lunes, 2 de septiembre de 2013

EL CEMENTERIO UNIVERSAL

Nos comparten desde Barranquilla este excelente texto.
(Alberto Buelvas Castro )

Cementerio Universal de Barranquilla
He ido varias veces al Cementerio Universal, pero en son de paseo.
Me gusta el silencio, que muchas veces es interrumpido por sollozos casi inaudibles de dolientes de muertos que se fueron hace tiempo o por los gritos lastimeros que expelen los deudos de los finados recién llegados. A veces me pongo a pensar que la intensidad del dolor expresado está relacionada con la fecha del deceso.


He encontrado historias de muertos que siguen dando de que hablar, incluso desde el más allá. También están los rezanderos, que ávidos por ganarse un dinero con su rebusque, se abalanzan sobre el cortejo fúnebre del nuevo huésped, éstos de inmediato entonan cánticos y rezos que hacen mejor que cualquier cura, tienen facultades histriónicas pues dejan ver cierto dolor y familiaridad con el finado cuando mencionan el nombre completo, nombre que han tomado de la cinta que va en la carroza fúnebre. 

La gente por lo regular es católica, por ello obedeciendo a una costumbre impuesta “paran oreja" a los rezos y dejando de lado su dolor responden como entes, de forma automática y al unísono las oraciones recitadas para que el alma de Fulano alcance la paz y con ello la vida eterna.
En la medida que el ataúd va entrando en el cilindro –bóveda- los “ayayais” son mayores. Se escucha el raspar de la madera del ataúd con el piso de la bóveda y luego un “tum” -sonido seco- que indica que ha llegado al tope; pide entonces el sepulturero a su ayudante la tapa de concreto burdo, la acomoda y con la habilidad que le ha dado el desempeño diario de su labor, sella con mortero de mala calidad las hendijas. Y de forma más bien cují* pone algunas palustradas de esa mezcla pobre sobre la tapa de concreto y le da un medio resane; en ese cemento fresco inscribe el nombre del difunto, la fecha y un número. Siempre tenemos un número que nos acompaña desde que nacemos hasta el momento que morimos.


Sigo paseando por el cementerio, al que llaman “campo santo”, pero que de campo no tiene casi nada y de santo le veo muy poco, más cuando veo grabados en el mármol con ostentosa caligrafía apellidos y nombres de algunos que llegaron allí precisamente por no ser tan santos, casi siempre alcanzados por varias balas que salían de policías o de amigos con los que han tenido un pleito, y los pleitos entre ellos se arreglan a tiros. Sigo mi periplo, en la medida de mi avance colecciono en mi memoria nombres curiosos de algunos que nunca tuvieron tocayos. Hoy los he olvidado, soy malo para recordar nombres incluso de los vivos.
Sigo rodando, veo alguna vegetación casi toda florecida, principalmente las acacias de flores rojas, pienso y sé que el humus es lo que sobra en ese lugar, hay ardillas, lobos de rabos mienta madre, lobos polleros, camaleones pequeños que no sé si son una visión o se camuflaron, también iguanas pequeñas. Entre la hierba hay montoncitos de tierra que parecen hechos con un molde, son el avizor de que hay lombrices de tierra. Busco la salida, ansioso de ver el ajetreo de los vivos y dejando atrás la aparente tranquilidad de los muertos.


Afuera, están los vendedores de flores. Ahora venden flores de plástico o sintéticas, de las que se les muere el color con la inclemencia del tiempo, también las hay naturales, pero en menor proporción. 

Llegan los deudos que se bajan de un carro de reciente modelo, bueno lo digo por el aspecto del carro, y lo dejan al cuidado de un hombre que bambolea una bayeta roja - dulce abrigo - y como quién compra algo ilícito, se acercan con sigilo al vendedor de flores, regatean el precio llegan a un acuerdo, pagan e ingresan. Todos llevan gafas oscuras y van bien vestidos, pienso que es un muerto reciente y vienen a dar las gracias por la herencia que les dejó. Por que con ese calor que hace, creo que no es momento para andar visitando muertos, más cuando no se quejan de su soledad.


* Cuji: Avaro, tacaño 
(Diccionario Ñero)

Alberto Buelvas Castro

NO FUE UN SUEÑO

PALENQUE EN LA AMÉRICA

A veces hay cosas que recuerdo y nadie más parece recordar, entonces pienso que las soñé o las imaginé, pero luego insisto en ellas, por eso pregunto y las busco sin ningún resultado.

EL CINE
Seguro si estoy de que hace mucho tiempo, cuando Medellín era un pueblo grande, había pocas  salas de  cine y poco dinero para acceder a ellas. Pero los niños de entonces ni nos enterábamos de eso. Era que solo pensábamos en lo que a los infantes les compete: Jugar, jugar y jugar, bueno y estudiar, aunque lo primero primaba sobre lo segundo.
Al barrio La América se accedía por una larga y estrecha calle, aún llamada San Juan, en cuyo costado sur aún se conservaban los rieles y las torres para las catenarias del antiguo y desaparecido  tranvía municipal, que llegaba hasta San Javier.

Palo de mionas

A lado y lado de la vía había enormes árboles de mango y en las otras calles, arriba de San Juan, unos que nosotros llamábamos “Mionas” y de los cuales aún sobreviven algunos.

Pero volvamos a lo del cine. Vinimos los niños a enterarnos de lo que era el cine gracias a que un día circuló un carro que en ese entonces denominábamos como “Bolas” y que a través de un altavoz pregonaba que esa noche habría cine gratis en la placita de La América, la noticia se regó de tal forma que a las seis y media de la noche no cabía un alfiler en ese sitio. Si mal no recuerdo el patrocinador de esa actividad era Colgate Palmolive, empresa que igual patrocinaba las exitosas radionovelas de entonces.

Como el parquecito estaba muy iluminado un señor subió por una escalera a aflojar los bombillos del alumbrado público para lograr el ambiente de penumbra mínimo para que se viera bien la proyección. Colocaron el proyector sobre la capota del carro y la gente no aguantaba su emoción al ver que pronto darían la película.

Les cuento a los que no les tocó, que en esos años el alumbrado público funcionaba con los tradicionales bombillos (focos) de filamento y pendían de portalámparas que colgaban de las redes de energía que estaban adosadas bajo los alares de las casas.

Ni en una procesión de viernes santo se había visto tal gentío.
Usaron como telón de proyección el gran muro blanqueado de una edificación de bahareque situada en la esquina suroriental de la calle Sn Juan con la 84, era perfecta para ello.

Se escuchó el inconfundible sonido del proyector: Tacatacata…,  al tiempo que salió de él un poderoso haz de luz que como arte de magia comenzó a mostrarnos la película en ese muro. Hubo gritos y aplausos y después completo silencio pues quedamos hipnotizados con las extraordinarias imágenes de una película Mexicana en blanco y negro.

No recuerdo cuando duró esa película, pero sí de que fue un éxito completo, la gente se retiró formando largas filas que iban, unas para el Barrio Cristóbal, otra para La Floresta, otra para El Danubio y San Javier y una para las casa abajo de la placita.
Por mucho tiempo no se habló de otra cosa, que por lo demás fue extraordinaria, si tenemos en cuenta que aún no llegaba la televisión, éramos un mundo de radio.

Y NO FUE UN SUEÑO
¿Pero qué es lo que recuerdo que nadie recuerda?
Resulta que cuando íbamos a regresar a la casa llegó un amigo muy agitado y nos dijo que a pocas calles había visto algo inusual, nos instaba a seguirlo para mostrarnos esa cosa. La verdad confieso que lo desconocido me asustaba casi tanto como la pela que me esperaría si no llegaba a tiempo a la casa.


Como los demás aceptaron sin reparo no tuve más remedio que enlistarme en esa expedición hacia lo desconocido. Así fue que subimos dos calles por la calle 84 y luego doblamos a la izquierda entrando en una zona oscura y totalmente desconocida para mí. Miento si digo que no tenía miedo, pues nunca antes me había alejado tanto de mi casa, comenzamos a escuchar a lo lejos sonidos de tambores  y murmullos de gente. La calle se acababa y de repente entramos a un lugar pantanoso y muy lóbrego, los sonidos nos indicaban que nos acercábamos a lo que eso fuera.
Ya para entonces varios, incluyéndome, comenzamos a inventar disculpas para devolvernos, pero el guía nos animaba asegurándonos que no había ningún peligro.

