lunes, 19 de enero de 2015

LOS PERROS VAN AL CIELO

Fue durante mi segundo año de bachillerato cuando llegó Limberg a la casa. Era la primera vez que iba a convivir con un perro. No más entró a la casa nos quedamos mirándonos un rato como reconociéndonos. Claro que había visto muchos perros, pero la verdad no les había prestado mucha atención.

Era cosa muy diferente saber que ahora tendríamos uno como parte de la familia y me causaba una extraña sensación que no acababa de definir.

Limberg ya era un perro grande de unos tres años cuando llegó, era un hermoso pastor collie, muy parecido a Lassie, el perro de la televisión. Al comienzo la cosa fue difícil pues lo habían mal criado y hacía lo que se le venía en gana. Más tardaban en abrir la puerta que él en escaparse y salir a recorrer las calles del barrio. Como no atendía los llamados muchas fueron las veces que tuve que salir tras él para traerlo a casa. Obviamente nuestra relación empezó con el pie izquierdo y me gruñía por cualquier cosa.

La hora de su baño en el patio era toda una odisea, no se quedaba quieto un instante, y cuando estaba bien enjabonado se sacudía dejándome empapado al tiempo que salía corriendo hacia la casa mojando todo a su paso, un desastre total.

Tardó mucho tiempo en adaptarse, pero al final aprendió a comportarse un poco mejor. Nuestra amistad se fortalecía día a día y terminamos siendo parceros. Nunca imaginé que uno pudiera querer tanto a un animal.

Compartimos caminatas, juegos y travesuras, descubrí que contrario a lo que se creía de los animales, esa bola de pelos tenía una gran inteligencia y nobles sentimientos Los perros piensan, recuerdan, sueñan, lloran. Solo les falta hablar el idioma humano, porque el propio si lo deben tener, pero no lo entendemos.

Un día como a las cuatro y media de la madrugada entró a mi habitación y me despertó chillando y jalándome la cobija, como pensé que quería salir para hacer chichí me levanté medio dormido y algo disgustado para abrirle la puerta mientras él me seguía inquieto, yendo por el corredor sentí como un rugido sordo que no ubicaba de donde venía. De improviso todo empezó a moverse mientras la casa crujía como si fuera a caerse. Tuve que seguir hacia el patio apoyándome en las paredes para no caerme, mientras gritaba  para que todos despertaran y se pusieran a salvo: TERREMOTO.

Fue casi un minuto de vaivén violento, la energía eléctrica se fue y solo se escuchaban las explosiones de los transformadores y los gritos de la gente. Nos reunimos todos en el patio mientras pasaba el sismo esperando que la casa no se fuera al piso. Limberg había presentido de alguna forma esto y nos despertó para advertirnos.

Hubo un día en que se puso muy enfermo y el veterinario no nos dio muchas esperanzas, nos dijo que tenía moquillo y que posiblemente no pasaría de esa noche.  Le di las medicinas, pero no reaccionaba, casi no podía respirar, se echó en unos cojines bajo la mesa de la cocina, yo igual me acomodé allí mientras le sostenía la cabeza, era la única forma en que lograba tomar un poco de aire.

Como tenía que madrugar al colegio me dijeron que me acostara, que Dios proveería. Pero no me confié de esto y vi salir la luz del nuevo día bajo esa mesa asegurándome de que no dejara de respirar. Sobra decir lo mal que lo pasé ese día en clases, embotado por la mala noche y la preocupación por la salud del perro. Al regresar lo encontré más animado y por fortuna pronto se recuperó.

Limberg me enseñó a querer a los animales, a descubrir que somos responsables de ellos, que son nuestros hermanitos menores, como decía san Francisco.

El tiempo pasó inexorable y Limberg se fue volviendo viejo. Ya no corría como antes y sus ojos no brillaban con su característica viveza, se fue apagando como una vela que se extingue.

Una calurosa tarde estaba jugando fútbol con los amigos cuando llegó la muchacha de servicio a decirme que fuera a la casa para que le diera una pastilla al perro. No le di mucha importancia y le dije que estaba ocupado y que iría en un rato, que se la dieran de alguna forma.

No habían pasado ni quince minutos cuando regresó la muchacha a decirme que fuera, que Limberg se estaba muriendo. Me alarmé y salí corriendo, pensado que la cosa no sería para tanto.

Ya en casa vi al perro echadito en el piso rodeado por mi familia, alguien me pasó la pastilla y me pidió que se la diera, que no había querido recibírsela a nadie. Limberg se incorporó y con alguna dificultad corrió hacia mí para saludarme como acostumbraba, abrazándome con sus patas. Eso me tranquilizó y me preparé para recibir su saludo… saltó mientras extendí mis brazos para recibirlo, que exagerados son, se ve muy bien.

Pero algo pasó que no tenía previsto, cuando estaba suspendido en el aire vi como se apagaba, y que esa bola de pelos volaba hacia mí por pura inercia, traté de cogerlo, pero no pude, y cayó en mis pies, sentí su peso sobre mis zapatos haciendo pedazos mi corazón. Ahí estaba yo, cual largo era, impotente, con una pastilla en la mano y mi perro en los pies. Me estaba esperando para despedirse y yo de tonto no lo entendí, hasta ahora que se había ido, ¿para donde?.. Para el cielo, los perros van al cielo. Artículo relacionado (Los perros también van al cielo 1)





sábado, 17 de enero de 2015

FOTO LIA 60 AÑOS

Quieto pa la foto

Don Darío Molina. + Junio de 2016

El estudio fotográfico Foto Lía llega este año a sus sesenta años fotografiando los momentos más destacados de los habitantes del barrio La América y sus alrededores. Su propietario don Darío Molina comenzó su labor en el año 1954 en un local situado en el costado sur de la calle San Juan, esquina con la carrera 88. Contiguos a su local estaba la recordada farmacia Santander y la heladería Noches de luna. Con el ensanche de la calle San Juan los locales de esa franja fueron demolidos y ahora está en el costado norte, exactamente en la carrera 87 x 44, sector antiguamente conocido como barrio San José.

Recuerda don Darío que entonces aún pasaba por allí el tranvía de La América, cuya terminal estaba en la carrera 90, antes de que llegara el tranvía hasta San Javier.

Don Darío nació en Barranquilla y su familia se trasladó a Medellín cuando él tenía ocho años. Su padre, Emilio Molina, era fotógrafo y les enseñó el oficio. Su tío Manuel Molina, fundó "Foto Molina" en Junín con La Playa.

Llegaron a vivir al barrio Loreto y poco tiempo después se pasaron al barrio Manrique. Creció entre cámaras y elementos de laboratorio fotográficos y aprendió el oficio naturalmente, desde revelar en el cuarto oscuro hasta iluminar fotos con pincel y acuarela.

Su primera cámara fue una de cajón y fuelle con lente Schneider, usaba películas de 4x5 y 5x7 (Pulgadas), ya se imaginarán la calidad de fotos que obtenía. La foto de mi primera comunión me la tomaron allí con esa cámara, pero ahora ya están usando el formato digital.

Don Darío recuerda que entonces a sus veinte años montó en el tranvía, visitó los billares de Los Cárdenas y fue a Noches de luna, donde amenizaban las noches con buenas orquestas.

Todas las fotos tomadas desde el año 1954 están debidamente guardadas con su nombre día y año en que fueron tomadas. Le di los datos de la foto de mi primera comunión e inmediatamente consultó en su libro, y Eureka, allí estaba el dato y el número guía.
- Se la tengo, me dijo satisfecho.

Allí en su archivo hay miles de fotos de matrimonios, bautizos, primeras comuniones, cumpleaños etc. En fin retazos de recuerdos de tiempos idos inmortalizados en sus fotos.

Su colaboradora Luz Elena Arango, también fotógrafa, nos cuenta que revisando los archivos encontró fotos de personas destacadas que posaron ante la cámara de Foto Lía. Una curiosidad es la foto del expresidente Álvaro Uribe en su niñez. También vimos fotos de modelos famosas como Ana Sofía Henao y Geraldine Zivic. En los archivos también está la foto del conocido periodista Juan Ignacio Velásquez.

En una ocasión que visitaba la ciudad Suor Monique Colrat, Superiora General de las Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación, esta llegó a Foto Lía para tomarse la foto oficial que sería distribuida en todos los conventos del mundo. Llegó vestida con ropa informal, como acostumbran las religiosas en Europa, por lo que hubo que ir a traerle un hábito desde el convento, que afortunadamente estaba muy cerca.

Muchas son las personas que han pasado por foto Lía y seguramente serán muchas las que con el tiempo han ocupado destacadas posiciones en la vida política, cultural, militar y social del País, don Darío no lo recuerda, pues el solo se ocupada de ajustar su cámara y decir: “Quieto pa la foto”.

Cuando se me ocurrió hacer esta nota no sabía que don Darío Molina estaba llegando a sus sesenta años de labor, otra casualidad en estos retazos de la vida.
Feliz aniversario Foto Lía.



viernes, 16 de enero de 2015

EL ENCARTE DE GARDEAZÁBAL

Cuadro de Wikipedia
Gustavo Álvarez Gardeazábal, el famoso escritor de Cóndores no entierran todos los días y otros éxitos editoriales es noticia luego de haber sido despedido del famoso programa radial "La luciérnaga". Sobre su salida se tejen muchas hipótesis, entre las cuales no faltó la de que había sido por petición del presidente Santos, cosa que luego el mismo Gardeazábal desmintió al asegurar que el único responsable de su salida era el nuevo director del programa Gustavo Gómez. Sea cual fuera la razón de su desvinculación del programa lo cierto es que su salida e igual que la de su director, Hernán Peláez ha dejado un hueco grande en La luciérnaga, cuyas consecuencias solo las dirá el tiempo y los oyentes, a los que no les gustó mucho este movimiento de la cadena radial.

