jueves, 15 de enero de 2015

EL INCENDIO Y LA MACUÁ


No recuerdo el año, pero sí el día. Era un domingo siete de diciembre, aproximadamente eran las once de la mañana cuando me dirigí al supermercado del barrio y vi caer un globo en una fábrica de muebles y colchones ubicada frente a una bomba de combustible. Acaté a advertirle a uno de los empleados lo sucedido para que estuviera pendiente mientras yo ingresaba al supermercado a conseguir lo que buscaba.

No tardé mucho en hacerlo, y al salir vi al empleado haciendo retirar todos los vehículos después de suspender el servicio en la gasolinera.

Ya se veía salir humo negro  de la mueblería que estaba cerrada por ser día festivo. Los globos en esa temporada de navidad son peligrosos y causan incendios, como ese que estaba comenzando en ese momento.

Le propuse al empleado de la gasolinera que pasáramos la calle y forzáramos la puerta del local afectado para ver si podíamos hacer algo antes de que el fuego tomara fuerza. Así lo hicimos y pateamos la puerta varias veces a la voz de tres. Era una gran puerta de madera pintada de azul de una antigua casona con tejas de barro. Continuamos golpeando la puerta hasta que en el tercer intento se abrió de par en par dejando salir del interior grandes lenguas de fuego y una tremenda onda de calor.

Nos retiramos a una distancia prudente y vimos como ardían muebles e insumos en medio del crepitar de fuego. El sitio tenía un patio grande y corredores laterales techados. Las vigas comenzaron a caer y solo sentíamos impotencia ante el elemento fuego. El fuego es hermoso e implacable, es increíble la rapidez con que se propaga.

El sito se llenó en un abrir y cerrar de ojos de curiosos que se alineaban a lo largo del separador central de la calle San Juan. Estos eventos producen una extraña atracción y causan diversas emociones entre los observadores. Algunos gritaban, las señoras lloraban y otros sin duda lo disfrutaban. Por mi parte yo comenzaba a grabar en mi memoria todos los detalles para algún día escribirlos, no sabía cuando… Hasta ahora.

Las sirenas de los bomberos comenzaron a escucharse a lo lejos cuando partes del material liviano se elevaban sobre las grandes llamas.
De repente se comenzaron a escuchar risas y silbidos, algunos gritaban: Linda…, Mamita…, Macuá.

Macuá, Entonces entendí la causa del barullo. Corriendo por media calle hacia el sitio del incendio venía un hombre obeso vestido con una sudadera rosa, Sus brazos extendidos aleteaban como una mariposa mientras gritaba con voz aflautada: Incendio… socorro…. Llamen los bomberos.

Y los bomberos ya estaban llegando tras este hombre que les parecía abrir el camino y se robaba la atención de todos.

Nunca antes lo había visto, pero ya había oído muchas historias sobre este personaje. Como eso de que acostumbraba caminar por la famosa carrera Junín vestido a veces como un elegante lord inglés y otras como una despampanante mujer. Se decía que tenía fino humor y un gran corazón a la hora de ayudarle a los necesitados. Escuché varias llamadas suyas al programa radial Los Habitantes de la noche de Alonso Arcila en las que ofrecía dinero o materiales a personas pobres que hacían sus peticiones.

Los bomberos instalaron una larga escalera y prepararon las mangueras con la habilidad que los caracteriza y cuando iban a comenzar a subir la Macuá se les adelantó y subió primero reclamando que le pasaran la manguera.

Los bomberos casi se cayeron al piso de de risa. El protagonista ya no era el incendio, era la Macuá.

Cuentan que José Luis Villegas, La Macuá, era de una familia rica del barrio San Diego de Medellín. Su gran memoria quedó comprobada cuando estando en un restaurante vio entrar a un hombre, que resultó ser el famoso periodista Héctor Rincón, el del periódico La Hoja y el programa la Luciérnaga de Caracol. La Macuá se paró frente a él y le dijo: “Pará un segundito, no me digás nada todavía. Ahora sí hablá” y entonces Héctor dice incómodo: “Buenas tardes”, y ‘Macuá’, como un resorte, salta y le responde: “Rincón, tercero de primaria, Bolivariana”. Habían sido compañeros de colegio en la infancia y lo reconoció por la voz.

Lo que nos cuenta nuestro lector Jorge Jaramillo: "La Macuá vivió rn el barrio San Diego, más exactamente en el Palo con la cuarenta, su padre un hombre trabajador y como decimos, un burro de oro, avaro y si poseia varios predios. Su madre una señora caldense que sufrió mucho pero que a su vez amaba a su hijo, toda la vida fue un espectáculo verlo, sus shows en la plaza de toros, sus andanzas por todo Maracaibo, los encuentros con su mejor amiga, Gloria María, hija de Mariela la del salón de belleza famoso en Medellin, de los escandalos que le hacía a la gente cuando se paraba en las mesas de los bares y discotecas, de sus amores con Hernando Echeverry Gómez, quien fuera propietario de la joyería Tahití, y mil cosas más que el tiempo no me da. Otro día les cuento anécdotas, la fiesta en la casa de Ignacio Vélez Calle y su gran cercanía con la mafia." (Agradecemos a Jorge Jaramillo esta nota.).

Ahora los habitantes de las casas vecinas, atemorizados y temiendo que las llamas se propagaran a sus viviendas salían con baldes de agua y mangueras de jardín en un inútil esfuerzo para controlar el gran incendio. Desde las largas escaleras los bomberos disparaban potentes chorros de agua que producían  grandes nubes de vapor que ascendían como nubes hacia el firmamento azul de ese día de verano.

Y en medio de ese vapor se esfumó La Macuá y el incendio cedió dejando ver el esqueleto humeante de la casa en ruinas.

Este retazo de la vida que parecía ser exclusivo de un incendio terminó siendo un recuerdo gracioso  de este célebre personaje, por lo demás muy querido.


UNA SERENATA DE LA "MACUA"
Publicada por Los romanceros de Colombia, sábado, 25 de octubre de 2014


Ya en la década de los setentas una noche Alberto esperaba afuera del restaurante El Escorial la llegada de algún cliente. Mientras tanto Tulio Parra y Jorge  Valle estaban adentro sentados en una de las mesas. Apareció de pronto un hombre manejando una motocicleta pequeña, y  con mucha pericia y delicadeza se bajó de ella, ahí en toda la puerta del restaurante. Este era un cliente muy particular, que les planteó a Los Romanceros una situación excepcional que no se les había presentado en los más de treinta años de vida artística del trío. Nunca antes Los Romanceros le habían llevado serenata a un hombre, y mucho menos si el cliente era hombre también.

La Macuá era un ganadero de la ciudad de Medellín muy aficionado, entre otras cosas, a las corridas de toros y al buen vestir. Después de explicarles de qué se trataba, Los  Romanceros salieron con él rumbo a  la casa del novio. Cuando llegaron a la vivienda de su amado, se abrió la puerta y salió un joven acompañado de su madre. Esa noche cantaron todas las canciones típicas de una serenata que se lleva a la novia querida, sólo que aquí se trataba del novio querido. A pesar de lo novedoso del acontecimiento, para el trío todo salió a las mil maravillas. De allí La Macuá llevó el trío a dar otra serenata. Esta era para su mamá de crianza. Fue muy triste lo que allí sucedió. El ganadero, recostado sobre su nana,  lloraba todo el tiempo y ella cariñosamente no cesaba de consolarlo. Todo fueron quejas, dolor, lamentos, lágrimas. ”En la familia no me quieren porque soy así;  me botaron de la casa, me botaron de la casa…”. Insistía en lo mismo una y otra vez. Con gran tristeza abandonaron el lugar Los Romanceros.

Dizque una vez, o seguramente varias, La Macuá se subió a una mesa de billar del salón Metropol y se puso a bailar flamenco. Pero los recuerdos más memorables sin duda son los de sus fiestas.
Aquí copio una de esas anécdotas que aparece en “De la Urbe” (periodismo universitario para la ciudad).

En algunas noches de farra en un bar de mala muerte que frecuentaba llamado "La arteria", se ufanaba contando que por una noche había sido la primera dama de la nación.

LAS FIESTAS DE LA MACUÁ

Dicen que a sus cumpleaños asistían famosos personajes de la política y la farándula nacional. 

"Una vez  hizo una fiesta de cumpleaños a la que asistió la crema y nata de la sociedad nacional. Se dice que personajes como Pacheco asistieron. El caso es que para esa fiesta se vistió como una reina egipcia, y apareció llevada por cuatro negros musculosos, sobre un trono portátil. Hizo dorar monedas de 50 pesos, las que yo mismo tuve oportunidad de ver después del evento, esas monedas las tiró ella a los invitados, como regalo. Pero La Macuá se enredó mal, con traquetos que aparecieron por todas partes en los 80. Murió en un accidente años después, en 1985, durante una semana santa, cuando regresaba de un viaje a Jericó. Algunas personas dicen que fue un asesinato, ordenado por un narcotraficante”. Quién sabe.

