuné, y no un narrador omnisciente como vos que todo lo sabés, oís y ves, y que leés los pensamientos y nos podés contar lo que recordó el coronel Buendía muchos años después, apuesto a que sé en qué ibas pensando esa tarde calurosa camino de Acapulco con Mercedes. Ibas pensando en Rubén Darío, en su autobiografía, en la que el poeta nicaragüense, muerto en 1916, cuenta que su tío abuelo político, el coronel Félix Ramírez, esposo de su tía abuela doña Bernarda Sarmiento, lo lleva a conocer el hielo:

«Por él aprendí pocos años más tarde a andar a caballo, conocí el hielo, los cuentos pintados para niños, las manzanas de California y el champaña de Francia». ¡Te plagió, Gabito, te plagió ese cabrón nicaragüense! ¡Y con semejante frase tan fea! Y no sólo te robó el hielo y el grado de coronel, sino hasta la expresión genial tuya de «muchos años después», pues el «pocos años más tarde» de ese sinvergüenza ¿no viene a ser lo mismo, aunque al revés?

Y después dicen que los colombianos somos ladrones. ¡Ladrones los nicaragüenses! Cuando te acusen de plagio me llamás a mí, Gabito, yo te defiendo. A cambio vos me vas a enseñar a ser autor omnisciente y a leer los pensamientos. Como ves, ya empecé a aprender, vos me diste el ejemplo, ya sé en qué ibas pensando camino de Acapulco con Mercedes esa tarde calurosa en que se te ocurrió lo del hielo: en ese nicaragüense ladrón. Pero explicame ahora la segunda frase de tu libro genial: «Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos».

¿Huevos prehistóricos? ¡Prehistóricos serán los tuyos, güevón! No hay huevos «prehistóricos». Los huevos son del Triásico y del Jurásico, o sea de hace doscientos millones de años, cuando los pusieron los dinosaurios, y nada tienen que ver con la prehistoria, que es de hace diez mil o veinte mil. Los bisontes de las cuevas de Altamira y de Lascaux sí son prehistóricos. Sólo que los bisontes no ponen huevos. ¿O en el realismo mágico sí? En esto de los huevos prehistóricos sí metiste las patas, Gabito. ¡Por no consultarme a mí! ¿Qué te costaba, si yo también vivo en México, llamarme por teléfono desde Acapulco? Yo tengo en México dos o tres libros de paleontología con unos huevos de dinosaurio fosilizados, magníficos, muy útiles para tu creación del mundo y de tu Macondo.

Pero aclarame aunque sea otra frase, la tercera, Gabito: «El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo». Si vos estás escribiendo en español –una de las contadas «lenguas de civilización» de que habla Toynbee, y que ha producido la máxima obra literaria, el Quijote, después de la cual sigue la tuya, si no es que es al revés–, ¿no se te hace que se te fue un poquito la mano con eso de que muchas cosas carecían de nombre y que para mencionarlas había que señalarlas con el dedo? ¿No hay ahí una inadecuación entre la lengua tuya, la del narrador (así sean tan genialmente pobres su léxico y su sintaxis), y el mundo que describes? Para mí que te hubiera quedado mejor tu libro en protobantú o en una lengua de la Amazonia.

Pero claro, en protobantú nadie se llama Aureliano Buendía con nombre y apellido, ni mucho menos tiene grado de coronel. Gabito: ¿No se te hace raro que en Macondo muchas cosas no tengan nombre pero las personas sí? Y para colmo con grado militar. En un mundo tan primitivo, Gabito, tan recién bañado por el primer aguacero cual es el caso de Macondo, ¿de dónde salió la jerarquía militar? Pues donde hay un coronel hay generales y mayores y cabos. Pero esto no es un reproche, Gabito, yo a vos te tengo buena voluntad. Nada más te lo recuerdo por si algún cabrón malpensado algún día te lo saca a relucir, estés preparado y sepás qué responder. Respondele: «Animal, ¿no ves que estamos ante el realismo mágico? Por eso es mágico. Si las cosas tienen explicación, ¿dónde está la magia? ¿Qué chiste hay pues?».

