sábado, 19 de abril de 2014

LA MORDIDA DEL PERRO

Interesante lo que escuché esta mañana en un programa de televisión. El psicólogo Felipe Camacho hablaba de la analogía de las experiencias humanas.

Un hombre caminaba por la acera cuando vio un perro tras la cerca de una casa, como le llamó la atención y le pareció muy bonito se detuvo y extendió su mano para tocarlo. Intempestivamente el animal mordió su mano causándole un gran dolor y sufrimiento por lo que tuvo que ir urgentemente al hospital.

De alguna manera, decía el psicólogo, el hombre necesitaba de esa dura experiencia para trascender en el camino de su vida.

Días después este hombre volvió a pasar por esa calle y vio al perro que lo había mordido, prudentemente pensó  que debería o bien pasar por la misma acera sin tocar al animal, o cruzar la calzada para alejarse lo más posible de él. En este caso el hombre había aprendido la lección al elegir evitar el sufrimiento.

Pero en muchos casos otras personas no dudan en volver a tocar el perro y ganarse otra dura mordida, y así una y otra vez.

El psicólogo dijo que al contarle esta historia a un amigo, este se mostró en desacuerdo expresándole que esa no se la creía:
- ¿Quien va a ser tan tonto de volver a tocar al perro que lo mordió?

Y este le respondió: Te la pongo de otra forma, tú eres muy irascible y sabes que cada que tienes un ataque de ira te descompones, se te sube la presión, te da taquicardia. En conclusión, sabes que cada vez que te permites ese sentimiento puedes hasta morir de un infarto. ¿Y qué haces?, ¿tratas de evitarlo? Pues no lo haces y esta es otra forma de que te muerda el mismo perro, una y otra vez. Igual sucede en otras situaciones a las que nos enfrentamos constantemente. Sabes que los excesos arruinan la vida, pero tú te los permites y hasta los propicias: Exceso de alcohol, exceso de comida, exceso de drogas, etc. El mismo perro o mejor muchos perros te muerden constantemente porque tú extiendes tu mano para tocarlos y no aprendes a evitar el sufrimiento que te causan. Has elegido sufrir y eres tan terco que sabiendo que te daña, te duele y te lleva al sufrimiento, continuas haciéndolo, sigues tocando al perro que está tras la cerca, ¿Comprendiste?
El amigo bajando la cabeza no tuvo otra opción que reconocer la verdad que le habían traído estas palabras y decir:
- Ahí si me mataste.


jueves, 17 de abril de 2014

LA CHICA DEL RÍO


Hoy os dejo otro de esos pequeños cuentos que dicen mucho en muy pocas palabras.
Eloy Moreno.

Dos monjes caminaban de vuelta hacia el monasterio tras haber pasado una semana de meditación e instrucción en las enseñanzas que debían regir su vida de retiro.

El último día, ya avanzada la tarde, escucharon los llantos de una mujer que estaba sentada al lado de un río. Se acercaron para ver qué ocurría y allí descubrieron a una joven con las ropas completamente empapadas.

-¿Qué te ocurre, muchacha? -pregunto uno de ellos.
-He ido a la ciudad a comprar y a la vuelta me ha sorprendido la crecida del río. Al intentar pasar, en cuanto he metido el pie en el agua, me ha arrastrado la corriente y he tenido suerte de poder volver a la orilla. Pero tengo que llegar al otro lado pues mi madre está sola en casa y necesita de mi ayuda. ¿Podríais ayudarme a cruzar el río?

Ambos monjes se miraron y, tras un momento de duda, uno de ellos cogió a la joven en brazos y consiguió dejarla en la otra orilla.

-Muchas gracias, buen hombre, muchas gracias.
-No es nada -contestó y volvió junto a su compañero.

Nada más encontrarse éste le increpó su acto:
-¡No sabes lo que has hecho! Hemos jurado el voto de castidad, no podemos tocar a una mujer.
El compañero asintió y continuaron en silencio.

Durante el camino de vuelta volvió a increparle varias veces hasta que, finalmente, ante el silencio por respuesta, acabaron el camino totalmente en silencio.

Cuando ya estaban a punto de entrar en el monasterio, volvió a insistir:
-Sigo pensando que no deberías haber cogido en brazos a esa mujer, has roto uno de los votos.
-Amigo -le contestó- yo hace ya muchas horas que dejé a la mujer en la orilla, en cambio parece que tú aún la llevas encima.

martes, 15 de abril de 2014

¿DE QUÉ TE ARREPIENTES?

"El que se arrepiente de haber pecado es casi inocente"
(Séneca)


En esta semana de reflexión en la que los cristianos nos hacemos un examen de conciencia creo que esta es la pregunta precisa que debemos hacernos. Por más que tratemos de obrar correctamente la naturaleza humana es débil y de vez en cuando indefectiblemente metemos la pata.

Lo que me sorprende es que cuando leemos o vemos en la televisión algunas entrevistas hechas a personajes destacados esa es una de las preguntas que no falta.
¿De qué te arrepientes?, le preguntan a un político, y él responde sin ruborizarse: De nada.
Igual respuesta la escuchamos de actrices, actores, empresarios, amas de casa. Parece que nadie se arrepiente de nada y es entonces cuando soy invadido por el demonio de uno de los pecados capitales: La envidia.

Me hacen sentir estas respuestas como el peor de los seres humanos, candidato a irme de vacaciones al mismísimo averno. Es que yo si tengo muchas cosas de que arrepentirme. Desde la más tierna infancia ya estaba haciendo cosas de las que aún me arrepiento, como esa vez que arrastré del pelo a una amiguita del barrio que quería obligarme a jugar a la casita, es que yo odiaba ese juego en el que tenía que hacer de papá mientras la niña cocinaba un su estufa de juguete o le cambiaba los pañales a sus muñecas. Y de ahí en adelante perdí la cuenta de las cosas de las que me arrepiento, unas chicas y otras gordas. Como es entonces que toda esa gente de las entrevistas asegura que no se arrepienten de nada, los envidio realmente.

Una de dos, son ángeles encarnados en la tierra o es que perdieron la conciencia del bien y el mal y para ellos todo vale. Me inclino ahora por la segunda opción y pensando eso ya nos los envidio, los compadezco.

El empresario dice que no se arrepiente de nada, ni siquiera de pagar salarios de hambre a sus empleados pues solo le basta cumplir con el pago de un salario mínimo acordado por unos señores que tampoco se arrepienten de nada.
Viendo esto voy sintiéndome menos pecador y mis faltas se van tornando en leves.

¿Y los otros entrevistados?, pues de seguro también mienten, y eso de que no se arrepienten de nada solo significa que no les importa. Defraudar el erario público no es un delito, a menos que te pillen, y el que defrauda lo hace en el supuesto que nunca lo harán. Quien engaña vendiendo con ganancias exageradas tampoco se arrepiente, es que así funciona el comercio. El banquero que cobra intereses de usura, a lo sumo se arrepentirá de no haberlos puesto un poco más altos. El que empeña los recursos del País en condiciones desventajosas a cambio de favores o recompensas pasadas bajo la mesa de que va a arrepentirse, malo sería no aprovechar la oportunidad y hacer lo contrario si lo haría llorar. Es que la canción Cambalache compuesta en 1934 por Enrique Santos Discépolo no puede ser más acorde a este tema. De que te vas arrepentir si tu concepto de la vida está más centrada en el tener que en el ser.

Pero siempre se está a tiempo de despertar y de ser generoso cuando se está en la opulencia, de compartir la prosperidad en forma de salarios justos y dignos, de negociar los recursos en condiciones ventajosas, de tratar al otro con respeto sin importar su condición social o económica, esa debe ser la regla.

Hacer cosas buenas te hará sentir bien y tener la conciencia tranquila no tiene precio ni se consigue en ningún almacén.

Ahora en serio, ¿De qué te arrepientes?

lunes, 14 de abril de 2014

LOS YETIS EN LA HISTORIA DE MEDELLÍN


Luis Fernando Garcés 
En esa bucólica Medellin de los años sesentas irrumpió el sonido de una nueva música, los adultos y los curas se escandalizaron, pero la gente joven se regocijó y se sintió identificada con la nueva tendencia. El pelo largo fue entonces una de las modas en los muchachos y la minifalda de las chicas. Gonzalo Arango de alguna manera había abonado el terreno a través de sus ideas desde su movimiento nadaista, todo estaba dispuesto para el cambio de mentalidad de la ciudad, pasábamos de esa especie de medioevo a la liberalidad de pensamiento.

Encontré una entrevista que le hizo la emisora Morada Stéreo a Luis Fernando Garcés, integrante del grupo de rock "Los Yetis" que nos contará esa historia de la ciudad en esos años y que nos maravilla a medida que transcurre.





domingo, 13 de abril de 2014

LA CASA

Una lectura muy apropiada luego del Foro Urbano Mundial y WUF7 UN-Habitat. Medellín.
El arquitecto y escritor español Alberto López nos comparte en el blog una historia muy interesante. 
¿Son las viviendas modernas las adecuadas para ser habitadas por el ser humano?
¿En que momento perdimos el rumbo para llegar a vivir en las colmenas de concreto de nuestro tiempo? La conclusión es sin duda que cada día nuestro hábitat se deshumaniza.