Son muchas son las anécdotas que hay sobre el escritor, esta es una que fue publicada hace poco que nos muestra como se mueven algunas cosas chuecas en Colombia y la ingeniosa forma en que Gardeazábal las sorteó en su momento.



Publicado en "La otra cara", diciembre 5, 2014
Por Pedro Luis Barco Díaz CARONTE.



Esa noche del verano de 1980, Gardeazábal leía sentado en un taburete de madera, en su casa de alquiler del barrio El Lido de Cali Colombia. Lo acompañaban sus incontables libros y un par de perros diminutos con nombres de mastines fieros: Caifás y Barrabás.

A diario escandalizaba a la pacata sociedad caleña con sus “Notas Profanas” del periódico El País, oficiaba como diputado de la Asamblea Departamental del Valle del Cauca, ya había publicado su gran novela “Cóndores no Entierran Todos los Días,” y también había sido concejal de Cali por el “Movimiento Cívico” que regentaba José pardo Llada, el mítico periodista que se le había volado a la revolución cubana y al mismísimo Che Guevara.

Horas antes, en la Asamblea, había participado en un debate tenaz, negando la incorporación a las rentas del departamento, de una nueva lotería que era, en verdad, un juego de azar de aquellos que el Código de Policía prohibía y sólo dejaba jugar durante las fiestas patronales de los municipios. El debate había sido tan intenso y veintijuliero que un diputado del norte del Valle, había comparado al inventor del juego con Tomas Alba Edison, con Alexander Graham Bell y con Alexander Fleming.

Y el inventor del juego era Don Eleazar de Jesús Agudelo Arango, un paisa nacido en plena Plaza de Berrío en Medellín, pero con un dejo tan montañero, que parecía que se acabara de quitar las alpargatas y el carriel. Mientras estuvo en el Valle del Cauca, siempre vistió de saco café -medio arrugado- y de sombrero Barbisio. Ah, y tenía una edad indescifrable, indeterminada, de la cual, según me cuentan, aun goza.

El juego, que denominó “el 24,” se jugaba en una mesa de billar con dos bolas talladas como dodecágonos. Los parroquianos depositaban previamente la apuesta en una lona con los números, el garitero tacaba otra bola, ésta movía los poliedros y el número que salía, ganaba 24 veces el valor apostado.

Ese juego se había regado -de manera ilegal- por el Valle del Cauca y otros departamentos, por lo que la policía decomisaba los trebejos. Don Eleazar, para legalizarlo, contrató a un habilidoso abogado, quien valiéndose de argucias, hizo el trámite ante el ministerio de Desarrollo y patentó la genial idea del paisa montarás, con el pomposo nombre de “Lotería de Precisión.” Es decir, como un juego de habilidad o destreza.

El problema era que los vagos, quienes fueron los que más se aficionaron al juego, cuando la garita los dejaba sin un peso, se iban a robar por los alrededores y volvían a que “la casa” los volviera a pelar. Muchos alcaldes, incluso, llegaron hasta a contratar ladrones para que se robaran las bolas, con tal de no dejar a la juventud de ese entonces a merced del temible “24.”

En la Asamblea esa tarde se habían enfrentados dos bandos: por una parte Gardeazábal y el “pantalonudo” Alfonso Ossa Jaramillo, el papá de Carlos Ossa escobar, quien era el presidente de la Duma; y por la otra, un buen número de diputados, que sin pudor juraban que don Eleazar era Cristo revivido. Pero el debate no concluyó y quedó postergado para la tarde del día siguiente.

Como dije al principio, Gardeazábal, esa noche, se encontraba leyendo, cuando percibió que desde la calle, le llegaba una fragancia masculina exquisita, la cual identificó de inmediato. Segundos después tocaron la puerta de manera educada, o mejor, delicada.

Cuando el escritor abrió la puerta, no pudo creer que en la vida real existiera un joven tan delicado, bello y bien vestido. Y que oliera tan rico. El jovencito, con voz de querubín celestial le dijo:
-Escritor, de parte de don Eleazar.- Al tiempo que le entregaba una champagne “Veuve de Cliequot,”precisamente la bebida predilecta del “Bon Vivant” tulueño.

-Pasa. -Le respondió el también joven novelista. Y lo invitó a sentarse en una de las tres poltronas de la sala principal.

Empezaron a degustar el fino champagne. El joven, que resultó además encantador con su charla, de manera sutil se le acercaba hasta rozar al escritor, para que éste advirtiera cuan arqueadas y perfectas eran sus pestañas. Gardeazábal, haciendo esfuerzos heroicos, se pasaba a la otra poltrona, y el jovenzuelo lo perseguía sin desfallecer. Así le dieron más de 10 vueltas al ruedo, hasta que agotaron la última gota de champaña.

Cuando el jovenzuelo se puso de pie para retirarse, se podía notar en sus ojos una sutil súplica para que no lo dejara marchar derrotado, pero Gardeazábal –inflexible- sólo le dijo antes de despedirlo:

-Entrégale esta esquela a don Eleazar.

Garrapateó una nota de forma rápida, humedeció el sobre con su lengua, lo cerró y se lo entregó al muchacho, que se marchó cabizbajo.

Al otro día, don Eleazar abrió la tarjeta y leyó, con estupor, el contenido que decía: “¡Eleazar ¡ Ahí te devuelvo ese cul* envenenado!”

EL MATONEO DE CHARLIE HEBDO

Con todo respeto.




Nos guste o no el estilo de la revista francesa nada justifica la barbarie que se cometió contra sus caricaturistas. Aún no es claro quiénes están detrás de esta barbaridad y solo esperamos que algún día salga a la luz la verdad. Mientras tanto, se tejerán muchas versiones de conspiración cercanas a una novela.

Lo que si es cierto es que ellos ejercían de algún modo el matoneo o bullying. En Colombia muchos no conocíamos su estilo editorial, hasta ahora. La verdad viendo sus dibujos uno no entiende la razón de ser de estos. No parece correcto mofarse de las ideas y creencias religiosas de otros, ser agnóstico o ateo no da derecho a ridiculizar a los creyentes. Los temas que tocaban eran muy sensibles y jugar con candela es peligroso. ¿Hasta donde debe llegar la libertad de expresión?. hasta donde comienza el respeto que merece la opinión del otro. Se puede debatir sin herir.

Historia
(De WikipediA)

Charlie Hebdo es un semanario satírico francés de izquierdasa fundado en 1992, que tomó su nombre de una publicación satírica que existió entre 1969 y 1981 (primero como Hara-kiri y Hara-kiri hebdo). Según Charb, director de la publicación hasta 2015, su redacción refleja a «todos los componentes de la izquierda plural, incluso de los abstencionistas».Con sus publicaciones consiguió la indignación de musulmanes, judíos y cristianos por igual.

Su labor fue motivo de juicios, debates por la libertad de expresión, acusaciones de provocaciones a facciones religiosas y atentados; uno de ellos, con cócteles Molotov, en 2011).

El más grave fue el 7 de enero de 2015, en su sede parisina, en que dos encapuchados asesinaron a doce personas además de herir de gravedad a otras cuatro. Entre los fallecidos se encuentran los dibujantes Charb, Cabu, Wolinski y Tignous; además de dos agentes de policía.

Paz en la tumba de las víctimas.

jueves, 15 de enero de 2015

EL INCENDIO Y LA MACUÁ


No recuerdo el año, pero sí el día. Era un domingo siete de diciembre, aproximadamente eran las once de la mañana cuando me dirigí al supermercado del barrio y vi caer un globo en una fábrica de muebles y colchones ubicada frente a una bomba de combustible. Acaté a advertirle a uno de los empleados lo sucedido para que estuviera pendiente mientras yo ingresaba al supermercado a conseguir lo que buscaba.

No tardé mucho en hacerlo, y al salir vi al empleado haciendo retirar todos los vehículos después de suspender el servicio en la gasolinera.

Ya se veía salir humo negro  de la mueblería que estaba cerrada por ser día festivo. Los globos en esa temporada de navidad son peligrosos y causan incendios, como ese que estaba comenzando en ese momento.

Le propuse al empleado de la gasolinera que pasáramos la calle y forzáramos la puerta del local afectado para ver si podíamos hacer algo antes de que el fuego tomara fuerza. Así lo hicimos y pateamos la puerta varias veces a la voz de tres. Era una gran puerta de madera pintada de azul de una antigua casona con tejas de barro. Continuamos golpeando la puerta hasta que en el tercer intento se abrió de par en par dejando salir del interior grandes lenguas de fuego y una tremenda onda de calor.

Nos retiramos a una distancia prudente y vimos como ardían muebles e insumos en medio del crepitar de fuego. El sitio tenía un patio grande y corredores laterales techados. Las vigas comenzaron a caer y solo sentíamos impotencia ante el elemento fuego. El fuego es hermoso e implacable, es increíble la rapidez con que se propaga.

El sito se llenó en un abrir y cerrar de ojos de curiosos que se alineaban a lo largo del separador central de la calle San Juan. Estos eventos producen una extraña atracción y causan diversas emociones entre los observadores. Algunos gritaban, las señoras lloraban y otros sin duda lo disfrutaban. Por mi parte yo comenzaba a grabar en mi memoria todos los detalles para algún día escribirlos, no sabía cuando… Hasta ahora.

Las sirenas de los bomberos comenzaron a escucharse a lo lejos cuando partes del material liviano se elevaban sobre las grandes llamas.
De repente se comenzaron a escuchar risas y silbidos, algunos gritaban: Linda…, Mamita…, Macuá.

Macuá, Entonces entendí la causa del barullo. Corriendo por media calle hacia el sitio del incendio venía un hombre obeso vestido con una sudadera rosa, Sus brazos extendidos aleteaban como una mariposa mientras gritaba con voz aflautada: Incendio… socorro…. Llamen los bomberos.