Sobre su muerte en el accidente que tuvo al salirse de la carretera en una curva y caer en un abismo le sacaron un chiste cruel: Que era tan dañado que se lo comió una curva.

lunes, 12 de enero de 2015

LA MUERTE DE UNA CERRADURA

Todo pasa y todo queda, 
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.
(Antonio Machado)



En mayo cumpliría dieciséis años, siempre fue la guardiana de la entrada principal del edificio, sin pedir nada a cambio, excepto un poco de aceite de vez en cuando. Se mantuvo impecable y prestando un excelente servicio durante los primeros doce años, para luego comenzar  a soportar un infame trato por parte de un nuevo usuario que por un motivo desconocido la golpeaba inmisericordemente. Accedía esta persona al edificio cuando le venía en gana sin utilizar la llave, pateando la puerta salvajemente hasta hacer saltar el pestillo.

Nuestra cerradura comenzó a verse acongojada, lastimada y triste, pero de alguna manera siguió funcionando bien unos meses más, hasta que tuvo su primer colapso.

Llevada de urgencia al taller se le diagnosticó rotura de cilindro y fractura parcial de la espiga del pestillo. Luego del cambio de las partes rotas retornó jubilosa a su lugar en la puerta principal ante la alegría de todos los habitantes del edificio, bueno no de todos, pues su injustificado enemigo decía que esa vieja chapa había que cambiarla definitivamente. Ahí me di cuenta que era un caso crónico de una especie de gerontofobia a las cerraduras viejas, que no sé si ya está clasificada o habrá que buscarle nombre y para lo cual yo propongo el de “Serraefobia” . (Del latín: Serrae: Cerrar).

Desde entonces, y hasta ahora que escribo esta historia, han pasado casi cuatro años de golpes, insultos y maltratos a esta desdichada cerradura, que sin quererlo se volvió el objeto de las furias de un mal usuario, que como es típico, lo hacía “sin testigos”, pero las paredes ven, oyen y hablan.

Sus visitas al taller cada vez eran más frecuentes y sus daños más graves, tuvo que someterse a antiestéticas soldaduras y a remiendos poco ortodoxos, pues las partes de repuesto ya no se fabrican . Aun así luego de cada reparación volvía a cumplir con su labor de guardián de nuestra puerta, sin faltar ni un solo día.

Viernes 9 de enero
La cosa fue más grave cuando recibió un daño fatal. Inmediatamente se le trasladó  al centro de atención de los hermanos Rojas, dos veteranos cerrajeros que llevan más de cuarenta años en el oficio. Desde que la pusieron en la mesa de trabajo me dieron pocas esperanzas, pero así y todo iniciaron una exhaustiva exploración interna. Le removieron la tapa dejando al descubierto todo el mecanismo que contiene su palastro, equivalente al tórax. Removieron sus resortes, el muelle,  el cilindro y otras cosas que no pude identificar. La idea era que al menos se le diera un día de vida para que la puerta no quedara sin chapa esa noche. Tal cosa sería impensable luego de quince años y ocho meses sin que le faltara la cerradura a la puerta.

La “cirugía” ajustó seis horas y media cuando el reloj marcaba las ocho y treinta de la noche y decidieron suspenderla hasta el día siguiente. La cerradura no estuvo en la puerta esa noche causando mucha inquietud y algo de temor entre todos los residentes, claro, menos en uno.

Sábado 10 de enero.
Los técnicos retomaron la intervención a las tres de la tarde, decían que veían una luz al final del túnel que les auguraba  una solución al problema. Me recomendaron volver a casa y que en un lapso de una o dos horas me llamarían para recogerla sana y salva.

Como mi segundo nombre es Optimismo, confié que esto sería así. Como pasaron hasta tres horas y no recibía noticias, opté por regresar al taller y encontré a estos dos señores, que cual avezados cirujanos continuaban sudorosos en su ardua labor. Me dijeron que habían perdido un pequeñísimo cilindro metálico con su respectivo mini resorte, que hacia parte de un par que activa la apertura eléctrica. Entonces comenzaron a fabricar su reemplazo, cosa que hicieron en una media hora, y eso que no era tarea sencilla pues debería tener el mismo largo y diámetro del original, además de tener un orificio en su interior para alojar el resorte.

Eran las nueve de la noche cuando la cerraron y pusieron el último tornillo. Ellos estaban agotados pero alegres, pues según me dijeron ya estaba trabajando de nuevo, que si tenía algún inconveniente no dudara llamarlos para acudir en mi auxilio.

Así fue que Don Optimismo partió hacia el edificio para instalar la chapa y evitar una noche más de inseguridad. Ya instalada cerré la puerta, para descubrir que el asunto se había complicado, la puerta ya no abría, se había bloqueado.

Cumplidos los cerrajeros llegaron al rescate e hicieron varios intentos, pero nada funcionó. Esa platica se perdió.

No me resigné a que la puerta estuviera de nuevo sin seguridad esa noche. Me instalé en el escritorio y con mucha paciencia descubrí  la causa del bloqueo y logré que trabajara, al menos las horas que faltaban para el nuevo día, que en verdad no eran muchas pues ya era media noche.

Domingo 11
Encontré la tarjeta de Vladimir y Lesley, unos amigos que recién habían abierto una cerrajería. A pesar de que era día festivo no tardaron en llegar y dar su mejor recomendación: Hay que instalar una nueva chapa, la vieja ha fallecido.

No sé como hicieron, pero en menos de una hora volvieron con la cerradura nueva y en tres horas ya estaba instalada con su respectivo juego de llaves.

Me volvió el alma al cuerpo, ya veremos cómo nos va de ahora en adelante. Al menos espero que no aparezca alguien con fobia  a las cosas nuevas, (Neofobia).  Este mundo  a veces es complicado.



martes, 6 de enero de 2015

EL FENÓMENO DEL NIÑO Y OTRAS YERBAS

EL FENÓMENO DEL NIÑO
Ni  tan niño, ni tan fenómeno.


Si bien la palabra fenómeno denota cualquier manifestación de la naturaleza, por lo general la percibimos y nos la presentan como un suceso poco usual o causado por algunas alteraciones climáticas medio apocalípticas.

Nada más lejano a la realidad, pues este episodio climático cíclico ya era conocido por los aborígenes de las costas ecuatoriales suramericanas del pacífico y desde el  año 1600 hay referencias históricas referentes a él.

EL NIÑO

Este nombre es relativamente reciente y se originó gracias a la coincidencia del comienzo  del fenómeno con la época de navidad, o sea con el nacimiento del niño Jesús.

Entonces queda claro que este evento climático no es tan fenómeno ni tan niño, pues viene ocurriendo normalmente desde tal vez hace cientos, o hasta miles de años.
Una cosa si hay que mencionar, y es que desde no hace mucho se ha implementado un rastreo global de monitoreo que nos entrega todos los datos del comportamiento de las corrientes marinas y su temperatura, eso sí es novedoso.

¿QUE ES?

El fenómeno del niño es una perturbación del sistema océano – atmósfera en el Pacífico tropical caracterizado por el calentamiento superficial de las aguas del centro Pacífico hasta las costas ecuatoriales de Suramérica.

Gracias al constante monitoreo del fenómeno se descubrió que inversamente a este evento se genera otro fenómeno contrario, y es el de un severo enfriamiento de las aguas superficiales de la misma franja oceánica, entonces lo llamaron el fenómeno de La Niña, o El Viejo.

También encontraron que el fenómeno no solo afectaba a las zonas ecuatoriales del Pacífico, sino a todo el planeta. Hay que aclarar que solo ha sido el  descubrimiento de un evento climático que siempre ha sucedido y que no es ninguna novedad causada por el cacareado cambio climático lo que ha puesto este hecho en primera plana.

Obviamente entre uno y otro fenómeno (Niño- Ñiña) hay una pausa de estado normal de temperatura de las aguas superficiales del océano, cuando los vientos alisios soplan hacia el oeste transportando grandes masas de agua del Pacífico tropical hacia las costas ecuatoriales de Australia y Asia haciendo que el nivel del mar en Indonesia sea un metro más alto que en Ecuador, y su temperatura ocho grados más elevada.

¿Y EL NIÑO QUÉ?

Al comenzar el fenómeno del niño los alisios comienzan a soplar del oeste hacia el este haciendo que se invierta la elevación del mar, esta vez en la zona ecuatorial, manteniendo una elevación de temperatura en las aguas superficiales. Esto genera evaporación en el centro del Pacífico, generando fuertes lluvias e inundaciones en Ecuador y Perú y grandes incendios y sequía en Indonesia y Australia.

En Australia ya conocen bien este comportamiento climático y están bien preparados para enfrentarlo.

En cambio en nuestro país año tras año nos sorprenden las inundaciones y las sequías sin que se emprendan grandes obras para mitigar la contingencia. Además se nos presenta el asunto como algo sorpresivo, como una de las siete plagas de Egipto. Un buen sofisma para ocultar la negligencia de un gobierno que se ha dedicado más a favorecer a las clases dominantes que a la solución de los problemas que afectan a millones de ciudadanos.

EL BAZAR DE LOS AVIVATOS
Pescando en río revuelto

Con o si fenómeno del niño los niños de la Guajira se mueren de sed
Se nos habla que las tarifas de acueducto y energía subirán debido al fenómeno del niño, que nos preparemos para la sequía, que seamos racionales con el manejo del agua. Pero tras todo ese discurso las petroleras siguen practicando, con la anuencia del gobierno, el fracking para extraer el gas y el petróleo a costa de agotar las fuentes hídricas de Colombia y poner en peligro la fauna y la flora nativa.