CASAS
Alberto López


Casa Farnsworth
El proyecto de esta vivienda fue elaborado por el arquitecto Mies van der Rohe en la ciudad de Plano, Illinois, entre 1946 -1951, para la doctora Edith Farnsworth, como segunda vivienda para los fines de semana. Su coste, superior al presupuestado, acabó provocando un grave distanciamiento entre la clienta y el arquitecto. Aquella acusó a éste de haberse excedido en el encargo. Mies, el exquisito, consideró que la rica señora carecía de sensibilidad ante su arquitectura, mientras la doctora argumentaba que cuando se instaló en la casa la cubierta rezumaba agua hacia el interior y la calefacción producía un efecto de condensación de vapor sobre las paredes de vidrio. Dado que la vivienda carecía de refrigeración en la estación cálida se producía en su interior un efecto invernadero, que la hacía poco menos que inhabitable.

La total transparencia de las paredes, permitía dominar el interior para cualquiera que pasara por la carretera de acceso, lo que impidía la mínima intimidad. La disputa llegó a los tribunales que, finalmente, fallaron a favor del arquitecto, condenando a la doctora a pagarle el sobreprecio del coste de la obra. Harta de la casa, la doctora acabó vendiéndola unos años después. En el 2004 grupos conservacionistas hicieron una campaña para recaudar fondos y rehabilitarla. Hoy sigue sin habitarse, pero se ha convertido en un icono para los exquisitos amantes de la arquitectura moderna que, pueden visitarla en grupos guiados.

”No guardo el cubo de la basura debajo de mi fregadero. ¿Quiere saber por qué? Porque cualquiera puede ver la “cocina” completa desde la carretera de camino y el cubo arruinaría la imagen de la casa entera. Así que lo escondo en el armario un poco más allá del fregadero. Mies habla de “espacio libre”, pero su espacio está muy fijado. No puedo poner ni una percha en mi casa sin considerar cómo afecta al resto de la casa desde afuera. Cualquier disposición de los muebles se convierte en un gran problema, porque la casa es transparente, como una radiografía.

Edith Farnsworth citada en Joseph A. Barry, “Report on the American Battle between Good and Bad Modern”, House Beautiful, mayo 1953, 270. [2]

La casa del hombre, la domus romana, es el sitio, lugar, hogar, espacio de la existencia donde habitamos y donde la memoria de las generaciones queda depositada y guardada. La pluralidad y la riqueza de los espacios, de sus formas, de sus materiales y de los objetos que la pueblan acompañando a los hombres, son la precipitación de su historia y forman parte de su biografía. La casa se convierte así en el cofre de la memoria de los hombres. En ella se guardan los objetos que se acumulan a lo largo de la vida y que pasan de padres a hijos y de unas generaciones a otras. Por eso nos atraen las casas antiguas, por su memoria.

En 1951, en la célebre cátedra que dictó en Darmstat, Martin Heidegger equiparó el ser al habitar. Hurgando en las palabras del alemán antiguo, el filósofo argumentó que el verbo construir (bauen) aparece subrepticiamente en la conjugación de la primera y segunda personal del singular del verbo ser (Ich bin, Du bist), de ahí su conclusión: “estar en la tierra como mortal significa habitar”. Así fue durante siglos, pero vino el espíritu de lo moderno, el culto al movimiento y al progreso y con él llegaron las nuevas ideas que convirtieron las casas en objetos sin raíces despegados del suelo, un ejemplo más de la pérdida de identidad en nuestra actual cultura, donde la separación entre el ser y el habitar nos lleva al desarraigo.

La casa se quiso refundar así misma desde cero. Menos es más, predicaría el arquitecto profeta Mies Van der Rhoe tomando una cita de San Agustín, en la búsqueda de la perfección geométrica y del espacio continuo, transparente y vacío donde hasta los muebles molestaban (de ahí el requerimiento de que los proyectara el arquitecto autor del edificio) lo que llevaba a ocultarlos entre las paredes o a dejarlos como esculturas en medio del espacio, más para ser mirados que para utilizarlos.

Vivir en casas antiguas, en las casas de nuestros antepasados, se consideró un atraso. Era mejor abandonarlas o destruirlas y levantar sobre ellas otras casas nuevas, blancas, puras, transparentes, cristalinas, sin las cargas de telarañas de la historia.
Otro tanto se hizo con los muebles de bellas y preciosas maderas que el abuelo encargó a un viejo ebanista que los construyo con la conciencia y el cariño de realizar verdaderas piezas únicas. Muebles y objetos cuidados y acariciados por amorosas manos de varias generaciones, que restauraron una y otra vez las heridas que fue dejando en ellos los años y la historia.


Muebles y objetos que una nueva generación los consideró demasiado grandes y pesados, excesivamente decorados y barrocos, cargados de líneas curvas, por lo que fueron abandonados o malvendidos para ser sustituidos por muebles livianos, modernos, de líneas duras, rectas, de geometrías metálicas, en colores vivos que se consideraron alegres, como si la alegría no estuviera en el interior de las personas si no en los propios objetos. Muebles pulcros y austeros en su perfección formal, muebles protestantes, puritanos y perfectos en sus puras líneas, que solo podían conseguirse con la máquina y con los nuevos materiales, el acero, el vidrio, el plástico.


Para Le Corbusier uno de los apóstoles del llamado Movimiento Moderno, la línea recta era la del hombre, frente a la línea sinuosa o curva del asno. Así que nadie se fijó en la enseñanza del rocín cuando subiendo por la ladera de la colina se adaptaba de forma inteligente a las curvas de nivel para hacer más llevadera su carga. El hombre, pagado de su sabiduría, escogería continuar por el camino más corto, violentando la colina con la fuerza bruta de la ingeniería, la tecnología y la máquina, arrasando para ello la elevación, aplanando el terreno o causando una llaga por donde cruzaría la carretera desangrando el paisaje y la naturaleza. A eso, el hombre moderno lo llamó, urbanismo y progreso.

La casa racionalista y funcionalista no quiso nada con el pasado, solo estaba interesada en hablar de su tiempo. Quiso olvidar lo que sabía de antes, quiso negar la carga de la memoria imaginando ella misma una nueva historia, a partir de un punto cero sin recuerdos. La casa moderna no quiso remitir a nada que no fuera ella misma, no quiso ser objeto de nadie, sino de sí misma, no quiso ser ni de sus habitantes, que pasaban por ella sin llegar a tocarla, sin poder añadir ni quitar nada, pues todo en ella, muebles y objetos, incluso las personas, todo, estaba previsto, todo estaba objetivamente diseñado según las necesidades, para estar en su sitio. Cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa. El diseño total, desde el picaporte a la ciudad, pasando por todo tipo de edificios, la ambición que alimentó desde el Renacimiento la locura del arquitecto demiurgo que pretendía enseñarnos a como debíamos vivir, se hacía por fin realidad.

La casa moderna no quiso tener padres ni abuelos, quiso ser ella misma, forma primigenia naciente sin ayudas del mar de la geometría. Quiso ser la madre de una nueva historia. Quiso ser el origen pero nos llevó al final. Quiso hablar un nuevo lenguaje y nos llevó al silencio. Quiso ser la más pura, con los mínimos elementos. Quiso ser menos para ser más, pero acabó siendo menos, hasta no llegar a ser nada o casi nada.

La casa moderna odiaba los recuerdos. En ella no cabían los ecos. Los antepasados con sus objetos habían sido expulsados, ya no tenían cabida ni en el desván, entre otros motivos, porque la casa moderna lo había eliminado cortándolo de cuajo con la cubierta plana. La casa se hizo cúbica y transparente. El paradigma fue la casa sin muros, la casa de cristal. Así se perdió el lugar donde se guardaban los sueños y los objetos de la infancia. Así se perdió la casa como instrumento para la ensoñación, como fortaleza y reducto de nuestra intimidad y nuestra individualidad. En la casa moderna todo quería ser puro y cristalino, era el reino de la levedad y de lo transparente. Allí no había rincones, los niños no tenían donde ocultarse para poder jugar y con el paso del tiempo se les olvidó jugar.

La casa perdió su verticalidad y se extendió horizontalmente. Perdió el sótano y perdió el desván. Se hizo espacio horizontal continuo, isotrópico. Se hizo, empleando el término lecorbusierano, “máquina de habitar”. Así se inventó la caja apartamento que, los arquitectos modernos ofrecieron al negocio capitalista de la construcción y que permitió crear el mercado inmobiliario, donde se vendían metros cuadrados de espacio construido sin ninguna cualificación, cual si fueran metros de tela para hacerse un traje o de papel higiénico para limpiarse el culo.

Los fantasmas de la casa que desde siempre habían estado habitándola en armonía, generación tras generación, no pudieron habitar la nueva casa que construyeron los nietos, pues ya no quedaban rincones ni lugares sin destino o uso específico donde ocultarse o jugar con los habitantes al escondite, y tuvieron que emigrar, unos a un barrio pobre y marginal del centro, y otros a una semiderruida casa en el pueblo.