Luego de cruzar algunos cañaduzales nos topamos con un asentamiento de ranchos a medio hacer,  algunas antorchas ardían sobre pedestales de guadua dándole un aspecto cálido al lugar, caminamos lentamente entre los callejones de aquel insólito rancherío que parecía salido de la nada y mirábamos con disimulo a sus habitantes, todos eran negros, pero negros negros. En la Medellín de entonces nunca los había visto, hombres con el torso descubierto como de ébano, mujeres de ropas coloridas y sonrisas blanquísimas que relucían en la noche, ancianas tejiendo unas pajas gruesas, hablaban todos una lengua muy rara, pero ya no sentía miedo, es más, comencé a sentirme a gusto allí y por la expresión de mis amigos ellos también.
Al pasar frente a un grupo de hombres que cantaban lo que parecía ser una melodía Africana nos invitaron a acompañarlos, aunque no entendimos sus palabras fue claro que deseaban que los acompañáramos un rato. Nos sentamos en una estera y nos dejamos transportar por esa música que ni siquiera imaginábamos, me llamó la atención un hombre que hacía sonar lo que parecían dos cucharas de palo entre sus dedos, era una percusión maravillosa, increíble.

Otro negro tocaba el timbal y todos cantaban. Al ver mi interés por las cucharas ese hombre se me acercó y yo un poco espantado traté de pararme y emprender las de Villadiego, me miró de una forma tan pacífica que resolví quedarme mientras él me ofrecía las cucharas para que las tocara, las tomé mientras me daba unas instrucciones que no entendía y por supuesto no fui capaz ni de agarrarlas adecuadamente y menos de hacerlas sonar con la maestría que el exhibía. El tipo se rió con respeto y continuó su concierto.

Esas personas eran tan amables y acogedoras como nunca antes vi, pero se hacía tarde y corrimos todos a casa temerosos de que nos castigaran por llegar tarde y con los zapatos llenos de lodo.
No hubo castigo, ni pela. Solo una reconvención por habernos expuesto a algún peligro, es que en ese entonces en los lugares oscuros y alejados dizque andaba en las noches “El chupasangre”, el coco de los niños.

Poco tiempo después y ante la incredulidad de nuestras familias tuvimos que llevarlos al lugar donde estaba el raro caserío. Seguimos la ruta que hicimos en esa noche de cine, entramos a los cañaduzales y al atravesarlos solo encontramos una laguna pantanosa, ni un rastro, ni un sonido, nada de nada.

La jalada de oreja y el regaño no se hicieron esperar, habíamos quedado como unos mentirosos. Como quedé tan aburrido con esto no quise marchar al lado de mi familia y me retrasé intencionalmente con mi orgullo herido. Cabizbajo caminaba lentamente mirando como mis viejos zapatos se hundían en el barro, pero inesperadamente vi que flotaba algo que se me hizo familiar, me incliné y lo tomé.  Sorpresa, eran las dos cucharas de madera que me había mostrado el negro. Las guardé con disimulo en mi bolsillo y nunca, hasta ahora, se lo conté a nadie.
A veces cuando voy al campo las llevo y en las noches, en medio de la soledad, las tomo adecuadamente y las hago sonar casi con la maestría de ese negro amable que me invitó a unirme a su grupo de músicos. Es que aunque nadie lo recuerde yo sé que no fue un sueño.

domingo, 1 de septiembre de 2013

miércoles, 28 de agosto de 2013

EL TIBURÓN

Es grato encontrar en la red cosas tan interesantes como las que escribe Alberto López, arquitecto y escritor nacido en Bilbao y ahora habitante de Tarija, Bolivia.

Con un estilo literarario sui géneris nos atrapa con sus relatos al punto de hacernos dudar si lo narrado es realidad o ficción, es por esto que no es raro encontrar comentarios en su página en Facebook de lectores algo preocupados por sus historias. Cuando un escritor logra esto es porque está haciendo muy bien su oficio.


Alberto López ha editado varias obras entre las que destacamos: Cartas de Don Lope, Cabos sueltos, El caimán y Los Vascos en el Alto Perú. Igualmente sigue compartiendo con los seguidores de su perfil textos que surgen de su imaginación sin límite que nunca dejan de sorprendernos.

Muchas gracias Alberto por habernos autorizado la publicación de este estupendo relato.

EL TIBURÓN


Cerca de mi casa, hay una pequeña caleta a la que no hay otra manera de acceder, que a través del mar. Yo solía ir nadando desde el punto accesible más próximo de la costa, lo que viene a ser una distancia de unos cincuenta metros. Casi nunca había nadie. En ocasiones atracaba algún velero, que después de un baño y un rato de descanso volvía a zarpar.

 Me había preparado un saquito impermeable, flotante, como si fuera un salvavidas, con un libro, un cuaderno de notas, el bolígrafo y la toalla. Las aguas eran tan transparentes en aquel lugar, que con unas simples gafas de buceo, se disfrutaba de un espectáculo único. Era un mundo submarino cristalino y lleno de vida, donde habitaban infinitos peces en una inacabable pradera de posidonia. La soledad en la cala, cuando no había nadie, era como encontrarse con el significado profundo del Mediterráneo.

 Este es un mar donde no hay grandes peces, como en la costa atlántica de mi adolescencia. Bueno, eso creía yo. Porque un día salí espantado corriendo del agua, al adivinar a poco más de quince metros, la silueta de un pez enorme, que aunque no vi su aleta dorsal que lo identifica, supuse que se trataba de un tiburón o algo parecido.

Me dio un buen susto. Estuve un buen rato oteando desde la orilla en busca de la fiera, pero no vi nada. Así que me fui tranquilizando y convenciéndome a mí mismo que, quizás me había equivocado y solo había sido una sombra. Y es que me parecía imposible que un bicho así pudiera encontrarse por aquellos lugares de la costa.

 Había pasado una semana y ya tenía el susto olvidado, cuando el animal volvió a aparecer, cruzando de parte a parte la cala, a una distancia más cercana a la orilla. Una gran cola de lo que sin duda era un pez enorme, aleteaba sacando gran cantidad de espuma, avanzando y girando a gran velocidad. Pensé… ¿será un delfín?

 Aunque en los días siguientes volví a la caleta, ya no me atrevía a bañarme. Leía, escribía y paseaba por la orilla, pero nada más.

En las jornadas siguientes el escualo o le que aquella cosa fuera, comenzó a presentarse puntualmente, coincidiendo con mi horario de llegada. Paralelamente a la playa, iba y venía una y otra vez, acercándose a la orilla paulatinamente, cada vez más de día en día.


Empecé a llevar unos prismáticos para observarlo mejor, pero nunca conseguí ver más allá de la espuma que levantaba y el remolino que generaba al avanzar en las aguas. Tuve la sensación que, aquel animal se sabía observado y que se había adaptado a la presencia del ser humano. Pero resultaba curioso, que cuando en la caleta había alguien más (en general, alguna joven pareja de enamorados en busca de intimidad) el escualo no aparecía.

 Cierto día que llegue una hora antes de lo que tenía por costumbre, me sorprendí al ver que, a unos treinta metros mar adentro, se encontraba una mujer bañándose. En la playa no había nada, ni ropa, ni toalla, ni ninguna otra cosa que delatara la presencia de gente, y en el mar tampoco había yate alguno. Supuse, por su manera de nadar, que quizás se trataba de una nadadora bien entrenada que, habría llegado nadando desde algún punto de la costa o de alguna embarcación de recreo que estaría tapada tras un recodo o anclada en alguna caleta próxima.

Me tumbe en la arena y me puse a leer una vez más el Makrol El Gaviero, de mi admirado Alvaro Mutis. Cuando me pareció oír un cierto aleteo mezclado con el ir y venir de las olas cerca de la orilla, levante la vista y descubrí a la mujer más bella que jamás había visto en mi vida. Me quedé como obnubilado. Entonces ella, que no paraba de nadar lentamente con una elegancia para mí desconocida, con medio cuerpo fuera y unos pechos perfectos, me hizo una señal para que me acercara a la orilla.

Estuvimos charlando un buen rato, yo parado en junto al agua y ella a cuatro o cinco metros dentro, sin parar de nadar lentamente. Le invite a salir, para seguir nuestra conversación sentados cómodamente sobre la toalla, pero declinó mi invitación. Entonces di dos pasos hacia el mar y descubrí su secreto…era una sirena…si una sirena de verdad, que charlaba animadamente y estaba al corriente de lo que sucedía en el mundo.