Eso de los tiempos de sequía lo hemos vivido muchas veces antes de que le dijeran "fenómeno del niño". Entonces la infraestructura energética y de acueducto estaban aún en pañales y los cortes de agua y luz eran cosa normal. En las casas teníamos fogones de carbón y de petróleo y muchas velas para alumbrarnos en las noches. La luna llena todavía tenía sus noches de gloria y llenaba con su luz las calles y caminos en las noches de apagón.

Convivimos con eso y lo hicimos bien, sin aspavientos ni amenazas de incrementos en las tarifas de servicio públicos.

Con el tiempo las cosas fueron mejorando y se construyeron nuevas represas, nuevas hidroeléctricas. La ciudad ya no era un pueblo y acertadamente se pensó en el futuro. Ibamos muy bien pero en algún momento se perdió el rumbo hasta llegar a lo que vemos hoy, una total ineficiencia en la planeación, que compensan con el alza de los costos de los servicios, o con la con restricción de movilidad de los automotores, multas y comparendos. Un estado que solo piensa en llenar su hueco fiscal, producto de la corrupción imperante, a costa de los bolsillos rotos de los contribuyentes que luchan por sobrevivir con su exiguo salario mínimo.

ÚLTIMAS IMÁGENES DEL FENÓMENO
Gifs hechos para el blog con tomas satelitales de la NASA




lunes, 5 de enero de 2015

DESEOS DE AÑO NUEVO

Elbacé Restrepo en su columna del periódico El Colombiano de Medellín nos presenta sus deseos para este nuevo año 2015. Ojalá se cumplan al menos la mitad de ellos.

Elbacé Restrepo

OJALÁ
(Enero 4 de 2015

Puede ser muy tonto, pero es inevitable. La mayoría de las personas asumimos el cambio de almanaque con una sobredosis de euforia, como si en vez de acabarse el año se fuera a acabar el mundo. Hacemos juramentos, listas de propósitos, que por lo general incumplimos, y les deseamos a los demás un montón de cosas casi siempre intangibles, con dioses, energías, universo y buena suerte de por medio, sin mucha determinación ni empeño propio en lo anhelado.

Y como yo no soy la excepción, para todos mis parientes, amigos, no tan amigos, conocidos y lectores, deseo para este 2015 los siguientes ojalás:

Que los políticos, los dirigentes empresariales y los personajes importantes demuestren más voluntad de servicio y menos promoción falsa de su imagen y de las instituciones que representan.
Y hablando de políticos y dirigentes, que el poder no represente más privilegios, sino más responsabilidades, que no abusen.

Que la educación sea verdaderamente de calidad y no promesas vanas, edificios nuevos y frases de campaña.

Que papás y maestros formemos jóvenes con valores, conocimientos y habilidades sólidos para la vida, no para un ratico.

Que el que tenga deudas las pueda pagar y el que busca empleo lo pueda encontrar.

Que la conciencia tranquila nos permita dormir plácidamente cada noche.
Que quienes tienen el poder y la plata en sus manos recuerden que existe una deuda de igualdad social sin pagarse. (Ya dije que se vale soñar con imposibles).

Que tengamos salud. Y que si la perdemos, los dioses, las energías, el universo y la buena suerte nos libren del paseo de la muerte.

Que pedir perdón y hacer propósitos de enmienda cuando la embarramos no sea tan difícil como ganarse la lotería.

Como a la hora de soñar se valen los imposibles, ojalá que este año sí sepamos elegir a nuestros gobernantes. Ojo con lo malo conocido y con lo bueno por conocer.

Que tengamos más conversaciones cara a cara y menos chats.

Que “no hagas a nadie lo que no quieres que te hagan a ti”, sea un propósito de corazón, no un simple enunciado de manual de convivencia.

Que la infidelidad pase de largo por nuestra puerta, que no la suframos ni la provoquemos.

Que nos aceptemos como somos. La apariencia física no debe ser un estándar para medir el valor de nadie y la belleza de quirófano con frecuencia resulta contraproducente.

Que no seamos un país pasivo frente a la corrupción ni frente a funcionarios tan indolentes como algunos que tenemos. ¿Quién dijo Fiscal?

Que los gobernantes, en su afán de mostrar resultados, no confundan educación con problemas de estómago. Educar no es quitar el hambre.

Y bueno... como soñar no tiene límites, también deseo la paz para el país... Con las reservas propias del escéptico, pero la deseo.

Que los líderes religiosos, empresariales y políticos entiendan que la opulencia ofende cuando hay tanta hambre alrededor.

Que el amor sea un recurso natural inagotable.

Que el respeto esté por encima de todo en cualquier circunstancia de la vida.

Que el sol brille con intensidad para todos en este 2015, pero que también sepamos agradecer el chaparrón de vez en cuando.

Que haya dinero en los bolsillos, que sin ser lo primordial tiene su importancia.

Cúmplanse o no estos ojalás, deseo para todos un nuevo año lleno de sonrisas y siemprevivas. ¡Y salud! .

domingo, 4 de enero de 2015

EL DIOS SIDERAL

Reflexión Navideña
Alberto López



Dado que como dice la zarzuela, “las ciencias adelantan que es una barbaridad”, los teólogos católicos andan últimamente de cabeza apagando fuegos para dar respuestas mínimamente coherentes a los hechos que día sí, día no, vienen apareciendo en los medios de comunicación sobre temas como: el origen de la vida; la posibilidad de una vida creada de forma totalmente artificial; la fotocopia de los seres animados (con alma o sin alma); la existencia de seres (inteligentes o no) en el espacio exterior (por cierto, los astrónomos han descubierto que probablemente hay decenas de miles de millones de planetas habitables en la Vía Láctea, por lo que no es un disparate pensar en la existencia de otros mundos habitados por diversas formas de vida); el limbo (que según los expertos del Vaticano parece que ya no hay); el purgatorio y el infierno (que parece que tampoco, aunque viendo como esta nuestra tierra, quizás no habría que pensar en buscarlo en otra parte); el alma trascendente, de los hombres y de los animales; el diablo, en el que ya nadie cree, porque satanes hay muchos y los tenemos bien cerca (Putin, Rajoy, Cameron, Merkel, Peña Nieto….) y sobre todo el cielo, que por ahora se mantiene, aunque en una versión renovada y actualizada por el futbolero Papa argentino del San Lorenzo de Almagro, quien al parecer, ha decidido abrirlo democráticamente a cabras, merluzas, jilgueros y demás especies, a quienes en esta tierra de mierda no se les concede ni una vida de perros.

Incluso, recientemente, científicos de la NASA informaron que el cochecito-robot al que han llamado Curiosity, ha encontrado en un cráter de Marte agua pesada y presencia significativa de gas metano de origen desconocido. O sea que, si en el planeta rojo no hay vida, casi seguro que la ha habido.

Así que el Francisco, que ya supo adelantar, que si hay cielo para los hombres también debe haberlo para las cabras, ni corto ni perezoso ha venido a sugerir en una homilía del pasado mayo, que si los marcianos se pasan por la Plaza de San Pedro y se lo piden, él los bautiza sin temblarle la mano. Y claro está, el simpático argentino, que es listo, se ha dado cuenta de que como la ciencia acabe por sacar en laboratorio vida de las piedras (lo que en mi opinión está al caer) se las va a ver canutas para mantener el discurso teológico de la Iglesia, del que, por cierto, están viviendo desde hace siglos tan ricamente, cientos de generaciones de curas.

O sea, que como viene sugiriendo de tapadillo el Pontífice, si de las piedras acaban saliendo almas, no se va a poder meter la cabeza bajo el ala argumentando la preeminencia de la fe, y seguir negando la evidencia. Así que, habría que asumir que, en este mundo o nos salvamos juntos, hombres, animales (los otros), plantas, minerales y marcianos, o aquí no se salva ni dios. Conclusión que, mejor no ser racistas y aceptar que en el cielo entramos todos.

Y ahora que estamos en Navidad y llegan los Reyes Magos siguiendo la estrella (algunos dicen que era una nave espacial) para acudir al nacimiento de un niño que la ciencia dice que ni nació en Belén, ni en un pesebre, ni tampoco el 24 de diciembre, (por cierto no eran magos si no vendedores de quincalla) pensando en estas cosas, con el cerebro un poco recalentado con unas copitas de champán, le asaltan a uno preguntas trascendentes para las que en estas fechas no se está preparado…Pero en fin, ahí van.