A las gentes que las habitaban, los rostros se les fueron volviendo cenizos porque en aquél espacio no era posible soñar y así se les olvidó lo que era tener otros intereses e ilusiones que trabajar para ganar dinero, poder conducir un buen coche para ir a comprar al hipermercado (nuevo símbolo de la modernidad “democrática) y ver un concurso en la televisión o un partido de fútbol el sábado por la noche cuando los hijos mayores ya se han ido a la discoteca y los pequeños están durmiendo, soñando con un juego de ordenador, donde se trata de matar al mayor número de terroristas posible.

Mientras el profeta de la geometría, que había predicado la pureza del “menos es más”, contra lo que consideraba las telarañas de la historia, vivía y moría en Chicago, fumándose los puros habanos de siempre, en un gran apartamento barroco y antiguo del centro, cargado de objetos y de recuerdos y rodeado de sus propios fantasmas.

lunes, 7 de abril de 2014

¿POR QUÉ LOS HOMBRES SOMOS MÁS FELICES?

No sé quién se inventó esto, pero está genial
RESPONDE UNA MUJER...

Porque:
- Conservan su apellido toda la vida.
- El garaje es todo suyo.
- El chocolate es algo que pueden comer sin remordimiento.
- Nunca quedan embarazados.

- Los mecánicos les dicen la verdad.
- Nunca tienen que conducir hasta la próxima estación de gasolina porque los baños no estaban limpios.
- Las arrugas les añaden carácter.
- Las canas les agregan atractivo.

- La gente nunca les mira las tetas cuando les están hablando.
- Los zapatos nuevos no les vuelven mier.. los pies.
- Las conversaciones telefónicas duran 30 segundos.
-Sus mensajes telefónicos no tienen más de tres o cuatro palabras.

-Para unas vacaciones de 15 días necesitan sólo una maleta.
-Pueden abrir todos los frascos y botellas sin pedir ayuda.
-No se dan cuenta si alguien aparece en una fiesta con la misma ropa que ellos, y pueden llegar a ser amigos.
- Se pueden comer un banano o chuparse un helado, en sitios públicos, sin que nadie les lance miradas            sospechosamente lúbricas.

- Pueden ver televisión con un amigo en silencio total, durante horas, sin pensar: Será que está enojado conmigo?.
- Si a alguien se le olvida invitarlo a algún lado, sigue siendo su amigo/a.
- Su culo no es un factor determinante en una entrevista de trabajo.
- Su ropa interior cuesta $ 10.000 en pack de tres.

- Tres pares de zapatos son más que suficientes para todo el año.
- Son incapaces de verse arrugas en la ropa.
- El mismo peinado les dura años, quizás décadas.
- No se les daña el esmalte de uñas ni se les corre la pestañina en una fiesta.

- Sólo tienen que afeitarse la cara.
- Pueden tener juguetes toda su vida.
- Pueden llevar pantalones cortos independientemente de cómo luzcan sus piernas
- Pueden “arreglarse” las uñas con una navajita de bolsillo.
- Pueden dejarse el bigote sin que parezca algo antiestético.
- Pueden comprar los regalos de Navidad para 25 parientes, el 24 de diciembre, en 25 minutos.
- No tienen que preocuparse nunca de qué vamos a preparar mañana para la comida.
- No tienen que probar que son peritos al volante aunque tengan tres accidentes al año.

- Pueden aumentar tres kilos y ni se dan cuenta.
- Con panza o sin panza, siguen comiendo igual.

  ¡y... lo peor de todo...es que es cierto!

sábado, 5 de abril de 2014

PROHIBIDO SOÑAR


Yo en la multitud
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
Escena XIX. Monólogo de Segismundo.
Pedro Calderón de La Barca.

Soy un soñador empedernido, que le vamos a hacer. Ayer hablando con alguien caí en la cuenta de que así es la cosa, que a pesar de todas las decepciones que nos da la vida sigo siendo un optimista irredento. Dicen
que al perro no lo capan dos veces, pero en mi caso esto no funciona así, pues el perro que vive en mí, ni es tan perro y si lo han capado, y caparán muchas veces más, es que tengo la manía de creer en la gente, de darle un valor muy elevado a las palabras. Es por esto que no concibo que alguien prometa algo y luego haga otra cosa totalmente distinta, como lo hacen tantos políticos.

No tengo remedio, por más que me hago el propósito de no volver a creer en todo lo que me digan, perezco en el intento:

“Que préstame por favor veinte mil pesos hasta mañana”, tenga y lleve. “Que cuídame el perrito mientras voy de viaje”, ¿Hágale!, ya ha hecho muchos viajes y nunca regresó por su perro. “Que facilítame el taladro para hacer un trabajo en casa este fin de semana”, ya perdí la cuenta de cuantos fines de semana han transcurrido, en verdad no puntualizamos bien eso.

En otro aspecto sé que hay situaciones que se han salido del curso ideal y que han desbordado las normas sociales, cosas que debemos enfrentar en el día a día, que nos apabullan, angustian, enojan. La delincuencia hace de las suyas en medio de una absoluta impunidad, el ruido y la contaminación en la ciudad, la incultura social es la regla en la que cada quien se cree la última gaseosa en el desierto. Todas estas cosas y muchas más que la mayoría han terminado aceptando como “Normales”: “Es que son consecuencias lógicas inherentes al crecimiento desmesurado de nuestras ciudades”.
“No le prestes atención al ruido, eso es lo que te estresa”, eso equivale a decir “No le prestes atención a la lluvia, eso es lo que te moja”. Y hasta alguien me dijo que mi molestia ante todas estas cosas negativas que nos acechan es debida a mi edad: “A medida que vas llegando la vejez van llegando las chocheras”.

¡Mamola!, no faltaba más, así que ahora no comulgar con el descontrol social es una chochera, que preocuparse, quejarse y tratar de buscar soluciones para acabar con la injusticia, la inseguridad, la contaminación y el ruido ¿me hace intolerante?

Pues no, y mil veces no, yo no me rindo ni me conformo a vivir encerrado en el confort de una torre de marfil mientras el mundo se desmorona a mí alrededor, nadie me cortará las alas, nadie me quitará mis sueños. Puede que no logre nada con mis manifestaciones de descontento, pero quién sabe, puede que sí. Lo único seguro es que al fin me quedará la satisfacción de que lo intenté, que no fui un pusilánime.

"La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante".
(Paulo Coelho)

Es que soy un soñador incurable, un optimista crónico, y eso nadie me lo quita. Es que creo que si se puede lograr un mundo mejor que será la heredad de nuestros niños. Prefiero morir en la batalla que dormirme en la trinchera mientras todo se acaba.

miércoles, 2 de abril de 2014

ASTROPUERTA ABRIL 2014

Hola:
El evento celeste del mes es el eclipse total de Luna en la mañana del 15 de Abril, visible en Colombia y en casi todo el continente. Descargue aquí la información basica para su observación.
Marte y Saturno entran en la escena dominando el cielo del mes.
En seguida los eventos y las efemérides históricas del mes de Abril 2014.
Saludos
Germán Puerta
Bogotá, Colombia


Principales eventos celestes de Abril 2014

Viernes 4 – Conjunción de la Luna y la estrella Aldebaran
Lunes 7 – Luna en cuarto creciente
Martes 8 – Oposición de Marte
Lunes 14 – Conjunción de la Luna y Marte
Martes 15 – Luna llena
Martes 15 – Eclipse total de Luna visible en América y el Océano Pacífico
Jueves 17 – Ocultación de Saturno por la Luna visible en Chile, Argentina y Uruguay
Martes 22 – Luna en cuarto meguante
Martes 29 – Luna nueva
Martes 29 – Eclipse anular de Sol visible en Australia

Principales efemérides históricas de Abril 2014

Miércoles 2 – 1845: Primera fotografía del Sol
Jueves 3– 1966: La sonda Lunik 3, primera nave en orbitar la Luna
Sábado 12 – 1961: Yuri Gagarin, primer hombre en el espacio
Sábado 12 – 1981: Lanzamiento del Columbia, primer Transbordador Espacial
Lunes 14 – 1629: Nace Christiaan Huygens, descubridor de la verdadera forma del anillo de Saturno
Sábado 19 – 1971: La Unión Soviética lanza la primera estación espacial, la Salyut 1
Miércoles 23 – 1967: Accidente mortal del cosmonauta Vladimir Komarov en la nave Soyuz 1
Jueves 24 – 1970: China lanza su primer satélite artificial
Viernes 25 – 1990: Lanzamiento del Telescopio Espacial Hubble
Lunes 28 – 2001: Dennis de Tito, abordo de la Estación Espacial  Internacional, primer turista en el espacio.


Eclipse Total de Luna 
Abril 15 de 2014



Por Germán Puerta

En las primeras horas del martes 15 de Abril en Colombia y en casi toda América se podrá apreciar un Eclipse Total de Luna, un evento celeste de gran interés.