 No sé cómo fue, pero tomé aquella situación, como la cosa más normal del mundo. Desde entonces, comencé a bajar todos los días sin falta a la caleta, incluso con la comida y pasaba el día entero desde casi el alba hasta el anochecer. Y me enamoré perdidamente…y ella también.

Cuando entre los besos y caricias en el agua, a unos pocos metros de la orilla, ella dejó deslizar su cola como si fuera una falda, lo hizo con una sensualidad, que yo no había visto en mi vida. Aquella primera noche memorable, la pasamos en el mar haciendo el amor. Ahora tenemos dos sirenitas preciosas de diez y cinco años, con los mismos ojos del color azul Mediterráneo y los mismos cabellos dorados de su madre.

A una la llamamos Sirena Virginia y a la otra Sirena Valeria.

Vendí mi casa, y conseguí comprar un gran terreno que abrazaba toda la caleta, donde a su vez construí una casa junto al mar. Y allí me fui a vivir, para estar más cerca de mi familia. Y allí sigo. Mi casa está llena de conchas a cual más bella. Son los regalos que día tras día, desde lo más profundo del mar me traen mis pequeñas sirenas.

Tengo sesenta y seis años, he envejecido, pero sin embargo por mi sirena madre no pasan los años. Dicen los antiguos mitos griegos, que cuando llegan a la treintena ya no envejecen más. Mis pequeñas siguen creciendo felices, sanas, bellas y fuertes. Siempre he pensado y aceptado que de manera natural, nacemos para morir. Pero ahora pienso que es una gran injusticia, pasar toda una vida intentando aprender a ser feliz y cuando tocamos la felicidad con la punta de los dedos, nos llega la muerte.

Llevamos diez años juntos si separarnos. Nunca le he preguntado por su vida anterior. Sé que en han debido haber muchos hombres y que después de mi los habrá más. Es el sino de las sirenas, enamorar y hacer felices a los hombres. Algunos me preguntarían ¿no sientes celos?...Como voy a sentir celos de ello, respondería, si no hay labor más generosa en la vida que el proporcionar amor. Si acaso tendría que sentirme orgulloso de ello.

Por eso cuando los humanos contaminamos la costa y el mar, con vertidos industriales y urbanos, o como cuando vertemos cantidades ingentes de petróleo en accidentes como el del Prestige, me hecho a temblar pensando en mis sirenitas.

Me contaba mi sirena esposa que, el Mediterráneo, donde los mitos antiguos situaban el nacimiento de las sirenas, la vida, por la contaminación, cada vez resulta más difícil y van quedando menos. Los pescadores de altura, a los que antes ofrecían sus cantos, ya casi no existen, por eso tienen que acercarse a la costa, para buscar a sus hombres con el peligro que ello conlleva. El futuro de nosotras – me dijo en una ocasión – está condenado a una más pronta que lejana extinción…tus hijas van a ser de las últimas.

En las noches de verano, salgo a la terraza de mi casa que se asoma al mar, y me tumbo a dormir plácidamente sobre una hamaca, acompañado por las voces de mis tres sirenas, que me arrullan desde la costa con las mismas canciones que, hace siglos, cuando el mar Mediterráneo estaba al cuidado de los dioses, arrullaban a Ulises.

Alberto López

HORÓSCOPO GRACIOSO

Aunque no soy adicto a leer horóscopos de revistas y diarios, luego de leer un correo que me envió mi amigo Juan desde Buenos Aires que me hizo reir un rato se me ocurrió meter el texto en un formato semejante al que sacan en los periódicos. El resultado es este que hoy les comparto y que espero que los divierta.

¿CUANTAS PERSONAS DE CADA SIGNO
SE NECESITAN PARA CAMBIAR UN BOMBILLO?

 
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miércoles, 14 de agosto de 2013

EL INSOMNE


Solo quienes hayan sufrido un episodio de insomnio sabrán el sufrimiento que genera este mal que cada vez afecta a mayor número de personas.

Contrario a otros males, quien lo padece aparenta estar en perfectas condiciones físicas por lo que casi nadie en su entorno le presta atención ni le cree su historia y encima lo tildan de hipocondríaco o mentiroso.

“Eso no puede ser, una persona que no duerme en una semana estaría loca, y vos te ves muy bien”.
 
Es que no imaginan el infierno que viven cada noche estos desdichados  que por más que lo intentan no logran conciliar el sueño, mientras que el resto del mundo duerme a pierna suelta.

EL INSOMNE

Camina en las noches como alma en pena en la habitación describiendo una ruta circular que se acomoda a la medida de esta. Sale del cuarto rumbo a la cocina buscando la panacea en un vaso de leche tibia. Ya lo ha intentado casi todo: infusiones de valeriana, lechuga, toronjil, azahar, manzanilla, salvia y toronjil, una ramita de yerbabuena bajo la almohada, baños tibios.

Todo esto sin ningún resultado distinto que al de entretenerse un poco mientras elabora las recetas,  envolatando así  un poco el paso del tiempo.

Claro que no le faltó el intento de convocar a Morfeo escuchando la música de Bach: “Suites para violonchelo” y las recomendadas melodías de la música New Age, que según muchos  han demostrado muy buenos resultados, pero para esos otros muchos, no para nuestro insomne. No consiguió nunca quedarse dormido al son de las melodías clásicas pero al menos se volvió un experto en ellas.

Nadie sabe lo desconsolador que era para el insomne contemplar a los demás durmiendo plácidamente en sus noches de obligada vigilia, a veces hasta imaginaba sus sueños oníricos y sentía envidia, mucha envidia.

Como ya no eran semanas sino meses decidió leer los cuentos de Edgar Allan Poe en los que descubrió un fascinante personaje, Aguste Dupin, develando casos policíacos casi imposibles y convirtiéndose en el precursor de Sherlock Holmes.

En las horas del amanecer  descubrió el tic tac del reloj de pared, que en el resto de las horas diurnas  parece mudo. Tic, tac, tic, tac…

El sexto mes de su desvelo lo sorprendió inmerso en la obra de Borges y a través de sus “Ficciones”  pudo ingresar a la biblioteca Babel con sus galerías hexagonales con infinitas salas llenas de incontables combinaciones de palabras en las que lo normal era la incoherencia y lo racional una milagrosa excepción. Tic, tac, tic, tac…

Nuestro amigo insomne descubrió una noche que estaba solo en su agonía, que nadie estaba dispuesto a sacrificar un pedacito de su sueño para acompañarlo y transformar su monólogo nocturno en un pequeño diálogo que le hiciera más llevadera su situación por unos minutos. Pero eso ya no le importaba pues había descubierto que él mismo era buena compañía y que sus monólogos habían mejorado mucho.

Había ya transcurrido un año y al fin había descubierto la paciencia, una escasa virtud que le permitió comprender que todo pasaría y que un día cualquiera se sorprendería despertando de su anhelado sueño.

Muchos libros tuvieron que pasar por sus manos, muchas infusiones y vasos de leche tibia, montones de yerbas recomendadas arrumadas bajo su almohada, incontables caminadas circulares en su cuarto, montones de temas musicales sonados en su reproductor, muchos llantos, muchas angustias y desesperanzas, ahí estaba en ese aniversario de su insomnio el insomne, solo, tirado boca arriba en su cama, esperando su regalo de aniversario, mirando las aspas del ventilador girando como una galaxia lejana, lejana y cada vez más lejana, y el reloj acompañándolo con su percusión monótona, con su tic, tac, tic, tac, tic, tac…

viernes, 9 de agosto de 2013

ASTROPUERTA AGOSTO 2013

Hola:

1. El evento del mes es la observación de la Lluvia de Meteoros de las Perseidas, agosto 10, 11 y 12. Astroseneca de Uniandinos organiza un campamento de observación el sábado 10. Informes e inscripciones en el Tel 6162211 Bogotá y en el Correo:
capítulos1@uniandinos.org.co

2. La actividad del mes es el XIV ENCUENTRO DE LA RED DE ASTRONOMIA DE COLOMBIA, RAC, en Ibagué, Agosto 17 a 19. Organiza la Asociación Urania-Scorpius

Más información en:
 Mauricio Chacón      mchacon@colombia.com mchacon@colombia.com      311- 575 3846

3. La Astronomía para Niños del mes es el sábado 3 de agosto en la Escuela Artística TIERRA DE SUEÑOS. Informes e inscripciones en los Tel. 810 7469 y 221 0480 en Bogotá. Cel 315 2966542. astronomykidsclub.co@gmail.com

En seguida los eventos del mes.