¿Si hay vida en otros mundos, habrá también Dios en esos mundos?... ¿Será el mismo o será otro?... ¿Será un gran Dios sideral o habrá varios repartidos por planetas, sistemas solares ogalaxias? ... digamos, que como por autonomías… ¿Y si los hay, serán parientes entre sí como eran los dioses griegos?... Jesús, el hijo de Dios, cuando vino a la tierra a salvarnos a todos, ¿incluyó también en esos todos, a los marcianos, uranios, plutonianos etc.?...Y si es así… ¿se habrán enterado todos estos de que les han venido a salvar?...Pero… ¿salvarles de qué? … ¡Joder Alberto, pareces tonto!... pues evidentemente del pecado original...Ya… pero…¿de qué pecado original si a lo mejor no tienen ni Paraíso, ni pito, ni rajita, ni árbol de la vida, ni saben nada del pecado, ni del bien o el mal?...Bueno, tendrán otras cosas...Pero si su manera de razonar es diferente y no tienen neuronas, ni hacen el amor y son tan raros que no les guste el futbol, ni los toros, ni el Dakar, ni se emborrachan con la sangre de Cristo en Nochevieja y la política les parece una mierda… ¿cómo van a entender el mensaje de la Iglesia?... No sé, quizás tengan otro Mesías o quizás sean medios robots o robots enteros… ¿Con alma o sin alma?…Tampoco lo sé, pero a lo mejor con una inteligencia artificial tan desarrollada y un disco duro tan grande que, al vernos, les vamos a parecer poco más que conejos…Y si fuera así… ¿estos seres tan raritos también irían al cielo o tendrán un cielo aparte?...No sé Alberto…no sé…

En fin amigos lectores, ante tantas preguntas sin respuesta, y dado el berenjenal en que me estoy metiendo, he pensado que renuncio a seguir con este tema que, parece, no me lleva a ninguna parte. Así que aprovecho la coyuntura para desearos, a los creyentes (los con alma) una Feliz Navidad y que los Reyes os colmen de regalos en este nuevo año, y a los compañeros descreídos como yo (los sin alma) solo URTE BERRI ON que en el idioma de mi tierra de origen, el vasco, se traduce como, FELIZ AÑO NUEVO.

sábado, 3 de enero de 2015

GUAYABO NEGRO

AÑO NUEVO



Las malas costumbres siguen imperando en eso de recibir el año nuevo en Colombia. La quema de pólvora en el amanecer del 2015 volvió a ser uno de los lunares negros pese a las campañas del gobierno municipal. La gente cree que es una bella tradición, sin percatarse de que solo es una pésima costumbre. El párroco del barrio Santa Mónica lo expresó muy acertadamente en la misa de año nuevo cuando dijo: La pólvora la inventaron en China y la queman en Medellín.

El alcoholismo es otra de las cosas negativas y por eso las celebraciones se extienden hasta el dos de enero en jornada continua. El aguardiente y la cerveza se consumen de forma desmesurada y son causa de miles de riñas y heridos en la noche nueva.

El triste saldo al empezar el año son muchos quemados por  pólvora, muchos de ellos niños, y por causa del alcohol centenares de riñas con heridos a bordo.

Las consecuencias del gasto desmedido en época de navidad y año nuevo exceden el exiguo presupuesto de muchas familias y pasa su factura en el inicio del año.

Nos preguntamos el por qué de esto, y sin pensarlo mucho llegamos a la conclusión de que todo se debe a la mala educación. Y no solo a la que se imparte en las escuelas y colegios, sino a la que se recibe, o mejor no se recibe en los hogares.

Los niños desde su más tierna infancia son testigos de primera mano de los desmanes de estas celebraciones y asumen que las cosas son así, por lo que de adultos replican las malas costumbres de sus familias.


Definitivamente se debería retomar la instrucción cívica con énfasis en el comportamiento social. Nunca es tarde para empezar, amanecerá y veremos.

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miércoles, 31 de diciembre de 2014

FELIZ AÑO 2015


365 Días compartiendo Retazos de la vida, contando historias propias y ajenas que por algún motivo se han negado a quedar en el olvido. Es muy satisfactorio y motivo de mucha alegría saber que han llegado aquí para escudriñar entre estas crónicas que espero encuentren entretenidas y en el mejor de los casos constructivas.

Igualmente mis agradecimientos a Alberto López y a Lucas Ríos por compartir generosamente con nosotros sus textos, videos y fotos. Igualmente a los que han enviado sus mensajes.

Pero sobre todo mis agradecimientos a todos los que leen el blog, pues finalmente son la razón y motivación de su existencia. Para todos lo mejor de lo mejor en este nuevo año 2015. Mucha salud, paz y prosperidad.

martes, 30 de diciembre de 2014

CINCO PA LAS DOCE

FELIZ AÑO.


Esto del año nuevo es algo muy raro que aún no puedo entender. Desde minutos antes de que el reloj marque las doce de la noche la gente se va alborotando como si algo muy extraordinario fuera a pasar, los corazones se aceleran y algunos dan rienda suelta a sus agüeros, como comerse una a una doce uvas, caminar en piyama por el vecindario cargando una maleta de viaje, meter bajo la cama un huevo en un vaso de agua o tomar aguardiente a lo loco, como si fueran a cerrar la fábrica de licores.

Otros suben a su auto y corren a casa para abrazar a su mamá, pero justo cuando faltan "cinco pa las doce", aún sabiendo que para llegar les tomará por lo menos treinta minutos.

Lo que todos, o casi todos ignoran es que para el cosmos el año nuevo no existe y que para los hombres solo marca un punto de referencia en su existencia: Un año menos de vida, algo poco alentador para celebrar.

Lo que celebramos en la cultura occidental todos los treinta y uno de diciembre no coincide con la fecha de otras, en las que a veces ni lo celebran y solo lo marcan en su calendario.
El año nuevo en la cultura occidental todos los 31 de diciembre no coincide con la fecha de muchas celebraciones de año nuevo en otras partes, en las que a veces ni lo celebran y solo lo marcan en su calendario.

EL AÑO NIEVO EN OTRAS CULTURAS

La India. La diversidad cultural de la India es extremadamente variada, incluso cuando se trata de los calendarios. Hasta 1957, cuando el Gobierno decidió poner fin a esta colosal confusión, se utilizaban unos 30 calendarios diferentes que marcaban las fechas de varias fiestas religiosas entre hindúes, budistas y jainistas. En la actualidad, el día nacional del Año Nuevo hindú, el Varsha Pratipada, se celebra el 22 de marzo, según el calendario nacional de la India. Varsha Pratipada es el primer día de Chaitra, el primer mes del año lunar hindú.

Arabia Saudita. La Policía religiosa de Arabia Saudita, comúnmente llamada Al-Mutawa, ha prohibido celebrar el Año Nuevo tanto a sus ciudadanos, como a los extranjeros residentes en el país. Esta orden fue emitida de acuerdo con la fatua (un pronunciamiento legal islámico) emitida por el Consejo Supremo de los Ulemas: los predicadores musulmanes. La razón de la restricción de la celebración de una de las fiestas más populares del mundo es que los mahometanos en esta monarquía absoluta deben seguir adheridos al calendario lunar y no al gregoriano.

Irán. Aquí no se siente el olor del Año Nuevo. El país vive según su propio calendario. El Año Nuevo persa comienza con el día de Noruz, el primer día de la primavera, que corresponde al final de marzo, según el calendario gregoriano. Noruz se festeja también en otros territorios que recibieron la influencia de la cultura persa, como Azerbaiyán, Afganistán, Uzbekistán, Tayikistán, Turkmenistán, Pakistán y en algunas regiones de la India.

China. El Año Nuevo en China es más conocido como la Fiesta de la Primavera. Basado en el calendario lunisolar utilizado tradicionalmente en China, las celebraciones comienzan el primer día del primer mes lunar y terminan el día quince, cuando se celebra el Festival de los Faroles. El día 10 de febrero de 2013 dio comienzo el año 4711 según el calendario chino. El próximo año chino, 4712, comienza el 31 de enero de 2014.

Israel. En Israel el 1 de enero es un habitual día de trabajo, siempre que no sea sábado (día sagrado para los judíos ortodoxos). La tradición judía ha establecido el comienzo del año en el mes hebreo de tishrei (por septiembre-octubre), cuando se festeja el Año Nuevo Judío o Rosh Hashaná, al considerarlo el mes en que Dios creó el mundo, y es a partir de esta celebración que se cuentan los años. Esta fiesta se celebra durante dos días.

EL AÑO NUEVO ES TODOS LOS DÍAS


Así debería serlo, es que despertar vivo cada nuevo día es casi un milagro digno de celebrar, es como empezar una nueva vida cada día. Un nuevo día para trabajar, crear, amar, aprender, conocer y en general para interactuar en este planeta maravilloso que nos correspondió y que estamos empeñados en destruir.

Sea lo que sea estamos de celebración y ya faltan "cinco pa las doce", unámanos a la fiesta y comámonos las doce uvas, metamos bajo la cama un huevo en un vaso de agua y caminemos por el vecindario con una maleta de viaje. Al fin y al cabo la vida es corta y las celebraciones pocas, al igual que las oportunidades para decirle a nuestra gente que la queremos y que nos hacen mucha falta cuando están lejos. Recordemos también a los que se han ido y tomémonos una copa de vino en su honor. Que sea un motivo.
Feliz año.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

FELIZ NAVIDAD

ESTO ES LO QUE MUCHOS QUEREMOS HACER EN NAVIDAD


lunes, 22 de diciembre de 2014

UNIVERSO CENTRO Y SUS FANTÁSTICOS ARTÍCULOS

Universo Centro es un periódico ecléctico que se edita y distribuye gratuitamente en Medellín.

Publica artículos de diferentes colaboradores con diversa temática a los que he tenido acceso a través del excelente libro que recopiló una exquisita selección de ellos. Como conté en otra entrada estuve en la presentación del libro colección 2008 - 2014 en la librería: Los libros de Juan, donde se puede conseguir.

Me atrevo a publicar uno de los artículos que acabo de leer y que refleja la calidad de sus contenidos.


