sábado, 1 de marzo de 2014

LA PIEZA PERDIDA


A PROPÓSITO DE TELETÓN

Es bueno ver que tanta gente y tantas empresas se vinculen a esta noble causa. Emociona ver como el marcador va subiendo en el transcurso del programa hasta alcanzar una respetable suma de dinero, que finalmente siempre esperamos sea administrada con idoneidad y transparencia.
Saber que tantos, hombres, mujeres y niños recuperarán su calidad de vida y hasta su movilidad no puede menos que demostrar que este es un país sensible y solidario.

LA PIEZA PERDIDA

Pero,  me queda flotando la idea de que falta algo para que este rompecabezas quede completo, una pieza que desde hace mucho y tal vez desde siempre se ha quedado atorada en algún doblez del fondo de la caja.

Es la pieza que representa la participación estatal, esa ficha que para ser justos debería de ser ficha a convertirse en la figura total que garantice la plena atención de la salud de todos los colombianos.

En esta época en que se discute la polémica reforma de la salud, escuché en una entrevista, si no mal recuerdo, al ministro de salud diciendo que la cobertura total de la salud era imposible dado su alto costo, y remató diciendo que tan era así que ningún país del mundo la tenía.

Recordé inmediatamente lo que vi en “Sicko”, un documental de Michael Moore. En este documental se hace una “crítica a las grandes compañías de servicios de salud estadounidenses y muestra las dificultades, de millones de estadounidenses para acceder a un sistema de salud de calidad y universal. Sicko se propone, fundamentalmente, reflexionar sobre la naturaleza del sistema y llama al pueblo estadounidense a demandar cambios políticos que lleven al sistema a acercarse a la sanidad universal gratuita que gozan otros países mostrados en la cinta: Francia, Canadá, Reino Unido y Cuba. (WikipediA)

El ministro debería ver el documental para que se entere de que si es posible.

Entonces en mi irremediable imaginación y optimismo veo que alguien encuentra la ficha del rompecabezas que había estado atorada en el pliegue del fondo de la caja, lo observo con gran interés mientras él la mira embelesado, analizándola y tratando de relacionarla con la imagen total. Es que solo hasta que esa ficha encaje en el espacio de forma correcta se revelará el sentido y la verdad que había estado oculta. Finalmente su mano se dirige a ese pequeño espacio vacío y hábilmente la encaja y puede leer su mensaje: “Si se puede”.

Atina a girar la figura y la pone sobre la mesa. Ahora en ese envés encuentra la clave para poner en marcha lo que otros decían que era imposible.

¿Cuánto dinero se pierde en este país gracias a la corrupción que nos ataca por todos los flancos?, es bien conocida la escandalosa defraudación de algunas encopetadas EPS, de los intermediarios de los medicamentos y de los suministros hospitalarios. Ah, y de la mermelada que compra conciencias con el dinero del estado, que al fin de cuentas es del pueblo.

No quiero entrar en detalles pues ni soy experto haciendo cuentas ni quiero hacerme extenso en este tema, que ya ha sido publicado y sigue disponible en la red. Sumemos la defraudación de los carruseles de la contratación, los maquillajes contables de algunas grandes corporaciones, etc., etc.

Que los expertos sigan haciendo la cuenta para que al ver el saldo final veamos que si hay recursos, que el mensaje del rompecabezas dice la verdad.

Y mientras tanto sigo esperando que llegue este personaje que no tenga miedo de sacudir la caja del rompecabezas y que no descanse hasta hallar la ficha perdida… Esa que cambiará el rumbo de esta Patria que se merece cosas y dirigentes mejores.

Ver SICKO (1 Hora 58 Minutos)

ASTROPUERTA MARZO 2014

Este es el informe Astropuerta que nos comparte mes a mes Germán Puerta desde Bogotá, Colombia.

Hola:
Festival de planetas con Mercurio y Venus al Oriente, Júpiter al Occidente, y Marte y  Saturno como protagonistas. La conjunción de Saturno con la Luna  el viernes 21 es ideal para la astrofotografía con telescopios.
Acá interesante opción de astronomía para niños.


 Enseguida los eventos del mes.

Saludos cordiales.
Germán Puerta.
www.astropuerta.com
@astropuerta


Principales eventos celestes de Marzo 2014

Sábado 1 – Luna nueva
Sábado 8 – Luna en cuarto creciente
Viernes 14 – Elongación máxima Oeste de Mercurio
Domingo 16 – Luna llena
Martes 18 – Conjunción de la Luna y la estrella Spica
Miércoles 19 – Conjunción de la Luna y Marte
Jueves 20 – Equinoccio
Viernes 21 – Ocultación de Saturno por la Luna visible en Brasil y el Sur de Africa
Sábado 22 – Elongación máxima Este de Venus
Lunes 24 – Luna en cuarto menguante
Domingo 30 – Luna nueva

Principales Efemérides históricas de Marzo 2014

Sábado 1 – 1966: La sonda Venera 3, primera nave en impactar otro planeta, Venus
Lunes 3 – 1972: Lanzamiento de la nave Pionner 10
Martes 4– 1835: Nace Giovanni Domenico Schiaparelli
1979: La nave Voyager 1 descubre los anillos de Júpiter
Viernes 7 – 1792: Nace el astrónomo inglés John Herschel
Sábado 8 – 1979: La nave Voyager 1 descubre volcanes activos en la luna Io de Júpiter
Jueves 13 – 1781: William Herschel descubre el planeta Urano
1855: Nace el astrónomo estadounidense Percival Lowell
Viernes14 – 1879: Nace el físico alemán Albert Einstein
Domingo 16 - 1926: El físico estadounidense Robert Goddard lanza el primer cohete con combustible líquido
Martes 18 – 1965: Alexei Leonov efectúa la primera caminata espacial
Domingo 23 – 1840: Primera fotografía de la Luna
1912: Nace Werner von Braun
2001: Cae la estación espacial MIR
Martes 25 – 1655: Christiaan Huygens descubre a Titán, luna de Saturno
Vierens 28 - 1749: Nace el astrónomo y físico francés, Pierre Laplace
Sábado 29 – 1974: La nave Mariner 10 envía las primeras imágenes cercanas de Mercurio.



ASTROPUERTA MARZO 2014 from dario zapata on Vimeo.

domingo, 23 de febrero de 2014

LA FALSA MODESTIA

LA FALSA MODESTIA

Cuántas veces hemos escuchado o dicho cosas como estas ante un reconocimiento: “No es nada… no vale la pena… Es cualquier cosita”. 

Muchas veces por costumbre sacamos a relucir estas respuestas como para minimizar nuestra acción, incurriendo en algo cercano a la falsa modestia. Y digo cercano, porque algunas veces puede ser sincera la expresión, o dicha por mera costumbre.

La modestia y la soberbia a veces son hermanas.

Este meme se me asemeja a Maduro
No faltan las personas que posan de humildes para recibir reconocimientos por ello, les agrada ser mirados con admiración por el preciado don de la sencillez y la humildad. Es pues una posición muy difícil de distinguir y que a la luz de la verdad posiciona a unos, los más pocos, dentro de los santos y a los demás dentro de los  farsantes, y aquí sí que abundan.

La costumbre de minimizar los logros y éxitos en algunas regiones de Colombia es tan común, como exagerarlos en otras.

Se han convertido en parte de la idiosincrasia andar diciendo que la proeza que hicimos no valió la pena, cuando en realidad si sabemos todo el esfuerzo y pericia que demandó.

Tan normal es esto que cada vez que ocurría la ocasión caía en la manida costumbre, y solo hasta que un amigo tolimense me lo hizo notar, no pude más que reconocer que era una mala costumbre: _ ¿Por qué los paisas siempre dicen eso?, que no valió la pena, que es cualquier cosita. Y lo dijo enfurecido mi amigo, con toda razón, es que es un vicio muy feo.

Debe ser una tarea el aprender a recibir reconocimientos y elogios sinceros, al igual que distinguir y rechazar la lisonja, que no es otra cosa que lambonería disfrazada para obtener de nosotros algún favor o consideración. Queda claro que el elogio es sincero y la lisonja y la adulación tan falsas como un billete de tres pesos.

Si nos dicen que nuestro trabajo quedó excelente, digamos que así es, y si podemos, agreguemos que nos demandó un gran esfuerzo y que lo hicimos con gran gusto.

Gracias amigo Manuel por haber sido tan sincero aquella vez y por haberme mostrado lo desagradable que puede ser la falsa humildad o todo aquello que, de buena o mala fe, se le parezca, y que tan desagradable es el presuntuoso como el que presume de su humildad.

Hasta san Francisco de Asís se preocupó de que su humildad fuera solo soberbia disfrazada.
Hay que distinguir muy bien esto: Ser humilde no otra cosa que no sentirse superior a nadie, pero tampoco inferior, ser humilde es sentirse igual a todos.

(El patrón de los los falsos modestos debería ser San-Turrón).

EL CLUB DE LOS LAGARTOS

Los libros que leo.



Hay libros que uno lee una vez y se van a los estantes de la biblioteca a  gozar del descanso eterno hasta quedar cubiertos de polvo y telarañas. Otros en cambio se resisten a ser leídos una sola vez y se vuelven asiduos visitantes de nuestra mesita de noche y tan indispensables como el café de la mañana. Esto me pasa con el libro "El club de los lagartos" de Daniel Samper Ospina. El libro es una recopilación de crónicas de su vida diaria, una especie de retazos de la vida narrados de manera ágil y siempre salpicados de humor.

Daniel Samper Ospina.

Nació en 1974 en Bogotá y a los pocos días, cuenta, fue sometido a una lobotomía por lo cual terminó dedicándose  al periodismo y siendo hincha del Independiente Santa fe, su equipo del alma. Es director de la revista SoHo, una publicación de vanguardias con la que refrescó el periodismo colombiano.

Es felizmente casado y padre de dos hijas, Guadalupe y Paloma. En 2004 comenzó a escribir su columna en la revista JetSet con la que consiguió la admiración de algunas señoras y, más meritorio para él, el desprecio de algunos personajes de la alta sociedad. Es columnista de la revista semana, desde donde procura encontrar el lado gracioso de la realidad política colombiana. Confiesa que la actividad política lo hace roncar, y lo dice con el temor de que lo nombren ministro de Gobierno. Ni le va ni le viene que lo comparen con su padre, el también periodista Daniel Samper Pizano, de quien no sabe si heredó la pasión por escribir o solo la calvicie, pero a quien espera heredarle sus bienes inmobiliarios.

Como bocadillo y sin permiso, y teniendo casi la seguridad de que no le molestará al escritor, les transcribo una de las historias de su libro.

MI PROBLEMA CON LA CATA DE VINOS

Me invitaron a una cata de vinos. ¿Han ido a una cata de vinos? Bien, yo no había ido a una cata de vinos. Es una reunión a la que llega un señor que siempre es un especialista  traído de Chile, que acepta venir a enseñarle a lo que para él debe ser una manada de campesinos cómo se debe beber vino.

Esperaba, entonces, a que saliera un maestro a enseñarme a tomar un trago, pero apareció un señor viejo, con la nariz llena de grumos de carne, roja y gigante, que iba dando indicaciones precisa: suban la copa, huelan la copa, hagan un buche.

Hice lo que me iba diciendo: metí la fosa nasal en el líquido rojo. Revolví la copa. Y me mandé mi primer sorbo. “Siéntanlo”, decía el especialista, “sientan el vino. ¿Tiene personalidad, verdad?”.

No me pareció, para ser francos. Personalidad tienen, digamos, un Carlos Moreno de Caro, un Jota Mario Valencia, un Armando Benedetti que te alza una ceja en dos minutos, ¿pero un vino?

Como no le encontraba mayor sentido a lo que decía esa especie de Churchill grasoso que pedía silencio cada dos segundos, me invadió cierta ansiedad y opté por beberme la copa como me enseñaron: sin tanto análisis y buscando la sensación de un trastorno redentor.

Pero sucedió lo peor; ese especialista resultó ser lúdico y didáctico, como los estimuladores empresariales, y empezó a preguntarles a los asistentes lo que sentían.

Soy muy malo para manejar ese tipo de situaciones. Me producen mucha presión. Cuando en algún sitio público empiezan a hacer preguntas, me mortifico, por eso dejé de ir a misa. No me gusta participar. Me da vergüenza. Soy malo para eso.