Los eclipses resultan por una precisa alineación de los tres astros, el Sol, la Tierra y la Luna, son consecuencia de la revolución de la Luna alrededor de la Tierra, algunas veces bloqueando el Sol -eclipse de Sol-, y otras pasando por la sombra de la Tierra -eclipse de Luna.

En los eclipses totales de Luna, ésta entra en la sombra de la Tierra justo cuando se encuentra en su fase de Luna llena, produciendo maravillosos efectos que tienen la ventaja que se pueden observar sin riesgo a simple vista o con instrumentos. 

El primer contacto de la Luna con las sombras de la Tierra se llama penumbra, momento en el cual lentamente nuestro satélite toma un color ceniciento. En seguida el cono de oscuridad, -conocido como umbra- produce un notable cambio de colores en la superficie lunar, generalmente rojo y a veces con tonos verdes, azules y amarillos. Con instrumentos como binoculares y telescopios la observación de los matices de luces y sombras avanzando sobre las manchas lunares y los cráteres es espectacular. Hace 3000 años los griegos observaron que durante los eclipses lunares la sombra de la Tierra aparecía circular sobre la Luna y citaron esta evidencia para afirmar que nuestro planeta era una esfera y no un plano como se creía.


El eclipse total de Luna del 15 de Abril

La acción comienza con el primer contacto de la Luna con el área externa de la sombra terrestre, exactamente a las 11:53 pm. de la noche (hora de Colombia) del 14 de Abril. Esta penumbra apenas produce un ligero oscurecimiento de la superficie lunar.

Los cambios notorios comienzan cuando la Luna entra en la región más oscura de la sombra terrestre, la umbra, lo cual sucederá a las 00:58 am. del día 15. En minutos los observadores notarán una sombra circular avanzando lentamente  por la zona Oeste de la Luna, mientras ésta entra más profundamente en la sombra terrestre durante los siguientes 30 minutos. 

El oscurecimiento de la Luna será a cada instante más evidente hasta que sucede el más fascinante de los eventos: justo cuando el disco lunar entra completamente en la sombra terrestre, -inicio del eclipse total de Luna a las 2:06 am. ésta no desaparece pues se enciende nuevamente con extraordinarios tonos rojizos y naranjas. Este fenómeno que en la antigüedad generó toda clase de mitos y supersticiones hoy es bien entendido puesto que la atmósfera de la Tierra actúa como un prisma y desvía parte de la luz solar, especialmente las ondas rojas del espectro, arrojándolas en la sombra terrestre. En esencia, lo que ilumina la Luna con sus tonos rojizos durante los eclipses es la luz de todos los atardeceres y amaneceres de nuestro planeta.

En esta ocasión la Luna se encuentra en conjunción con la estrella Spica de Virgo y los planetas Marte y Saturno en el vecindario adornan el espectáculo.

La fase total del eclipse tendrá una duración de 1 hora, 17 min, 48 seg. El eclipse máximo sucede a las 2:38 am y se podrá apreciar hasta las 3:24 am. Luego las fases parciales del eclipse se observan hasta que la Luna abandona completamente la sombra terrestre a las 5:37 am.

Los tiempos del eclipse para todos los países en su hora local y más información en Eclipse lunar 15 abril 2014

martes, 1 de abril de 2014

NO ERES TÚ, SOY YO



Cuando llegue el momento en el que escuches frases como estas es que las cosas no van más, que están mal, o mejor dicho que todo se acabó.

NO QUIERO LASTIMARTE: ¿Ah, no? Pues ya lo lograste, quién no se va a lastimar cuando le espeten de repente y sin anestesia semejante sentencia.

VAMOS MUY RÁPIDO: ¿Como que rápido?, ¿Acaso las relaciones tienen también normas de velocidad?, ¿Habrá riesgo de una foto multa por exceso de velocidad?, consultaré las normas de tránsito y deberá haber alguna que mencione el asunto.

TE QUIERO COMO AMIGO: Esta si es mortal pal pecho, que tal alguien bien enamorado y que le digan esto. Mejor nada que esto.

NECESITO TIEMPO: ¿Como cuánto tiempo?, esas prórrogas de cumplimiento sin fecha fija y letra menuda son sospechosas

NECESITO ESPACIO: Palabras más, palabras menos, esto significa que tu objeto de amor se siente asfixiado con la relación, que te quiere a kilómetros, ábrele espacio, pero más, que se vaya a la porra.

ESTOY CONFUNDIDA: O sea, realmente no estoy segura si te amo a ti, a Luis, a Martin o a Rafael, quien sabe, tal vez a ninguno, o sea, estoy súper confundida.

NO ERES TÚ, SOY YO: LA MADRE… De todas las frases. ¿Cómo así?, ¿Significa que tu eres el desgraciado y lo reconoces tan olímpicamente?, esta frase es la campeona.

Si algo no funciona sería mejor ser directo y tener el valor de decir la verdad, como por ejemplo que te largas tras la secretaria de tu oficina y en caso contrario que estás derretida por el nuevo profesor de inglés. La verdad aunque duela es mejor que la incertidumbre de frases tan confusas.





jueves, 27 de marzo de 2014

ESE ES MI MUNDO…TU MUNDO

Alberto López nos narra de una manera poética la crisis de su país, de esa España que pasó por un momento efímero de prosperidad convirtiéndose en el nuevo rico de Europa y que por falta de un acertado manejo de su economía subió como palma y cayó como coco. Gracias Alberto por compartirnos tus textos.

Foto del New York Times sobre España


De aquella España de pandereta
ramo y sacristía
que diría el poeta.

De aquella sociedad enmohecida
con aromas a tortilla aceitosa
berza cocida y tintorro picado.

De la mano de la aséptica democracia europea
llegó la España de la movida y del euro
de la gomina y el pelotazo.

Pero de la noche al día se acabó la fiesta
y los lodos de la miseria invadieron las calles
y se formaron largas colas en las aceras
a la espera de la sopa de los pobres.

Ese es ahora mi mundo…tu mundo

Un mundo sin obreros ni campesinos
porque todos están sin trabajo.
Un mundo de trabajadores sin oficio
que se venden por poca más que la comida
aterrados por el fantasma del paro.

Un mundo de empleados, empresarios, banqueros
brillantes ejecutivos y fieles funcionarios
que viven de la herencia de aquella orgía de dinero
acumulada con la sangre de un pueblo estafado.

Un mundo de competencia implacable
coacciones y violencia solapada…sin derechos
pero con tantas cargas y obligaciones
que deja a la gente ante el espejo
desarmada de toda esperanza.

Un mundo saturado de injusticia
sangre, abusos y fuego.
De palabras repetidas hasta la saciedad
en discursos vacíos
cargados de verborrea y eufemismos
para ocultar la dura realidad del día a día.

Un mundo de jefes que controlan a otros jefes
de superiores sobre superiores
que controlan a inferiores sobre inferiores
donde nadie sabe quién manda
más allá de quien le manda.

Un mundo amoral, donde el éxito se
mide en términos de competitividad
donde el fuerte pisa al débil para ascender
sin pararse a mirar el abismo que queda abajo.

Un mundo subterráneo
donde los marginales desaparecen
por las pulidas y brillantes alcantarillas de la democracia
como sombras irreales en la oscuridad de la noche.

Un mundo de gritos apasionados
en tardes de fútbol dominguero
¡Messi!...¡Messi!...¡Messi!
y lunes de silencio y derrota
en las largas colas de las oficinas de empleo.

Un mundo de injusticia
donde la política es un vodevil
el trabajo un chiste cruel
y la cultura una causa perdida.

Un mundo de plomo
fundido en la imaginación del horror
por mentes perturbadas
esclavas de la fama, la erótica del poder
y la brillantez del dinero.

Ese es mi mundo… tu mundo…
Un mundo dónde ser pobre no es una desgracia
si no un delito.

Alberto López

LA CULPA NO ES DEL PEPINO

Cosas que decimos sin saber por qué.

Usamos más por costumbre que por comprensión una  frase para indicar que algo o alguien no nos interesa ni poquito. Por ejemplo decimos: “Me importa un bledo”, yo pregunto, ¿Qué es un bledo?, ¿será que un bledo es algo tan insignificante que lo ponemos para referenciar esa frase tan despectiva y excluyente? Es más, hasta ahora que me dio por escribir esto yo no tenía idea de lo que era un bledo, y en verdad me importaba un bledo saberlo.

EL BLEDO.
El bledo
Para empezar miremos que es un bledo: m. “Planta rastrera de la familia de las amarantáceas, de unos 30 cm de largo, hojas triangulares de color verde oscuro y flores rojas y pequeñas”. (WordReference.com)

En las áreas urbanas de Baja Verapaz, el bledo puede adquirirse en los mercados, mientras que en las comunidades las familias lo colectan de manera silvestre o lo siembran.
El origen de esta planta es precolombino y, según excavaciones arqueológicas, se han encontrado vestigios de que fue consumido por las civilizaciones que florecieron en Mesoamérica. En Guatemala hacen con él una sopa estupenda.