Saludos

Germán Puerta

www.astropuerta.com.co
cel 315-3473859
Bogotá, Colombia
@astropuerta


1. Principales eventos celestes de Agosto 2013

Domingo 4 - Oposición del asteroide Juno

Martes 6 - Luna nueva

Domingo 11 - Lluvia de meteoros de las Perseidas

Lunes 12 - Ocultación de Spica por la Luna visible en Asia

Miércoles 14 - Luna en cuarto creciente

Miércoles 21 - Luna llena

Martes 27 - Oposición de Neptuno

Miércoles 28 - Luna en cuarto menguante


2. Principales efemérides históricas de Agosto 2013

Lunes 5 - 1930: Nace Neil Armstrong, primer hombre en la Luna

Miércoles 7 - 1959: El satélite Explorer 6 envía la primera imagen de la  Tierra vista desde el espacio

Domingo 11 - 1877: El astrónomo Asaph Hall descubre a Deimos, luna de Marte

Martes 13 - 1672: El astrónomo holandés Christiaan Huygens descubre los casquetes polares de Marte

Sábado 17 - 1877: Asaph Hall descubre a Phobos, luna de Marte

Martes 20 - 1803: Se termina la construcción del Observatorio Astronómico de Bogotá, el más antiguo de América

Viernes 24 - 1989: La nave Voyager 2 envía las primeras imágenes cercanas del planeta Neptuno

2006: Plutón es reclasificado como Planeta Enano por la Unión Astronómica Internacional

Sábado 25 - 2009: Corea del Sur lanza su primer satélite artificial

Martes 28 - 1789: William Herschel descubre a Enceladus,  luna de Saturno


martes, 6 de agosto de 2013

CRÓNICAS DE AUTOBÚS

LA SONRISA DE FREUD

Les traigo un bloguero invitado que nos sorprende cada vez que pega sus escritos. Y no es para menos, pues su trabajo como periodista lo mantiene en contacto con realidades que pueden pasar desapercibidas para el común de la gente. Prueba de esto es el texto que hoy nos comparte.

Azury Chamah Furman (Medellín, 1969) Comunicador social - Periodista de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá. Corresponsal permanente de W Radio en Oriente Medio desde junio de 2010. Ha laborado también en Todelar, Señal Colombia, Teleantioquia y el desaparecido diario La Prensa, entre otros. Reside en Tel Aviv, Israel, desde 2007 y actualmente completa estudios de cine documental.
"Alguien me enseñó una vez que la vida es como un autobús, o la tomas o la ves pasar. Luego descubrí algo más. Tomar el autobus es una forma de ver pasar la vida. Adentro, tu mundo. Afuera, el mundo. Si quieres hacer parte de él, oprimes un botón y te bajas. Si no lo haces, poco cambia".

Introducción

Alguien me enseñó una vez que la vida es como un autobús, o la tomas o la ves pasar. Luego descubrí algo más. Tomar el autobus es una forma de ver pasar la vida. Adentro, tu mundo. Afuera, el mundo. Si quieres hacer parte de él, oprimes un botón y te bajas. Si no lo haces, poco cambia.

Desde que vivo en Tel Aviv, mi cámara de video viaja conmigo. O quizás soy yo quien viaja con ella. Hoy, Tras varias estaciones, se me ocurrió una frase que haría sonreir a Freud: "Ten cuidado con lo que miras por la ventana, en una de esas podrías encontrarte". Para comprobarlo oprimí los dos botones, el del autobús y el de la cámara.

Ten cuidado con lo que miras

El primer muerto de mi vida quedó sobre el pavimento de la Autopista Norte entre Medellín y Bello. Ese día era mi turno de ventana, serio compromiso pactado con mis compañeros de silla Sarita y Mauricio.

Pubenza, maestra responsable de la ruta del autobús, gritó lo correcto: "Niños, no miren, no miren eso". El tráfico era lento y teníamos emociones cruzadas. Por un lado el delicioso protagonismo que nos daría llegar tarde al colegio, por otro, la impresionante escena matutina del hombre atropellado por otro autobús.

Isaac fue el primero en arriesgarse a correr la suerte de la mujer de Lot. Miró y, en un claro desafío para que todos volteáramos, expresó: "aayyyyjuemadreee".

Yo también miré. Y anunque no logré dormir un par de noches, valió la pena. El resto del día gocé del privilegio de pertenecer al grupo de los valientes que describían la escena a los débiles.

Más de treinta años después de mi primer muerto, aún siento fascinación por ese íntimo arte de mirar a través de la ventana del autobús. Cuando no logro la ventana, me deleito en silencio con lo que sucede adentro. Juego a adivinar los pensamientos de los demás pasajeros, intento adivinar en cuál estación se bajarán.

En mi maletín llevo como amuleto la cámara de video que me obsequió mi hermana Liza. La enciendo y me robo piadosamente algunas de las escenas que parecen estar incluidas en el valor que pago por el viaje.

Hoy, tras varias estaciones, se me ocurrió una frase que haría sonreir a Freud: "Ten cuidado con lo que miras por la ventana, en una de esas podrías encontrarte". Para comprobarlo oprimí los dos botones, el del autobús y el de la cámara.
Enlace al blog original

Gracias Azury por compartirnos tu escrito.


martes, 30 de julio de 2013

LAS COSAS PERDIDAS

Si deseas que tus sueños se hagan realidad, ¡despierta!. (Ambrose Bierce)
Leyendo un escrito de Eloy Moreno, autor del libro El bolígrafo de gel verde, me encontré un texto que a todas luces parece ser universal, habla de los pequeños objetos que de repente desaparecen en la casa, como escondidos por algún misterioso gnomo o absorbidos hacia alguna dimensión desconocida. El autor enumera algunas cosas que encontró al mover el sofá: “Objetos o personas que ya había olvidado, un calcetín que se quedó sin pareja o una pareja a la espera, y a veces secretos que te obligan a decir: Tenemos que hablar.”

Así es que no solo desaparecen los objetos, también se ocultan algunos recuerdos que por algún motivo elegimos olvidar pero que inevitablemente de cuando en cuando resurgen con más ímpetu haciéndonos pedazos el corazón, amores perdidos, amores no declarados y la infaltable procastinación, terrible enemiga de todos esos sueños y anhelos  que nunca se realizan, gracias al:”Mañana lo hago”.

Todo este cuento surgió después de que moví la lavadora de mi casa, una vieja máquina que contrario a las de ahora pesa una tonelada. No sin mucho esfuerzo logré desplazarla a jalones hasta dejar descubierto el espacio que ocupó desde que la instalamos, hace unos veinte años más o menos, tirando a más.

Y que sorpresa,ahí estaban algunas de esas cosas desaparecidas, un calcetín negro, de un par que solo usé una vez, algunas monedas que rodaron algún día y que entonces inexplicablemente nunca hallé, el pequeño muñequito de goma que Carito perdió hace cinco años y por el que lloró dos días, una pinza de pelo quién sabe de quién, una fruta de mamoncillo arrugada por los años, una cucaracha disecada, un pequeño adorno de navidad. Cuantas cosas extraviadas por tanto tiempo yaciendo en el mundo del olvido.

Igual a veces pasa que al escuchar una vieja canción se corre el velo del olvido y salen a flote momentos que impactaron nuestra vida. Julio Jaramillo canta algunas de esas canciones que esculcan el alma: “Desde que te marchaste dormir casi no puedo,  hay noches que despierto con ansias de llorar, sueño con tantas cosas que infunden tanto miedo,  que prefiero la muerte a dolor de esperar”.

O la de Willie Colón: "Cuanto me cuesta dejarte, hoy que se cumple la historia, dicen que voy a olvidarte, yo se que olvidarte es mi derrota. Para olvidarte requiero, perder todas mis memorias, y comenzar desde cero a respirar el aire que te sobra".

Es que bajo esa lavadora estaban los retazos perdidos de la vida, los amores idos, los amigos que no están, los trabajos fallidos, los momentos ingratos de nuestra existencia, todas esas cosas que preferimos mantener ocultas a nuestra conciencia para que no sean un lastre y nos permitan seguir el camino con un equipaje más liviano.

Pero es inevitable o tal vez hasta recomendable abrir la tapa de esa caja de Pandora ocasionalmente y sentarnos un rato a mirar todo aquello que contiene, para limpiarle el polvo y comprender que todo sucedió por algún motivo.