Cuando trataba de taparme con la mujer que estaba delante de mí (una señora que tenía unas gafas como las de “la Gata” o, lo que es igual, como las de Gina Parody, sucedió lo que siempre sucede: Aquel barrigón se fijó en mí, me señaló y me preguntó que características tenía el segundo vino que no tuviera el primero.

- La cantidad – respondí. En el primero me sirvieron más.
El tipo me miró con desconfianza.
_ ¿Y no le sintió el aroma a frutas, a ciruelas, por ejemplo? No supe que decir. La verdad, suele pasarme lo contrario, sobre todo cuando tengo guayabo: que los jugos de frutas me saben a vino. De manera que asentí cobardemente ante la indulgencia del especialista, que cambió de tema y empezó a hablar del color del vino. En los tintos, el rojo púrpura denota juventud, en los blancos, en cambio, se sabe que un vino tiene una edad intermedia cuando es de tono amarillo pajizo.
Me acordé de un amigo vietnamita de la adolescencia que se la pasaba viendo revistas pornográficas y al que le decíamos así, el amarillo pajizo, y todavía era incapaz de entender en que me había metido. Sonaba la interferencia del micrófono del sensei chileno, nadie podía hablar, no se podía fumar. Era casi una visita al médico.

Y opté por ir bebiendo, clandestinamente: en vez de hacer un buche, me empacaba dos y me los pasaba. Y en ese tormentoso trance para evadir la realidad, fui capaz de capotear una vez más las preguntas del conferencista:
- A ver, usted de nuevo: agite la copa para que libere aromas.
- Yo, en efecto, agité la copa pero, como últimamente consumo un producto que se llama Finigax, no me fue posible liberar aromas.
- Hice fuerza, pero no me fue posible.
- Ahora siéntalo de nuevo, a estas alturas ya debe estar en capacidad de detectar con sus sentidos de que botella hablo. Si hablo de algo ácido pero un poco serio, ¿a qué me refiero?
- _ ¿A Antonio Caballero?, respondí con nerviosismo. Me regañó en público. Me instó a que pusiera atención.
Con el paso de las horas, mis características y las del vino se fueron confundiendo: no sabía si cuando decía que estaba de mal cuerpo y era intenso hablaba de mí. Me emborraché; traté de golpearlo. Fui retirado del recinto.

No vuelvo a las catas, Están llenas de personas que no tienen plan y que van a tomar gratis. Soy un poco bestia, lo reconozco. Me gusta tomar para marearme. No se me da eso de hablar de lo que tomo, sino de tomar cuando hablo. Suelo pedir el vino  de la casa, que es barato. Detesto a los tipos que chicanean con el vino. Me parecen snobs. Piden un cuncho. Lo saborean. Huelen el corcho. Lo ponen en la mesa. Como si no fuera mejor comérselo, como yo hago: uno no sabe en qué momento le cae mal a la digestión el licor, y me dicen que el Lomotil está descontinuado.

Daniel Samper Ospina
(Páginas 77 a 80)

miércoles, 19 de febrero de 2014

ODIO A MEDELLÍN

EL AMOR Y EL ODIO EN MUCHO SE PARECEN
Tomado de "Kavilando"
Solo quien ama entrañablemente a su ciudad se atreve a darle una reprimenda como esta. Claro que más que a la ciudad, esta va dirigida a la sociedad que la habita.

ODIO A MEDELLÍN.
Por: Alberto Aguirre

Pasaje Boyacá

¡Oh, mi amada Medellín! Tal vez por ese mismo amor, mayor su desilusión y su amargura: "Así coaccionas el espíritu de creación, la libertad y la rebelión. Eres endemoniadamente astuta para conservar la vigencia de tus estúpidas tradiciones. No admites cambios en tu poderosa alma encementada. Solo te apasiona la pasión del dinero y aforar bultos de cosas para colmar con sus mercancías los supermercados". Gonzalo Arango.


Donde yo administraba justicia en nombre de la República de Colombia y por Autoridad de la Ley, hoy venden condones y calzoncillos. Es esta una ciudad de traficantes: convierten lo sagrado en zoco.

En el Palacio Nacional, sede entonces de los jueces de la República, se ha instalado un Sanandresito, que aquí le dicen 'Hueco'. El primer comercio de contrabando y cucherías, en menudos locales, como buhardillas, se llamó 'El Hueco', para señalar su intento de escondite. Aún existe, en extensión centuplicada. Ahí, al borde, el propio Palacio Nacional se volvió 'Hueco': en cubiles como desvanes se vende lo que usted quiera: mercancía de contrabando, mercancía legítima, mercancía chiviada, mercancía de segunda y de primera y aun de cuarta.

Y también es un Hueco el antiguo Seminario Mayor, en todo el centro de la ciudad, al pie de la Catedral Metropolitana y enseguida del Parque de Bolívar. Sus amplios salones de cátedra y sus extensos comedores fueron reducidos a locales. En el viejo despacho del señor arzobispo hoy venden Lotto Lotín, y la antigua capilla es un restaurante de comidas rápidas.

Decía el viejo López que el meridiano político de la nación pasaba por Medellín, y que para atisbar el rumbo que tomaría la República era preciso venir al Club Unión. Allí, en el Salón Dorado, con sus puertas pomposas imitación cobre, escuchaba, López, a los patriarcas antioqueños, y de paso les exprimía la bolsa. Hoy, el Club Unión, en la carrera Junín, también está convertido en Hueco: dividido y subdividido en menudos aposentos; encuentras el chance en un chiribitil; en otro, te recetan para el sistema endocrino; zapatos, lociones, candongas, body piercing, McDonalds, pollo paisa, lociones, bolsos, bodies, calzones, panties, rollos de telas. Y en el Salón Dorado con estatuas en imitación mármol un casino.

El Banco de la República, edificio de un pálido estilo republicano, situado en el Parque de Berrío, colindante con la iglesia de La Candelaria, se acaba de convertir en Hueco. Venden todo tipo de chucherías. Y hay un local con curas para la vena várice.

Es esta una ciudad de mercachifles. Y así ha sido siempre. Nunca tuvo dignidad. Solo que ahora, con ayuda de la coca, ha ido amasando fortunas aún mayores y demoliendo conciencias. El espíritu traficante del antioqueño se cifra en Medellín, y aquí erige su puesto de mando. El Hueco extenso de ahora es la culminación de un proceso, y paso a nuevas degradaciones. Que se tenga fino La Candelaria. ¿No prostituyeron el Seminario?

Ya en 1914, León de Greiff, antioqueño de nación, escribía este ritornelo, con el título "Villa de La Candelaria": "Vano el motivo de esta prosa. / Nada, cosas de todo día, sucesos banales, / gente necia, local y chata y roma; / gran tráfico en el marco de la plaza, / chismes, catolicismo y una total inopia en los cerebros. / Cual si todo se fincara en la riqueza, / en menjurjes bursátiles / y en el mayor volumen de la panza".

Y cincuenta años más tarde, Gonzalo Arango escribía: "Medellín, nunca comprendiste la humilde gloria de tener un poeta errando por el corazón desierto de tus noches considerándote mi hogar, mi amante y mi única patria. Eres utilitaria en cambio, y preferías acostarte con gerentes y mercaderes. También eres tiránica, pues te place la servidumbre, dominar soberana en el reposo de los vencidos y los muertos". Dice el poeta, en medio de su diatriba, ¡oh, mi amada Medellín! Tal vez por ese mismo amor, mayor su desilusión y su amargura: "Así coaccionas el espíritu de creación, la libertad y la rebelión. Eres endemoniadamente astuta para conservar la vigencia de tus estúpidas tradiciones. No admites cambios en tu poderosa alma encementada. Solo te apasiona la pasión del dinero y aforar bultos de cosas para colmar con sus mercancías los supermercados".

Otro espíritu de alcurnia, Fernando González, que aquí vivió y aquí agonizó y aquí murió, decía: "Medellín, dominada por inhóspitos vendedores de rollos de telas; Medellín, guarida de fariseos hipócritas". (1936). Y más tarde (1939) escribió esto: "El latrocinio propiamente antioqueño es la estafa. Aquí se trabaja con la inteligencia. Por eso el Diablo es de Medellín. Antioquia es pueblo comerciante, y el comercio casi, casi se confunde con la estafa: por lo menos se parecen mucho. Pongan a Santo Tomás a que diga en determinado caso en dónde terminó la habilidad comercial y comenzó el engaño, y verán que se les queda pensando".

Es propio del oficio de cacharreros ocultar sus lacras. El engaño. Medellín es diestra en ocultar las suyas. Más de la mitad de sus dos millones y medio de habitantes viven en la pobreza, y un cuarto, en la miseria. Eso quiere decir que para millones no está segura la comida de mañana. Apenas dan, asordinado, el dato estadístico, que ni se proclama ni se lamenta. Es fama de que tiene la mejor empresa de servicios públicos del país, pero no dicen que hoy en día 68.718 familias de la ciudad tienen cortados los servicios por falta de pago. No tienen con qué; son pobres, y es más necesario un plátano que un bombillo. Infame una ciudad en la que se da esta opción.

Es otro vicio de traficantes la pompa. Gastaron 30 mil millones de pesos en un esperpento: ponerle techo a la plaza de toros. Una ofensa en medio de la miseria. Y el otro estigma es el estraperlo. El presupuesto inicial del Metro de Medellín fue de 650 millones de dólares, pero salió costando finalmente 10.500 millones de dólares. A esto le dicen, pudorosamente, sobrecostos. Se pagó una coima, a los señorones de la Villa, de 25 millones de dólares. El asunto es real, tanto, que está en investigación. Solo que la investigación dura ya diez años. Es otra destreza: la impunidad.

Para vivir a la enemiga, como manda el filósofo, es conveniente vivir en un medio hostil.

jueves, 13 de febrero de 2014

ALHEÑA Y AZÚMBAR

Jaime Jaramillo Escobar

"Os preocupáis demasiado de que vuestra casa esté limpia, /y de que vuestros negocios estén sucios. / Lo importante es mantenerse ocupado todo el día, / porque no sabéis qué hacer con el tiempo libre. / Y por eso vivís inventando cosas permanentemente. / Pero yo os digo: / Hay que hacer esta noche una fiesta privada en casa de cada cual, / porque hoy es víspera de la muerte. / Apuráos" ("Comentario de la muerte").

Jaime Jaramillo Escobar (Pueblorrico, 25 de mayo de 1932) es un poeta colombiano. Co-fundó con Gonzalo Arango y otros escritores el nadaísmo, movimiento de índole contestataria que cambió la percepción de la literatura y el arte colombianos a mediados de los años 60. Su propia obra se caracteriza por la ironía, el sarcasmo, los juegos paródicos del lenguaje popular, la irreverencia y el tono sentencioso con el que satiriza la sociedad y sus instituciones.

Vivió su infancia y juventud en varios pueblos antiquismos especialmente en Altamira y Andes, donde fue compañero de Gonzalo Arango. Cuando, en 1958, su antiguo condisos del judaísmo en Medellín, Jaramillo Escobar, quien a la sazón vivía en Cali, decidió sumarse al movimiento, encubriendo su verdadero nombre bajo el seudónimo X-504. "La X es también para preguntar quién soy. Es una interrogación. El desconocido que te interroga. El que pasa por tus manos sin darse a conocer y se va después de haberte dado todo, menos su nombre. Soy el nombre falso de la verdad [...] X-504, número de presidiario [...]. X-504 existe para que Jaime Jaramillo Escobar pueda vivir libremente, sin el peso de la literatura y de la admiración", explica Jaramillo Escobar.

En contraposición con el carácter incendiario y revulsivo del nadaísmo, la discreción de X-504, paradójicamente, resultaba casi escandalosa. Gonzalo Arango lo describió como el más raro de los nadaístas, pues paga religiosamente el arriendo el último día de mes, gira cheques con fondos, usa chaleco, todas las mañanas a las 8 en punto le da los "buenos días" al patrón, etc. No obstante, el poeta más parco del nadaísmo terminaría siendo reconocido como el mejor de todos. El premio Cassius Clay de poesía nadaísta que obtuvo en 1967 con su libro Los poemas de la ofensa, así lo demuestra. 