Y los bomberos ya estaban llegando tras este hombre que les parecía abrir el camino y se robaba la atención de todos.

Nunca antes lo había visto, pero ya había oído muchas historias sobre este personaje. Como eso de que acostumbraba caminar por la famosa carrera Junín vestido a veces como un elegante lord inglés y otras como una despampanante mujer. Se decía que tenía fino humor y un gran corazón a la hora de ayudarle a los necesitados. Escuché varias llamadas suyas al programa radial Los Habitantes de la noche de Alonso Arcila en las que ofrecía dinero o materiales a personas pobres que hacían sus peticiones.

Los bomberos instalaron una larga escalera y prepararon las mangueras con la habilidad que los caracteriza y cuando iban a comenzar a subir la Macuá se les adelantó y subió primero reclamando que le pasaran la manguera.

Los bomberos casi se cayeron al piso de de risa. El protagonista ya no era el incendio, era la Macuá.

Cuentan que José Luis Villegas, La Macuá, era de una familia rica del barrio San Diego de Medellín. Su gran memoria quedó comprobada cuando estando en un restaurante vio entrar a un hombre, que resultó ser el famoso periodista Héctor Rincón, el del periódico La Hoja y el programa la Luciérnaga de Caracol. La Macuá se paró frente a él y le dijo: “Pará un segundito, no me digás nada todavía. Ahora sí hablá” y entonces Héctor dice incómodo: “Buenas tardes”, y ‘Macuá’, como un resorte, salta y le responde: “Rincón, tercero de primaria, Bolivariana”. Habían sido compañeros de colegio en la infancia y lo reconoció por la voz.

Lo que nos cuenta nuestro lector Jorge Jaramillo: "La Macuá vivió rn el barrio San Diego, más exactamente en el Palo con la cuarenta, su padre un hombre trabajador y como decimos, un burro de oro, avaro y si poseia varios predios. Su madre una señora caldense que sufrió mucho pero que a su vez amaba a su hijo, toda la vida fue un espectáculo verlo, sus shows en la plaza de toros, sus andanzas por todo Maracaibo, los encuentros con su mejor amiga, Gloria María, hija de Mariela la del salón de belleza famoso en Medellin, de los escandalos que le hacía a la gente cuando se paraba en las mesas de los bares y discotecas, de sus amores con Hernando Echeverry Gómez, quien fuera propietario de la joyería Tahití, y mil cosas más que el tiempo no me da. Otro día les cuento anécdotas, la fiesta en la casa de Ignacio Vélez Calle y su gran cercanía con la mafia." (Agradecemos a Jorge Jaramillo esta nota.).

Ahora los habitantes de las casas vecinas, atemorizados y temiendo que las llamas se propagaran a sus viviendas salían con baldes de agua y mangueras de jardín en un inútil esfuerzo para controlar el gran incendio. Desde las largas escaleras los bomberos disparaban potentes chorros de agua que producían  grandes nubes de vapor que ascendían como nubes hacia el firmamento azul de ese día de verano.

Y en medio de ese vapor se esfumó La Macuá y el incendio cedió dejando ver el esqueleto humeante de la casa en ruinas.

Este retazo de la vida que parecía ser exclusivo de un incendio terminó siendo un recuerdo gracioso  de este célebre personaje, por lo demás muy querido.


UNA SERENATA DE LA "MACUA"
Publicada por Los romanceros de Colombia, sábado, 25 de octubre de 2014


Ya en la década de los setentas una noche Alberto esperaba afuera del restaurante El Escorial la llegada de algún cliente. Mientras tanto Tulio Parra y Jorge  Valle estaban adentro sentados en una de las mesas. Apareció de pronto un hombre manejando una motocicleta pequeña, y  con mucha pericia y delicadeza se bajó de ella, ahí en toda la puerta del restaurante. Este era un cliente muy particular, que les planteó a Los Romanceros una situación excepcional que no se les había presentado en los más de treinta años de vida artística del trío. Nunca antes Los Romanceros le habían llevado serenata a un hombre, y mucho menos si el cliente era hombre también.

La Macuá era un ganadero de la ciudad de Medellín muy aficionado, entre otras cosas, a las corridas de toros y al buen vestir. Después de explicarles de qué se trataba, Los  Romanceros salieron con él rumbo a  la casa del novio. Cuando llegaron a la vivienda de su amado, se abrió la puerta y salió un joven acompañado de su madre. Esa noche cantaron todas las canciones típicas de una serenata que se lleva a la novia querida, sólo que aquí se trataba del novio querido. A pesar de lo novedoso del acontecimiento, para el trío todo salió a las mil maravillas. De allí La Macuá llevó el trío a dar otra serenata. Esta era para su mamá de crianza. Fue muy triste lo que allí sucedió. El ganadero, recostado sobre su nana,  lloraba todo el tiempo y ella cariñosamente no cesaba de consolarlo. Todo fueron quejas, dolor, lamentos, lágrimas. ”En la familia no me quieren porque soy así;  me botaron de la casa, me botaron de la casa…”. Insistía en lo mismo una y otra vez. Con gran tristeza abandonaron el lugar Los Romanceros.

Dizque una vez, o seguramente varias, La Macuá se subió a una mesa de billar del salón Metropol y se puso a bailar flamenco. Pero los recuerdos más memorables sin duda son los de sus fiestas.
Aquí copio una de esas anécdotas que aparece en “De la Urbe” (periodismo universitario para la ciudad).

En algunas noches de farra en un bar de mala muerte que frecuentaba llamado "La arteria", se ufanaba contando que por una noche había sido la primera dama de la nación.

LAS FIESTAS DE LA MACUÁ

Dicen que a sus cumpleaños asistían famosos personajes de la política y la farándula nacional. 

"Una vez  hizo una fiesta de cumpleaños a la que asistió la crema y nata de la sociedad nacional. Se dice que personajes como Pacheco asistieron. El caso es que para esa fiesta se vistió como una reina egipcia, y apareció llevada por cuatro negros musculosos, sobre un trono portátil. Hizo dorar monedas de 50 pesos, las que yo mismo tuve oportunidad de ver después del evento, esas monedas las tiró ella a los invitados, como regalo. Pero La Macuá se enredó mal, con traquetos que aparecieron por todas partes en los 80. Murió en un accidente años después, en 1985, durante una semana santa, cuando regresaba de un viaje a Jericó. Algunas personas dicen que fue un asesinato, ordenado por un narcotraficante”. Quién sabe.

Sobre su muerte en el accidente que tuvo al salirse de la carretera en una curva y caer en un abismo le sacaron un chiste cruel: Que era tan dañado que se lo comió una curva.

lunes, 12 de enero de 2015

LA MUERTE DE UNA CERRADURA

Todo pasa y todo queda, 
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.
(Antonio Machado)



En mayo cumpliría dieciséis años, siempre fue la guardiana de la entrada principal del edificio, sin pedir nada a cambio, excepto un poco de aceite de vez en cuando. Se mantuvo impecable y prestando un excelente servicio durante los primeros doce años, para luego comenzar  a soportar un infame trato por parte de un nuevo usuario que por un motivo desconocido la golpeaba inmisericordemente. Accedía esta persona al edificio cuando le venía en gana sin utilizar la llave, pateando la puerta salvajemente hasta hacer saltar el pestillo.

Nuestra cerradura comenzó a verse acongojada, lastimada y triste, pero de alguna manera siguió funcionando bien unos meses más, hasta que tuvo su primer colapso.

Llevada de urgencia al taller se le diagnosticó rotura de cilindro y fractura parcial de la espiga del pestillo. Luego del cambio de las partes rotas retornó jubilosa a su lugar en la puerta principal ante la alegría de todos los habitantes del edificio, bueno no de todos, pues su injustificado enemigo decía que esa vieja chapa había que cambiarla definitivamente. Ahí me di cuenta que era un caso crónico de una especie de gerontofobia a las cerraduras viejas, que no sé si ya está clasificada o habrá que buscarle nombre y para lo cual yo propongo el de “Serraefobia” . (Del latín: Serrae: Cerrar).

Desde entonces, y hasta ahora que escribo esta historia, han pasado casi cuatro años de golpes, insultos y maltratos a esta desdichada cerradura, que sin quererlo se volvió el objeto de las furias de un mal usuario, que como es típico, lo hacía “sin testigos”, pero las paredes ven, oyen y hablan.

Sus visitas al taller cada vez eran más frecuentes y sus daños más graves, tuvo que someterse a antiestéticas soldaduras y a remiendos poco ortodoxos, pues las partes de repuesto ya no se fabrican . Aun así luego de cada reparación volvía a cumplir con su labor de guardián de nuestra puerta, sin faltar ni un solo día.

Viernes 9 de enero
La cosa fue más grave cuando recibió un daño fatal. Inmediatamente se le trasladó  al centro de atención de los hermanos Rojas, dos veteranos cerrajeros que llevan más de cuarenta años en el oficio. Desde que la pusieron en la mesa de trabajo me dieron pocas esperanzas, pero así y todo iniciaron una exhaustiva exploración interna. Le removieron la tapa dejando al descubierto todo el mecanismo que contiene su palastro, equivalente al tórax. Removieron sus resortes, el muelle,  el cilindro y otras cosas que no pude identificar. La idea era que al menos se le diera un día de vida para que la puerta no quedara sin chapa esa noche. Tal cosa sería impensable luego de quince años y ocho meses sin que le faltara la cerradura a la puerta.

La “cirugía” ajustó seis horas y media cuando el reloj marcaba las ocho y treinta de la noche y decidieron suspenderla hasta el día siguiente. La cerradura no estuvo en la puerta esa noche causando mucha inquietud y algo de temor entre todos los residentes, claro, menos en uno.