"El olvido está lleno de memoria"
Mario Benedetti

jueves, 25 de julio de 2013

NECESITAMOS SANTOS

Jorge Mario Bergoglio nuevo Papa de la Iglesia Católica le está dando un aire nuevo a una institución anquilosada en el oropel y algo distante de su pueblo, esta nueva sangre latina que ahora recibe como una transfusión salvadora el Vaticano nos llena de esperanza, y no es para menos dadas las cualidades de este hombre que es ante todo eso: Un hombre.

Bajándose de ese pedestal que hacía a los papas seres casi sobrenaturales, Francisco ha dado increíbles muestras de humildad y se identifica con la gente común y corriente. Sus mensajes son claros y acordes a esta época que vivimos, por eso logran sintonía tanto con los jóvenes como con los adultos. Es un hombre que irradia alegría y que no teme sonreir, que atrae y atrapa a sus interlocutores con su familiaridad.

Fue así que en el marco de la jornada mundial de la juventud incluyó en su alocución el fragmento de un texto atribuído inicialmente a Juan Pablo ll pero del que también antes se había dado a la madre Teresa como autora, en conclusión no es claro quien es el autor del texto, pero eso no le quita su poder de exhortación.



NECESITAMOS SANTOS

Necesitamos santos sin velo, ni sotana. Necesitamos santos con jeans y tenis.

Necesitamos santos que vayan al cine, que escuchen música, que caminen con sus amigos.

Necesitamos santos que coloquen a Dios en primer lugar y que sean lanzados en sus universidades.

Necesitamos santos que tengan tiempo diario para la oración y que sepan enamorarse de la pureza y la castidad o que se consagren a su castidad.

Necesitamos santos modernos, santos del siglo XXI. Necesitamos santos comprometidos con los pobres y con los necesarios cambios sociales.

Necesitamos santos que vivan en el mundo, que se santifiquen en el mundo, que no tengan miedo de vivir en el mundo.

Necesitamos santos que tomen Coca Cola y coman pizza, que usen tenis, que sean actuales.

Necesitamos santos que amen apasionadamente la Eucaristía y que no tengan vergüenza de tomar una cerveza o comer una hamburguesa un fin de semana con los amigos.

Necesitamos santos sociables, abiertos, normales, amables, alegres, compañeros, amigos.

Necesitamos santos que estén en el mundo y que sepan saborear las cosas puras, buenas y no las mundanas.

martes, 23 de julio de 2013

LAS REDES DE LAS REDES SOCIALES

Sin duda las redes sociales nos atrapan con sus fascinantes hilos y espectaculares opciones de comunicación inmediata, además de ser gratuitas, innegable valor agregado.

Poder interactuar con nuestra familia y amigos sin importar el lugar en que se encuentren era algo impensable hace pocos años, el futuro está aquí.


Medio en serio y medio en broma voy a contarles algunas curiosidades  surgidas de mi propia experiencia.

Motivos para que te acepten o eliminen de un perfil o grupo.

Empecemos por analizar los motivos que impulsan a alguien a buscarte como “Amigo”, a aceptar tu solicitud o viceversa.

1. Son amigos en la vida real.
2. Eres amigo de alguno de sus amigos.
3. Te desempeñas en una actividad que causa su interés.
4. No eres su amigo en la vida real, amigo de sus amigos, ni amigo de sus amigos y le importa un comino la actividad a la que te dedicas, Solo quiere llenar su caja de “Amigos” para competir y tratar de ser el que más tiene.

Vemos personas comunes y corrientes con miles de amigos, con todo respeto eso se ve normal en los perfiles de Shakira o de Tom Cruise, pero en un simple mortal eso acusa grave sospecha de algún desorden mental. Fotos de perfil de chicas con prendas íntimas, chicos y no tan chicos sin camisa, de brazos cruzados y con mirada de malosos, en fin es el zoológico de las redes sociales, ese del que quiera o no yo también hago parte y de seguro igual ocuparé algún lugar en su clasificación taxonómica.

Es que las redes sociales son el mundo real comprimido en código binario.

Sobre los motivos que impulsan a la gente a abrir una cuenta en una o en varias redes son tan variados que llenarían una enciclopedia.

A veces personas solitarias y tímidas encuentran más fácil socializar virtualmente. Otras buscan llenar los vacíos afectivos y emocionales causados por una vida solitaria, sin vínculos sociales o familiares. Algunos lo harán para tratar de sobresalir y ocultar su pobreza*, para enseñar más su tener que su ser, para mostrar sus autos, sus mansiones, su viajes alrededor del mundo, sus perros con pedigreé, *“Ese hombre es tan pobre que lo único que tiene es plata”.

Claro que este caso se revalúa cuando se comparte con un círculo pequeño de familiares y amigos íntimos y obviamente su propósito no es necesariamente alardear.

Un grupo numeroso sin duda es el de las chicas que sueñan con encontrar su príncipe azul y que casi siempre solo hallan chicos en busca de una aventura de fin de semana.

Muchos sin duda serán los que usan la red social para estar cerca de su familia, de sus verdaderos amigos, de sus amores y de sus intereses científicos y culturales.

LLEGA TWITTER

Olvidaba lo de Twitter, la red de los mandatarios del mundo, de los intelectuales y de los filósofos.

Aún no me acomodo a estar limitado a textos tan cortos, 140 caracteres, incluyendo espacios. Allí me siento como escribiendo avisos clasificados o telegramas: "Auto modelo 2008 único dueño vendo" - “Próx martes ir finca, sacar bestias camino”.

O el célebre telegrama de Dolores Santa cuando en un viaje a Dabeiba el carro de escalera en el que iba sufrió un accidente, entonces ella fue cojeando a la oficina de telégrafos en Cañasgordas y envió este mensaje a su familia, “Varóse chiva, reventóse llanta, quebróse culo, Dolorita Santa.” Este fue un célebre trino adelantado a su tiempo.

En Facebook en cambio me siento como orador de pueblo en la plaza un domingo de mercado, donde puedo echar discursos como este, o será que soy muy montañero.

sábado, 20 de julio de 2013

EL HOMBRE QUE NO LLORABA

 

“No hay mayor causa de llanto que no poder llorar”.
Séneca (2 AC-65)
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Dicen que cuando nació no lloró a pesar que la partera le pegó una fuerte nalgada, tampoco reclamó nunca su turno para alimentarse, no emitió ni un sollozo, ni ningún sonido que delatara que el hambre lo carcomía, solo esperaba a que su madre eligiera el momento de amantarlo.
 
En una ocasión su abuela al ponerle el pañal accidentalmente le clavó el gancho con el que lo aseguraba y solo media hora después su mamá se percató de ello al ver la sangre que corría por sus muslos, pero no lloró, y no porque no sintiera dolor, era que no sabía cómo hacerlo.

Y así fue pasando el tiempo con sus inevitables situaciones de dolor y de tristeza, pero él no lloró nunca.  Ni una mueca de dolor vieron en su rostro el día que jugando en el patio de la escuela se fracturó un brazo jugando al fútbol, ni tampoco cuando su padre sufrió un inesperado infarto y murió.
 
Todos a su alrededor se sorprendían de tan extraño comportamiento y fue así que su madre lo llevó una tarde donde el galeno, quien después de un largo exámen nada anómalo halló en aquel mancebo, “Simplemente no quiere llorar”, le dijo el médico a su madre mientras encogía sus hombros.

Luego murieron la abuela, su madre, sus amigos y poco a poco se fue quedando solo mientras los años lo marcaban y se iba acortando su camino.

Un día se fue a vivir a las montañas y poco lo veían en el pueblo, todos sabían la extraña historia de aquel hombre y cuando por suerte lo veían murmuraban: “Ese es el hombre que nunca ha llorado en esta vida”.

Se hizo tan anciano y solitario que se le hacía difícil el camino, es por esto los víveres los encarga al joven Antonio Pestarino.

Encontró el viejo un amigo inesperado y una tarde de otoño le confiesa la desazón que le causa su gran impedimento.

- ¿Antonio, tú lloras?
- Sí señor, contesta este.
- ¿Y que sientes? , ¿Cómo haces para que llegue el llanto?
- No  sé señor él solo llega, y aunque no quiera, por mis ojos se derrama toda la tristeza de mi alma.
- Yo  quiero llorar, dijo el anciano. ¿Podrías ayudarme a tal portento? En mi alma albergo tantas penas que tras mis ojos debe haber un mar de lágrimas.