ALQUIMIA CRIOLLA EN LA MANSIÓN DE LAS GARCÉS
(Marta Inés Baena Gaviria / Josegabrielbaena)
 Ilustración: Cachorro - Fotos: Álbum familiar



El 6 de mayo de 1937 la fotografía asombrosa del accidente del Led Zeppelin LZ129 cerca a Nueva York le dio la vuelta al mundo. Sesenta pasajeros sobrevivientes fueron rescatados en tierra con graves quemaduras y lesiones, comatosos, muchos de ellos dados por muertos apresuradamente y conducidos a las morgues. En Medellín la noticia causó notable escándalo social, ya que en ese zepelín venía desde Europa el multimillonario medellinense José Domingo Garcés Naranjo, procedente de Alemania, donde había pasado una larga temporada, asistió a los Juegos Olímpicos del 36 y personalmente había sido condecorado por Hitler por ser uno de los más importantes comerciantes entre América del Sur y la Alemania Nazi: Garcés Naranjo exportaba enormes cantidades de coca desde Bolivia y Perú para las reputadas casas farmacéuticas de la época, que la preparaban en sus numerosos productos alcaloideos, desde la inofensiva aspirina hasta la potente morfina para adictos particulares y los ejércitos del Tercer Reich. En Medellín le hicieron novena de difuntos a Josédomingo porque la noticia de su supervivencia llegó solo días después. Cabe anotar que el millonario murió otras dos veces por accidentes o asaltos y siempre resucitó. Vea usted.

Josédomingo, continuador a su modo de la saga de bizarros potentados locales como Coriolano Amador, era hijo de "papá Dominguito", comerciante que había mandado a estudiar a sus hijas e hijos a Europa, como se estilaba. Pero fue su hijo Josecito el único que le sacó la vena de millonario sagaz desde muy temprano. Sus otros hermanos y hermanas tuvieron destinos dignos de películas de la serie B de Hollywood: el único medio normal de la familia fue Julio César, primer contador del Ferrocarril de Antioquia. Los demás son objeto de nuestra crónica. Un periodista económico contaba hace poco cómo Josédomingo había recibido de herencia las extensas tierras del hoy barrio de mecánicos El Naranjal, un extenso pantanero que iba desde San Juan hasta Suramericana, y desde el río hasta la Plaza Guayaquil que se inundaba cada invierno; y muchas más posesiones desde Naranjal hacia los corregimientos de La América y Belén, y suntuosas fincas en El Poblado. La mayor fuente de su riqueza no vino sólo de la compraventa siempre gananciosa de sus 240 fincas sino mucho más de la fabricación y venta de algunos inventos medicinales domésticos y populares, semejantes a la sal de frutas, polvos y brebajes para el hígado y la sangre, Urol, Sangrol y otros, fabricados en sus misteriosos Laboratorios Garcol, e ideales para alcohólicos consuetudinarios y anémicos anónimos.

Cronistas bíblicos nos cuentan por teléfono que las fórmulas se las había sonsacado a un químico alemán que vino a Medellín huyendo de la guerra del 14. Hay que decir de una vez que Josedomingo jamás le pagó un céntimo de impuestos al municipio, el millonario audaz no reconocía ningún derecho del Estado sobre su fortuna y durante años tuvo a sus abogados litigando para que le dieran la licencia de construcción del Edificio Colón, peligrosísimo porque había sido levantado con los ladrillos "parados y de canto para ahorrar material". Al final de todos sus innumerables memoriales de agravios ponía en el documento de puño y letra: "¡Viva la Virgen del Carmen!"

Su vida personal fue una épica continua hasta entregarle con onerosos intereses su alma al Creador. Casado con la hija de un exgobernador de Antioquia, la pobrecilla mujer pronto enloqueció, sin hijos, seguramente debido a las manías insoportables de su cónyuge, y murió demente. Luego de la muerte de su esposa Josedomingo se fue a vivir a la enorme casa de su propio barrio El Zepelín —de Naranjal hacia arriba— en compañía de su familia de insólitos hermanos: Pedro Pablo, alto y elegante como mayordomo inglés, asesinado por un borracho antes de los 30 años; Ángela, Julia, Julio, Clementina, Magdalena y Amelia, esta última depresiva total y encerrada en esa casa de por vida. Yo Josegabriel, que era algo así como sobrino-tataranieto de esa familia por parte del abuelo materno Jesús Gaviria Naranjo, alcancé a ir a esa mansión extraña unas cuantas veces a finales de los años 50, mis recuerdos de ella son pura tiniebla, pero dejo aquí la palabra a mi hermana Marta, quien conoció a fondo en su niñez ese lugar de avaricia natural, demencia y sucesos extraordinarios, dignos de una novela de Edgar Allan Poe.

Josedomingo en el recuerdo puro

Alquimia criolla en la mansión de las Garcés"Naranjal empezaba desde el antiguo puente de hierro de San Juan, y se llamaba así porque había sido pantanosa finca de los Naranjo desde finales del siglo 19 o principios del 20. Ahí en San Juan arrancaba el camino que se partía después hacia los corregimientos de La América, Belén, El Socorro y el monte selvático occidental. Después del accidente del zepelín en el año 37, Josedomingo construyó ese barrio de varias manzanas con las llamadas quintas, arriba del sector de Los Chalets, y lo llamó así en recuerdo del dirigible fatal. Por el camino central pasaba el tranvía hacia La América. Las quintas eran lo último en modernidad: en vez de tener el patio atrás como las casas de pueblo o del centro, lo tenían adelante: amplias fachadas de 20 metros, muros bajos con reja forjada, aldabones, jardines selectos que llegaban hasta el fondo de la casa, piletas forradas con cerámica extranjera ilustrada. ¡Una elegancia! Josedomingo mandó a construir para él y sus hermanas solitarias la mansión más grande de todas, con una enorme sección de fondo que giraba en forma de L hasta el otro extremo de la manzana, para instalar su laboratorio secreto… y la habitación con doble puerta de hierro sólido donde encerró hasta su muerte a su pobre hermanita lunática.

"Estamos a finales de los años 40. En mi familia Baena-Gaviria apenas hemos nacido Lucía la mayor y yo, Marta, la segunda, de 5 y 3 años cortos. Vivíamos al extremo occidental de El Zepelín, donde empezaban a instalarse las clases medias trabajadoras. Como en la casa no había nevera, que era lujo de ricos, todos los días la mamá nos mandaba a Lucía y a mí: 'Vayan a donde las Garcés por el hueso para el almuerzo'. El hueso era… ése que vendían o encimaban en las carnicerías para que las señoras lo metieran en la sopa mientras hervía y soltaba la sustancia. Así, pues, día tras día íbamos a que nos dieran el hueso donde las Garcés Naranjo y eso era para nosotras, inocentes infantas, la gran aventura…

"Como éramos tan traviesas, patilargas, brinconas y saltarinas, atravesábamos la reja en un instante y estábamos adentro. Jugábamos entre los laberintos de flores largo rato, nos extasiábamos ante las fuentes de inmersión, distraídas, olvidadas de todo… hasta que un ruido en la puerta del zaguán nos anunciaba la realidad. Salía a recibirnos Julia, la única que se levantaba temprano, mientras iban de salida Pedro Pablo, y Julio: solterón, altísimo, blanquísimo y vampiresco, siempre impecable con su traje negro y su camisa blanca almidonada. Ya calladitas y con aire mohíno nos adentrábamos en el zaguán, con su segunda puerta de fondo y sus vidrios esmerilados de colores, y entrábamos en puntillas a ese misterio que era siempre la casa de las Garcés… Imágenes, recuerdos claros, emociones puras de finales de los 40 del siglo pasado; en el Zepelín, muchas casas de esas manzana también eran suyas. Siempre escuché en la familia nombrar esos primos como Las Garcés, interpreto ahora, quizá, por la mayor cercanía con las mujeres: Julia, Ángela y Clementina.

"Así…Todos los días por la mañana la niña iba por el hueso para la sopa, la niña iba corriendo, cantando, con sus manos asidas a la bata, a cumplir con el encargo de la mamá y tardaba muchísimo en regresar por el increíble asombro y curiosidad que, en sus ojos de niña, le producía llegar a una hermosa casa quinta donde todo para ella era fantástico, inmenso e intemporal.

"Traspasada la puerta de hierro ahí estaba el antejardín con dos fuentes medio secas, enchapadas en azulejos intercalados, los surtidores siempre cerrados. En las ventanas y rejas, enredaderas de lluvia de oro y de delicadas flores azules, una banca de madera de ese color curtido que solo lo dan lluvias y soles, junto a una ventana lateral. Ese antejardín fue un lugar de ensoñación para Lucía y para mí; jugábamos en las fuentes y soñábamos con agua que brotaba de los surtidores, pues aspirábamos las boquillas hasta que el agua brotaba por unos instantes: éramos felices, entre gritos y asombro nos abrazábamos, las fuentes tenían vida.

"Las florecitas de la lluvia de oro me producían éxtasis, me sentaba en la banca a contemplar su intenso color naranja y a sentir entre mis dedos la textura de terciopelo de sus pétalos; no contaba la noción del tiempo en mis contemplaciones infantiles. De pronto recordaba el encargo de la mamá y corría, pasaba el portón color verde claro, luego el zaguán con vitrales y se desplegaba mágicamente una enorme casa: a la izquierda lo primero que observaba era una habitación cerrada: al ver la mirada curiosa de la niña, Julia me decía: 'Josedomingo está dormido, no haga ruido...'. Eventualmente Josedomingo, somnoliento, abría la puerta de su habitación, de piyama azul de rayas, manga y pantalón largos, muy simpático, de voz fuerte, dicción muy buena, expresión fácil, me conversaba alegre y volvía a encerrarse. Yo aprovechaba esos momentos furtivos para mirar hacia adentro: multitud de cajas, escaparates hasta el techo, baúles. La leyenda dice que ahí guardaba sus lingotes de oro y billetes norteamericanos y europeos. En esa habitación fue donde lo asaltaron varias veces, una de ellas con gravísima cirugía posterior y trepanación cerebral.