Sábado 10 de enero.
Los técnicos retomaron la intervención a las tres de la tarde, decían que veían una luz al final del túnel que les auguraba  una solución al problema. Me recomendaron volver a casa y que en un lapso de una o dos horas me llamarían para recogerla sana y salva.

Como mi segundo nombre es Optimismo, confié que esto sería así. Como pasaron hasta tres horas y no recibía noticias, opté por regresar al taller y encontré a estos dos señores, que cual avezados cirujanos continuaban sudorosos en su ardua labor. Me dijeron que habían perdido un pequeñísimo cilindro metálico con su respectivo mini resorte, que hacia parte de un par que activa la apertura eléctrica. Entonces comenzaron a fabricar su reemplazo, cosa que hicieron en una media hora, y eso que no era tarea sencilla pues debería tener el mismo largo y diámetro del original, además de tener un orificio en su interior para alojar el resorte.

Eran las nueve de la noche cuando la cerraron y pusieron el último tornillo. Ellos estaban agotados pero alegres, pues según me dijeron ya estaba trabajando de nuevo, que si tenía algún inconveniente no dudara llamarlos para acudir en mi auxilio.

Así fue que Don Optimismo partió hacia el edificio para instalar la chapa y evitar una noche más de inseguridad. Ya instalada cerré la puerta, para descubrir que el asunto se había complicado, la puerta ya no abría, se había bloqueado.

Cumplidos los cerrajeros llegaron al rescate e hicieron varios intentos, pero nada funcionó. Esa platica se perdió.

No me resigné a que la puerta estuviera de nuevo sin seguridad esa noche. Me instalé en el escritorio y con mucha paciencia descubrí  la causa del bloqueo y logré que trabajara, al menos las horas que faltaban para el nuevo día, que en verdad no eran muchas pues ya era media noche.

Domingo 11
Encontré la tarjeta de Vladimir y Lesley, unos amigos que recién habían abierto una cerrajería. A pesar de que era día festivo no tardaron en llegar y dar su mejor recomendación: Hay que instalar una nueva chapa, la vieja ha fallecido.

No sé como hicieron, pero en menos de una hora volvieron con la cerradura nueva y en tres horas ya estaba instalada con su respectivo juego de llaves.

Me volvió el alma al cuerpo, ya veremos cómo nos va de ahora en adelante. Al menos espero que no aparezca alguien con fobia  a las cosas nuevas, (Neofobia).  Este mundo  a veces es complicado.



martes, 6 de enero de 2015

EL FENÓMENO DEL NIÑO Y OTRAS YERBAS

EL FENÓMENO DEL NIÑO
Ni  tan niño, ni tan fenómeno.


Si bien la palabra fenómeno denota cualquier manifestación de la naturaleza, por lo general la percibimos y nos la presentan como un suceso poco usual o causado por algunas alteraciones climáticas medio apocalípticas.

Nada más lejano a la realidad, pues este episodio climático cíclico ya era conocido por los aborígenes de las costas ecuatoriales suramericanas del pacífico y desde el  año 1600 hay referencias históricas referentes a él.

EL NIÑO

Este nombre es relativamente reciente y se originó gracias a la coincidencia del comienzo  del fenómeno con la época de navidad, o sea con el nacimiento del niño Jesús.

Entonces queda claro que este evento climático no es tan fenómeno ni tan niño, pues viene ocurriendo normalmente desde tal vez hace cientos, o hasta miles de años.
Una cosa si hay que mencionar, y es que desde no hace mucho se ha implementado un rastreo global de monitoreo que nos entrega todos los datos del comportamiento de las corrientes marinas y su temperatura, eso sí es novedoso.

¿QUE ES?

El fenómeno del niño es una perturbación del sistema océano – atmósfera en el Pacífico tropical caracterizado por el calentamiento superficial de las aguas del centro Pacífico hasta las costas ecuatoriales de Suramérica.

Gracias al constante monitoreo del fenómeno se descubrió que inversamente a este evento se genera otro fenómeno contrario, y es el de un severo enfriamiento de las aguas superficiales de la misma franja oceánica, entonces lo llamaron el fenómeno de La Niña, o El Viejo.

También encontraron que el fenómeno no solo afectaba a las zonas ecuatoriales del Pacífico, sino a todo el planeta. Hay que aclarar que solo ha sido el  descubrimiento de un evento climático que siempre ha sucedido y que no es ninguna novedad causada por el cacareado cambio climático lo que ha puesto este hecho en primera plana.

Obviamente entre uno y otro fenómeno (Niño- Ñiña) hay una pausa de estado normal de temperatura de las aguas superficiales del océano, cuando los vientos alisios soplan hacia el oeste transportando grandes masas de agua del Pacífico tropical hacia las costas ecuatoriales de Australia y Asia haciendo que el nivel del mar en Indonesia sea un metro más alto que en Ecuador, y su temperatura ocho grados más elevada.

¿Y EL NIÑO QUÉ?

Al comenzar el fenómeno del niño los alisios comienzan a soplar del oeste hacia el este haciendo que se invierta la elevación del mar, esta vez en la zona ecuatorial, manteniendo una elevación de temperatura en las aguas superficiales. Esto genera evaporación en el centro del Pacífico, generando fuertes lluvias e inundaciones en Ecuador y Perú y grandes incendios y sequía en Indonesia y Australia.

En Australia ya conocen bien este comportamiento climático y están bien preparados para enfrentarlo.

En cambio en nuestro país año tras año nos sorprenden las inundaciones y las sequías sin que se emprendan grandes obras para mitigar la contingencia. Además se nos presenta el asunto como algo sorpresivo, como una de las siete plagas de Egipto. Un buen sofisma para ocultar la negligencia de un gobierno que se ha dedicado más a favorecer a las clases dominantes que a la solución de los problemas que afectan a millones de ciudadanos.

EL BAZAR DE LOS AVIVATOS
Pescando en río revuelto

Con o si fenómeno del niño los niños de la Guajira se mueren de sed
Se nos habla que las tarifas de acueducto y energía subirán debido al fenómeno del niño, que nos preparemos para la sequía, que seamos racionales con el manejo del agua. Pero tras todo ese discurso las petroleras siguen practicando, con la anuencia del gobierno, el fracking para extraer el gas y el petróleo a costa de agotar las fuentes hídricas de Colombia y poner en peligro la fauna y la flora nativa.

Eso de los tiempos de sequía lo hemos vivido muchas veces antes de que le dijeran "fenómeno del niño". Entonces la infraestructura energética y de acueducto estaban aún en pañales y los cortes de agua y luz eran cosa normal. En las casas teníamos fogones de carbón y de petróleo y muchas velas para alumbrarnos en las noches. La luna llena todavía tenía sus noches de gloria y llenaba con su luz las calles y caminos en las noches de apagón.

Convivimos con eso y lo hicimos bien, sin aspavientos ni amenazas de incrementos en las tarifas de servicio públicos.

Con el tiempo las cosas fueron mejorando y se construyeron nuevas represas, nuevas hidroeléctricas. La ciudad ya no era un pueblo y acertadamente se pensó en el futuro. Ibamos muy bien pero en algún momento se perdió el rumbo hasta llegar a lo que vemos hoy, una total ineficiencia en la planeación, que compensan con el alza de los costos de los servicios, o con la con restricción de movilidad de los automotores, multas y comparendos. Un estado que solo piensa en llenar su hueco fiscal, producto de la corrupción imperante, a costa de los bolsillos rotos de los contribuyentes que luchan por sobrevivir con su exiguo salario mínimo.

ÚLTIMAS IMÁGENES DEL FENÓMENO
Gifs hechos para el blog con tomas satelitales de la NASA




lunes, 5 de enero de 2015

DESEOS DE AÑO NUEVO

Elbacé Restrepo en su columna del periódico El Colombiano de Medellín nos presenta sus deseos para este nuevo año 2015. Ojalá se cumplan al menos la mitad de ellos.

Elbacé Restrepo

OJALÁ
(Enero 4 de 2015

Puede ser muy tonto, pero es inevitable. La mayoría de las personas asumimos el cambio de almanaque con una sobredosis de euforia, como si en vez de acabarse el año se fuera a acabar el mundo. Hacemos juramentos, listas de propósitos, que por lo general incumplimos, y les deseamos a los demás un montón de cosas casi siempre intangibles, con dioses, energías, universo y buena suerte de por medio, sin mucha determinación ni empeño propio en lo anhelado.

Y como yo no soy la excepción, para todos mis parientes, amigos, no tan amigos, conocidos y lectores, deseo para este 2015 los siguientes ojalás:

Que los políticos, los dirigentes empresariales y los personajes importantes demuestren más voluntad de servicio y menos promoción falsa de su imagen y de las instituciones que representan.
Y hablando de políticos y dirigentes, que el poder no represente más privilegios, sino más responsabilidades, que no abusen.

Que la educación sea verdaderamente de calidad y no promesas vanas, edificios nuevos y frases de campaña.

Que papás y maestros formemos jóvenes con valores, conocimientos y habilidades sólidos para la vida, no para un ratico.

Que el que tenga deudas las pueda pagar y el que busca empleo lo pueda encontrar.

Que la conciencia tranquila nos permita dormir plácidamente cada noche.
Que quienes tienen el poder y la plata en sus manos recuerden que existe una deuda de igualdad social sin pagarse. (Ya dije que se vale soñar con imposibles).

Que tengamos salud. Y que si la perdemos, los dioses, las energías, el universo y la buena suerte nos libren del paseo de la muerte.

Que pedir perdón y hacer propósitos de enmienda cuando la embarramos no sea tan difícil como ganarse la lotería.