Este libro, junto con Los elementos del desastre, de Alvaro Mutis, Morada al sur de Aurelio Arturo y Baladas de Mario Rivero, es considerado como lo más logrado de la poesía colombiana escrita entre 1950 y 1975. En los 44 poemas que conforman el libro, Jaramillo Escobar despliega los rasgos característicos de su escritura: poemas extensos dispuestos en frases a manera de versículos; adopción de un tono sentencioso propio de tradiciones épicas y bíblicas, matizado con humor e ironía; y, sobre todo, un contrapunto exultante entre las grandes y colectivas cosas con las pequeñas y personales.
(Extractado de WikipediA)

Alheña y azúmbar.

La digestión de la pulpa de coco demora cuarenta días y cuarenta noches.
Ni mucho, ni poco.
Al plátano hartón de cáscara roja le falta un grado para ser veneno. Compadre, no coma coco.
Si se ha comido banano y se tomado ron, muerte segura. Nadie comió. Ni yo tampoco.
La pepita de la pitahaya si la comes no la muerdas, si la muerdes no la tragues;
si la tragas, allá tú.

La pepita de la granadilla si la tragas se te embucha.
Para que no se te embuche, mejor que no comas mucha.
La pepita de la granada no es como la de la granadilla.
La pepita de la guayaba no es como la de la granada.
Y la pepita de la papaya no es como la de la guayaba.
Es como la de la papayuela, pero más dulce.
Si es más dulce es más sabrosa, si es más sabrosa es más cara.
Para que no sea más cara no compre papaya ni compre nada.
La pepita de la guanábana es como la de la chirimoya. Y ambas son como la de la calabaza. Cuando a uno le dan calabazas no le dan chirimoya ni le dan papaya.
Las pepitas de la guama se usan para hacer zarcillos,
quiero decir que se utilizan como pendientes,
o mejor dicho lo que quiero decir es que los chicos se las cuelgan en las orejas.
Trae el corozo una nuez, trae la nuez una almendra,
pero la almendra de la nuez no es como la nuez del corozo.
Si no se entiende que no se entienda.

La ciruela se lava, pero no se pela; el madroño se pela pero no se lava.
Para saber si una fruta se lava o se pela hay que consultar el diccionario.
El diccionario tiene la palabra. Pero si no la tiene será que le falta una página.
La pulpa de la algarroba se ataruga y se atraganta.
Si tomas agua se forma una pasta y se te pega en la garganta.
Con la garganta atragantada tratas de ver si resuellas o si no resuellas nada.
 Si no resuellas mortus est.

El icaco es una fruta especial para diabéticos: no tiene azúcar,
 ni tiene harina, ni tiene icaco ni nada.
El que come patilla oxidada seguro estira la pata.
 Para no correr el riesgo es mejor comer sandía. La sandía es una fruta sandia.
El tamarindo es la fruta que más me gusta porque es de negros y de tierra caliente.

Qué sería de los blancos cuando van a tierra caliente si los negros no les sirvieran refrescos de tamarindo. Con el sabor áspero del tamarindo se forman bolas ácidas recubiertas de azúcar que sirven para vender en las calles de Cartagena y se hace una miel espesa de tamarindo para lamer sobre hojas de plátano. También se hacen sorbetes para el arzobispo y además el árbol de tamarindo produce una sombra verde y fresca para construir un banquito y sentarse alrededor del tronco. El tamarindo es un tronco de árbol copudo completamente lleno de tamarindos. Sólo los negros lo pueden coger porque no es fruta de blancos. Si los blancos tuvieran tamarindo entonces los negros serían blancos. Pero no puede ser.

Hay muchas frutas que son de negros. Dios les dio a los negros la tierra caliente y las frutas porque Dios tiene predilección por los negros, eso es evidente.
A los blancos los puso en tierras frías para que se resfríen,
pero ellos inventaron la aspirina y las cobijas de lana.
 El níspero y el mamey son frutas de negros. Y el zapote también.
Pero lo que pasa es que a los blancos siempre les ha gustado comerse
la comida de los negros. Y la música de los negros.
Y los bailes de los negros. Y las negras de los negros.

Sigamos: mi negra se emperejila, se emperespeja, se aliña,
Con alhucema y albahaca, con cidrón y toronjil,
Con lavanda, con canela, con loción y con anís.
Mi negra tiene un meneo que no cabe por la calle,
Mueve el tacón y la punta del zapato y ese baile
Derrama tantas fragancias que no caben en el aire.
Mi negra es alta y esbelta, muy lucida y bien plantada,
Su cuello es tan largo que anda su cabeza por el aire.
El donaire de mi negra no cabe en ninguna parte.
Mi negra tiene ojos blancos, dientes blancos, calzones blancos,
Calzones en diminutivo, calzoncitos, prendas íntimas…
Yo no sé qué tienen de íntimas si las anda mostrando por todos lados.
Cuando mi negra se desnuda queda completamente desnuda,
No como las blancas que aunque se desnuden siempre tienen algo que las cubre, aunque sea un concepto. Mi negra no tiene conceptos, ella nació y se crió desnuda,
y por lo tanto no se puede vestir completamente porque mientras más se viste más desnuda queda.

Mi negra se aceita el codo, se pule el pelo, acicala,
Se emperimbomba, se tiñe, se sahúma, se apercala,
Se va de rumba y regresa cuando está la noche alta.
Yo no sufro por mi negra. ¡Cómo me alegra mirarla!
Mi negra camina en versos de cuatro o cinco tonadas,
Su habla es un canto largo, con las palabras cortadas.
Mi negra es dulce por fuera. Por dentro yo no sé nada.
Por dentro mi negra tiene alguna cosa guardada.

Agüita de manzanilla,
Tisana de ron y eneldo,
La raíz del limoncillo
Y un manojito de espliego.
El aire huele a linaza
Con astillas de canela.
Con alheña y con azúmbar
Viene pintada mi negra.
Pintada no es la palabra,
Viene más azul que negra,
Como esculpida en el aire
Durísimo de la piedra!


MAMÁ NEGRA

miércoles, 12 de febrero de 2014

PACHECO EN PRIMERA PERSONA

Transcripción de la entrevista a Fernando González Pacheco realizada por Hernán Cárdenas Correa para su programa de televisión Variedades en el mes de septiembre del año 1997 en la  ciudad de Medellín.
.

"Aquí uno es un gorgojo, uno es una molécula".

- Fernando Bienvenido
- Muchas gracias Hernán, lo felicito por el programa Variedades, es muy lindo que cada sector pueda tener los comentarios de su propio sitio.

-Yo nací en Valencia, España. Mi padre era español, madrileño, mi madre Colombiana. Aunque nací en Valencia pasé pocos días en esa ciudad pues todos nos fuimos a Madrid donde mi padre tenía un almacén fotográfico. Cuando tenía cuatro años se inició la guerra española, mi madre sufría del corazón; entonces mi padre de forma muy acertada decidió que no era un ambiente propicio una guerra para alguien que sufría del corazón. Aprovechando que ella era colombiana y parienta del entonces presidente Eduardo Santos nos vinimos a Colombia, con la idea, según mi padre nos contó después, de escampar guerra y luego volver,  mi padre se amañó, como decimos en Colombia, y se quedó.

Trabajó toda su vida para el diario El Tiempo. Nos quedamos, mi madre falleció al poco tiempo de llegar, nos quedamos mi padre, mi hermano y yo, somos nada más tres con mi padre y mi hermano. A nosotros nos crió mi abuela, la mamá de mi mamá. Y cuando tuvimos una edad apropiada nos fuimos a vivir con mi papá. Por eso yo debo confesar que… Mi padre no fue solamente mi padre, fue mi amigo, yo diría que prácticamente mi cómplice.

Yo tuve una juventud de la que hoy día me arrepiento, pues veo que no aproveché lo que tantos niños no pueden tener…  Fui muy indisciplinado y mi padre nunca me censuró nada, o sea que fue un gran amigo. Lástima que…  Y esa es una de mis grandes frustraciones, aunque llegó a ver que yo tomaba un oficio como este, nunca vio lo que pude llegar a ser gracias a todos ustedes. Esa es más o menos una síntesis de lo que ha sido mi vida.

A la televisión llegué por una casualidad, yo estaba navegando, navegué cuatro años en la flota mercante, fui camarero y mayordomo. Y es tal vez lo único que añoro en mi vida, el mar. El mar llena la parte espiritual. Pero una vez allí Don Alberto Peñaranda que era propietario de Punch, la programadora… Me encontró y me ofreció esto, y yo vine con una licencia de quince días a trabajar en televisión que se han convertido en cuarenta años.

Esa es la síntesis de la vida de una vida de un ser humano muy común y corriente. De eso si me siento, muy… si no  orgulloso, por lo menos pongo la cabeza en la almohada todos los días y sé que el hecho de aparecer frente a una cámara de televisión no me hace ni más ni menos que nadie… Y además no lo soy, yo soy un ser humano muy común y corriente, muy tímido, aunque la gente no lo crea. Y que tengo algunas cualidades y muchísimos defectos… Pero que, lloro, me río, sudo, voy al baño; no tengo nada distinto a los demás.

SUS PADRES

- Jajá… Mi madre tenía un nombre muy lindo, Inés Castro Montejo, a mi padre se lo debieron poner muy pequeñito para bautizarlo, Toda la vida le tomamos el pelo con mi hermano… Mi padre se llamaba Doroteo…. (Risa). Y todo lo bueno que fue con nosotros, (Risa). Quizás fue pagando que le hubieran puesto ese nombre, Doroteo, Doroteo González Pacheco. Yo de mi madre confieso tengo muy remotos recuerdos, yo tenía cinco años cuando ella falleció. Eso hizo que mi padre se convirtiera en padre y madre, amigo, cómplice… Todo.

O sea, yo por mi padre, debo confesarlo, no lo digo, no me gusta repetirlo, cuando falleció mi padre… Yo… Intenté quitarme la vida, afortunadamente Dios no lo permitió, pero… En algún momento fue, y es todavía un ser muy especial por las circunstancias… En que vivimos.

EL NOMBRE PACHECO
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Es una cosa inexplicable, mi nombre es Fernando, mi primer apellido Gozález-Pacheco, o sea el apellido de mi padre… González, guión, Pacheco, el apellido de mi madre, Castro. Yo no sé porqué… Algunas personas pensarán, se puso su nombre artístico Pacheco, no,no, nunca. A mi hermano que es médico y que es la oveja blanca de la familia, muy serio, muy trascendental, también le dicen el doctor Pacheco.  A mi padre le decían Pacheco, a mis sobrinos les dicen Pacheco. Yo no sé, yo creo es porque es quizás un poquito más sonoro y porque el González es más común y corriente.

Yo no sé si algún día… Ya no tengo edad para eso, pero…  Algún día me gustaría quitarme el González, con el mayor respeto por el apellido, pero es incómodo a veces. En la universidad me pasaba cuando, estudiaba medicina, fue la única vez que estudié algo en serio, me llamaban a lista y en ese momento no trabajaba en la televisión…  El profesor decía… “González Fernando”, yo contestaba presente y el profesor me decía: ¿Y usted por qué contesta por otro?  – Pero Señor ese soy yo. _Usted es Pacheco. Fue que él había oído que todos me decían Pacheco. Pero francamente no sé explicar por qué., se queda el Pacheco, me parten el apellido en dos. No me molesta en lo más mínimo, eso sí es cierto.

SU HERMANO

Tengo un solo hermano, un médico que se llama Rafael y vive en Bogotá. Pero como le dije es la oveja blanca de la familia, trascendental, muy serio. Jamás le gusta aparecer en nada, es muy difícil que le hagan una entrevista, a veces lo llaman porque le quieren preguntar sobre su hermano, es muy difícil. Tengo una relación de hermano magnífica, peleamos mucho, como es lógico que peleen los hermanos. Digo “pelear” entre comillas, pero tenemos una magnífica relación y el entiende perfectamente lo que yo hago y yo mucho más que un médico tiene cierta cantidad de responsabilidades muy especiales.

SU PRIMERA APARICIÓN EN UN MEDIO DE COMUNICACIÓN

Yo tenía una familia… y como dije ahora me arrepiento de no saber lo que tenía, era una familia de las que se llaman acomodadas entonces me matricularon desde el kínder infantil, en un colegio de esos High Lights, el gimnasio moderno. Ahí hice el kínder y los primeros años de elemental hasta que perdí el año y me echaron y fui a parar a un colegio de disciplina rígida donde logré hacerme bachiller. Y digo mal, logré, porque fueron mis amigos los que me sacaron de bachiller, yo era un pésimo estudiante, indisciplinado.
Desde aquella época tenía ciertas aficiones, yo les contaba a mis compañeros de colegio, los sacaba al recreo y les contaba cuentos de un personaje que yo había inventado, el viejito. Organizaba los grupos musicales, los equipos de beisbol, todo lo que no fuera estudiar lo hacía yo.