"A Julia la conocí en su ancianidad, silenciosa, triste, de voz suave, delicada… dijimos, la única que se levantaba en las mañanas. Se ocupaba del trabajo de la cocina, de cuidar los pájaros y los perros. Mis abuelos la amaban a ella, también a sus hermanas Ángela y Clementina. Julia, siempre vestida a la usanza de Cumbres Borrascosas, siglo XIX: vestido o falda larga entallados en la cintura, amplios, colores gris o negro, delantal blanco y cabello recogido con cofia, zapatos de fieltro oscuros. Seguíamos a la cocina por el hueso, después de atravesar un largo corredor bordeado por el patio, a un lado con bifloras en materos de madera con patas largas torneadas y al frente con las habitaciones de Ángela y Clementina, cerradas; de nuevo Julia me recordaba no hacer ruido, 'porque están dormidas, trabajaron hasta muy tarde de la noche en el laboratorio…'; apenas eran las 11 ó 12 de la mañana. Otras dos habitaciones: una con la pianola mecánica, yo me moría por tocarla 'pero no tiene rollos', me decía Julia y la última pieza con baño y una enorme bañera blanca. La pianola fue objeto de mis fantasías hasta mi adolescencia.

"Al fondo una jaula inmensa se prolongaba hasta el techo, allí pasaba largo rato en contemplación: loros, pericos, diostedés; Julia les mantenía papayas y plátanos dispuestos en una enorme y pesada mesa a su lado. La jaula lindaba con una puerta de hierro, infranqueable, luego un pasillo y otra puerta; varias veces vi un laberinto de habitaciones de piso de cemento; Julia no me permitió entrar nunca. En uno de estos cuartos secretos permanecía Amelia, la pobrecilla loca… Ahora recupero en mis recuerdos su rostro lleno de angustia y dolor, una vez que se escapó del encierro, su larga cabellera y sus crecidas uñas —yo me escondí debajo de una cama, paralizada ante el misterio del laberinto que la niña curiosa quería develar...Alquimia criolla en la mansión de las Garcés

"Luego la cocina y a continuación un enorme salón oscuro iluminado día y noche por bombillos de luz amarilla, tenue y pesada. A lo largo, mesones gruesos de madera oscura, repletos de frascos cafés, llenos de una sustancia granulada, balanzas, obreras lavando envases, rotulando; Clementina marcaba, Ángela tenía las fórmulas secretas del Urol y otros productos, manejaba sólo ella la alquimia del Laboratorio Garcol. Muchas veces entré a ese lugar que ahora surge como un recuerdo de novela...

"Fui testigo de que Josedomingo, Julia, Ángela y Clementina ocuparon un espacio en los afectos de mis abuelos maternos Gaviria Naranjo-Gaviria Sierra y de mi mamá Gabriela; mantuvieron unos lazos recíprocos de amor y amistad hasta la muerte. Recuerdo las visitas de los Garcés a las casas de mis abuelos en San Benito, Estación Villa, San Javier, hasta allí llegaba el lujoso auto negro Packard de Josedomingo a llevar a Ángela y Clementina a tardes de parqués con mi abuela. En varias oportunidades fui a pasear con todos ellos a la finca de Josedomingo de El Poblado de Turingia. Memorias puras de mi infancia, personajes de leyenda de un Medellín que ya nunca más será".

Artículo relacionado EL PATRÓN DE NARANJAL

domingo, 21 de diciembre de 2014

Alberto López



EL RÍO

El pasado
 va creciendo a mí alrededor
 me cerca
 me abruma
 me ahoga
 en la misma medida
 en que mengua mi futuro.

Cada día soy más lo que he sido
 y menos lo que quise y pude haber sido.

Mientras el presente se difumina
 las luces de la infancia
 se encienden de nuevo
 con una brillantez desconocida.

Mis golpes de timón
 ya no pueden con la corriente.
 Apenas me quedan fuerzas
 para maniobrar 
 en los últimos recodos del río.

Mi tiempo se acaba.
 Desde el horizonte
 llega el olor del mar
 llamándome a su seno.

Es el momento 
 donde los viejos
 como si fueran niños 
 en su última soledad
 apelan a su madre.

¡Madre...ya veo el mar!
 Ya estoy contigo.

jueves, 18 de diciembre de 2014

EL VERDADERO PAPÁ NOÉL



En mis recuerdos de infancia siempre recuerdo que era el niño Dios el que nos traía los regalos en la noche de navidad. Y así siguió siendo por muchos años.

Pero como las cosas cambian, un nuevo personaje irrumpió poco a poco en nuestro país para compartir el trabajo de distribuir los regalos a los niños en ese hermoso día.

Era un simpático señor gordo, vestido de rojo y con mejillas coloradas, cabello largo y barbas canas. Para tal tarea usaba un trineo tirado por nueve renos:

“Donner (Trueno), Blitzen (Relámpago), Vixen (Bromista, Juguetona, Traviesa, Lista o bruja), Cupid (Cupido, Zalamera o Linda), Comet (Cometa, Veloz), Dasher (Alegre, Brioso, Enérgico, o Vondín), Dancer (Bailarína, o Danzarína), y Prancer (Acróbata, Saltador o Pompón); y liderados por un reno con la nariz roja llamado Rudolph (Rodolfo); siendo este el último reno en agregarse a la historia a raíz de la publicación de Robert L. May 's, Christmas story en 1939.

Con el pasar de los años el viejo Noél se ha integrado a nuestra cultura, pero más a nivel publicitario. Es que en Colombia seguimos prefiriendo al niño Dios como repartidor de los traídos de navidad.

Pero quién es papá Noél. ¿Realmente existió?

Pues sí, y no era ni remotamente anglosajón. En realidad fue un hombre que nació en la que hoy es Turquía hace 1734 años.*
*(contados hasta el año 2014)

San Nicola di Vari.

Este es su verdadero nombre, curiosamente así se llamó un famoso cantante Italiano. Igualmente papá Noél en sus comienzos era llamado por su nombre de pila “SAN NICOLÁS”. Es una historia curiosa, igual que su evolución hasta llegar a ser el personaje que ahora conocemos.

Aquí la historia
(Referencia)

Se estima que Nicolás de Bari nació cerca del año 280 en Patara, una ciudad del distrito de Licia, en la actual Turquía.

Era hijo de una familia acomodada y creció bajo los tirantes deseos de sus padres. Su padre deseaba que siguiera sus pasos comerciales en el Mar Adriático, mientras su madre pretendía que fuera sacerdote como su tío, el obispo de Mira (Turquía).
A los 19 años fue ordenado sacerdote por su tio. Más tarde, al morir su tío fue elegido para remplazarlo.

De él, se cuentan cientos de historias, especialmente narrando sus milagros y sus bondades para con la gente pobre. Tal fue la admiración que sintieron por él que se convirtió en santo patrón de Grecia, Turquía, Rusia y la Lorena (Francia).

La leyenda de Nicolás de Bari

Su relación con los niños nace en una de las historias que indica que alguien acuchilló a varios niños, entonces el santo rezó por ellos y obtuvo su curación casi inmediata. Pero además, Nicolás tenía especial inclinación por los niños.

También fue nombrado Patrono de los marineros, porque, cuenta otra historia, que estando algunos de ellos en medio de una terrible tempestad en alta mar y viéndose perdidos comenzaron a rezar y a pedir a Dios con oraciones tales como: ¡Oh Dios, por las oraciones de nuestro buen Obispo Nicolás, sálvanos! En ese momento la figura de San Nicolás se hizo presente y calmó las aguas.

En oriente se le conoce como San Nicolás de Mira o Myra, pero en occidente como San Nicolás de Bari, ya que, cuando los musulmanes invadieron el territorio antes griego y que hoy es Turquía, los cristianos lograron sacar en secreto sus reliquias (1087) y las llevaron a la ciudad de Bari en Italia. En esta ciudad se obtuvieron tantos milagros al rezarle al santo que rápidamente su popularidad se extendió por toda Europa. Hay cientos de templos en todo el mundo dedicados a su figura. Ya en el año 550, en Roma se erigió uno en su honor.
Papá Noel y la Navidad

En los países europeos este personaje recibe el nombre de Papá Navidad, traducido a su lengua (Father Christmas, Père Noël, Babbo Natale), excepto en España y otros países de habla hispana, en los cuales se ha castellanizado la palabra francesa Noël como Noel: Papa Noel.

Pero ¿cómo se relaciona con los regalos de Navidad? En la antigüedad, en Roma, se realizaban fiestas – a mediados de diciembre- en honor a Saturno (Cronos para los griegos), al final de las cuales los niños recibían obsequios de todos los mayores.