Como a la hora de soñar se valen los imposibles, ojalá que este año sí sepamos elegir a nuestros gobernantes. Ojo con lo malo conocido y con lo bueno por conocer.

Que tengamos más conversaciones cara a cara y menos chats.

Que “no hagas a nadie lo que no quieres que te hagan a ti”, sea un propósito de corazón, no un simple enunciado de manual de convivencia.

Que la infidelidad pase de largo por nuestra puerta, que no la suframos ni la provoquemos.

Que nos aceptemos como somos. La apariencia física no debe ser un estándar para medir el valor de nadie y la belleza de quirófano con frecuencia resulta contraproducente.

Que no seamos un país pasivo frente a la corrupción ni frente a funcionarios tan indolentes como algunos que tenemos. ¿Quién dijo Fiscal?

Que los gobernantes, en su afán de mostrar resultados, no confundan educación con problemas de estómago. Educar no es quitar el hambre.

Y bueno... como soñar no tiene límites, también deseo la paz para el país... Con las reservas propias del escéptico, pero la deseo.

Que los líderes religiosos, empresariales y políticos entiendan que la opulencia ofende cuando hay tanta hambre alrededor.

Que el amor sea un recurso natural inagotable.

Que el respeto esté por encima de todo en cualquier circunstancia de la vida.

Que el sol brille con intensidad para todos en este 2015, pero que también sepamos agradecer el chaparrón de vez en cuando.

Que haya dinero en los bolsillos, que sin ser lo primordial tiene su importancia.

Cúmplanse o no estos ojalás, deseo para todos un nuevo año lleno de sonrisas y siemprevivas. ¡Y salud! .

domingo, 4 de enero de 2015

EL DIOS SIDERAL

Reflexión Navideña
Alberto López



Dado que como dice la zarzuela, “las ciencias adelantan que es una barbaridad”, los teólogos católicos andan últimamente de cabeza apagando fuegos para dar respuestas mínimamente coherentes a los hechos que día sí, día no, vienen apareciendo en los medios de comunicación sobre temas como: el origen de la vida; la posibilidad de una vida creada de forma totalmente artificial; la fotocopia de los seres animados (con alma o sin alma); la existencia de seres (inteligentes o no) en el espacio exterior (por cierto, los astrónomos han descubierto que probablemente hay decenas de miles de millones de planetas habitables en la Vía Láctea, por lo que no es un disparate pensar en la existencia de otros mundos habitados por diversas formas de vida); el limbo (que según los expertos del Vaticano parece que ya no hay); el purgatorio y el infierno (que parece que tampoco, aunque viendo como esta nuestra tierra, quizás no habría que pensar en buscarlo en otra parte); el alma trascendente, de los hombres y de los animales; el diablo, en el que ya nadie cree, porque satanes hay muchos y los tenemos bien cerca (Putin, Rajoy, Cameron, Merkel, Peña Nieto….) y sobre todo el cielo, que por ahora se mantiene, aunque en una versión renovada y actualizada por el futbolero Papa argentino del San Lorenzo de Almagro, quien al parecer, ha decidido abrirlo democráticamente a cabras, merluzas, jilgueros y demás especies, a quienes en esta tierra de mierda no se les concede ni una vida de perros.

Incluso, recientemente, científicos de la NASA informaron que el cochecito-robot al que han llamado Curiosity, ha encontrado en un cráter de Marte agua pesada y presencia significativa de gas metano de origen desconocido. O sea que, si en el planeta rojo no hay vida, casi seguro que la ha habido.

Así que el Francisco, que ya supo adelantar, que si hay cielo para los hombres también debe haberlo para las cabras, ni corto ni perezoso ha venido a sugerir en una homilía del pasado mayo, que si los marcianos se pasan por la Plaza de San Pedro y se lo piden, él los bautiza sin temblarle la mano. Y claro está, el simpático argentino, que es listo, se ha dado cuenta de que como la ciencia acabe por sacar en laboratorio vida de las piedras (lo que en mi opinión está al caer) se las va a ver canutas para mantener el discurso teológico de la Iglesia, del que, por cierto, están viviendo desde hace siglos tan ricamente, cientos de generaciones de curas.

O sea, que como viene sugiriendo de tapadillo el Pontífice, si de las piedras acaban saliendo almas, no se va a poder meter la cabeza bajo el ala argumentando la preeminencia de la fe, y seguir negando la evidencia. Así que, habría que asumir que, en este mundo o nos salvamos juntos, hombres, animales (los otros), plantas, minerales y marcianos, o aquí no se salva ni dios. Conclusión que, mejor no ser racistas y aceptar que en el cielo entramos todos.

Y ahora que estamos en Navidad y llegan los Reyes Magos siguiendo la estrella (algunos dicen que era una nave espacial) para acudir al nacimiento de un niño que la ciencia dice que ni nació en Belén, ni en un pesebre, ni tampoco el 24 de diciembre, (por cierto no eran magos si no vendedores de quincalla) pensando en estas cosas, con el cerebro un poco recalentado con unas copitas de champán, le asaltan a uno preguntas trascendentes para las que en estas fechas no se está preparado…Pero en fin, ahí van.

¿Si hay vida en otros mundos, habrá también Dios en esos mundos?... ¿Será el mismo o será otro?... ¿Será un gran Dios sideral o habrá varios repartidos por planetas, sistemas solares ogalaxias? ... digamos, que como por autonomías… ¿Y si los hay, serán parientes entre sí como eran los dioses griegos?... Jesús, el hijo de Dios, cuando vino a la tierra a salvarnos a todos, ¿incluyó también en esos todos, a los marcianos, uranios, plutonianos etc.?...Y si es así… ¿se habrán enterado todos estos de que les han venido a salvar?...Pero… ¿salvarles de qué? … ¡Joder Alberto, pareces tonto!... pues evidentemente del pecado original...Ya… pero…¿de qué pecado original si a lo mejor no tienen ni Paraíso, ni pito, ni rajita, ni árbol de la vida, ni saben nada del pecado, ni del bien o el mal?...Bueno, tendrán otras cosas...Pero si su manera de razonar es diferente y no tienen neuronas, ni hacen el amor y son tan raros que no les guste el futbol, ni los toros, ni el Dakar, ni se emborrachan con la sangre de Cristo en Nochevieja y la política les parece una mierda… ¿cómo van a entender el mensaje de la Iglesia?... No sé, quizás tengan otro Mesías o quizás sean medios robots o robots enteros… ¿Con alma o sin alma?…Tampoco lo sé, pero a lo mejor con una inteligencia artificial tan desarrollada y un disco duro tan grande que, al vernos, les vamos a parecer poco más que conejos…Y si fuera así… ¿estos seres tan raritos también irían al cielo o tendrán un cielo aparte?...No sé Alberto…no sé…

En fin amigos lectores, ante tantas preguntas sin respuesta, y dado el berenjenal en que me estoy metiendo, he pensado que renuncio a seguir con este tema que, parece, no me lleva a ninguna parte. Así que aprovecho la coyuntura para desearos, a los creyentes (los con alma) una Feliz Navidad y que los Reyes os colmen de regalos en este nuevo año, y a los compañeros descreídos como yo (los sin alma) solo URTE BERRI ON que en el idioma de mi tierra de origen, el vasco, se traduce como, FELIZ AÑO NUEVO.

sábado, 3 de enero de 2015

GUAYABO NEGRO

AÑO NUEVO



Las malas costumbres siguen imperando en eso de recibir el año nuevo en Colombia. La quema de pólvora en el amanecer del 2015 volvió a ser uno de los lunares negros pese a las campañas del gobierno municipal. La gente cree que es una bella tradición, sin percatarse de que solo es una pésima costumbre. El párroco del barrio Santa Mónica lo expresó muy acertadamente en la misa de año nuevo cuando dijo: La pólvora la inventaron en China y la queman en Medellín.

El alcoholismo es otra de las cosas negativas y por eso las celebraciones se extienden hasta el dos de enero en jornada continua. El aguardiente y la cerveza se consumen de forma desmesurada y son causa de miles de riñas y heridos en la noche nueva.

El triste saldo al empezar el año son muchos quemados por  pólvora, muchos de ellos niños, y por causa del alcohol centenares de riñas con heridos a bordo.

Las consecuencias del gasto desmedido en época de navidad y año nuevo exceden el exiguo presupuesto de muchas familias y pasa su factura en el inicio del año.

Nos preguntamos el por qué de esto, y sin pensarlo mucho llegamos a la conclusión de que todo se debe a la mala educación. Y no solo a la que se imparte en las escuelas y colegios, sino a la que se recibe, o mejor no se recibe en los hogares.

Los niños desde su más tierna infancia son testigos de primera mano de los desmanes de estas celebraciones y asumen que las cosas son así, por lo que de adultos replican las malas costumbres de sus familias.


Definitivamente se debería retomar la instrucción cívica con énfasis en el comportamiento social. Nunca es tarde para empezar, amanecerá y veremos.

Imágen en Facebook

miércoles, 31 de diciembre de 2014

FELIZ AÑO 2015


365 Días compartiendo Retazos de la vida, contando historias propias y ajenas que por algún motivo se han negado a quedar en el olvido. Es muy satisfactorio y motivo de mucha alegría saber que han llegado aquí para escudriñar entre estas crónicas que espero encuentren entretenidas y en el mejor de los casos constructivas.

Igualmente mis agradecimientos a Alberto López y a Lucas Ríos por compartir generosamente con nosotros sus textos, videos y fotos. Igualmente a los que han enviado sus mensajes.

Pero sobre todo mis agradecimientos a todos los que leen el blog, pues finalmente son la razón y motivación de su existencia. Para todos lo mejor de lo mejor en este nuevo año 2015. Mucha salud, paz y prosperidad.

martes, 30 de diciembre de 2014

CINCO PA LAS DOCE

FELIZ AÑO.