La nutricionista Rubi Morales comentó que el bledo o amaranto tiene gran cantidad de proteínas, por lo que es recomendable para prevenir la desnutrición. De manera que en realidad es una deliciosa planta comestible y muy deliciosa… nada que ver con la acepción con la que la usamos para esa frase, por lo demás muy injusta con la plantita.
Ahora miremos otro uso de la frase:

ME IMPORTA UN PEPINO

El pepino
Esta vez si todos sabemos de que estamos hablando, de esa hortaliza que es la cuarta más sembrada en el mundo, con grandes propiedades alimenticias, cosméticas y hasta medicinales. Cuando vamos al mercado el pepino reina en los puestos de venta pues tiene una gran demanda.
Vaya a uno a saber a quién se le ocurrió inventar eso de que le importaba un  pepino, vegetariano no sería y además debió odiar al pobre pepino, Tranquilo Don Pepino, nadie es monedita de oro para todos.

ME IMPORTA UN RÁBANO

El rábano
Y siguen los enemigos de los vegetales usándolos para indicar el desprecio. El turno es para el rábano.
Hay ciertas subespecies que reciben nombres vulgares diferentes, por ejemplo, R. sativus var. sativus es el rábano o rabanito y R. sativus var. longipinnatus se conoce, entre otros nombres, como rábano blanco, rábano japonés o daikon. El rábano es un gran alimento, muy apetecido por sus cualidades nutricionales y medicinales, además la planta y sus flores son muy bonitas.

Debido a su alto contenido en agua, los rábanos tienen una baja aportación calórica, unas 16 calorías por cada 100 gramos, es por esto que forma parte de muchas dietas para perder peso.

El rábano supone un gran aporte de vitamina C y una consiguiente una acción antioxidante y beneficiosa para la formación de dientes, huesos, y aumento de los glóbulos rojos.

Asimismo, también destaca un alto contenido en fibra, muy favorable para el sistema digestivo, el tránsito intestinal y también para sentir sensación de saciedad.

En cuanto a los minerales, cabe resaltar la aportación de potasio, idóneo para el sistema nervioso central, y yodo, que regula y permite un correcto funcionamiento de la glándula tiroides permitiendo un sano crecimiento del metabolismo.

Tiene propiedades diuréticas, por lo que ayuda a eliminar piedras y arenillas de los riñones y de la vesícula.
Si deseas leer más artículos parecidos a cuáles son los beneficios del rábano, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Alimentación equilibrada.

El de rábano  jugo permite a una persona absorber mejor sus nutrientes y beneficiarse más rápidamente de sus propiedades curativas. El jugo de rábanos puede ayudar en el tratamiento externo, así como las enfermedades internas. Otra vez se pifió el que creyó que el rábano era una hortaliza despreciable y que importaba un comino… ¿Cómo? ¿Un comino?

EL COMINO

Semillas de comino
Pues el comino tampoco nos es desconocido, El comino es una planta herbácea y especia originaria de la cuenca del Mediterráneo, difundida en la actualidad también por América. El comino tiene un característico sabor amargo y un olor fuerte y dulzón gracias a su alto contenido en aceites. Se asocia a la cocina hindú, por estar presente en el curry y con otras cocinas exóticas (norteafricana, Guatemalteca y en su minoría la mexicana) aunque su uso está muy extendido en España, especialmente en la cocina del sudeste español. Los cominos constituyen el núcleo básico, majados entre los ajos, de los famosos mojos canarios. Es una de las especias más apetecidas para los platos más elegantes.

Es estomacal, carminativo y sedante con efectos parecidos a los del hinojo, anís o alcaravea. Su aceite esencial provoca relajación muscular. Galactogoga se recomienda infusiones para acrecentar la leche en las madres lactantes.
Se parece a la alcaravea.
¿Cómo se le ocurrió a quién sabe quien, quién sabe cuando, hablar tan mal de tan digna planta.

Luego de saber esto no puedo menos que escribir esta entrada para disculparme públicamente por mi grave falta contra tan respetables especies de la naturaleza, desde ahora no usaré mas eso de: Me importa un/bledo/pepino/rábano/comino, para tal fin hay otras frases más apropiadas, como por ejemplo: Me importa un $#”&, aunque de seguro para esa frase no dudo que más temprano que tarde también saldrá otro defensor.


martes, 25 de marzo de 2014

RETAZOS EN EGOCITY



Me sorprendí cuando una revista me solicitó publicar una entrada de mi blog. Es muy grato saber que lo que comenzó como un ejercicio sin mayores pretensiones poco a poco ha llamado  la atención de lectores en muchos países del mundo.

Confieso que empecé a escribir para mí mismo, y así fue, pues al comienzo las visitas al blog brillaban por su ausencia y ni mis familiares y amigos se animaban a leer esos retazos de la vida. Ahora sin ser un blog de multitudinarias visitas si recibe un número de lectores muy aceptable, (un promedio de doscientos al día)

Volviendo a lo de la revista, acepté gustoso la invitación que me hizo su director Marco Andrés Jaramillo, el mismo que hoy me trajo de cortesía la edición que contiene el artículo. De golpe me encantó el formato y la diagramación de la revista, ciento dieciséis páginas en papel satinado con una impecable impresión a todo color.

Ah, había olvidado decirles el nombre de la publicación, es EgoCity “ - Urban Style Magazine - y llega a su tercera edición, sinceramente le auguro muchísimas ediciones más atrapando muchos lectores, y de seguro así será por la seriedad y calidad de sus artículos.

jueves, 20 de marzo de 2014

EL TERREMOTO

Catedral de Sonsón luego del terremoto
Aunque Colombia es un país muy sísmico, el terremoto que más recuerdo fue el ocurrido el 30 de julio de 1962 a las 3:20 de la tarde. Estábamos con nuestro profesor de educación física al frente de la escuela en un terreno que usábamos para jugar fútbol.  De pronto sentimos un extraño ruido que parecía provenir de abajo de la tierra, el balón comenzó a moverse solo sobre el terreno y el profesor se tiró al suelo y puso su oído en él, nosotros hicimos lo mismo y entonces escuchamos un rugido que venía de las entrañas de la tierra, estábamos confundidos sin atinar a comprender lo que estaba sucediendo, sonaba como cuando una creciente del río arrastra montones de rocas.

La estampida de escolares no se hizo esperar, todos los niños y los maestros  corrieron fuera de la escuela en medio de gran alboroto. Ya estando todos fuera, Don Julio que era el director de la escuela Cristóbal Colón, nos habló con calma para no alarmarnos: “Muchachos, lo mejor es que vayan a sus casas, parece que el temblor ha sido grave y es mejor que estén con sus padres. Dicho y hecho, todos corrimos hacia nuestras casas muertos del susto y encontramos en el camino varias casas viejas con los techos caídos, eran casas situadas en un gran terreno despejado que separaba la escuela de nuestros barrios.

Al llegar a mi calle todos los vecinos estaban afuera, algunos llorando y otros rezando, era un cuadro duro para un niño. Ya en casa todos reunidos vimos grietas en los muros, pero afortunadamente no muy graves.
El radio estaba encendido y escuchamos las noticias, decían que la población más afectada había sido Sonsón, parecía que había muertos y heridos, además de casas derruidas entre ellas su majestosa catedral, joya arquitectónica comenzada a construir en 1889 y terminada en el año de 1915.

Es una sensación de impotencia la que nos invade cuando pasamos por estos eventos de la naturaleza, siempre pensamos en las víctimas y en los damnificados, que muchas veces se quedan sin más nada que lo que tienen puesto.

Este retazo de la vida me ha llegado de improviso desde algún rincón de mis recuerdos, aparentemente sin ninguna razón, pero me recuerda que lo casual no existe y que es lo causal lo que nos motiva, seguramente para recordarnos lo efímeras que son la vida y las obras del hombre. Igual es un llamado para que los ingenieros que construyen nuestras viviendas no pierdan de vista este factor de riesgo y pongan en práctica sus conocimientos para hacer edificios resistentes y no tener que esperar a recibir amargas lecciones como las que tuvieron en México D.F. y en Caracas en años pasados. El derrumbe del edificio Space en Medellín es un campanazo de alerta que puso en evidencia que algo se ha estado haciendo mal.

Colombia es un país “Muy” propenso a sufrir grandes sismos, eso lo tenemos que aceptar, solo basta que visiten la página de Ingeominas para que constaten que diariamente se registran más de veinte sismos, entre 1 y 3 grados en promedio y con grandes posibilidades de que sucedan algunos de más de seis y siete grados.

 En julio de este año 2014 se cumplirán 52 años del terremoto de Sonsón, ese evento que ha quedado grabado en mi memoria de una manera especial a pesar de que antes y desde entonces he presenciado muchos otros, iguales y hasta peores.