En otra época posterior, cuando el mito de San Nicolás aún no se había corporizado, igualmente existían otras tradiciones, como la de los niños italianos que recibían regalos de un “hada” llamada Befana. En Cataluña y algunas zonas de Aragón es un tronco “mágico”, llamado Tió o Tió de Nadal o a veces Cagatió, aunque esta última es más bien la forma de denominarlo de los que no son naturales de la región, al no conocer bien la tradición y la cultura catalana y tener como referencia la canción con la que se hace “defecar” (expulsar) al Tió (Caga Tió, Tió de Nadal, no caguis arengades, que son salades, caga torrons, que son més bons!!!),esta canción, y otras, se entonan mientras se golpea al Tió con una vara para hacerlo “defecar”, no antes de haberlo estado alimentando durante los días previos con diferentes alimentos, como: pelas de fruta, galletas, turrones, restos de la comida, etc.

Entonces, el día 25 por la tarde, después de la comida tradicional de navidad, es cuando se le hace “defecar” de la forma anteriormente expuesta. Al golpearlo expulsa los regalos y dulces. Mientras que los pueblos de algunos valles vascos y navarros, los regalos los traía el carbonero Olentzero y en valles de Bizkaya y alrededores tambiéniratxoak (duendecillos) con gorros verdes de armiño. En ciertas zonas del centro de Galicia se oye la leyenda delApalpador, que llegaba el día de Navidad a palpar las barrigas de los niños, dejando castañas a los niños más delgados (para que engordaran) y carbón a los mejor alimentados (para que calentaran la casa). Con el tiempo y con los prodigios conocidos de San Nicolás, éste fue remplazando a algunos de estos personajes paganos.

La transformación: De “San Nicolás” a Santa Claus y Papá Noel

El viejo Papá Noel
 ilustración 1855
Se cree que esto sucedió alrededor del año 1624. Cuando los inmigrantes holandeses fundaron la ciudad de Nueva Ámsterdam, más tarde llamada Nueva York, obviamente llevaron con ellos sus costumbres y mitos, entre ellos el de Sinterklaas, su patrono (cuya festividad se celebra en Holanda entre el 5 y el 6 de diciembre).

En 1809 el escritor Washington Irving, escribió una sátira, Historia de Nueva York, en la que deformó al santo holandés, Sinterklaas, en la burda pronunciación angloparlante Santa Claus. Más tarde el poeta Clement Clarke Moore, en 1823, publicó un poema donde dio cuerpo al actual mito de Santa Claus, basándose en el personaje de Irving. En ese poema se hace mención de una versión de Santa Claus, enano y delgado, como un duende; pero que regala juguetes a los niños en víspera de Navidad y que se transporta en un trineo tirado por nueve renos, incluyendo a Rodolfo.

Posteriormente, hacia 1863, adquirió la actual fisonomía de gordo barbudo bonachón con la que más se le conoce. Esto fue gracias al dibujante alemán Thomas Nast, quien diseñó este personaje para sus tiras navideñas en Harper’s Weekly. Allí adquirió su vestimenta y se cree que su creador se basó en las vestimentas de los obispos de viejas épocas para crear este «San Nicolás», que en ese momento ya nada tenía que ver con San Nicolás de Mira.

A mediados del siglo XIX, el Santa Claus estadounidense pasó a Inglaterra y de allí a Francia, donde se fundió conBonhomme Noël, el origen de nuestro Papá Noel, quien tenía parecido físico con Santa Claus, pero vestía de blanco con vivos dorados. Igualmente a fines del siglo XIX, a partir de un anuncio estadounidense de la Lomen Company, se crearía la tradición de que Papá Noel procedería del Polo Norte; y se popularizarían completamente los renos navideños como medio de trasporte de Santa Claus.

Luego, a comienzos del siglo XX en 1902, el libro infantil The Life and Adventures of Santa Claus de L. Frank Baum, se origina la historia de cómo Claus se ganó la inmortalidad, al igual que su título de santo.


Igualmente, ya en el siglo XX, la empresa Coca-Cola encargó al pintor Habdon Sundblom que remodelara la figura de Santa Claus/Papá Noel para hacerlo más humano y creíble. Esta versión data de 1931. En este punto, sin embargo hay que aclarar que es solo una leyenda urbana la creencia de que el color rojo y blanco de Santa Claus tenga su origen en los anuncios que la marca Coca-Cola empezó a hacer a partir de 1931, aunque sí es cierto que contribuyeron a la popularización de estos colores y del mito mismo.

Hay muchas ilustraciones y descripciones casi fidedignas anteriores al anuncio como la de Thomas Nast (1869) o St. Nicholas Magazine (1926), entre otras; eso sin considerar además las antiguas representaciones religiosas del obispo San Nicolás de Mira ó San Nicolás de Bari, en las que es común el color rojo y blanco de la vestimenta religiosa, si bien es cierto que desde mediados de 1800 hasta principios de 1900 no hubo una asignación concreta al color de Santa Claus, siendo el verde uno de los más usados. Por lo tanto, se considera que la campaña masiva de Coca-Cola fue una de las principales razones por las cuales Santa Claus terminó vestido de color rojo y blanco, pero estos publicistas no fueron los primeros en representarlo con estos colores.

lunes, 15 de diciembre de 2014

LOS PERROS TAMBIÉN VAN AL CIELO

El papa Francisco al ver a un niño llorando por su mascota se acercó a consolarlo. Luego en su discurso en la plaza de San Pedro mencionó el asunto:

"Un día vamos a ver a nuestros animales de nuevo en la eternidad de Cristo. El Paraíso está abierto a todas las criaturas de Dios".

Para los que amamos los animales fueron palabras llenas de esperanza, para otros, incluyendo académicos del Vaticano esta declaración causó extrañeza y la tomaron solo como una metáfora consoladora. Lo cierto es que el Apóstol Pablo en una situación idéntica ya lo había dicho como lo menciona nuestro amigo Alberto López al final de su escrito.

Alberto López

LARA



Hacía cinco meses, que por circunstancias de mi trabajo no la veía. Yo me encontraba a muchos kilómetros en otra ciudad. Nunca habíamos estado tanto tiempo separados, bueno, solo cuando estuve en la cárcel, pero entonces ella era todavía muy pequeña y aunque se la veía nerviosa, porque en el estado de la gente que estaba en casa, su aguda sensibilidad percibía que tras mi ausencia se escondía un drama familiar, con esas edades pronto se olvida.

Pero cuando volví de aquel largo viaje, fue diferente, porque su alegría al verme no se mostró con los signos habituales a través de los que ella y los de su raza muestran su alegría. Cuando nos vimos uno frente al otro, nos miramos a los ojos como nunca antes lo habíamos hecho (ella es muy tímida y se ruboriza fácilmente) y sabiendo ambos que, uno para el otro éramos como dos mudos separados por una muralla infranqueable, pude apreciar su denodado esfuerzo para romper la barrera de su mudez a fin de conseguir hablarme en mi propio lenguaje. Pude apreciar como luchaba contra su propia faringe para intentar articular palabras como las mías. Una y otra vez emitía sonidos guturales con los que mostraba su alegría al verme de nuevo y con los que me quería decir todo el amor que sentía por mí.

Nos abrazamos cara contra cara, cuerpo contra cuerpo. Ella restregaba su lomo una y otra vez contra mí, empujándome cariñosamente, en un gesto que era muy de ella. Corrimos, saltamos y retozamos por el césped del jardín, mostrando así nuestra alegría por encontrarnos juntos de nuevo. Yo le besaba el hocico y ella que me inundaba el rostro con su lengua. En nuestros paseos, siempre tuve con ella largas conversaciones, porque era una escuchante atenta y educada. Yo le hablaba y le decía lo guapa que era mi mudita y todo lo que la quería. Ella intentaba corresponderme, pero su mudez era infranqueable. Consciente de ello se desesperaba sabiendo que el lenguaje de su cuerpo no era suficiente para hacerme sentir todo el cariño y el amor que sentía por mí.

Una y otra vez me ofrecía su mano, pero el lenguaje de las manos tampoco estaba a su alcance. Sus dedos eran demasiado cortos y apretados, y ello aumentaba su angustia. Sabia que en mi mundo estaba condenada al silencio de por vida.

Cuando me tuve que ir de nuevo por otro largo periodo, sus grandes y profundos ojos, sabiendo que estaba ante una nueva separación, me miraron con todo el peso de su silencio, cargando mi alma con el abismo que Babel abrió entre nosotros.

Tras once años de convivencia, por causa de una enfermedad incurable, tuve que sacrificarla para no alargar su sufrimiento. Han pasado dos años y sigo echándola de menos. La imagen de Lara sigue nítida en mi memoria y su recuerdo me sigue acompañando como si aún estuviera a mi lado.

Una de las acciones de las que más me arrepiento en mi vida, es haberla golpeado con el pretendido fin de domesticarla, cuando sé que en el fondo no era sino el objeto inocente de mis frustraciones.
Debo reconocer que, aquellos golpes a un animal indefenso, me envilecían.

Lara fue una hembra que nunca me traicionó, que siempre esperó mi regreso y que me perdonó con una largueza y desprendimiento como nadie lo ha hecho nunca. Llamar a esto instinto, como hacen algunos sabios etólogos de laboratorio, me parece simplemente ridículo.

En nuestra civilización urbana actual, hemos perdido la relación mágica que desde la prehistoria teníamos con los animales y ésta pérdida irreparable, ha conllevado en cierta medida, una pérdida de nuestra propia identidad y humanidad.

Me viene a la memoria, la escena del apóstol Pablo, quien en cierta ocasión ante un niño envuelto en lágrimas por la muerte de su perro le dijo: "Un día volveremos a ver a nuestros animales en la eternidad de Cristo".