Entonces mis compañeros permitieron que yo me quedara, porque decían, si no se queda Pacheco se daña esto. Luego entré a estudiar medicina dos años, ahí había que estudiar en serio, pero por razones familiares tuve que retirarme. Me fui a estudiar derecho… Duré un día, fui un día a la universidad y no volví.
Me fui a estudiar economía, duré tres meses, me convencí que no podía. Instalé radios en los automóviles,

PACHECO Y EL MAR

Luego fui a parar finalmente a la flota de camarero, mi papá lo consiguió y de mayordomo. Creí que mi vida iba a terminar en el mar, me encanta el mar, además le cambia a uno muchos valores equivocados. El mar lo convence sobre todo de una cosa Hernán: "Aquí uno es un gorgojo, uno es una molécula".

Y es que muchos valores que uno tiene aquí, en el mar no son. La misma familia, la política. El mar es… El barco es la casa de uno, la familia son los compañeros. En fin, cambian muchos valores, el mar me marcó y yo creí que terminaría mi vida en el mar…. Pero por casualidad vine a parar en la televisión. He hecho una síntesis bastante aburrida y espero no aburrirlos mucho sobre lo que ha sido mi vida.

LA TELEVISIÓN EN COLOMBIA

Ah no, cuando yo entré a la televisión llevaba año y medio, algo así. Jugábamos a la televisión la verdad. Hacíamos televisión, todo en directo. En blanco y negro. Hay una cosa curiosa, cuando yo entré a la televisión una de las cosas que más me atrajo fue que la televisión comenzaba a las seis de la tarde. Yo no soy buen madrugador como creo que hay mucha gente y dije: Al fin escogí un oficio donde pueda dormir. Porque no había que estar en ningún programa antes de las cinco de la tarde, sin darme cuenta que después crearon las grabaciones, cosas como estas, y tuve que levantarme muchas veces a las cinco de la mañana a grabar. En aquél tiempo jugábamos pero con una enorme mística… Que se ha perdido un poco.

LA TELEVISIÓN ACTUAL

La televisión de hoy en día es cincuenta mil veces mejor en todos los aspectos, técnico ni hablar, artístico, todo. Esto, un canal como este, permite a la gente, porque aquí hay un gran talento. Pero se ha perdido un poco la mística, por ejemplo en aquel tiempo no pensábamos tanto en si uno ganaba o no dinero, eso era lo de menos, lo importante era hacer cosas. Y lo mismo era un ensayo de dos horas que uno de cinco o seis horas para hacer una obra de teatro.

Éramos menos, entonces nos conocíamos más. Pero es indudable que ver una escenografía de hoy día, las luces de hoy en día, aún el talento, la forma en que se hace, los directores, las actuaciones… Todo ha mejorado.

Los colombianos somos muy dados al canibalismo, nos tragamos los unos a los otros. Yo le digo que he viajado por… Gracias a mi trabajo por muchos sitios del mundo, y no voy a decir que esta sea la mejor del mundo pero ni mucho menos es la más mala. Es más, yo diría que en América Latina si acaso un país nos lleva ventaja que podría ser Brasil.

Lo que pasa es que claro, muchas veces contesto lo mismo, la gente le dice a uno: ¿Porqué no hacen un musical como el de Liza Minnelli o como el de Frank Sinatra?… En ese caso siempre les contesto eso tiene no más que una explicación: Eso no tiene más que una explicación, y es que los billetes de allá tienen el retrato de Washington y aquí tienen el retrato de Bolívar, entonces, esa es la diferencia.´, pero nuestra televisión es una magnífica televisión. Hay programas Muuuy buenos, buenos, malos, regulares, pésimos, como en todo el mundo.  Pero en términos generales tenemos una magnífica televisión.
Continuará.


jueves, 6 de febrero de 2014

LA CASA POR LA VENTANA.

Tirar la casa por la ventana, Casi todos hemos escuchado alguna vez esta frase e igualmente conocido casos en los que la acción que ella implica ha traído resultados desafortunados.

Grabado anónimo, principios del siglo XIX

No en una, sino en muchas  ocasiones la prensa ha publicado que alguien que se ha ganado la lotería y se ha enfarrado un fin de semana completo con todo el vecindario ofreciéndoles licor, comida y música.

RON PA TO EL MUNDO

Algunos han llegado al extremo de regalar o quemar sus muebles y ropa en medio del jolgorio. – Que no se vea la miseria, que el lunes me reclamo mi premio mayor.
Después del jolgorio y llegado el lunes nuestro personaje sale a reclamar su premio mayor de la lotería para enterarse que:

- Su billete es falso y que le metieron gato por liebre.
- Que el número del premio mayor no coincide con el suyo.
- Y hasta en una ocasión que el número ganador publicado en el periódico salió erróneo.

Ni se imagina uno lo que han sentido estas personas que ensillaron antes de traer las bestias, que dilapidaron lo mucho o generalmente lo poco que tenían con la ilusión errónea de ser mil millonarios.

El totazo debe ser grande y con consecuencias desastrosas.

EL CUARTO DE HORA

Otros casos, y más comunes por cierto, son aquellos en los que el desaforado no se ha ganado la lotería ni el baloto. Aquí entran los que por golpes del destino tuvieron un trabajo muy bien pago o accedido a un contrato que les genera pingues beneficios.

Este es el que al recibir su primer pago regala o bota lo que tiene y sale en patota con su esposa, hijos padres, sobrinos y amigos más allegados rumbo a los centros comerciales.

Que la nevera no frost, el televisor led de cuarenta pulgadas, el equipo de sonido de mil vatios, los zapatos de marca para sus hijos y sobrinos, ah y el nuevo automóvil cero kilómetros de gama alta.
Por su parte su esposa y suegra salen a renovar su ajuar en el sitio más caché sin medirse en costos.

Que para eso es la plata y sobre todo la flamante tarjeta de crédito con cupo ilimitado que recién le han dado en la empresa.

Oh razón de la sin razón, o falacia de mundo, esta querida familia que se obnubiló por un éxito pasajero, por el cuarto de hora de su vida, ha dilapidado sus temporales ganancias más allá de su propia realidad, y cuando su trabajo termine tendrá empeñando su futuro con los exagerados pagos que les exigirá el uso de su tarjetica de plástico.

DON PEDRO

Don Pedro si nunca tuvo tarjeta de crédito, ni siquiera de débito ni cuenta bancaria. Él decía: -Volador hecho, volador quemado. Por eso vivía en una humilde casita arriba muy arriba del barrio que se aferró  las empinadas laderas de la cordillera central que bordea la gran ciudad.

Techo de latón, muros de ladrillo pelado, piso de cemento, cortinas de tela en lugar de puertas. Que así se acostumbró a vivir dándole el diario para la comida a su esposa y gastándose el resto en la tienda de la esquina en cerveza o aguardiente.

Era eso sí, un avezado ebanista al que no le faltaban contratos en algunas carpinterías, pero eso de volador hecho volador quemado no lo había dejado progresar ni a mejorar su propia vivienda, en casa de herrero, azadón de palo.

Pero su cuarto de hora lo estaba esperando. Un día cualquiera el dueño de la carpintería lo hizo llamar a la oficina para presentarle a un señor que requería de sus servicios y al cual se lo había especialmente recomendado.
Era un hombre de mediana edad y estatura, algo obeso, blanco y de tupido bigote.

- Mirá, comenzó a decir el señor…
Necesito que me hagás unos trabajitos en mi casa y si quedo a gusto te llevo a mi finca para que igual me hagás otras cosas. Eso sí, confío en lo que me dijo tu patrón y que todo quede excelente, por plata no te preocupés. Dicho esto le entregó su tarjeta diciéndole: - Mañana te espero a las nueve de la mañana para que cuadremos.
Ah, se le apareció la virgen a Pedro, ese señor no mentía cuando dijo que por dinero no había problema, desde entonces Pedro recibía billete a montones.

Pero el bailado no se lo quitaba nadie, siguió con eso de que volador hecho, volador quemado, que cosita, ni siquiera le puso puertas a los cuartos de la casa. Pero lo que sí hizo fue aumentarle el diario a su esposa y cambiar su rutina diaria en la tienda del barrio, ya no tomaba cerveza ni aguardiente, solo whisky ventiado, igual invitando a sus amigos a tomar lo que quisieran dé cuenta de él.

Se llegó el día de los quince años de su hijita mayor y como que no iban a celebrárselos como se lo merecía. Encargó a su cuñada para que le consiguiera una buena cocinera que prepara la comida para los cien invitados que tendrían, a su cuñado le encomendó conseguir unos buenos músicos y el licor para la fiesta y de añadidura unos voladores y papeletas para quemar harta pólvora esa noche. En fiesta que se respete no faltan los voladores. Volador hecho volador quemado.

Y así transcurrió por un tiempo la vida de Pedro, con la holgura que conoció haciéndole trabajos a su nuevo patrón que no escatimada en gastos, es que era un tipo muy rico.

Pero, y nunca falta el pero, un día mataron a su patrón y no hubo más buenos trabajos, como nunca guardó nada no pudo ese día darle el diario a su esposa, en las carpinterías en las que trabajó antes le dijeron que ya le habían conseguido reemplazo. Así que Pedro fue un día a la tienda para que le fiaran una cerveza.  Al entrar al local el cantinero le dijo:

- Pedro, Don José te dejó desde ayer esta plata que te debía y mientras le decía esto le fue entregando billete tras billete de cincuenta mil hasta ajustar un millón de pesos.

- Hombe, ya ni me acordaba, que sea un motivo, traéme una botella de whisky porque volador hecho volador quemao.

martes, 4 de febrero de 2014

FACEBOOK CUMPLE HOY 10 AÑOS


FACEBOOK CUMPLE HOY 10 AÑOS
Gracias a tí cumplimos 10 años.

"Llegamos a nuestro décimo aniversario únicamente gracias a que compartes tu amistad, historias y memorias a lo largo de este trayecto. Te damos las gracias".

Si bien al comienzo estaba algo reacio a abrir una cuenta en facebook pues me daba algo de desconfianza por el asunto de la privacidad finalmente me atreví y ahora no puedo decir otra cosa diferente a la de que es un servicio maravilloso. Las opciones de configurar lo que publico para que sea visto solo por las personas que elija me da la seguridad de que mis asuntos publicados lleguen solo a quienes yo quiera. Uno es quien elige los grupos que por intereses comunes se identifique para recibir sus publicaciones o compartirles las propias. Igual las personas que se agreguen como amigos del perfil son las que uno seleccione. Día a día a través de esta red se logra estar actualizado y se conocen diversas opiniones con las que libremente se puede o no estar de acuerdo. Es una gran opción de la que estoy muy satisfecho.

Facebook llega hoy a sus 10 años y no puedo menos que felicitarlos y desearles muchísimos más cumpleaños para seguir disfrutando de sus servicios.
Esta es mi película de Facebook. Busca la tuya en tu perfil.


miércoles, 29 de enero de 2014

EL TELÉFONO NEGRO

ALÓ, este es el 340 62

Somos testigos de un mundo que cambia a una velocidad vertiginosa, para los que recién llegan deben saber que las cosas que ahora tenemos no siempre estuvieron con nosotros ni tampoco serán las últimas, muchas otras y más maravillosas están llegando y de seguro muchas más vendrán.


Nos acomodamos rápidamente a los cambios, todo cambia y se transforma. Igualmente el hombre evoluciona y crea herramientas según lo exijan sus necesidades. Pasamos del descubrimiento del fuego y las lámparas de aceite a la energía eléctrica y al bombillo, del primer cuchillo de piedra al cortador láser, de la escritura cuneiforme en tabletas de arcilla al ibook.

Aún recuerdo el día que nos instalaron el primer teléfono en la casa, un flamante Ericsson negro de pared, lo último de la tecnología de entonces.

Una vez instalado colocaron una etiqueta en una pequeña pestaña que tenía en la parte superior, era el número de nuestra línea que desde ese momento nos conectaba con el mundo, era el 340 62.