NOTA PERIODÍSTICA

Sonsón, Antioquia
“Hace cincuenta  años ocurrió un terremoto que provocó graves daños a la antigua Catedral de granito del municipio de Sonsón,  situación que posteriormente llevó a la demolición de una de las piezas arquitectónicas más recordadas por los sonsoneños. El sismo ocurrido el lunes 30 de julio de 1962, a las 3:20 de la tarde hora local, afectó gravemente también a los departamentos de Caldas, Risaralda, sur de Antioquia y norte del Valle del Cauca. Tuvo una magnitud de 6.9 grados y una profundidad de 69 km, teniendo como epicentro el municipio de Pueblo Rico en el departamento de Risaralda”.
(Periódico El Colombiano en su columna “Hace 50 años” de 2012)


sábado, 15 de marzo de 2014

UN MUNDO PERFECTO

UN MUNDO PERFECTO


Ver, escuchar o leer las noticias en la televisión, la radio o los periódicos nos deja al borde de una crisis nerviosa. Pareciera que el mundo entero hubiese enloquecido, las guerra y los rumores de guerra son el pan de cada día, protestas multitudinarias de gente inconforme con sus gobernantes; funcionarios públicos y privados haciendo de las suyas con los recursos ajenos enceguecidos por una ambición desmedida de poder y riqueza en medio de una pasmosa impunidad. Indisciplina ciudadana surgida de una educación desorientada que un mal día se enfocó en formar a la juventud más en el tener que en el ser. Toda acción, toda actividad dirigida más al lucro que al servicio.

El egocentrismo exacerbado de la sociedad dejó atrás el concepto de comunidad y la  cambio por la individualidad, primero yo, segundo yo, y para variar: tercero yo. Y si bien no todo pasado fue mejor, tampoco fue peor, solo distinto.

Tampoco podemos negar que en un un tiempo no muy lejano del pasado de nuestra nación, tuvimos algunos espacios que recordamos con agrado, cuando se respetaba a los padres y mayores, un tiempo en el que el trabajo, cualquiera que fuera, dignificaba, y lo mucho o poco que se conseguía se hacía con honradez, sin quitarle nada a nadie. Fue un tiempo breve pero esperanzador, un retazo de la vida de valor inapreciable.

Sueño que un día en el que el verbo matar se use solo para escribir y leer, no para ejercerlo.
Que igualmente el odio, la venganza, el robo, la trampa, la envidia y todas las cosas malas de la humanidad salidas de la caja de Pandora sean reseñas históricas y literarias.

Sueño el día en el que todos comprendamos que somos uno con el universo y que las razas solo son diferentes empaques genéticos con el mismo contenido. Sueño un día en el que las fronteras serán borradas de los mapas para que los continentes formen una sola Nación, la Nación de los seres humanos.
Sueño ese  día en el que los medios de transporte no contaminen más con ruido y hollín ponzoñoso para que podamos escuchar el trinar de las aves en las ciudades y descubramos la belleza de la naturaleza.

Sueño con un mundo mejor, un mundo que respete a los ancianos por su sabiduría y a los niños por su inocente curiosidad y ansias de futuro.
Y todo esto será así cuando pase esta noche oscura que nos ha cobijado por tanto tiempo y comience a salir la luz del nuevo día en el que todos despertaremos  para vivir por fin en un mundo nuevo y perfecto.

martes, 4 de marzo de 2014

DONALEJO Y SUS 186 HIJOS

Los libros que leo.

Familia de Joaquín Arango Gómez.

Cuando en el 2009 escribí la historia  que me contó Doña Débora sobre "El berraco de Guaca:" (Don Ángel María Álvarez del Pino Gaviria), quedé sorprendido al saber que se le habían conocido 82 hijos. Esa en mucha berraquera.

Luego de contarle esta historia a mi amigo Alejandro Grisales, este me sorprendió cuando me dijo que eso no era nada, que en su pueblo natal, Santa Bárbara, había vivido un hombre que había tenido 186 hijos y que se llamaba Donalejo. Obviamente no le creí de entrada tal historia, 186 hijos, eso me sonaba a cuento, a leyenda urbana.

Pero resulta que luego de buscar por aquí y por allá encontré que si era cierto, y que además había un excelente libro sobre esa historia: "Donalejo y sus 186 hijos", de Andrés Berger.Kiss. Decidí que tenía que contar en el blog esa historia tan insólita, pero caí en la procastinación y desde entonces han pasado cinco años.

Afortunadamente tenía guardados los datos y hoy llegó el turno de presentarles a Donalejo a través de un extracto del libro de Andrés Berger-Kiss que nos muestra una historia muy cercana al personaje pues la conoció de labios del propio nieto de Donalejo.

Acerca de Andrés Berger-Kiss

Foto copyright Carla Perry
Nacido en Szombathely, Hungría, en 1927 en una familia de actores de la escena húngara, la familia de Andrés Berger-Kiss abandonó Europa antes del Holocausto, que destruyó 14 miembros de su familia paterna. Llevado a Colombia, América del Sur por sus padres a la edad de cinco años, estudió en el Ateneo Antioqueño y el Liceo de la Universidad de Antioquia en Medellín, un país que considera siempre como su segunda patria. Obtuvo una licenciatura en la universidad de Houghton en Houghton, Nueva York, con una maestría en la Universidad de Indiana y un doctorado (Ph.D.) en Psicología Clincal en la Universidad de Missouri.


Dedicado a la memoria de doña Ofelia Peláez de Mejía y don Emilio Mejía, en conmemoración de una amistad de más de medio siglo con su hijo Hernán Mejía Peláez, quien compartió desde niño las historias de su abuelo Donalejo con el autor.
Andrés Berger-Kiss



Extracto del Capítulo 1
Cómo recibió su nombre Donalejo

Vivía en la Calle del Alto, desde donde se divisaban dos peñascos inmensos que se llamaban Los Farallones, y en sus ojos zarcos que miraban más allá de aquel horizonte de montañas nudosas, se anidaba un sueño milenario que ni él mismo comprendía pero que se manifestaba a diario en una sed insaciable por la vida.  Fue aquella sed la que lo llevó a tener veintidós hijos legítimos y un reguero de naturales que brotaron esporadicamente a lado y lado de los caminos de herradura por donde cabalgaba en jornadas de un día desde las montañas escarpadas de su Antioquia hasta el Ecuador, donde compraba el ganado que criaba en Santa Bárbara.

En el pueblo todos lo respetaban.  No sólo tenía una estatu­ra colosal sino que jamás se dejó ensillar por nadie.  Tenía una manera franca de mirar a la gente en la cara, entre los ojos, con una chispa juguetona en los suyos, como quien a nada le teme, revelando una fortaleza de espíritu que amedrentaba, aun cuando se le notara una tierna sonrisa en sus labios.

Su nombre era Alejandro Mejía y en su pueblo se hablaba con frecuencia de él.  Desde el tiempo de su niñez, siendo el más joven de su vasta familia, la atención de los mayores parecía gravitar en su dirección.  Nadie sabía por qué sucedía aquello, pero algunos lo conocieron como el muchacho que muy pronto alcanzó a sus hermanos mayores, poseído de cierta soltura en sus movimien­tos, todo su cuerpo radiando una energía vital, una intensidad que era inmediatamen­te notada por los adultos.  Otros sintieron que desde sus primeros días parecía ser más sensato de lo que podría esperarse a su edad.  A menudo, cuando miraba en silencio a la gente con el dejo de un destello feliz en su cara, como si algo en ellos lo estuviera divirtiendo, Dios sabrá, qué observaciones le devolvían la sonrisa.  Pero después de unos momentos se inquietaban y no seguían mirándo­lo, como si se sintieran bajo un profundo escruti­nio que los inducía a evadir su mirada.

Uno de los primeros incidentes que dio lugar por muchos años a incontables historietas fue el día en que una de las mulas de la finca de su familia acertó a darle una patada a una gatica en el estómago.  La gata se quedó inmóvil, como si jamás pudiera volver a respirar.  Cada uno de los cinco hermanos del muchacho examinó aquel montoncito de carne y huesitos, proclamando que estaba muerta, pero cuando le tocó el turno a Alejandro, dijo:

-Todavía está calientica.  La voy a cuidar a ver si vive.

Sus hermanos encogieron los hombros cuando el muchacho recogió la gatita y se la llevó a la casa.

-Te vas a meter en la grande, Alejandrito.  Mejor que no llevés animaluchos muertos a la casa.  Apestan, uno de sus hermanos lo amonestó.

El niño insistió y, comenzando por acariciarla, la mantuvo respirando con su aliento y con el calor de su cuerpo; le habló por horas, hasta que comenzó a moverse de nuevo.  Sus hermanos juraron que un milagro había sucedido, seguros de que se trataba de una resurrección.  Tenía entonces el muchacho siete años de edad.  Y la gata, que llamó Misifús, vivió hasta llegar a ser después de treinta años, la mascota más vieja de la casa de los Mejía.

Un acontecimiento cinco años después le proporcionó el respeto entre los adultos de la familia.  Desde ese día en adelante se ganó también la admiración de sus hermanos mayores, en vez del acostumbrado desdén que todavía le reservaban.


Santa Bárbara, Antioquia
Sucedió el incidente cuando un visitante de la capital don Fulgencio Villanova Ibáñez del Gamonal, proclamando ser pariente de los marqueses de la Casa de Lumbria en España llegó a la casa del muchacho. 