Esto del año nuevo es algo muy raro que aún no puedo entender. Desde minutos antes de que el reloj marque las doce de la noche la gente se va alborotando como si algo muy extraordinario fuera a pasar, los corazones se aceleran y algunos dan rienda suelta a sus agüeros, como comerse una a una doce uvas, caminar en piyama por el vecindario cargando una maleta de viaje, meter bajo la cama un huevo en un vaso de agua o tomar aguardiente a lo loco, como si fueran a cerrar la fábrica de licores.

Otros suben a su auto y corren a casa para abrazar a su mamá, pero justo cuando faltan "cinco pa las doce", aún sabiendo que para llegar les tomará por lo menos treinta minutos.

Lo que todos, o casi todos ignoran es que para el cosmos el año nuevo no existe y que para los hombres solo marca un punto de referencia en su existencia: Un año menos de vida, algo poco alentador para celebrar.

Lo que celebramos en la cultura occidental todos los treinta y uno de diciembre no coincide con la fecha de otras, en las que a veces ni lo celebran y solo lo marcan en su calendario.
El año nuevo en la cultura occidental todos los 31 de diciembre no coincide con la fecha de muchas celebraciones de año nuevo en otras partes, en las que a veces ni lo celebran y solo lo marcan en su calendario.

EL AÑO NIEVO EN OTRAS CULTURAS

La India. La diversidad cultural de la India es extremadamente variada, incluso cuando se trata de los calendarios. Hasta 1957, cuando el Gobierno decidió poner fin a esta colosal confusión, se utilizaban unos 30 calendarios diferentes que marcaban las fechas de varias fiestas religiosas entre hindúes, budistas y jainistas. En la actualidad, el día nacional del Año Nuevo hindú, el Varsha Pratipada, se celebra el 22 de marzo, según el calendario nacional de la India. Varsha Pratipada es el primer día de Chaitra, el primer mes del año lunar hindú.

Arabia Saudita. La Policía religiosa de Arabia Saudita, comúnmente llamada Al-Mutawa, ha prohibido celebrar el Año Nuevo tanto a sus ciudadanos, como a los extranjeros residentes en el país. Esta orden fue emitida de acuerdo con la fatua (un pronunciamiento legal islámico) emitida por el Consejo Supremo de los Ulemas: los predicadores musulmanes. La razón de la restricción de la celebración de una de las fiestas más populares del mundo es que los mahometanos en esta monarquía absoluta deben seguir adheridos al calendario lunar y no al gregoriano.

Irán. Aquí no se siente el olor del Año Nuevo. El país vive según su propio calendario. El Año Nuevo persa comienza con el día de Noruz, el primer día de la primavera, que corresponde al final de marzo, según el calendario gregoriano. Noruz se festeja también en otros territorios que recibieron la influencia de la cultura persa, como Azerbaiyán, Afganistán, Uzbekistán, Tayikistán, Turkmenistán, Pakistán y en algunas regiones de la India.

China. El Año Nuevo en China es más conocido como la Fiesta de la Primavera. Basado en el calendario lunisolar utilizado tradicionalmente en China, las celebraciones comienzan el primer día del primer mes lunar y terminan el día quince, cuando se celebra el Festival de los Faroles. El día 10 de febrero de 2013 dio comienzo el año 4711 según el calendario chino. El próximo año chino, 4712, comienza el 31 de enero de 2014.

Israel. En Israel el 1 de enero es un habitual día de trabajo, siempre que no sea sábado (día sagrado para los judíos ortodoxos). La tradición judía ha establecido el comienzo del año en el mes hebreo de tishrei (por septiembre-octubre), cuando se festeja el Año Nuevo Judío o Rosh Hashaná, al considerarlo el mes en que Dios creó el mundo, y es a partir de esta celebración que se cuentan los años. Esta fiesta se celebra durante dos días.

EL AÑO NUEVO ES TODOS LOS DÍAS


Así debería serlo, es que despertar vivo cada nuevo día es casi un milagro digno de celebrar, es como empezar una nueva vida cada día. Un nuevo día para trabajar, crear, amar, aprender, conocer y en general para interactuar en este planeta maravilloso que nos correspondió y que estamos empeñados en destruir.

Sea lo que sea estamos de celebración y ya faltan "cinco pa las doce", unámanos a la fiesta y comámonos las doce uvas, metamos bajo la cama un huevo en un vaso de agua y caminemos por el vecindario con una maleta de viaje. Al fin y al cabo la vida es corta y las celebraciones pocas, al igual que las oportunidades para decirle a nuestra gente que la queremos y que nos hacen mucha falta cuando están lejos. Recordemos también a los que se han ido y tomémonos una copa de vino en su honor. Que sea un motivo.
Feliz año.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

FELIZ NAVIDAD

ESTO ES LO QUE MUCHOS QUEREMOS HACER EN NAVIDAD


lunes, 22 de diciembre de 2014

UNIVERSO CENTRO Y SUS FANTÁSTICOS ARTÍCULOS

Universo Centro es un periódico ecléctico que se edita y distribuye gratuitamente en Medellín.

Publica artículos de diferentes colaboradores con diversa temática a los que he tenido acceso a través del excelente libro que recopiló una exquisita selección de ellos. Como conté en otra entrada estuve en la presentación del libro colección 2008 - 2014 en la librería: Los libros de Juan, donde se puede conseguir.

Me atrevo a publicar uno de los artículos que acabo de leer y que refleja la calidad de sus contenidos.


ALQUIMIA CRIOLLA EN LA MANSIÓN DE LAS GARCÉS
(Marta Inés Baena Gaviria / Josegabrielbaena)
 Ilustración: Cachorro - Fotos: Álbum familiar



El 6 de mayo de 1937 la fotografía asombrosa del accidente del Led Zeppelin LZ129 cerca a Nueva York le dio la vuelta al mundo. Sesenta pasajeros sobrevivientes fueron rescatados en tierra con graves quemaduras y lesiones, comatosos, muchos de ellos dados por muertos apresuradamente y conducidos a las morgues. En Medellín la noticia causó notable escándalo social, ya que en ese zepelín venía desde Europa el multimillonario medellinense José Domingo Garcés Naranjo, procedente de Alemania, donde había pasado una larga temporada, asistió a los Juegos Olímpicos del 36 y personalmente había sido condecorado por Hitler por ser uno de los más importantes comerciantes entre América del Sur y la Alemania Nazi: Garcés Naranjo exportaba enormes cantidades de coca desde Bolivia y Perú para las reputadas casas farmacéuticas de la época, que la preparaban en sus numerosos productos alcaloideos, desde la inofensiva aspirina hasta la potente morfina para adictos particulares y los ejércitos del Tercer Reich. En Medellín le hicieron novena de difuntos a Josédomingo porque la noticia de su supervivencia llegó solo días después. Cabe anotar que el millonario murió otras dos veces por accidentes o asaltos y siempre resucitó. Vea usted.

Josédomingo, continuador a su modo de la saga de bizarros potentados locales como Coriolano Amador, era hijo de "papá Dominguito", comerciante que había mandado a estudiar a sus hijas e hijos a Europa, como se estilaba. Pero fue su hijo Josecito el único que le sacó la vena de millonario sagaz desde muy temprano. Sus otros hermanos y hermanas tuvieron destinos dignos de películas de la serie B de Hollywood: el único medio normal de la familia fue Julio César, primer contador del Ferrocarril de Antioquia. Los demás son objeto de nuestra crónica. Un periodista económico contaba hace poco cómo Josédomingo había recibido de herencia las extensas tierras del hoy barrio de mecánicos El Naranjal, un extenso pantanero que iba desde San Juan hasta Suramericana, y desde el río hasta la Plaza Guayaquil que se inundaba cada invierno; y muchas más posesiones desde Naranjal hacia los corregimientos de La América y Belén, y suntuosas fincas en El Poblado. La mayor fuente de su riqueza no vino sólo de la compraventa siempre gananciosa de sus 240 fincas sino mucho más de la fabricación y venta de algunos inventos medicinales domésticos y populares, semejantes a la sal de frutas, polvos y brebajes para el hígado y la sangre, Urol, Sangrol y otros, fabricados en sus misteriosos Laboratorios Garcol, e ideales para alcohólicos consuetudinarios y anémicos anónimos.

Cronistas bíblicos nos cuentan por teléfono que las fórmulas se las había sonsacado a un químico alemán que vino a Medellín huyendo de la guerra del 14. Hay que decir de una vez que Josedomingo jamás le pagó un céntimo de impuestos al municipio, el millonario audaz no reconocía ningún derecho del Estado sobre su fortuna y durante años tuvo a sus abogados litigando para que le dieran la licencia de construcción del Edificio Colón, peligrosísimo porque había sido levantado con los ladrillos "parados y de canto para ahorrar material". Al final de todos sus innumerables memoriales de agravios ponía en el documento de puño y letra: "¡Viva la Virgen del Carmen!"

Su vida personal fue una épica continua hasta entregarle con onerosos intereses su alma al Creador. Casado con la hija de un exgobernador de Antioquia, la pobrecilla mujer pronto enloqueció, sin hijos, seguramente debido a las manías insoportables de su cónyuge, y murió demente. Luego de la muerte de su esposa Josedomingo se fue a vivir a la enorme casa de su propio barrio El Zepelín —de Naranjal hacia arriba— en compañía de su familia de insólitos hermanos: Pedro Pablo, alto y elegante como mayordomo inglés, asesinado por un borracho antes de los 30 años; Ángela, Julia, Julio, Clementina, Magdalena y Amelia, esta última depresiva total y encerrada en esa casa de por vida. Yo Josegabriel, que era algo así como sobrino-tataranieto de esa familia por parte del abuelo materno Jesús Gaviria Naranjo, alcancé a ir a esa mansión extraña unas cuantas veces a finales de los años 50, mis recuerdos de ella son pura tiniebla, pero dejo aquí la palabra a mi hermana Marta, quien conoció a fondo en su niñez ese lugar de avaricia natural, demencia y sucesos extraordinarios, dignos de una novela de Edgar Allan Poe.