Ya no había que salir a buscar las cosas, solo se pedían a domicilio a la carnicería, al granero o a la farmacia. Igual podíamos hablar directamente con nuestra familia que estaba en otro barrio, o más maravilloso aún, podíamos comunicarnos a otra ciudad o a otra parte del mundo a través de una operadora.

¿Qué inventarán después?, nos preguntamos.

No sé cuantos años han transcurrido desde que me instalaron la primera conexión a internet, para mí fue como en un abrir y cerrar de ojos, era una conexión telefónica que desde que arrancaba producía una secuencia de extraños zumbidos, a pesar de que comparadas la velocidad del ordenador y la conexión de ese entonces con las actuales son como el día y la noche nos parecía extraordinaria, insuperable, maravillosa.

¡Ah!, olvidaba mencionar algo mucho anterior a la internet. En los años ochentas los primeros computadores trabajaban únicamente con el sistema “DOS”. Mi primer ordenador personal fue unTexas Instruments TI-99/4A.  Ahora Muchos de los que leen esto ni lo habrán oído mencionar. Basta que les diga que los monitores tenían conexiones RCA por lo que también se podían usar los televisores normales con un pequeño convertidor a la entrada de antena. La velocidad creo que era de unos 16 Byts y tenía la posibilidad de ampliar su ROM interna mediante cartuchos especiales con el extra que fueron los primeros en traer algunos periféricos, como por ejemplo una impresora. Ahora que lo pienso creo que fue maravilloso iniciarnos en los albores de las computadoras personales. La pantalla que se obtenía era negra, igual que la de los videojuegos como el telebolito. Aún conservo tanto mi ordenador con sus manuales y el videojuego, y funcionan. Para usarlos, no exagero, había que estudiar mucho los manuales o hacer un curso.

Con la llegada del Windows este lo que hizo fue hacer más fácil el manejo de los ordenadores, pero aún exigiendo el uso de muchos de los comandos del DOS, por lo que seguía siendo un poco complicado. Ahora Tanto Windows como Macintosh y los otros sistemas operativos eximen al usuario del conocimiento del DOS, del que ni se enteran de que está incluido, o eso creo, porque no soy muy conocedor del tema.

Pero creo que ya es suficiente de esto que solo menciono por considerarlo interesante para los que no pasaron por esos procesos.

¿En qué íbamos?, ah… si en lo del 340 62 y el desfile de cosas que nos han acompañado en nuestra vida cotidiana. Ahora no es raro ver a los niños manipulando con una habilidad pasmosa sus tablets y sus teléfonos inteligentes, conectados con Wifi y pasándose datos, música e imágenes usando el bluetooth, una cosa inimaginable en los tiempos de los primeros teléfonos instalados en Medellín.

Todo cambia y evoluciona, el hombre sigue creando sus herramientas, estimulando nuestra capacidad de sorpresa. Un momento que suena el teléfono.

- ¡Aló!, este es el 340 62.

martes, 28 de enero de 2014

EL PASADO SI IMPORTA

Divagaciones no autorizadas sobre el tiempo.

Lo que pienso que escribiré viene del pasado y se plasmará en el futuro, lo que digito en el teclado son chispazos de un presente que una vez tecleados ya serán pasado, caramba esto es complicado.

"Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir por siempre."
Mahatma Gandhi.

Escuchando una conferencia que trataba como idea central al pasado como un lastre y al futuro como algo que no debe preocuparnos porque aún no existe, algo se movió en mi mente.

 ¿Acaso el pasado es un lastre?, ¿Y el futuro algo que solo debemos esperar sentados a que llegue como las aguas de un río?

Sentía que algo no andaba bien en el enunciado central de la conferencia, estaría mejor decir que el pasado no debe convertirse en un lastre, y que el futuro no debería causarnos constante temor y angustia.

El pasado es un presente que ya pasó, el futuro será un presente que encontraremos, y el presente es el constante viaje del consciente en el eterno fluido de la vida. Unos y otros inevitablemente tienen una carga de acontecimientos buenos y malos, deseables e indeseables.

El pasado es valioso y sí debe importarnos, es la fuente de referentes que influyen directamente en el presente y la guía a partir de la cual deberíamos vivir el presente para construir el futuro.

En tres tiempos se divide la vida: Presente, pasado y futuro. De éstos, el presente es brevísimo; el futuro, dudoso; y el pasado, cierto”.
Lucio Anneo Séneca.

El pasado de hecho ya pasó, como fue es y es inmutable, él nos ofrecerá recuerdos agradables o desagradables, no importa como sean, siempre será el pasado algo que si importa, pues nada más y nada menos contiene todos los archivos de nuestra existencia a los cuales acudimos cada instante del presente para dirigir nuestro viaje, sin él sucumbiríamos y nos perderíamos en la nada, en el no ser.

La vida humana representa, la mayor parte de las veces, una ecuación entre el pasado y el futuro”.
José Ingenieros.

El tiempo de la acción es el presente, es la etapa de la construcción del futuro a partir del pasado. El presente es la aventura, el goce, el sufrimiento, la risa y el llanto. El hoy es también el tiempo de la creación del software que guardamos en el disco del pasado y que dirigirá nuestra vida del hoy hacia el mañana.

El mejor profeta del futuro es el pasado”.
Lord Byron.

Tratemos pues de vivir en concordancia con la naturaleza que es la esencia del milagro de la vida, preparémonos y aprendamos como si fuéramos a vivir para siempre, vivamos como si fuéramos a morir mañana.




sábado, 25 de enero de 2014

LA LISTA DE MERCADO DEL DOCTOR PULGARÍN

La historia de los graneros de barrio.

Tienda de barrio - Foto de Jairo Osorio.

Cuando todavía no se habían inventado los supermercados en Medellín la gente conseguía los abarrotes  en los graneros del barrio. En mi calle había a falta de uno, tres. El granero El Chaquiro”, el granero América y el granero Rosales. El granero América por cierto tiempo fue de mi padre, pero luego lo vendió y el nuevo dueño lo convirtió en tienda mixta, o sea prácticamente en una cantina.

El Chaquiro era un granero más bien pobre donde no se conseguía casi nada, sus estantes se mantenían prácticamente vacíos y los pocos clientes que lo visitaban solo encontraban la respuesta de “No hay”.
El granero Rosales en cambio aprovechando esa situación se fortaleció y se convirtió en el sitio preferido del vecindario para comprar el mercado semanal. Había de todo, desde granos hasta delicatesen, dulces y vinos.

Plaza de mercado Medellín 1955

Don José Rosas lo atendía y era muy amable con sus clientes a los cuales siempre les daba “La encima” (Un artículo gratis por la compra).
Como yo era el menor de mi casa siempre fui el mandadero, por lo que me ganaba la encima que podía ser una fruta o una golosina.

Igual por esa razón recuerdo muy bien cuáles eran los artículos de primera necesidad de las familias de esa época. El azúcar y el arroz no se vendían en los empaques plásticos que conocemos ahora y por una simple razón, aún el plástico no se conocía, pues si bien se descubrió en el año 1860, las bolsas de polietileno solo se fabricaron en los años setentas.

 Empacaban entonces el arroz y el azúcar en bolsas de papel Kraft. Los aceites vegetales no habían nacido y solo se conseguía para freír la manteca de cerdo, que horror. Esta manteca la llevaban a los graneros en unos grandes tarros metálicos y los clientes la compraban por libras que eran empacadas en papel de envoltura.

Los granos se vendían al comienzo por “Puchas”, un cajoncito cuadrado de madera de 15.3 centímetros de lado por 5 de profundidad. Una vez lleno con el grano se quitaba el rebose con una tablilla llamada “Raya”, así la pucha rayada era una pucha exacta. Pero pronto me correspondió ver el cambio de este sistema de medida cuando llegaron las primeras balanzas.

El detergente que se vendía era el jabón Fab que venía en cajas de cartón, y el lavaloza favorito de las señoras era el jabón lucero, el jabón de baño era más variado, recuerdo las pastas de jabón Palmolive, Yodora, Sanit, Reuter y Paramí. El desodorante apenas recién había llegado siendo el más popular el Yodora en crema que venía en un tarrito metálico azul y luego en un bonito potecito de vidrio grueso blanco, el roll on era cosa de extraterrestres aún.

No podía faltar el tarro de galletas Noel, el chocolate Luker o Cruz y el paquete de café La Bastilla. La emulsión de Scott, la Kola granulada  y el aceite de hígado de bacalao eran los reconstituyentes que nos daban las mamás.

Como la pecueca era muy común el talco Mexana se vendía bastante. La maizena era muy popular y en tiempos de navidad la vendían por montones para la natilla y los buñuelos tan tradicionales en Antioquia. El arroz amarillo y el blanco se compraban para las arepas y la mazamorra que diariamente se hacían en los hogares paisas. Ya a las cinco de la mañana las matronas estaban armando la máquina de moler “Corona” para moler el maíz que previamente había sido cocido. Y ahí también entraba yo como ayudante de molienda.

La panela era otro producto que no podía faltar en el mercado, es que los paisas somos algo aguapaneleros. La sal creo que al comienzo no era yodada, la vendían pura y traída de las minas de Guaca envuelta en hojas de Viao.

Ah, olvidaba algo muy curioso y que de seguro ahora muchos no conocieron, el jabón de tierra, Venía esto envuelto en unos capachos secos. Parece que aún se consigue.

La leche se conseguía ordeñada, había todavía fincas con vacas en la misma ciudad. Ya había pasteurizadoras como Proleche y San Martín que la vendían en litros de vidrio con tapas de cartón. Traían tanta grasa que su nata servía de mantequilla para las arepas.

Se mercaba muy ecológicamente pues todos los clientes debían llevar su canasta de mercado, generalmente de mimbre, eran muy bonitas.

Las verduras y frutas si prefería la gente conseguirlas en la plaza de mercado que estaba en la plaza de Cisneros.

El mercado del doctor pulgarín.


Una pucha
Resulta que en ese tiempo vivía en el barrio un señor que era abogado, el Doctor Pulgarín. Era de mediana estatura, morenito y muy delgado, mejor dicho flaquísimo. Por cuestión de su profesión siempre estaba de “Cachaco”, esto es, siempre de saco y corbata.

Y lo traigo a esta historia porque una tarde que estaba yo comprando algunas cosas en El Rosales llegó el Doctor Pulgarín a mercar. Como era muy tomatrago (alcohólico), Comenzó a hacer su pedido:
Don José… Un kilo de frisoles por favor…

Y mientras Don José empacaba los granos él agregaba: Y un aguardiente doble…
Y así seguía, producto tras producto… Y un aguardiente doble…

Así las cosas cuando tenía llenas las canastas del mercado había que llevárselas a su casa pues el Doctor Pulgarín apenas podía tenerse en pié.

Aunque todavía hay tiendas de barrio ya no son lo mismo, no como las que conocí y les cuento, que igual que sitios de aprovisionamiento eran puntos donde socializaba el vecindario. Es que llegaron los supermercados y las grandes superficies que comenzaron a absorverlas y aniquilarlas. Seguramente no en mucho tiempo los graneros solo serán cosa de la historia, cosas del tiempo del Doctor Pulgarín.

LA DESTRUCCIÓN DE LA BELLEZA

Un recorte encontrado en el cajón de las cosas olvidadas, aunque fue publicado en 1989 no veo que las cosas que describe hayan cambiado mucho, es más, creo que han empeorado. La foto que ilustraba esa columna la recuerdo muy bien pero no la he podido encontrar, en su lugar pego una imagen que aunque dista mucho de la original más o menos cumple el objetivo.



Por Hernando García Mejía
“El Colombiano”
Septiembre 24 de 1989

En días pasados publicó este periódico una hermosa y simpática fotografía de la “Cámara indiscreta” de Daiguer, en la cual  un muchachito inválido apoyado en sus dos muletas le susurra a un sacerdote venerable: Padre, me acuso de haber matado un pajarito…

Ni la fotografía magistral del conocido fotógrafo, ni la leyenda que la ilustra podrían ser más elocuentes y significativas. Lo primero que sentí fue admiración por la originalidad del conjunto y por la fortuna del artista que logró captarlo. Después sentí cierta preocupación  y un deseo muy hondo de meditar sobre lo que implica y quiere abarcar de oscura y oculta catástrofe.