Antonio se queda pensativo, más de pronto sus ojos se iluminan.

- Ya sé señor, ya lo recuerdo. Una vez mi tío perdió el llanto de repente, y por más que quería nunca pudo, soltar ni un gemido  ni una lágrima furtiva.
 
Los ojos del anciano se encendieron y curioso al instante le pregunta:

- ¿Qué hizo tu tío?, dilo pronto, que cualquier cosa yo haría por sacarme este dolor que hay en mi alma, vivo en muerte, en pena vivo.
- ¿Hace cuanto no llora señor?
- Nunca he llorado, y solo quisiera que me dieran, para llorar alguna pócima bendita.
Antonio entonces se le acerca y al oído le dice su secreto.

- Haced señor esto y de seguro, se romperán los diques que te a tu alma apresan.
- Ve Antonio entonces donde sabes, que la pócima te hagan prontamente. Coged esta bolsa con monedas, que por el precio que pongan no hay tormento.
Corrió Antonio hacia el pueblo diligente,  para cumplir con ese encargo tan urgente.
Ya en la trastienda el viejo boticario, prepara el místico brebaje. Agua destilada, gotas de ajenjo, y otras hierbas que Antonio no conoce. Entonces el boticario a Antonio dice:

- Dile a tu amigo que el viernes en la noche, se tome este brebaje lentamente, que en poco de más menos una hora, surtirá sus mágicos efectos.

Ya en la noche del viernes convenido, Antonio nervioso  le da al viejo la bebida. Este con mano temblorosa de un solo trago la toma esperanzado, de que por fin en un rato llegue el anhelado llanto.

Antonio se sentó junto a la cama, para vigilar tan raro asunto. Sentía compasión por ese anciano, que por oculta causa tan raro mal padece. El reloj en la pared marcaba aquella espera, segundo tras segundo.

-¿Cómo se siente usted?, al fin pregunta, pero el viejo se guarda la respuesta.

Cuarenta minutos han pasado y el viejo a agitarse ya comienza, al tiempo que suda enfebrecido.
Puja, tiembla y se agita poseído, por los efectos de la fórmula secreta.
Antonio no quita su vista de sus ojos, buscando en ellos alguna lágrima furtiva.

De repente ante el terror de Antonio, los ojos del viejo de sus cuencas caen y dos chorros de lágrimas vigorosos fluyen inundando pronto el lúgubre recinto. El viejo grita, ha encontrado el llanto, pues son de sangre las lágrimas del alma.

Antonio corre para ponerse al salvo de aquella riada que fluye loma abajo, inundando corrales y sembrados.

En el pueblo despiertan asustados, por los bramidos que emite la montaña. ¿Será un volcán?, comentaban unos, o el mismo diablo dio aquel absurdo grito.

Al fin coinciden en que fue una riada que surgió del suelo y regresan a sus casas a seguir sus vidas.
 
Muchos años han pasado desde entonces, cuando Antonio narra esto que les cuento.
- Nadie nunca me creyó esta historia y le juro por dios que no la invento.

domingo, 14 de julio de 2013

EL AMOR Y LA LOCURA


Leyendo una de las publicaciones gratuitas de ofertas publicitarias de la ciudad me encontré un  cuento exraordinario que de inmediato captó mi atención. Me dí a la tarea de buscar quién era el autor de ese escrito y encontré que era una de las reflexiones que ha grabado un locutor mexicano, Mariano Osorio.

El es el conductor del exitoso programa radial "Hoy" que transmite diariamente la emisora Stereo Joya en México D.F a las 12 Meridiano. (93.7 FM) Online Escuche aquí. Aún desconozco si es el autor del texto o solo el intérprete de la grabación. Aquí lo pego para que lo disfruten.

EL AMOR Y LA LOCURA.

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades del hombre. Cuando el aburrimiento había bostezado por primera vez; la locura como siempre propuso.
- Vamos a jugar a los escondidos?

La intriga levantó la ceja intrigada y la curiosidad sin poder contenerse pregunto:
¿Y como es eso?

Es el juego - Explico la locura - en que yo me tapo la cara y cuento hasta 1000 y el primero de ustedes que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.

El entusiasmo bailo entusiasmado secundado por la euforia. La alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda e incluso a la apatía a la que nunca le interesaba nada. Pero todos quisieron participar.

La verdad, prefirió no esconderse ¿Para qué? Si al final siempre la hallaban, y la soberbia opinó que era un juego tonto (En el fondo le molestaba que no hubiera salido de ella) y la cobardía prefirió no arriesgarse.

1, 2, 3 comenzó a contar.

La primera en esconderse fue la pereza que como siempre se dejo caer tras las piedras del camino.
La fe subió al cielo y la envidia se escondió tras el triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir al árbol mas alto.

La generosidad casi no alcanzaba lugar para esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos. Así termino por acurrucarse en un rallito de sol.

El egoísmo en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio: aireado, cómodo, pero sólo para él. La mentira se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arcoiris) y la pasión y el deseo en el centro de los volcanes.

El olvido... se me olvidó donde se escondió el olvido.
Cuando la locura contaba 999 el amor no había encontrado aún un sitio donde esconderse entre las flores.

1000 contó la locura y comenzó a buscar.

La primera fue la pereza a solo tres pasos detrás de una piedra, después se escuchó a la fe discutiendo con dios en el cielo sobre zoología y a la pasión y al deseo los sintió vibrar en los volcanes.
En un descuido encontró a la envidia y claro, pudo deducir donde estaba el triunfo.

Al egoísmo no tuvo ni que buscarlo el solo salió disparado de su escondite que resultó ser un nido de avispas.

De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago halló la belleza, con la duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada en una cerca sin decidirse en que lado esconderse.
Así fue hallando a todos.

Al talento entre las hierbas frescas, a la angustia en una oscura cueva, a la mentira detrás del arcoiris (mentira, la encontró en el fondo del mar). Hasta el olvido había olvidado que estaba jugando a los escondidos.

Pero solo el amor no aparecía por ningún sitio, la locura lo buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y cuando iba a darse por vencida divisó un rosal y pensó:

El amor como siempre tan cursi seguro que se escondió entre las rosas.
Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escucho.
Las espinas habían herido los ojos del amor.

La locura no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, suplicó, pidió perdón y hasta juró ser su lazarillo.

Y entonces.
Desde que por primera vez se jugó en la tierra a los escondidos:El amor es ciego y la locura lo acompaña.


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miércoles, 3 de julio de 2013

ASTROPUERTA JULIO 2013

Hola:

La VII Fiesta de Estrellas en el Desierto de La Tatacoa, Huila, se realizará del 28 de junio al 1 de julio, el campamento de astronomía más grande de América Latina. Toda la información en
www.tatacoa-astronomia.com
astrosur@yahoo.com

El Sábado 6 de Julio, el Planetario de Bogotá realizará su Taller “Traiga su Telescopio” de 4 pm a 8 pm. Manejo de telescopios y observación desde la Terraza. Toda la información en
mao.giraldo69@gmail.com

Una nueva opción de astronomía para niños en estas vacaciones. Más información en
astronomykidsclub.co@gmail.com


 Enseguida los principales eventos celestes de Julio.

Saludos

Germán Puerta
Bogotá, Colombia

www.astropuerta.com.co
@astropuerta

Eventos celestes de Julio 2013.

Miércoles 3 - Conjunción de Venus y el Cúmulo de La Colmena en Cáncer.

Lunes 8 - Luna nueva.

Martes 16 - Luna en cuarto creciente, Ocultación de la estrella Spica por la Luna visible en el Océano Pacífico y América Central.

Lunes 22 - Luna llena, Conjunción de Venus y la estrella Regulus de Leo.

Lunes 29 - Luna en cuarto menguante, Lluvia de estrellas de las Delta Aquaridas del Sur.


Efemérides históricas de Julio.

Jueves 4 - 1054: Astrónomos chinos observan una supernova en Tauro, conocida luego como M1, la Nebulosa del Cangrejo.
2005: La sonda Deep Impact produce una explosión en el cometa Tempel 1.

Martes 10 - 1962: Lanzamiento del Telstar, primer satélite privado telecomunicaciones.

Miércoles 11 - 1979: Cae la estación espacial Skylab.

Domingo 14 - 1965: La nave Mariner 4 envía las primeras imágenes cercanas de Marte.