Josedomingo en el recuerdo puro

Alquimia criolla en la mansión de las Garcés"Naranjal empezaba desde el antiguo puente de hierro de San Juan, y se llamaba así porque había sido pantanosa finca de los Naranjo desde finales del siglo 19 o principios del 20. Ahí en San Juan arrancaba el camino que se partía después hacia los corregimientos de La América, Belén, El Socorro y el monte selvático occidental. Después del accidente del zepelín en el año 37, Josedomingo construyó ese barrio de varias manzanas con las llamadas quintas, arriba del sector de Los Chalets, y lo llamó así en recuerdo del dirigible fatal. Por el camino central pasaba el tranvía hacia La América. Las quintas eran lo último en modernidad: en vez de tener el patio atrás como las casas de pueblo o del centro, lo tenían adelante: amplias fachadas de 20 metros, muros bajos con reja forjada, aldabones, jardines selectos que llegaban hasta el fondo de la casa, piletas forradas con cerámica extranjera ilustrada. ¡Una elegancia! Josedomingo mandó a construir para él y sus hermanas solitarias la mansión más grande de todas, con una enorme sección de fondo que giraba en forma de L hasta el otro extremo de la manzana, para instalar su laboratorio secreto… y la habitación con doble puerta de hierro sólido donde encerró hasta su muerte a su pobre hermanita lunática.

"Estamos a finales de los años 40. En mi familia Baena-Gaviria apenas hemos nacido Lucía la mayor y yo, Marta, la segunda, de 5 y 3 años cortos. Vivíamos al extremo occidental de El Zepelín, donde empezaban a instalarse las clases medias trabajadoras. Como en la casa no había nevera, que era lujo de ricos, todos los días la mamá nos mandaba a Lucía y a mí: 'Vayan a donde las Garcés por el hueso para el almuerzo'. El hueso era… ése que vendían o encimaban en las carnicerías para que las señoras lo metieran en la sopa mientras hervía y soltaba la sustancia. Así, pues, día tras día íbamos a que nos dieran el hueso donde las Garcés Naranjo y eso era para nosotras, inocentes infantas, la gran aventura…

"Como éramos tan traviesas, patilargas, brinconas y saltarinas, atravesábamos la reja en un instante y estábamos adentro. Jugábamos entre los laberintos de flores largo rato, nos extasiábamos ante las fuentes de inmersión, distraídas, olvidadas de todo… hasta que un ruido en la puerta del zaguán nos anunciaba la realidad. Salía a recibirnos Julia, la única que se levantaba temprano, mientras iban de salida Pedro Pablo, y Julio: solterón, altísimo, blanquísimo y vampiresco, siempre impecable con su traje negro y su camisa blanca almidonada. Ya calladitas y con aire mohíno nos adentrábamos en el zaguán, con su segunda puerta de fondo y sus vidrios esmerilados de colores, y entrábamos en puntillas a ese misterio que era siempre la casa de las Garcés… Imágenes, recuerdos claros, emociones puras de finales de los 40 del siglo pasado; en el Zepelín, muchas casas de esas manzana también eran suyas. Siempre escuché en la familia nombrar esos primos como Las Garcés, interpreto ahora, quizá, por la mayor cercanía con las mujeres: Julia, Ángela y Clementina.

"Así…Todos los días por la mañana la niña iba por el hueso para la sopa, la niña iba corriendo, cantando, con sus manos asidas a la bata, a cumplir con el encargo de la mamá y tardaba muchísimo en regresar por el increíble asombro y curiosidad que, en sus ojos de niña, le producía llegar a una hermosa casa quinta donde todo para ella era fantástico, inmenso e intemporal.

"Traspasada la puerta de hierro ahí estaba el antejardín con dos fuentes medio secas, enchapadas en azulejos intercalados, los surtidores siempre cerrados. En las ventanas y rejas, enredaderas de lluvia de oro y de delicadas flores azules, una banca de madera de ese color curtido que solo lo dan lluvias y soles, junto a una ventana lateral. Ese antejardín fue un lugar de ensoñación para Lucía y para mí; jugábamos en las fuentes y soñábamos con agua que brotaba de los surtidores, pues aspirábamos las boquillas hasta que el agua brotaba por unos instantes: éramos felices, entre gritos y asombro nos abrazábamos, las fuentes tenían vida.

"Las florecitas de la lluvia de oro me producían éxtasis, me sentaba en la banca a contemplar su intenso color naranja y a sentir entre mis dedos la textura de terciopelo de sus pétalos; no contaba la noción del tiempo en mis contemplaciones infantiles. De pronto recordaba el encargo de la mamá y corría, pasaba el portón color verde claro, luego el zaguán con vitrales y se desplegaba mágicamente una enorme casa: a la izquierda lo primero que observaba era una habitación cerrada: al ver la mirada curiosa de la niña, Julia me decía: 'Josedomingo está dormido, no haga ruido...'. Eventualmente Josedomingo, somnoliento, abría la puerta de su habitación, de piyama azul de rayas, manga y pantalón largos, muy simpático, de voz fuerte, dicción muy buena, expresión fácil, me conversaba alegre y volvía a encerrarse. Yo aprovechaba esos momentos furtivos para mirar hacia adentro: multitud de cajas, escaparates hasta el techo, baúles. La leyenda dice que ahí guardaba sus lingotes de oro y billetes norteamericanos y europeos. En esa habitación fue donde lo asaltaron varias veces, una de ellas con gravísima cirugía posterior y trepanación cerebral.

"A Julia la conocí en su ancianidad, silenciosa, triste, de voz suave, delicada… dijimos, la única que se levantaba en las mañanas. Se ocupaba del trabajo de la cocina, de cuidar los pájaros y los perros. Mis abuelos la amaban a ella, también a sus hermanas Ángela y Clementina. Julia, siempre vestida a la usanza de Cumbres Borrascosas, siglo XIX: vestido o falda larga entallados en la cintura, amplios, colores gris o negro, delantal blanco y cabello recogido con cofia, zapatos de fieltro oscuros. Seguíamos a la cocina por el hueso, después de atravesar un largo corredor bordeado por el patio, a un lado con bifloras en materos de madera con patas largas torneadas y al frente con las habitaciones de Ángela y Clementina, cerradas; de nuevo Julia me recordaba no hacer ruido, 'porque están dormidas, trabajaron hasta muy tarde de la noche en el laboratorio…'; apenas eran las 11 ó 12 de la mañana. Otras dos habitaciones: una con la pianola mecánica, yo me moría por tocarla 'pero no tiene rollos', me decía Julia y la última pieza con baño y una enorme bañera blanca. La pianola fue objeto de mis fantasías hasta mi adolescencia.

"Al fondo una jaula inmensa se prolongaba hasta el techo, allí pasaba largo rato en contemplación: loros, pericos, diostedés; Julia les mantenía papayas y plátanos dispuestos en una enorme y pesada mesa a su lado. La jaula lindaba con una puerta de hierro, infranqueable, luego un pasillo y otra puerta; varias veces vi un laberinto de habitaciones de piso de cemento; Julia no me permitió entrar nunca. En uno de estos cuartos secretos permanecía Amelia, la pobrecilla loca… Ahora recupero en mis recuerdos su rostro lleno de angustia y dolor, una vez que se escapó del encierro, su larga cabellera y sus crecidas uñas —yo me escondí debajo de una cama, paralizada ante el misterio del laberinto que la niña curiosa quería develar...Alquimia criolla en la mansión de las Garcés

"Luego la cocina y a continuación un enorme salón oscuro iluminado día y noche por bombillos de luz amarilla, tenue y pesada. A lo largo, mesones gruesos de madera oscura, repletos de frascos cafés, llenos de una sustancia granulada, balanzas, obreras lavando envases, rotulando; Clementina marcaba, Ángela tenía las fórmulas secretas del Urol y otros productos, manejaba sólo ella la alquimia del Laboratorio Garcol. Muchas veces entré a ese lugar que ahora surge como un recuerdo de novela...

"Fui testigo de que Josedomingo, Julia, Ángela y Clementina ocuparon un espacio en los afectos de mis abuelos maternos Gaviria Naranjo-Gaviria Sierra y de mi mamá Gabriela; mantuvieron unos lazos recíprocos de amor y amistad hasta la muerte. Recuerdo las visitas de los Garcés a las casas de mis abuelos en San Benito, Estación Villa, San Javier, hasta allí llegaba el lujoso auto negro Packard de Josedomingo a llevar a Ángela y Clementina a tardes de parqués con mi abuela. En varias oportunidades fui a pasear con todos ellos a la finca de Josedomingo de El Poblado de Turingia. Memorias puras de mi infancia, personajes de leyenda de un Medellín que ya nunca más será".

Artículo relacionado EL PATRÓN DE NARANJAL

domingo, 21 de diciembre de 2014

Alberto López



EL RÍO

El pasado
 va creciendo a mí alrededor
 me cerca
 me abruma
 me ahoga
 en la misma medida
 en que mengua mi futuro.

Cada día soy más lo que he sido
 y menos lo que quise y pude haber sido.

Mientras el presente se difumina
 las luces de la infancia
 se encienden de nuevo
 con una brillantez desconocida.

Mis golpes de timón
 ya no pueden con la corriente.
 Apenas me quedan fuerzas
 para maniobrar 
 en los últimos recodos del río.

Mi tiempo se acaba.
 Desde el horizonte
 llega el olor del mar
 llamándome a su seno.