Porque, viéndolo bien, la muerte de un pajarito incluye, en cierta forma, la muerte de muchas cosas bellas, lo mismo que la muerte de los árboles, que el abovedamiento de los arroyos que antes espejeaban limpiamente bajo el sol, que la hecatombe general de la poesía, del arte, del espíritu, de tantos milagros que el progreso ha venido desplazando inexorablemente con sus rojas aspas de guerra, de tedio  y desesperanza siempre creciente.

El hombre está mecanizado de una manera inconcebible. Ya no le importan sino los números, las cifras, lo productivo, lo comercial, que que da réditos de cualquier índole. Ha perdido la capacidad y la audacia de soñar y de amar. Ha entregado su parte de ángel quedándose solo con la de demonio. La prostitución y la quiebra de sus valores esenciales se hacen cada vez mayores. Ya no tiene tiempo de nada, ni siquiera de mirar las estrellas, ni de pensar, ni de leer.

Lo absorben extrañas codicias, fatales apetitos de oro  y de guerra. Donde antes plantaban un árbol, sembraba una planta para esperar una flor para la primavera, hoy pone una granada, un cañón, o estira la mano para dar un bofetón al primero  que se le ponga por delante.

Es dramático y amargo reconocerlo. Actualmente las minorías que se dedican al ejercicio luminoso del arte, y a los claros apostolados de la belleza, son miradas como seres raros, con extrañeza, ironía, burla y desprecio. Es necesario dedicarse a pelear o a conseguir plata para poder lograr el asentimiento de las multitudes enloquecidas, que han olvidado el rostro de la belleza, que han perdido la pureza de las primeras edades y que no se acusan como el niño de la foto de Daiguer de haber matado un pajarito…

No, Ahora nadie se acusa de no amar, de no soñar, de no cultivar árboles, de no vivrar con lo bello. Nadie. Todos marchan ciegamente hacia un futuro de caos y de apocalipsis, mientras atrás quedan los soñadores, los poetas, los que se empeñan en enfrentarse al espectáculo de la espantosa vulgaridad que los amenaza.
Adelante van los hombres armados, jadeantes, furiosos, precipitando el advenimiento del polvo y la ceniza, desde la tierra a las estrellas.

Menos mal que entre las multitudes ávidas de incendio y de muerte, algunos, todavía, alzan sus voces y endulzan sus gargantas diciendo por los ciegos, por los violentos, por los insensatos, dirigiéndose al Padre de la creación: “Padre, me acuso de haber matado un pajarito”…

jueves, 23 de enero de 2014

LA GRATITUD DEL PALOMO

"Los animales nos dan espontáneamente grandes lecciones de vida, para recibirlas solo es necesario ser observadores y abrir nuestro corazón".

Hace ya muchos años llegó al patio de la casa un palomito blanco con un ala rota, era aún pequeño y daba lástima verlo sufrir. Aunque intentaba volar no lograba más que lastimarse más en su torpe chapaleo por el piso arrastrando el ala rota. Logré agarrarlo con facilidad para hacerle las curaciones y entablillarle su ala lastimada.

Fue así que se recuperó con nuestras atenciones y se quedó viviendo con nosotros en una rústica palomera que le construí. Todos los días después de comer y tomar agua volaba y se iba de correría para regresar antes del atardecer para pasar la noche en la casa.

Meses después entre su rutina de ir y venir llegó un día en que no regresó más. Era lógico pensar que había encontrado un grupo al cual integrarse. A pesar de que nos hacía falta su compañía igual nos alegraba pensar que de seguro estaba feliz entre los suyos y dimos por terminado el asunto.

Lo que no esperábamos era que como seis meses después comenzara a visitarnos de nuevo, esta vez en compañía de una hermosa paloma de plumaje café y blanco. Se posaban en el alto muro del patio y no se atrevían al principio a bajar para comer el alimento que les ofrecíamos. Finalmente de alguna manera nuestro palomo convencería a su tímida novia y pronto fueron nuestros cotidianos comensales.

Era una visita agradable, muy semejante, o por qué no igual, a la de nuestros amigos más queridos. Llegó otra vez el momento en que dejaron de venir y de nuevo cerramos el capítulo y el tiempo siguió su curso.
Pero las sorpresas que nos guardaba el palomo no habían terminado.

Una mañana a ir al patio vimos al palomo y a su compañera bebiendo agua de la fuente, y no estaban solos, los acompañaban dos pequeños palomitos que husmeaban curiosos por el jardín. Eso fue conmovedor.

 Si alguna duda teníamos, esa mañana esas pequeñas criaturas nos demostraron que eran capaces de albergar nobles sentimientos, como el de la amistad y la gratitud.

Luego de ofrecerles un tazón con granos de maíz y agua limpia ellos pasaron una tarde en familia en el patio, los palomitos entraban  y salían de la casa sin ningún temor con su su infantil curiosidad. Ya al final de la tarde cuando el sol comenzaba a meterse tras las montañas, la hermosa familia del palomo emprendió el vuelo hacia su destino no sin antes despedirse desde el alto muro para no volver más.

miércoles, 22 de enero de 2014

EL ZOO...

"El ser humano es el más irracional de los animales"

Alberto López nos comparte un texto magistral que nos revela el irracional comportamiento del ser humano y su soberbia postura de dominación sobre las otras creaturas del mundo, como los animales, las plantas, la tierra e inclusive otros seres de su misma especie en inferioridad de condición. Un escrito serio y apegado a la historia,  a la razón y al sentido común que encierra una realidad en la que navegamos cotidianamente sin  enterarnos.



EL ZOO...

Y Dios creó al hombre a imagen suya, y lo creó macho y hembra; y los bendijo Dios, diciéndoles: procread y multiplicaos, y henchid la tierra; sometedla y dominad sobre los peces y sobre las aves del cielo y sobre los ganados y sobre todo cuanto vive y se mueve en la tierra... (Génesis. 1:27-28)

Desde luego Dios no era un delfín, ni un águila, ni un león, ni un perro, ni un ratón, ni un gato, Dios era hombre, seguro que blanco, y probablemente anglosajón.

Cuando robó la palabra del Paraíso, el rey de la creación, pagado de su sabiduría por el sueño de la razón, tomó la loca decisión de clasificar la naturaleza, en el convencimiento de que con ello la poseía. Y se puso a la tarea de dar nombre a los animales, a las plantas, a las cosas, a todo. Confundiendo el mundo real con el sonoro mundo de las palabras, el conocimiento con el lenguaje, se creyó en posesión de un designio superior que le elevaba por encima del resto de los otros seres, a los que sometió con violencia convirtiéndolos en sus esclavos.

Desde entonces, el animal que se autodenomina racional, frente al resto de sus hermanos a los que calificó de irracionales, continúa loco. El único animal que conoce el desvarío, el único que es capaz, por una idea o una palabra, de perder su propia identidad, es el animal humano, por eso el resto de los animales, al mirarle, no se reconocen en él.

Solo algunos que viven en su entorno más inmediato, los llamados domésticos, como los perros y los gatos, haciendo verdad el dicho de que, la convivencia acaba por hacer parecidos a los seres entre sí, se han llegado a contagiar de aquella locura, y suelen sufrir profundas depresiones, estados melancólicos agudos y a veces, hasta cuadros esquizofrénicos y patologías psíquicas similares, que los otros animales, los que nunca aceptaron la domesticación, los rebeldes, los irreductibles, los que fueron calificados de salvajes, desconocen totalmente.

El jardín zoológico, la prisión de los animales coincide en el tiempo con la creación del panóptico, la cárcel racional para los hombres.

Resulta sorprendente que ambas instituciones sean una creación del materialismo racionalista e iluminista de una revolución que se hacía en nombre de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Y es que el taxonomismo cientifista del siglo XVIII, que pretendía estudiar como si fueran cosas a los animales en cautividad, es un hijo de la Ilustración. Aunque el interés por las fieras, en tanto que animales exóticos, le viene a la cultura europea de más lejos, le viene de la época de los descubrimientos.

Para los reyes de las naciones europeas, una muestra de su poder, de su riqueza, de su cultura, se concentraba en la suntuosidad de sus palacios, en el mobiliario, en las joyas, en los objetos domésticos de oro y plata, en las obras de arte, en sus caballos de raza, y en sus halcones, en los relojes y en los inventos extraños, en los autómatas, en las piedras preciosas, en los perfumes, en las plantas y en las flores exóticas.

Esa fue la base del coleccionismo, que ya desde los imperios más antiguos, corría paralelo a la riqueza, el poder, la cultura y la diversión. Pero será con el Renacimiento cuando el coleccionismo como idea reciba un impulso definitivo. Es el momento de los descubrimientos y de las conquistas, de las tierras de más allá del mar, de donde llegarán nuevos objetos bellos y curiosos, además de oro y plata.

Pero sobre todo, en términos culturales, es el momento del conocimiento de los nuevos animales, las nuevas plantas y los nuevos hombres. Cuando Marco Polo, los navegantes portugueses o Cristóbal Colón vuelven de sus viajes, traen como curiosidades de las tierras descubiertas, objetos valiosos, animales y plantas, pero junto con ello traen también al hombre exótico, al indio, al negro, al que desde su visión eurocéntrica consideraron un primitivo, un salvaje a medio camino entre el animal irracional y el hombre, un ser del que una Europa pagada de soberbia cristiana, dudaba si tendría alma. Conquistarlos, someterlos, dominarlos y esclavizarlos, como se hacía con el resto de los animales, será algo natural para aquella cultura que no concebía otros valores, que los propios.

Además de sus ejércitos para la guerra, los reyes europeos disponían de un ejército para la paz, y en concreto, toda una serie de hombres que se ocupaban de hacer agradables sus largas horas de ocio. En él hay que incluir a los artistas, a los magos científicos, músicos, equilibristas, cómicos, danzantes, bufones, gigantes, enanos y deformes. Una mezcla tan heterogénea, que recorrerá los polvorientos caminos de Europa desde el medioevo hasta la actualidad, dejando en distintos momentos, diversas instituciones tales como el teatro burgués, los museos, las pinacotecas, los parques de animales y el circo.

Dentro de las distintas formas de coleccionismo, los animales exóticos y las fieras, incluso los animales deformes, los monstruos, fueron objeto de especial interés para los soberanos europeos. Las jaulas de fieras diseminadas por los parques renacentistas y barrocos, son una expresión de este interés coleccionista, que se basa en la curiosidad por lo distinto, por lo sorpresivo, por lo extraño.

Las fieras en sus jaulas como objeto de curiosidad y de decoración, pasarán con los inicios del interés científico por los animales, a las “casas de fieras”, que conllevaban una cierta separación y clasificación.

La primera “casa de las fieras”, que se corresponde con los inicios del nuevo espíritu racionalista y clasificador, es la que el arquitecto “Le Vaux” construirá en Versalles para el Rey Sol. Ya no se trataba de distribuir animales enjaulados por el parque como objetos curiosos y sorprendentes, con los que el paseante se encontraba ocasionalmente, lo mismo que se encontraba con una fuente, un pabellón o una estatua, sino de crear una arquitectura específica para la exhibición zoológica de animales debidamente clasificados. La observación curiosa y el sentimiento de lo bonito, irán cediendo paso al espíritu científico en estas casas de fieras, que podemos considerar como germen del futuro “jardín zoológico”.

El jardín de fieras o el jardín zoológico, siguen, sin embargo, todavía entendiéndose como un jardín, puesto que provienen del parque renacentista, un parque donde los animales formaban parte de todo un repertorio de escenarios (a veces hasta petrificados, haciendo compañía incluso a los monstruos, como en el parque de Bomarzo de la famosa novela de Mújica Laínez) clasificados según la disposición de un jardín ordenado y bello, como fondo ejemplar de una naturaleza amable, cada vez más geométrica, más clasificada y más dominada. Desde entonces, los jardines de plantas, los jardines botánicos que nacen asimismo con la Ilustración, correrán paralelamente a los ajardines de fieras.

Las plantas serán clasificadas en parterres, por especies y familias separadas, según rígidos sistemas geométricos plasmados en un plano en el que no cabe la confusión. El mismo orden geométrico de la casa de fieras preside los grandes invernaderos, umbráculos y orangeries, donde se cuidan del calor o del frío las plantas que harán llegar de más allá de los mares, tanto descubridores y viajeros curiosos como zoólogos y botánicos que partirán al estudio de nuevos mundos.