Martes 16 - 1994: El cometa Shoemaker-Levy 9 impacta en Júpiter.
2011: La sonda Dawn, primera nave en orbitar un asteroide, Vesta.

Miércoles 17 - 1850: Primera fotografía de una estrella, Vega.
1975: Acoplamiento de las naves Apolo y Soyuz.

Jueves 18 - 1980: La India lanza su primer satélite artificial.

Sábado 20 - 1969: La misión Apolo 11 aluniza con los primeros seres humanos.
1976: La nave Viking 1 aterriza en Marte.

Domingo 21 - 1969: Neil Armstrong, primer hombre en pisar  la Luna.

Martes 24 - 1950: Primer lanzamiento de un cohete desde Cabo Cañaveral.

Sábado 27 - 2005: Se anuncia el descubrimiento de 2003 UB 313, Eris, el decimo planeta del Sistema Solar.

Domingo 28 - 1851: Primera fotografía de un eclipse total de Sol.

Lunes 29 - 1958: Fundación de la NASA.

Martes 30 - 1610: Galileo Galilei observa las “orejas” de Saturno.

Miércoles 31 - 1971: El Lunar Rover en la Misión Apolo 15, primer vehículo manejado en la Luna.
2008: La sonda Phoenix descubre agua en Marte.

Esta información puede reproducirse libremente.



lunes, 17 de junio de 2013

EL TELEGRAMA

DAVID SÁNCHEZ JULIAO 

Una excelente y corta pieza del fallecido escritor costeño.


Con la persistencia que sólo los colombianos tienen, un monteriano se enfrentaba aquella tarde a una entrevista más para intentar conseguir un empleo.
Llegando a la oficina que le indicaron, frente al entrevistador, esto fue lo que sucedió:

¿Cuál fue su último salario?
- Salario mínimo - responde El monteriano.

- Pues me alegra informarle que si usted es contratado por nosotros, su salario será de US$10.000 por mes.
- ¿Jura...?

- Por supuesto!. Y dígame, ¿qué carro tiene usted?
- La verdad es que yo tengo un carrito para vendé raspao' en la calle, y una carretilla pá transportar escombros...

- Entonces, sepa que si usted viene a trabajar con nosotros, inmediatamente, le daremos un BMW convertible último modelo, y un Audi A6 para uso de su esposa, ambos cero kilómetros.
- ¿Jura...?

- Sí señor!. ¿Usted viaja con frecuencia al exterior?
- Bueno compa,... lo más lejos que yo viajé, fue a Moñito, a visitar unos parientes.
- Pues si usted trabaja aquí, viajará por lo menos 10 veces por año, con agendas entre Paris, Londres, Roma, Mónaco, New York, Moscú... entre otros países.
- ¿Jura...?

- Es como le digo, señor.... y le digo más: el empleo es casi suyo!. No puedo confirmarle 100% ahora, porque tengo que cumplir un requisito de informarle antes a mi Gerente, pero está casi garantizado!.
Si hasta mañana viernes, a las 12:00 de la noche, usted no ha recibido un telegrama de nuestra empresa cancelando todo el proceso, significa que puede venir a trabajar el lunes a las 8:00 de la mañana...!
El monteriano salió radiante de la oficina!. Ahora era sólo esperar hasta la medianoche del viernes, y rezar para que no apareciera ningún maldito telegrama.

Al día siguiente todo era optimismo... no podía haber existido un viernes más feliz que aquel. El monteriano reunió a toda la familia y les contó las buenas nuevas. Después convocó al barrio entero, y les informó que estaba comenzando un asado gigante, con música en vivo y ron pá todo el mundo, al cual estaban todos invitados.

Cuando eran las 5:00 de la tarde, ya se habían mamado varias cajas de cerveza y ron y muchos kilos de carne asada al carbón.
Conforme avanzaba el día, más personas llegaban y la alegría desbordaba.
A las 9:00 de la noche el barrio estaba extasiado y la fiesta hervía!.

La papayera tocaba sin parar en tarimas improvisadas, el pueblo bailaba y comía, mientras el ron rodaba sin cesar. A las 10:00 de la noche la mujer del monteriano empezó a preocuparse, pues le parecía que aquello ya era demasiada exageración... pero todo continuaba.
La vecina buenota, la apetecida del barrio, ya comenzaba a bailar descaradamente y a apretarse contra el monteriano, haciéndole descarados coqueteos.

La banda seguía tocando, el volumen aumentaba, la cerveza corría por litros, el ron ni se diga, el pueblo bailaba desaforado, la carne humeaba en las parrillas y era consumida en cantidades....
A las 11:00 de la noche el monteriano ya era el rey del barrio!.

Las cuentas de gastos, para divertir y para llenar la barriga del pueblo, a esas alturas ya sumaban cifras gigantes... pero todo sería por cuenta del primer salario!. La mujer del monteriano seguía medio afligida, medio preocupada, medio celosa, medio resignada, medio alegre, medio boba y medio asustada.
Once horas y cincuenta minutos... y doblando la esquina, al final de la calle, aparece un motociclista vuelto loco, entrando en la calle de la fiesta a toda velocidad y tocando insistentemente el pito de la moto.

Era el cartero...!!!
La fiesta paró en 1 segundo...
la banda se silenció al unísono...
el primo del monteriano se atragantó con un trozo de yuca...
un borracho eructó...
un perro comenzó a aullar...

Dios mio... !!!.... ¿Y ahora quien va a pagar la cuenta de esta fiesta?
'Pobrecito el corroncho...!!', era la frase que la multitud murmuraba, y se repetían unos a otros.
Tiraron unos baldes de agua encima de las parrillas de la carne, y hasta los carbones humeantes parecían llorar. Desconectaron los refrigeradores que contenía los barriles de cerveza. Los músicos se bajaron de la tarima.
La mujer del monteriano se desmayó cuando la moto del correo paró frente a su casa, y preguntó:

- ¿Señor Lawandio Barguil De la hoz?
- Si, sí... si se... si señor... soy... soy yo...  El Telegrama La multitud no resistió más. Un 'Oooohhhh' apesadumbrado se escuchó en todos los alrededores. Algunos comenzaron a recoger sus cosas para retirarse a sus casas. Mujeres lloraban abrazadas.
Los hombres se daban palmaditas de consuelo en los hombros, los unos a los otros. El mejor amigo del monteriano estrellaba repetidamente su cabeza contra la pared. La vecina buenota se componía la falda y se arreglaba el cabello.

- Telegrama para usted...!
El monteriano no lo podía creer. Agarró el telegrama con sus manos temblorosas y con los ojos llenos de lágrimas. Irguió la cabeza y miró con valentía y tristeza a toda la multitud que aguardaba expectante. Un silencio total se apoderó del barrio...

Respiró profundo y comenzó a abrir el telegrama. Sus manos temblaban y una lagrima se deslizó, cayendo sobre el pavimento.

Miró de nuevo a todos los que hacía unos minutos lo idolatraban; todo era consternación general. Logró sacar el telegrama del sobre, lo abrió y comenzó a leer. El pueblo aguardaba en silencio y se preguntaba: '¿Y ahora quien va a pagar toda esta cuenta?'

El monteriano comenzó a leer el telegrama. A medida que lo hacía, su rostro cambiaba de expresión y fue quedando muy, muy serio.

Terminó su lectura y se quedó abstraído, mirando hacia la nada.
Levantó de nuevo el papel y volvió a leerlo. Al final dejó caer los brazos, levantó lentamente la cabeza, sacó pecho y miró al pueblo que lo esperaba.

Entonces... una sonrisa comenzó a dibujarse lentamente en el rostro del monteriano!. En ese momento comenzó a saltar, a aullar de felicidad, brincando como un niño, abrazándose con los que estaban a su lado
en la mayor demostración de felicidad ya vista, mientras gritaba eufórico:
- Menos mal Hijueputa.......Se murió mi mamá.................. .!!!!! HIJUEPUTA ............ Se murioooooó! NOJODA!!!!

Todo el pueblo brincó de alegría y continuaron festejando el nuevo empleo de Lawandio Barguil De la Hoz.

David Sánchez Juliao. Q.E.P.D.


LOS RETAZOS DE SANCHEZ JULIAO

Quince días antes de su muerte el escritor le había entregado a Alfonso Carvajal, director editorial de Ediciones B Colombia, el que sería su último libro: "De viaje por el mundo con David Sánchez Juliao".
El asunto se concretó para que fuera publicado y lanzado durante la Feria del libro de Bogotá, un par de whiskys sirvieron para protocolizar el acuerdo.