Era el hombrón un viejo transplantado desde Lorenza, tan pomposo como su mismo nombre. Soliendo venir a Santa Bárbara de vez en cuando a finalizar algún negocio con el padre del muchacho, era muy conocido y temido por tener una lengua constantemente emparejada con un genio atroz que transfor­maba cada una de sus palabras en flecha venenosa.  

Durante sus visitas pre­vias, cuando fue invitado a cenar con la familia y pernoctar allí por ser un cliente tan bueno y por no haber en el pueblo todavía ninguna posada para visitan­tes, dominó a toda la familia con su verborra­gia petulante que no dejaba hablar a nadie.  Nada le complacía, todo lo que existía en el universo estaba por debajo de su majestuosidad; ninguna rosa olía tan dulcemente como las de su jardín en Medellín.  

Siendo un quejico­so invetera­do, a todas horas hablando mal del prójimo, no aprecia­ba para nada ninguna de las bendiciones de la vida del trópico: estaba siempre haciendo mucho calor, la lloviznita lo mortifica­ba, o los zancudos no lo dejaban en paz. La gente le parecía estúpida o fea, banal o ridícula; y peor todavía, desasea­da. Hiriendo el sentimiento patriótico de los presentes decía que todos, incluso él, vivían demasiado lejos de cual­quier lugar que considerara de importancia.

-¡Ah, cómo echo de menos a Madrid! ¡ésa sí es lo que se puede llamar con orgullo una ciudad!  Aquí, tenemos el honor de vivir en el mismo epicentro del ano del mundo, pontificó una vez cuando las mujeres ya no estaban presentes.  Jamás llegó a decir que algo, ni siquiera el artículo más banal, fuera bueno o hermoso o que tuviera  mérito o estuviera limpio.  Con sólo escucharle, los que lo rodeaban se deprimían.

En la ocasión tan bien recordada por la familia, una vez terminada la cena, sus gentiles anfitriones condujeron a su huésped a la sala.  Ya sentados, don Fulgencio saboreó su primer trago, encendió un cubano y comenzó a exponer los deméritos de la región.  Especialmente trató de desbaratar el pueblo santabarba­reño, diciendo que apenas los zánganos y zopencos vivían allí.

- Excluyendo, desde luego, la presente compañía, se permi­tió decir con afectación, haciendo un gran anillo de humo azul que se movió despaciosamente a través del silenciado salón.

Notando lo incómodos que se sintieron todos con las palabras criticonas de Villanova Ibáñez del Gamonal, Alejandrito lo miró con picardía, como dudando lo que acababa de oír, sonriéndole en silencio.

- Este villorrio de Santa Bárbara es absolutamente inculto, sin ninguna cultura, ninguna, como el resto de toda esta provin­cia; concluyó el visitante terminando su diatriba llenando por tercera vez su vaso con aguardiente.

Mientras que todos los demás evitaron el Contacto con la fijeza de su mirada acusatoria, el muchacho continuó mirándolo con una media burla que se asomaba a sus ojos.  Sostuvo la mirada del hombre por tan largo tiempo como para ser seleccionado por él entre las caras amedrentadas del salón.

- ¡Alejandro!... El hombre lo confrontó: Me has estado mirando como quien duda de mis observaciones.  ¿Tienes algo qué decir en defensa de este pueblo tuyo?

El muchacho ni se mosquió.  Siguió mirándolo, pero la sonrisa en sus labios se esparció por toda su cara mientras que uno de los músculos cerca del ojo izquierdo de don Fulgencio reveló un momentáneo crispamiento espasmódico. Cuando Alejandro continuó permaneciendo en silencio, el viejo abrió la boca y, con una mirada de desdén en la cara se tomó un gran sorbo de aire esperando que le duraría lo suficiente como para reanudar sus embestidas verbales. Pero el muchacho habló antes de que don Fulgencio empezara:

- Don Fulgencio, dijo, ¿conoce usted la parábola del perro muerto?

Ya que nunca lo habían puesto en su lugar en aquella casa de huéspedes tan corteses, don Fulgencio se dio cuenta inmediata del reto de uno tan joven.  Sin darse cuenta siquiera, aflojó la presión del cuello de su camisa con un dedo a tiempo que sintió el aleteo incontrolable del párpado izquierdo.  Esta vez tuvo que hacer un esfuerzo para no pestañear ante el profundo escrutinio de los ojos del muchacho.

- No, respondió, dándole más candela a su cigarro, riéndose entre dientes. No he oído la tal parabolita.  ¿Un perro muerto, eh?  ¿Y eso qué tiene que ver con Santa Bárbara?  ¡Decí a ver, que me estoy muriendo de la curiosidad, muchacho!

- Bueno... dicen que cuando Nuestro Señor Jesucristo caminó una vez con sus discípulos por el desierto, encontraron un perro muerto.  Cuando los doce apóstoles caminaron alrededor del perro muerto, uno de ellos dijo, "¡Qué horror!"  Otro que "Los moscos le sacaron los ojos....me enfermo viéndolo".  Un tercero dijo que la piel del perro estaba marchita.  San Pablo, que olía muy maluco y se tapó la nariz.  San Pedro voltió la cabeza haciendo malacara y exclamó, "Gas, fo."  Cada uno añadió algo cruel acerca del perro muerto.  Pero cuando le tocó el turno a Jesús para pasar junto al perro muerto, llamó a sus discípulos y les dijo:  "¿Habéis visto alguna vez una dentadura tan limpia y perfecta como ésta?"

Sin quitarle los ojos de encima, Alejandro terminó diciendo: Esa, don Fulgencio, es la parábola del perro muerto.

Más tarde, cuando ya don Fulgencio se hubo ido le pregunta­ron al muchacho dónde diablos había oído semejante historia.

- Yo no me acuerdo de esa parábola en el Nuevo Testamento, observó su madre.

- No la encontraste porque yo fui el que la inventó, contestó el muchacho, pa aplastar a ese señor tan malcriado.

Pero la semana siguiente, ya con don Fulgencio en Medellín, el muchacho se arrepintió de haber humillado al visitante cuando llegó la triste noticia de su muerte.

–-¿Y de qué murió? indagó el muchacho.

Los adultos a su alrededor se dieron una mirada de conspira­dores y al final de unos segundos de vacilación, uno entre ellos dijo como sin ganas de dar pormenores: - Le falló el corazón.

Lo que nunca llegó a saber Alejandro es que el corazón de don Fulgen­cio le falló durante su tercer atentado de montársele a una jamona en el prostíbulo más frecuentado por la alta sociedad de Medellín.

Cuentan que al cumplir los trece años, siendo ya el muchacho más corpulento de su escuela, bien pelirrojo y cejudo, con un conjunto formidable de músculos que le brotaban rebeldes de su camisa, Alejandro se levantó un día de su asiento y se dirigió muy campante con su caminar montaraz hacia el tablero.  Sin haber sido invita­do.

El maestro era uno de los temidos hermanos Rojas, el de los dientes de oro, que le pegaban en las pantorrillas a estudian­tes desobedientes con una regla y no cejaban hasta ver brotar la sangre. Todos los alumnos hablaban mal de él a sus espaldas, pero nadie había osado confrontarlo, poniendo en tela de juicio su autoridad. Cuando Alejandro llegó a su destino, agarró, sin recular un instante siquiera, el anuncio odiado por todos sus compañeros que los pedagogos habían instalado allí. Decía, para ser visto y recordado por todos, con grandes letras gruesas y mayúsculas: LA LETRA CON SANGRE ENTRA. 

Ante los ojos atónitos de toda la clase, Alejandro agarró el afiche con ambas manos y lo volvió trizas. Recibió su castigo inmediato sin que le saliera ni el vestigio de un quejido. Desde ese día comenza­ron a llamar­lo don Alejandro, pero terminó por ser conocido como Donalejo.

Andrés Berger Kiss.

LOS HIJOS LEGÍTIMOS DE DONALEJO
Un cuento histórico de Andrés Berger Kiss

En este cuento histórico se revela cómo fracasó el gran tenorio de Medellín, el millonario Pablo Tobón Uribe, cuando trató de enamorar a una de las hijas de Donalejo. Ni con su Cadillac, ni con su avioneta pudo, pero se divirtió tratando. Y hasta hoy día los ancianos del pueblo de Santa Bárbara que vivieron en aquella época donjuanesca se acuerdan de las maniobras de don Pablo, quien casi se entrelló en vano.


Pasaje

Aun antes de terminar la producción de sus últimos cuatro hijos, "antes de cerrar el chuzo", como decía Donalejo para indicar que no tendrían más y que renunciaría para siempre su manía por tener más varones que hembras en su familia la anotación final llegando a ser catorce hembras a ocho machos su segunda hija, la más guapa entre todas sus descendientes, Alicia, le proporcionó nietos.  Así fue cómo sus primeros nietos fueron de más edad que algunos de sus propios hijos, añadiéndole a la confusión de parentescos que comenzó a reinar en la familia Mejía.