Botánica y Zoología correrán así de la mano, animadas por idéntico espíritu taxonomista. El mismo que llevará a la Ilustración a aplicarlo a otras instituciones, a través de las que se canalizará, para el caso de los hombres, los comportamientos irracionales o asociales, tales como los manicomios, los hospitales o las cárceles.

Las casas privadas de fieras de la realeza europea de los siglos XVII y XVIII, serán los antecedentes de los zoos de los siglos XIX y XX, concebidos ya como instituciones de libre acceso a los nuevos ciudadanos consagrados por la revolución burguesa. De forma similar a como las galerías de colecciones reales pasan a ser los nuevos museos y pinacotecas nacionales, así se pretenderá que el zoo, pase a ser una especie de museo natural viviente, una gran colección naturista, para la ilustración pública y para el estudio de la vida natural de los animales, en unas condiciones de cautividad, por el contrario, bien poco naturales.

El zoo, sin embargo, no será solo un campo de análisis científico, sino que se abrirá a las masas populares para que estas puedan ver directamente a unos animales, a los que solamente conoce por dibujos y grabados en revistas ilustradas. En este sentido, esta exhibición es un espectáculo más, lo mismo que las ferias o los circos. A partir de comienzos de nuestro siglo, no habrá ciudad europea importante que no lo tenga y que no se esfuerce por conseguir de las colonias nuevos ejemplares, cada vez más raros y valiosos.

Los zoos de Londres (1828) y Berlín (1844) serán la referencia en la que los zoos de otras ciudades se querrán ver reflejados. Las capitales europeas de los estados con ambiciones coloniales, se ocuparán de prestigiar sus nuevos zoos, en la medida en que estos suponían una representación simbólica de las colonias conquistadas.

La donación de animales exóticos a los zoos de la metrópoli, una práctica entonces habitual, será una muestra de sumisión de la colonia al imperio. Los zoos del XIX se nos presentan así como una creación del occidente europeo, que está íntimamente unido al desarrollo del colonialismo. La conquista de pueblos y naciones “salvajes” conllevará la conquista y el exterminio de sus especies animales, y el envío de muestras de estos animales a la metrópoli, no tanto para su estudio como para ilustrar la representación simbólica del poder de las naciones y estados europeos conquistadores de lejanas y exóticas tierras.

El éxito popular de los zoos a partir de mediados del siglo será impresionante. El descubrimiento de los animales salvajes, hace que se visiten por miles de personas.

El enfrentamiento entre los grandes imperios coloniales, lleva a una emulación, a un enfrentamiento por el prestigio entre los distintos zoos.

Los animales presos pasan así, de la simple cautividad en jaulas de fieras para el estudio zoológico, a la cautividad en la “jaula del teatro”, donde se presentan, dulcificados, los caracteres fieros de algunos animales, que la moda los requiere más amables. Así, el parque zoológico pretende suavizar, no tanto el sufrimiento del animal encarcelado, como la propia imagen de ese sufrimiento, para hacerlo soportable al espectador sin trastocar su posible mala conciencia. Para ello el zoo se disfraza con una arquitectura “kich” de cartón piedra, que pretende mostrar paisajes reproducidos del medio natural, por donde deambulan, como en un escenario, simulacros de animales alienados, con la mirada perdida por el encierro. Así pasamos de un oso polar en una piscina de rocas de hormigón pintadas de blanco, al mismo hormigón pintado del marrón del desierto, donde dormita el rey de las fieras, a una charca inmunda, recuerdo de una laguna africana, donde un rinoceronte sueña sus carreras por la sabana, a una foca bañándose en una piscina con forma de riñón, que evoca los primeros bikinis de Esther Williams. Todo ello expuesto como escenarios seguidos, uno tras otro, sin solución de continuidad, en un recorrido que en pocos minutos va saltando de selvas a desiertos, de territorios helados a praderas, de continente a continente y de país a país, cuyos nombres, desconocidos, resultan sin embargo exóticos para una población europea, para la que en el fondo, más allá de la curiosidad, nada representa por ser territorios conquistados.

La fotografía de las revistas ilustradas primero y el cine y la televisión después, permitirán una mayor aproximación, más fácil y manejable a los animales, hasta unos extremos que no permitía la jaula. Frente a esa competencia que dispara las publicaciones de libros con fotografías a todo color y las series de TV, con todo lujo de tomas inéditas en su propio hábitat, los zoos pierden visitantes, lo que les obligará a una puesta al día para poder ofrecer un espectáculo renovado, recreando en un espacio cada vez más extenso, los escenarios naturalistas que pretenden, sino reproducir, al menos evocar el medio físico y natural de cada especie. Aparecen entonces en los grandes parques zoológicos, los distintos cuadros de animales de distintas procedencias, mezclando en un mismo escenario, especies de climas y territorios diferentes, que para dar mayor imagen de realidad, se amplía físicamente en áreas de libertad tolerada, donde pueden ser vistos y fotografiados como en un safari fotográfico.

La necesidad de captar visitantes y de aumentar los ingresos para cubrir los gastos de una instalación de costoso mantenimiento, hace que el zoo vaya incorporando el espectáculo y otros nuevos incentivos para el visitante. El zoo es ahora un “parque de atracciones” en el que a los animales, no solo se les exige que se exhiban, sino que intervengan como consumados actores, mostrando, bajo la mirada de sus cuidadores, sus habilidades naturales en su versión humanizadas.

Es lo que se presentará en la piscina de los delfines, donde bellas y frágiles señoritas en bañador, con cuerpos de sílfides y sonrisa de plástico, juegan a un tonto corre corre, con uno de los animales más interesantes e inteligentes del mundo.

Espectáculos de masas, que se anuncian por megafonía, que tienen sus pases a horas fijas y se acompañan de la venta en la tienda oficial, de objetos tales como fotos, camisetas, gorras, videos, publicaciones, etc. Bares, restaurantes, puestos de todo tipo, incluso atracciones de feria, todo vale para salvar el zoo. De lo curioso y lo bonito, pasando por lo taxonómico y científico, se ha llegado al espectáculo y a lo recreativo.

Los animales han dejado de ser monstruos o fieras. Ahora son simpáticos y amigos, como los dibujos animados del cine y la televisión, donde los leones, los tigres o el elefante hablan como nosotros y tienen sentimientos, no como animales, sino como humanos. El zoo se ha convertido en un espectáculo. El zoo ahora es de los niños. Paralelamente a la creación del zoo, el carnaval, las fieras y los mercados se mezclan entre sí en el siglo XIX, para dar movimiento a las Exposiciones Universales, que en algunos sentidos, participaban del exhibicionismo del zoo.

La competencia entre los países coloniales, que se pone de relieve en el desarrollo de los zoos, se pone también de relieve en las Exposiciones, donde tienen cabida las muestras etnográficas, tanto de los países participantes como de sus colonias.

Las Exposiciones francesas del siglo XIX se convierten en instrumentos de la gran maquinaria colonial. No solo reproducían las relaciones geopolíticas entre dominador y dominados, sino que además adoctrinaban al país sobre la justificada viabilidad de esta situación. En la Exposición de París de 1878 se clasificaban las diversas culturas del mundo por jerarquías sociales, atendiéndose a las normas de la emergente antropología, disciplina que las Exposiciones ayudaban a cimentar.

La “Ciudad Colonial” de la Exposición de París de 1889 estaba dividida en cuatro áreas: la árabe, la oceánica, la africana y la asiática, todas las cuales estaban atravesadas por calles y pasadizos, cada uno de ellos con el nombre de una colonia o protectorado.
Pero fueron los nativos traídos de las colonias asiáticas y africanas los que mayor revolución causaron. El espectador europeo podía ver doce razas distintas de africanos, además de nativos de Java, chinos, japoneses… Estos maniquíes vivos vestían con la indumentaria propia de sus culturas, fabricaban y vendían artesanía, cocinaban, comían, tocaban su música, danzaban y practicaban rituales delante del pueblo “civilizado”.

Los actores originales actuaban en escenificaciones y decorados pretendidamente hiperrealistas, enfocados a saciar la sed de espectáculo que el público occidental reclamaba. Concebidos desde la visión europea de un oriente imaginario, resultaban más orientales que el propio oriente. Las colonias quedaban así petrificadas como curiosidades frívolas, en imágenes estáticas, que permitían constatar su inferioridad y el atraso de la ciudad colonial con respecto a la metrópoli.

Las potencias europeas competían mostrando, tanto las conquistas de su industria y de sus avances tecnológicos como exhibiendo, a modo de trofeos, a los mismos pueblos salvajes colonizados y dominados.

Las jaulas se sustituían así por los escenarios y los animales por los nativos y “salvajes”. En un espacio continuo y reducido se yuxtaponían a la visión del visitante, lugares, razas, culturas y costumbres totalmente distintas, de lugares geográficos tan diferentes que la noción de espacio quedaba eliminada o referida en todo caso a una visión euro céntrica que todo lo homogeneizaba.

Si en el zoo se pasaba, sin solución de continuidad, de un elefante del Atlas a un canguro de Australia, en la Exposición Universal se hacía otro tanto, de un bereber norteafricano a un siux americano.

Las Exposiciones de principios de siglo celebradas en Norteamérica fueron derivando hacia los parques de atracciones. El público estaba cansado de máquinas colocadas en una vitrina, prefería el caos y el bullicio de las zonas de diversión y las Exposiciones al igual que los zoos de nuestro siglo, les dieron espectáculo y diversión a raudales.

El lenguaje y su representación, la escritura, están desde su origen cargados de violencia. El lenguaje articulado que separó a los hombres del resto de los animales, fue la base para el dominio de éstos por aquéllos. Su invención está vinculada, de forma instrumental, al progresivo dominio de la naturaleza. Podría decirse que este dominio pasaba por el dominio del lenguaje articulado del animal humano sobre el resto de los lenguajes de las otras especies de animales y que la cultura humana que inaugura la aparición del lenguaje, precisamente por la capacidad operativa de éste, conlleva la posibilidad del dominio sobre el resto de las otras culturas animales.

Por eso la cultura humana, decimos, está desde su origen cargada de violencia. Babel es el recuerdo de cuando todos los animales nos entendimos en un solo lenguaje, el de la naturaleza, instituido por Dios en el Paraíso, cuando por primera vez le habló a Adán.

Es el recuerdo de la ruptura de aquella unidad del lenguaje entre todos los animales. Pero como Dios eligió ser hombre, iluminó al animal-hombre con el lenguaje, permitiendo que este consolidara su poder sobre la naturaleza y sobre el resto de los animales. Así fue como pudo realizar los descubrimientos más esenciales y más fundamentales para cimentar su poder, tales como la agricultura, la domesticación de los animales, la cerámica, los tejidos, todo un conjunto de procedimientos que permitirían a las sociedades humanas dejar de vivir al día, a merced de la buena fortuna de la caza y de la recolección, es decir, dejar de vivir de forma similar a como lo hacían el resto de los animales. El lenguaje posibilitó que a lo largo del dilatado periodo paleolítico, se fueran gestando los descubrimientos que harían posible la revolución neolítica, una revolución que consagró de forma definitiva, su dominio sobre el resto de los animales y sobre la naturaleza.

El dominio sobre la naturaleza trajo la “explotación”, pero no solo de la tierra y de las especies vegetales que dejaron de germinar según sus propias leyes o ciclos, para pasar a hacerlo según las leyes impuestas por el hombre de acuerdo a sus intereses, sino también de los animales que pasarán de ser “salvajes” a “domésticos”, que es como decir de “libres” a “esclavos”.

Los animales, fueron pues transformados por el hombre en función de los intereses de este para su servicio y utilización, una transformación que fue lenta y persistente a lo largo del tiempo y que estuvo cargada de coacción y violencia.

Los animales dejaron de ser vistos como otros compañeros en régimen de igualdad, para pasar a ser unos seres inferiores y dominados al servicio del príncipe de la creación.

También la relación entre el hombre y los animales variará sustancialmente cuando el hombre cazador se haga agricultor y ganadero. Antes de la revolución neolítica y de la explotación doméstica de los animales, antes de que para el hombre los animales fueran solo ganado, la relación entre el hombre y los animales no se reducía a una concepción de éstos como simple carne, cuero o asta, y esto a pesar de que para su supervivencia, el hombre los cazará e incluso los domesticará. Cazados o a su vez cazadores de los hombres, los animales habían entrado en la imaginación humana como mensajeros de promesas, con funciones mágicas, que configuraban un mundo simbólico que iba mucho más allá del hecho de la alimentación humana.