Es el momento 
 donde los viejos
 como si fueran niños 
 en su última soledad
 apelan a su madre.

¡Madre...ya veo el mar!
 Ya estoy contigo.

jueves, 18 de diciembre de 2014

EL VERDADERO PAPÁ NOÉL



En mis recuerdos de infancia siempre recuerdo que era el niño Dios el que nos traía los regalos en la noche de navidad. Y así siguió siendo por muchos años.

Pero como las cosas cambian, un nuevo personaje irrumpió poco a poco en nuestro país para compartir el trabajo de distribuir los regalos a los niños en ese hermoso día.

Era un simpático señor gordo, vestido de rojo y con mejillas coloradas, cabello largo y barbas canas. Para tal tarea usaba un trineo tirado por nueve renos:

“Donner (Trueno), Blitzen (Relámpago), Vixen (Bromista, Juguetona, Traviesa, Lista o bruja), Cupid (Cupido, Zalamera o Linda), Comet (Cometa, Veloz), Dasher (Alegre, Brioso, Enérgico, o Vondín), Dancer (Bailarína, o Danzarína), y Prancer (Acróbata, Saltador o Pompón); y liderados por un reno con la nariz roja llamado Rudolph (Rodolfo); siendo este el último reno en agregarse a la historia a raíz de la publicación de Robert L. May 's, Christmas story en 1939.

Con el pasar de los años el viejo Noél se ha integrado a nuestra cultura, pero más a nivel publicitario. Es que en Colombia seguimos prefiriendo al niño Dios como repartidor de los traídos de navidad.

Pero quién es papá Noél. ¿Realmente existió?

Pues sí, y no era ni remotamente anglosajón. En realidad fue un hombre que nació en la que hoy es Turquía hace 1734 años.*
*(contados hasta el año 2014)

San Nicola di Vari.

Este es su verdadero nombre, curiosamente así se llamó un famoso cantante Italiano. Igualmente papá Noél en sus comienzos era llamado por su nombre de pila “SAN NICOLÁS”. Es una historia curiosa, igual que su evolución hasta llegar a ser el personaje que ahora conocemos.

Aquí la historia
(Referencia)

Se estima que Nicolás de Bari nació cerca del año 280 en Patara, una ciudad del distrito de Licia, en la actual Turquía.

Era hijo de una familia acomodada y creció bajo los tirantes deseos de sus padres. Su padre deseaba que siguiera sus pasos comerciales en el Mar Adriático, mientras su madre pretendía que fuera sacerdote como su tío, el obispo de Mira (Turquía).
A los 19 años fue ordenado sacerdote por su tio. Más tarde, al morir su tío fue elegido para remplazarlo.

De él, se cuentan cientos de historias, especialmente narrando sus milagros y sus bondades para con la gente pobre. Tal fue la admiración que sintieron por él que se convirtió en santo patrón de Grecia, Turquía, Rusia y la Lorena (Francia).

La leyenda de Nicolás de Bari

Su relación con los niños nace en una de las historias que indica que alguien acuchilló a varios niños, entonces el santo rezó por ellos y obtuvo su curación casi inmediata. Pero además, Nicolás tenía especial inclinación por los niños.

También fue nombrado Patrono de los marineros, porque, cuenta otra historia, que estando algunos de ellos en medio de una terrible tempestad en alta mar y viéndose perdidos comenzaron a rezar y a pedir a Dios con oraciones tales como: ¡Oh Dios, por las oraciones de nuestro buen Obispo Nicolás, sálvanos! En ese momento la figura de San Nicolás se hizo presente y calmó las aguas.

En oriente se le conoce como San Nicolás de Mira o Myra, pero en occidente como San Nicolás de Bari, ya que, cuando los musulmanes invadieron el territorio antes griego y que hoy es Turquía, los cristianos lograron sacar en secreto sus reliquias (1087) y las llevaron a la ciudad de Bari en Italia. En esta ciudad se obtuvieron tantos milagros al rezarle al santo que rápidamente su popularidad se extendió por toda Europa. Hay cientos de templos en todo el mundo dedicados a su figura. Ya en el año 550, en Roma se erigió uno en su honor.
Papá Noel y la Navidad

En los países europeos este personaje recibe el nombre de Papá Navidad, traducido a su lengua (Father Christmas, Père Noël, Babbo Natale), excepto en España y otros países de habla hispana, en los cuales se ha castellanizado la palabra francesa Noël como Noel: Papa Noel.

Pero ¿cómo se relaciona con los regalos de Navidad? En la antigüedad, en Roma, se realizaban fiestas – a mediados de diciembre- en honor a Saturno (Cronos para los griegos), al final de las cuales los niños recibían obsequios de todos los mayores.

En otra época posterior, cuando el mito de San Nicolás aún no se había corporizado, igualmente existían otras tradiciones, como la de los niños italianos que recibían regalos de un “hada” llamada Befana. En Cataluña y algunas zonas de Aragón es un tronco “mágico”, llamado Tió o Tió de Nadal o a veces Cagatió, aunque esta última es más bien la forma de denominarlo de los que no son naturales de la región, al no conocer bien la tradición y la cultura catalana y tener como referencia la canción con la que se hace “defecar” (expulsar) al Tió (Caga Tió, Tió de Nadal, no caguis arengades, que son salades, caga torrons, que son més bons!!!),esta canción, y otras, se entonan mientras se golpea al Tió con una vara para hacerlo “defecar”, no antes de haberlo estado alimentando durante los días previos con diferentes alimentos, como: pelas de fruta, galletas, turrones, restos de la comida, etc.

Entonces, el día 25 por la tarde, después de la comida tradicional de navidad, es cuando se le hace “defecar” de la forma anteriormente expuesta. Al golpearlo expulsa los regalos y dulces. Mientras que los pueblos de algunos valles vascos y navarros, los regalos los traía el carbonero Olentzero y en valles de Bizkaya y alrededores tambiéniratxoak (duendecillos) con gorros verdes de armiño. En ciertas zonas del centro de Galicia se oye la leyenda delApalpador, que llegaba el día de Navidad a palpar las barrigas de los niños, dejando castañas a los niños más delgados (para que engordaran) y carbón a los mejor alimentados (para que calentaran la casa). Con el tiempo y con los prodigios conocidos de San Nicolás, éste fue remplazando a algunos de estos personajes paganos.

La transformación: De “San Nicolás” a Santa Claus y Papá Noel

El viejo Papá Noel
 ilustración 1855
Se cree que esto sucedió alrededor del año 1624. Cuando los inmigrantes holandeses fundaron la ciudad de Nueva Ámsterdam, más tarde llamada Nueva York, obviamente llevaron con ellos sus costumbres y mitos, entre ellos el de Sinterklaas, su patrono (cuya festividad se celebra en Holanda entre el 5 y el 6 de diciembre).

En 1809 el escritor Washington Irving, escribió una sátira, Historia de Nueva York, en la que deformó al santo holandés, Sinterklaas, en la burda pronunciación angloparlante Santa Claus. Más tarde el poeta Clement Clarke Moore, en 1823, publicó un poema donde dio cuerpo al actual mito de Santa Claus, basándose en el personaje de Irving. En ese poema se hace mención de una versión de Santa Claus, enano y delgado, como un duende; pero que regala juguetes a los niños en víspera de Navidad y que se transporta en un trineo tirado por nueve renos, incluyendo a Rodolfo.

Posteriormente, hacia 1863, adquirió la actual fisonomía de gordo barbudo bonachón con la que más se le conoce. Esto fue gracias al dibujante alemán Thomas Nast, quien diseñó este personaje para sus tiras navideñas en Harper’s Weekly. Allí adquirió su vestimenta y se cree que su creador se basó en las vestimentas de los obispos de viejas épocas para crear este «San Nicolás», que en ese momento ya nada tenía que ver con San Nicolás de Mira.

A mediados del siglo XIX, el Santa Claus estadounidense pasó a Inglaterra y de allí a Francia, donde se fundió conBonhomme Noël, el origen de nuestro Papá Noel, quien tenía parecido físico con Santa Claus, pero vestía de blanco con vivos dorados. Igualmente a fines del siglo XIX, a partir de un anuncio estadounidense de la Lomen Company, se crearía la tradición de que Papá Noel procedería del Polo Norte; y se popularizarían completamente los renos navideños como medio de trasporte de Santa Claus.

Luego, a comienzos del siglo XX en 1902, el libro infantil The Life and Adventures of Santa Claus de L. Frank Baum, se origina la historia de cómo Claus se ganó la inmortalidad, al igual que su título de santo.


Igualmente, ya en el siglo XX, la empresa Coca-Cola encargó al pintor Habdon Sundblom que remodelara la figura de Santa Claus/Papá Noel para hacerlo más humano y creíble. Esta versión data de 1931. En este punto, sin embargo hay que aclarar que es solo una leyenda urbana la creencia de que el color rojo y blanco de Santa Claus tenga su origen en los anuncios que la marca Coca-Cola empezó a hacer a partir de 1931, aunque sí es cierto que contribuyeron a la popularización de estos colores y del mito mismo.

Hay muchas ilustraciones y descripciones casi fidedignas anteriores al anuncio como la de Thomas Nast (1869) o St. Nicholas Magazine (1926), entre otras; eso sin considerar además las antiguas representaciones religiosas del obispo San Nicolás de Mira ó San Nicolás de Bari, en las que es común el color rojo y blanco de la vestimenta religiosa, si bien es cierto que desde mediados de 1800 hasta principios de 1900 no hubo una asignación concreta al color de Santa Claus, siendo el verde uno de los más usados. Por lo tanto, se considera que la campaña masiva de Coca-Cola fue una de las principales razones por las cuales Santa Claus terminó vestido de color rojo y blanco, pero estos publicistas no fueron los primeros en representarlo con estos colores.