Yo sé que Lara, desde su Paraíso, sigue mirándome con la esperanza de un futuro reencuentro. Yo sé que ella no me olvida.
Artículo relacionado (Mi perro y yo)

domingo, 14 de diciembre de 2014

TODO SE OLVIDA

Alberto López



Lo primero que se olvida de un muerto es la voz.
Después, como el paisaje en la niebla
la imagen se difumina
y dejamos de recordar el rostro.

Para fijarlo recurrimos al retrato
pero la imagen congelada
sólo es un recuerdo instantáneo de otro recuerdo
recreado por la imaginación y el ensueño.

La luz del pasado se apaga poco a poco
se consume…como la vida.

Nos esforzamos en recordar
pero la imagen se resiste
solo conseguimos recuperar algunos trazos
algunas iluminaciones.

A veces queda un sonido en el aire
una frase pronunciada por alguien desconocido
un gesto de un niño jugando en la arena
un color del cielo al atardecer
un olor que pasa como un relámpago en la noche.

Ni siquiera recuerdos
sino destellos de recuerdos

Y es que la memoria se cansa… y engaña… y olvida.
Un niño pregunta mirando una vieja foto :
… Madre… ¿quién es este señor?
… Tu bisabuelo…que murió hace muchos años.

Vivimos en los demás
mientras nuestro recuerdo permanece.

Cuando tras dos o tres generaciones
dejan de recordarnos
solo somos olvido.

Para amarrar el recuerdo
unos se esfuerzan en dejar
tumbas, monumentos y cenotafios.
Otros poemas, pinturas, músicas y edificios.

Pero el tiempo todo lo barre
y la tierra, incansable en su retorno
vuelve a cubrir los recuerdos
con su manto de silencio.

Al final, en el cosmos
solo somos una mota de polvo
una chispa de luz
perdida en la inmensidad del espacio y del tiempo.

Al final, en el cosmos
no somos nada.
Ni siquiera recuerdo.
Al final, todo se olvida.

LAS INOLVIDABLES VISITAS DE NAVIDAD


Cuando llegaba la época de navidad siempre visitábamos a los abuelos. Entonces su casa se llenaba de repente con hijos venidos de todos los puntos cardinales, acompañados de sus esposos, esposas e hijos. Una cantidad nada despreciable de personas, pues en aquellos tiempos, familia paisa que se respetara, no tenía menos de diez hijos.

Era el retorno a nuestras raíces que año tras año hallábamos en esa hermosa casa de campo. Allí descubríamos en las noches que el cielo estaba inundado de estrellas, tantas que hasta nos asustaba, en la ciudad no veíamos ni la cuarta parte de las que veíamos desde la casa de los abuelos.

El cielo se fundía con la tierra, cuando miles de luciérnagas encendían sus titilantes lucecitas en la oscuridad de la noche y teníamos la sensación de flotar en el espacio, hasta el punto de confundirnos y perder la noción de donde era arriba y abajo.

Nuestra fascinación se veía interrumpida por los gritos que desde la casa nos llamaban a comer. Entonces con mis hermanos y primos corríamos para encontrar en la mesa un suculento y humeante plato de frisoles con coles y otro de arroz, chicharrón, tajadas, aguacate y arepa. La sobremesa era un vaso de leche, pero de la original, de la de la propia vaca que tenía el abuelo y acompañada de un pedazo de dulce macho, (Panela).

Al amanecer nos amarrábamos una canasta de la correa y nos uníamos a los recogedores de café y a las chapoleras, que con mucha paciencia nos enseñaban a distinguir los granos de café que debíamos recolectar.

Para todos era una aventura corretear a las gallinas y buscar los huevos que ponían en sus nidos escondidos entre la maleza.

Montaña arriba había un nacimiento de agua que mi tío había canalizado a través de unas largas canoas de guadua que la conducían hasta una poceta grande de almacenamiento cerca de la casa.

Energía eléctrica no había, pero disfrutábamos en la noche de la luz de una vieja lámpara Cóleman, ideal para ambientar las historias de brujas y espantos que se acostumbraban antes de irse a dormir.

Eran navidades llenas de amor y unión familiar, nunca imaginamos estar en ningún otro sitio.

En casa de los abuelos pasamos muchas navidades felices, hasta que ellos se fueron hacia ese cielo estrellado que tanto contemplamos, tal vez a mirarnos desde allí con sus dulces ojos de ángeles.


LA NAVIDAD DEL CHAVO

Un cuento para todos los que llevamos un niño en el corazón


Ilustraciónde El Chavo.com

En la vecindad no faltan a veces los conflictos, pero cuando llega la navidad todos comprenden que son como una familia y organizan la fiesta muy unidos.

Arman un árbol con guirnaldas y adornos y cantan villancicos. El Señor Barriga (Zenón Barrica y Pesado) lleva regalos para todos y los entrega mientras hacen las posadas.


Una vez le dio al Chavo un bonito juguete que lo hizo muy feliz. Pero el Chavo salió de la sala y luego regresó sin su regalo. Cuando le preguntaron que había hecho con su aguinaldo este les contó que lo había dejado en el pesebre de un niño muy pobre, todos se conmovieron con la nobleza del Chavo y lo abrazaron con lágrimas en sus ojos mientras Cantaban:


LAS POSADAS
(Villancico tradicional de México)

En nombre del cielo
os pido posada,
pues no puede andar
mi esposa amada.
Aquí no es mesón
sigan adelante,
yo no puedo abrir
no sea algún tunante.

No seas inhumano,
tennos caridad,
que el Dios de los cielos
te lo premiara.

Ya se pueden ir
y no molestar
Porque si me enfado
los voy a apalear.

Mi esposa es María
es Reina del Cielo
y madre va a ser
del Divino Verbo

¿Eres tu Jose?
Tu esposa es María?
Entren, peregrinos

No los conocía.

Lo equivalente a la novena de aguinaldos que hacemos en Colombia, en México son las posadas. Los vecinos salen por la calle y cada noche tocan la puerta de un vecino para pedir posada para la sagrada familia, como lo hicieron en Belén José y María. Cuando les abren la puerta todos cantan su tradicional villancico:


viernes, 12 de diciembre de 2014

PÁGUEME LA RENTA


Solo los que tenemos una vivienda en arriendo podemos comprender al Señor Barriga, el simpático personaje de El Chavo del ocho. Don Ramón siempre le saca una disculpa el día de pago de la renta y así “Don Zenón Barriga y Pesado” siempre sale burlado en su intento de recibir los carorce meses que le adeuda Don Ramón.

Esta situación que nos muestra el libreto de Roberto Gómez Bolaños (Q.E.P.D.) es lamentablemente un hecho más frecuente de lo que imaginamos.

 A veces caemos en la trampa que nos tienden personas  mal intencionadas que toman la propiedad en arriendo y que llenan todos los requisitos exigidos, pero que desde el comienzo llegan con la intención de acomodarse y vivir sin pagar el arriendo el mayor tiempo posible, para luego mudarse a otra propiedad para hacer lo mismo.

Los catorce meses que le adeuda Don Ramón al Señor Barriga se quedan pálidos ante muchos casos de inquilinos que adeudan hasta dos años o más de renta, aprovechando las débiles leyes que rigen para estos casos, la sobrecarga de casos de inquilinos morosos que se tramitan en los juzgados y la paciencia y credibilidad de los arrendadores que aún creemos en lo huevos del gallo, como el Señor Barriga.

FIN DEL MISTERIO

El sitio mexicano Nuroa, el cual se especializa en asuntos inmobiliarios, se encargó de averiguar la cifra exacta de la que se hablaba en el legendario show televisivo. Considerando los precios de aquella época, un mes de renta en una casa de 35 metros cuadrados equivaldría al monto de 115 dólares. El valor total por los 14 meses que debía ‘Don Ramón’ es de 1617 dólares. ¡Fin del secreto!

LAS DISCULPAS
Desde que los tramposos existen, se hicieron las disculpas.

Que el viernes le cancelo todo sin falta, que me giraron un cheque sin fondos, que la semana entrante me pagan un contrato y con eso le pago, que esta semana no puedo porque se enfermó alguien en casa y tenemos muchos gastos, que estoy esperando un préstamo… Y así las disculpas se van volviendo el pan de cada día, mientras el arrendador debe asumir mes a mes el pago del impuesto predial de su propiedad  y dejar de recibir lo que le corresponde para su manutención.

Acudir a una inspección es perder el tiempo y la paciencia, pues en estas desde el comienzo aclaran que lo que allí se hace es una conciliación que no obliga a ninguna de las partes. La única opción entonces es acudir a un abogado para que inicie el proceso de cobro, cosa que puede tardar uno o dos años, que aprovechará el inquilino moroso para vivir sin pagar renta.

Se requieren leyes efectivas para proteger a los propietarios e impedir que esta infamia se siga repitiendo.

El programa de televisión séptimo día metió el dedo en la llaga y nos presenta la verdadera cara de esta situación que raya con una novela de suspenso.

Manuel Teodoro y Maria Lucía Fernández
* El video de Séptimo día fue retirado, pueden ver este de un canal chileno.

martes, 9 de diciembre de 2014

FELIZ NAVIDAD



Cuando los corazones se llenan de amor.
Cuando la familia se reune en la paz del hogar...
Y sentimos que todos en el mundo somos hermanos...
Entonces "Es Navidad".