El respeto, la valoración del otro, tenía una base mágica y trascendental, como se puede deducir en las pinturas paleolíticas, de las escenas de caza, pero también en las escenas de danza, donde los hombres se mimetizaban vestidos de animales escenificando una relación con unos contenidos simbólicos, que se basaban en un respeto trascendental del otro, hasta el punto de que el hombre se transfigura en animal y el animal en hombre.

La domesticación no empezó como una simple expectativa de carne y leche. El animal tenia funciones mágicas, oraculares unas veces, sacrificatorias otras, y la elección de una determinada especie como mágica, domesticable y comestible, vino originariamente determinada por los hábitos, la proximidad y la propia invitación del animal en cuestión.

Esta relación mágica y simbólica resulta muy bien ilustrada en la cita de Lévi-Strauss en El Pensamiento Salvaje tomada de los indios Hawaianos: “Sabemos lo que hacen los animales, y lo que necesitan el castor y los osos y el salmón y todas las demás criaturas, porque antaño nuestros hombres se casaban con ellos y adquirían este conocimiento de sus mujeres animales”.

El hombre occidental en su mayoría no cree en la reencarnación, esta es una idea intrínsecamente oriental, sin embargo aquellos que creen, reducen el ámbito de la reencarnación al de su propio género humano, siendo además lo habitual, que los anteriores encarnes se correspondan casi siempre con personajes importantes de la historia o cercanos a esa importancia.

En occidente los creyentes en la reencarnación, casi nunca han sido en sus vidas anteriores peones de albañil, putas o pastores de cabras. Sin embargo en oriente, la reencarnación se amplía a las otras especies, entre las que el hombre es una opción más.

En oriente no es importante el cuerpo en el que se reencarna el espíritu. No es más relevante que se lleve a cabo en un hombre que en un animal, en un león, que en un una rata.

En oriente son los espíritus que habitan todos los seres lo que dan sentido al universo, por eso hombres y animales viven en fraternidad y, como pensaban los indios hawaianos, toman esposas, procrean y viven, sin exclusiones, entre ellos.

Es lo mismo que en la antigüedad clásica, hacían los dioses griegos. El hombre ha sido excluyente para con los otros animales, no solo en este mundo, sino que ha creado para su trascendencia, con la misma exclusión, la idea del cielo. No parece muy justo que si hay un cielo para la humanidad, no haya un cielo para los animales, porque al fin y al cabo, la vida es una.

Incluso las plantas y los árboles que también nacen, se secan y mueren, debieran tener también su propio cielo.

Quizás esta ausencia de cielo, religión e iglesia se deba a que, los árboles y los animales no lo necesiten, porque, a diferencia de los hombres, no tengan miedo al más allá.

La revolución neolítica trajo la acumulación y el excedente. Esto eliminaba la aleatoriedad del futuro, pero tal seguridad venía acompañada de la administración del excedente, lo que implicaba una organización social jerarquizada.

A partir de entonces unos hombres fueron amos y otros esclavos, unos administraban y poseían, y otros trabajaban y producían, unos eran los propietarios del ganado y otros lo pastoreaban. Una vez dominados y esclavizados los animales por el hombre, éste se aplicó al dominio y la esclavización del mismo hombre.

Si para el dominio de los animales el instrumento fue el lenguaje, la palabra hablada, para el dominio del hombre lo fue la escritura, la palabra escrita.

Por eso, el nacimiento de la escritura, está también cargado de violencia. Hay que recordar que, lo primero que hizo Jehová cuando escogió a su pueblo, fue darle la ley escrita con la que debía gobernarse a la vez que se separaba de los gentiles.

Y otro tanto hicieron las otras religiones del libro, como los cristianos y los mahometanos, a los que el texto sagrado permitía cometer toda clase de atropellos cuando se trataba de pueblos infieles.

Ni que decir tiene que, si tal cosa estaba permitida (cuando no aleccionada) contra los otros hombres, que podía esperarse de los animales, a los que apenas se llega a citar en los textos sagrados, a no ser como objeto de sacrificio a mayor gloria del Señor.

Los primeros usos de la escritura, que aparecen en la historia de la humanidad entre los III y IV milenios antes de nuestra era en el Mediterráneo oriental, fueron los del poder constituido: inventarios, catálogos, censos, leyes, mandatos…En todos los casos se trata de una manifestación del poder sobre las riquezas y de unos hombres sobre otros.

La escritura nace pues, como medio de control, como medio de poder en sociedades que están fundadas en la explotación del hombre por el hombre.

La escritura es además el mecanismo a través del cual se consolida la acumulación del saber, lo que en las sociedades a partir del neolítico será fundamental para el desarrollo del progreso, una idea que, asimismo, se basa en la violencia y en la explotación del hombre por el hombre.

Es indudable que un pueblo no puede beneficiarse de las adquisiciones anteriores más que en la medida en que han sido fijadas gracias a la escritura. Por eso los pueblos con lengua, pero sin escritura, están condenados a desaparecer, a ser tratados por los pueblos con escritura, como los hombres trataron a los otros animales.

John Berger ha puesto de relieve la ruptura a partir del siglo XIX por parte del capitalismo, con todas aquellas tradiciones que habían mediado hasta entonces entre el hombre y la naturaleza y entre el hombre y el primer círculo de animales que se vinculaban a la vida rural. Para Berger, la revolución industrial no solo acabó en Europa (como analizará Engels) con el pequeño campesinado al que se le arrancó de la tierra para pasar a englobar la mano de obra urbana que requería el capitalismo industrial, sino que acabó también con los animales que formaban parte del hábitat y de la economía campesina y con la cultura que regulaba las relaciones del mundo rural entre el hombre, los animales y la tierra. El hombre que en las economías de recolección y agrarias había vivido en una promiscuidad equilibrada con los animales (tanto salvajes como domesticados) al convertirse en hombre urbano con el desarrollo de las ciudades, la urbanización del campo y la implantación generalizada de las formas y valores de vida urbanos, acabó exterminando a los animales.

El animal se hizo prescindible, y pasó a ser entendido como ganado productor de carne con un sentido de cría industrial, fue cazado para la explotación comercial de su piel, retirado del empleo como tiro de sangre con el motor de explosión, o abandonado por el ejército, en el caso de las mulas de montaña, cuando, los nuevos vehículos todoterreno consiguieron llegar a lo más alto.

La urbanización del territorio, los cambios en los usos del suelo, el abandono de la agricultura, las repoblaciones forestales masivas con especies extrañas vinculadas a la explotación industrial de la madera, el cambio de régimen de las aguas superficiales, en resumen, las profundas alteraciones de los ecosistemas, fueron desastrosos para los animales, que se vieron expulsados de su territorio, perseguidos, diezmados, acosados, destruidos sus hábitats y sus organizaciones sociales y productivas, y asesinados hasta casi acabar con ellos.

La desaparición del campesinado con el capitalismo conllevó la desaparición de los animales domésticos, de los que solo quedó, como un residuo grotesco, lo que pasó a llamarse animales de compañía, cuyo incremento, curiosamente, fue tremendamente significativo en las ciudades más acentuadamente urbanas.

Esta aparente contradicción es la misma que hace surgir de forma generalizada los zoos en las grandes ciudades europeas y americanas, cuando precisamente están desapareciendo los animales de la vida cotidiana. Es asimismo el momento del auge de la caza como puro placer deportivo, a veces, incluso, apoyada en explicaciones civilizadas, para concienciar y preservar de su propio crecimiento a una determinada especie.

La relación armónica entre todas las especies, incluida el hombre, que se ilustra en el Arca de Noé, donde ninguna especie deja de ponerse a salvo del gran Diluvio Universal, caracterizó la mayor parte de la existencia del hombre sobre la tierra. Una existencia equilibrada, que se verá de pronto truncada por la relación de dominio que instaurará el hombre a partir de la revolución industrial, basada en una idea de hegemonía que es fundamentalmente occidental, y que, infectada a su vez con el germen de la supremacía de la raza blanca europea, acabará teniendo con los otros hombres (a los que denominará primitivos y salvajes) un comportamiento similar al que tuvo con los animales, expulsándolos de sus territorios, capturándolos, para explotarlos y esclavizarlos, cuando no para asesinarlos, si ello resultaba más económico.

El discurso occidental de los derechos humanos, las sociedades protectoras de animales, la nueva sensibilidad ecológica, en resumen, las malas conciencias de occidente, darán la voz de alarma sobre el desplazamiento y casi exterminio de los otros animales y de los otros hombres, lo que llevará en última instancia, a la creación de “parques y reservas naturales”, donde como en un laboratorio natural, hombres y bestias, son observados por el hombre occidental y donde la población de animales salvajes se controla, sin posibilidades de rebasar un determinado crecimiento y un número máximo de individuos de cada especie.

El hombre que inventó la cárcel, la casa de fieras, el zoo y el campo de concentración, también inventó la reserva como ámbito limitado y cercado donde permitir la vida en una libertad tutelada, donde la caza se mantiene mediante grupos de safaris controlados, donde el número de animales a batir se fija en función de un número adecuado de individuos de cada especie en cada reserva, supliendo el todavía imposible control de la natalidad con el asesinato deportivo.

Las tribus primitivas que a finales de este siglo se han salvado del exterminio sistemático de varios siglos de conquista, colonización, pillaje, piratería, esclavitud y asesinato, por parte de la raza blanca europea, en los otros cuatro continentes, los “pieles rojas” americanos, los indios del Amazonas, los aborígenes australianos, los pigmeos africanos y tantos otros, quedarán así cercados y “protegidos” como los animales salvajes supervivientes, en cárceles naturales con un régimen de autonomía y libre albedrío limitados y tutelados.


¿Por qué los niños sienten esa atracción y ese cariño tan especial por los animales, que se pierde cuando nos hacemos mayores?

Los adultos, siempre hemos visto a los animales en función de nuestros intereses como seres destinados a cubrir servicios prácticos, a suministrar fuerza de trabajo, carne o pieles. Sin embargo el niño, mantiene con ellos una relación fraternal y mágica, una relación de comunión, que le hace hablar de manera natural con cualquier animal, de manera similar a como lo hacían los hombres prehistóricos, aquellos que, anteriores a la existencia de la historia humana (no de la contada sino de la escrita) habitaban la tierra sin la pretensión de dominarla y poseerla.

Con el crecimiento, el niño va empapándose de lo social y va sustituyendo su memoria primitiva, la que traía con su nacimiento, por la nueva memoria de la cultura, que le impone lo social, y así es como, poco a poco, va dejando de hablar con su amigo el perro.

Una sociedad que ha educado a los niños en los zoos, es una sociedad que no verá negativamente las cárceles. Una sociedad que ha sometido y esclavizado a sus hermanos los animales, es lógico que acabe haciéndolo con los mismos hombres. Una sociedad educada en la caza con armas de fuego, donde la distancia de muerte entre el cazador y la víctima se hace cada vez tecnológicamente mayor para la propia seguridad de un cazador, que caza por el simple y perverso placer de matar, no puede ver tan negativamente las guerras, sobre todo si se trata de los otros hombres, de los retrasado primitivos, habitantes de las otras reservas en paraísos sin rostro.

Las “casas de fieras” están en la misma base conceptual que el panóptico de Bentham y que las cárceles y prisiones modernas.

El zoo pseudo naturista de las fieras, no está lejos del zoo de cristal, del zoo transparente de J. Bentham, ni del zoo virtual que gobierna el ojo de la televisión, los aviones invisibles, los satélites espías o la propia red de internet.

De la misma manera que la cultura occidental deberá algún día pagar la deuda moral que tiene adquirida con muchos de los pueblos llamados primitivos, también tendrá que pagar algún día, la contraída con los animales, porque si estos acaban finalmente desapareciendo, con ellos también desaparecerá lo que todavía queda del hombre, al menos, del hombre como se ha concebido a lo largo de su existencia sobre la tierra desde sus albores hasta hoy en día.

Una humanidad que no sabe vivir con sus hermanos los animales sin someterlos, nunca podrá estar formada por individuos educados en la libertad. El día que el hombre deje de mirarse en los ojos de los animales dejará de soñar, y sin sueños, el hombre se volverá loco.

Por eso dice Canetti que  “… los animales que pueblan nuestro pensamiento deben volver a ser poderosos, como antes de su sometimiento”

Alberto López