Siendo Alicia tan linda, fue difícil mantenerla escondida, fuera del alcance de los ojos de los hombres.  El que la veía se enamoraba de ella.


Don Pablo Tobón Uribe ya mayorcito
La hermosura de Alicia adquirió tanta fama por los linderos de la vieja Antioquia después de ganarse un concurso regional de belleza en Santa Bárbara, que hasta Medellín llegó la noticia a oídos de un joven aventurero llamado  Pablo Tobón Uribe.  Era un buen mozo que se arriesgaba a hacer cualquier cosa, tentando la suerte haciendo sus proezas con tal de que le dieran la oportunidad de probar que él era mucho más intrépido que el resto del mundo.  Cuando oyó lo atractiva que era Alicia, fue a Santa Bárbara en su nuevo convertible, un lujoso Cadillac que nadie hasta entonces había visto en toda Colombia, con miras para convencerla a que fuera a Medellín a competir en el gran concurso departamental donde se escogería a la mujer más bella entre centenares que llegarían desde los rincones más apartados del país paisa.

La boyada en que se metió don Alejo con el padre Castaño
Cuento de Andrés Berger Kiss

En Santa Bárbara, el remoto pueblo en los Andes, en la bella Antioquia de Colombia, había un santo y un pecador. En este cuento se enfrentan.


Pasaje

No creía en la vida eterna prometida por el curita del pueblo.

- Yo en ese Paraíso plagao de godos lambeladrillos no me amañaría —solía decir, frunciéndose.


Iglesia de Santa Bárbara
Por eso, por los chistes malvados que contaba acerca de las fallas de la santa patrona del pueblo, por decir que los curas engañaban al pueblo, conduciéndolo a algún desastre nacional en un futuro no muy lejano y sobre todo por expresar tan abiertamente sus opiniones a cuantos querían escucharlo como seguidor entusiasta del partido liberal se consiguió la enemistad del cura del pueblo.

El padre Castaño, ultra conservador y estricto, quien ejerció sus artes metafísicas por muchos años durante la primera mitad del siglo XX, le prohibió entrar a misa y comenzó a intrigar en corredores oscuros de los laberintos burocráticos de la Santa Iglesia hasta el día cuando llegó una orden de excomunión desde el Vaticano, excluyendo a don Alejandro Mejía de los sacramentos, derechos y privilegios de la Iglesia Católica Apostólica Romana. Tal vez si su tío Maxi todavía hubiera estado de alcalde, la cosa se hubiera ido por un camino distinto, pero él había renunciado hacía años y estaba involucrado en negocios más lucrativos en Medellín.

De nada valió la palanca que tenía su vasta familia ni las lágrimas de su esposa, Evita, quien vivía rezando a toda hora cuando no estaba atendiendo a su familia, agarrada de su camándula y su rosario. Lo que llamaban "El Poder", con mayúsculas, estaba comenzando a flexionar sus músculos de nuevo en todo el país. Pero Donalejo se jactó de haber sido expulsado de la Iglesia, diciendo que ésa fue la misma suerte de los hombres más eruditos durante el Renacimiento.

Aquel inmerecido castigo fue mucho más duro para Evita que para Donalejo, siendo él tan incrédulo y ella tan creyente, diferencia aquella entre hombres y mujeres que no era inusual en el pueblo. Pero la excomunión desbarató sus idas juntos a misas y cuando Evita iba con sus hijas, sentía siempre las miradas de desaprobación del cura y de las beatas del pueblo como quemaduras en su carne.

Cuando recibió el mensaje de excomunión, se rió y dijo:

- A mi no me importa un pito lo que digan ni lo que hagan esos brujos beatos.

Se rió aún más cuando, por pura coincidencia, el día que recibió la noticia de su excomunión, estalló un escándalo de primera categoría en la propia sacristía de la iglesia en Santa Bárbara.

"LA VIROCHA"



Desde los días después de su matrimonio, Donalejo se abstuvo con las mujeres en Santa Bárbara y limitó por un tiempo su tendencia a visitar las madrigueras del placer de La Pintada, ni siquiera para ver qué beldades trajeron las suertes de la nueva cosecha de mujeres que había llegado a la deriva a aquel escabroso puerto del río Cauca.

No se conmovió ante los descarriados avances de la que llamaban en Santa Bárbara "La Virocha", una hembra requeteculona y bien arrecha, de belleza excepcional, poseída de un furor uterino insaciable.
Era ella el completo escándalo del pueblo porque, habiendo quedado viuda muy joven y sin macho en la casa para calmarle sus apetitos, se especializaba en seducir a los hombres de importancia de todo el municipio. Pero no le gustaban los solteros.

Según ella, eran simples avivatos siempre listos a tomarle ventaja a las mujeres que vivían solas, sin querer asumir las responsabilidades del amancebamiento. Los atormentaba con sus miradas sugestivas pero cuando se le arrimaban, los evadía.

Le gustaban los hombres casados y desbarató con sus diabluras a más de una familia. Con piel de canela y unos ojos negros matadores, la fama de su belleza rayaba en lo legendario. Fue la primera en tener la audacia de solicitar en el único salón de belleza que existía en el pueblo donde ella iba con gran frecuencia no sólo servicios manicuristas sino pedicuristas. 

Insistió en que le dieran un masaje desde las rodillas para abajo hasta la punta misma de los dedos de sus pies, y demandó que le pintaran con rojo carmesí cada una de las uñas. Luego, las ostentó, saliendo a caminar por todo el pueblo con las piernas desnudas y en sandalias abiertas.

Fue aquella una exhibición que no se había conocido hasta entonces por esas laderas andinas y que ella inventó por sí sóla, sin la ayuda de tantas revistas de moda o cines como lo hacen las remedadoras de hoy en día que copian cualquier costumbre por extrema que sea sólo con que proceda de Europa o, mejor todavía, de la Hollywood de Norteamérica.

Sus vecinos, espiando por los postigos de sus ventanas, hacían apuestas a ver quién acertaba en adivinar cuál de los personajes del pueblo saldría todo despeinado y trasnochado de su casa a hurtadillas en las tinieblas antes de las madrugadas, después de haber disfrutado a la belleza toda la noche. No era sorprendente que de vez en cuando, al venir alguna figura ilustre de Medellín, resultara pasando la noche en su amorosa compañía.

"La Virocha" le tenía unos deseos espantosos a Donalejo, sobre todo cuando se rumoró que por estar su esposa preñada a toda hora, él no tenía manera de colmar sus gigantescos deseos.
Yo me lo comería todo, íntegro decía "La Virocha", sabiendo bien que alguien de seguro le pasaría el reporte.

Vivía en una casa no muy lejos de la calle de los blanquitos y, conociendo la ruta que seguía Donalejo, habiéndolo visto subir todas las tardes por la loma que era su calle, se sentaba en el nicho junto a la ventana abierta de par en par de su alcoba con los melones de sus abundantes pechos apenas velados por una mantilla de seda transparente. Los exhibía tan campechanamente que no había modo de no verlos, para que él, montado en su caballo y a una buena altura, pudiera darse su gran gusto viendo ampliamente todo lo que ella quería mostrarle, sin dejar casi nada a su imaginación. Todos los días ella aparecía en aquella ventana con menos ropa encima.

Pero mientras más le mostraba "La Virocha" sus magníficos encantos, mejor resistía Donalejo la tentación. Al fin, cuando ya no cupo en sí misma de las ganas que le tenía, encartada con aquellos deseos lujuriosos que la mortificaban día y noche, decidió olvidar toda cautela, empelotándosele totalmente una tarde. Se apareció en la ventana abierta tal como mi Dios la mandó al mundo, excepto que lució un moñito blanco en la cabeza y una rosa roja, aromática y sin espinas, que se asomaba sonrojando entre sus muslos apretados en medio del jardín paradisíaco de sus vellos azabaches.

Era formidable la hembra, y Donalejo tuvo que usar todas sus facultades de concentración y fuerza de voluntad para no caer en sus redes cautivadoras. Parándose en los estribos para verla mejor, se quitó el sombrero al pasar junto a su ventana y, haciéndole una venia en el estilo de días aún más caballerescos, exclamó:
- ¡Te rindo pleitesía porque con tus encantos superas a Los Farallones del Cauca!

Ella lo miró con cierta tristeza porque comprendió inmediatamente lo que siempre había sospechado y temido en los más aislados momentos de su soledad, cuando se miraba con frecuencia en el espejo y se preguntaba cómo y cuándo iría a descubrir algún día los límites del poder de su hermosura. Ahora supo con certeza que este hombre le había enseñado la lección más difícil de su vida.

Aún antes de verlo desaparecer calle arriba, dio un hondo suspiro de resignación que fue más bien un gemido de dolor que emanó desde el mismo lugar donde escondía los más recónditos secretos y esperanzas de su ser, sabiendo de antemano que su Donalejo jamás volvería a pasar de nuevo junto a su ventana por más que ella lo añorara. Fue entonces cuando sintió la primera embestida de nostalgia en su vida porque comprendió en aquel momento que estaba pasando por el último umbral de su resplandeciente juventud.

Por los caminos de Antioquia, 1900

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