Por esos días descubrí que Sánchez Juliao tenía un perfil en Facebook y no dudé solicitarle que me agregara a sus amigos, solicitud que fue inmediatamente aceptada. Pensaba por ese medio hacerle muchas preguntas sobre sus obras, en especial sobre el fantástico cuento "¿Por que me llevas al hospital en canoa papá?, del que aún conservo su casete. Con lo que no contaba era que el maestro se uniría en esos días a ese viaje mágico en canoa hacia sus mundos soñados.

Los relatos del maestro son retazos de sus recuerdos, a veces sacados de sus propias vivencias y otras de esas historias de las gentes del caribe que igual surtieron a muchas obras de García Márquez.

El telegrama es seguramente un relato originado gracias a la rica tradición oral del pueblo costeño mientras que otros muchos sin duda surgieron de sus propias experiencias, como este que pego a continuación.

Retazos de Europa

Accidente en Viena.

Alguien me contó la historia en Viena. No preciso quién, pero recuerdo el lugar. Fue un sótano oscuro y frío en el que un conjunto de músicos y bailarines del Caribe inmigrantes todos tocaban y danzaban por las noches para un público diverso: expatriados latinoamericanos y obreros austríacos que llegaban atraídos más por lo barato del lugar que por la comida y la música del Tercer mundo.

Hoy entiendo a propósito de qué me fue contada la historia. Hablábamos con varios músicos en la mesa sobre dos tipos de soledades: la de los latinoamericanos en una comunidad racista y la del europeo en una sociedad eficiente pero desprovista de todo sabor humano. Entonces recuerdo hablamos de Lucho, quien jamás había vuelto al lugar, pues ya era un rico heredero y se había casado con una rubia manicurista de Salzburgo.

Esta es la historia de Lucho. Se había venido de Colombia a trabajar como aseador en un edificio de oficinas. Un día, al atravesar el Anillo Vial, vio que un automóvil había atropellado a una anciana y emprendido la fuga. Alguien reportó el accidente y luego le dijeron que una ambulancia iba en camino. Lucho, con ingenua naturalidad, hizo lo que habría hecho en su pueblo de Risaralda en Colombia.

Ayudó a incorporarse a la anciana la que se hallaba apenas maltratada, sin fractura aparente y le regaló unas palabras de alivio: “Tranquila, abuelita. Yo la llevaré a su casa”. Así lo hizo. La anciana vivía sola en un departamento dos cuadras adelante. No tenía parientes vivos; ni hijos, pues jamás se había casado. De modo que pidió a Lucho que continuara visitándola hasta cuando lograra restablecerse.

Lucho no sólo empezó a visitarla a diario sino que se acostumbró a comprar para ella con dinero de la anciana flores para la alcoba y alimento para la cocina. Le hizo muchas veces de comer, y en varias ocasiones la sacó a dar un paseo por el parque. Un año después la anciana murió, y fue Lucho la única persona que tiró dos rosas y una palada de tierra sobre el ataúd en aquel sepelio al cual asistieron solamente el cura y él.

Al día siguiente recibió la llamada del abogado por aquello del testamento: todo quedaba a su nombre, con la claridad de que ningún centavo debería ir al Estado que jamás mandó a tiempo la ambulancia.

David Sánchez Juliao.


LA REBELIÓN DE LAS IGUANAS




sábado, 15 de junio de 2013

DÍA DEL PADRE

Y llegó el día del padre, como siempre casi todos dejan la compra del regalo para última hora y los almacenes son un hervidero de gente que pugna por agarrar las mejores ofertas de medias, calzoncillos y camisas que se exhiben en las góndolas que tienen el cartel de: “3X1” o “Todo al 50%”.

Otra oferta infaltable para este día son las herramientas, taladros, pulidoras, caladoras, estuches de destornilladores que se venden como el pan caliente, a pesar de que muchos caballeros no saben ni apretar un tornillo.

Las lociones no se quedan atrás y se ofrecen para todos los presupuestos, las hay baratas y con aroma de Sampic o Menticol, hasta las costosas importadas de París.

Una celebración que “casualmente” coincide con el pago de quincena, por lo que parte del presupuesto familiar se invierte en regalos y licor mientras que otros compromisos quedan en veremos.

Los padres se guardan los comentarios pero interiormente desean que no les regalen más medias de promoción que les impidan la circulación de las piernas, ni herramientas que casi nunca usarán, ni mucho menos calzoncillos narizones que irán a parar al cajón del olvido.

Lo que todo padre desea es tener una familia unida con una esposa amorosa y unos hijos juiciosos, pero igual todo detalle se agradece, al fin y al cabo el día del padre es solo uno para el comercio y una vida entera
para el progenitor.

Feliz día del padre amigos lectores, y que la salud y la prosperidad llene vuestros hogares.





miércoles, 12 de junio de 2013

EL SAPO Y LA RANA

Estos graciosos batracios abundaban en Antioquia en los tiempos de mi niñez, cuando no había en Medellín un barrio sin quebrada limpia llena de peces de colores y de renacuajos.  En el sitio donde pasé mis primeros años de vida no solo  había una sino tres quebradas a las que con mis amigos acostumbraba  ir para coger peces y renacuajos para meterlos en frascos de mermelada.

Una era la Ana Díaz que aún tiene buen trayecto descubierto aunque ya por la contaminación no alberga vida. De las  otras dos nunca supimos si tenían nombre, menos ahora que han desaparecido cubiertas con concreto y que se supone corren debajo de las casas de la urbanización Santa Mónica.

Algunas veces cuando caían aguaceros fuertes, la quebrada Ana Díaz se crecía de tal forma que se convertía en un río que al desbordarse causaba muchas veces destrucción y muerte.

corroncho
Cuando bajaba la creciente en la cancha de fútbol del Liceo Salazar y Herrera esta quedaba llena de unos peces llamados corronchos. (Chaetostoma), de aspecto prehistórico. Nos dedicábamos entonces a recoger grandes cantidades de estos peces aprovechando la pesca milagrosa para después asarlos o fritarlos en improvisados fogoncitos de leña. La verdad nunca me animé a comerlos pues me repugnaba su aspecto y sus largas barbas.

Los renacuajos que teníamos en frascos iban creciendo por lo que los devolvíamos a la quebrada antes de que se convirtieran en ranas. Los peces de colores si duraban bastante a pesar de que los alimentábamos con trocitos de pan, (alimentación nada apropiada para ellos).

Había una especie de pececitos plateados que crecían bastante y se reproducían si poner huevos, veíamos cuando sus crías salían directamente de su abdomen en grandes cantidades.

Los niños de mi época estábamos en bastante contacto con la naturaleza y éramos muy felices con ella. El juego más moderno que podíamos tener entonces era una el view master para visualizar las fotos en 3D que venían en discos de cartón, además el visor era de baquelita pues el plástico aún no existía.

El fútbol callejero con pelota de letras no faltaba luego de la salida de la escuela, ni la guerra libertada ni el escondidijo, fueron años inolvidables.

Al pasar el tiempo siendo ya adolescente comencé a estudiar el Instituto técnico Pascual Bravo, institución que recuerdo con mucha gratitud por la calidad de su enseñanza. Allí un día descubrí que a pesar de haber jugado con tanto renacuajo nunca había tenido en mis manos una  rana o mejor dicho un sapo de esos gigantescos y llenos de verrugas.

Resulta que en una clase de biología se llegó ese desdichado día en el que a la profesora se le ocurrió que era tiempo de hacer una disección, nos ordenó que saliéramos a las mangas aledañas de la institución que estaban llenas de lagunas, y claro de sapos. Debíamos regresar cada uno con el correspondiente sapo para destriparlo vivo y ver su interior en funcionamiento.

Eso me causaba horror, más el fastidio que me producía el solo imaginar tener entre mis manos un gigantesco y baboso batracio. Todos, uno a uno capturaban su presa  y regresaban a la clase hasta que quedé  solo entre esos helechales rodeado de los cantos que emitían las ranas y si poder ver ninguna.


Me cogió la tarde y tuve que regresar a la clase con las manos vacías a contemplar la masacre de ranas. Di gracias a Dios no haber encontrado ninguna y así evitar participar de esa cruel carnicería. Ahora cuando voy al campo gozo al ver a las ranas croando libres y lejos de las clases de disección. Y hasta me atrevo a agarrar algunas pues ya las veo hasta bonitas.