De todas formas, Gabito, si cuando escribías tu creación del Universo me hubieras consultado sobre este asunto de los nombres de los personajes, yo te habría aconsejado que para evitar malpensamientos de cabrones los señalaras con el dedo. Además eso de llamar a los personajes cada vez que se mencionan con nombre y apellido en realidad no es manía tuya, es de Rulfo y de Mejía Vallejo: Pedro Páramo, Pedro Canales, Anacleto Morones, Fulgor Sedano, Susana San Juan... Vos que sos tan imaginativo y genial ¡qué vas a copiar a ese par de güevones!

Ahora bien, si no querés señalar a tus personajes con el dedo, pues mencionalos siempre con nombre y dos apellidos para que te distingás de ellos. Por ejemplo: Mauricio Babilonia Asiria, Pietro Crespi Rossini, Pilar Ternera Mesa. Con este cambio tu comienzo te quedaría así: «Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía Iguarán habría de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo». Mejora mucho en originalidad. Incluso el «Iguarán» lo podés cambiar por «Iguana»: el coronel Aureliano Buendía Iguana. Suena más paleontológico, más a huevo prehistórico.

Llegados a este punto, Gabito, te quiero preguntar una última cosa, pero si no me la querés contestar no me la contestés: ¿De veras plagiaste a Balzac? ¿O eran elucubraciones sin fundamento de ese guatemalteco envidioso de Miguel Ángel Asturias? ¿Te acordás con la que salió ese güevón? Que dizque vos sacaste a tu coronel Aureliano Buendía del Baltazar Claës de La búsqueda del absoluto de Balzac, quien arruina a su mujer tratando de fabricar oro pero en vez de oro sólo fabrica un diamante. ¡Cómo lo ibas a plagiar si tu coronel Aureliano Buendía no fabrica diamantes sino pescaditos de oro! El tono, claro, de las dos novelas, la tuya y la suya, se parece mucho. Ustedes dos escriben como comadres chismosas, en prosa cocinera. Pero eso está bien para el tema de ambos. Además, ¿quién te puede probar Gabito que le robaste a Balzac el tono? Robarle un autor a otro el tono es como robarle un hombre a otro el alma. Y si a ésas vamos, también a vos te lo robó Salvador Allende. Ah no, fue su sobrina, ¿cómo es que se llama?

En fin, Gabito, para terminar porque ando corrigiendo unas pruebas y muy apurado, una última inquietud, ahora sobre el título de tu libro genial. ¿Por qué le pusiste «Cien años de soledad» en vez de «Un siglo de ausencia» como el bolero? Yo hubiera preferido «un siglo» ya que estás hablando en números redondos y que tuviste el acierto de que no fueran ciento uno o noventa y nueve, lo cual es otra genialidad. ¿Cómo se te ocurrió? Claro que «años» me suena mal. «Año» me suena a «caño», «coño». Yo sería incapaz de poner la palabra «año» en el título de un libro mío. La eñe es fea letra, hay que desterrarla del idioma. En cuanto a la soledad, mejor cambiásela por «ausencia», pues en español «Soledad» también es nombre propio, y así algún malpensado puede pensar que tus «Cien años de Soledad» son los cien años que doña Soledad lleva sola: doña Soledad Acosta viuda de Samper, doña Sola, doña Solita, ¡ay!


Gabito: No te preocupés que vos estás por encima de toda crítica y honradez. Vos que todo lo sabés y lo ves y lo olés no sos cualquier hijo de vecino: sos un narrador omnisciente como el Todopoderoso, un verraco. Y tan original que cuanto hagás con materiales ajenos te resulta propio. Vos sos como Martinete, un locutor de radio manguiancho de mi niñez, que con ladrillos robados a la Curia se construyó en Medellín un edificio de quince pisos propio. E hizo bien. Las cosas no son del dueño sino del que las necesita. Además vos también estás por encima del concepto de propiedad. Por eso te encanta Cuba y no lo ocultás. El realismo mágico es mágico. ¡Qué mágica fórmula!


Cuando Gabo escribía el libro, lo llamaba "La casa"

Captura de el l libro editado por Rey Naranjo narra desde sus viñetas la historia de vida de García Márquez, desde su nacimiento en Aracataca hasta la traducción al chino, en 2011, de Cien años de soledad, que vendió más de un millón de ejemplares, pasando, obviamente, por la entrega del premio Nobel. Ver aquí el libro completo Gabo, novela gráfica.